Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
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Los mejores consejos para crecer como persona

Vivir MejorLas discusiones con tu pareja no tienen que ser devastadoras.

De hecho, las parejas que siguen dos reglas básicas cuando discuten tienden a permanecer juntas más tiempo que las parejas que no lo hacen, de acuerdo con la investigación de Robert Levenson, psicólogo de Berkeley en la Universidad de California, y John Gottman, profesor de psicología en la Universidad de Washington.

Esas reglas incluyen abordar los desacuerdos rápidamente y abordar la discusión con una mente abierta. Esas dos cosas son casi siempre más fáciles de decir que hacer, pero aquí tienes algunas formas sencillas de incorporar ambas a tu relación.

Estabilizando un bote agitado

Por más de 14 años, Gottman y Levenson estudiaron a cerca de 100 parejas casadas que vivían en el medio oeste de Estados Unidos. Entre las parejas estudiadas, aproximadamente 20 se divorciaron antes del final del estudio. La comparación de los pares que se quedaron junto con los que se separaron permitió a los investigadores hacer algunas observaciones claves.

En primer lugar, encontraron que las discusiones podrían utilizarse positivamente para “estabilizar un barco agitandose” (como Gottman lo llamó durante una llamada con Business Insider) o podrían utilizarse de manera negativa, lo que podría llevar al buque a volcarse. Si a una discusión le sigue rápidamente un desacuerdo, puede usarse para estabilizar el bote. Por otro lado, una discusión que sigue después de horas, días o semanas luego de un desacuerdo inicial enviará al barco a agitarse más.

Gottman sugiere hablar con tu pareja inmediatamente y abiertamente sobre un desacuerdo. Esto requiere reconocer que ambos son parcialmente responsables del problema y que ambos son responsables de hacer las paces, dijo.

Un estudio reciente con 145 parejas publicado en el Journal of Counseling Psychology también encontró que las parejas que recibieron capacitaciones sobre cómo abordar los conflictos de inmediato y claramente se sintieron más satisfechas con sus relaciones un año después. Las parejas que no recibieron la capacitación también fueron más propensas a ver como sus interacciones se deterioraban durante el año que estaban informando a los investigadores.

Abordándolo con una mente abierta

Gottman y Levenson también observaron que las parejas que se divorciaron durante el período de estudio con frecuencia tenían discusiones que implicaban lastimarse mutuamente. Por lo general, los comentarios que hacían los individuos para detener la conversación eran inútiles e insensibles, dijo Gottman.

“Si le dices a alguien que no está siendo lógico o decirle algo así como ‘no entiendes nada,’ simplemente no funciona, eso hace que la gente se enfade,” dijo.

Por otro lado, las parejas que permanecieron juntas tendían a abordar la discusión con una mente más abierta. Las parejas solían estar dispuestas a asumir la responsabilidad de sus acciones y escuchar lo que su pareja tenía que decir, dijo Gottman. Las parejas que hacen esto pueden usar lenguaje como: “Puedo ver que esto es realmente importante para ti, cuéntame más.”

Un estudio de 2010 publicado en Journal of Marriage and Family buscó los patrones de las discusiones de casi 400 parejas casadas. Los resultados sugirieron que cuando ambos compañeros se involucraban “positivamente” durante una discusión (es decir, discutieron el tema con calma y se esforzaron por escuchar) eran mucho menos propensos al divorcio que las parejas en las que uno o ambos compañeros no mostraban un compromiso positivo.

Así que la próxima vez que sientas que una discusión está escalando, puede que quieras poner alguna de estas tácticas en uso. Podría restaurar algo de calma a tu relación, o incluso ayudar a que tu barco no se vuelque.

magia“Solo hay dos formas de vivir tu vida. Una es pensar que nada es un milagro. La otra es pensar que todo es un milagro” – Albert Einstein. 

¿Cuál te quedas? ¿Cuál de las dos visiones de la vida te cala dentro?

Lo digo porque siempre he pensado que de existir la magia, no será algo que se pueda entender con los sentidos, sino una sensación que te invada y zarandee por dentro…

Esos momentos en los que sabes algo, pero eres incapaz de entender por qué. Sin embargo, dentro de ti hay una certeza absoluta difícil de explicar.

Hay magia, mucha. Lo que ocurre es que para notarla primero hay que creer en ella. Justo todo lo contrario de lo que nos han enseñado hasta ahora.

Ya sé, alguien dirá que eso es porque participamos de una especie de sugestión colectiva para poder soportar la rutina asfixiante que se nos come el entusiasmo y nos llena de desesperanza… Y nos recordará, con razón, que medio mundo sufre una situación de injusticia crónica.

Sin embargo, no puedo más que certificarlo porque me encuentro con ella en todas partes… Y al final, he llegado a la conclusión de Einstein, las señales que veo y las “demasiadas coincidencias para ser casualidad” que invaden mi vida pueden ser nada o serlo todo.

Hace un siglo que no creo en las casualidades. Todo tiene una causa, todo lleva un mensaje. Todo llega por algo, incluso lo que te deja extenuado en un rincón suplicando que pase. No es castigo ni plaga bíblica, es consecuencia de lo que sientes, lo que piensas y lo que eres.

Cuando cambias tus pensamientos, cambias todo lo que te rodea. Lo que pensamos y sentimos se acaba manifestando en nuestra vida aunque no nos apetezca. Donde pones la intención, acabas fabricando algo. Lo hacemos nosotros. Somos fabricantes de alegrías o de tragedias.

Y en esto, no hay culpa, saquémonos de encima de una vez por toda esa sensación de haber llegado a la vida manchados y tener que arrastrar una carga… Nuestros errores son nuestra forma de vivir, de nada sirve cargarlos como una cruz en la espalda, es mejor afrontarlos y entender, pedir perdón si hemos hecho daño y responsabilizarnos de una vez de nuestra vida.

La magia no es a veces lo que ocurre, sino tu capacidad para atraerlo y darle significado. La sincronía de hechos fantásticos en un mundo que lucha por negarlo y demostrar que nada tiene sentido y al mismo tiempo te vende fórmulas mágicas sin magia para soportarlo.

Para entender la magia tienes que estar conectado contigo mismo y con lo que te rodea, si no, no funciona… La magia es compromiso…

Y no es porque cuando no confías la magia te abandone, es sencillamente porque no puedes verla ni sentirla. Porque cuando entras en la sala con la cabeza gacha no ves una mirada inesperada de alguien que estaba allí para decirte “sigue adelante” o cuando no te atreves a hacer algo, no puedes descubrir que de haberlo hecho estabas a cinco minutos de conseguir uno de tus sueños…

A veces, la magia se caza al vuelo y te pilla sin las botas puestas.

Nos pasan cada día mil cosas difíciles de explicar, pero en ocasiones no las vemos porque nos encuentran ocupados llorando porque no nos pasa nada… Como si al frotar la lámpara y ver al genio, nos pasáramos un buen rato contándole que estamos desolados porque nunca nos sucede nada extraordinario… Aunque en esas ocasiones, la verdad, tampoco estoy segura de que su objetivo fuera ese…

A veces, perdemos oportunidades diminutas porque nos aguardan cosas más grandes. Quiero decir que, tal vez, al perderte ese sueño por no ser capaz de darte cuenta, acabas haciendo algo que necesitabas aprender antes de abrazarlo totalmente…

¿Quién sabe si eso era necesario para que pudieras apreciar ese sueño como el regalo que es? ¿Y si formaba parte del plan un primer intento fallido? ¿Y si la magia no era la oportunidad perdida sino la motivación que nace en ti al saberla perdida para intentar algo nuevo? ¿Y si perdernos las señales forma parte del plan?

¿Cómo sabemos si un rechazo es en realidad lo que necesitamos para desistir de algo que no encaja con nosotros y encontrar un sueño distinto que nos lleva a ser felices? ¿Y si una mala noticia es el mejor de los regalos al final para que tomes un camino que nunca hubieras explorado?

Es como tomar un camino y equivocarse en uno de sus cruces… ¿Y si el error es la magia? ¿Y si gracias al error consigues el mapa que lleva a tu tesoro? ¿Y si topar con un muro es el mensaje para que entiendas que no es tu camino y vuelvas atrás?

Voy más allá… ¿Y si da igual el camino porque hagas lo que hagas habrá una magia que te lleve a lo que necesitas?

Y cuando haga falta un error para aprender, te ayudará a cometerlo. Y cuando necesites un impulso, habrá un atajo, un acantilado que lleva a un mar inmenso para que aprendas a nadar… Y cuando haga falta que entiendas que no necesitas a nadie, de repente descubrirás que haces ese camino solo… Y cuando tengas que superar tu miedo, tal vez, encuentres un candil o incluso te quedes sin él porque debes amar la oscuridad antes de llegar a la luz…

Y no, no me refiero a que todo esté escrito. Y si lo está, es porque a cada paso, escribimos una línea de nuestra vida… Somos libres de entender y aceptar, porque la magia de la que hablo, en el fondo, sale de dentro.

Es una conexión difícil de explicar. Es la que te lleva a ti. A ese yo limpio y sin más pretensión que la felicidad. A esa persona que te habita y busca amar y ser amada como merece. Ese yo que conecta con todo, con cada fibra de este universo que vibra y nos sacude para que entendamos que no sólo estamos en él sino que formamos parte de su esencia.

Ese yo enorme y a la vez extraordinariamente humilde. Ese yo que se da cuenta de que todo pasa por y para algo…

La magia pasa a través de nosotros para que podamos ejercer de nosotros mismos, para que cumplamos nuestra misión… Para que cambiemos el mundo gracias a cambiar nuestros ojos al mirarlo… Para que seamos un peldaño más en esta escalera eterna que lleva a conocerse y comprender.

La magia está siempre que no se la espera. Subyace en todo. No se la puede ver pero se la puede sentir… Y sentimos tan poco, porque no dejamos de pensar en bucle, sin sentido, sin esperanza… La magia te calma cuando te encuentra en calma… Te aquieta el alma cuando consigues primero que tu alma esté quieta para poder apreciarla.

Se manifiesta muy rápido cuando no tienes prisa.

Le da la vuelta a tu mundo cuando ya no necesitas que lo haga porque has descubierto que te tienes a ti mismo.

Obra el milagro un segundo después de que descubras que ya no te importa si habrá milagro porque confías en ti.

La magia esquiva la impaciencia y la desconfianza. Para la partida cuando ganabas porque en algún instante dejas de creer que te lo mereces. Te obliga a mostrarte cuando te escondes…

La magia aleja los sueños de quiénes no se consideran dignos de ellos… Dibuja en el mundo una réplica exacta del mundo que llevamos dentro… Lo reproduce con tanta fidelidad que puedes saber exactamente cuánto te amas, al observar la distancia que hay entre ti y tus metas… Te cambia las preguntas cuando encuentras respuestas para que sigas creciendo…

Dibuja puertas en las paredes que sólo se abren cuando realmente estás convencido de que son tus puertas.

Teje redes justo después de que des el gran salto sin importante si hay red. Te hace crecer las alas medio minutos después de que decidas que pase lo que pase vas a volar.

La magia va inventando el camino a medida que tú lo vas imaginando y visualizando, y se vuelve sólido a cada paso que das hacia lo desconocido.

Ama a los osados y les deja pistas por todas partes para que sepan que pueden seguir. Escribe mensajes en el reverso de las hojas de los árboles cuando estás cansado y te sientas bajo ellos a la sombra…

Hay magia, mucha, mucha, pero pide confianza y compromiso.

La fe ciega en ti y la deliciosa locura de negar a veces tus sentidos y creer lo que nadie ve y sentir lo que nadie más siente.

Hay magia, pero pide paciencia eterna.

Alguien muy sabio me recordó el otro día “No esperes nada… No esperes nada de nada ni de nadie”y es verdad, la magia ama apasionadamente a aquellos que dan sin esperar nada cambio y no se apegan al resultado…

Tal vez, la magia no sea esa sincronicidad en la que a veces nos encontramos inmersos o esos hechos sucesivos que algunos llaman casualidades y otros causalidades… Tal vez la magia sea lograr primero esa confianza en ti mismo y esa paciencia que te permitan llegar a dónde quieres y tocar al milagro.

Quizás la magia no es el milagro sino el proceso interior que se obra en ti para conseguirlo.

Hay mucha magia en todas partes, respira hondo y deja que te invada y habite.

Tal vez, la magia eres tú cuando aceptas de una vez por toda tu grandeza y decides que ya nunca volverás a resignarte con una vida mediocre.

Sincronicidad: la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera causal, Carl Gustav Jung

autenticaYa sea que estés construyendo un negocio o una red, siempre querrás buscar a personas que sean genuinas. Después de todo, nadie quiere trabajar o pasar tiempo con alguien falso.

En caso de que tengas dudas, genuino significa actual, sincero, honesto. La gente genuina actúa más o menos igual por dentro y por fuera. Desafortunadamente, es una cualidad difícil de discernir. El problema es que todas las interacciones humanas son relativas. Todas son una función de cómo nos percibimos los unos a otros a través de una mirada subjetiva.

Ser genuino es una cualidad poco común. En un mundo lleno de gente falsa, adictos a los medios, personas virtuales, pensadores positivos y marcas personales, todos quieren lo que no pueden tener y nadie está contento con su vida.

Para ayudarte a identificar esta raza extraña, así es como la gente genuina debe comportarse:

No buscan la atención.

No necesitan que les alimenten el ego. Los que buscan llamar la atención tienen un agujero que debe llenarse pero las personas genuinas tienen confianza en ellas mismas.

No les preocupa caerte bien.

La necesidad de ser querido viene de la inseguridad y el narcisismo. Crea una necesidad de manipular tus emociones y las de los demás. La gente con confianza es auténtica. Si te caen bien, qué bueno, si no, también está bien.

Se dan cuenta cuando los demás son falsos.

Tal vez la gente ingenua puede ser fácilmente engañada, pero la genuina no. Están concientes de la realidad y eso les da una base en la que pueden darse cuenta cuando las cosas no tienen sentido. Hay una gran diferencia.

Se sienten cómodos con ellos mismos.

A sus 70 años, el actor Leonard Nimoy dijo que estaba más cerca que nunca de estar cómodo con el mismo, al igual que Spock. La mayoría de nosotros luchamos contra eso. Como dijo una vez David Thoreau “Las masas llevan una vida de desesperación en silencio”.

Hacen lo que dicen y dicen lo que sienten.

No tienden a exagerar. Cumplen sus promesas. No analizan sus palabras o las endulzan. Si necesitas escuchar la verdad te la dirán, aunque sea duro para ellos decirlo y que tú lo escuches.

No necesitan muchas cosas.

Cuando estás cómodo contigo mismo, no necesitas de cosas para ser feliz. Sabes dónde encontrar la felicidad, dentro de ti, en los demás, en tu trabajo. Encuentras la felicidad en las cosas más simples.

No tienen la piel delgada.

No se toman todo tan seriamente, así que no se ofenden por lo que dicen los demás.

No son tan modestos u orgullosos.

Al tener confianza en sus fortalezas, no necesitan presumirlas. Asimismo, no muestran falsa modestia. La humildad es una característica positiva, pero es aún mejor ser directo.

Son consistentes.

La gente genuina puede ser sólida, sustancial o pesada. Se conocen bien y están en contacto con sus emociones, son más o menos predecibles, en el buen sentido.

Practican lo que predican.

No van a aconsejar a alguien que haga algo si ellos no lo harían. Después de todo, la gente genuina sabe que no es mejor que los demás, así que no está en su naturaleza ser autosuficiente.

Estas personas se ven a sí mismas como los otros lo harían si fueran observadores objetivos. No hay mucho procesamiento, manipulación o control entre lo que está en su cabeza y lo que la gente ve y escucha.

Una vez que la conozcas, la gente genuina es más o menos consistente con la forma en la que en un principio decían que eran. Lo que ves es lo que obtienes. Es triste que actualmente una cualidad tan positiva esté en riesgo de desaparecer. No sólo cada vez es más difícil encontrarlo en otros, sino que es más complicado ser genuinos con nosotros mismos.

Zugoi BlogLa mayoría de las personas creen que Edison inventó la primera bombilla.

Están equivocados.

De hecho, Edison llegó espectacularmente tarde al juego.

En 1878, cuando el inventor de 36 años decidió enfocarse en la construcción de una bombilla, otros 23 ya habían inventado versiones tempranas llamadas lámparas de arco, algunas de las cuales se usaban comercialmente para iluminar calles y grandes edificios.

Entonces, ¿Cómo ganó Edison en un campo tan concurrido cuando estaba tan rezagado?

Él y su equipo pasaron un año trabajando día y noche haciendo miles de experimentos. El 21 de octubre de 1879, tuvieron éxito, creando una bombilla para el uso diario en el hogar.

Edison sería pionero en cinco campos multimillonarios diferentes con su fábrica de invenciones: electricidad, películas, telecomunicaciones, baterías y grabación de sonido. En términos de hoy, puedes pensar en Edison como Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg, todo en uno.

¿Cuál fue la clave del increíble éxito de Edison? En dos palabras: Experimentación deliberada. Para Edison, la construcción de una empresa era sinónimo de construir una fábrica invención.

La técnica es igual de poderosa hoy en día. “Nuestro éxito en Amazon es una función de la cantidad de experimentos que hacemos por año, por mes, por semana, por día,” proclamo Jeff Bezos. En una reciente entrevista, Mark Zuckerberg explicó, “Una de las cosas por las que estoy más orgulloso es realmente la clave de nuestro éxito es este marco de pruebas… En cualquier momento dado, no hay una sola versión de Facebook corriendo. Probablemente hayan 10.000”.

Bezos y Zuckerberg no dicen que la experimentación sea una de muchas estrategias. Ellos dicen que es LA estrategia. En este artículo, verás cómo las luminarias en muchos campos usan la experimentación deliberada y cómo puedes usarla para aumentar tus probabilidades de éxito en tu vida profesional y personal.

Por qué los 10.000 experimentos superan a las 10.000 horas

Tal vez la fórmula de éxito actual más popular es la Regla de las 10.000 horas popularizada por Malcolm Gladwell. La idea es que necesitas 10.000 horas de práctica deliberada para convertirte en un jugador de clase mundial en cualquier campo.

Las investigaciones ahora nos dicen, sin embargo, que esta fórmula es lamentablemente inadecuada para explicar el éxito, especialmente en el ámbito profesional. Una revisión en el 2014 de 88 estudios previos encontraron que “la práctica deliberada explicaba el 26% de la varianza en el rendimiento de los juegos, el 21% en la música, el 18% en los deportes, el 4% en la educación, y menos del 1% para las profesiones. Concluimos que la práctica deliberada es importante, pero no tan importante como se ha argumentado”.

Este cuadro resume los resultados debe hacer que cualquier ferviente creyente en la regla de las 10,000 horas haga una pausa:

Esto significa que la práctica deliberada puede ayudarte en los campos que cambian lentamente o no lo hacen en absoluto, como la música y los deportes. Te ayuda a tener éxito cuando el futuro se parece al pasado, pero es inútil en áreas que cambian rápidamente, como la tecnología y los negocios.

Lo que Edison y otros (ver más ejemplos a continuación) nos enseñan es que debemos maximizar la cantidad de experimentos, no las horas. En lugar de la regla de las 10,000 horas, necesitamos lo que yo llamo la regla de los 10,000 experimentos.

A lo largo de la historia, el método científico ha producido posiblemente más progreso humano que cualquier otra filosofía. En el corazón del método científico está la experimentación: desarrollar una hipótesis, realizar una prueba para probar que la hipótesis está bien o mal, analizar los resultados y crear una nueva hipótesis basada en lo que se aprendió. La regla de los 10,000 experimentos lleva este poder probado de la experimentación fuera del laboratorio a la vida cotidiana.

Seguir la regla de los 10,000 experimentos significa empezar el día no con una lista de cosas por hacer, sino con una lista de “pruebas” como Leonardo Da Vinci. De acuerdo con Walter Isaacson, uno de los biógrafos de Da Vinci , “Cada mañana su truco de vida era: hacer una lista de lo que quieres saber. ¿Por qué la gente bosteza? ¿Cómo es la lengua de un pájaro carpintero? “

A medida que avanza el día, seguir la regla de los 10,000 experimentos significa buscar constantemente oportunidades para recopilar datos en lugar de solo hacer lo que debes hacer. Significa agregar un proceso deliberado de reflexión basado en la revisión de los datos antes de que termine el día.

Por ejemplo, ¿Deseas mejorar tus resultados de ventas haciendo una nueva pregunta al final de las llamadas de ventas? Ahora, cada llamada de ventas se convierte en una oportunidad para hacer esa pregunta y recopilar datos para poder aprender cómo hacer mejores llamadas de ventas en el futuro. ¿Quieres dormir mejor para poder tener más energía durante el día? Puede investigar las mejores prácticas para conciliar el sueño, convertir las más convincentes en rutinarias, usar un rastreador de sueño para obtener datos objetivos sobre la cantidad y calidad de tu sueño y luego hacer ajustes a tu rutina para mejorar los resultados.

Para alcanzar las 10,000 horas de práctica deliberada se requieren tres horas de práctica deliberada por día durante 10 años. Yo sostengo que la regla de los 10,000 experimentos es igual de difícil, pero factible, y requiere tres experimentos por día.

Por qué 10.000 experimentos arrojan éxito según décadas de investigaciones académicas

Si el enfoque de Edison es universal, esperarías que apareciera repetidamente entre los mejores. Como resultado, el mundo académico ha estado estudiando este fenómeno durante décadas, y eso es exactamente lo que han encontrado.

El investigador Dean Keith Simonton ha dedicado su carrera a estudiar a los principales creadores de talentos del mundo y diseccionar concienzudamente sus carreras para encontrar patrones. Para compartir sus hallazgos, publicó más de 340 artículos académicos y 13 libros, incluyendo Grandeza: ¿Quién hace historia y por qué? y Orígenes del Genio: Perspectivas darwiniana de la creatividad.

Dos fascinantes detalles surgieron a partir de la investigación Simonton (y de otros). El primero es que las ideas más innovadoras son generadas por un pequeño número de superestrellas. En cualquier campo, el 10% superior de los artistas producen más del 50% de los avances.

¿Por qué estas superestrellas son mucho más exitosas? ¿Es porque sus ideas son simplemente superiores desde el principio? Esto es lo que es realmente fascinante: la respuesta es no.

La segunda lección para aprender de la investigación de Simonton es que las superestrellas producen tantas malas ideas como todos los demás; ellos simplemente producen más ideas en general. Tener muchas más ideas significa que tienen más fracasos pero también más éxitos.

“Lo que es especialmente fascinante es que los individuos creativos al parecer no son capaces de mejorar sus tasas de éxito con experiencias o mejores conocimientos” escribió Simonton. “Las personas creativas, incluso los llamados genios, nunca pueden prever cuáles de sus creaciones intelectuales o estéticas serán aclamadas”.

En otras palabras, la clave para maximizar el éxito creativo, según la teoría, es producir más experimentos.

De la salud a la comedia Stand-up: La regla de los 10.000 experimentos se aplica a través de los campos

Cuando consideras muchos de los logros más importantes en diferentes campos, a menudo ves esta teoría en juego.

Un artículo de Fast Company escrito por las leyendas de la publicidad Ben Clarke y Jon Bond señala que gracias a una combinación de nuevas tecnologías y enfoques de negocios esbeltos, las empresas más innovadoras del mundo están ejecutando miles de experimentos más anualmente:

En la academia, Einstein es mejor conocido por su trabajo sobre la relatividad, pero publicó Otros 248 documentos. Paul Erdos fue coautor de más de 1,500 artículos de investigación matemática durante su carrera. 1,500! Como era de esperar, Erdos hizo contribuciones significativas, y aunque la mayoría de sus trabajos han sido olvidados, ¡un puñado de ellos lo convirtieron en uno de los matemáticos más influyentes del siglo XX! Ahora considera que menos del 1% de los científicos publican un trabajo cada año.

En el mundo del entretenimiento, SNL, uno de los programas de TV de más larga duración en la historia, tiene un agotador proceso de experimentación semanal de lluvia de ideas, investigación y reescritura de libretos. Solo un pequeño porcentaje de ideas se transmiten al aire. Las caricaturas icónicas publicadas por The New Yorker son el resultado de un proceso en el que más de 50 profesionales independientes presentar un máximo de 10 bocetos cada uno para su consideración semanal:

Pixar, uno de los estudios de cine más exitosos de la historia, desarrolló 100,000+ guiones gráficos (es decir, secuencias de trama paso a paso) para la película Wall-E ‘s. 100,000!

Aquellos que abrazan con entusiasmo las experimentaciones en sus vidas personales también obtienen importantes beneficios. Tomemos, por ejemplo, a Shonda Rhimes, productora y escritora de Grey’s Anatomy, Scandal, y otros shows exitosos. Ella preparó un experimento que llamó El año del sí para enfrentar su debilitante ansiedad social, limitar su adicción al trabajo y aceptarse a sí misma. En lugar de decir continuamente no a las experiencias sociales, se comprometió a decir que sí durante todo un año. Entre las muchas lecciones que aprendió de esa experiencia fue que para saber en qué enfocarse primero tienes que probar muchas cosas.

El empresario Jia Jang tomó algo que la mayoría de nosotros tememos (un rechazo) y lo convirtió en un experimento con su proyecto de 100 días de rechazos. Todos los días durante 100 días se obligó a sí mismo a hacer algo socialmente incómodo, donde el resultado probablemente fuera un rechazo (por ejemplo, pedir poder jugar al fútbol en el patio trasero de alguien), todo mientras se grababa a sí mismo en video.

La periodista Elizabeth Gilbert renunció a su trabajo y matrimonio y luego pasó un año viajando por el mundo para descubrirse a sí misma. Dividió el año en tres experimentos: comer, rezar y amar. Su experiencia se convirtió en un libro best-seller y película. El joven emprendedor Ari Meisel usó los datos y la experimentación para curar su enfermedad de Crohn, el cual sus médicos le dijeron que no podía ser curado.

Comprendiendo las matemáticas: Si puedes hacer suficientes experimentos, el éxito está prácticamente garantizado

Si la experimentación es tan poderosa, ¿Por qué no lo hace más gente?

Yo digo que hay algunas razones…

Primero, vivimos en una cultura obsesionada con la productividad: Hacer más cosas en menos tiempo, sistematizar, automatizar e incluso subcontratar. Si uno tiene un marco de productividad a corto plazo, entonces tomar tiempo de tu día para nutrir un proceso creativo con resultados impredecibles que no rinden frutos inmediatamente es extremadamente difícil. Lo productivo a largo plazo a menudo parece no ser productivo a corto plazo.

Además, realizar experimentos requiere mucho tiempo. Exprimir algunos aprendizajes deliberados todos los días requiere al menos 15 minutos, pero aún más desafiante es que la mayoría de los experimentos fracasan. Si bien el fracaso se celebra cada vez más en nuestra sociedad, la mayoría de la gente todavía tiene un sentimiento visceral de vergüenza y desilusión.

No fue hasta que entendí las matemáticas detrás de la experimentación que pude superar mi miedo al fracaso.

1. Si haces suficientes experimentos, las probabilidades están a tu favor. La calidad de cada experimento subsiguiente aumenta porque tenderás a aplicar las lecciones aprendidas de los experimentos previos.Esas lecciones hacen que tu curva de éxito sea exponencial en lugar de lineal.

2. Una gran ganador paga más que suficiente por todos los experimentos perdedores,como Jeff Bezos explicó en una reciente presentación ante la SEC:

Dada una probabilidad del diez por ciento de un pago de 100 veces, deberías tomar esa apuesta siempre. Pero seguirás estando equivocado nueve de cada diez veces. Todos sabemos que si tratas un home-run, vas a fallar mucho, pero también vas a hacer home-runes. La diferencia entre el béisbol y las empresas, sin embargo, es que el béisbol tiene una distribución de resultados truncada. Cuando bates, no importa qué tan bien te conectes con la pelota, la mayoría de las carreras que puedes obtener son cuatro. En los negocios, de vez en cuando, cuando lo logras, puedes ganar 1,000 carreras.

3. Las herramientas de hoy permiten a cualquier persona aumentar su cantidad de experimentos en un orden de magnitud. Una nueva generación de aplicaciones, servicios y rastreadores asequibles nos ayuda a aprender sobre lo que funciona para otras personas, recopilar datos por nosotros mismos, interpretarlos, rendir cuentas y rastrear nuestro progreso en tiempo real.

En el espacio de la salud, por ejemplo, estas nuevas herramientas han llevado al biohacking y auto-movimientos cuantificados hasta donde las personas usan sus niveles de glucosa en sangre, sueño, actividad, frecuencia cardíaca, bioma intestinal y genética para facilitar su experimentación. Explosiones de experimentaciones similares están sucediendo en el mundo de las relaciones, la sexualidad, la inteligencia, la felicidad, la productividad y las finanzas personales.

Si tantas personas en tantos campos pueden incorporar experimentación deliberados, ¡Tú también puedes!

Lo que podemos aprender de Edison sobre vivir realmente bajo la regla de los 10.000 experimentos

Edison no tenía la intención de ser más inventivo. Creó una fábrica de experimentación para garantizar que él y su equipo lanzaran consistentemente nuevos inventos. La meta de Edison, por ejemplo, era una invención menor cada 10 días y una invención grande cada seis meses. Cuando estaba al borde de un gran avance, como la bombilla, tenía un proceso único llamado búsqueda de resistencia en el que generaría y probaría cientos, incluso miles de posibilidades.

Entonces, ¿Cómo podría ser el estilo de vida de los 10.000 experimentos para ti?

Te recomiendo tomar dos pasos ahora que podrían cambiarlo todo para ti.

Primero, identifica al menos un experimento jackpot que podría cambiar tu vida.

El camino hacia la experimentación deliberada comienza con un experimento, pero no todos los experimentos son creados iguales. Algunos experimentos requieren mucho tiempo y dinero. Algunos crean cambios incrementales, mientras que otros pueden cambiar la vida. Algunos tienen un 1% de posibilidades de éxito. Otros son una apuesta segura.

Cuando eliges un primer experimento Jackpot para llevar a cabo, lo que deseas es seguir un experimento que sea fácil de hacer monetariamente y en cuanto al tiempo, tenga el potencial de cambiar vidas, y que tenga una probabilidad razonable de ganancias. Yo llamo a estos experimentos Jackpot.

En segundo lugar, recomiendo ejecutar tres pruebas de experimento cada día.

Cuando comience el día, identifica tres pruebas que desees realizar. Recopila datos a lo largo del día y, antes de que termine el día, analiza los resultados.

¡Prueba esto durante un mes o 30 pruebas, y ve la diferencia que hace!

poderes“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de cualquier medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, admirable, talentoso y grandioso? En realidad, ¿por qué no puedes serlo?…

Tu timidez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en encogerse para que otras personas no se sientan inseguros a tu alrededor. Todos estamos destinados a brillar, como lo hacen los niños

No está en sólo algunos de nosotros; se encuentra en todos. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otras personas a hacer lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros”

– Marianne Williamson

Para aquellos que tenemos hijos pequeños (aunque la locura fue mayor en las niñas), Frozen, la película de Disney, fue todo un suceso.

Elsa y Anna, sus personajes principales, causaron un gran furor entre muchos chicos. Durante algún tiempo vivimos una verdadera frozenmanía que parecía que jamás iba a terminar.

Aunque es una película infantil, el argumento y su mensaje es algo que atañe tanto a chicos como a grandes. De él podemos extraer importante sabiduría.

Cada una de las adorables hermanas tiene que resolver su propio desafío. El de Anna es el amor. Desde muy pequeña se ha tenido que enfrentar a la soledad y a la falta de afecto. Sus padres murieron en un naufragio y su hermana la abandonó por temor a hacerle daño con su incontrolado poder.

Anna necesita amor con desesperación. Desea tenerlo más que cualquier otra cosa. Pero debe aprender a distinguir entre el amor verdadero, aquel que implica dolor y sacrificio, y un deslumbramiento pasajero.

Por su parte, Elsa nació con poderes extraordinarios que no sabe cómo controlar. Su desafío es dejar de huir de ellos. No ignorarlos y abandonar la lucha que tiene contra sí misma, contra su verdadera esencia.

Todos y cada uno de nosotros nacimos con grandes poderes. Y, como Elsa, a menudo los ignoramos y les damos la espalda.

No, yo no estoy diciendo que si te concentras con gran vigor serás capaz de congelar los mares y las montañas. Tampoco podrás volar si te atas un trapo al cuello. Y lo de doblar cucharas con la mente ya se demostró que era un fraude.

Nuestro poder reside en nuestro potencial. En nuestra capacidad, aún sin límite conocido, para aprender y desarrollar habilidades extraordinarias.

Las personas que han alcanzado grandes y admirables proezas no son diferentes a ti y a mi. No son extraterrestres ni han sido tocados por mágicas hadas otorgándoles inmerecidos privilegios.

Si, yo se que es más cómodo y consuela mejor pensar que sus triunfos son el resultado de haber ganado la lotería genética, y disponer de grandes ventajas desde el nacimiento; en lugar de reconocer que sus obras se deben a años de paciente y dedicado esfuerzo.

También se que a diferencia de Elsa, quien conocía desde muy joven sus poderes, la mayoría de nosotros no sabemos cuales son. Estos están ocultos dentro de nosotros y debemos buscarlos con paciencia e ilusión.

Pero esa búsqueda vale la pena. Es la puerta de entrada a la aventura más maravillosa que podemos encontrar: vivir una vida que adoremos.

Una de las cosas más excepcionales de los seres humanos es que pueden ser extraordinarios en casi cualquier cosa que se propongan. Gozamos de una capacidad ilimitada para desarrollar nuevas habilidades.

La clave reside en encontrar aquello que de verdad nos inspira, las cosas que de verdad nos apasionan.

Yo, por ejemplo, siento gran respeto y admiración por quienes tocan un instrumento musical, o por aquellos capaces de pintar hermosos cuadros o utilizar sus manos para esculpir atractivas figuras. Pero ese tipo de habilidades no son las que me entusiasma aprender. Yo prefiero los deportes. Disfruto más intentando patinar —cosa que hice hace poco— o practicando saltos y volteretas con mi hija gimnasta.

Lo que cada uno de nosotros debe descubrir es lo que le apasiona, aquello que captura por completo su atención y lo hace olvidarse del hambre, el cansancio y hasta del paso del tiempo. Lo que te hace fluir.

Cuando hallamos eso, nuestro súper poder, casi todo es posible. No hay límites para aquello que podemos alcanzar.

Vivir una vida que exprese nuestra esencia no es una quimera. Es algo que la mayoría podemos hacer. Y como lo dije antes, vale la pena intentarlo.

Vivir MejorComo muchas personas, Angel y yo pasamos años luchando para lograr el más mínimo progreso en los objetivos que nos habíamos propuesto.

Comenzamos nuevos programas de entrenamiento con increíble optimismo al menos un par de docenas de veces. Tiramos toda la comida chatarra de nuestra casa más veces de las que puedo recordar. Intentamos despertarnos más temprano, meditar, leer más a menudo, escribir un libro, saldar deudas, dirigir un negocio y más…

Pero, durante mucho tiempo, fracasamos en todos los frentes.

Comenzábamos un nuevo objetivo, y entonces descarrilábamos.

¡Y nos sentimos horribles!

A menudo nos sentimos como perdedores… como si no importara lo mucho que lo intentáramos, ¡Nuestros objetivos estaban fuera de nuestro alcance! Y nos reprochábamos constantemente por no ser más fuertes, más inteligentes y más disciplinados.

Pero de lo que Angel y yo no nos dimos cuenta, hasta que comenzamos a lograr nuestros objetivos con éxito unos años más tarde, es que nunca fue cuestión de que no tuviéramos la fuerza, la inteligencia o la disciplina suficientes. Era cuestión de que nos enfocábamos en nuestros objetivos de manera ineficaz.

De hecho, lo creas o no, en realidad nos estábamos enfocando demasiado en nuestros objetivos.

Sí, lo leíste bien. Suena contradictorio, pero es la verdad.

Una regla para hacer que tus metas sucedan más rápido

Las metas no hacen que los cambios positivos ocurran, los rituales diarios sí.

En serio, medita en eso por un momento.

Porque con demasiada frecuencia nos obsesionamos con un objetivo, un resultado final, pero estamos completamente desenfocados cuando se trata del ritual, los pasos recurrentes, que finalmente hacen que el objetivo suceda. Y entonces el peso de este objetivo no realizado nos pesa mucho y nos ralentiza.

¿Suena familiar?

Si es así, es hora de cambiar tu enfoque LEJOS de tus objetivos. Piensa sobre esto…

Si ignoras por completo uno de tus objetivos durante las próximas semanas y en su lugar te enfocas únicamente en los rituales diarios que refuerzan este objetivo, ¿Obtendrías igual resultados positivos?

Por ejemplo, si estuvieras tratando de bajar de peso e ignorarás tu meta de perder 10 kilos, y en su lugar te enfocaras sólo en comer sano y hacer ejercicio cada día, ¿Obtendrías igual resultados positivos?

¡SÍ, lo harías! Gradualmente, te acercarías más y más a tu objetivo sin siquiera pensar en ello.

El punto es que nada cambiará en tu vida a menos que realices rituales diarios que refuercen lo que esperas lograr. Créeme, en la última década Angel y yo hemos trabajado con éxito con miles de estudiantes y asistentes de nuestros eventos de todo el mundo que estaban luchando por lograr cosas, por lo que esta estrategia está bien probada.

Hemos intentado pasos de acción semanales con personas, tareas que realizan en incrementos semi-flexibles, grandes hitos mensuales y docenas de otras variaciones y combinaciones de estrategias. Ninguna de ellas funciona bien a largo plazo, excepto los rituales diarios.

Si no estás dispuesto a convertirlo en un ritual diario, realmente no deseas cambiar tu vida tanto como dices que lo haces, realmente no deseas lograr ese objetivo “importante”. Solo te gusta la idea de aprender a estar en forma/escribir un libro/construir un negocio/vender tu arte/etc. Realmente no quieres hacerlo, todos los días.

Pero si lo QUIERES tanto como dices que lo haces, ahora tienes una regla que te ayudará a lograrlo.

nuncaLo que eres no se mide por lo que pesas ni por lo que tienes, ni por llegar a mil lugares al mismo tiempo si para hacerlo no puedes ni respirar.

Eres lo que imaginas y lo que sueñas. Y sobre todo, eres lo que tú quieres ser y no lo que otros deciden que seas, no les des ese poder sobre ti. Eres maravilloso, aunque hoy nadie te lo diga o tú no lo percibas en las miradas y los gestos, aunque necesites palabras que te lo confirmen… Aunque parezca que nunca llegan esas palabras.

Mereces lo mejor, no regatees cariño ni bajes el listón por nadie. Mereces un amor entero, no un amor a medias. No te conformes con una simple caricia si necesitas un abrazo. No pidas un minuto si deseas una vida entera

Si no te quieres, déjalo todo ya porque nada saldrá bien. La autoestima es la base sobre la que se edifica el resto de tu vida. Si te quieres, puedes querer a otros… Si te quieres, te quieren. Las personas que se respetan infunden respeto y son capaces de valorar a los demás. El amor a uno mismo borra el rencor y el resentimiento, te da aliento para continuar, te hace saber que puedes y te da fuerza para aspirar cada día a ser mejor.

Perdónate por no ser perfecto, nadie lo es, ni siquiera los que te miran por encima del hombro y te secuestran la sonrisa, esos menos aún porque si se respetaran no lo harían.

Pide lo que quieres porque no tienes nada vetado por ser tú. Di en voz alta lo que sueñas e imagina que es posible. No te limites, no te recortes, no te borres ni chantajees a ti mismo dándote migajas ni menguando tus esperanzas para que quepan en unas expectativas reducidas. Agiganta tus esperanzas para que tus sueños quepan en ellas… Puedes conseguir lo que quieres, decide qué quieres y ponte en marcha, nada llega solo.

No eres imprescindible, tal vez, pero sí útil y necesario. Importas, sobre todo a ti mismo. Lo que piensas, lo que quieres decir y callas, lo que haces y lo que no haces por temor al ridículo es importante. No calles, no te quedes quieto, no te cierres a nada. No dejes pasar ningún tren en el que desearías ir.

Busca objetivos y encontrarás los caminos para llegar a ellos y, sobre todo, disfrútalos y mucho… Piensa qué y surgirá cómo. Sigue tu intuición para guiarte y planifica tu trabajo, esfuérzate mientras vives, mientras te entusiasmas con cada detalle que llega a ti… Mira cada paso que das en tu camino pero alza también la vista para ver las caras y lo todo lo que te rodea. En algún momento, sabrás que haces magia, pero pasará tan rápido que creerás que lo has imaginado.

Lo llaman suerte y puede ser tuya, aunque en realidad no es más que la certeza de saber que pase lo que pase sabrás cómo afrontarlo y tendrás ganas de hacerlo. Es confianza en tus posibilidades y tu resistencia ante la adversidad… No es suerte, es esfuerzo y aplomo, entereza para dar cada día un paso hacia donde quieres encaminarte y valor para saber que serás capaz de plantar cara a lo que surja…

Lo llaman suerte, pero en realidad es intuición para acercarse a lo bueno, es esa capacidad de encontrar el lado positivo en todo y no caer en la auto-compasión… Saber que le darás la vuelta a la situación y le sacarás partido.

Puedes cambiar. Puedes empezar ahora de cero y en diez minutos sacar de dentro esa persona que llevas oculta y que se lo pasa bien, que se ríe de sí misma y encuentra su espacio. La que no se preocupa de si desafina o tropieza, la que cree en sí misma y acierta… Está ahí, sólo espera a que la rescates y le des una escena en tu obra. No importa el pasado, cada día el marcador se pone a cero para que puedas dejar el equipaje que más pesa y empezar una nueva vida.

Da miedo, pero pasa. Cada miedo que superes dará paso a uno nuevo, pero al mismo tiempo te permitirá bromear con todos los anteriores. Cada miedo que te sacas de encima es una sombra que se disipa, un escalón que subes hacia tu destino, un soplo de aire con el que tomar impulso… Los miedos se acaban, se achican cuando los miras de cerca… Escoge el que más te perturbe y ve a por él primero.

Piensas que te queda tiempo. Que es una gran idea que pondrás en práctica mañana… Aunque no es cierto. El tiempo es finito y las ganas cuando no encuentran estímulos que les den coba se quedan diminutas… No des opción para que la pereza entre en tu vida. No hay más demora, el tiempo es ahora, mañana puede ser tarde.

La mayoría de ideas que contradicen lo que acabo de escribir y que ahora te vienen a la cabeza son excusas. Las fabrica el miedo, la desidia, la pereza, la tristeza, la rabia, el resentimiento… y ninguno de estos términos te beneficia. Ninguno de ellos es tú, ni tiene por qué decidir tu vida. Las distinguirás porque se esconden bajo formas distintas pero todas llevan al mismo sitio…

La nada, la rutina, el tedio, el sofá… Todas llevan a ese tú que no quieres y te alejan de la imagen de ti que sueñas y de lo que podrías conseguir si no las escucharas. Los llamamos razones, motivos, explicaciones pero son excusas… En realidad son muros que construimos cada día nosotros mismos para no tener que dar el paso… La reconocerás porque en cuanto te ilusionas por algo, desaparecen todas. Las excusas nunca resisten ante la pasión, se desvanecen.

No cierres la puerta. No te des por vencido. Faltan cinco minutos para que la oportunidad que buscas pase por tu lado, si andas con la cabeza baja y miras al suelo no podrás verla…

atrapadoSupongo que os sonarán estas palabras: “No sé qué hacer”, “vivo en la monotonía”, “mi vida no me llena”, “no veo el sentido a todo esto”, o como dicen en mi tierra: “me va como el culo”.

Este tipo de sensaciones o pensamientos han crecido en los últimos tiempos.

Todos tenemos el poder y la capacidad de seguir adelante sin importar los obstáculos que encontremos. Tenemos el poder, porque tenemos la capacidad de elegir en cada momento lo que hacemos, lo que pensamos y lo que queremos ser.

Pero el dichoso cerebro a veces hace una especie de cortocircuito que nos deja una visión muy poco clara. Llegado ese punto, hay que tomarse un tiempo para formatear el sistema y cambiar nuestra forma de pensar, ver la situación y la vida en general.

Qué hacer cuándo te quedas atrapado, atascado o [insertar palabra…].

En primer lugar, no debemos seguir haciendo las mismas cosas. Hay que dejar de ser prisionero de los viejos hábitos, y probablemente de nuestro círculo habitual. Y para ello vamos a contar con algunos consejos de Marc Chernoff, administrador de Marc and Angel, un excelente “motivador realista” en cuyos consejos me voy a inspirar para esta publicación.

Lo bueno de la vida es que cada noche, cuando vas a dormir y despiertas por la mañana, es un nuevo día. Ayer ya se fue, y el nuevo día es tuyo. Tú lo dominas y le das forma. Cada día es un nuevo día lleno de posibilidades y oportunidades.

Así que recuerda:

1. Sentirse atrapado es un sentimiento, no un hecho.

Cuando nos sentimos atrapados, normalmente nuestro primer instinto es buscar fuera de nosotros mismos alguien o algo a quién culpar. Pero tu vida es tu responsabilidad. Si va bien o va mal, tú has creado esa situación con tus aciertos o tus errores.

Por tanto, hay que intentar dejar de centrarse en la percepción de la situación externa, y comenzar a centrarse en la forma que tenemos de ver las cosas y cómo cambiar esa percepción sobre nosotros mismos, porque en realidad, cuando nuestra vida no está bien encaminada, en el fondo, creo que todo el mundo sabe que es el responsable de su propia situación.

Y cuando se cambia la forma de pensar y ver las cosas, tenemos la oportunidad de cambiar nosotros mismos, y por tanto cambiar nuestro entorno.

2. Las malas noticias de ayer, no las vivas hoy.

No se puede tener un mejor hoy si sigues centrado en los problemas de ayer. Lo que debería haber hecho, lo que podría haber sido, lo que podría haber tenido, lo que tuve y perdí… la mayoría de las personas usan erróneamente esa información del ayer.

Los problemas del ayer no deberían ser una carga hoy, sino un aprendizaje añadido con ciertas cosas que no debemos volver a repetir. Eso es la resiliencia.

Un matrimonio fracasado, un trabajo perdido, un negocio cerrado o tres polvos no echados. Todo se soluciona de la misma forma. Desecha las frustraciones de ayer y gasta esa energía en fabricar una nueva vida en la que puedas incluir todo lo que no tuviste o lo que perdiste. Porque hoy es un nuevo día, una nueva semana, un nuevo comienzo.

3. Es hora de hacer un cambio, probablemente radical.

Sentirse atrapado es fallar en las 3 preguntas más básicas sobre la felicidad: “¿Me gusta lo que hago?, ¿Me gusta dónde vivo y con quién vivo?, ¿Soy feliz?

Como alguien dijo alguna vez: “Si no te gusta tu vida, cámbiala. Tú no eres un árbol”.

4. No va a ser fácil, pero al final merecerá la pena.

La mayoría hacemos las mismas cosas durante mucho tiempo. Es lo que llamamos hábitos, y son muchos de esos hábitos los que nos han provocado el “atasco”. Por tanto, cuando queremos cambiar, en primer lugar debemos cambiar muchos de nuestros hábitos.

Y ahí comenzaríamos una etapa de transformación que en ocasiones conllevaría un sacrificio hasta que los nuevos hábitos sustituyan a los antiguos. Puede que te sientas incómodo al principio, pero más incómodo te sentirás si permaneces atrapado.

En tus manos está el convertirte en la persona que quieres ser.

5. Vamos dejando las excusas.

Como se suele decir: “el que quiere llegar busca caminos; el que no quiere llegar, busca excusas”. Sólo hay una persona que puede detener tu crecimiento y progreso. Esa persona eres tú misma. Tú eres tu mejor aliado o tu peor enemigo.

Entre las causas más comunes que impiden a las personas alcanzar sus metas, se encuentran el miedo al fracaso o la pereza. Todo el mundo tiene una excusa. ¿Cuál es la tuya? Ahora deshazte de ella. Ya estás curado.

Tú puedes cambiar

No hay que olvidar que el crecimiento real, el cambio real, siempre se produce de dentro hacia fuera. Para cambiar cualquier situación, en primer lugar debemos cambiar primero nosotros mismos. Y para cambiar nosotros mismos, en primer lugar debemos cambiar nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar, y sobre todo nuestros hábitos.

Pero tampoco hay que olvidar, aunque seamos repetitivos en este punto, que la felicidad en la vida no es un destino, sino un viaje. Es decir, no alcanza la felicidad aquella persona que ha logrado sus metas y cumplido sus objetivos, sino que se han cumplido nuestros objetivos porque la persona ha sabido usar y apreciar aquello que tenía para conseguir lo que deseaba.

La vida es una aventura, y por tanto hay que intentar hacerla divertida, pues estamos para vivir la vida, no para sufrirla.

Y por último, míralo de este punto de vista:

Cuando una persona se encuentra atrapada o atascada, es señal de que ha llegado a un callejón sin salida en su vida, a una especie de pozo, donde en ocasiones ya sólo podemos dar pasos hacia delante. Como decía el mismo Warren Buffett: “a veces para salir de un pozo, es tan sencillo como dejar de cavar”.

Pero quédate con un claro mensaje, y es que tu vida depende de ti. El control de tu vida es tuyo, y podrás llegar tan lejos como estés dispuesto a llegar. Pero este propósito requiere de sacrificios y cambios. ¿Estás dispuesto a cambiar?

nocheCuando te quieras, no importará la noche o el día. No importará la lluvia.

Te dará igual si miran, si hablan o bostezan, porque sólo sentirás la risa que invade tus esquinas… Sólo notarás que creces, que te expandes y te haces gigante… Que pierdes apego a la gravedad y llegas tan lejos que das la vuelta a tu mundo…

Porque el mundo será enorme, pero te cabrá en el bolsillo.

Si hablas contigo, usa palabras hermosas… Que sepas que te buscas, que te tienes en cuenta, que te importas…

Y sentirás que bailas, aunque no bailes.

Y sentirás que vuelas, aunque sólo camines.

Y sentirás que te acompañas.

El tiempo se comerá los rostros de los duendes amargos y pintará las barcas viejas que esperan en la arena para que puedan volver a navegar.

Y sabrás que lo necesitas para seguir lo llevas dentro, que no hay camino por largo que sea que te canse ni temor que te frene…Ni mar que te lleve a más deriva que la deriva que sueñas.

Porque si te amas, estallas de vida, porque si te amas, en las paredes sin luz aparecen ventanas…

Si hablas contigo, cuéntate cuentos y cántate nanas.

Y no importará si suena la música o si el mundo calla.

Si los relámpagos dibujan tus cicatrices en el cielo o si lo hacen las sábanas vacías que buscan acariciar tu cuerpo dulce y templado.

No importará si la noche está vacía o si brilla la luna, una tan enorme como esta luna… Una tan brillante como la que llevas dentro.

Si hablas contigo, recuerda todas tus batallas, las ganadas y las perdidas, todas cuentan excepto las aplazadas…Deja salir el viento acumulado que llevas dentro y las lágrimas que te quedaron prendidas mientras luchabas.

Cuando te quieras, romperás los cerrojos que esconden tus más grandes fortalezas… Borrarás tus recuerdos amargos y sólo quedará la lluvia suave que cubrirá tu calle de vida y tu cabello de terciopelo mojado.

Cuando te quieras, sabrás tantas cosas que ahora desconoces que necesitarás contarlas…

Y ya no cabrá tu alma gigante en ese cuerpo de niña salvaje, ni podrás almacenar tu risa chillona en tu pequeña garganta.

Saldrás al mundo a contar historias y a abrazar con tus palabras.

Si hablas contigo esta noche, ten paciencia. Llevas mucho viento en el pecho y mucho dolor en la espalda…

Son las alas, que cuando se despegan por primera vez antes de volar, arañan.

Si hablas contigo esta noche, imagina que te amas… Y verás como todo cambia.

decirteTe preguntarás… ¿Qué cosas se calla alguien durante cien años?

Muchas, demasiadas… Durante mucho tiempo no nos atrevemos a decirnos a la cara lo que nos asusta, no nos admitimos lo que nos araña y duele… Lo dejamos dentro, en ese saco en el que acumulamos todo… Sabemos que un día estallará pero suplicamos que aguante.

Aunque al final, estalla. Y es maravilloso que lo haga, aunque es mucho mejor, vaciarlo antes…Por si cuando todo sale disparado, te haces demasiado daño y hieres a alguien.

Eso es lo que pretendo, decirte cosas como…

No brillas porque no te quieres y no te atreves a mostrar lo que vales.

No te aman como mereces porque no te amas y vas por la vida con esa cara de no merecer amor.

Recibes indiferencia porque no miras a los ojos de nadie, por si entran en tu conciencia, por si deambulan por tu alma y descubren tus secretos.

Tus miedos llevan el timón de tu vida.

Tu rabia contenida se ha hecho un refugio en tus entrañas…

Te duele mucho porque te criticas mucho, te hieres mucho, te encoges mucho, te exiges mucho. Sé qué es eso y no lleva a nada bueno…

No te gustas ¿cómo vas a gustar?

Dejas que él te trate así porque crees que le necesitas, cuando en realidad es él que necesita pisarte para sentirse bien y eres tú la única persona que se lo aguanta…

No hay culpas, no te reproches, déjalo a un lado y sigue adelante…No cargues con nada…

No esperes que el mundo solucione tu vida, toma las riendas… Tú decides lo que es tu vida, no delegues esa responsabilidad.

Y también decirte cosas preciosas…

Eres hermosa incluso sin saberlo.

Tienes mil posibilidades cada día para crecer.

Cuando te sueltas, brillas mucho…Fluye y contagia tu entusiasmo.

Mereces lo mejor, no pares hasta conseguirlo… Sin agobiarte, sin preocuparte.

Da las gracias por lo maravilloso que eres y lo bueno que te rodea…

Contigo, el mundo es un lugar mejor. No importa que sea a veces complicado, tú puedes. Los malos momentos son pruebas, los obstáculos son oportunidades…No te calles nada, se queda dentro y arde mucho, hasta que te quema…

En este libro está desgajada mi alma en pedacitos… Es un relato de mi pequeña evolución. De mi paso por los días, de mis momentos hermosos y mis dolorosas dudas…

Hasta descubrir que el hombre del saco eres tú. Y también tu ángel de la guarda…No hay juez más terrible que nosotros mismos… Pero la gran noticia es que también somos nuestra propia salvación, nuestro bálsamo, nuestro héroe, nuestro refugio…

Si te has hecho tanto daño a veces, eso significa que tienes mucho, mucho poder. Úsalo para crecer, no para encogerte. Úsalo para brillar y ser feliz, para crear, para contagiar alegría…

¿No lo ves? tienes todas la respuestas… No te das cuenta… ¡Qué suerte verlo!!

¡Y dar las gracias por habernos dado cuenta!

Por la conciencia de notar que nos equivocamos y la de rectificar y ser humildes y la vez grandes… Eso es la grandeza, aprender de los errores y convertirlos en el material con que pegar nuestros pedazos rotos… Saber perdonar y perdonarse. Saber encontrar compañeros de viaje que vacíen tu pesada maleta y te recuerden que sabes cómo…

Aprender de ti siempre. Y recordarte que eres extraordinario…

La felicidad no es un lugar idílico al que llegas después de sufrir mucho. Es un estado interior que se descubre cuando dejas de luchar por esconderte y decides amarte, darte una oportunidad de ser tú y vivir

No hay nada que perseguir, ya lo llevas dentro. Abre los ojos de tu conciencia y ama sin calcular…

No necesitas nada más. Ya lo tienes, abrázalo.

No tienes nada que perder.

Estas son las Cosas que debí decirte hace cien años… A ti, a mí…Cada vez lo tengo más claro, si cabe.

Esta es mi misión, compartir, aprender, mostrar, ayudar…

Desnudar mi alma para que cuando tú desnudes la tuya no te sientas tan solo… Decirte que me equivoco para que no tengas tanto miedo a equivocarte… Mostrar lo vulnerable que soy para que ames tu vulnerabilidad… Explicarte mis historias por si son útiles para la tuya o para todo lo contrario… Compartir mis pasiones para que veas lo maravillosas que son las tuyas… Darte mis palabras hasta que encuentres las tuyas propias y hagas tu camino…

Mil gracias a todos y todas los que he encontrado en el camino. A los que cada día me siguen en redes sociales y visitan mi blog. A los que se han dejado habitar por mis palabras y las han compartido… Este libro también es vuestro.

películas14. Steve Jobs: Una última cosa (Steve Jobs: One last thing)

PBS, cadena estadounidense de televisión pública, sacó este documental poco después de que Jobs falleciera en 2011. Captura las altas y bajas de uno de los emprendedores más influyentes que haya existido.

¿Por qué verla? Nunca podrás aprender suficiente de la vida y carrera de este gran emprendedor.

15. El Padrino (The Godfather)

Aquí hay otra película que todos deberían ver por lo menos una vez en su vida. Esta obra maestra de Francis Ford Coppola de 1972 es una de las mejores películas en la historia del cine.

¿Por qué verla? Por un momento, olvida el hecho de que es una cinta de crimen organizado. En lugar de eso, aprende cómo Michael Corleone (Al Pacino) tomó una pequeña parte del negocio familiar y lo transformó en una de las familias más poderosas e influyentes del país. El Padrino ilustra perfectamente qué se necesita para llegar a la cima y cómo quedarse ahí.

16. Negocios riesgosos (Risky Business)

En 1983, Tom Cruise se convirtió en un icono de la cultura pop después de deslizarse por el piso con un par de calcetines y una camisa de botones. Aunque se estaba divirtiendo cuando tenía la casa para él solo, las cosas se salen de control después de que estrella el Porsche de su papá.

¿Por qué verla? El personaje de Cruise, Joel, tiene que pensar rápidamente cómo juntar dinero para reparar el automóvil. A veces las mejores ideas llegan cuando estamos desesperados.

17. Guerras de cerveza (Beer Wars)

Este documental del 2009 sigue a un grupo de amigos tratando de superar todas las grandes cervecerías lanzando su propia fábrica de cerveza.

¿Por qué verla? Es retador tener éxito cuando entras a un mercado ya establecido. Sin embargo, la lección que sacamos de aquí es hacer saber a la audiencia que tu producto será mucho mejor que el de la competencia.

18. Amor sin escalas (Up in the Air)

George Clooney y Anna Kendrick estuvieron fenomenales en esta película. La historia se centra en Ryan Bingham, quien es contratado para viajar por Estados Unidos y despedir a la gente. Kendrick interpreta a Natalie Keener, la persona que está tratando de cambiar esta táctica a través de la tecnología.

¿Por qué verla? El personaje de Clooney es eficiente y se deja llevar por la idea de no destruir a las personas. Sin embargo, la lección más importante (que aprende el personaje de Kendrick) es que a veces es mejor entender el modelo de negocios antes de jugar con él.

19. Sesión 9 (Session 9)

En este film de horror/misterio de 2009, un emprendedor en el negocio de la eliminación de amianto toma un trabajo cuestionable en un hospital abandonado, a pesar de que ahí es donde la gente se enfrenta a diversas situaciones aterradoras y escalofriantes.

¿Por qué verla? A veces, aunque la paga sea muy buena, no debes aceptar ciertas ofertas.

20. El llamado del emprendedor (Call of the Entrepreneur)

Este inspirador documental del 2007 sigue a tres conductores, un banquero, un productor de leche y un refugiado de China.

¿Por qué verla? Nada se pone mejor que ver a estos tres hombres de diferentes partes del mundo arriesgar todo para seguir sus sueños. Si ellos pueden ¿Por qué tú no?

21. Coctel (Cocktail)

Otra película de Tom Cruise. Este es un placer culposo de 1988 en el que seguimos a Brian Flanagan en su viaje para abrir su propio bar, a pesar de todos los obstáculos del camino.

¿Por qué verla? Para empezar, es divertida. Pero, como emprendedor, hay muchas cosas que vas a amar de esta cinta.

Flanagan trata de seguir lo que los libros dicen, toma clases de negocios y lee guías sobre cómo iniciar un negocio exitoso. Pero cuando realmente aprende algo es cuando se pone detrás de la barra del bar y descubre lo que quieren los clientes para ser el mejor bartender de la ciudad. También tiene un mentor que no teme mostrarle los trucos del intercambio así como las dificultades que va a enfrentar.

22. Cielo de Octubre (October Sky)

Homer Hickman, interpretado por Jake Gyllenhaal, y sus amigos tienen la meta de construir su propio cohete después del exitoso lanzamiento del Sputnik.

Desafortunadamente, no tiene el apoyo de la gente del pueblo debido a que se espera que los jóvenes se conviertan en mineros. Con pasión y ayuda de su maestra (Laura Dern) alcanzan las estrellas.

¿Por qué verla? Siempre debes perseguir tus sueños, sin importar lo que te digan. Nunca te va a ir mal con un mentor que te de un empujón.

23. Tommy Boy

Después de perder a su padre, Tommy Callahan (Chris Farley) y un empleado (David Spade) salen de viaje para salvar el negocio de su familia.

¿Por qué verla? Tommy nunca se rinde, sin importar qué tan difíciles se pongan las cosas. Aunque parezca que perdiste toda esperanza, Tommy conoce a su vendedor interno y se da cuenta cómo salvar el día. Como emprendedor, te vas a querer rendir todo el tiempo. No lo hagas, ¡Sigue adelante!

24. Something Ventured

Este es un documental que nos muestra la perspectiva de un capitalista de riesgo de Silicon Valley.

¿Por qué verla? Entender el proceso de pensamiento de estos capitalistas puede ser una carta útil para cuando busques financiamiento.

25. El nuevo sueño americano (Boiler Room)

Puedes decir que esta es una versión actualizada de El poder y la avaricia (Wall Street), lo que significa que muestra los extremos a los que la gente puede llegar para tener una fortuna, especialmente cuando se trata del mercado de valores.

Al final de la cinta, sin embargo, Seth Davis (Giovanni Ribisi) descubre que tener mucho dinero a expensas del duro trabajo de otras personas no es una forma de vivir.

¿Por qué verla? Otra vez, el dinero no es lo más importante y esta cinta prueba que tener éxito financiero no es fin último. También ejemplifica que puedes desencadenar tu vendedor interno cuando tienes una meta.

26. El lobo de Wall Street (Wolf of Wall Street)

Esta cinta dirigida por Martin Scorsese y que narra la historia del agente de bolsa neoyorkino, Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), es quizás el mejor ejemplo de lo que la ambición y los excesos pueden hacer con una persona exitosa.

¿Por qué verla? Es destacable la pasión de Belfort y su seguridad en sí mismo y en su trabajo. Son innumerables las razones por las que esta cinta es perfecta para emprendedores, nos enseña a vender, a tener seguridad como líderes y, entre más cosas, a reconocer el talento de la gente que conoces.

27. V de Venganza (V for Vendetta)

Esta película basada en el maravilloso cómic de Allan Moore muestra a Hugo Weaving como V, un luchador que busca derrocar a un partido fascista que se ha hecho del poder en Reino Unido y que controla cada aspecto de la vida de sus habitantes.

¿Por qué verla? Porque nos habla del poder de las ideas y del valor inmenso que se requiere para correr el riesgo de la libertad. Ideal filme para inspirarte a desafiar el status quo.

atencionSomos nuestra atención. Somos lo que somos por nuestros pensamientos dominantes. Somos conciencia creadora.

La realidad no existe, la realidad la estamos creando a cada instante con nuestra actitud mental. De manera consciente o inconsciente siempre estamos atrayendo aquello que somos conscientes de ser.

La Física clásica –la física newtoniana– contemplaba la realidad como si fuera algo externo y objetivo, buscándole una explicación mecanicista y determinista. Para la Física Cuántica, por el contrario, la ve como un continuo del que nuestra conciencia no está separada.

Dicho de otra manera, en el momento en que te pones a observar esa realidad la estás modificando. Es cambiar de paradigma: de ver para creer a creer para ver. Por eso la física cuántica se la conoce como la física de las infinitas posibilidades.

En el documental Ilusión y Realidad se explica que todo en este mundo, y también las personas, somos átomos, y los átomos son espacios vacíos, es decir, tensión energética. Un vacío moldeable a través de la intención. La conciencia da forma a la realidad.

La conclusión es evidente: el Universo no es una maquinaria en la que la realidad esté predefinida sino que nuestra conciencia creadora es responsable de esta realidad, lo que implica y me lleva a actuar sin victimizarme ni culpar a nadie, a construir mi realidad desde la auto-responsabilidad.

No es casual que el fallecido Wayne W. Dyer, uno de los personajes incluido en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición) dijese: «Cuando cambiamos nuestra forma de mirar las cosas, las cosas que miramos cambian». Curioso, ¿verdad?

Como escribíamos en el post El lenguaje del universo: «La gente no es consciente de su potencial porque piensan que la realidad (mundo exterior) es algo producto de las circunstancias sobre lo que no pueden influir. Las cosas no ocurren, hacemos que ocurran, ya sea a un nivel consciente o inconsciente».

En otras palabras, la vida no te sucede, te responde.

Mucha gente repite como un loro esa frase de William Ernest Henley que dice ‘yo soy el dueño de mi destino, el capitán de mi alma’. Más allá de su carácter poético, esa frase no es metafórica sino real como la vida misma, porque somos dueños de nuestros pensamientos. Podemos controlar nuestros pensamientos, podemos controlar nuestra mente. Napoleon Hill escribe en Piense y hágase rico refiriéndose a Henley:

«Nos debería haber dicho que el éter en el que flota esta pequeña Tierra, en el que nos movemos y tenemos nuestro organismo, es una forma de energía que se vibra a una velocidad incocebiblemente alta; que está compuesto por un tipo de poder universal que se adapta a la naturaleza de los pensamientos que fluyen en nuestra mente y nos influye, de manera natural, para convertir nuestros pensamientos en su equivalente físico.

Si el poeta nos hubiera contado esta gran verdad, sabríamos por qué somos dueños de nuestro destino y los capitanes de nuestra alma».

Y añade:

«Nos debería haber dicho con gran énfasis que este poder no intenta discriminar entre pensamientos destructivos y constructivos, y que nos instará a transformar en realidad física los pensamientos relacionados con la pobreza, con la misma velocidad con que influirá para actuar con los pensamientos relacionados con la riqueza.

Nos debería haber dicho también que nuestros cerebros se magnetizan con los pensamientos que dominan nuestra mente y que, por medios con los que no estamos familiarizados, estos imanes atraen hacia nosotros las fuerzas, las personas y las circunstancias de la vida que están en armonía con la naturaleza de nuestros pensamientos dominantes».

La cuestión no es eliminar las limitaciones sino centrar tu atención en las soluciones, y las soluciones acabarán apareciendo y las limitaciones disolviéndose. No luches tampoco contra tus pensamientos negativos, sino simplemente gira tu atención [lo que no quieres] y pon la atención en lo positivo [lo que quieres].

Eso que algunos llaman sincronicidad o suerte o casualidades, no son tales.

La sincronicidad no es otra cosa que una colaboración del Universo. La sincronicidad existe y todos la hemos experimentado alguna vez. Son momentos en los que parece que todo fluye. En los momentos precisos aparecen las personas, circunstancias y fuerzas precisas para nuestros intereses y así materializar nuestros sueños.

Como decía el actor Will Smith en una entrevista: «Hay un poder increíble en el universo cuando tomas una decisión con la que te comprometes. No somos un efecto sino la causa de las cosas que nos suceden. Haz una elección. Decide quién serás. Simplemente decide».

Existe algo más grande que nosotros mismos de lo que formamos parte, y ese algo no es otra cosa que una inteligencia superior (poder supremo) que ordena el Universo y con quien estamos en permanente comunicación a través de nuestra actitud (atención / intención) mental. Thomas Troward escribe en La ciencia mental:

«Existe una correspondencia entre nuestra propia actitud mental (subconsciente) y las fuerzas invisibles de la naturaleza.

Nuestro pensamiento de cualquier cosa forma un prototipo espiritual de ella, constituyendo así un núcleo o centro de atracción de todas las condiciones necesarias para su eventual externalización por una ley de crecimiento inherente al propio prototipo».

Y añade:

«La ley es siempre la misma: nuestros pensamientos forman un prototipo espiritual que, si se deja intacto (no cambiamos a cada instante), se reproducirá en las circunstancias externas. Pero según el tipo de prototipo que formamos, atraeremos lo negativo con la misma ley que atraemos lo positivo»

haciendoSomos muchos los que no sabemos que hacer con nuestra vida. Desde que salimos del colegio sentimos la presión de ¿qué queremos ser cuando grandes? y llegamos a la universidad con la incertidumbre de no saber si escogimos bien nuestra carrera profesional.

Y con el tiempo llegan los años y el título profesional, y aun seguimos con la misma pregunta.

Me he llegado a dar cuenta que existe una gran diferencia entre lo que queremos ser y lo que realmente somos, y que si seguimos respondiendo a esa pregunta desde el punto de vista del otro y no desde nuestra perspectiva, nunca llegaremos a cerrar esa brecha llamada insatisfacción.

Muchas veces creemos que escogiendo nuestro pregrado estamos eligiendo nuestro futuro, y resulta que un diploma no define quienes somos, y menos lo que haremos con nuestra vida. Ejemplo de esto son los médicos manejando empresas, administradores conduciendo taxis, e ingenieros electrónicos dirigiendo agencias de turismo.

No estoy diciendo que esté mal hecho, lo que intento mostrar es la gran mentira que nos hicieron creer, cuando decían que teníamos que tener un título universitario para llegar a ser alguien en la vida… esta es una mentira que nos ha hecho mucho daño, nos ha perjudicado tanto que, hoy en día, tomamos un trabajo para ser alguien, y no para ser felices.

¿Qué clase de vida es esa?

En la que te levantas con ganas de no ir a trabajar, en la que necesitas de un psicólogo los domingos para madrugar el lunes, y en la que solo ves alegría en los días de pago. Esta mentalidad hará que mueras a los 25 años, y te entierren a los 75.

Hoy en día tomamos un trabajo para ser alguien, y no para ser felices.

Yo, por ejemplo, aun no se que quiero para mi vida. Salí del colegio pensando ser arquitecto, historiador y hasta psicólogo, y resulta que las universidades no pensaban igual que yo, razón suficiente para no ser admitido en ninguna… ¿y entonces qué hago, pensé? Tanta presión me hizo escoger administración, porque todos tenemos algo de empresarios y más en una cultura como la nuestra.

Sin embargo, la razón para estudiar estaba clara, yo tenía que estudiar porque tenía que ser alguien en la vida, no importa quién, pero alguien; pensé que un título universitario me iba a solucionar mi problema existencial y no fue así; terminé la universidad y tampoco sabía que hacer… la misma pregunta del colegio pero ahora en un contexto más complejo, porque en nuestras casas no se mantienen vagos y hay que salir a producir.

Se suponía que luego de convertirme en administrador de negocios iba, finalmente, a convertirme en alguien en la vida… y resulta que ya era ese alguien, pero no se sentía bien, no sentía ese placer que hay cuando hacemos lo que nos gusta, nos apasiona.

Y es que me había convertido en el alguien de otros, y no en el mío.

Sentí que había llegado el momento de tomar una decisión. No una decisión como las anteriores, descartando posibilidades o sintiéndome obligado. No. A diferencia de las otras veces, esta era la primera vez que iba a tomar una decisión de forma consciente, siendo honesto conmigo mismo y con mi futuro. Aquí el primer resultado.

Algo tan sencillo como hacer lo que realmente me apasiona era algo muy complejo para mí, hacer aquello que me gusta, dejando pasar oportunidades interesantes para muchos, y no para mí era todo un reto. Fue en ese momento donde encontré el emprendimiento.

Para mí, emprender, va más allá de ganar dinero, de ser mi propio jefe o ser el dueño de mi tiempo. Para mi emprender es hacer todo aquello a lo que le encuentro sentido, me motiva y me da la satisfacción de ser alguien, alguien feliz.

Y tú, ¿qué clase de felicidad estás buscando?

Tal vez muchos de ustedes no saben qué hacer con su trabajo o con su vida, al igual que yo, y tal vez el miedo de enfrentarnos al fracaso o a la felicidad misma, nos impida hacer aquello que nos gusta y apasiona. Lamentablemente la vida es una. Nuestra oportunidad de ser alguien feliz esta agotándose día a día, momento a momento que malgastamos en una rutina que nos produce asco.

La buena noticia es que tampoco tenemos porque saber qué es lo que queremos para nuestra vida…nadie vino con la certeza de sus pasiones y sus gustos; la vida se trata de eso, de descubrir que queremos ser y hacer y empezar a hacerlo; sin miedo alguno, con la certeza que si llegamos a fracasar, lo habremos hecho haciendo aquello que nos hace felices.

Fracasar haciendo lo que nos gusta no es fracasar, es aprender.

Todavía no se quién o qué voy a ser, lo que sí tengo seguro es lo que no quiero ser… y es ser simplemente alguien. Vamos más allá de ser alguien en la vida. Seamos alguien feliz.

¿Estas viviendo tu vida o la de alguien más? Solo es una, aprovéchala haciendo aquello que te gusta. Emprende la vida que quieres vivir.

Si vas a fracasar, por favor, que sea haciendo algo que te guste.

momentoJusto cuando termines de leer estas líneas surgirá una oportunidad ante ti. Tendrás la posibilidad de elegir y de realizar una pequeña acción (quizás, insignificante).

Aunque sea pequeña, esa acción tendrá sus consecuencias. Tal vez no las veas. Pero estarán ahí.

Dentro de una hora (sí, no hace falta más tiempo) tu vida habrá cambiado. ¿De qué manera? Eso depende de lo que vayas a hacer con este momento.

Dentro de una hora:

• puedes haber aprendido palabras nuevas;
• puedes haber sumado destreza en una habilidad;
• puedes haber estrechado el vínculo en una relación (con una llamada, un abrazo…);
• puedes ser más rico (si has guardado un poquitín de dinero);
• puedes estar mejor de salud (si has hecho ejercicio físico o te has tomado el descanso que necesitas, por ejemplo)…

Los cambios ocurren continuamente. Muchas veces, así, de un momento a otro.

De aquí a un año, tu vida habrá cambiado bastante. Dependiendo del uso que hayas hecho de tus momentos, se notará más el progreso en unas áreas o en otras.

Es posible que de una hora a la siguiente no se note la diferencia. Pero, ¿en un año? Seguro que sí. Prueba a escribir un diario, si no te fías. Ahí tendrás la prueba.

A mí esta idea me motiva muchísimo. Me sirve para sentirme afortunada de poder elegir (cuando puedo hacerlo). Porque sé que esas decisiones pequeñitas van a construir algo grande. Y sé que, si soy paciente, podré alegrarme con el cambio.

No sé si a ti te emociona esa oportunidad. Pero, aunque no sea así, estás eligiendo a cada momento.

Estás construyendo buena parte de tu futuro con esas decisiones pequeñas. Y, muchas de ellas, van a dar frutos grandiosos. Los verás en tu salud, en tu trabajo, en tus relaciones.

Vas a celebrar éxitos que están compuestos de días, horas e instantes en los que elegiste avanzar hacia ellos. Hasta el objetivo más grande, complejo o ambicioso se conquista así: momento a momento; una simple acción tras otra.

A ti te toca elegir en qué vas a sumar en el momento que sigue. Yo sumaré en salud (porque la mente me pide relax).

¿Y tú? ¿Qué vas a hacer con este momento?

peliculasNadie dijo que ser emprendedor es fácil. Un millón de obstáculos pueden estar en tu camino todos los días. Los pesimistas y los problemas presupuestarios pueden ser suficientes para que una persona promedio levante la bandera blanca.

Pero tú no eres una persona promedio: eres un emprendedor. Eso significa que hasta cuando los tiempos son difíciles, vas a avanzar hacia adelante.

Aun así, todo esto de iniciar un negocio se vuelve muy abrumador; tómate un descanso y busca más motivaciones. ¿Y qué mejor que encontrar la inspiración viendo películas?

Ya sea una aventura reconfortante, una comedia irreverente o un documental que te haga meditar, una película puede inspirar y motivar al dueño de un negocio. Con eso en mente, aquí hay once películas que todo emprendedor tiene que ver:

1. Red Social (The Social Network)

No fue ninguna sorpresa que esta cinta fuera un éxito en taquilla cuando salió en 2010. Después de todo, todos querían ver cómo Mark Zuckerberg pasó de ser un estudiante de Harvard a un joven capaz de lanzar la red social más popular en el mundo.

¿Por qué verla? No tomes en cuenta que estuvo excesivamente dramatizada. La película les da a los espectadores un mejor entendimiento de cómo hacer que una startup tenga éxito al exhibir algunas cualidades como ser flexible y resistente. Cada vez que veo esta cinta me motiva a ser un mejor emprendedor.

2. Éxito a cualquier precio (Glengarry Glen Ross)

Basado en la obra ganadora del Pulitzer de Davil Mamet, esta película explora el despiadado mundo de los bienes raíces de Chicago. Mira más de cerca las mentiras y traiciones que la gente soporta sólo para tener éxito en los negocios.

¿Por qué verla? Desafortunadamente, el mundo empresarial puede ser brutal, algo que aprenderás aunque seas un vendedor. Esta película de 1992 ilustra qué tan vicioso puede ser el mundo.

3. Los piratas de Silicon Valley (Pirates of Silicon Valley)

Esta cinta fue hecha para la televisión y salió en 1999. Cubre los primeros días del principal centro de tecnología de Estados Unidos y el levantamiento posterior de Bill Gates y Steve Jobs. Esta película, estilo documental, nos da una visión interesante de los fundadores de Microsoft y Apple.

¿Por qué verla? Los emprendedores todavía están buscando inspiración de estos dos icónicos “piratas”. Definitivamente aporta puntos importantes para aprender y tomar en cuenta.

4. Ciudadano Kane (Citizen Kane)

Aunque no seas un emprendedor, tienes que ver esta obra maestra de Orson Wells de 1941. La película toca la vida de un personaje ficticio, Charles Foster Kane, un magnate de la prensa basado en William Randolph Hearst y su búsqueda por la fortuna y el poder. Al final, Kane entiende lo que es de verdad importante en la vida.

¿Por qué verla? Aunque lanzar un negocio exitoso es la meta de cada emprendedor, no es la única meta en la vida.

5. En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness) – sic. The Pursuit of Happiness –

Basada en la historia real de Chris Gardner, esta cinta de Will Smith es una de las más alentadoras y motivadoras para los emprendedores. Si no te provoca nada ver a Chris y a su hijo luchar para alcanzar sus sueños, entonces probablemente no estés listo para luchar por tus sueños.

¿Por qué verla? Aunque se quedó sin casa y luchó para proveerle a su hijo, Chris nunca se rindió para conseguir lo que quería. Esa pasión y sacrificio es algo que cada emprendedor debe estar dispuesto a dar.

6. Moneyball: El juego de la fortuna (Moneyball)

No tienes que ser un fan del béisbol para disfrutar el papel de Brad Pitt como Billy Beane, el gerente general de los Atléticos de Oakland. Debido a que el equipo no tenía el financiamiento para gastar en los jugadores, Beane tenía que descubrir una manera única para competir.

¿Por qué verla? Beane debía ser innovador. Ésa es una de las cualidades más conocidas de los emprendedores: darse cuenta cómo hacer algo mejor. Beane nunca les hizo caso a los pesimistas ni abandonó su visión.

7. Rocky

Ésta es otra película que todos deben de ver por lo menos una vez. Sylvester Stallone escribió y protagonizó esta historia sobre Rocky Balboa, un hombre que lucha contra Apollo Creed para ser el campeón de peso completo.

¿Por qué verla? Aunque el mundo te diga que nunca tendrás la oportunidad de ser exitoso, sigue luchando. Ese espíritu competitivo te puede llevar muy lejos. Te reto a escuchar la clásica banda sonora de Bill Conti y no motivarte.

8. El poder y la avaricia (Wall Street)

En 1987, el director Oliver Stone hizo a Gordon Gekko (Michael Douglas) uno de los personajes más infames en la historia del cine con su frase “La avaricia es buena”. La película se centra en las decisiones ilegales y poco éticas hechas por Bud Fox (Charlie Sheen) para convertirse en un ricachón como Gekko, un invasor corporativo.

¿Por qué verla? No te vendas únicamente por el dinero. Recuerda, ser un emprendedor no es sólo sobre volverte rico y famoso.

9. Jerry Maguire, amor y desafío (Jerry Maguire)

El protagonista Jerry Maguire (Tom Cruise) lo tenía todo: una gran carrera, muchos amigos y una hermosa prometida. Un día, tuvo una epifanía: Los agentes deportivos no deberían estar buscando más dinero sino una manera de cuidar mejor de sus clientes. Jerry lo pierde todo y se aventura en un viaje para recuperar lo que perdió.

¿Por qué verla? Cuando sigues un sueño, todo lo demás encajará perfectamente tanto en lo profesional como en lo personal. Jerry Maguire aprende eventualmente esta valiosa lección.

10. Enredos de oficina (Office Space)

Esta comedia de 1999 de Mike Judge, se enfoca en Peter Gibbons (Ron Livingston), quien eventualmente se da cuenta que odia sentarse dentro de un cubículo y tomar órdenes de su terrible jefe Bill Lumbergh (Gary Cole).

¿Por qué verla? Todo emprendedor odia trabajar para alguien más y a veces puede ir a los extremos para ser despedido: no estoy diciendo que hagas algo así, podrías ir a la cárcel.

11. Startup.com

Este documental del 2001 sigue el levantamiento y caída de una prometedora startup llamada GoveWorks. A pesar de que hubo mucho ruido y financiamiento para la empresa, los fundadores tuvieron que lidiar con disputas internas y con un crecimiento desmedido.

¿Por qué verla? Hay muchas cosas que puedes sacar de esta cinta. Primero que nada, ilustra lo perjudicial que puede ser cuando los socios no están en la misma página. Otra lección es saber cómo manejar el presupuesto una vez que aseguraste la inversión.

12. Destellos de genio (Flash of Genius)

Greg Kinnear retrata a Bob Kearns, el inventor del limpiaparabrisas. A pesar de que los fabricantes de Detroit aceptan la idea, Kearns nunca recibe el crédito por la misma. El resto de la cinta cuenta su batalla contra los corporativos.

¿Por qué verla? Te ayudará a ver lo importante que es que un producto o servicio mejore la vida de los demás, a pesar de que no recibas fama y fortuna. Hace hincapié en proteger la idea y propiedad intelectual.

13. Muerte a la media noche (Gosford Park)

Esta película de misterio de Robert Altman tal vez no sea la opción más obvia, pero es lo suficientemente entretenida para mantenerte al filo de tu asiento. Pero lo más importante….

¿Por qué verla? Hacer feliz a las personas, dándoles un gran servicio, es importante en cualquier negocio. El personaje de Helen Mirren lo dice perfectamente: “¿Qué regalo crees que separa a un buen sirviente de los demás? Es el de la anticipación. Yo soy una buena sirvienta, soy mejor que buena, soy la mejor, soy la sirvienta perfecta. Sé cuándo tendrán hambre y la comida estará lista. Sé cuándo estarán cansados y la cama estará lista. Lo sabré antes de que ellos lo sepan”.

caféTienes que hablar seriamente contigo.

No te escuchas.

No te tratas como mereces.

No te gustas y tampoco haces nada para gustarte.

Ya hace tiempo que no te miras de reojo cuando vas por la calle en ningún escaparate. Y tampoco te imaginas haciendo nada que te haga sentir escalofríos. Has olvidado lo que es temblar de emoción y querer repetir…

Eres un actor de reparto en tu vida.

Desde hace un siglo no miras hacia dentro porque te da miedo darte cuenta de lo mucho que tienes que limpiar… En tu cabeza hay un vertedero de lágrimas acumuladas y frustraciones enormes que no consigues sacar a pasear. Has hacinado en tu alma cada punzada de dolor, cada momento de rabia, cada migaja de culpa del camino y necesitas soltar.

Te dueles.

Te cansas.

Te aburres de estar siempre en esta antesala de felicidad esperando el momento propicio para vivir tu momento ideal.

Vamos, admítelo, no llegará nunca. Ese día que citas cuando dices “algún día” no existe, está muerto. Lo matas cada vez que lo postergas en tus ganas y pegas el post-it donde lo has escrito un poco más adelante en la agenda de tu vida… Esa agenda virgen donde todo lo que pasa es gris y rutinario.

Te gusta pensar que lo harás.

Lo necesitas porque así la culpa que crece en ti grita menos por las noches. Y cuando le das de comer, se calma. Tú conciencia se ha convertido en un lobo que aúlla y que siempre pide más…

Lo haces porque necesitas soñar en balde, como un placebo para poder seguir sin morir de asco. Como una manera de dar carnaza a tus reproches eternos por no ser, no sentir, no despegar.

Has convertido tus sueños en eso que llaman zona de confort.

Llevas años dormido y, aunque necesitas despertar para saber que estás vivo, no lo haces porque sabes que abrir los ojos te hará daño la luz.

Porque ser feliz es un trabajo y suena cansado. Porque significa ser responsable y tú ahora prefieres poder quejarte sin parar. Y así poder juntarte en el bar, a media mañana, con todas esas personas que odian sus vidas y se quejan sin hacer nada…

Para competir con ellos en desgracias y llevarte el primer premio a una vida de pena. Ahora llevas días sin ganar esa competición y lo necesitas, porque la compasión es algo que se parece demasiado al amor como para no mendigar un poco…

Te gusta más eso de apurar momentos sueltos y dispersos en tu vida, en los que te sientes bien en tu piel. Son como instantes entre comillas en un párrafo eterno y sin emoción…

Te gusta creer que la felicidad es como una película en la que todo pasa rápido, que es ese minuto de adrenalina, ese instante álgido… Esa sensación que casi se podría confundir con los efectos del café cuando no soportas tu cansancio.

Y entre ser feliz y tomarse un café, te quedas con la taza bien llena porque lo otro, cuando es de verdad, hay que sudarlo.

Si quisieras ser feliz tendrías primero que echar la basura que acumulas y las mentiras que te tragas sobre ti mismo y tus incapacidades de siempre…Esas, las que son ficticias, las que has inventado para poder decir que “no puedes” sin tener remordimientos, aunque sabes que no son de verdad.

Habría tantas cosas por cambiar, empezando por ti y por tu forma de mirar la vida y todo lo que te rodea.

Desterrar esa idea de que has venido a sufrir y de que el sufrimiento te hace mejor… Dejar de colgarte medallas por cada una de tus tragedias como si con ello ganaras puntos para conseguir vivir en un limbo de seres casi felices.

Arrancar de tus entrañas y tus neuronas atontadas que tienes lugares y sensaciones vetados.

Descubrir que la vida empieza cada día

Dejar de quejarte.

Dejar de soñar con el freno puesto.

Dejar de criticar y cambiar todo tu vocabulario. Encontrar esas palabras que son el detonante para que te pongas en marcha empieces a vivir de verdad…

Dejar de arañar migajas de lo que deseas y envidiar a los que se atreven a cogerlas a manos llenas…

Volver a mirarte y verte.

Volver a buscarte.

Crearte.

Dibujar esas partes de ti que se han borrado y que te daban fuerza.

Volver a tener cinco años y creerte un artista, un genio, un héroe.

Salir del armario de las estupideces y hacer lo que los demás creen que es el ridículo pero que a ti te hace sentir bien…

Dudar a rabiar.

Hacerte mil preguntas, sin importar las respuestas.

Agarrarte a ti mismo.

Y tener claro que ser feliz no es un estallido de cafeína, ni un golpe de suerte. Es saber existir. Llevar las riendas y no delegar tu vida…

Estar contigo y tenerte de tu parte. Estar en calma y vivir sabiendo que pase lo que pase sabrás encontrar el lado bueno, aunque duela… Practicar la paciencia… Sacarle lo máximo a lo mínimo… Aspirar a lo más grande y disfrutar de lo más pequeño… Saber que buscarás lo que quieres sin ansia, que vivirás cada instante con pasión, que puedes dar las gracias por estar y notar…

Conocerte y encantarte. Amarte en lo bueno y en lo malo… Y amar sin más atadura que el respeto y la ilusión…

Y cuando pongas los pies en el suelo, asegúrate de que con la mano te agarras a alguna rama para poder columpiarte de vez en cuando y recordar que vuelas…

Asegúrate de que hoy estás haciendo algo que te acerca a tu sueño.

Y que pase lo que pase, no cambiarás lo que has conseguido por un momento de autocompasión, que no confundirás la verdadera felicidad con una taza de café.

Vivir MejorClaro, sabes que no tiene sentido pasar una hora decidiendo qué sándwich vas a comer para el almuerzo.

O una semana decidiendo si aceptar esa oferta de trabajo o no. O un año decidiendo si casarse con tu pareja.

Suficiente, es posible que te digas a ti mismo. Sólo toma una decisión. Y lo haces.

Pero en cuestión de minutos, esa corriente de dudas e inseguridades comienzan a filtrarse (y eventualmente a brotar) a través de la fortaleza mental que has construido a su alrededor.

Todos hemos estado allí; y todos tenemos nuestros propios trucos para evitar la situación. Hemos revisado hilos de Quora, “¿Cómo puedo lidiar con sobre-pensarlo todo?” donde muchas personas compartieron esos trucos, y destacamos las respuestas más creativas.

Sigue leyendo para saber cómo limpiar tu cabeza de una vez por todas.

1. Observa tus pensamientos desde una distancia

Un componente clave de la meditación es que vigiles tus varios pensamientos pasando, en lugar de quedar atrapado en ellos o tratando de impedir que surjan.

Sameer Jain dice que la meditación Mindfulness es una práctica que le ayudó a dejar de sobre-pensar en el pasado.

Él escribe: “Date cuenta de que en realidad puedes elegir observar tus pensamientos en lugar de quedar atrapado en ellos. La tendencia a pensar demasiado es en cierta medida una tendencia natural de la mente (que varía en cierta medida de persona a persona), pero una que puedes cambiar a través de la práctica.”

De hecho, Steve Jobs describió este mismo proceso a su biógrafo, Walter Isaacson:

“Si simplemente te sientas y observas, verás lo inquieto que está tu mente… Si tratas de calmarla, sólo empeoras las cosas, pero con el tiempo se calma, y cuando lo hace, hay espacio para escuchar cosas más sutiles.”

2. Anota tus pensamientos

Una manera de evitar que tus pensamientos salgan de control es hablar de los problemas con otra persona, alguien que pudiera ofrecerte una perspectiva diferente.

Por otra parte, dice Aman Anand, puedes escribir tus pensamientos en un pedazo de papel.

“Por lo general encuentro que esto permite que uno organice su proceso de pensamiento mucho mejor,” escribe Anand, “mientras que si mantienes esos pensamientos atascados en tu cabeza, no sólo pueden hacerse una montaña enorme, sino que también pueden conducirte a las mismas ideas continuamente y por lo tanto sobre-analizar la misma cosa repetidamente.”

Puedes incluso ir un paso más allá y tirar ese papel lejos; la ciencia sugiere que es una manera de hacer esos pensamientos menos significativos.

3. Designa tiempos para “no pensar”

Stefan Papp dice que estableció “zonas para no pensar” para evitar detenerse demasiado en un solo problema. Por ejemplo, escribe que no piensa en cosas difíciles después de las 8 p.m. porque eso afecta su sueño.

La trabajadora social y autora Amy Morin sugiere un enfoque similar. En una columna en Psychology Today, recomienda programar tiempo (tal vez 20 minutos) para reflexionar:

“Durante este tiempo, permítete preocuparte, rumiar, o chapuzar sobre lo que quieras. Entonces, cuando el tiempo se acabe, pasa a algo más productivo. Cuando te des cuenta de que estás sobre-pensando cosas fuera de tu tiempo programado, recuérdate que puedes pensarlo más tarde.

4. Distráete

Suena simple, pero es realmente difícil concentrarte en dos cosas a la vez.

Es por eso que Vinay Nagaraju recomienda hacer ejercicio o jugar un juego cuando te encuentres pensando demasiado: “La carrera de emociones complementada con acción física trae un gran equilibrio entre las dos.”

Los expertos están de acuerdo. Stephen S. Ilardi, autor de “La cura de la depresión” le dijo a Fox News que la clave para no pensar demasiado es encontrar una actividad absorbente. Específicamente, querrás “una actividad física que combine compromiso mental y contacto social, como el tenis o una caminata enérgica con un amigo“.

5. Enfócate en lo que puedes hacer ahora mismo

Puedes romper una espiral de pensamiento reemplazando el pensamiento con el hacer.

“No te enfoques en lo que… debes hacer, no te enfoques en lo que no has hecho y debiste haber hecho, y no te enfoques en lo que está sucediendo a tu alrededor.” escribe Lukas Schwekendiek . “Enfócate en algo que puedas hacer ahora mismo, por pequeño que sea, y entonces hazlo.”

Mientras tanto, Bob Migliani, autor de “Embrace the Chaos” escribe en The Huffington Post que a menudo trata de convertir sus pensamientos preocupantes sobre el futuro en acciones concretas:

“Cada vez que comenzaba a preocuparme por el futuro, hacía la elección proactiva de levantarme físicamente del lugar donde estaba sentado y caminar hasta la computadora para empezar a escribir o trabajar en mi libro.”

6. Respeta tu propia opinión

Parte de la razón por la que estás sobre-pensando una decisión puede ser porque no confías en ti mismo para tomar la decisión correcta.

“Aprende a respetar tu propia opinión,” escribe Suraj Teja . “Cuanto más pienses en ello, más dudas crearás sobre tus propios pensamientos.”

7. Entiende que puedes cambiar una decisión equivocada

Es normal preocuparte de que estás eligiendo el trabajo equivocado, casándote con la persona equivocada, o tomando la ruta equivocada a casa. Pero el error no tiene que ser una catástrofe; de hecho, podría ser una oportunidad para el crecimiento.

En su charla TED, la periodista Kathryn Schulz desafía la suposición común de que, si te equivocas en algo, eres un idiota. Más bien, dice, darte cuenta de que cometiste un error y rehacer tu visión del mundo, es de donde proviene la innovación y la creatividad.

Nasim Khan lo resume muy bien: “Sobre-pensar a menudo proviene de la idea de que vas a tomar una decisión definitoria que nunca más vas a poder cambiar, y debe ser correcta,” escribe. “Está cómodo con estar equivocado, Y entender que tus opiniones y conocimientos de una situación cambiarán con el tiempo, te traerá una sensación de verdadera libertad interior y paz.”

pasoTú eres único. Al igual que todos los demás.

Cada uno de nosotros es la suma de muchas cosas que nos hacen irrepetibles.

Nuestros genes, nuestras experiencias (buenas o malas), los amigos que hemos tenido, el lugar donde crecimos… Todo esto combinado ha influido de forma poderosa en la formación de nuestra personalidad.

Dado que es imposible que ese cúmulo de cosas se repita idéntico en otra persona, eso significa que no hay nadie más como tú. Tus gustos, tus valores, tu forma de pensar se han desarrollado gracias la vida que has vivido, y son una combinación única que solo vive en ti.

Así que lo más apropiado sería que tu forma de vivir se encontrara en armonía con tu identidad. Sin embargo, la mayoría no somos conscientes de esto e insistimos en vivir una vida desconectada de quienes somos.

Quizá en ningún otro ámbito esta desconexión es más evidente que en nuestro trabajo. La mayoría de trabajadores (casi el 90%) no sienten afecto por él. Es como si alguien dijera: «si quieres vivir, si quieres hacer lo que te apetezca, primero debes ingerir este espantoso plato». Plato que no es otra cosa que una inacabable jornada de ocho horas haciendo algo que no significa nada para nosotros.

¿Por qué ocurre esto? Porque en muchas ocasiones no somos nosotros los que decidimos a qué dedicar nuestra vida, sino que permitimos que sean las circunstancias, otras personas o falsos dioses los que decidan.

En muchas ocasiones no somos nosotros los que decidimos a qué dedicar nuestra vida, sino que permitimos que sean las circunstancias, otras personas o falsos dioses los que decidan.

Lo se por experiencia. Cuando terminé el bachillerato no tenía ni idea que carrera escoger. Como estaba muy mal visto no empezar la universidad inmediatamente después de terminar el bachillerato, tomarme unos meses sabáticos para encontrar mi verdadera vocación no era una posibilidad.

Así que terminé estudiando economía, empujado por las circunstancias y por mi incapacidad de identificar mi verdadero llamado. ¿El resultado? El plan de estudios que debería realizar en seis años terminé cumpliéndolo casi en diez.

En otras ocasiones permitimos que sean los encantos de falsos dioses los que determinen nuestro camino. El dinero, el poder y el prestigio quizás sean los más seductores de todos.

No es que estas tres cosas sean malas de en sí mismas, nada tengo en contra de ellos. Lo que ocurre es que su atractivo es tan poderoso que terminan influyendo de forma desproporcionada en nuestras decisiones, en detrimento de otros aspectos que pueden ser más importantes y satisfactorios.

Contra esta piedra también tropecé. El empleo que consideraba como el de mis sueños no era tal. Con el tiempo descubrí que eran el prestigio y el dinero, no mi verdadera vocación, lo que había determinado mi decisión.

Para encontrar nuestro camino, el camino que transcurre en armonía con quienes somos, debemos dejar que hable nuestra vida. Debemos escuchar atentos lo que nos dice el corazón y seguir el camino que nos señala.

El poder del Mito es un maravilloso libro que recoge una conversación entre el periodista Bill Moyers y el experto en mitos Joseph Campbell. En una parte de la conversación Moyers y Campbell hablan sobre lo que ocurre cuando uno sigue su propio camino:

MOYERS: ¿Alguna vez, cuando sigues el camino de tu corazón, tienes la sensación, como la tengo yo por momentos, de que te ayudan manos invisibles?

CAMPBELL: Siempre. Es milagroso. Yo tengo incluso una superstición que ha crecido en mí como resultado de la acción constante de las manos invisibles: que si sigues el camino de tu corazón te colocas en una especie de sendero que ha estado allí todo el tiempo, esperándote, y la vida que deberías estar viviendo es la que estás viviendo. Cuando puedes ver eso, empiezas a encontrar gente que está en el camino de tu corazón, y que te abre las puertas. Yo digo: «Persigue tu felicidad y no tengas miedo, y las puertas se abrirán donde menos lo sospeches».

«Persigue tu felicidad y no tengas miedo, y las puertas se abrirán donde menos lo sospeches»

Cuando seguimos nuestro camino nace la armonía, y vivir se convierte en una expresión de belleza. Es como una partida de Tetris donde las piezas han sido acomodadas de manera perfecta, todo está en su sitio.

¿Existe la seguridad de que si sigues tu pasión podrás vivir de ello? No, pero yo estoy convencido, al igual que Campbell, de que las posibilidades juegan a tu favor. Si haces lo que te apasiona tu motivación se disparará, esto hará que seas más perseverante, recursivo y creativo. Multiplicando así tus posibilidades de éxito.

Casi el 90% de las personas no se identifica con su trabajo, pero la prueba de que es posible seguir el camino que señala el corazón se halla en el 10% restante. Si ellos lo consiguieron ¿Por qué no lo puedo conseguir yo? ¿Por qué no tú?

preguntasCuando algo nuevo está por comenzar muchos de nosotros nos solemos tomar el tiempo para reflexionar sobre nuestras vidas, mirando hacia atrás en el pasado con miras a encarar lo que se viene hacia el futuro.

Reflexionamos sobre los éxitos, fracasos y eventos destacados que poco a poco la historia de nuestra vida nos va generando. Este proceso de auto-reflexión ayuda a mantener nuestra conciencia de dónde hemos estado y hacia dónde queremos ir y es, ciertamente, pertinente a la organización y preservación de nuestros sueños, metas, aspiraciones y deseos.

Un ejercicio de auto-reflexión similar al que estoy planteando se podría realizar semana a semana con el fin de aprovechar el ciclado renovativo que acontece. Este proceso de auto-reflexión podría encararse mediante una perspectiva mayeutica, es decir, a través de la indagación personal mediada por un proceso de cuestionamiento, de interrogación para y sobre uno mismo.

Este sábado, ¿Por qué no plantearnos este ejercicio? Valga la siguiente lista de preguntas que les estoy facilitando, como un benchmark o referencia para la realización del ejercicio de auto-reflexión.

Espero les agraden y sirvan:

¿Qué aprendí la semana pasada?

Si ves que no puedes responder a esta pregunta tal vez sea el momento de procurar un cambio. Sin importar la edad que uno tenga, siempre deberíamos aprender algo nuevo cada semana. ¿No les parece?

¿Cuál fue mi mayor logro en la última semana?

Al reflexionar sobre nuestros logros aumentamos la auto-confianza, lo cual, favorece nuestra satisfacción y dicha.

¿Cuál fue el momento más memorable de la semana pasada y por qué?

Esta pregunta nos permite reflexionar y discriminar lo que es para nosotros importante de lo que puede resultar efímero o irrelevante.

¿Qué es lo que necesito prioritariamente para realizarme durante esta semana que empieza?

Esto nos permite discriminar entre lo importante y lo secundario arrojando luz sobre las tareas dignas de atención.

¿Qué puedo hacer ahora mismo para hacer que la semana próxima sea menos estresante?

Esta pregunta nos permite organizarnos con miras al trajín que se viene.

¿Con qué he combatido o resistido recientemente que también podría afectarme la semana próxima?

La idea aquí es aprender de nuestras luchas pasadas y equiparnos mejor para futuros acontecimientos vinculados a ellas.

La idea aquí es aprender de nuestras luchas pasadas y equiparnos mejor para futuros acontecimientos vinculados a ellas

¿Cuál fue durante la semana pasada, la mayor fuente de pérdida de tiempo?

Con miras a concientizarlo y mantenernos alejado de esto en el futuro próximo. Programar la instalación de barreras contra nuestras distracciones puede sernos de gran ayuda.

¿Estoy cargando algún “exceso de equipaje” que lastraré la próxima semana y que ahora podría eliminar?

El desorden físico, el desorden mental, la distracción en banalidades, etc. Eliminar lo innecesario y sostener lo necesario nos hará sentir mucho más livianos.

¿Qué he estado evitando hacer, que tengo que hacer?

Siempre hay cosas nimias que dejamos para hacer más adelante y que nos bloquean. Qué mejor que programar su rápida realización

¿Qué oportunidades tenemos por desarrollar aquí y ahora?

Hagamos un plan concreto para ir en su búsqueda y realización.

¿Hay alguien con quien debería hablar y aún no lo he hecho?

La comunicación con miras a resolver los problemas o conflictos antes de que se agraven puede ayudarnos a evitar futuros dolores de cabeza. Conviene siempre mantenerse abierto a la comunicación con los que te rodean.

¿Hay alguien que merece un gran “gracias”?

Tómate el tiempo cada semana para agradecer a las personas que te han ayudado. Este nimio amable gesto no pasará desapercibido.

¿Cómo podría ayudar a alguien más la semana que viene?

La forma más fácil de conseguir lo que uno quiere es ayudando a otros a obtener lo que quieren, tal vez no se entienda esto tan fácilmente, pero funciona. Si ayudamos a otros, ellos se acordarán de uno cuando necesitemos su ayuda.

¿Cuáles son mis 3 metas para los próximos 3 años?

No se puede progresar en la vida si no configuramos metas realistas y sostenidas.

¿Alguna de mis acciones recientes se orientó a la consecución de realizar mis metas?

Si la respuesta es no, algo deberíamos cambiar.

Si la respuesta es no, algo deberíamos cambiar.

¿Cuál es mi siguiente paso?

Conocer el siguiente paso es la clave para el cumplimiento de la totalidad de nuestro plan expresado en nuestras metas.

¿A qué estaré mirando durante la semana próxima?

La respuesta puede actuar como una gran fuente de motivación. Si no existe nada, programar algo que esperar.

¿Cuáles son mis miedos y temores?

Consciente de ellos podemos, poco a poco, procurar ir hacia la concientización y disolución de los mismos. Se trata de tomar pasos lentos con pie de plomo…

¿De qué estoy muy agradecido?

Es una manera inteligente de mantener nuestras cosas en perspectiva.

Si supiera que tengo sólo una semana de vida, ¿Que elegiría hacer?

Otro recordatorio útil… La vida es corta. Hagamos los que nos gusta, pasemos más tiempo con las personas que nos importan, fluyamos, gocemos de lo que nos queda de vida.

vivirEl éxito es el feliz desenlace del progreso que has venido haciendo en tu objetivo. Se produce cuando cruzas la línea de llegada.

¿Te ves llegando hasta ahí?

Por tus anteriores experiencias de éxito, te habrás dado cuenta de tres cosas:

1. El éxito (el “momento final”) no se parece siempre a la imagen que tú tenías en mente cuando comenzaste a perseguir tu objetivo.

2. Una vez atravesada la línea de meta, no acaba la historia. A partir de ese éxito evolucionas, por el mismo camino o por otros distintos.

3. El éxito no se consigue únicamente con el último paso. Es necesaria la suma de todos los anteriores.

Quedémonos con el último punto, especialmente significativo en objetivos grandes. Si no puedes disfrutar del largo viaje hasta la meta, ¿Qué sentido tiene el objetivo?

El éxito es la meta. Es la idea seductora con la que empiezas el viaje. Esperas que tu vida cambie a mejor cuando llegues ahí. Y decides que no te detendrás hasta cruzar la línea.

Bien. Pero lo crucial del viaje no se concentra en el instante en el que llegas al final. Son más numerosos los pasos que das antes de cruzar la meta.

Si sólo tienes en cuenta el momento final y el sabor de la conquista definitiva, tal vez te sepan a poco las pequeñas conquistas que vas realizando día a día.

Quizás consideres que vas muy despacio o que tu progreso no es suficientemente bueno, ya que no se parece a lo que a ti te gustaría que fuera.

Durante el camino, puede que te asalten las ganas de tirar la toalla, porque tu avance real no se corresponde con tus expectativas iniciales.

Te desesperas con los tropiezos. Te frustras con los fracasos. Te entristece que tu esfuerzo no esté dando los resultados óptimos.

¿Cómo? ¿Por qué? Eso forma parte del viaje… y tú lo sabes. En el camino hay obstáculos (puede que muchos), hay errores, hay cambios en los planes y hay un montón de pasos imperfectos.

Entre la línea de salida y la de llegada es raro que haya una evolución impecable. Tenlo en cuenta.

Plantéate tu objetivo con claridad. Decide cuál es tu meta y para qué quieres llegar a ella. Y, después, provéete de la energía necesaria para perseverar.

Cuando eches a andar, valora cada avance, disfruta del camino. No te desanimes si tus pasos son pequeños o insignificantes. Todos no serán igual de vistosos y, aun así, forman parte del recorrido.

Cada traspiés del que te levantes, cada obstáculo que superes, cada pequeño logro que sumes estarán contigo cuando llegues a la meta. Cada paso es tan importante como el paso final.

 

 

 

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