Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
Estás en Desarrollo Personal:

Los mejores consejos para crecer como persona

Vivir MejorBienvenido de nuevo a las Meditaciones Semanales de Lifehacker, un chapusón en la piscina de sabiduría estoica, y una guía para usar sus aguas para reflexionar y mejorar tu vida.

La selección de esta semana proviene de Epicteto. Él tiene una lección para aquellos que parecen “quererlo todo”:

“Cuando los niños introducen su mano en un recipiente estrecho de golosinas no pueden sacar todo el puño y comienzan a llorar. ¡Suelta algunas golosinas y lo sacarás! Refrena tu deseo; no pongas tu corazón en tantas cosas y obtendrás lo que necesitas”. – Discursos, 3.9.22

Qué significa

La gente quiere tanto que a menudo no obtienen nada en absoluto, luego se pasan la vida quejándose de ello. Si solo dejaran ir algunas necesidades, podrían enfocarse y tener algo que realmente les importe. Básicamente, no puedes tenerlo todo. Pero puedes tener algunas cosas si estás dispuesto a enfocarte en ellas.

Qué puedes sacar de eso

Me encanta esta cita porque su lección es tan simple pero increíblemente útil.

La vida, la realidad, el universo son las limitaciones de las “golosinas” o tarro de galletas. Solo te permitirán tomar (o hacer) tantas cosas. Si intentas tomar o hacer demasiado, existe la posibilidad de que no obtengas nada en absoluto. No puedes extenderte demasiado o perder tu valioso tiempo en cosas que son menos importantes para tu bienestar general.

Esas cosas hacen que tu puño sea demasiado grande para salir del tarro, y todos desperdiciamos tanto tiempo aferrándonos a esas cosas, convencidos de que hay otra forma de sacarlos todos.

Por lo tanto, tienes dos opciones: Romper el contenedor, desparramando galletas por todos lados y arruinándolas a todas; o simplemente soltar algunas galletas y arreglarte con menos de lo que pudiste tomar. En cada aspecto de tu vida, trata de “soltar algunas galletas”. Da prioridad a las galletas que realmente enriquecerán tu vida, ya sea tu trabajo, tu juego o tu vida personal, y entonces deja que el resto permanezca en el tarro.

Es mejor tener algunas galletas que no tener ninguna.

Muchas veces, llegamos tarde al trabajo y culpamos al señor del bus porque pasó tarde, a la señora que no nos tuvo la camisa planchada, al agua porque no había, a que no hubo tiempo para empacar los papeles en la valija.

Culpamos a los amigos porque nos inducen a la droga, al licor, a llegar tarde a casa o a faltar con los compromisos.

Culpamos a los hijos, porque había que dejarlos en el colegio y se levantaron tarde, no tenían los uniformes en orden, no habían hecho las tareas. Si son universitarios, porque nos pidieron que los lleváramos.

Culpamos a los vecinos, porque nos llamaron a arreglar algo que se les dañó, nos invitaron a tomar un café, nos sentamos a conversar con ellos.

Si estamos en la empresa, culpamos a los compañeros porque no tuvimos a tiempo unos documentos, no nos pasaron un informe y el jefe se indispuso. Salieron y no llegaron en el momento preciso.

Siempre buscamos una excusa, una disculpa, un pretexto y culpamos a todos quienes nos rodean o a los objetos, pero nunca decimos que somos nosotros quienes cometemos los errores o quienes fallamos.

Es muy fácil culpar a los demás, decir que fueron otros, pero nunca, nosotros. Somos inocentes siempre. Jamás decimos “yo tengo la culpa”, porque nos enseñamos a justificarnos con los demás.

Cuando todo sale muy bien, cuando llegamos temprano a una cita, reunión o a la empresa, somos nosotros, somos los mejores, somos los cumplidos, pero cuando fallamos, son otros quienes cometen errores.

Nunca aprendemos. Si vamos a una reunión, esta no comienza hasta cuando lleguen todos los que faltan o en el peor de los casos, quien la preside. Y si llega demasiado tarde, culpa al conductor, al trancón, al chofer del bus, a muchos más, pero él se siente muy bien. Y aprendemos de él, del jefe. “Si llega tarde el jefe, para qué voy a llegar temprano la próxima vez”, pensamos.

No argumentemos diciendo que otros son los culpables de nuestras fallas. Si no llegamos a tiempo, si caemos y no nos levantamos, no son los demás, somos nosotros.

Cambiemos el esquema y seamos puntuales, creativos, innovadores. No nos dejemos llevar por el “yo soy así” o por otras frases con las cuales nos defendemos y disculpamos nuestras fallas. Aceptemos los errores, evolucionemos y dejemos de culpar a los demás o a lo que nos sucede

Como dice la canción de Tony Vega:

“Porque he andado los caminos y conozco el desafío

comprobé que todo pasa porque tiene una razón.

Cuando a veces nos cegamos fue que no quisimos ver

y el porqué de equivocarnos casi siempre es aprender.

Como locos damos vueltas en la rueda de la vida

sin siquiera darnos cuenta que uno mismo es quien la gira

Uno mismo se enreda, uno mismo se ordena

Uno mismo se une, uno mismo se eleva

Uno mismo se encierra y se corta las alas

Uno mismo se enferma, uno mismo se sana

Uno mismo se odia, uno mismo se ama

Sólo muy de vez en cuando descubrimos la verdad

cada vez es más difícil arrancar un antifaz

nos volvemos marionetas en las manos del destino

por temor a confrontarnos ser muñecos preferimos

Uno mismo se aleja, uno mismo regresa

Uno mismo se pierde, uno mismo se encuentra

Uno mismo es su suerte y más allá de la muerte

Uno mismo es la niebla, uno mismo es la llama

Uno mismo se enciende o uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

La vida nos ofrece a todos escoger entre dos sendas

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Tú decides si escoges la mala,

tú decides si escoges la buena

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos como la llama

uno mismo se enciende, uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos responsables de nuestra felicidad

que uno mismo comienza

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Después de andar esos caminos,

uno mismo se odia o uno mismo se ama”

¿Es curioso, meticuloso y competitivo? ¿Tiene también cualidades más misteriosas como “alta capacidad de adaptación”, “aceptación de la ambigüedad” y de “tolerancia al riesgo”?

Si es así, ¡felicidades! De acuerdo con una nueva investigación en psicología, esas seis características conforman una personalidad de “alto potencial” que lo llevarán lejos en la vida.

La verdad, por supuesto, tiene algunos matices más. Resulta que esas mismas características, en exceso, pueden dificultar su desempeño y, por tanto, el verdadero secreto del éxito puede residir en saber exactamente dónde cae dentro de cada espectro y cómo sacar el mayor provecho a sus fortalezas y gestionar sus debilidades.

Este nuevo enfoque promete ser un paso importante en los esfuerzos por entender la forma compleja como nuestra personalidad afecta nuestra vida laboral. En el pasado, los intentos de captar nuestra personalidad en el trabajo han tenido resultados cuestionables.

Partiendo de la idea de que los avances recientes en psicología podían rendir mejores frutos, los psicólogos Ian MacRae y Adrian Furham, investigadores del University College de Londres, han logrado identificar seis rasgos que se vinculan de forma consistente con el éxito laboral y que ellos ahora han combinado en el Inventario de Rasgos de Alto Potencial (HPTI, por sus siglas en inglés).

MacRae señala que cada rasgo puede tener también sus inconvenientes y excesos, lo que quiere decir que existe un valor óptimo para cada uno. Destaca que la importancia relativa de cada rasgo viene determinada por el tipo de trabajo que la persona hace, por lo que la medida óptima debe adaptarse a esas condiciones particulares.

Tomando esto en cuenta, BBC Mundo le cuenta cuáles son esas seis características de su personalidad que lo pueden llevar al éxito laboral.

1. Meticulosidad

La gente meticulosa se asegura de cumplir sus planes al pie de la letra. Son buenos a la hora de controlar sus impulsos y en recordar la sabiduría de sus decisiones para el largo plazo.

Después del coeficiente intelectual, este rasgo es considerado uno de los mejores indicadores de los resultados que la persona alcanzará en su vida como, por ejemplo, el éxito en los estudios.

En el ambiente laboral, la atención a los detalles es esencial para una buena planificación estratégica pero en exceso puede convertirlo en alguien demasiado rígido e inflexible.

2. Capacidad de adaptación

Todo el mundo se enfrenta a situaciones que generan ansiedad pero quienes tienen gran capacidad de adaptación pueden trabajar con más facilidad bajo presión, sin permitir que esto afecte negativamente su comportamiento y decisiones. Las personas que no tienen una buena dosis de este rasgo parecen tener un desempeño pobre en el trabajo pero sus efectos pueden mitigarse con una mentalidad apropiada.

Varios estudios indican que ser capaces de reenfocar una situación estresante como una fuente potencial de crecimiento más que como una amenaza a nuestro bienestar puede ayudar a las personas a recuperarse de estas experiencias de una forma más rápida y productiva.

3. Aceptación de la ambigüedad

¿Eres de las personas que prefieren que sus tareas sean predecibles y están bien definidas o disfrutas de lo desconocido?

La gente con alta tolerancia a la incertidumbre puede incorporar muchos puntos de vista antes de tomar una decisión, lo que quiere decir que son menos dogmáticas y tienen opiniones más matizadas.

“La poca tolerancia a la ambigüedad puede considerarse como un tipo de característica dictatorial. Ellos intentan sintetizar mensajes complejos en un único punto, lo que puede ser un rasgo típico del liderazgo destructivo”, dice MacRae

Alguien que puede aceptar la ambigüedad tendrá facilidad para reaccionar a los cambios, como un escenario económico cambiante o la aparición de nuevas tecnologías, y hacer frente a problemas complejos.

Una baja capacidad para aceptar la ambigüedad no siempre es algo negativo. En algunos asuntos, como los relacionados con las leyes y regulaciones, puede ser mejor usar un enfoque ordenado que permita resolver todos los detalles en el proceso.

4. Curiosidad

Comparado con otros rasgos mentales, de alguna manera la curiosidad ha recibido poca atención por parte de los psicólogos.

Sin embargo, investigaciones recientes señalan que un interés inherente en nuevas ideas trae muchas ventajas al lugar de trabajo: puede significar que es más creativo y flexible en los procedimientos que usa, lo ayuda a aprender con más facilidad y aumenta su satisfacción general con el trabajo. Un exceso de curiosidad, sin embargo, también puede llevarlo a tener una “mente de mariposa”, volando de un proyecto a otro sin terminar de ejecutarlos.

5. Tolerancia al riesgo

¿Evitaría una confrontación potencialmente desagradable o prefiere ir adelante ante ella sabiendo que el malestar en el corto plazo resolverá la situación y traerá beneficios a largo plazo? La capacidad para hacer frente a situaciones difíciles es crítica para los puestos gerenciales donde necesitas tomar decisiones para favorecer el bien general, incluso cuando tiene que hacer frente a una fuerte oposición.

6. Competitividad

Hay una frontera fina entre luchar para lograr el éxito personal y entrar en una situación poco saludable de celos por el avance de otros. En su mejor faceta, la competitividad puede ser una potente motivación que lo lleva a hacer el esfuerzo adicional necesario para alcanzar una meta. Su peor cara, sin embargo, puede llevar a la ruptura del equipo de trabajo.

Juntos, estos seis rasgos contienen la mayor parte de lo que hasta ahora se sabe sobre los muchos atributos que influencian el desempeño laboral, en especial para aquellos que tienen su mirada puesta en posiciones de liderazgo. Casi todas las personas caerán fuera del rango óptimo de algunos de estos rasgos pero eso no tiene por qué ser un problema si tenemos compañeros de trabajo que puedan refrenarnos.

MacRae ya ha validado el HTPI en varios sectores, haciendo seguimiento al desempeño de directivos de empresas multinacionales durante varios años. Aunque la investigación sigue en desarrollo, un artículo académico publicado el año pasado demostró que estos rasgos pueden predecir medidas subjetivas y objetivas de éxito.

En un análisis, las respuestas de los participantes explicaban en torno a 25% de la variación de los ingresos de los participantes. En ese estudio, la competitividad y la aceptación de la ambigüedad resultaron ser los indicadores más fuertes del ingreso económico que cada persona recibía, mientras que la meticulosidad parecía ser el rasgo que mejor permitía predecir los niveles de satisfacción subjetiva.

Reza un dicho africano:

“Si eres hiedra, trepa; si eres león ruge; si eres oveja, bala”. Se trata de un aforismo que nos habla de nuestra identidad, de nuestra autenticidad, de nuestra esencia. Y que nos señala que, nuestro espacio en el universo no depende tanto de nuestras capacidades como de nuestra tendencia natural, de nuestro “ser animal”.

El problema radica en que somos personas que deben acomodarse a vivir en un mundo supuestamente racional, estructurado en torno a reglas, a lógicas y a sistemas.

¿Podríamos vivir sin buscar nuestros objetivos? ¿Podríamos desarrollarnos si, tan solo, nos preocupáramos por hallar esa predisposición natural que nos es propia y permitiéramos que trabajara para nosotros? ¿Cuántos de entre quienes conocemos pueden decir que han descubierto esa verdadera e íntima aspiración? ¿Cuántos tienen una auténtica vocación?

Toda la vida dando vueltas… para llegar al mismo sitio:

En mis años de experiencia como formador y entrenador de líderes y directivos, me he topado con docenas de ellos que me han repetido siempre una cantinela parecida: “He trabajado duro durante toda mi existencia y hoy, finalmente, me puedo dedicar a mis hobbies. Juego al golf -o a lo que sea- tres veces por semana. No me interesa si gano menos, ahora me toca dedicarme a mí mismo”.

Desde el fundador de una conocidísima empresa que, de la nada, ha llegado a facturar decenas de millones de euros anuales y que ahora solo vive para navegar y ejercer de filántropo hasta actrices consagradas que aparcan su carrera para embarcarse en proyectos solidarios en el África negra… o, simplemente, para tener un hijo.

Es conocida la fábula del ejecutivo de Wall Street que, para curar su estrés, se retira una temporada a un atolón perdido. Allí conoce a un humilde pescador que vive de lo que pesca cada día:

– ¿Por qué no compra una caña más grande? Con ella podría pescar más peces y acrecentar su negocio. Ganaría lo suficiente para contratar a más lugareños y algún día se retiraría. Habría ganado tanto que otros pescarían por usted y le reportarían sus beneficios.

– Entonces… ¿yo que haría?

– Pues… tendría tiempo libre para hacer lo que más le gusta. Pasear por la isla, dormir la siesta y … ¡pescar tranquilamente!

Absurdo, ¿verdad? Recrea a la perfección a lo que me refiero.

He asistido a miles de discursos como el que he referido más arriba por parte de otros tantos triunfadores que han llegado a la cima… gentes que han conseguido hacer fortuna y que creen que ha llegado el momento de dedicarse a lo que, aparentemente, les apasiona. Como si esto fuera una especie de “regalo” que toca a los que de alguna forma tienen ya cubiertas sus necesidades y apetencias económicas y, por lo tanto, pueden ya ser felices y divertirse.

¡Qué triste! Trabajar como bestias durante décadas para que, ya demasiado mayores, podamos permitirnos el lujo de practicar y disfrutar aquello que adoramos y que, en el fondo, siempre hemos anhelado. Creo firmemente, y así lo he defendido siempre en mi práctica profesional, que debemos aspirar a ser felices y a trabajar en lo que nos gusta desde que nacemos… sin esperar, como tantos, al ocaso de nuestras vidas.

Claves para conseguirlo: “el gusto por el desorden”

¿Cómo se puede descubrir esa aspiración propia y auténtica? Para descubrirlo, en realidad, tendremos que olvidarnos de nuestros objetivos, de nuestras metas. Nuestra inclinación natural, la que sea, no puede ser encarcelada en sistemas o metodologías demasiado estrictas. Esa tendencia, libre como el alma, nunca se resignará a trabajar en un banco, o como ama de casa, o a encarnarse en un ejecutivo de éxito, en un embajador o en un político.

Es célebre el caso de un prelado español, el Cardenal Herrera Oria, que comenzó su carrera como Abogado del Estado, el número uno de su promoción, y solo doblada la cuarentena se ordenó sacerdote y llego a purpurado. Por el camino fundó la Editorial Católica, editora durante décadas del histórico diario “Ya”. Pero no nos referimos solo a vocaciones religiosas…

La mente en blanco:

Nuestra auténtica “llamada”, como el “genio de la lámpara”, para poder representársenos necesita surgir de la nada… sí, de la nada.

De esos momentos en los que nuestra cabeza está vacía y libre de sujeciones materiales a las cuales, casi siempre, dirigimos nuestros esfuerzos. No es casual que siempre se nos ocurran las mejores ideas cuando no estamos trabajando en algo, cuando jugamos con los niños, estamos en el gimnasio, en la cama antes de dormir o, sencillamente, muy relajados tumbados en una playa.

El niño que JAMÁS debemos dejar de ser:

Muy a menudo me rodeo de niños. Les observo con sus juguetes y me doy cuenta de que su relación con el espacio es, a primera vista, lo que los adultos consideraríamos como “desorden”. Es en ese momento cuando sus madres o sus padres les dicen: “¡Ordena tus juguetes, nos los dejes en el suelo, recógelo todo!”. Órdenes perentorias, inexcusables e ineludibles… ¡qué rollo!

Siempre me he preguntado por qué los chicos, una vez que han acabado de jugar, nunca tienen ganas de ordenar sus juguetes. ¿Y si para ellos el juego no hubiera terminado? Los críos, de repente, dejan todo en el suelo, dan un paseo, se van a comer, hacen otras mil cosas y vuelven de nuevo al suelo, que sigue igual que lo dejaron, como si el juego no hubiera terminado.

Está claro que su concepto del orden no tiene nada que ver con el nuestro. Y que tienen una idea inmortal del juego. Para nosotros, poner orden es acabar con algo. Ellos tienen otra concepción del tiempo y del espacio. En realidad, el juego es mágico ya que no está sometido a reglas. A nuestras reglas.

En la película ‘Big’, esto se aprecia con nitidez: en un bello ejercicio de ficción, un niño se convierte en adulto por arte de magia y, por casualidad, es contratado como empleado en una gran empresa juguetera. Nadie sabe que ese “hombretón” -encarnado por el genial Tom Hanks- es un crío de doce años cuya mente empieza a imaginar y a diseñar fantásticos juguetes que se venden como rosquillas.

El protagonista, obviamente, es un experto en juegos y además tiene su mente “limpia”. Ya en la vida real, existe una leyenda urbana alrededor de la creadora de la celebérrima gatita “Hello Kitty”: se dice que la concibió sin boca a raíz de un cáncer de boca diagnosticado a su hija.

La compañía japonesa propietaria del dibujo asegura en cambio que no es una gata sino una niña y que no tiene boca porque así, quienes la miran, pueden proyectar sobre ella sus propios sentimientos. Sea como fuere, sin duda quien la concibió tenía, en ese mágico momento inspirador, la cabeza vacía de preocupaciones y objetivos.

Y es que, a veces, las casualidades son generadoras de las ideas más geniales.

Proyectos que no hubieran surgido… aunque les hubiéramos dedicado miles de horas de reflexión o de trabajo a lo largo de años. Mente, por tanto, siempre despejada y lista para recoger esa “inspiración genial” que puede cambiar nuestras vidas.

¡Rompamos con el método! Al menos un poco…

En mis sesiones de coaching, a menudo aconsejo introducir un poco de desorden en nuestras vidas. Al menos el necesario para romper con nuestra historia, con nuestro día a día tan ordenado, tan encorsetado, tan estructurado por los eventos que nos toca vivir.

En realidad, de adultos, podemos volver a jugar de verdad solo si nos libramos un poco de nuestros objetivos, de hacer todo con una finalidad.

Fijaos en que, cuanto más envejecemos, más ordenados vamos siendo porque nos alejamos de nuestra unión con nuestro yo íntimo que, sin embargo, en los niños, está muy presente. Cuanto más abierta conservemos nuestra mente, más sencillo nos será mantener viva la relación con nuestro niño interior, con nuestra verdadera naturaleza.

El orden es “finito”, el desorden “infinito” y, no en vano, la entropía es el estado natural del universo.

Por qué discrepo de los psicólogos:

Esta es la razón fundamental por la que SIEMPRE he tomado distancias de los psicólogos: porque casi NUNCA se ocupan de la naturaleza. Al contrario, intentan ordenarlo siempre todo, encontrar un motivo para todo. Como si cada acción tuviera que tener alguna justificación. La psicoterapia debería ser una vía privilegiada para encontrar aquellos códigos de la vida que nos ayuden a ser más felices.

Sin embargo, cuanto más miro a mi alrededor, más consciente soy de que los psicólogos y psicoterapeutas se han convertido en unos fontaneros de la existencia. Y que en vez de “arreglarnos la lavadora”, nos llenan de fármacos para “solucionar” nuestros problemas.

El secreto está en dejarse llevar:

La vida es soberana y omnipotente. Crea y se recrea constantemente a si misma por todos los lados. Y solo dejando de buscar permanentemente la racionalidad y una justificación a todas y cada una de nuestras conductas, como los niños, podremos de nuevo vivirla con fluidez. Eso es lo que persigo cuando trabajo con directivos, políticos y empresarios que han perdido algo de su razón de vida, su idea de la felicidad.

Desde hoy, busquemos espacios cada día para desencajar, desordenar, encontrar ese vacío. Momentos en los que nos sintamos libres de compromisos u objetivos ambiciosos. Y, con seguridad, en alguno de esos momentos, encontraremos respuestas a nuestras dudas. Dejémonos llevar… merece la pena.

Vivir MejorEn los primeros años de mis veintes, tuve un colapso psicológico.

No te aburriré con los detalles, pero digamos que involucró a una mujer, un avión y muchas lágrimas. Y no, las lágrimas no eran de ella.

Nuestra relación estuvo muerta muchos meses antes de que terminara. Estuve esperando demasiado tiempo. Hice algunas cosas que probablemente no eran legales. Aunque ambos nos odiamos, estaba convencido de que podía salvar nuestra relación. Nunca me rendiría.

Hubo una respuesta óptima y, si lo intentaba lo suficiente, cualquier cosa era posible.

¿Suena familiar?

Esta es la historia que les contamos a nuestros hijos todo el tiempo: denlo todo y tendrán éxito. Oh, ¿Fallaste? Fue porque no lo intentaste lo suficiente.

En la escuela, yo era ese niño que siempre superaba los exámenes. En el mundo de los videojuegos también, fui miembro de la élite, clasificándome dentro del 1% de los mejores en los juegos que intenté jugar. Sin embargo, la vida real me dejó lisiado rápidamente.

¿Por qué no estaba preparado para los rigores del mundo real?

Ahora, con la clásica visión retrospectiva 20-20, creo que el error principal fue lo que llamo pensamiento lúdico (del latín ludus lo que significa ‘jugar’ o ‘juego’). La educación obligatoria nos entrena para un mundo que se parece más a los juegos que a la vida real.

¿No puedes resolver una ecuación diferencial? Revisa la última parte del libro de texto. ¿No puedes vencer a Sephiroth, el jefe final? Compra la guía de estrategia.

La mayor parte de mi infancia transcurrió “aprendiendo” que había una forma óptima de comportarse, una respuesta óptima y que siempre podía “ganar” si lo intentaba lo suficiente.

Entra a la vida real.

¿Deberías renunciar a tu carrera académica y seguir tu verdadero amor hacia Borneo? ¿Deberías divorciaste de la mujer que ya no amas y abandonar a tus hijos, o permanecer juntos y permanecer miserable de por vida? ¿Y cómo hará esto que tu vida sea mejor o peor?

Muéstrame un libro para eso.

Las decisiones cruciales en la vida no tienen una ejecución óptima ni una respuesta óptima. Diablos, olvídate de las respuestas. La mayoría de las veces ni siquiera sabemos qué problemas son.

Es como llevar un paraguas a una lluvia de meteoritos.

¿Malvado, o domar?

En Cómo prosperar en la era digital, el autor y teórico de la tecnología Tom Chatfield explica cómo los juegos difieren de la vida real:

“[Los juegos] involucran un ámbito limitado en el que la complejidad abierta de la realidad se reemplaza por algo más simple e intenso: una serie de problemas por resolver o acciones por realizar, garantizados para funcionar si se hacen correctamente. En este sentido, [el juego] Angry Birds es realmente una utopía: un Edén incambiable de hierba, cielos azules, pájaros y cerdos dentro del cual cada jugador puede llegar a dominar todos los niveles…”

La escuela es un juego. Las reglas son claras. Apareces, haces pruebas y, si te esfuerzas, obtienes una A. Tu plan de estudios te dice lo que necesitas estudiar. El profesor Brown te da preguntas para practicar. Demonios, incluso podría darte las respuestas correctas para inflar tu evaluación de rendimiento. El camino hacia adelante es claro. Obtener buenas calificaciones, graduarse, conseguir un trabajo con un alto salario. Tú ganas.

Los juegos y la escuela son una versión de lo que los sociólogos llaman problemas domesticados:

“… los problemas domesticados incluyen juegos como el ajedrez y la mayoría de las proposiciones matemáticas. Son problemas en los que la persona que intenta resolverlos tiene todos los datos necesarios a su disposición, y sabe desde el principio que hay una solución final o una propuesta ganadora”.

Compara esto con los problemas malvados:

“[Los problemas malvados son] problemas donde no hay forma de formular el tema en cuestión de manera definitiva, ni tampoco una solución única o definitiva. Cada problema malvado es un conjunto único de circunstancias, entrelazadas con otros conjuntos de problemas.

Un ejemplo de un problema malvado es el éxito económico. Usamos una palabra difusa como “éxito” porque el panorama es demasiado complejo para capturarlo de manera significativa. ¿Qué es un negocio “exitoso”? ¿Más publicidad? ¿Más productos? ¿La satisfacción del cliente? ¿Mejores contrataciones? ¿Son todas estas cosas? Si es así, ¿En qué proporción? ¿Cómo me preparo para las recesiones económicas? Y así sucesivamente, en el infinito.

La única forma de atacar estos problemas es domándolos:

“En cada caso, el único tipo de solución que puedes esperar es una estrategia que ‘domestique’ los aspectos del problema, dividiéndolo en diferentes elementos y sugiriendo mejores y peores formas de enfrentarlos”.

Una vida bien vivida es ciertamente un problema malvado.

Pero, ¿Cómo deberíamos abordarlo? No estoy satisfecho con el consejo popular de “solo sé tú mismo” o “simplemente haz lo que te haga feliz”. Un problema difícil no significa que debamos hundirnos en el nihilismo o la ignorancia.

Entonces, ¿cómo deberíamos vivir?

En un ensayo titulado Por qué no deberías vivir tu vida como un juego sudoku, escribí:

“No puedes optimizar tu vida. No hay forma de saber si viviste una “mejor vida” porque no es algo que puedas calcular. No puedes cargar “mivida.csv” en un programa y que escupa una respuesta sobre si lo que estás haciendo es lo mejor. Solo puedes trabajar con las piezas que tienes e intentar tomar buenas decisiones con información limitada”.

La mejor respuesta que encontramos es algo llamado “aproximación sucesiva”. Comenzamos sin capacitación, ignorantes y con un pobre mapa del mundo. Pero hay problemas frente a nosotros. Así que escogemos una dirección y un problema. Tenemos problemas. Tratamos de descubrir lo que está frente a nosotros. Fallemos o no, aprendemos algo.

Entonces tomamos lo que aprendimos y lo hacemos todo de nuevo. Elegir una dirección y un desafío. Abordarlo. Aprender un poco más. Repetir.

Esto es como practicar para el mundo real en el mundo real.

¿Es esta la mejor respuesta? No. La mejor respuesta no existe. Pero es mejor que lo que hice antes. Y eso es lo mejor que podemos esperar.

Si encuentro algo mejor, te lo haré saber.

Bebo mucha Coca-Cola de dieta: dos litros al día, casi seis latas. No me enorgullece el hábito, pero en verdad me gusta el sabor de la Coca-Cola de dieta.

Como soy un economista que cuida su dinero, sé que si cambiara a una marca genérica ahorraría dinero, no solo en una compra, sino a diario, a la semana y en los años que están por venir. No obstante, solo bebo Coca-Cola de dieta. Ni siquiera he probado un refresco genérico.

¿Por qué no? Claro que lo he pensado. Y me digo que los dólares involucrados en realidad son intrascendentes, que soy feliz con lo que ya estoy bebiendo y que puedo darme el gusto de ser pasivo sobre esta pequeña extravagancia.

Sin embargo, es evidente que estoy cometiendo un error, uno que revela una tendencia más profunda al momento de tomar decisiones y cuyo costo acumulativo es considerable: como la mayoría de las personas, he realizado relativamente pocos experimentos en mi vida personal, tanto en asuntos pequeños como en grandes.

Cuando se toma la misma decisión una y otra vez, la desventaja de probar algo diferente es reducida e inalterable —que un refresco sea poco atractivo—, mientras que los beneficios potenciales son desproporcionadamente grandes. Un estudio estimó que 47 por ciento de los comportamientos humanos son de este tipo habitual.

No obstante, muchas personas insisten en comprar productos de marca, aun cuando están disponibles los equivalentes genéricos. Estas decisiones son dignas de atención en el caso de los medicamentos, pues los genéricos y las opciones de marca tienen el mismo equivalente químico. ¿Por qué seguir comprando una aspirina de marca si el mismo compuesto químico está a poca distancia y a un precio más bajo? Los científicos ya han verificado que las dos formas de aspirinas son idénticas. Podríamos presumir que un pequeño experimento personal te va a garantizar que el genérico tiene el mismo efecto.

Nuestro fracaso común para experimentar va mucho más allá de los genéricos, como lo ilustra un estudio reciente. El 5 de febrero de 2014, los trabajadores del tren subterráneo de Londres estuvieron 48 horas en huelga, lo que obligó al cierre de varias estaciones. Las personas afectadas tuvieron que encontrar rutas alternas.

Cuando terminó la huelga, la mayoría de las personas volvió a sus viejos patrones. Sin embargo, una de veinte se quedó con la nueva ruta y se ahorró 6,7 minutos del que había sido un viaje promedio de 32 minutos.

Los cierres que causó la huelga obligaron a que se experimentara con rutas alternas, lo cual produjo resultados valiosos. Además, si la huelga hubiera sido más larga, es probable que se hubieran descubierto mayores mejoras.

Sin embargo, el hecho de que mucha gente necesitara una huelga para obligarse a experimentar revela las raíces profundas de una renuencia común a la experimentación. Por ejemplo, cuando pienso en mis restaurantes favoritos, los que he visitado muchas veces, es impactante qué tan pocos platillos del menú he probado. Y cuando pienso en todos los lugares para almorzar cerca de mi trabajo, me percato de que voy a los mismos lugares una y otra vez.

Los hábitos son poderosos. Seguimos con muchos de ellos porque solemos dar un énfasis excesivo al presente. Intentar algo nuevo puede ser doloroso: tal vez no me guste lo que voy a obtener y debo privarme de algo que ya disfruto. El costo es inmediato, mientras que todos los beneficios —aunque sean grandes— se disfrutarán en un futuro que se siente abstracto y distante. Por supuesto, quiero conocer otras cosas que saben bien en mi restaurante predilecto, pero hoy solo quiero mi platillo favorito.

La arrogancia también nos detiene. Tengo una gran certeza respecto de mis suposiciones sobre la calidad de mis alternativas, a pesar de que nunca las haya probado.

Finalmente, muchas de las llamadas “decisiones” no lo son en realidad. Al ir por un pasillo del supermercado, no tomo una decisión calculada sobre los refrescos. Ni siquiera hago una pausa frente a los genéricos. Actúo sin pensar: en automático tomo dos botellas de Coca-Cola de dieta cuando paso con mi carrito al lado de ellas.

Esto es así no solo en nuestras vidas personales: los ejecutivos y los legisladores no experimentan en sus trabajos y no hacerlo puede ser particularmente costoso. Por ejemplo, al momento de contratar, los ejecutivos suelen utilizar sus nociones preconcebidas de cuáles son los candidatos que son “adecuados” para ser empleados potenciales. No obstante, esas suposiciones no son nada más que eso y es raro que se les dé el escrutinio de la experimentación.

Claro que es un riesgo contratar a alguien que no parece adecuado, pero también podría demostrar que las suposiciones están equivocadas, un resultado que es especialmente valioso cuando estas sirven para que los hombres, la gente blanca o las personas con antecedentes de privilegio en materia económica o cultural tengan ventajas inherentes.

La experimentación es un acto de humildad, un reconocimiento de que simplemente no hay manera de conocer sin probar algo diferente.

Entender esa verdad es un primer paso, pero es importante darlo. Seguir con un viejo hábito es reconfortante pero, uno de estos días, tal vez, compre un refresco genérico.

Cuando hablo de encantadoras me refiero al verbo “encantar”, a esas personas con las que da gusto hacer negocios y construir relaciones. Muchos pensamos que el carisma es algo que viene natural, que de alguna forma naciste con él o no.

Nada más lejos de la verdad, el carisma, tan importante en los negocios, es una cualidad que se puede desarrollar. Tener carisma o ser agradable es fundamental en tu desarrollo profesional: en entrevistas de trabajo, negociaciones complejas, logrando acuerdos y persuadiendo a las personas hacia tus objetivos, siempre será más fácil si logras caer bien. No caigas en la trampa de pensar que es una competencia no desarrollable.

Comparto seis características de las personas altamente encantadoras:

1. Siempre recuerdan los nombres

Tu nombre es tu identidad. Existen investigaciones que muestran que las personas se sienten validadas cuando la persona con la que conversan se refiere a ellas por su nombre. ¿Tienes problemas en recordar nombres? Juega a hacer ejercicios mentales para entrar en el hábito de recordarlos.

2. Hacen preguntas

Durante una conversación, por lo general estamos tan enfocados en lo que vamos a decir que casi no escuchamos lo que nos están diciendo. Una manera sencilla de evitar esto es haciendo preguntas, así tu mente estará en la conversación y no preparando tu siguiente argumento. A las personas nos gusta sentirnos escuchadas y una pregunta relacionada a lo que estamos diciendo nos hace sentir que lo que decimos importa.

3. Son pacientes

Las personas encantadoras saben que existe un momento y lugar para decir las cosas. Reconocen que no pueden decir todo lo que piensan todo el tiempo y no son impulsivas. Mantienen la compostura y saben que el silencio puede ser muchas veces más efectivo.

4. No emiten juicios

Las personas que mantienen una mente abierta tienden a sentirse más cercana para los demás, lo cual es crucial en el trabajo.

Mantener una mente abierta hace que las personas puedan acercarse sin miedo a ser juzgadas por lo que hacen, dicen o por las ideas que exponen. Las personas encantadoras no necesariamente creen en lo mismo, simplemente creen que todos tenemos derecho a tener nuestras propias ideas y lo respetan así. Las personas que se cierran a nuevas ideas se pierden de cultivar relaciones importantes.

5. Son genuinos

Nunca tratan de ser algo que no son, si no saben algo lo admiten. Si no están de acuerdo con una estrategia, dan su honesta opinión. Las personas tendemos a querer estar cerca a personas genuinas porque sabemos que podemos confiar en ellas. Ser transparente te hará ser una persona mucho más interesante que si intentas ganarte a otros haciendo lo que crees ellos aprobarían.

6. No buscan llamar la atención

La verdad es que no necesitas ser una persona superextrovertida para ser carismático. De hecho, las personas tienden a rechazar a aquellos que se muestran desesperados por llamar la atención.

Cuando dejas que tus acciones positivas hablen por ti, te darás cuenta que las personas se mostrarán mucho más atentos por ayudarte. Cuando seas felicitado por tus logros, dirige el foco a todas las personas que te ayudaron a lograrlo. Dar la atención a otros y apreciar su ayuda mostrará tu agradecimiento y humildad, dos aspectos estrechamente relacionados a ser agradable.

Como nota final, las personas carismáticas son invalorables en una organización. Son capaces de desarrollar relaciones con facilidad, promover la armonía, sacar lo mejor de los equipos y por lo general parecen divertirse con lo que hacen. ¡Añade estos hábitos a tu vida diaria y mira cómo crece tu carrera!

La mente ordena y el cuerpo hace. Todo movimiento corporal (o su ausencia) es producto de un pensamiento, que no es otra cosa que un impulso de energía que nos lleva a actuar (no actuar) de una determinada manera.

Nuestra mente actúa según el concepto que tengamos de nosotros mismos. Nada influye tanto en nuestro comportamiento como la creencia sobre nuestra capacidad para hacer algo. Si estoy convencido de que puedo hacerlo, me pondré en marcha y adquiriré las capacidades para hacerlo, aunque no las tenga al principio; y si no estoy convencido de que puedo hacer algo ocurrirá todo lo contrario.

Ya vimos hace poco que el mejor momento para hacer una venta es después de haber hecho otra venta. ¿Por qué? Porque después de cerrar una venta, la autoestima, la confianza en uno mismo, crece y ese estado mental nos predispone a actuar de cierta manera ‘ganadora’. El éxito es, antes de nada, un estado de la mente. Ello lo contábamos en el siguiente post.

Ralph Waldo Emerson, uno de los autores incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 8ª edición), siempre decía que «la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito, y en la confianza en uno mismo están comprendidas todas las demás virtudes».

¿Por qué? Porque cuando uno tiene confianza (fe) en sí mismo, esa confianza (fe) te impulsa a adquirir todo lo necesario para llegar donde quieres llegar: conocimientos, habilidades, herramientas y personas. Lo expresaremos de esta manera:

Existe una relación directa entre el concepto que tienes sobre ti mismo por una parte, y tu conducta y efectividad, por la otra. Siempre actúas por fuera de manera congruente con el concepto tuyo por dentro. No puedes ganar en el mundo exterior más de lo que ganas en tu mundo interior. 

Por eso, todo cambio o mejora en tu vida comienza cuando alteras y mejoras el concepto que tienes de ti mismo. Todo en esta vida se basa en aumentar la confianza en uno mismo, que redundará de manera positiva a la hora de vender, de hablar en público, de relacionarte con otras personas. La manera en la que ves y piensas sobre ti influye en todas las áreas de tu vida.

Louise Hay, autora del fantástico libro El poder está dentro de ti, lo expresa con claridad: «La principal debilidad humana es que nos infravaloramos. El principal problema que aqueja a la gente es que cree que no son suficientemente buenos». Es considerarse menos que otras personas, de tener el convencimiento de que los demás son mejores. Todos los problemas nacen de ahí.

No es nuestra incapacidad para hacer algo sino la creencia de que no somos capaces. No es casual que la escritora concluya: «Sólo hay una cosa que sana todo problema: amarse a uno mismo. Para cambiar tu vida por fuera debes cambiar tu vida por dentro».

La pregunta es inmediata: ¿Cómo puedo aumentar la confianza en mismo? ¿Cómo puedo sentirme más seguro? ¿Cómo puedo creer más en mí? ¿Cómo puedo mejorar el concepto de mí mismo? Apuntamos sólo cinco claves y hay otras tantas en un capítulo específico en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición):

1. A mayor conocimiento, mayor seguridad en ti mismo.

Estudia, estudia y estudia. Lee, asiste a seminarios, ve vídeos sobre aquello que te interesa: ventas, networking, hablar en público…

Empezarás a descubrir tips y claves que no habías caído en la cuenta, y tomarás conciencia de que son importantes, y a partir de saber las causas (porqués) de muchas cosas, empezarás a entender cosas que antes no sabías porque ocurrían y ello te da un cierto poder al ser capaz de gestionarlo oportunamente.

No puedes cambiar lo que desconoces. Muchas veces lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa. A medida que ganes en conocimiento, ganarás en seguridad.

2. A mayor experiencia, mayor seguridad en ti mismo.

El conocimiento es importante porque te da herramientas que desconocías, pero el éxito no está en saber sino en hacer. Puedes leer muchos libros sobre ventas o hablar en público, pero la seguridad se consolida cuando se pasa a la acción, de otro modo el conocimiento queda en una floritura intelectual.

Saberse la teoría ahorra tiempo y da confianza, pero el control se gana con la experiencia, y la experiencia se gana con el error digerido por el feed-back. Hay que saltar al ruedo, y si uno por sí mismo no da el paso, hay que buscar alguien (coach, pareja, amigo, jefe…) que nos empuje. Luego hacer análisis de lo que se ha hecho bien, de lo que se ha hecho mal, cuáles son las causas y las medidas correctoras. La escritora Joy Browne decía: «El simple hecho de intentar algo (sólo estar ahí, lanzarse) es hacernos más valientes. La autoestima consiste en hacer».

La acción alimenta la confianza; la indecisión y la duda alimentan el miedo.

Actúa siempre. Sin acción no ocurre nada mágico en la vida. Se puede ganar o perder, pero nunca esperar a ver qué ocurre. A medida que se gana experiencia se tienen más inputs correctos sobre cómo hacer las cosas y, por tanto, más seguridad.

3. A mejor entorno, mayor seguridad en ti mismo.

Lo hemos dicho muchas veces: hay entornos tóxicos y entornos estimulantes; entornos que aliemtan la confianza (en uno mismo) y entornos que alimentan el miedo; entornos que sacan lo mejor de uno y entornos que reprimen el potencial que todo ser humano atesora.

Semanas atrás, en el post 10 claves del éxito de Xisela Aranda(@Xisela_Squash), seis veces consecutivas campeona de España de squash, contábamos como en un momento de su carrera, en el club deportivo al que pertenecía le empezaron a hacer la vida imposible (¿envidia?). Y ella se sentía fatal, poquita cosa, con una autoestima muy deteriorada.

Fue cambiar de entorno (club deportivo) y todo cambio: pasó del infierno al cielo. Se sentía grande, ganadora, con fuerza. Ya lo decía Zig Ziglar, al que citábamos en el último post: «Mucha gente ha llegado más lejos de lo que pensaba que podía llegar porque alguien más pensó que podía hacerlo».

4. A mayor incomodidad practicada, mayor seguridad en ti mismo.

Cuanto más insegura es una persona, más necesitad tiene de moverse por su zona de confort. Le aterra fallar y equivocare, le aterra la incertidumbre, le aterra el rechazo. Cuantas más cosas hagas que te incomoden, más autoestima y seguridad ganarás en ti mismo. Es lo que Tim Ferriss, autor de La semana laboral de 4 horas, denomina practicar el arte de la incomodidad.

Cada día haz una cosa (no veinte, sólo una) que te incomoda: cuando se discuta en grupo propón dónde se sale o come; habla con un desconocido; ponte en primera fila en un evento; cómete la última loncha de jamón (queso) del plato; quéjate cuando el servicio en un establecimiento no sea bueno sin dejarlo pasar; haz algo para destacar (¿hablar de sexo? ¿colgar una foto atrevida?), exponte a la crítica y acéptala sin inmutarte y demuéstrate tu control mental; busca que te rechacen y den calabazas de vez en cuando (¿un cliente? ¿una chica?); coge un camino no habitual de vuelta al trabajo….

Si practicas la incomodidad como rutina, empezarás a sentirte cómodo en la incomodidad, y por tanto, más seguro de ti mismo y como resultado, estés donde estés y estés con quién estés, empezarás a afrontar cualquier situación con una cierta normalidad y mayor control. Y mayor seguridad (en ti mismo) y mayor control, mayor poder.

5. A mayor autosugestión positiva, mayor seguridad en ti mismo.

Tu inconsciente gobierna tu vida. Creemos que a lo largo del día tomamos muchas decisiones de manera consciente, pero no nos damos cuenta que todas esas decisiones (lo que pensamos) están previamente condicionadas por nuestras creencias (lo que creemos).

Nuestro inconsciente son nuestras creencias, ese software mental que se ejecuta de manera automática sin pedir explicaciones. Así que si quieres que tu vida mejore, trabaja tu inconsciente. Si no trabajas tu inconsciente, tus posibilidades de éxito son limitadas. Se trata de autogenerarte estados emocionales positivos. Sí, funciona. Primero, cómo te hablas a ti mismo.

Date duchas de ánimo. Recuerda las palabras de Robin Sharma en el post O controlas tus miedos o tus miedos te controlan a ti, donde comenta uno de sus diez hábitos diarios: «A lo largo del día (particularmente en la ducha) hago declaraciones para mí mismo, lo que yo llamo ‘declaraciones de éxito’ que me permiten mantener mis pensamientos centrados en lo que es importante. Los pensamientos son los antecedentes de los actos, porque una forma correcta de pensar conduce a una forma correcta de actúa».

Todos esos mensajes se irán filtrando poco a poco al inconsciente —como cuando plantas una semilla en un jardín—aunque al principio no lo percibas. Pero si sigues cultivando tu jardín de la mente verás tus frutos. La gente ganadora controla sus diálogos internos porque existe una tendencia natural de la mente a la prudencia, a lo negativo, al modo supervivencia. Trabaja tu mente (inconsciente) y tu mente (inconsciente) trabajará para ti.

Algunas veces en la vida, nos encontramos en un callejón sin salida. O una encrucijada. O en un camino que parece ir a ninguna parte. No importa en qué etapa estés en la vida, si no estás contento con ella, o no estás seguro de cómo proceder, entonces necesitas reevaluar.

Cuando estaba en la escuela secundaria, recuerdo haber pensado que tenía que escoger una carrera en la que sería feliz durante los siguientes 50 años más o menos de mi vida. Qué tarea tan desalentadora ¿Cómo sabes lo que te hará feliz por el resto de tu vida, especialmente si solo tienes 16 años y aún te emociona ver cualquier programa de televisión?

No puedes saber. No puedes saber qué te hará feliz incluso dentro de cinco años. Pero puedes saber lo que te hace feliz ahora y si estás en la posición actual, o en la pista de la escuela, ¿no es así, entonces tienes que seguir adelante?

Cuando mis hijos mayores contemplaban sus carreras universitarias y perspectivas de trabajo, a menudo les decía que simplemente fueran a tomar clases o probaran cosas que les parecieran interesantes y, si no les gustaba la clase o el taller o lo que fuera, entonces ciérrenlo. listo. La vida a menudo trata de probar cosas y darse cuenta de lo que no quieres ser cuando “creces”.

Pasé un año sustituyendo la enseñanza en un esfuerzo por ver si quería convertirme en maestra de escuela pública. Disfruté ese año inmensamente, pero después de hablar con los maestros y hacer parte de su trabajo durante un año, me di cuenta de que era una carrera que no era para mí.

No puedes descubrir el futuro completo.

Recuerda, no sabes lo que vendrá después. La vida está llena de giros y vueltas interesantes, pero si seguimos continuamente las cosas que disfrutamos haciendo ya sea por un trabajo o pasatiempo, harás que el viaje sea más interesante y divertido. Tal vez disfrutas haciendo joyas en este momento. Quizás puedas venderlo. En cinco años, podrías ser un diseñador de joyas exitoso o podrías haber pasado a otra artesanía.

No importa. Tienes la experiencia de tu diseño de joyería para recurrir y ayudarte con otros proyectos en el futuro.

Intenta sentirte cómodo con la incomodidad.

A veces la vida es incómoda. A veces no tenemos suficiente dinero para hacer todas las cosas que queremos hacer. Si tienes algo que realmente quieres seguir, entonces debes ser capaz de vivir con cierta incomodidad para poder hacerlo.

Por ejemplo, quiero jugar a trineos tirados por perros y ejecutar Iditarod. Para hacer eso, tuve que dejar mi limpia y ordenada casa suburbana y mudar a mi familia a una cabaña en Alaska. No tenemos agua, corriente, ni electricidad corriente y nuestra cabaña es mucho más pequeña que nuestra casa anterior, pero no nos importa la incomodidad de esas cosas porque vivimos en un lugar hermoso y puedo seguir mi sueño.

La vida es incierta. Ve con eso

Estas cosas pasan. Pensé que lo tenía todo. Tuve un gran trabajo y una gran casa en el bosque. Luego me despidieron, perdí mi casa y cumplí 40 en la misma semana. Entonces descubrí que estaba embarazada. Que semana!. Me acosté en el sofá un par de días, deprimida, pero luego logramos unirnos, elaboramos un plan y nos mudamos a Alaska. Toma la incertidumbre y conviértela en tu cabeza.

Todo lo malo es una oportunidad para hacer que algo bueno suceda.

Superar las distracciones. Dejar de procrastinar.

No te estás volviendo más joven. Lo siento, pero es verdad. Si no empiezas a tomarte el tiempo para perseguir tus sueños, es posible que te encuentres al final de tu vida sin nada que mostrar, sino con muchas publicaciones en Facebook y un montón de programas de televisión que acabas de ver.

Si realmente quieres perseguir un sueño, ya sea diseñar joyas, andar en patineta profesional o ser un rico y famoso gurú de la informática, será mejor que lo hagas. Da esos primeros pasos. Desactiva tus notificaciones de Facebook y trabaja. No llegarás a ningún lado simplemente pensando en lo genial que podrías ser.

Házte preguntas.

Tómate un tiempo para ti. Házte grandes preguntas.Y pequeñas. Aprende sobre ti. Medita. Escribe las cosas que te interesan y las cosas que podrías ver haciendo si el tiempo y el dinero no fueran un problema. Sueña en grande. Calma tu mente y realmente imagina que estás haciendo esas cosas.

Voluntario o sombra a alguien.

Si hay un trabajo o pasatiempo en el que está interesado (desde la preparación de perros hasta ser un cuidador del zoológico), trabaja de voluntario y mira si es una ocupación que realmente deseas hacer. Todos los sueños en el mundo no te ayudarán si no te vas y te ensucias las manos.

A veces, creemos que queremos hacer algo y luego, una vez que lo intentamos, nos damos cuenta de que, después de todo, tal vez no sea el tipo de trabajo que nos gusta. O podrías estar más involucrado de lo que nos dimos cuenta. Es importante obtener experiencia práctica y leer mucho de aquellos con experiencia de primera mano antes de renunciar a nuestra vida actual para perseguir un sueño.

Ahorra.

Si necesitas mudarte o ir a la escuela para perseguir tu nuevo sueño, podría ser pertinente conseguir un trabajo haciendo algo, cualquier cosa, y ahorrar dinero para que puedas hacerlo.

Trabajé durante muchos años para construir mi cartera de redacción y edición, y ahora puedo escribir y editar artículos desde mi pequeña cabina, recibir pagos y usar el dinero para pagar el equipo y la comida que necesito para dirigir mi equipo de trineos tirados por perros.

¿Me encantaría poder ganar dinero solo por correr perros? Por supuesto. Pero no es posible en este momento mientras estoy desarrollando y entrenando a mi equipo. Todavía no tengo una reputación en carrera de perros, pero tengo una reputación por escrito. Así que hago un trabajo que me encanta pagar por el otro.

Responde a la puerta.

Es posible que la oportunidad llame pero si no atiendes la puerta, ¿cómo puedes aprovecharla? Debes aprovechar las oportunidades cuando te las presenten. A veces no es el momento adecuado, pero no importa. Las oportunidades ocurren cuando suceden. Contesta la puerta o esa oportunidad podría pasar y golpear la puerta de alguien más.

Lo más importante que debes recordar al tratar de descubrir qué hacer con tu vida es que ninguna acción es una acción en sí misma. Debes tomar decisiones y probar cosas, incluso si terminas odiándolas o deseando hacer otra cosa. Al final de tu vida, no te arrepentirás de intentar y fallar, pero te arrepentirás de no haberlo intentado en absoluto.

Cierra esa computadora portátil y ve por tu vida.

“Los tiempos difíciles crean hombres fuertes. Los hombres fuertes crean buenos tiempos. Los buenos tiempos crean hombres débiles. Los hombres débiles crean tiempos difíciles.”

Esto fue mencionado por primera vez por Platón en la República y ha sido una verdad desde entonces. Pero hay una manera de romper este círculo interminable que comienza y termina con la responsabilidad personal y el crecimiento.

Cuando las personas rompen este ciclo, muestran las siguientes 5 características que los hacen imparables:

1. Conviértete en un líder de hombres

Es más fácil decirlo que hacerlo. Para convertirse en un líder de hombres, necesitas tener una fuerte convicción de un futuro que deseas. Los hombres siguen a hombres fuertes, no personas de mentalidad débil que no están seguras de las cosas de las que hablan.

Cuando crees en tus palabras y acciones y muestras esa característica sin pedir disculpas, los demás te verán como una persona segura de sí misma. Les mostrarás que puedes y los conducirás a un futuro brillante, elevándolos y empujándolos a un nivel más alto.

Un líder de hombres hace que las cosas sucedan y no hay obstáculos en el camino que puedan detenerlo ni a las personas que dirige. Esta característica me ayudó a unificar y dirigir mi oficina local a través de muchas dificultades y terminamos victoriosos al final. El camino fue difícil, pero la visión del futuro y la certeza de que triunfaríamos al final nos hicieron imparables en la búsqueda del éxito.

2. La mayor fortaleza proviene del dolor más profundo

Ser imparable significa mirar a los ojos de la muerte y el fracaso en sí mismo y darle la apariencia de “no puedes detenerme” mientras pasas por dificultades y desafíos.

La gran fuerza no proviene de evitar el dolor, proviene de lidiar con el dolor y de que nos golpee hasta el suelo. Esta es una lección que debemos tomar, y elevarnos más fuerte que nunca, devolviendo todo lo que se interpone en nuestro camino.

Un músculo crece cuando se rompe, una mariposa nace de un capullo duro y una persona crece solo cuando enfrenta grandes obstáculos. Recuerdo los momentos en que no tenía dinero para comprar comida y básicamente vivía del agua por días. Fue horrible, pero sobreviví y me hice más fuerte. Ahora saco fuerzas del dolor de no tener comida y me hace imparable, porque si puedes sobrevivir al hambre, ¿qué hay para detenerte?

“Los tiempos difíciles nunca duran, pero la gente fuerte si lo hace”. – Robert H. Schuller

3. Con gran responsabilidad viene gran poder

Hay cosas en la vida que no son culpa nuestra. El lugar donde naciste, la educación que tuviste, el dinero que obtuvieron tus padres, los hermanos que tienes o no tienes. Pero no importa de quién sea la culpa, si afecta tu vida, es tu responsabilidad.

Nací en un país devastado por la guerra y pasé los primeros años de mi infancia como refugiado. Avance rápido 20 años, y mi país tiene una tasa de desempleo juvenil del 65%. ¡Imagina eso!

Esas dos cosas solas son excusas más que suficientes para decir que no es mi culpa que estas cosas sucedan. Y es verdad, no es mi culpa, pero es seguro que es mi responsabilidad.

Al asumir la responsabilidad de cambiar mi situación y la de las personas que me rodean, obtengo poder para ayudar y marcar la diferencia. La mayor responsabilidad me da la mayor cantidad de energía, la que puedo usar para marcar la diferencia.

Siempre habrá una cantidad interminable de problemas y excusas en el mundo, y siempre tendremos la misma solución: asumir la responsabilidad. Cuanta más responsabilidad tengas, mayor será tu poder y más imparable te volverás.

4. Capacidad de replantear la realidad

No estés triste, sé feliz. Cuando llegas a una mesa de operaciones, puedes tener un 10% de probabilidades de morir o un 90% de posibilidades de vivir.

Shakespeare dijo hace mucho tiempo que nada es bueno o malo, pensar lo hace así. Y tenía razón, hay ciertos problemas en la vida que vienen como una bendición disfrazada y si podemos detectarlos cuando ocurren, pueden alterar la forma en que vivimos nuestras vidas.

Si te despiden hoy, puede significar un desastre para ti o puede ser un desencadenante para finalmente iniciar ese negocio con un amigo que siempre quisiste. Cuando los problemas te golpean en la cara y lo harán, la capacidad de ver el lado positivo en ellos y de replantearlos en tu beneficio será crucial.

Cuando la casa de Martin Luther King fue bombardeada, lo tomó como una oportunidad para mostrar a la gente su enfoque no violento hacia la solución de problemas.

Cuando Viktor Frankl fue encarcelado en Auschwitz, usó ese tiempo para encontrar su propósito en la vida y desarrollar logoterapia, una forma de ayudar a las personas a resolver problemas existenciales al encontrar su propósito en la vida. Los ejemplos de replanteamiento son infinitos y si internalizas esta característica, te volverá imparable.

“Los pensamientos son boomerangs, regresan con precisión a su fuente. Elije sabiamente cuáles arrojas”.

5. Piensas y actúas

Pensar y nunca actuar es filosofía de sillón; casi todos pueden hacerlo. Actuar y nunca pensar es un comportamiento imprudente: casi todos pueden hacerlo. Pero para ser verdaderamente imparable, necesitas ambos. Debes basar tus acciones en tus ideas y visiones del futuro y luego, debes ejecutarlas.

La mayoría de las personas en el mundo pertenecen a una u otra categoría, pero si puedes fusionar ambas en ti mismo, te volverás imparable. ¿Qué vas a hacer para ser imparable?

Hola a todos, deseo que se encuentren muy bien, por mi parte, muy contento con todo lo que está ocurriendo a mi alrededor en torno a mi nuevo estilo de vida, sin embargo escribiré un post específico al respecto porque honestamente hay mucho que decir al respecto.

Quiero ofrecer una sincera disculpa por no haber podido escribir la semana pasada, pero realmente ahora ya entiendo lo que significa una semana de cierre contable y la verdad que no es ninguna fiesta de jardín, así que bueno, ya poco a poco iré acostumbrándome a ello y les contaré bien todas mis vivencias al respecto.

Hoy quiero comentarles una muy grata experiencia que tuve hace un par de semanas en una reunión con gente sumamente interesante, la verdad de las cosas es que fueron de esos eventos en los que sales con una retroalimentación personal muy interesante.

En determinado momento de la plática que sostenía con algunos amigos muy instruidos todos ellos, empezó el proceso de “tratar de resolver el mundo”. Ese momento en el que todos empezamos a criticar las instituciones y las situaciones particulares que están realizando nuestros gobernantes en aras de una mejor política de estado y de ciudad.

Esos temas no me son tan ajenos porque afortunada o desafortunadamente quieras o no siempre salen a relucir en todos sentidos, por ejemplo en últimas fechas que se ha tenido que implementar la medida para que los vehículos dejen de circular por los altos índices de contaminación en la Ciudad de México y todas las consecuencias que ello ocasiona en la población.

Cuando llegó mi turno de opinar, de inmediato empecé a comentar que precisamente una de las medidas que había implementado con mi nuevo trabajo era el de no llevar mi vehículo a la oficina. Como ya les he comentado ahora me transporto en el metro y me encuentro mucho más tranquilo.

Entonces me atreví a cuestionarles de manera directa a todos ellos que además de opinar ¿Qué estaban haciendo para mejorar la calidad de su vida y la de sus familias? (Además de quejarse por las “malas medidas” que a veces tienen que implementar nuestro gobernantes)

Nadie tuvo una respuesta clara al respecto, sin embargo, precisamente yo creo que una de las funciones primordiales por las que comenzamos a leer este tipo de blogs es porque estamos buscando cambios importante en nuestras vidas.

La verdad de las cosas es que nada ocurre de manera espontáneadebemos hacer que las cosas sucedan, actuar en consecuencias y procurar los cambios.

Estoy más que convencido en que uno solo de nosotros no tiene, (por sí solo) la capacidad de cambiar las situaciones macroeconómicas, macropolíticas y macrosociales de nuestro mundo, sin embargo si estamos en posibilidad de realizar muchos cambios a favor de nuestro entorno, y aunque creamos que una persona no hace diferencias, la verdad es que yo creo que si vamos sumandocada vez seremos más modificando el mundo.

Muchos creen que todo el rollo del minimalismo es una simple moda, yo estoy convencido que evitando un consumo indiscriminado e irracional, se está ayudando en cierta medida a nuestro mundo.

De igual forma creo que teniendo una vida más productiva y efectiva se nos dará la oportunidad de cultivarnos más y de crecer mucho más en un plano de conciencia social y personal.

Realmente me encuentro muy lejos de considerarme a mí mismo un mesías o un dueño de la verdad absoluta, pero de lo que si estoy más que convencido es que para poder educar bien a alguien, primero debo vivir bajo un principio de congruencia.

Congruencia en mi vida, ser sensible para con los demás, hacer diferencias y sí lo tengo muy claro cuando quieres hacer las cosas de una forma diferente estás mal.

No les voy a negar que hay personas que me ven como bicho raro por preferir padecer en el sistema de transporte de la ciudad de México, que en seguir usando mi carro como lo hacía hasta apenas dos meses atrás, la verdad es que no lo padezco, porque es un cambio basado en la congruencia, una pequeña aportación a mi mundo.

De igual forma hay quienes siguen creyendo que todo lo relativo a mi nuevo trabajo y un cambio radical de área laboral es solo una especie de juego, pero no hay nada más alejado de la verdad, quiero ser congruente y estar con los míos, preocuparme por la gente que me importa y estar presente para ser parte de las soluciones de mi mundo.

Así con todo, entonces lo que te sugiero es que incorpores en tu vida aquellos cambios que te ayuden a ser mejor, debes ser un referente y tratar de inspirar a los demás, date cuenta que aunque no cambies el mundo si puedes influir en tu círculo de acción.

Ten en cuenta que no puede uno vivir quejándose sin hacer nada al respecto, creo que vivir mejor es una decisión personal y si bien es cierto que hay muchas cosas que no podemos cambiar, al menos no debes dejar pasar la oportunidad para cambiar aquello en lo que si tienes un ámbito de influencia.

No creas que tus esfuerzos no son bien valorados, cuando haces algo, por pequeño que creas que esto sea, estás contribuyendo un poquito y si todos logramos aportar otro poquito, entonces vamos cambiando la mentalidad de muchos más y somos ejemplo para los más pequeños.

Sé que el tema de hoy lleva a una reflexión personal profunda, pero ten en cuenta que uno a uno podemos ir marcando diferencias, no es que no tengamos oportunidad de hacerlo, es que muchas veces simplemente dejamos de interesarnos por aquello que es realmente importante y nos abocamos en criticar.

Mi Análisis Realista del día de hoy es: Ser mejor y vivir mejor puede llegar a inspirar a otros en hacer los cambios necesarios para un mundo mejor, hoy tienes en tus manos la oportunidad de mirar hacia dentro de ti y entonces llegar a ser la mejor versión de ti mismo, la decisión es exclusivamente tuya.

La grandeza de la vida no está reservada a ninguna minoría de privilegiados y, que parece ser, que tienen la suerte de haber sido tocados por la Diosa Fortuna que les permite, gracias a sus cualidades, hacer grandes cosas y lograr alcanzar envidiables metas.

Como explicaba en el anterior artículo, envidiamos a unos pocos que son capaces de vivir como leones y que son admirados por el resto de los mortales por sus actos, por lo que logran y, por el contrario, la mayoría siente su vida vacía rodeada de mediocridad y actúan y viven como ratones.

No tengo duda y así lo explicaba que todos podemos lograr grandes cosas, la dificultad está en planteárnoslo adecuadamente, proponérnoslo y por último en actuar. Sí, como manifestaba en dicho artículo, es imprescindible decidirnos a plantearnos objetivos y metas que queramos lograr, pero la parte fundamental recáe en la acción ya que sin ésta no hay posibilidad de alcanzar ningún objetivo.

Si queremos conseguir lo que nos propongamos, lo que alcancemos será gracias a la realización de pequeños actos cotidianos que tengan que ver con eso que nos hemos propuesto. Pero eso si, para ello necesitaremos constancia y llevarlos a cabo día a día, sin dejar ninguna jornada a la improvisación y al caos a los que tan acostumbrados nos tienen el trabajo de hoy en día.

“La perseverancia es trabajo duro que haces después de cansarte dek trabajo duro que hiciste” Newt Gingrich.

Una vida estupenda que nos llene de satisfacción y resultados no es más que una serie de días estupendos, bien vividos, productivos, uno de tras de otro, que se hilvanan como las cuentas de un collar precioso. Del modo en que vivas tus días, del modo en que actúes cada día, así será tu vida y tus logros. De los pequeños actos cotidianos saldrán las cuentas de tu collar y éste será el que adorne tu existencia.

He conocido a muchas personas que no eran capaces de visualizar esos pequeños actos diarios, y como no los tenían identificados se dedicaban día tras día a reaccionar a todo lo que les llegaba y, se aplicaban con todas sus fuerzas en estar ocupadas durante toda la jornada para tratar de adormecer a su ego, justificando así que no tenían tiempo para lograr hacer más cosas y, también, poder calmar su conciencia escocida porque, al final, eran conscientes de que ese no era su camino y de que algo les fallaba ya que, lo que realmente les importaba, de manera recurrente se les quedaba atrás.

El estar ocupado no es la solución, el hacer por hacer no te lleva a ninguna parte, salvo a estar distraído y probablemente estresado, si lo que haces no tiene un fin muy claro.

La mayor dificultad para muchas personas es transformar esos deseos de lograr algo, esas metas, esos objetivos, en tareas concretas, en acciones que se puedan fácilmente visualizar y que ayuden en la difícil tarea, que todos tenemos, de elegir de manera correcta, lo mejor que se pueda hacer en cada momento.

Esta dificultad de transformar nuestros deseos en tareas viene como consecuencia de que, en general, se confunde la tarea o tareas que hay que hacer con lo que se quiere obtener.

Un conocido y amigo mío identifico, cuando desde hacía tiempo era más que evidente, que necesitaba adelgazar. Su idea era que quería quitarse de encima una serie de kilos. Sabía lo que quería alcanzar, pero no lo ponía en práctica.

La razón era que no veía con claridad por dónde empezar, creía que lo que tenía que hacer era adelgazar, cuando en realidad eso era lo que debía lograr. Al final tras mucho posponer el elemento clave, que no es otro más que pensar sobre lo que debo hacer para lograr un resultado al que quiero llegar, empezó a hacer pequeñas cosas, no por su tamaño, sino porque eran acciones concretas que tenía un quehacer físico visible y que por tanto eran mucho más fácilmente realizables.

“El gran descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida al alterar sus actitudes” William James.

Visitó a un médico, buscó a un conocido que le aconsejo un dietista, empezó a habituarse a llenar menos el plato, todos los días antes de acostarse metía en una pequeña mochila calzado y ropa deportiva, todos los días se llevaba la mochila al trabajo y de esta forma al terminar su jornada se cambiaba de ropa y volvía a casa andando, haciendo unos kilómetros de ejercicio. Transformó su deseo en tareas concretas, accionables y fáciles de llevar a cabo.

Supongamos que este conocido se acaba de acordar que tiene que preparar la reunión mensual de seguimiento comercial. No voy a volver a entrar en el proceso que debería seguir de recopilar esta idea con todo lo que vendría detrás. Preparar esa reunión es el resultado que esta persona busca, pero en realidad no es una acción que se pueda hacer para tener el tema resulto, sino que, para ello, para alcanzar el resultado deseado, será necesario la suma de pequeñas acciones todavía por concretar.

Como consecuencia, al haber una indefinición de las cosas a realizar, este resultado que se busca quedará fácilmente pospuesto, ya que no es una acción real, física y, por tanto, resultará difícil que se le dedique la atención necesaria. Lo más probable es que aparecerá en la conciencia de esta persona cuando menos lo espere y, se le hará presente en la mente preocupándole, distrayéndole y estresándole porque sabe y es consciente de que está sin completar.

Así, además, es muy probable que esta reunión se quede sin preparar hasta que, a última hora, cuando no haya más remedio y con la premura habitual, se empiece a ocuparse de ella con prisas y, como siempre, se tenga que recurrir a algún compañero para pedirle ayuda o, por ejemplo, los datos, que necesita para prepararla.

Es la clásica petición que llega y se pide por favor y con urgencia y, que lleva implícita el sabotaje del trabajo de los demás. La consecuencia más clara, es que se realizará este trabajo estresado y con peor calidad de la que merecía.

“Tu trabajo es descubrir tu trabajo y entonces dar todo tu corazón por él” Buddha.

Si en vez de darle vueltas al resultado sin hacer nada, se piensa, a su debido tiempo, en las pequeñas cosas a realizar, sin duda será muchos más fácil entrar en acción, por ejemplo: mandar un e-mail a los comerciales para solicitar a cada uno sus datos mensuales, introducir los datos en un Excel, comunicar por e-mail el resultado mensual a gerencia, preparar la presentación con las diapositivas correspondientes, preparar la convocatoria, enviarla a los que vayan a asistir, reservar fecha en el calendario corporativo, reservar una sala para la reunión, etc.

Identificar esas acciones que nos acercan a lo que deseamos lograr serán las pequeñas acciones que formarán las perlas de nuestro collar. Reconocer la importancia de desgranar en acciones concretas lo que se quiere conseguir, hará que esas pequeñas cosas cambien nuestra forma de trabajar.

Para sacar lo mejor de la vida no hace falta hacer grandes cambios ni llevar a cabo una transformación radical. Basta con que todos los días nos centremos en identificar los pequeños actos necesarios para lograr nuestros deseos, una vez hecho esto, llevarlos a cabo es mucho más fácil y cambiarán nuestro trabajo y nuestra vida.

En tu cerebro hay un dispositivo que puede salvarte la vida… o arruinártela.

Su funcionamiento sano da lugar a algo que, aunque suene a sabiduría adquirida, en verdad nos viene escrito en el instinto: la prudencia.

Esta palabra viene de “pro-videncia”: “ver por adelantado lo que podría suceder” (“pre-ver”, “pre-venir”).

Tal anticipación permite que tomemos medidas para, eventualmente, protegernos.

PERO… aunque todos los animales tienen este dispositivo, en el mamífero humano sucede algo especial: la capacidad de imaginación puede DESAJUSTAR su mecanismo, creando así auténticas películas de terror de las que somos guionistas… y desesperado público.

En mecánica, si una pieza queda suelta, moviéndose sin sentido, se dice que “gira loca”. De allí la aplicación de este término a lo psicológico.

Cuando los miedos utilizan el combustible de la imaginación… arden!

Y el mecanismo instintivo auto-protector “se vuelve loco”.

Además, con diversos intereses ocultos o no, algunos difusores sociales, en vez incentivar a la prudencia son propulsores del miedo, con datos incorrectos, estadísticas parciales, rumores sin confirmar, profecías paralizantes… Así se vuelven directores de nuestra aterradora película, agregándole efectos especiales, personajes siniestros y un guión fatal.

¿Resultado?

Ya NO prudencia, sino conductas compulsivas que nos impiden ser eficaces, solidarios, y genuinamente auto-cuidadosos.

Esto genera lo que llamamos stress por imaginación sobreestimulada.

Las Neurociencias saben que cada imagen aterradora auto-creada segrega las mismas sustancias internas que una amenaza real, enfermándonos.

Necesitamos gestar momentos de SILENCIO y QUIETUD que nos desintoxiquen de esa polución interior.

Así podremos ejercer lo que los orientales llaman Viveka: la capacidad de discernir.

Qué temores nacen de nuestra imaginación desbordada? Cuándo minimizamos lo que sucede y cuándo estamos siendo sensatos? Quiénes nos ayudan a tomar recaudos inteligentes y quiénes a confundirnos?

O sea: calmar a nuestro animalito interno asustado para que el miedo en sí mismo no resulte un virus psicológico.
Te convidamos un muy antiguo relato oriental que parece escrito hoy:

“Un día un peregrino se encontró con la Plaga…
y le preguntó adónde iba:
– A Samarkanda, -le contestó-;
me tengo que llevar a cuatrocientas personas.

Pasó una semana y cuando el peregrino
se volvió a encontrar con ella
que regresaba de su viaje
la interpeló indignado:

– ¡Me dijiste que ibas a matar
sólo a cuatrocientas personas
y mataste a tres mil!

La Plaga le respondió verazmente:
– ¡Eso no fue así!

Yo sólo maté a cuatrocientas,
como te previne.
A las otras dos mil seiscientas
no las maté yo:
las mató el Miedo.”

¿Para ti qué es lo más poderoso del mundo? ¿qué dirías si te digo que tú lo tienes? Naciste con eso. Se te dio sin ningún precio, pero lo desgastas a menudo y no le das importancia.

¿Qué es? Déjame darte una pista. Pesa menos de tres gramos y es más potente que cualquier súper computadora. Lo adivinaste… tu cerebro, específicamente, tu mente. ¿Alguna vez has pensado en la cantidad de cosas que cambias durante tu vida? Cambias tu cabello, dirección, trabajo, ropa, pareja, amigos, salario, actitud, comportamiento…

Pero si no cambias tu forma de pensar o tu manera de actuar, vivirás la misma experiencia una y otra vez durante el resto de tu vida, porque todo lo que hayas cambiado habrá sido sólo en el exterior, pero nada interiormente. Nada ni nadie puede enfrentarse ante una mente renovada.

Oprah dijo una vez, “necesitas empezar a prestar atención a tu vida y escuchar a tu sexto sentido. La vida te habla todo el tiempo. Todo habla a tu alrededor, desde el momento en que te levantas por la mañana, en cada experiencia que entra a tu espacio personal. Todas esas experiencias te están hablando. Te están diciendo algo sobre tu vida y sus circunstancias.

Si no escuchas, lo hace más fuerte, y si aun así no lo escuchas se convierte en un pequeño golpe detrás de la cabeza, lo que significa que tienes un problema”.

Si no prestas atención al problema, esa pequeña voz entonces se convertirá en un ladrillo, dijo Oprah. “Ese ladrillo detrás de tu cabeza significa que tienes una crisis. Si no prestas atención al ladrillo detrás de tu cabeza, la crisis se convierte en un desastre y toda la casa, es decir, tu mente, se derrumba”.

No tienes por qué convertirte en eso.

Una nueva mentalidad te dará una nueva perspectiva de la vida. Tendrás una manera diferente de ver tus circunstancias actuales. Cualquiera que sea el problema al que te enfrentes actualmente, debes saber esto: el mundo nos enfrenta con los demás para hacernos más fuertes. Tu problema puede ser comparado con el de otro.

Busca las oportunidades que te ofrece tu oponente. Deja de preguntar qué te está haciendo la vida, mejor pregúntate ¿qué es lo que la vida está haciendo por ti? Te dieron una mente increíble para derrotar a tu oponente. No hay ningún problema que no puedas resolver con éxito.

Recuerda estas tres cosas para alcanzar el éxito:

1. Sintoniza con tu crítico interior

En una charla en el TEDx de San Francisco, Mel Robbins, autor y orador, mencionó que los científicos estiman la probabilidad de nacer alrededor de uno en 400 billones de espermatozoides. ¿Sabes lo que eso significa?

Que estás diseñado para el éxito y para tener altos niveles de autoestima y de respeto. Eres un ser extraordinario. Nunca ha existido nadie como tú en toda la historia de la humanidad sobre la tierra. Tienes talentos increíbles inexplotados y habilidades que, cuando se apliquen y dirijan de manera correcta, pueden traerte todo lo que puedas deseas o sueñas.

En esencia, tu propia existencia demuestra que eres un milagro. Deja fuera la negatividad, y enfócate en el maravillosos ser que eres.

2. Eleva tus estándares

Dime, ¿cuál es la diferencia entre algo que debes hacer y algo que tienes que hacer? El orador motivacional Jim Rohn dijo: “las cosas fáciles de hacer también son fáciles de no hacer”.

En otras palabras, las cosas que debes hacer son cosas que son fáciles de no hacer, y por lo mismo no las haces. Debes comer más sano, pero no lo haces. Debes hacer más ejercicio, pero no lo haces. Debes tratar a tu pareja con respeto, pero tampoco lo haces.

Pero cuando tienes que hacer algo, como si tu vida dependiera de eso, hay un cambio en tu persona. Si de comer más sano dependiera el vivir o morir, lo más probable es que lo harías. Lo mismo con el ejercicio y el trato a tu pareja. Si tu vida dependiera de ello, harías los cambios necesarios.

Cuando aumentas tus expectativas y conviertes el “debes hacerlo” por el “tienes que hacerlo”, estás haciendo un cambio interno para tomar control sobre tu vida. Cualquier área en la que no obtengas lo que deseas es porque no has aumentado tus expectativas.

Según Tony Robbins,

“la mayoría de las personas, si miran cómo están viviendo sus vidas el día de hoy, descubrirán que su identificación con el entorno se basa en un sistema de estándares y en un sistema de creencias que se formaron hace 10, 20, 30 o más años atrás.

De hecho, muchos de nosotros, cuando éramos niños tomamos decisiones acerca de nuestras creencias, y de quiénes somos y de nuestra capacidad de hacer, lo que hoy nos controla. Pero entonces, ¿eres la misma persona que eras antes? ¿Eres el mismo que hace un año?”

No, no lo eres, así que trabaja y eleva tus expectativas.

3. Trabaja en ti

“El público recompensa a la gente por lo que ha trabajado a solas durante años”, dijo Robbins. Si quieres ser millonario, debes perfeccionar el arte de hacer.

“Practica el hacer”, dijo el autor Brendon Burchard. Una práctica es un hábito o rutina recurrente que profundiza tu habilidad en cualquier área. Si no trabajas todos los días en el área que quieres aprender, nunca alcanzarás tu meta. El aprendizaje debe ser una disciplina cotidiana”.

¿En qué trabajas sin parar? ¿cuáles son tus aspiraciones? No dejes que nada te detenga. Tienes que esforzarte. No puedes desertar. Nunca te rindas. “Tienes que pensar en las ideas que formarías si ya estuvieras cumpliendo tus objetivos. Si ya fueras millonario ¿qué estaría pensando?”, dice el autor y orador Jack Canfield.

Vivir MejorEn el fondo sabes que esto es cierto.

Tienes que hacer cosas difíciles para ser feliz en la vida. Las cosas que la mayoría de las personas están evitando. Las cosas que te asustan y te hacen sentir incómodo. Las cosas que los demás no pueden hacer por ti. Las cosas que te hacen cuestionar cuánto tiempo más puedes aguantar y empujar hacia adelante.

¿Por qué?

Porque ésas son las cosas que te definen. Esas son las cosas que hacen la diferencia entre existir y vivir, entre conocer el camino y caminar el camino, entre una vida de mediocridad y una vida llena de progreso y realización.

Por supuesto, las cosas difíciles a menudo son las cosas más fáciles de evitar. Distraerse. Postergar. Poner excusas. Fingir que de alguna manera no se aplican a ti y a tu situación actual.

Pero la realidad siempre nos alcanza al final. Y la verdad sobre cómo la gente común consigue felicidad inmensa y logran hazañas increíbles es que salen de sus zonas de confort y hacen las cosas difíciles que sus pares más privilegiados, talentosos y calificados no tienen el valor, el impulso o la determinación de hacer.

Así que por tu propio bien, comienza a hacer las cosas difíciles HOY. Te garantizo, te sorprenderás de lo notable que realmente eres y lo increíble que tu vida puede llegar a ser, tanto personal como profesional.

Las cosas duras que te llevarán a la felicidad

La forma de aplicar el concepto de “hacer las cosas difíciles para ser felices” puede variar mucho. Pero si estás buscando un lugar para comenzar, permíteme hacerte dos sencillas (pero no fáciles) recomendaciones…

1. Ejercita tu auto-disciplina en pequeñas dosis diarias.

Piensa en los problemas más comunes que enfrentamos en nuestras vidas; desde la falta de presencia, a la falta de ejercicio, a las dietas poco saludables, a la postergación, y así sucesivamente. En la mayoría de los casos, problemas como estos no son causados por una dolencia física, sino por una debilidad mental; una debilidad de nuestra auto-disciplina.

Al igual que cada músculo del cuerpo, la mente necesita ejercitarse para ganar fuerza. Necesita hacer ejercicio constantemente para crecer y desarrollarse con el tiempo. Si no te exigiste de cientos de pequeñas maneras a través del tiempo, obviamente te derrumbarás en el día en que las cosas se pongan un poco desafiantes.

Pero no tiene por qué ser así. Tienes una opción…

Puedes elegir prestar atención cuando sería más fácil agarrar tu teléfono. Puedes elegir ir al gimnasio cuando sería más cómodo dormir. Puedes elegir crear algo especial cuando sería más rápido consumir algo mediocre. Puedes elegir levantar la mano y hacer esa pregunta cuando sería menos estresante permanecer en silencio. Puedes demostrarte a ti mismo, en cientos de pequeñas maneras, que tienes las agallas para entrar en el ring y luchar con la vida.

La fuerza mental se construye a través de muchas pequeñas victorias diarias. Son las decisiones individuales que tomamos día a día las que desarrollan nuestros músculos de “fuerza mental”. Todos queremos este tipo de fuerza, pero el desearlo solo no nos llevará hasta allí. Si lo quieres, tienes que crear rituales diarios positivos en tu vida que refuercen lo que deseas. Y eso significa que debes aprender a ejercitar constantemente tu auto-disciplina acordemente.

La autodisciplina es una habilidad que debe ser perfeccionada. Es la capacidad de superar las distracciones y lograr hacer las cosas correctas. Implica actuar de acuerdo a lo que sabes que es correcto en lugar de cómo te sientes en el momento (tal vez cansado o perezoso). Y normalmente requiere sacrificar el placer inmediato y la emoción por lo que más importa en la vida.

La falta de autodisciplina para la mayoría de nosotros es simplemente el resultado de una falta de enfoque. En otras palabras, nos decimos que vamos a hacer algo, pero no lo hacemos. Cuando esto me sucede, primero y ante todo, me perdono por haberlo estropeado, y luego me esfuerzo por ser consciente de lo que realmente está pasando.

¿Estoy postergando por alguna razón? ¿Estoy distraído? En vez de decirme que soy “malo” o “indisciplinado”, trato de descubrir de manera productiva un problema más específico y solucionable, y entonces arreglarlo.

Pero…

¿Qué puedes hacer si tu vida está en completo desorden, casi no tienes autodisciplina o rituales diarios, no puedes apegarte a nada, pospones constantemente y te sientes completamente fuera de control?

¿Cómo comenzar a construir un ritual saludable de autodisciplina cuando tienes tantos cambios que hacer?

Empiezas pequeño. Muy pequeño.

Si no sabes por dónde empezar, permíteme sugerirte que empieces simplemente lavando tus platos. Sí, me refiero literalmente a lavar tus platos. Es un pequeño paso adelante: Cuando comas tu avena, lava la taza y la cuchara. Cuando termines de beber tu café por la mañana, enjuaga la cafetera y tu taza. No dejes ningún plato sucio en el fregadero o en el mostrador para más tarde. Lávalos inmediatamente.

Forma este ritual un plato a la vez, un día a la vez. Una vez que hagas esto de forma consistente durante unas pocas semanas, puedes empezar a asegurarte de que el fregadero quede limpio también. Luego el mostrador. Entonces pon tu ropa donde pertenece cuando las saques. A continuación, empieza a hacer unos cuantos abdominales todas las mañanas. Come algunas verduras para la cena. Etcétera.

Haz uno de estos a la vez, y empezarás a construir un ritual saludable de autodisciplina, y finalmente sabrás que eres capaz de hacer lo que debes hacer… y terminar lo que empiezas.

Pero, de nuevo, por ahora, sólo lava tus platos. Atención plena, con una sonrisa.

Cuando las cosas no salen del modo que a te gustaría, a menudo es el resultado de no hacerse las preguntas correctas. Algunas preguntas son difíciles de enfrentar porque temes que no obtendrás la respuesta que deseas, otras porque realmente no quieres saber la respuesta.

Pero las mejores cosas de la vida no son fáciles, y alejarse de las preguntas más duras de la vida es un camino seguro hacia la mediocridad. Creo que Sócrates lo dijo mejor:

“La vida no examinada no vale la pena vivirla”.

La observación de Sócrates también se aplica a las empresas. Cuando Eric Schmidt fue CEO de Google, dijo: “Dirigimos esta empresa a preguntas, no a respuestas”.

La vida, como las empresas, se ejecuta en las preguntas, no en las respuestas. Echemos un vistazo más de cerca a algunas de las preguntas difíciles que deberíamos hacernos regularmente.

¿Cómo me ven las personas de manera diferente de lo que me veo a mi mismo?

¿Alguna vez escuchaste una grabación de tu voz y pensaste: “¿Es así como me parece realmente?” Debido a la forma en que el sonido de la voz viaja a través del cráneo humano, nunca nos escuchamos a nosotros mismos de la misma manera que todos los demás nos escuchan.

Lo mismo a menudo es cierto por la forma en que nos comportamos. Interpretamos nuestro comportamiento en términos de cómo creemos que nos encontramos, mientras que todos los demás ven lo real.

Una evaluación de 360​​° es una excelente manera de obtener esta perspectiva. Recopila comentarios constructivos, anónimos y precisos. Si renuncias al 360 y solicitas comentarios en persona, asegúrate de pedir comentarios que sean específicos, evitando preguntas generales y generalizaciones.

Por ejemplo, es más probable que obtengas una respuesta honesta y precisa para, “¿Qué tan bien me manejé en la reunión cuando todos estuvieron en desacuerdo conmigo?” que a: “¿Soy un buen jefe?” Y tenga cuidado de mostrar que es receptivo a la retroalimentación. Si te das la vuelta o te pones a la defensiva cada vez que alguien habla, van a dejar de hacerlo.

¿Qué / a quién hice mejor hoy?

Esa es otra forma de decir: “Deja las cosas mejor de lo que las has encontrado”. Poner fin a cada día preguntándote qué o a quién has hecho mejor es una excelente manera de mantenerte conectado a la tierra y enfocarte en lo que realmente importa.

¿Estoy siendo fiel a mis valores?

¿Alguna vez tienes ese sentimiento persistente de que algo está un poco apagado en tu vida? Esto a menudo ocurre cuando pequeños comportamientos te arrastran que violan tus valores. Si pasas un tiempo de calidad con tu familia es uno de sus valores principales, pero sigues llegando tarde al trabajo, hay un conflicto. Si quieres que esa pequeña y persistente voz se vaya, tendrás que hacer algo al respecto.

Si logré todos mis objetivos, ¿cómo me sentiría? ¿qué puedo hacer para sentirme así mientras trabajo para lograrlos?

La capacidad de demorar la gratificación en la consecución de tus objetivos es uno de los prerrequisitos más fundamentales para el éxito, pero demorar la gratificación no tiene que significar ser desgraciado hasta que cruzas esa línea de meta. Puedes lograr más y divertirte más si lo haces, si se deja sentir algo de ese orgullo y placer en el camino.

¿De qué no me he tomado el tiempo para aprender?

Es un gran mundo, y cada vez es más grande. Los científicos han teorizado que una vez tomaron 1.500 años para que el conocimiento acumulado en el mundo se duplicara; ahora solo lleva uno o dos años. No te quedes atrapado.

¿En qué áreas de mi vida estoy asentando?

Cuando te conformas, aceptas menos de lo que eres capaz. A veces nos instalamos en empleos sin salida. Otras veces nos conformamos con relaciones no saludables. Si no se pregunta dónde y por qué se está estableciendo, es difícil detenerlo.

¿Cómo quiero que mi vida sea como en cinco años?

Lewis Carroll dijo una vez: “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí”. El corolario es que, una vez que tengas en mente tu destino, puedes planificar tu ruta. Cinco años es el período de tiempo perfecto: no es tan lejos en el futuro que no te puedas imaginar allí, pero no está tan cerca que no puedes hacer nada al respecto.

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

Desde una perspectiva de supervivencia, el miedo tiene su propósito. Es lo que nos impide meter nuestra mano en la lavadora o en cualquier otro millón de cosas que podrían hacernos daño o matar. Pero el miedo tiende a dejarse llevar. En lugar de mantenerte a salvo, te impide mejorar tu vida y vivir tus sueños.

¿Quién tiene las cualidades que aspiro a desarrollar?

Cuando las personas tienen cualidades que admiras, es un gran ejercicio para reflexionar sobre estas cualidades y pensar en formas en que puedes incorporarlas a tu repertorio.

¿Qué problema estamos resolviendo?

¿Alguna vez ha estado en una reunión y de repente se dio cuenta de que no todos estaban teniendo la misma conversación? No porque las personas hablaban unas a otras, sino porque tenían ideas diferentes sobre el propósito de la discusión. A veces ayuda a poner el tema en la pizarra cuando tienes una reunión. Esto hace que todos sepan por qué están allí.

¿Qué me impide hacer las cosas que debería estar haciendo?

Es fácil encogerse de hombros y decir: “No sé qué hacer”, pero eso es solo una excusa. La mayoría de las veces, sabemos exactamente lo que deberíamos estar haciendo; Simplemente no estamos dispuestos a sacar los obstáculos del camino.

¿Serás mi mentor?

Es una pregunta intimidante para preguntar, pero pocas personas te rechazarán. A todos les gusta ser admirados, y se siente bien compartir nuestros conocimientos con los demás.

¿Cuál es la lección más importante que he aprendido hasta ahora en la vida? ¿Estoy viviendo esa lección?

A veces, la vida nos vuelve a calmar en complacencia y nos obligan a aprender una lección poderosa dos veces. El problema con esto es que es tan desagradable despertar la segunda vez.

Conclusión

Hacer las preguntas difíciles puede ser extremadamente incómodo. Pero no aprendemos y creemos manteniendo lo que es cómodo.

Zugoi BlogEsta semana en The Rich Dad Radio Show, hablamos sobre el futuro, en particular sobre el crecimiento económico y el ascenso de la tecnología. El miedo a que las máquinas nos reemplacen es más habitual que nunca, y pronto todos tendrán que enfrentarse a la realidad de que su trabajo de hoy podría desaparecer mañana.

Para Robert y para mí, esto no es nada nuevo. Hemos estado diciendo durante años que los trabajos tradicionales se estaban haciendo obsoletos, y una manera infalible para quedarte atrapado en la carrera de ratas. Pero muchas personas no están preparadas para los cambios radicales que vienen.

Ningún trabajo es seguro

Automóviles sin conductor, impresoras 3D, inteligencia artificial, estas son sólo algunas de las tecnologías que amenazan los trabajos de hoy. Y ningún trabajo está seguro.

A principios de este año, ROSS, el primer abogado de inteligencia artificial del mundo, comenzó a trabajar con bufetes de abogados para realizar investigaciones jurídicas. Uber está lanzando automóviles sin conductor en Filadelfia, allanando el camino para reemplazar a todos los conductores.

Los robots son empleados ideales. No se enferman. No tienen Seguridad Social ni atención médica. Llegan a tiempo, son más eficientes, y a menudo más seguros que los trabajadores humanos. Y si bien eso puede parecer espeluznante para los empleados y auto-empleados en el lado izquierdo del cuadrante CASHFLOW, para aquellos de nosotros en el lado derecho, es música para nuestros oídos.

Muévete al lado derecho del cuadrante

Si la automatización que se viene te asusta, tal vez sea hora de moverte hacia el lado derecho del cuadrante. Lo que quiero decir con esto es, dejar la carrera y el trabajo tradicional atrás y convertirte en un D (dueño de negocios) o I (inversor).

Cuadrante del flujo del dinero

Robert y yo no tenemos miedo de ser reemplazados por los robots. De hecho, el padre rico de Robert solía decir: “Sabes que eres rico cuando no necesitas un trabajo para ganar un montón de dinero.”

Cuando te mueves desde el lado izquierdo del cuadrante al derecho, ya no dependes de un trabajo que podría ser hecho fácilmente por un robot. En lugar de eso, puedes construir tus propios vehículos generadores de riqueza. ¿La mejor parte? Puedes posicionarte para aprovechar la próxima disrupción y utilizar la tecnología para ayudarte a lograr la libertad financiera.

Deja que los robots hagan el trabajo

En lugar de temer a esta nueva tecnología, abrázala y úsala para ayudarte a construir tu negocio. Lo que solía costar millones de dólares y una oficina llena de gente, ahora puede ser hecho por una sola persona con una computadora portátil y una conexión a Internet. Los desarrollos en tecnología hacen que comenzar tu propio negocio sea más fácil y más lucrativo que nunca.

Además, los robots son mano de obra barata y eficiente. Cuando estás en el lado izquierdo del cuadrante, eso es aterrador, pero en el lado derecho es una oportunidad increíble. Puedes permitir que los robots hagan el trabajo mientras te sientan y disfrutas del flujo de dinero.

La tecnología también facilita la inversión. Si estás interesado en acciones o bienes raíces, todos los días hay nuevos desarrollos que hacen que sea más fácil tener el control de tus inversiones.

Cambia tu perspectiva

Todo lo que necesitas es un cambio de mentalidad. Una vez que te muevas de la izquierda a la derecha del cuadrante, los robots y las otras tecnologías en desarrollo se convertirán en oportunidades emocionantes, no amenazas a tu seguridad.

¡Comienza hoy mismo! empieza un negocio en línea. Usa la tecnología para invertir por flujo de efectivo. Construye o crear algo nuevo utilizando robots. Aprovecha la tecnología que se atraviesa en tu camino y utilízala para ponerte en  camino hacia la libertad financiera.

La tentación de mirar por el retrovisor las oportunidades pérdidas está siempre ahí. Y es un error. Los cambios se labran en el presente y sus frutos se recogen en el futuro, el pasado no es más que un terreno baldío.

Y sin embargo cada vez que los miedos surgen, surgen con ellos las ganas de girar el cuello. Y no es que las oportunidades perdidas sean algo malo, lo malo realmente es recordarlas de forma reiterativa.

Las oportunidades perdidas son aprendizajes ganados. Y desde ahí tenemos que trabajarlas, apoyarse en ellas para tomar impulso, y después proseguir la marcha sin mirar atrás. A fin de cuentas, ya lo escribí aquí una vez, lo que viene, conviene.

Las oportunidades, como la energía, ni se crean ni se destruyen únicamente se transforman

Por eso las oportunidades perdidas pueden transformarse en oportunidades ganadas. Cuando se cierra un camino, otros cuantos se abren para seguir nuestra ruta por la vida. Si queremos conocer qué va a suceder con nuestra historia, no queda más remedio que pasar página, porque si no, obviamente, nos convertiremos en una lectura inacabada.

Sin embargo, las oportunidades perdidas hacen demasiadas veces el papel de charca donde a la piara humana le gusta revolcarse en el barro. Jugamos con los tiempos verbales para construir futuros perfectos a partir de pretéritos imperfectos. Porque las oportunidades pérdidas son el recurso preferido de los miedos presentes, las unas y los otros comparten la misma esencia: sólo existen en nuestras cabezas.

Suena extraño (y hasta enrevesado) decir que éxitos irreales en mundos paralelos que jamás existieron pueden condicionar las decisiones del momento actual… pero me temo que eso sí es una realidad, más cotidiana de lo que debiera.

Las oportunidades perdidas te llevan a perder el foco, y, a veces, para que negarlo también el coco. Cualquier tiempo pasado pudo ser mejor cuando la memoria selectiva entra en juego y los recuerdos se cubren de una pátina de fantasía.

Cuando las piezas en el presente no encajan se puede escapar hacia adelante, dibujando un objetivo, construyendo un plan, echando a caminar…. También se puede escapar hacia atrás mirando por la ventana lo que pudo ser y no fue. Pero después de este ejercicio de lechera de cuento o, aún peor, de autoflagelación, nuestros pies seguirán en el mismo sitio y nuestra moral un poco más cerca del suelo.

Nostalgia sí, como mirada de reojo hacia atrás que te saca una sonrisa. Pero nunca cayendo en la tentación de echar un ancla en el pasado.

Al final esto, la vida, se trata de seguir caminando, porque el tiempo no se va a sincronizar con nuestro ánimo. Y el mundo seguirá girando, indolente, ignorando casi con desprecio nuestras penas y nuestros pesares. Existe, por tanto, una necesidad, casi de supervivencia, de recomponerse a partir de una oportunidad perdida… y no de regodearse en ella.

Porque perder el tiempo con las oportunidades perdidas es perderse dos veces.

Y demasiado complicado es este mundo como para andar por él completamente desorientado.

Toma aire, toma aprendizajes, gira el cuello, enfócate, y camina hacia adelante, a paso ligero. Las oportunidades perdidas, con la distancia, son solo débiles recuerdos inocuos.

Si bien todas las sesiones de coaching individuales de Tony Robbins son personalizadas, provienen de más de 30 años de experiencia en coaching, y para sus clientes comerciales, lo que aprendió de su propia cartera de compañías.

En septiembre, los ganadores del concurso Buildify Big Business de Shopify ganaron la oportunidad de ser asesorados personalmente por Robbins en su resort de Fiji, Namale.

Los ganadores son los fundadores de minoristas rentables en línea que generan millones de dólares en ventas que se encuentran en medio de un crecimiento gradual. Si bien eso es una marca de éxito en la mayoría de las medidas, cada uno de los empresarios está en posiciones frágiles que determinarán el destino de su negocio.

El equipo de Business Insider viajo a Fiji para pasar tiempo con Robbins y los ganadores, y en una entrevista de podcast, dijo que había dos ideas fundamentales que guiaban cada una de sus sesiones de mentoría.

Da prioridad a tus clientes, no a tus ideas de productos.

“Diría que solo hay una manera de tener éxito a largo plazo, y es simplista, pero es verdad”, dijo Robbins. “Es agregar más valor que cualquier otra persona”. Y la forma de hacerlo, dijo, es enamorándote de su cliente, no de tu producto.

Si te enamoras de tu producto, estás jodido“, dijo.

Un error común que cometen los nuevos empresarios, explicó, es no darse cuenta de los cambios en la demanda de su base de clientes porque han envuelto su identidad en la primera oferta de su empresa. Dicho esto, expandir la marca o pivotar hacia un nuevo enfoque será igualmente infructuoso si la decisión se dirige a desarrollos vagos del mercado en lugar de una relación con una base de clientes específica.

“Tienes que descubrir cómo saber más acerca de ellos que nadie más”, dijo. “Tal vez ellos sepan sobre ellos mismos en algunas áreas”.

Identifica tu “umbral de control” y aprende a superarlo.

A lo largo de la semana de Robbins con los ganadores de Shopify en Fiji, repetidamente les hizo identificar su “umbral de control”, para ayudarlos a aprender a superarlo.

Robbins usó un ejemplo del esquí: eres un esquiador intermedio que esquías pendientes azules (intermedias), pero un viaje cuesta arriba te das cuenta de que accidentalmente has comenzado a descender por una pendiente de diamante negro (experto).

Esquiar es peligroso y potencialmente fatal si no sabes lo que estás haciendo. Luego tienes la opción de enfocarte intensamente y encontrar la manera de atravesar el camino, o bien deslizarte o caminar por el resto del camino. Si eliges el primero y lo dejas sobre tus esquís, incluso si no lo haces, has pasado un umbral de control.

Este mismo temor es común entre los empresarios que de repente se encuentran a cargo tanto de un equipo en rápido crecimiento como de millones de dólares. Dirigir una empresa de escalamiento puede parecer la pendiente de diamante negro para un fundador que se siente cómodo ejecutando una pequeña y exitosa startup.

Hay muchos factores, incluida la suerte, que determinan si una empresa puede lograr la sostenibilidad a largo plazo, pero un factor crucial para el éxito es la capacidad del fundador para determinar su umbral y superarlo.

El coraje no es que no tengas miedo, sino que estás asustado, pero decides que te vas a enfocar en lo que está aquí para hacer frente a lo que temes, y te presionas.“ Robbins dijo.

Vivir MejorPrepara tus comidas con antelación.

Zach Shefska escribió:

“Yo como el mismo almuerzo casi todos los días. La comida hecha por uno mismo es una de las maneras más fáciles de ahorrar dinero y aliviar el estrés durante la semana.

“Además del costo por comida ahorrado que acumulo en el transcurso del año también experimento ahorros en contexto de tiempo.

“Paso alrededor de 2 horas del domingo preparando mis comidas. Así durante la semana evito el estrés asociado a decidir lo que quiero comer y evito perder el tiempo esperando en las filas o conduciendo hacia los restaurantes.

“Donde trabajo actualmente sé que cobran $ 125 por hora a nuestros clientes. Incluso si ahorro sólo 15 minutos de tiempo cada día, estaría creando un extra de $ 31.25 en horas potenciales facturables.

“Aspiro a poseer mi propio negocio algún día. Si en ese momento puedo facturar $125 por hora, y, sigo preparando mi almuerzo que me ahorran 15 minutos cada día de lunes a viernes, podré crear $ 7.500 extra en valor.

“Preparar tu almuerzo todos los días y no comer fuera podría potencialmente ayudarte a generar 10.000 dólares en ahorros cada año.

Es sencillo, es fácil, te ahorra dinero.

Entiende cuándo invertir en productos de calidad.

Venkatesh Rao escribió:

“NO escatime en cosas que usas mucho, especialmente para cosas productivas/creativas o cosas que te ayuden a mantener esas capacidades (cuchillos, computadoras, camas, sillas de trabajo, membresías de gimnasio). Sí, esta es una manera de ahorrar dinero.

Las soluciones-baratas (conscientes o inconscientes) para las cosas de uso frecuente importantes cuestan mucho más a largo plazo.”

Gasta sólo el dinero que tienes.

Ly Nguyen escribió:

“Escucha a tu tarjeta de débito, no a tu tarjeta de crédito (te miente). Me acostumbré a vivir así en la universidad antes de que fuera elegible para las tarjetas de crédito; si no tenía el dinero en mi tarjeta de débito, no podía comprarlo. Hoy mantengo esa mentalidad.

“Las tarjetas de crédito te tientan y te engañan haciéndote pensar que tienes dinero cuando no. Antes de que te des cuenta, estarás atascado pagando deudas, por no mencionar el horrible interés. Evita pagar cualquier interés por cualquier cosa. Si ya tienes deudas con intereses, tu prioridad número 1 debe ser deshacerte de ella.”

Corte a la medianoche.

Aksel Wannstrom escribió:

“Después de haber sido un estudiante los últimos cuatro años de vida con un ingreso escaso, me he fijado la regla de nunca consumir nada más que agua después de la medianoche.

“Esto me ayudó a reducir los gastos en todos los bienes inútiles de consumo. Desde el alcohol en las fiestas, a los snack en casa. Como estudiante, no puedo ver la necesidad de consumir bebidas o alimentos después de medianoche, ya que es un momento en que tu cuerpo esencialmente necesita dormir.

“Esta estrategia no limita tus experiencias y vida social a lo largo de la universidad, ni te obliga a vivir siendo extremadamente frugal, sólo reduce los gastos inútiles.”

Utiliza la “regla de las 5 preguntas”.

Belavadi Prahalad escribió:

“¿Algo que quiero o una necesidad? ¿Lo necesito? ¿Me veo a mí mismo usándolo? ¿Con qué frecuencia? ¿Vale la pena el tiempo?

“Decidí guiarme por estas preguntas cada vez que compro algo, dado que gano para pagar mi alquiler y comida.

“Viniendo de una familia India que está ligeramente por encima de la clase media, tomaba todo por sentado. Compraba la comida que no comería, ropa que no usaría, arte que no adoro, son algunas de las muchas cosas en las que derroché el dinero de mis padres.”

Se feliz con lo que ya tienes.

Thomas Antunez escribió:

“Aprende a querer las cosas que ya tienes. Lo digo muy en serio. Yo tuve 5 Porsches y 3 Mercedes-Benz (dos AMG) antes de los 35. Puedes contarlos como los 8 mayores errores financieros que he cometido y todo tuvo que ver con mi incapacidad para estar contento con lo que ya tenía.

“Créeme, lo posesión de ‘cosas’ es una carrera que nadie puede ganar. Aprender a querer las cosas que ya tienes te ahorrará una increíble cantidad de dinero.”

 

 

 

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