Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"
Estás en Desarrollo Personal:

Los mejores consejos para crecer como persona

La mayoría de las personas parecen como si estuvieran viviendo sus vidas en trance – sonámbulos insensibles que hacen las mismas cosas día a día -, mientras que están estancados en varias rutinas que se han acumulado durante los años. Rutinas que les dan la sensación de estabilidad en un mundo inestable y cambiante.

No hay otra variedad que no sea simplemente cambiar de programas de televisión, comprar un ordenador nuevo y juegos de consola, o estar pendiente de los últimos escándalos de celebridades y políticos.

La gente ya no tiene tiempo para llamar a sus amigos y pasar tiempo con ellos pero malgastan horas de su valioso tiempo en internet, con Facebook (revisando los mensajes de estado), jugando juegos adictivos, chateando con extraños al azar o viendo vídeos en YouTube. Tú seguro que puedes escuchar a la gente murmurar, “estoy en un apuro” o “no tengo tiempo”, mientras que salen disparados desde sus lugares de trabajo a sus lugares de entretenimiento (es decir a sus casas).

La gente ha dominado la habilidad de realizar múltiples tareas y pueden realizar varias actividades al mismo tiempo pero carecen de la capacidad de concentrarse en una sola cosa a la vez y se preguntan por qué no finalizan nada o por qué no están satisfechos con el resultado de su trabajo.

Sin embargo, el estado de ser un sonámbulo insensible puede ser muy prometedor – después de todo, lo único que tienen que hacer es echarse sobre el sillón y empezar a disfrutar de la vida, que puede ser un emocionante viaje lleno de aventuras en horas frente al televisor o la consola de vídeo .

Esta es una posible forma de vida, pero siempre tendrás un vacío dentro de ti mismo que no vas a ser capaz de llenar – no con el entretenimiento, no por la acumulación de riquezas, la recopilación de elementos tangibles o continuamente cambiando de pareja. Esa es la carga de ser un sonámbulo – no llegarás a la verdadera plenitud y conciencia, para ponerlo simple: tú no serás capaz de llenar el vacío dentro de ti mismo.

Primera Parte: La mente activa

Comienza a vivir tu vida ¡AHORA!

Los sonámbulos de los cuales estaba hablando anteriormente sin duda cumplen con sus necesidades específicas para la nutrición, la seguridad, el amor, la felicidad y el entretenimiento pero ¿Realmente viven sus vidas – de forma activa y consciente – o están soñando y actuando en piloto automático?

Vamos a verlo de esta manera… estoy seguro que has oído o visto en algún documental de gente que ha tenido una experiencia cercana a la muerte y han hablado sobre el fenómeno de ver toda su vida destellar ante sus ojos interiores, al igual que una película. La película que se estaba proyectando delante de sus ojos contenía todos los momentos emocionantes y excitantes que habían vivido toda su vida.

La única pregunta es: ¿Te gustaría realmente verte a ti mismo sentado delante de un televisor o un ordenador cuando “estés viendo la película de tu vida”?¿Mirarte observar cualquier cosa, cuando el “director” te muestra los mejores momentos de toda tu vida? ¡Yo ciertamente, no! Prefiero verme realmente viviendo mi vida – no observando una vida de ficción en la pantalla del televisor o jugando un juego de rol en una consola.

El valor de vivir tu vida al máximo

Todo lo que necesitas para vivir tu vida al máximo es valor – nada más y nada menos. Esto suena bastante minimalista y sencillo a lo cual hacerle frente pero la falta de valor es un factor clave que impide que la mayoría de las personas vivan su vida al máximo.

Estas personas no son necesariamente cobardes – no en todos – ya que están simplemente atrapados en sus confortables rutinas diarias. Para decirlo metafóricamente: Hay algunos sueños de los cuales no quieres que terminen. El valor es un factor crucial, no podrás vivir tu vida al máximo si no te atreves a hacerlo o te sientes tímido con los riesgos que puedan venir de ello.

Escucha a tu corazón

Esto que describo a continuación es así desde el principio de la historia de la humanidad, por lo que no es sólo una tendencia reciente: los jóvenes eligen – influenciado por el consejo de sus padres (o amigos) – a recorrer un camino predeterminado que fue seleccionado para sus vidas – un camino que podría haber sido elegido por sus padres o dictados por la sociedad en que viven – a menudo antes de que nacieran.

Algunos otros persiguen el olor de los billetes y siguen el deseo de acumular tanto dinero y bienes materiales como sea posible tener. Hay muchos otros ejemplos donde las personas toman decisiones importantes para su vida basada exclusivamente en factores externos – algunos se ganan la vida en trabajos a los cuales no les gustan absolutamente y odian, trabajos que incluso podría interferir con sus creencias, otros se convierten en abogados porque toda su familia constaba de abogados por décadas.

El error que cometemos es que ponemos demasiado énfasis en la importancia de los factores externos – como la tradición de la familia el dinero y el honor, etc. – en lugar de escuchar a nuestros corazones y ver después a dónde nos lleva.

No tienes necesariamente que romper con la tradición de tu familia cuando sigues a tu corazón, ¡absolutamente no! Pero hay una gran diferencia entre la opción de convertirte en un bombero “porque mi papá, mi abuelo y mi bisabuelo eran bomberos” o optar por convertirte en un bombero ya que tu verdadero deseo desde que eras un niño pequeño es querer ayudar a otros cuando están en peligro.

Escucha a tu corazón cuando tomes decisiones importantes y trata de desatender los factores externos prometedores (dinero, etc.) solo por un momento. ¡Ten el coraje de seguir a donde tu corazón te lleva! Toma conciencia de las cosas que tu corazón desea y preguntante a ti mimo si realmente crees que tu corazón pueda desear algo tan superficial y material como dinero, coches de lujo y joyas.

Cuando miras desde otra perspectiva podrías descubrir que no es lo tangibles lo que tu corazón realmente desea, pero si desea cosas más valiosas como la verdadera amistad, la felicidad, el amor, así como también la satisfacción y la paz interior con uno mismo.

Segunda Parte: La importancia de la responsabilidad

Reconciliando y aceptando el pasado

Casi todos nuestros pensamientos, preguntas y preocupaciones giran en torno a hechos y situaciones con el pasado o con el futuro próximo. Cuanto más de cerca se mira, más te das cuenta de que sólo un porcentaje pequeño de nuestros pensamientos giran en torno a la actualidad. Por lo tanto, casi todos los seres humanos están muy centrados en el futuro y en los cambios que vienen junto con él, o claramente viven en el pasado lleno de pesar por los cambios ocurridos hasta ese momento.

Sin embargo, preocuparse por el futuro o luchar con el pasado – no importa lo que haya pasado – puede ser un gran obstáculo cuando se trata de la ambición de vivir tu vida en este momento al máximo, que podría incluso impedir que lo hicieras. Acepta el pasado como lo que es, algo que pasó y no puede ser cambiado. Gastar un solo segundo con el pesar de tu pasado te quitara la posibilidad de disfrutar de este momento al máximo, dentro del próximo minuto y así sucesivamente.

Preocuparte por el pasado puede ser visto como un círculo vicioso, que no sólo se corre el riesgo en este mismo momento de no poder cambiar lo que no te gusta, sino que también te proporcionara otra buena razón para no luchar por un potencial futuro, “¿Por qué no puedo hacer nada al respecto, cuando iba a hacerlo?”, etc.

Como puedes ver – preocuparse por el pasado y el futuro puede ser un círculo vicioso que ocupa tu mente con pensamientos y situaciones que no están relacionados a la situación actual, lo que finalmente te impide vivir la vida al máximo. La clave del éxito radica en la aceptación de lo que pasó y la reconciliación con el pasado, con las oportunidades que te has perdido y con lo que te arrepientes.

La comprensión de que la única manera de cambiar cualquier cosa en la vida es tomar medidas ahora, en este mismo momento, esto además te ayudará a reconciliarte con tu pasado. Vivir tu vida al máximo, no se puede lograr cuando estás viviendo mentalmente en el pasado y visualizando continuamente todas las oportunidades de oro que te has perdido toda tu vida.

No pases la pelota

La segunda parte de este artículo se llama “la importancia de la responsabilidad”, ya que creo que no solo necesitas mucho coraje, también debes tener la voluntad de asumir la responsabilidad de aceptar lo que sucedió en el pasado y reconciliarte con él. Después de todo, es mucho más fácil culpar a otros por tus propios errores y a influencias externas responsables del desarrollo de tu vida, en lugar de reconocer que podría haber sido tu propia culpa y buscar las razones de ello dentro de ti mismo.

Si lo haces, liberaras una gran cantidad de presión de tus hombros, incluso podrías tener una muy buena sensación al saber que eres culpable de alguna evolución negativa en tu vida y como siempre no culpar a otros por ella y además esto no te permitirá convertirte en una víctima indefensa. Ser víctima no sólo te hace vulnerable, sino que esto también se llevaría la última oportunidad de cambiar algo de tu situación actual.

Las acusaciones pueden redirigir tu enfoque (de hacer algo al respecto o hacer lo mejor de ello) con respecto al problema que pudieras tener desde hace muchos años atrás y que no se puede cambiar ni deshacer.

Asumir la responsabilidad de tu pasado y reconciliarte con él, te permitirá recuperar el poder sobre tu vida, te ayudara a aceptar el pasado, a perdonar a los demás y a hacer borrón y cuenta nueva, pero lo más importante de todo: comenzarás a centrarte en el presente y vivir en este momento. Has evidente que el que vive en el pasado y el que se lamenta pierde la oportunidad – en este momento – para hacer lo mejor posible para cambiar o empezar de nuevo.

Acepta el pasado, deja que el pasado sea pasado y saca el mejor provecho de tu situación. Al final, depende solo de ti; tú decides seguir lloriqueando sobre el pasado o hacer lo mejor de ello ahora, para que puedas mirar hacia atrás un día con una sonrisa en la cara y reconocer que todo ha venido a un buen fin.

Tercera parte: la mente reflexiva

¡Atrévete a ser consciente!

Vivir tu vida al máximo consiste de tres elementos que se complementan mutuamente – la parte activa (= tomar medidas), la parte de responsabilidad (= tomar responsabilidad por el pasado) y por último, la parte reflexiva – el ying y el yang de vivir tu vida al máximo.

Vivir tu vida al máximo no sólo consiste en la adopción de medidas o aceptar el pasado, sino además debes vivir tu vida en un estado consciente de la mente, en el que inviertes algo de tiempo en ti mismo para reflexionar y pensar sobre tu vida en general. No necesariamente tiene que ser una restricción, no necesitas dejar de ver televisión o reducir drásticamente tu uso de Internet, tan solo incluye tu deseo de pasar algún tiempo contigo mismo (sin distracciones) todos los días.

Ten pura honestidad hacia ti mismo y tu vida

Cada vez que hayas tomado algún tiempo para reflexionar sobre tu vida, es esencial que seas completamente honesto contigo mismo. Hazte la pregunta, si estás viviendo – en este momento – la vida que siempre has soñado, la vida que concebiste cuando eras un niño pequeño, el sueño que has desarrollado a lo largo de toda tu vida y que se ha hecho más y más detallado con cada día que pasa.

Pregúntese si estás contento con tu personalidad, tu trabajo y tu forma de vida en general. ¿Eres tú el creador de tu vida y tomas el control de la misa, eres responsables de tus acciones o has cambiado a tu papel de víctima y sólo reaccionas a las acciones de otras personas? ¿Estás viviendo tu vida con entusiasmo y asombro, tienes curiosidad por descubrir lo más profundo de la vida, o dependes de la televisión para estimularte y entretener por un período determinado? ¿Es tu vida una rutina o una aventura diferente cada día?

Durante todo el día, estamos con prisas ante todas las cosas que creemos que son importantes para nosotros. Pero seamos realistas… no hay nada realmente importante que no sea este mismo momento, siempre y cuando hagamos uso de él y lo disfrutemos o no.

A veces no sé cómo se ama… Sólo sé cómo se quiere, cómo se necesita. Cómo se topa con esa pared mil veces esperando que un día se derrumbe y me deje ver qué hay al otro lado y vivir sin estar sujeta, sin sentirme provisional… Sólo sé de deseos incumplidos y hechizos fallidos…

Sé cómo se desea algo tanto hasta que pierde el sentido porque empieza a ser una necesidad y no una meta, porque suplanta tu vida hasta el punto en que te levantas y respiras para conseguirlo. Hasta que no hay en ti nada más que no sea ese deseo y pierdas de vista el mundo mientras esperas una respuesta, mientras suplicas que otra persona te de permiso para seguir con tu vida…

Queremos desde la necesidad y eso hace que ese amor nazca roto, mutilado de cualquier posibilidad de crecer por sí mismo y ayudarnos a crecer a nosotros. Amamos a medias porque nos sentimos seres a medias, desgajados y estropeados por tanto intento loco de parecer dignos de amor, por convertirnos a en material deseable y asegurarnos así nuestra NO soledad eterna…

Para levantarnos cada día y poder decirle al mundo que alguien nos quiere y nos tiene en cuenta y que eso forzosamente significa que somos dignos y merecemos amor…

Creemos buscar amor pero en realidad buscamos permiso, oxígeno para continuar respirando sin sentirnos ajenos a la vida ni tener que seguir pidiendo perdón por no ser perfectos… Sin volver a avergonzarnos de nuevo de nosotros mismos y de nuestras rarezas.

El problema es que este mecanismo no funciona, es más… Se convierte en la fórmula más eficaz para acabar siendo el juguete roto, el corazón desgarrado, el apéndice de alguien que tampoco se ama suficiente como para no necesitar sucedáneos pero que ha decidido llevar el mando en la relación.

En realidad, esto de amar va al revés. Primero te amas y luego dejas de buscar porque ya tienes, porque ya te notas digno sin aparentar ni demostrar ni tener la necesidad de ser aceptado por nadie… Porque descubres que ya está en ti lo que llevas mil años buscando y todo lo que has encontrado hasta ahora no era más que el espejo de tu dolor y tu incapacidad de darte cuenta de que ya eres un ser entero que merece lo mejor…

Que te guiabas por el mapa que lleva a la cárcel segura de la dependencia, de la soledad interior más absoluta que no es más que la soledad de sentirse separado de uno mismo estando rodeado de personas que te hacen sentir invisible, irrelevante, insignificante…

A veces no he sabido cómo se ama porque me enseñaron a vivir amores a medias esperando que una sonrisa me corroborara que merecía sonrisas, que un beso me confirmara que merecía besos, que una mirada me transmitiera que era digna de miradas… 

No es fácil amarse a uno mismo en un mundo de ruido constante donde todos los mensajes que podemos escuchar hablan de subir a podios, demostrar lo que somos y ser más joven cada día para que los que te rodean que también luchan contra el tiempo te acepten y no te rechacen.

Vivimos en un mundo de seres rechazados por ellos mismos que juegan a fingir que no lloran cuando están solos porque temen demostrar que a veces no soportan su vida, porque suplican no sentir nada y se alienan de ellos mimos, porque huyen de sus fantasmas en lugar de abrirles la puerta y cerrar heridas.

Vivimos pendientes del marcador cuando los que realmente viven en paz son aquellos que han decidido dejar de jugar a parecer y han aprendido a merecerse, a sentir, a notar lo que la vida les cuenta y a mirarse al espejo para descubrir que ahí afuera no hay nada a lo que agarrarse.

No sabemos amar porque no nos amamos y a veces, sé que es duro reconocerlo, no buscamos compañeros de viaje sino muletas, barandillas, puntos de apoyo para poder recordar lo que somos sin salir corriendo… Y no es que sea perverso sujetarse a otro en algunos tramos del camino, lo que realmente es perverso es olvidar que nosotros somos nuestro gran sustento…

Es maravilloso amar sin medida, siempre que ese amor intenso e incondicional empiece por uno mismo.

A veces cuando amas, cuando te amas de verdad, sencillamente lo que te rodea da un vuelco. Entonces, descubres la pasión por todo lo que te llega y se cruza en tu camino, por cada brizna de vida que encuentras a tu paso.

No sabemos amar porque no sabemos amarnos. Porque nadie nos explicó que esto no va de encontrar la luz en otros esperando que eso nos ayude a escoger el camino correcto, sino de encender la propia luz y compartirla. Porque lo único que hay al otro lado de esa pared eres tú mismo… Tú eres la pared. Tú siempre has sido la pared.

“Podrán quitarme el sueño, pero nunca podrán quitarme las ganas de seguir soñando.” – Shoshan

En muchos momentos de la vida, pareciera que nada tuviese sentido y que sin importar lo mucho que intentemos hacer bien las cosas, todo nos sale mal, fatal…

Lo podemos tener todo en contra, incluso a las personas que más debieran apoyarnos, pero nunca dejemos de soñar.

Nunca permitas que nadie te quite el derecho de lograr tus sueños, porque ello es el motor que te hace seguir adelante.

Nunca permitas que alguien se sienta con el derecho de dominarte de tal manera que te anule, eso no lo debes consentir.

Nunca abandones tus sueños, mientras creas que puedes lograr tus metas inténtalo una y otra vez, que nadie te detenga, cierra tus manos y agarra todos esos sueños y no lo sueltes, ponlo en tu pecho como si fuese una joya valiosa, y guárdala en tú corazón, porque tus sueños sí son valiosos.

No esperes que las cosas que deseas vengan de la nada hacia ti, NO… tú persíguelas, con todas tus fuerzas busca aquello que te haga ser una mujer feliz.

Comienza cada día como si fuese el primero del resto de tu vida, siempre con esperanza, alegría y mucho amor para repartir, para que así tu corazón esté contento y satisfecho por cuanto lo intentas hacer lo mejor posible.

Cada día intenta aprender algo nuevo, mira los días en colores, que lo opaco no le gane a la belleza que tienes frente a tus ojos. Recuerda que cada vez que aprendes algo nuevo tu mundo se amplía y avanzas en la vida y puedes disfrutar de mayor satisfacción por quien eres. No hagas nada que te disminuya, te mereces todos los sueños del mundo.

Lo que te quita el sueño, no lo tomes en cuenta, bórralo de tu mente, retenerlo es malo para el alma, siéntete feliz con quien eres, tienes la capacidad de aprender de tus errores, no dejes que los malos sentimientos como el orgullo y la vanidad empañen tu bello corazón.

Tampoco te pongas triste por aquellos que no quieren que te sientas bien, no valen la pena. Una persona que te ama de verdad, te acompañará a soñar y volará contigo tan alto como puedas, no te soltará y allí sabrás cual es tu verdadero amor, será aquel que te apoya en tus planes y en tus deseos. Cuida a esa persona, lo demás sólo es humo que se va dispersando con el tiempo.

¡Fuera con quienes te quitan el sueño!

Porque sabes muy bien que si lo permites te lo pueden quitar todo…
menos la ganas de soñar que hay un mañana mejor para ti.

Muchos de nosotros probablemente evitamos la idea de caminar más en lugar de conducir o viajar a nuestros destinos. Entiendo. Cuando salimos del trabajo sintiéndonos estresados ​​y mentalmente agotados, todo lo que queremos hacer es caer en nuestras camas en el momento de salir de la oficina.

Deberías pensarlo dos veces. Los científicos nos recuerdan fervientemente los muchos beneficios de caminar tanto para nuestro estado de ánimo como para nuestra salud. Ya sea para aumentar tu felicidad diaria o para mantenerte saludable, el desafío es el mismo: superar la necesidad de aflojarte. Así que para estimularme, pienso en estas pequeñas cosas para levantarme y caminar.

Por encima de todo, no pierdas tu deseo de caminar. Todos los días entro en un estado de bienestar y me alejo de toda enfermedad; Me he metido en mis mejores pensamientos, y no conozco ningún pensamiento tan gravoso que uno no pueda alejarse de él.

– Søren Kierkegaard

1. Caminar más extiende tu vida.

Sentarse es el nuevo fumar. Estamos más obligados a permanecer sentados durante largos períodos de tiempo debido a la gran cantidad de papeleo y a las tareas cada vez más informáticas de nuestros trabajos. Incluso nuestros esfuerzos por estar activos después del trabajo o los fines de semana pueden resultar inútiles, ya que los expertos están descubriendo que incluso de tres a cuatro horas de sesión ya está acortando nuestras vidas.

Sin embargo, aquellos que caen en esta categoría de estilo de vida no deberían perder la esperanza todavía. Un estudio reciente descubrió que moverse cada 30 minutos puede disminuir los riesgos para la salud. Por lo tanto, si podemos al menos caminar durante nuestros “mini descansos”, estamos extendiendo nuestras vidas.

2. Caminar es una forma de meditación.

Caminar relaja tu mente, liberando todo el estrés incurrido durante el día. Mientras camino, la presión se difunde y empiezo a pensar las cosas con mayor claridad.

Lo más probable es que cuando llegue a casa, las tareas, los problemas y las tareas pendientes acaben con mi tiempo libre. Pero con la marcha, tengo todo el tiempo para recordar eventos, considerar opciones, encontrar alternativas, resolver problemas, etc. Cuando llego a casa, ya me he relajado y estoy listo para asumir otras responsabilidades.

¿Algunas otras ventajas importantes de caminar hacia o desde el trabajo o la escuela? Puede ahorrar en tarifas de transporte y dinero de gasolina y ayudar al medio ambiente al no llevar ningún vehículo. Camino la milla extra tanto como puedo y siempre que puedo. Tener un compañero para caminar hace que esta forma de ejercicio sea aún más divertida y placentera.

3. Se puede apreciar más la naturaleza.

Todavía puedo recordar vívidamente un momento en el que caminaba hacia mi trabajo de medio tiempo en una tarde fresca. Si hubiera hecho lo contrario, no habría saboreado uno de los atardeceres más impresionantes que he visto. Estaba en un área urbana, y escenas como esa no ocurren muy a menudo. Imagínate las pequeñas sorpresas que podemos disfrutar y saborear cuando hacemos tiempo para pasear.

Ese maravilloso cuadro me hizo desear ver más cada día, por lo que deshacerme del automóvil y del transporte público siempre que sea posible se ha convertido en mi nuevo pasatiempo.

Al observar el follaje verde y refrescante que paso, reduce el estrés y alivia la fatiga ocular debido a las largas horas de trabajo frente a la computadora. Hay plantas en el trabajo que ayudan a aliviar el agotamiento, pero aún no son rivales para los árboles y otras hojas en las que podemos deleitarnos con los ojos al aire libre. Cuando estamos en el camino, nos enfocamos en el camino o vemos que los árboles desaparecen en cuestión de segundos.

4. Disfrutas del poder de la luz del sol.

Nada me deleita más que una buena dosis de vitamina D por la mañana. Después de tomar el sol de la mañana temprano, me energizo. Con la brillante luz del sol, me siento feliz y contento. Afortunadamente, solo se necesita una caminata de 20 minutos para llegar de mi casa a mi lugar de trabajo, por lo que es suficiente exposición al precioso sol. Pero incluso cuando no me levanto temprano, tomo café en el porche delantero, disfrutando de la sensación de sol que solo la naturaleza puede dar.

Los investigadores han visto un vínculo entre la deficiencia de vitamina D y la depresión, debido a la capacidad de inducción de la serotonina del primero. También refuerza nuestro sistema inmunológico y fortalece nuestros huesos. Por supuesto, esos son solo algunos de los regalos que nos ofrece el sol, pero si la meta es la felicidad, deberías bañarte con luz solar caminando al trabajo o a la escuela siempre que sea posible.

5. Sudar desintoxica tu cuerpo.

Después de sentarnos en una oficina durante ocho horas o más, debemos desintoxicarnos y la forma más sencilla y natural es a través del sudor. No solo desintoxicará tu cuerpo, también desintoxicará tu estado de ánimo.

Si es verdad que sentarnos ocho horas todos los días nos está matando suavemente, solo puedo imaginar lo que está sucediendo dentro del cuerpo.

Es por eso que me he comprometido personalmente a dar un pequeño paseo por los parques cercanos después de cada turno. Trato de caminar lo más que pueda para poder eliminar todas las toxinas que he acumulado durante el día. (Siempre traigo ropa extra, por supuesto, ¡no queremos estar todos sudados y apestosos en nuestro lugar de trabajo!)

6. No necesitas caminar solo

Hay comunidades que alientan a las personas en sus vecindarios a hacer que caminar al menos 30 minutos al día sea un hábito. Algunas compañías instan a sus clientes y empleados a hacer de la caminata una parte de cualquier estilo de vida, y otras incluso desarrollan programas de bienestar que aseguran que todos caminen en la caminata.

No necesitas estar solo cuando caminas. Con más y más personas que se unen a la moda, no será difícil encontrar un compañero para caminar en el trabajo o en tu vecindario. Con esto, caminar puede hacerte más feliz a través de la socialización y la risa. Pasar tiempo con otros entusiastas fomenta los lazos de amistad y otras relaciones.

Por el amor de nosotros mismos.

Las mareas del tiempo han cambiado la cara del lugar de trabajo, pero el estilo de vida sedentario que conllevan estos trabajos contemporáneos está afectando nuestro bienestar. El estrés se ha vuelto más omnipresente que nunca. Las enfermedades del estilo de vida se están volviendo rampantes. Afortunadamente, podemos frustrar el inicio de estos asesinos del siglo XXI al optar por una de las medidas preventivas más poderosas que existen: el amor por caminar.

A día de hoy, sabemos que la motivación que nace por temor a las posibles consecuencias negativas (la motivación del miedo) suele ser más fuerte que la motivación que sentimos cuando nos enfocamos en consecuencias positivas. Pero el entusiasmo es la excepción a la regla.

¿Qué es eso del entusiasmo?

¿A qué llamamos entusiasmo? Intentemos hacerle un retrato con nuestras experiencias.

Recuerda aquella vez que te enamoraste o aquélla otra en la que te volcaste con arrojo en un hobby, en un deporte o en cualquier otro proyecto. ¿Cómo te sentías?

Despertó con fuerza un interés natural, muy enfocado en lo que tú querías en ese momento, ¿verdad? Era tan fuerte que…

 La pereza y la procrastinación no existían como obstáculos. Más bien, las ganas de actuar eran tan grandes que, si acaso buscabas excusas, era para dedicarte al proyecto (o a la persona de tus amores).

– No necesitabas vigilancia. Algunos se motivan si otras personas están pendientes de que hayan hecho o no lo suyo. En esos momentos de entusiasmo que viviste, este factor no contaba.

 Las recompensas externas no eran primordiales. Quizás diste la bienvenida a las que hubiera. Aunque la principal recompensa, la mayor de todas fue interna: hacer lo que querías, porque eras feliz con ello.

A ver qué tipo de motivación puede hacerle sombra la del entusiasmo, con su enfoque, su intensidad y explosividad.

Algunos expertos, quizás por lo explosivo, desaconsejan que se alimente el entusiasmo ciego y desmedido. Pero alimentar un entusiasmo razonable podría ser una buena idea. ¿Tú que piensas?

A lo largo de la vida, esta motivación no es la más frecuente. Esas ganas intensas y enfocadas en avanzar en un proyecto, actividad, relación o lo que fuera, no se sienten todos los días.

Además de que la experiencia es agradable de por sí, puede dar muy buenos frutos. Entonces, ¿qué tal si sacamos partido de esas ganas? ¿Lo podemos hacer manteniendo los pies sobre la tierra?

Entusiásmate a lo sensato

“Entusiasmo” y “sensatez” no siempre pegan juntos en la misma frase. Pero, cuando conseguimos que armonicen, dan grandes resultados. Para mí que podemos lograr esa armonía con una pizquita de pensamiento realista.

Entusiásmate… y sé consciente de los obstáculos

Las ganas intensas de actuar pueden desembocar en un optimismo alocado, donde dejes de ver los riesgos y los posibles obstáculos que vas a afrontar.

Si no evalúas riesgos, podrías darte un trompazo de órdago. Y si no ves los obstáculos o te haces a la idea de que llegarán, el entusiasmo podría tener sus horas contadas.

Entusiásmate… y haz un plan

Un plan donde estudies la situación. Un plan donde conectes esas ganas con tus prioridades y con lo que haces cada día. Un plan flexible. Un plan con un ritmo adaptado a tus circunstancias, para no quemarte al poco tiempo de empezar.

Entusiásmate… y acepta que es cíclico

El entusiasmo no es constante; sube y baja. O se agota, en caso de que el objetivo hacia el que apuntaba deje de tener sentido para ti.

Que disminuyan las ganas arrolladoras con las que empezaste, es natural. Lo es, incluso cuando el objetivo está ligado con lo que es más importante para ti. Son etapas.

Si crees que el bajón de entusiasmo es un síntoma de que vas por mal camino, quizás no te des la oportunidad de reconectar con tus intereses y reavivarlo para que vuelva a brillar.

Por eso es bueno tener esto también en cuenta: para no abandonar precipitadamente.

Ahora, retomando la pregunta de la entrada, ¿recuerdas la última vez que te entusiasmaste? ¿Valió la pena darle alas al entusiasmo? ¿Qué aprendiste?

Seguro que, como yo, has aprendido unas cuantas cosas de esas experiencias. Tratemos de sacarles partido, cada quien en el sentido que crea conveniente, claro está.

Seguro que alguna vez has atravesado un momento difícil: porque no te saliera algo como esperabas, porque no te encontrabas bien o porque perdiste a algún ser querido. Lo que sea. En esos instantes no brotan emociones positivas necesariamente, ni te apetece estar alegre como unas castañuelas.

Te pueden decir que veas la botella medio llena, que te animes, pero te sirve de poco. Estás mal y punto; y lo peor que puedes hacer es, además, sentirte culpable por ello. Tendríamos que reivindicar el derecho para atravesar malos momentos, porque son necesarios, porque tienen un motivo y porque quizá tengamos una imagen de la felicidad que no existe.

Posiblemente, la psicología positiva ha sido una de las grandes revoluciones en el pensamiento de las últimas décadas, sin embargo, parece que existe una corriente mal entendida que defiende que la felicidad es una vida sin dolor y sin momentos de sufrimiento.

En Oriente, por ejemplo, uno de los monjes tibetanos más reconocidos, Kenchen Konchog Gyaltshen Rinpoche, reconoce las ventajas de pasarlo mal: nos aporta sabiduría, nos entrena en resistencia, nos ayuda a ser más compasivos y nos lleva a respetar de un modo profundo la realidad.

Por tanto, los malos momentos nos ayudan, y todos los héroes, incluso los de las culturas más ancestrales, viven sus propios desiertos, es decir, sus instantes de bajón emocional. Es más, incluso si queremos renovarnos, seguramente tendremos que atravesar algún desierto más o menos árido.

Cuando nos sonríe el éxito, nos sentimos fuertes, invencibles y podemos caer en la arrogancia. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a un contratiempo, a un fracaso o a una pérdida, nuestras seguridades se tambalean un poco. Nos ayuda a cuestionarnos y a indagar sobre ciertas certezas. Y eso es saludable porque transitamos de la posible arrogancia a abrazar la humildad, a tocar tierra (humus,que es el origen de la palabra).

Por eso, me gusta la metáfora que utiliza Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard, quien dice que “cuando estamos en éxtasis, miramos hacia arriba, hacia el cielo, hacia el infinito, y cuando estamos pasándolo muy mal, tendemos a mirar hacia abajo, hacia el suelo, hacia lo finito”. Y ambas miradas son necesarias para completarnos como personas.

El hecho de que pasarlo mal tenga un sentido y nos ayude a crecer como personas tampoco significa montar una tienda de campaña en esos momentos. La idea es salir de ello lo antes posible y con el máximo aprendizaje posible. Por tanto, ¿qué podemos hacer si lo estamos pasando mal?

El primer punto que necesitamos es aceptarlo. No vale de nada negarlo, decir que estás bien cuando por dentro no estás en tu mejor momento. Has de comenzar a reconocértelo a ti mismo.

Segundo, es bueno hablarlo para no convertirlo en un gigante. Los silencios y nuestras noches deforman la realidad. Por eso, verbalizarlo con alguien de confianza nos ayuda a contemplarlo desde fuera. Equivaldría a quitarle la sábana al fantasma y a ver que no es para tanto.

Tercero, identifica el aprendizaje. Cuando somos capaces de entender qué nos aporta, podemos dar pequeños pasos para salir de él. Cada aprendizaje es un peldaño hacia su salida.

Cuarto, busca recursos mentales, emocionales o físicos. En lo mental, nos ayuda relativizarlo, enmarcarlo en su justa medida o el sentido del humor. Buscar a ese amigo que sea capaz de hacerte reír de lo que te duele. En el plano emocional, nos viene bien cuidarnos, recogernos en sensaciones amables. Huir de discusiones que aportan bien poco. Y en el terreno físico, el deporte o simplemente un baño o un masaje nos permiten ir separándonos un poquito más de ese mal momento. Por supuesto, no se olvida ni desaparece, pero al menos, nos permite tomar algo más de distancia.

Y quinto, confía. Prácticamente el cien por cien de los desiertos se superan. A veces es una cuestión de tiempo. Pero en la medida en que se confíe, se tiene más energía para continuar adelante.

Todos vivimos malos momentos. Algunos se superan rápido y otros nos pueden llevar varios meses. Ambos forman parte de la aventura de vivir. No tenemos que ir a buscarlos ni regocijarnos en ellos, pero sí aprovecharlos como maestros para conocernos más a nosotros mismos, para aprender y para renovarnos como personas.

El éxito y la felicidad no son fáciles de alcanzar. Toma mucho tiempo, trabajo y suerte llegar ahí. Eso es por lo que, en el camino, debes aprovechar los momentos cuando todo está bien en tu vida.

Paul H. Dunn dijo:

“La felicidad es un viaje, no un destino.”

A través de ese viaje, te presentamos nueve momentos que vale la pena experimentar todos los días.

1. Un momento de risa

“No reímos porque somos felices, somos felices porque reímos”, William James

Hay evidencia psicológica que muestra que reírse te pone de mejor humor. Date unos minutos cada día para reírte y te darás cuenta que es contagioso y estimulante. Rodéate de gente chistosa, encuentra oportunidades para burlarte de ti mismo lo más fuerte que puedas.

2. Un momento de celebración

“Dite a ti mismo, aquí hay una oportunidad para que celebres como nunca, mi propio poder, mi propia habilidad para que haga lo que sea necesario”, Tony Robbins

No nos damos el tiempo para celebrar los pequeños triunfos, o hasta los grandes. ¿Cómo puedes aprovechar un instante del día para celebrar las cosas buenas en tu vida?

3. Un momento de reflexión

“No es por el músculo, la velocidad o destreza física que se logran cosas buenas, sino por la reflexión, fuerza de carácter y el juicio”, Marco Tulio Cicerón

Todos tenemos vidas muy ocupadas. Es importante ser capaz de tomarte al menos un momento cada día en el que no hagas nada más que pensar. Guarda tu teléfono, ve a algún lugar donde puedas estar solo y reflexiona sobre los días que pasaron y los que pasarán, sobre las decisiones que debes hacer y lo que aprendiste del pasado.

4. Un momento de tranquilidad

“Aprender cómo quedarse tranquilo, realmente quieto y dejar que la vida pase – esa tranquilidad se convierte en un resplandor”, Morgan Freeman

Primero llega la reflexión y luego la verdadera tranquilidad, es decir, la habilidad de alejarte de todo y entrar en un estado de meditación. Entre más ocupado estés, será mejor tener un momento de calma. La yoga y la meditación son las formas más populares para entrar en ese estado de tranquilidad, aunque sea un momento.

5. Un momento de orgullo

“Toda tu vida otras personas tratarán de quitarte tus logros. No los alejes de ti”, Michael Crichton

Mucha gente asocia la palabra “orgullo” con algo negativo. Pero tienes mucho de lo cual estar orgulloso. Tienes la capacidad de tomarte un momento en el día en el que te sientes y aprecies todo lo que tienes y la persona que eres. Enorgullécete de las cosas que has conseguido.

6. Un momento de humildad

“La humildad no es pensar menos de ti mismo, es pensar menos en ti mismo menos”, C.S. Lewis

El orgullo por tus logros es muy bueno, pero también debes ver que tienes un pequeño rol en un gran universo. Cuando aprovechamos un minuto para apreciar la grandeza alrededor de nosotros, es difícil no ser felices por todo lo que tenemos.

7. Un momento de conexión

“La necesidad de conectarnos es importante, tan fundamental como necesitamos el aire, agua y comida”, Dean Ornish

Al final, el ser humano es social. Tómate por lo menos un momento en el día para conectarte con la gente de tu alrededor, amigos, pareja, familia. Toma la mano de alguien y dale un abrazo. Tu felicidad no sólo tiene que ver contigo, sino también con los otros.

8. Un momento de felicidad

“Cada día puede estar lleno de más alegría que el anterior. Si puedes elegir, hasta los eventos más extraños pueden funcionar a tu favor”, Ralph Marston

La risa es buena pero la alegría es aún más poderosa. Tómate un instante para experimentar la alegría de tus hijos o familia, de tus conexiones espirituales o al escuchar música, bailar o cantar.

9. Un momento de gratitud

“Quiero establecer que dar las gracias es un gran gesto y que la gratitud es la felicidad doblada por el asombro”, GK Chesterton

Finalmente, tómate un minuto cada día para expresar gratitud por lo que tienes, por la gente en tu vida, las experiencias que has tenido y tendrás, y el mundo a tu alrededor. No puedes físicamente sentirte enojado o molesto y agradecido al mismo tiempo, así que sólo concéntrate en ser feliz.

Los errores y fallos en la vida tienen mala reputación. Desde pequeños nos enseñan que equivocarse no es correcto, y que, prácticamente, debemos ser perfectos.

Como ya sabemos, la perfección no existe, al menos en este plano humano. Todos somos proclives a cometer errores, y es allí donde se encierra una de las grandes claves de la vida: el aprendizaje continuo.

Las personas perfeccionistas buscan siempre el error: ese es su enfoque, y por eso caen en su propia trampa.

Cuando en la entrega de los Premios Oscar 2017 anunciaron equivocadamente la Mejor Película, y la prestigiosa consultora internacional Pricewaterhouse Coopers, encargada de resguardar y controlar los votos, emitió un pálido mensaje de disculpas, y anunció los consabidos procedimientos internos para saber qué paso.

Sin embargo, hay muchas reflexiones que nos ayudan a aprender de esto para aplicarlas a la vida cotidiana, que, como sabemos, no es precisamente una película de Hollywood ni gana un Oscar de la Academia:

Somos humanos, nos equivocamos

El paradigma supremo de la perfección se viene abajo. Estos ejemplos tan masivos son aleccionadores de la condición de simples personas que cometemos errores.

Procura la excelencia, no la perfección

La excelencia es el grado mayor de calidad con que podemos asumir una tarea determinada. Esto implica el más alto compromiso, lealtad y resultado posible en los contextos en que nos desenvolvemos. La excelencia marca la diferencia.

Acción correctiva inmediata

Si tomamos perspectiva del daño que puede causar un error humano, de ser posible es necesario tomar una acción que corrija rápidamente lo acontecido. Claro que, por ejemplo en casos de accidentes que cobran vidas, no hay corrección posible. Sin embargo, en la gran mayoría de los fallos humanos sí la hay: es más del 85% de los casos en los que se puede corregir.

Es honesto decir “me equivoqué”

Contrariamente al pensamiento mágico de que eso te quita puntos, el asumir los errores es visto por la gran mayoría como un gesto de grandeza que permite asumir un rol más humano, y en un plano de igualdad con los billones de seres que habitamos el planeta. En el fondo, todos somos iguales.

Las personas que no admiten fallos lo hacen porque siempre quieren agradar

Es una conducta que viene por lo general desde la primera infancia, incentivada en la familia y la escuela. Funciona sobre la base del mecanismo de premio-castigo. Y es este motivo el que produce legiones de adultos inflexibles, infelices e insatisfechos por no alcanzar la perfección.

Se piensa que el error será castigado

No siempre es así. Por ejemplo, en la ciencia la mayoría de los grandes descubrimientos se producen a partir de la ecuación de ensayo y error; y es en estos donde aparecen las grandes innovaciones.

Si me equivoco seré menos confiable

Es una aseveración muy popular, y lapidaria. Piensan que se pierde su reputación ante las demás personas, y que “sin dolor no hay ganancia”. Por eso, al hacer un esfuerzo sobrehumano por no equivocarse, cometen errores graves.

Miedo a la crítica

Otro gran grupo de personas temen tanto ser criticados y expuestos, que se obstinan en no mostrar fallos pase lo que pase. La actitud gánica (de ganas) y su voluntad queda fuera de discusión. Sin embargo, lo que produce un impacto negativo es la carga de tensión que presentan. Esto los hace más vulnerables a estar siempre caminando en el filo de una navaja, y por lo tanto, quizás las cosas no salgan como se lo proponen.

El sentimiento de que nunca es suficiente

El dar sin medida, el cumplir a rajatabla, el no perdonar ni el más mínimo desvío o error que no altere el resultado final, son parte de la inflexibilidad que tienen muchas personas en su vida. Esto los hace desdichados y sumamente crueles con los que sí se permiten fallos, produciendo un desgaste en las relaciones. Es cotidiano observar esto dentro de equipos de trabajo.

Cuando alguien se equivoca, muchos disfrutan

En vez de colocarse en sus zapatos y pensar en cómo se habrá sentido el responsable de los errores, se regocijan en un morbo difícil de clasificar. Esto sucederá una y otra vez hasta que te toque ser el protagonista de los errores.

El perfeccionista disfruta del error de los demás

Piensa erróneamente que a él jamás le pasaría algo así. ¿Por qué lo hace? En un nivel inconsciente siente que el fallo del otro lo engrandece y lo coloca en mejor posición. Y, por supuesto, se equivoca: todos somos falibles.

Fallar contribuye al éxito

Está probado que cuanto más nos equivocamos, se multiplican las chances de hallar salidas innovadoras a los problemas de la vida. Los emprendedores y aquellos que trabajan por su cuenta lo experimentan todos los días, así como quienes trabajan con pocos recursos. El ingenio que surge luego de un resultado frustrado, pasado el impacto inicial, es lo que marca la diferencia en el resultado exitoso que se obtendrá más tarde.

La mayor lección nace del error

Los seres humanos aprendemos en base al estímulo y el error. Por eso cuando crecemos, aquellos que fallan más frecuentemente tienen una caja de herramientas proporcionalmente mayor frente a las personas que han tenido todo servido.

1. Si no tuviera una esposa y una familia…

2. Si tuviera suficiente ‘empuje’…

3. Si tuviera dinero…

4. Si tuviera una buena educación…

5. Si pudiera conseguir un trabajo…

6. Si gozara de buena salud…

7. Si dispusiera de tiempo…

8. Si los tiempos fueran mejores…

9. Si otras personas me comprendieran…

10. Si otras personas me comprendieran…

11. Si las condiciones que me rodean fueran diferentes…

12. Si pudiera volver a vivir mi vida…

13. Si no tuviera miedo de lo que ‘ellos’ dicen…

14. Si me hubieran dado una oportunidad…

15. Si ahora tuviera una oportunidad…

16. Si otras personas no lo hubieran conseguido por mí…

17. Si no sucediera nada que me detuviera…

18. Si fuera más joven…

19. Si pudiera hacer lo que quisiera…

20. Si hubiera nacido rico…

21. Si pudiera conocer a la ‘gente adecuada’…

22. Si tuviera el talento que algunas personas tienen…

23. Si me atreviera a imponerme…

24. Si sólo hubiera aprovechado las oportunidades del pasado…

25. Si la gente no me pusiera nervioso…

26. Si no tuviera que mantener la casa y cuidar de los hijos…

27. Si pudiera ahorrar algún dinero…

28. Si el jefe me apreciara…

29. Si contara con alguien que me ayudara…

30. Si mi familia me comprendiera…

31. Si viviera en una gran ciudad…

32. Si sólo pudiera empezar…

33. Si fuera libre…

34. Si tuviera la personalidad de algunos individuos…

35. Si no fuera tan gordo…

36. Si mi talento fuera conocido…

37. Si pudiera abrirme ‘paso’…

38. Si pudiera librarme de deudas…

39. Si no hubiera fracasado…

40. Si supiera cómo…

41. Si nadie se me opusiera…

42. Si no tuviera tantas preocupaciones…

43. Si pudiera casarme con la persona adecuada…

44. Si la gente no fuera tan insensible…

45. Si mi familia no fuera tan extravagante…

46. Si estuviera seguro de mí mismo…

47. Si no tuviera la suerte en contra…

48. Si hubiera nacido bajo otro signo…

49. Si no fuera cierto que ‘lo que tiene que ser, será…’

50. Si no tuviera que trabajar tanto…

51. Si no hubiera perdido mi dinero…

52. Si viviera en un barrio diferente…

53. Si no tuviera un pasado…

54. Si tuviera una empresa propia…

55. Si los demás me escucharan…

Las personas que no alcanzan el éxito tienen un rasgo característico común. CONOCEN TODAS LAS RAZONES QUE EXPLICAN EL FRACASO, y disponen de lo que consideran que son toda clase de justificaciones para explicar su propia falta de logros.

Algunas de esas justificaciones son inteligentes, y unas pocas de ellas se hallan incluso confirmadas por los hechos. Pero no se pueden utilizar excusas para no tener dinero. El mundo que nos rodea sólo quiere saber una cosa: ¿ha alcanzado usted el éxito?

Un analista del carácter compiló una lista de las excusas que suelen utilizarse con mayor frecuencia. A medida que lea la lista, examínese a sí mismo con cuidado, y determine cuántas de estas excusas ha hecho suyas, si es que hay alguna.

SI… y éste es el mayor de todos ellos, SI yo tuviera el valor de verme tal y como soy en realidad, DESCUBRIRÍA QUÉ ES LO QUE PASA CONMIGO, Y LO CORREGIRÍA. Entonces tendría la oportunidad de aprovechar mis propios errores y aprender algo de la experiencia de los demás, pues sé que me ocurre algo que no está del todo bien porque estaría donde debería estar si me hubiese pasado más tiempo analizando mis debilidades, y menos buscando excusas que las justificaran.

Encontrar excusas con las que explicar el fracaso es un pasatiempo nacional. El hábito es tan viejo como el ser humano, ¡Y FATAL PARA EL ÉXITO! ¿Por qué la gente se aferra a sus mezquinas excusas? La respuesta es evidente. Defienden sus excusas porque ellos mismos las crean. Toda excusa es hija de la propia imaginación. Y está en la naturaleza del hombre defender lo que es producto del propio cerebro.

Encontrar excusas es un hábito profundamente arraigado. Los hábitos son difíciles de romper, sobre todo cuando ofrecen una justificación para algo que hemos hecho.

Elbert Hubbard dijo: ‘Siempre ha sido un misterio para mí saber por qué la gente se pasa tanto tiempo engañándose a sí misma, creando excusas para justificar sus debilidades. Si ese tiempo se utilizara de un modo diferente, bastaría para curar la debilidad, y entonces no necesitaríamos de ninguna excusa’.

Antes de terminar, quisiera recordarle que ‘la vida es un tablero de ajedrez y el contrincante es el tiempo. Si vacilan antes de mover, o descuidan hacer el movimiento con prontitud, el tiempo los vencerá, hombres. Juegan contra un contrincante que no tolera la indecisión’.

Napoleón Hill, ‘Piense y Hágase Rico’

La muerte es algo con lo que todos tenemos que familiarizarnos en algún momento de la vida.

Afortunadamente la mayoría de las personas no tienen que pensar en ello hasta una edad muy avanzada, pero siempre hay algunas personas que tienen que enfrentarse a ello antes de lo que deseado. Holly Butcher es una de esas personas.

Cuando Holly cumplió 26 años comenzó a pensar mucho en la muerte tras ser diagnosticada de cáncer.

Holly decidió entonces escribir una última carta y publicó el emotivo e impactante texto en su perfil de Facebook el 3 de enero de 2018.

Menos de 24 horas después de publicarlo, Holly falleció, rodeada de su familia.

Ahora su mensaje se difunde por todo el mundo y sus palabras han conmovido a personas de todos los puntos del planeta.

Así comienza la carta de holly:

‘Es extraño darse cuenta y aceptar que uno va a morir a los 26 años. Es algo que no quieres pensar o prefieres ignorar. Los días pasan y esperas que sigan pasando. Hasta que llega lo inesperado. Yo siempre pensé que llegaría a viejecita, con arrugas y pelo gris. Yo iba a tener una bonita familia (con muchos hijos). Yo planeaba todo esto con el amor de mi vida. Yo quería tanto que fuese así que duele pensarlo”.

”Pero eso es lo que ocurre con la vida. Es frágil, valiosa e impredecible. Cada día es un regalo, no un derecho. 

Yo tengo ahora 27 años. Yo no quiero dejar esta vida. Soy feliz. Yo debo quedarme, por mis seres queridos. Pero he perdido el control, no puedo hacer nada contra esto. 

No escribo esto porque temo a la muerte. Me gusta que seamos ignorantes y no creamos que sea inevitable. A veces es duro, porque la muerte es un tabú, se trata como algo que nunca nos va a ocurrir a ninguno de nosotros. Ha sido difícil. 

Pero yo quiero que la gente deje de preocuparse por las pequeñas cosas de la vida y que seamos conscientes de que todos en algún momento vamos a desaparecer, así que intenta sacar el máximo partido de la vida mientras te encuentres bien, no hagas caso a los comentarios tontos de la gente. 

Yo he escrito muchos de mis pensamientos y tenido mucho tiempo para pensar en la vida en estos últimos meses. Naturalmente es en mitad de la noche cuando esos pensamientos suelen asaltarme. 

Cuando piensas en cosas ridículas (algo de lo que me dado cuenta en los últimos meses), piensa en alguien de verdad se esté enfrentando a un problema. Siéntete agradecido por tus pequeñas preocupaciones diarias y supéralas. No pasa nada por darte cuenta de que algo te molesta, pero no te obsesiones con eso para no afectar la vida de otras personas de forma negativa. 

Cuando ocurra, sal fuera, respira hondo, inhala el aire fresco, mira el cielo azul y los árboles. Es tan bonito. Piensa en lo afortunado que eres solo por poder hacer eso, respirar. 

Quizá estás en un atasco en la carretera hoy, o has dormido mal porque tus preciosos hijos te han mantenido despierto, o quizá tu peluquero te ha cortado demasiado el cabello. Tus nuevas uñas de gel se han roto, tus pechos son demasiado pequeños, o tienes celulitis en tu trasero, o demasiada barriga. 

¡Olvídate de todo eso! Te lo juro, no vas a pensar en esas cosas cuando te llegue la hora de morir. Todo eso es tan absurdo cuando miras la vida en su totalidad, con perspectiva. Yo miro mi cuerpo y veo cómo se rompe, delante de mis ojos. 

No hay nada que yo pueda hacer y todo lo que deseo es poder celebrar un cumpleaños o una Navidad con mi familia, o solo un día con mi pareja y mi perro. Solo un día más. 

Yo oigo a la gente quejarse por lo horrible que es su trabajo o lo duro que es hacer ejercicio o entrenar, siéntete agradecido por estar sano para poder hacerlo. El trabajo o el deporte pueden ser esas cosas triviales… ¡hasta que el cuerpo no te deja hacerlas!

Yo intenté llevar una vida sana, de hecho era una de mis grandes pasiones. Aprecia tu buena salud y que tu cuerpo funciona, aunque no tengas la figura ideal. Disfruta y sé consciente de lo fantástico que es. Ejercita tu cuerpo y dale alimentos sanos, pero no te obsesiones con ello. 

Recuerda que hay más cosas que el deporte que te van a hacer sentir bien que tener un buen cuerpo. Es igual de importante encontrar tu felicidad mental y emocional. Entonces te darás cuenta de lo poco importante que es no tener un cuerpo perfecto que muchos lucen en las redes sociales. Si ves algo que te molesta en redes sociales, deja de seguir esa página, aunque sea de un amigo. Sé “despiadado” por tu propio bienestar. 

Agradece cada día que no tiene dolor o incluso aquellos días en los que estás enfermo con una gripe, tienes dolor de espalda un tobillo torcido. Acepta que puede ser muy incómodo pero agradece que no amenaza tu vida y que va a desaparecer. 

¡No te quejes tanto de la gente!… y ayuda más a los demás. 

Da, da, da. Es cierto que te sientes más feliz cuando haces cosas por otros que cuando las haces solo para ti mismo. Ojalá yo lo hubiera hecho más. 

Al estar enferma me he encontrado con las personas más maravillosas y he recibido palabras y pensamientos con gran cariño de mi familia, amigos y desconocidos. Más de lo que podría devolver. Nunca lo voy a olvidar y siempre voy a estar agradecida por tener a esas personas cerca. 

(…) Compra algo a un amigo querido en lugar de comprar un nuevo vestido o productos de belleza o maquillaje para la próxima boda que tienes. 1. A nadie le importa si llevas el mismo vestido dos veces. 2. Te sentirás bien. Invita a un amigo a cenar, o mejor aún, prepárales tú mismo la cena. Comparte un café. Da/ cómprales una planta, un masaje o una vela y diles que los quieres.

El tiempo de los demás es valioso. No les hagas esperar porque no puedes llegar a tiempo. Prepárate con tiempo y aprecia el hecho de que tus amigos quieran compartir su tiempo contigo (…). ¡Te vas a ganar su respeto! Amen, hermana. 

Este año hemos acordado en la familia que no íbamos a hacernos regalos de Navidad, aunque el árbol se veía vacío y triste. Fue muy agradable porque de esta forma nadie sintió la presión de tener que comprar regalos, en lugar de eso, nos escribimos bonitas tarjetas. Imaginaos que mi familia tuviese que hacerme regalos sabiendo que al final se iban a tener que hacer cargo ellos de los regalos, ¡muy raro! 

Se puede ver como algo triste, pero estas tarjetas tenían para mí eran mucho más importantes que una compra compulsiva (…).

Usa tu dinero en experiencias … O al menos, no dejes de perderte experiencias porque has gastado tu dinero en cosas materiales. 

(…)

Fúndete con la naturaleza. 

Intenta disfrutar cada momento, en lugar de atraparlos con la pantalla de tu teléfono. 

La vida no está diseñada para vivirla a través de una pantalla, tampoco para tomar la foto perfecta… ¡disfruta cada instante, disfruta la gente! Deja de intentar captarlo para lo que vean los demás. 

Pregunta retórica aleatoria: ¿Merece la pena todo el tiempo que empleas en arreglar tu cabello? Nunca lo he entendido. 

Levántate temprano a veces y escucha a los pájaros mientras miras sus bellos colores mientras el sol sale. 

Escucha música… ¡pero escucha de verdad! La música es terapia. 

Hazle cariñitos a tu perro. Jisses, lo voy a echar de menos. 

Habla con tus amigos. Deja el teléfono. ¿Están bien?

Viaja si es lo que te apetece, pero no lo hagas si no es lo que más te gusta. 

Trabaja para vivir, no vivas para trabajar. 

En serio, ¡haz lo que te haga feliz!

(…)

Di “no” a cosas que de verdad no quieres hacer. 

No te sientas presionado a hacer lo que otras personas piensan que es importante en la vida… Si quieres simplemente tener una vida “mediocre”, ¡eso es igual de válido

Dile a tus familiares y amigos que los quieres, cada vez que tengas la oportunidad. Ámalos con todas tus fuerzas. 

Recuerda también lo que te hace infeliz, para que tengas la oportunidad de cambiarlo, sea el trabajo o el amor, o cualquier otra cosa. Atrévete a tener el valor de hacerlo. No sabes cuánto tiempo te queda en este mundo, no lo desperdicies siendo infeliz. Yo sé que la gente dice esto todo el tiempo, pero no puede ser más cierto. 

De cualquier manera, esto son solo algunos consejos de una chica joven. Escucharlos o no es cosa tuya, a mí me da igual. 

¡Ah, y una última cosa! Haz alguna buena acción por la humanidad (y por mí) y comienza a donar sangre, de forma regular. Te hará sentir bien a ti y ayudarás a salvar vidas. Creo que es algo que se olvida, ¡pero cada donación salva 3 vidas! Es un enorme impacto que puede hacer una persona por un proceso muy sencillo. 

Las donaciones de sangre (más bolsas de las que puedo contar) me han dado un año extra de vida, un año por el que yo estoy muy agradecida, un año que me permitió seguir en este mundo con mi familia, mis amigos, mi perro. Un año que fue uno de los mejores de mi vida.

..’Hasta la vista’.

Holl

Con amor

Hay una desafortunada razón por la que la felicidad suele ser evasiva… Y es que nuestros cerebros simplemente no están conectados de esa manera. Al contrario, nuestros cerebros han evolucionado para sobrevivir, para protegernos y mantenernos a salvo.

Claro, tenemos momentos de euforia y momentos de alegría y dicha. Pero la mayoría de nosotros estamos plagados de emociones negativas de manera persistente, simplemente estamos atorados en ‘blahs’.

¿Cómo encontrar más felicidad en nuestra vida? Como en todo, requiere práctica cultivar una felicidad continúa. De alguna forma, tenemos que resetear nuestras bases.

No es algo que se vaya a dar de la noche a la mañana, pero aquí hay 20 cosas que puedes hacer todos los días para descubrir secretos para ser más feliz.

1. Enfócate en lo positivo

Para encontrar la felicidad a largo plazo, necesitas hacer que tu cerebro pase de una mentalidad negativa a una positiva. Intenta esto: pasa uno o dos minutos buscando las cosas positivas que hay en tu vida. Haz esto 3 veces al día durante 45 días y tu cerebro empezará a hacerlo de manera automática.

Elige un mantra positivo para cada día, algo que te repitas a ti mismo como “Hoy es un día hermoso” o “Me siento agradecido por lo que tengo.” Y cuando las cosas no vayan como esperas, tómate un momento para intentar ver las cosas desde una luz más positiva. Nunca subestimes la importancia de reconocer las cosas buenas que tienes en la vida.

2. Celebra las pequeñas victorias

La vida está llena de altibajos, pero en entre cada subida y cada bajada hay muchísimas victorias pequeñas que pueden pasar desapercibidas. Tómate un momento para celebrar estos pequeños momentos en los que ganaste.

¿Terminaste todos los pendientes de tu lista? ¡Yei! ¿Por fin terminaste de leer todos los correos que se acumulaban en tu bandeja de entrada? ¡Yei! Disfruta cada uno de estos pequeños logros porque todo suma.

3. Encuentra el balance entre tu vida y el trabajo

El trabajo ocupa casi todo tu día, pero no debería ser lo único que hagamos. Es importante que tengamos otras actividades e intereses además de tu trabajo. ¿Tienes un pasatiempo? ¿Estás pasando suficiente tiempo con tus amigos y con la gente que amas? ¿Te estás ejercitando? Crear un balance en tu vida reduce el estrés y te da otras formas de expresarte y divertirte.

4. Practica la meditación (mindfulness)

La meditación o técnica de mindfulness funciona porque trae tu atención y tu consciencia al momento presente. Se trata de no juzgar y aceptar lo que estás sintiendo. Practicar esta meditación significa estar presente, consciente y curioso. Aceptar lo que estamos viviendo reduce el estrés y nos ayuda a ver las situaciones por lo que son. A través de la meditación y la práctica del mindfulness podemos encontrar paz y reafirmación de nosotros mismos.

5. Sé creativo

Puedes pensar que los artistas son personas con muchos cambios de humor o deprimidas, pero hay estudios que demuestran que la gente que se involucra en actividades creativas de forma regular es más feliz. Los que pasan tiempo usando su imaginación y siendo creativos tienen más entusiasmo y sueñen tener sentimientos de felicidad y bienestar a largo plazo. Estas actividades creativas pueden incluir la escritura, la pintura, el dibujo o la música.

6. Acepta la imperfección

Muchos buscamos la perfección, deseamos empujarnos hacia dar lo mejor de nosotros mismos. Pero para ser realmente felices debemos darle entrada a la imperfección como parte de la vida. La perfección es imposible y sujetarnos a nosotros o a los demás a estos normas es inútil. Siempre terminaremos sintiéndonos defraudados. Acepta que la vida es imperfecta y reconoce que hay belleza y gracia en esa imperfección.

7. Haz lo que amas

Es muy difícil mantener la felicidad si odias tu trabajo. No desperdicies los mejores años de tu vida en un trabajo que no te hace feliz, ni siquiera porque te dé para pagar las cuentas. ¿Qué te interesa? ¿Qué te apasiona realmente? Enfócate en construir una carrera en áreas que te motiven y que te de un alto nivel de satisfacción, y el factor de tu felicidad crecerá exponencialmente.

8. Gasta sabiamente

Es tentador pensar que cuanto más dinero tengas más feliz vas a ser. Pero la realidad es que la forma en la que gastes tu dinero es lo que te hará sentir más feliz. La clave es hacerlo de forma inteligente. Gastar dinero en experiencias como viajes, cenas, conciertos y demás, puede hacernos más felices porque compartimos esas experiencias con otros. La felicidad relacionada con objetos materiales tiende a diluirse, pero las experiencias nos ayudan a definir nuestro propósito y pasiones en la vida.

9. Vive el momento

Nuestros pensamientos y sentimientos suelen dar vueltas alrededor del pasado o del futuro. La realidad es lo que estás experimentando en este preciso momento, lo que estás viviendo en ahora mismo. En ocasiones queremos escapar de esa realidad. Pero cuando nos mantenemos en el presente estamos totalmente comprometidos con nuestra vida. Esfuérzate por vivir en el momento y empezarás a tener una apreciación más profunda de tu vida.

10. Cultiva la gratitud

Encuentra formas de cultivar la gratitud diariamente. Dar las gracias o estar agradecido por todo lo que tienes te hará más feliz y contento. La gratitud es una apreciación que agradece todo lo que has recibido en la vida. Esos regalos pueden ser tangibles o intangibles. Cuando inviertes algo de tiempo todos los días reconociendo todo lo bueno que hay en la vida, verás que hay más cosas buenas de las que imaginas y encontrarás que tu tristeza, ansiedad o depresión van disminuyendo.

11. Da algo

Sé generoso con tu tiempo y tu dinero. Da a otros que lo necesitan. Da algo a las personas que amas y que te importan. Los que dan algo de regreso tienen un sentido de altruismo y humanidad. Los que son generosos gastando dinero en otros tienden a tener mejor salud, tal vez porque dar tiene un efecto de bienestar que reduce la presión sanguínea y el estrés.

12. Sorpréndete

Es difícil sentirte feliz si estás aburrido o sintiendo que tu vida es ‘blah’. Una parte de sentirnos felices es sentirnos estimulados, interesados por algo y un poco sorprendidos por la vida. Así que sorpréndete a ti mismo poniéndote objetivos fuera de tu zona de confort. Ponte en situaciones nuevas o inesperadas. Ponte objetivos y luego trabaja para lograrlos. ¡Y recuerda disfrutar el viaje!

13. Escucha e involúcrate con la música

Escuchar música eleva nuestro espíritu. Nos hace sentir mejor, en parte porque escuchar música hace que nuestro cerebro libere dopamina, un neuroquímico conectado con el placer y la recompensa. Los que se involucran con la música a través del baile o yendo a conciertos reportan tener niveles de felicidad más altos y un mejor sentido de bienestar.

14. Sé tu mismo

Una de las mejores cosas que puedes hacer para aumentar tu felicidad es ser tú mismo. Eso significa no depender de la aprobación de otros y aceptarte como eres. Invierte algo de tiempo conociéndote a ti mismo. ¿Qué te define? ¿En qué crees? ¿Quién eres, debajo de todas las capas que te cubren? Encuentra formas de estar cómodo en tu propia piel.

15. Construye relaciones significativas

La felicidad, el amor, la amistad y la comunidad van de la mano. Como humanos, tenemos la necesidad básica de interactuar y conectar con otros. Naturalmente buscamos a nuestra tribu, gente que nos dará apoyo, nos entenderá y estará ahí durante todo el viaje. Sin relaciones significativas estaremos solos y aislados. Somos más felices cuando buscamos la felicidad con otros.

16. Nada se compara contigo

Deja de compararte con lo que te rodea. Y más importante, deja de comparar tus cosas con las cosas de los demás. Las redes sociales nos han hecho sentir que todos los demás son mejores que nosotros. ¿Qué tan seguido te has encontrado con emociones negativas mientras revisas tus redes sociales? Dejar que la envidia y el resentimiento echen raíz en nosotros nos quitan la oportunidad de apreciar lo que tenemos.

17. Deja de preocuparte

Preocuparte constantemente por todo crea una ansiedad tóxica en la que tu mente se hunde en un espiral de pensamientos negativos. Las preocupaciones plagan tu mente y te hacen ser aprensivo y tener miedo de las cosas que no puedes controlar.

En ocasiones pensamos que si nos preocupamos lo suficiente, podemos evitar que las cosas malas pasen. Pero la verdad es que no puedes experimentar la felicidad, ni siquiera la alegría, si estás consumido por la preocupación.

18. Convive con gente feliz

¿Te ha pasado que después de convivir con gente triste te vas sintiéndote más triste que ellos? Eso es porque el humor puede ser contagioso. Resulta que los sentimientos pueden transferirse de una persona a otra, y entre más compartimos experiencias con alguien, más se sincronizan nuestras emociones y comportamientos. Un secreto para encontrar la felicidad a largo plazo es rodearnos de personas que son felices.

19. Pasa tiempo en la naturaleza

Algunos investigadores creen que nuestra generación ultra conectada está sufriendo realmente por una falta de contacto con la naturaleza. Hay estudios que han demostrado que cuanto más tiempo pasamos en la naturaleza y más nos relacionemos con el mundo natural que nos rodea mayor será nuestra sensación de felicidad. Nuestra conexión con la naturaleza también tiene un rol en mantener una salud mental positiva.

20. Recuerda momentos felices

¿Por qué amamos las cosas retro? Tal vez porque la nostalgia nos hace felices. Los sentimientos de nostalgia, o recordar nuestro pasado nos puede ayudar a reconectar con sentimientos de amor, asombro y satisfacción. Nuestro pasado nos da forma y define nuestra identidad. Cuando recordamos momentos felices aumentamos nuestra autoestima y nos sentimos más unidos a los que nos rodean.

Todos hemos tenido “uno de esos días” donde nuestro cerebro parece estar en huelga.

Simplemente no puedes concentrarte en una tarea el tiempo suficiente para hacerlo. O no importa cuánto lo intentes, todo lo que haces sale mal.

Entonces, en lugar de hacer el trabajo, pasas horas desplazándote por las redes sociales o tomando otra prueba en línea para saber dónde deberían estar tus próximas vacaciones. Sucede.

A veces, la sensación persiste durante varios días y semanas. A medida que tu productividad se desploma, tu ansiedad se dispara por el techo. Pero hay una luz al final del túnel.

Aquí hay algunos consejos inteligentes para superar una depresión mental de nada menos que el magnate de los negocios multimillonarios, Sir Richard Branson.

1. Nunca te sientas culpable por tomar un descanso

Tomar un descanso parece contraproducente cuando necesitas hacer algo. Pero no tomarse un descanso solo te obliga a arrastrar tu mente a través de horas de trabajo mediocre.

Richard Branson tuiteó que nunca deberías sentirte culpable por tomar un descanso durante una depresión.

Escribió en una publicación de blog que “una de las mejores cosas que puedes aprender a hacer es descansar, en lugar de rendirte”.

Un descanso no tiene que durar una hora. Pueden pasar de 5 a 10 minutos cuando te alejas de tu estación y tomas algo relajante mientras te tomas en cuenta tu entorno. Tómate un momento para estar en el momento. Cuando vuelvas a la acción, encontrarás que tu mente ha renovado el enfoque y la creatividad.

2. Cuando la mente está inactiva, haz que el cuerpo esté activo

Hay un dicho que dice que “el estado de ánimo sigue a la acción”. Si tu estado de ánimo actual es “no quiero trabajar”, entonces levántate y haz estiramientos o simplemente caminar por la casa puede cambiar ese estado de ánimo.

Richard Branson ha declarado en repetidas ocasiones que su punta de productividad número uno es “ejercitarse”. Su rutina diaria consiste en juegos de tenis, kitesurf y ciclismo. Su cuerpo siempre está funcionando, y eso estimula su mente a hacer lo mismo.

La ciencia también ha demostrado que incluso 10 minutos de ejercicio pueden revitalizar tu mente. Así que patea esa depresión mental a un lado con un poco de baile, caminando o jugando con tu mascota.

3. Profundiza y atraviesa

A veces, nuestra depresión mental es causada por el hecho de que simplemente estamos cansados ​​de trabajar en la misma tarea. Podría ser tu negocio o un proyecto que has estado luchando por terminar y sentir que ya no puedes hacerlo.

Branson escribió una vez sobre un momento durante un desafío de ciclismo cuando se sentía completamente agotado e incapaz de continuar. Pero luego su hijo pasó en bicicleta, y Branson sintió una oleada final de energía. Logró recorrer 45 km en una hora mientras gritaba como un colegial, cruzando finalmente la línea de meta.

Al final de la publicación, se refiere a una antigua idea de Navy SEAL que sugiere que tenemos el potencial para cavar profundo y brillar incluso al más cansado. También menciona la “regla del 40%”, que establece que cuando nuestra mente nos dice que hemos terminado, solo estamos realmente en un 40%. Branson concluye su perspicaz mensaje diciendo:

“En los momentos oscuros, todos tenemos el poder de levantarnos para seguir adelante”.

Todos nos pasamos la vida estudiando, trabajando duro, intentando conseguir una libertad financiera a base de nuestros esfuerzos y sacrificios. Obviamente es necesario un esfuerzo para ser económicamente libres, pero la mayoría de las veces nos centramos mas en la acción de acumular dinero, que en la fijación de objetivos que nos llevaran directos a esta libertad, haciéndonos el camino mas duro de lo necesario.

A continuación, te dejo 10 tips que pueden ayudarte a alcanzar esa independencia que tanto ansías. Si quieres ser rico, adelante, sigue leyendo.

1- El poder de las creencias subconscientes

El poder del subconsciente tiene un papel vital en tu camino hacia la libertad financiera. Si tu mismo crees que nunca vas a ser rico, que nunca vas a tener éxito, nunca lo lograrás. Esto esta apoyado sobre argumentos científicos. ¿Conoces el efecto placebo?

Según el efecto placebo, una persona enferma puede medicarse con pastillas de azúcar convencido que es un medicamento real, y sanar por si solo. El efecto placebo funciona con el 50% de las personas.Esto también puede aplicarse a la inversa, como en las personas con hipocondrías; personas que creen firmemente que están enfermos, y por sus creencias acaban enfermando.

Traducimos esto en que tu subconsciente es el que crea tu realidad física. Significa que lo que estas ganando tu ahora de dinero es lo que tu crees que vales. Tus circunstancias son un reflejo de tus creencias. La mente puede lograr cualquier cosas que puedas creer. Las personas que conquistan, creen en ellos, y conquistan a los demás.

2- El poder del deseo ardiente

Si quieres tener éxito o quieres ser millonario, debes tener dentro de ti un deseo ardiente. Un deseo que te empuje ha dar los pasos para lograr tus objetivos. Para fijarte un deseo, puedes utilizar la técnica de los tres fantasmas de la navidad. A continuación te explico como funciona:

• El fantasma del pasado:

Consiste en recordar todo el dolor que te ha provocado lo que quieres cambiar en el pasado. Por ejemplo, lo has pasado mal en el trabaja, has tenido jefes abusivos, no te has sentido valorado, has cobrado poco. Recuérdalo.

• El fantasma del presente:

Tienes que ver el dolor que está causando la situación que quieres cambiar. Si quieres dar el salto a empresario, mira la poca libertad que tiene trabajar por cuenta ajena.

• El fantasma del futuro:

Imagina como será tu vida en unos años si no das el salto. Seguramente el futuro que veas sea un futuro gris y monótono.

• Imagina tu vida con riqueza abundante:

Este es el ultimo paso que te ayudara a fijar tus objetivos para evitar ese futuro gris y monótono.

3- Solidez de propósitos

Si no tienes un propósito establecido, es como si fueras al supermercado sin una lista de la compra: te pierdes entre los pasillos y las ofertas, y llegas a casa con un carro lleno, pero con nada de lo que necesitas.

Lo mismo pasa en tu búsqueda de la libertad financiera. Debes tener un propósito, debes ponerte metas. Y no vale con decir “quiero ser rico”. No, debes ser lo mas concreto posible. Especificar la cantidad de dinero, coches, debes ser lo mas exacto posible. Y cuando lo hagas debes hablar en presente.

4- El poder de un plan organizado

Si quieres triunfar en algo debes hacer tres cosas: La primera es organizarte, la segunda organizarte, y la tercera organizarte. Siempre que estés apunto de elegir un trabajo o lanzarte al emprendimiento debes hacerte estas tres preguntas: ¿Disfrutaré realizando el trabajo? ¿Está en consonancia con mis cualidades y mis talentos? ¿Me acercará a mis metas profesionales y económicas? Recuerda que todo aquello que no te acerca a tus objetivos, te aleja de ellos. Por eso la importancia de tener un plan, una hoja de ruta que te ayuda a acercarte a todo aquello que deseas conseguir.

Para ayudarme en esta tarea siempre utilizo la Técnica 10, y siempre que quiero hacer algo busco diez formas de conseguirlo. ¿Quieres crear una empresa? busca diez formas diferentes de financiación. ¿Quieres el coche de tus sueños? Busca diez formas diferentes de como puedes conseguirlo.

5- El conocimiento especializado

Nadie ha conseguido jamás riqueza en abundancia, sin haber adquirido primero conocimiento especializado. LA principal virtud del conocimiento especializado es conocer las necesidades de tus clientes potenciales. No es necesario que lo sepas tu todo, pero debes saber que asesores pueden ayudarte a salir de cada apuro en el que no estas especializado. Necesitas saber donde y como recoger la información que precisas.

6- La perseverancia

En este mundo lo mas importante para triunfar es la persistencia. Nada en el mundo puede ocupar su lugar. Ni el talento, ni la genialidad ni la educación tienen el poder que tiene la persistencia. El mundo está lleno de genios, talentosos y estudiosos que no han triunfado por no mantenerse firme y no seguir adelante, no perseveran en alcanzar sus objetivos. La mayoría de las personas exitosas a lo largo de la historia han admitodo que no hubieran logrado sus objetivos si no hubiesen sido perseverantes.

7- La inversión constante

La riqueza no viene determinada por la cantidad de dinero que ganas, sino por la calidad de vida resultante. Por ejemplo, una persona que gana 1.000.000€ al año, trabajando 16h diarias, con pocos días de vacaciones y que apenas puede ver a su familia, es mas pobre que una que gana 300.000€ al año, trabaja solo 2h al día vigilando sus negocios, viaja donde quiere y cuando quiere, y disfruta de tiempo con su familia.

Como dicen los mejores inversionistas, el dinero no es un fin, sino un medio para conseguir lo que quieres. No utilices tu dinero para conseguir cosas materiales, sino para tener la libertad de hacer con tu tiempo lo que quieras. Para cumplir ese objetivo necesitas una fuente de ingresos regular que no se base en trabajar por horas. No debes trabajar por dinero, haz que el dinero trabaje para ti.

8- La integridad

Todas nuestras acciones, pensamientos y actuaciones son como boomerangs, todo lo que hacemos, vuelve a nosotros. Algunos lo llaman karma, justicia divina… En fin, esto es una realidad. Si intentas hacerte rico mediante engaños o malas practicas, es como intentar construir una casa sobre arena: tarde o temprano terminará derrumbándose.

Por este motivo cuando te plantees un negocio o una oportunidad de inversión debes hacerte estas cinco preguntas:

¿Es legal?
¿Es moralmente correcto?
¿Me hará sentirme orgulloso de mi mismo?
¿Me gustaría que mi familia se enterase?
¿Me seguiré respetando a mi mismo después de haberlo hecho?

Si la respuesta a las cinco preguntas es si, adelante; en caso contrario sigue tu camino, no intentes luchar contra el karma.

9- La confianza en ti mismo

El pilar fundamental de la riqueza es la confianza en ti mismo. Si realmente quieres triunfar, quítate de la cabeza el miedo al fracaso. El miedo es bueno, te aviso de situaciones de peligro, pero no puedes dejar que te paralice. La mayoría de la personas tiene miedo al fracaso, miedo a perder. Pero, en esta vida, no pierde quien fracasa, pierde quien no lo intenta.

Cuando tengas una idea, hazte una pregunta. ¿Lo haría si supiera que no puedo fracasar? Si la respuesta es si, hazlo. En el peor de los casos en el que fracasaras, ganarías sabiduría y experiencia para futuras oportunidades. hagas lo que hagas nunca pierdes. La única manera de perder es quedarte quieto.

10- el ayudar a los demás

Muy raras veces se logra crear abundancia sin la ayuda de los demás o sin ayudar a otros. Por eso hay que entender que al ayudar a otros nos estamos ayudando a nosotros mismos. Como hemos visto en la parte de la integridad, todo el mundo recoge lo que siembra. Si a lo largo de tu vida siembras ayuda y caridad, estas serán devuelta a tu vida. Si a los que te redean les va bien porque tu les ayudas, eso repercute en tu prosperidad.

Hay que aceptarlo. Todos vivimos engañados.

El gobierno nos quiere estúpidos y pobres, la religión nos quiere sumisos, la empresa obedientes, la educación comprometidos, nuestras parejas fieles, los ricos nos desean pobres y así sucesivamente. Todas esas presiones por controlarnos terminan por nublarnos nuestra capacidad de ver la realidad (si es que existe una).

Hay quienes dicen que solo la educación nos salva, pero la educación también esta sesgada.

Pero lo peor de todo es engañarse uno mismo.

Desde pequeño disfruto dar respuestas bastante pensadas, aunque no significaba que estuviera acertado… De hecho me equivocaba con mucha frecuencia y eso me frustraba demasiado. Con mucho entrenamiento, aprender de todos lados y equivocarme bastante logré desarrollar un poco de puntería y aprendí que a veces es más importante no hablar de más que saber la respuesta.

Mientras más aprendes más entiendes lo poco que sabes.

Los humanos conocemos muy poco del universo y si sumamos a eso el exceso de información. El resultado es que estamos desinformados, desnudos en la calle sin una mano adelante ni atrás.

Tenemos a nuestras manos la mayor herramienta que se ha creado nunca, a dos clics de cualquier información y lo usamos para reenviar los mismos chistes de siempre, cadenas, ver videos tontos y opinar sobre ello. Muy similar a lo que teníamos antes del internet, solo que ahora ni salimos al cine para ello.

Sesgos cognitivos

Los sesgos son atajos que toma la mente (o a veces nuestro corazón) para decidir rápido, en ocasiones tan rápido que ni nos damos cuenta. Lease como el ángel o demonio que nos aconseja tomar un bando y nos convence de tener la carta ganadora.

Los humanos nos equivocamos mucho y poco nos gusta admitir que nuestra puntería es terrible. En la mayoría de los casos porque nuestras decisiones y opiniones son basadas en nuestras emociones, aunque existan argumentos lógicos que refuten la estupidez que uno defienda.

Es más fácil engañar a alguien que convencerlo que ha sido engañado

Sin mas preámbulo las 5 maneras en que te estas engañando:

1. El sesgo de confirmación

El cerebro es adicto a tener la razón, por eso solo buscamos aquellos que piensen como nosotros, leemos las noticias que expresen nuestras opiniones políticas y nos inclinamos más por aquellos que tienen gustos similares. Tendemos a rehuir de eso que exprese una opinión diferente a lo que creemos.

El problema reside cuando nos rehusamos a aceptar información contradictoria a nuestras creencias y nos cerramos a creer una realidad diferente a la que concebimos. Como cuando se creía que la tierra era plana. A mi me sucedió con lo del big bang.

Como combatirlo: Ser objetivo es difícil, pues todos tenemos ideas preconcebidas, buscar consejo de varias fuentes es muy útil. Evaluar otras opciones, retar nuestras creencias, comparar con aquellas ideas que no nos atraen, incluso incorporar ideas nuevas, ponerse creativo pocas veces está de más.

De hecho la ciencia siempre está buscando retar su propio conocimiento y constantemente admite que se ha equivocado. Esta metodología es una gran herramienta, sobre todo en un mundo que te pide hablar con seguridad.

2. Sesgo de supervivencia

Tendemos a creer que toda la información que nos llega es TODA la información. Por ejemplo:

Todo tiempo pasado fue mejor

La música de antes es mejor que la de ahora, montar un restaurante es un negocio seguro.

No vemos la información que no sobrevive y eso nos hace vulnerables a lo que si sobrevive. Si queremos tener éxito buscamos a los exitosos, pero obviamos a los fracasados. Por eso creemos que montar un restaurante en una calle llena de restaurantes es un negocio fácil, pero olvidamos todos aquellos negocios que cerraron. Recordamos la música vieja que nos gustaba, pero nuestra memoria obvia aquella música mala (por suerte).

Esto se ve mucho en los negocios piramidales: aquellos vendedores exitosos exhiben sus cheques abultados, pero no vemos aquellos que abandonaron el barco, ni las razones por las que lo hicieron.

Como combatirlo: Buscar aquella información que no sobrevive no es una tarea sencilla. Pero es fácil identificar cuando solo sobrevive una parte de la información. Estar atento a este sesgo es el primer paso. Identificar las características de un ganador es tan útil como identificar las de un perdedor, tener solo una cara de la moneda no es tan certero.

3. La falacia del jugador

O la falacia de Monte Carlo. Es una creencia que los hechos pasados afectan el presente de eventos de azar. La gente que apuesta está llena de este tipo de pensamientos. Pero no solo afecta a los jugadores compulsivos. Se ve mucho en toma de decisiones económicas, evaluaciones de riesgo. Ej: “Va a llover pronto porque no ha llovido en mucho tiempo”. “Ella pare solo hembritas”.

Como combatirlo: Evalúe realmente las causas del evento. Si parecen al azar, no le busque causas mágicas. Aceptar que no se sabe es mucho mejor que estar engañado.

 4. Anclaje

Es la tendencia saltar a conclusiones precipitadas. Es como un sesgo de “primera impresion”.

Por ejemplo: Cuando comparamos precios en una tienda a veces solo vemos la diferencia y tomamos una decisión en base a eso en lugar del costo en general. En mercadeo saben eso y suelen colocarnos trampas mentales para que creamos que escogemos el mejor precio (ni muy caro, ni muy barato).

Como combatirlo: Evite situaciones donde hay que tomar decisiones rápidas, evalúe en su pasado cuando ha hecho malas conclusiones por apresurar la decisión, plantéese alternativas, como dicen por ahí pensar fuera de la caja. Tomese su tiempo, si alguien lo presiona puede ser una señal importante que caiga en una trampa de relatividad (como a veces llaman al anclaje).

5. Efecto de sobreconfianza

Tendemos a sobreestimar nuestras propias habilidades. Es un poco como el sesgo de confirmación: ponemos mucho peso en nuestro conocimiento y opiniones. Como creer que montar una empresa y emprender es algo sencillo. No es hasta que llegas al examen que te das cuenta que te has confiado en lo poco que has estudiado.

Prepararse es la clave para el exito y nunca se esta completamente preparado. Tener algo de confianza en este mundo es algo util, estrellarse contra una pared no es tan util.

Como combatirlo: Revise constantemente sus creencias y opiniones, contraste los datos. Verifique que posea toda la información necesaria para tomar una decisión o simplemente arriesguese pero controle el riesgo. Tomar pequeños riesgos es una buena manera de probar ese conocimiento.

Si mi memoria no me falla la primera vez que me enteré de los sesgos fue con el de confirmación. Gracias a un gran articulo que publicó la gente de You are not so smart. Existen muchas maneras en la que nos auto engañamos algunos por ejemplo otros sesgos son:
• Status-Quo: “Si funciona no lo arregles”
• La falacia del costo perdido: “ya lo pagué”
• Efecto de contagio “si todos lo están haciendo”
• Sesgo de negatividad “los noticieros solo tienen malas noticias”

Por nuestro corazón somos manipulados. La mejor manera de mantener nuestra mente de piloto es tomarse la cosa con calma, respirar y evaluar las decisiones que tomamos, ver las implicaciones, buscar las fuentes o las causas. Controlar nuestras emociones es una tarea ardua, es más sabio actuar desde la mente.

Aceptar que vivimos un engaño es un primer paso para acercarnos a la realidad si es que existe.

31. Recuerda que nadie lo hace solo. Tenga un corazón agradecido y sea rápido para reconocer a aquellos que lo ayudaron.

Mismo motivo que el número 7.

32. Hazte cargo de tu actitud.

No dejes que otra persona lo elija por ti.

33. Visite amigos y familiares cuando estén en el hospital, aunque solo pueda quedarse unos minutos.

No te arrepentirás.

34. Comience cada día con algo de su música favorita.

La misma razón que el número 4.

35. De vez en cuando, toma la ruta escénica.

A menudo encontrarás más alegría en el viaje que en el destino.

36. Contesta el teléfono con entusiasmo y energía en tu voz.

Mismo motivo que el número 17.

37. Mantenga un bloc de notas y un lápiz en la mesa de la cama.

Porque las mejores ideas pueden atacar a las 3 a.m.

38. Mostrar respeto por cada trabajo, sin importar cuán trivial sea.

Porque el trabajo no hace a la persona.

39. Envía flores a tus seres queridos. Piensa en una razón más tarde.

La misma razón que 16.

40. Haga que el día de alguien pague el peaje por la persona que está en el automóvil que está detrás de usted.

Harás tu propio día también.

41. Conviértete en el héroe de alguien.

Porque todos necesitan uno.

42. Casarse solo por amor.

Es la única forma de sobrevivir a los desafíos por venir.

43. Cuenta tus bendiciones.

Te hará más feliz.

44. Felicite la comida cuando sea un invitado en la casa de alguien.

Esto te hace más feliz también.

45. Agite a los niños en un autobús escolar.

Te recordará que los niños son el futuro. Y ayúdalos a ver que tú también lo sabes.

46. ​​Recuerde que el 80 por ciento del éxito en cualquier trabajo se basa en su capacidad para tratar con personas.

Entonces, si no has aprendido cómo, comienza ahora.

47. No esperes que la vida sea justa.

Pero pase lo que pase, nunca pierdas la esperanza.

Con tan pocas horas, ¿quién tiene tiempo para tener un mal día? Yo, como muchos empresarios, siempre estoy ocupado, y lo último que necesito es tener un día donde el café sea atraído magnéticamente por mi atuendo.

Entonces, ¿qué puedo hacer para mantenerme positivo incluso en la peor situación?

Sonríe

Si, hablo en serio. Cuando te ves feliz, puedes convencerte de que eres feliz. Esto se debe a que la sonrisa en realidad tiene el poder de engañar a tu cuerpo para que piense que eres feliz al liberar una gran cantidad de neuroquímicos para sentirte bien.

Quién sabía que fingirlo hasta que lo hicieras podría ser uno de los mejores hacks de felicidad?

Toma un respiro

Incluso los mejores jugadores necesitan salir del campo de vez en cuando. Salir del campo de juego y despejar tu mente es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu salud mental, y es un truco de felicidad realmente simple.

Deja de competir y empieza a hacerte a ti mismo.

Theodore Roosevelt sabía una o dos cosas cuando dijo que “la comparación es el ladrón de la alegría”, eso es porque lo es. Una de las mejores maneras de mantener una actitud positiva es dejar de compararte a ti mismo y tus éxitos con los demás. Si te enfocas en ti y sabes que lo estás haciendo lo mejor posible, no te equivocarás.

Sabemos que alcanzar el éxito no es un proceso fácil. Una vez que cumplimos nuestras metas, volteamos hacia atrás y vemos el largo camino que hemos recorrido, y aunque fue difícil, nos sentimos orgullosos por estar justo donde siempre quisimos.

La satisfacción después de un gran esfuerzo convertido en éxito puede llegar más rápido cuando trabajamos con disciplina y buenos hábitos.

Si deseas tener éxito en los negocios o en cualquier otro lugar, primero respóndete qué significa el éxito para ti. Tu primera tarea después de ello será actuar sobre lo que quieres.

Puedes empezar por responder puntos clave sobre ti mismo, por ejemplo:

1. ¿Qué deseo lograr, experimentar y contribuir al mundo durante mi vida?

2. ¿Qué me gusta hacer y en qué soy particularmente bueno?

3. ¿Qué temas me preocupan más que cualquier otro?

4. Después de que me haya ido, ¿qué quiero que la gente recuerde de mí?

5. ¿Cómo puedo usar el tiempo que tengo en este planeta para dejar mi marca?

6. ¿Cómo puedo administrar mi carrera profesional para que mi trabajo respalde los objetivos de mi vida?

Cuando tienes claras tus metas, tienes mucho más control sobre tu destino que cualquier otra persona. Tu jefe actual tiene muy poco control sobre tu carrera, porque si tus objetivos no coinciden con tus propios objetivos, puedes cambiar fácilmente de trabajo.

La clave del éxito no es caminar hacia objetivos arbitrarios, sino aprender más y más sobre ti mismo y otras personas e integrar ese aprendizaje en tus decisiones de vida.

La mayoría nos interponemos en nuestro propio éxito. Nos aferramos a viejos y malos hábitos que aprendimos de niños, pero que nunca nos han servido, y nunca lo harán.

Estos son 10 malos hábitos que debes terminar para lograr el éxito que mereces:

1. Gastar todo tu tiempo y energía en tu lista de tareas pendientes y no en lo que imaginas la vida y la carrera que deseas.

2. Creer cuando otras personas te dicen que no puedes ser lo que quieres ser o no puedes lograrlo porque no tienes talento, inteligencia ni experiencia para ello.

3. Quedarte callado cuando quieres hablar porque tienes miedo de que a otra persona no le guste lo que tienes que decir.

4. Elegir el curso de acción “seguro” sobre el valiente y justo.

5. Hacer muchas cosas medianamente bien, en lugar de hacerlo muy bien.

6. Evitar grandes cambios porque hacer cambios puede ser incómodo o atemorizante.

7. Quedarte dormido en tu trabajo y perder el contacto con el mundo exterior, contigo mismo y tus sueños.

8. Juzgarte a ti mismo y a los demás.

9. No establecer límites: con su jefe, sus compañeros de trabajo, sus clientes, su familia y sus amigos.

10.  Anteponer a otras personas y ponerte a ti en último lugar.

Si crees que tu éxito traerá cosas buenas al mundo, entonces así será. Mereces por lo menos la mayor cantidad de tiempo, atención y cuidado que cualquier otra persona.

No te pierdas en tu trabajo y te olvides del resto de tu vida. Por lo que sabemos, sólo tenemos una vida para liderar. Cuando tengas 150 años y estés exhalando tu último aliento, ¿realmente te enorgullecerá el hecho de que obtuviste un importante puesto a los 36 años, o de cualquier otra edad?

El mundo es grande. Hay mucho más que un título de trabajo elegante disponible para ti, una vez que sabes lo que estás buscando.

Varios estudios publicados en medios especializados como el Journal of Experimental Psychology dan validez al viejo refrán “como te ven te tratan”,pues han demostrado un vínculo directo entre la productividad de los empleados al utilizar un traje o blazer al entrar a una negociación, realizar una llamada de ventas o incluso participar en una videoconferencia con socios de negocios.

“La imagen puede transmitir más de lo que imaginamos”, comenta Justo Grau, Maestro y Doctorado en Comunicación e Imagen Pública y Maestro en Alta Sastrería y Diseño de Imagen. “Muchas veces damos por sentado que no toda la gente se fija en las prendas que vestimos o de qué manera nos desenvolvemos en el ámbito laboral cuando en realidad, la primera impresión es lo que cuenta”.

El estudio sobre negociaciones de alto nivel publicado por el profesor Michael W. Kraus de la Yale School of Management contó con la participación de 128 hombres de 18 a 32 años de edad con diferentes antecedentes y niveles de ingreso. A través de simulacros de negociaciones sobre la venta de una fábrica hipotética, se buscó probar si las diferentes vestimentas afectaban los resultados.

Los “compradores” se dividieron en tres grupos, uno de traje y zapatos formales, otro grupo en playeras blancas, pants y sandalias, y un tercer grupo neutral que utilizó las prendas con las que llegó al estudio. Un participante neutral hizo el papel de “vendedor” en cada negociación, y ningún “vendedor” participó como “comprador”. Los negociadores recibieron valores de mercado para la supuesta fábrica, en conjunto con otra información útil a la hora de negociar.

Al final, quienes utilizaban traje demostraron estar mucho menos dispuestos a ceder terreno durante las negociaciones, rebajando su precio tan sólo $830,000 al vender, y al comprar lograron ganancias de $2.1 millones de dólares, mientras que quienes utilizaban prendas informales, perdieron hasta $2.81 millones de dólares en las negociaciones.

En comentarios para el Wall Street Journal, el profesor Kraus destaca que en situaciones sumamente competitivas donde hay un solo ganador, el utilizar prendas formales puede enviar a los otros la señal de que “uno es exitoso y tiene verdadera confianza en sí mismo y lo que está haciendo, mientras la gente que es más informal en su vestimenta de trabajo cede fácilmente en las negociaciones. Quienes usan prendas formales están al tanto del respeto que reciben y se vuelven más asertivos”.

En otro estudio publicado por el Journal of Social Psychological and Personality Science, en el que participaron 361 hombres y mujeres, se realizaron simulacros de reuniones de negocios donde los participantes vestían más formales o casuales. Los estudios indicaron que el vestir con mejores prendas subía el nivel de confianza personal, afectaba la forma como los demás percibían a la persona, y quienes vestían formalmente incrementaban el nivel de pensamiento abstracto, del tipo en el que se enfrascan los líderes y ejecutivos de alto nivel.

“Cuando requieres pensar de forma creativa, trabajar en la gran idea, ahí es cuando vestirte formalmente incrementará tu productividad”, señala el coautor del estudio, el profesor Michael L. Slepian de la Universidad de Negocios de Columbia. “La gente que utiliza ese tipo de ropa se siente más poderosa, y al sentirte más poderoso, no pierdes el tiempo en detalles”.

“La proyección de la marca personal se vuelve imprescindible al momento de presentarse en cualquier entorno, pero el impacto más importante es a la hora de buscar el éxito profesional, pues la visibilidad más la credibilidad nos dan como resultado rentabilidad”, comenta Justo Grau. “Un líder debe mostrarse siempre impecable y profesional, no importa la industria en la que se encuentre, y estos estudios demuestran el vínculo entre la vestimenta y el éxito en los negocios, por lo que es un traje a la medida es una muy buena inversión”, concluye Grau.

Me encontré con una lista de lecciones de vida “tal como lo describe un hombre de 80 años”. Se han compartido ampliamente en línea, y tal vez los has visto aparecer en tus feeds sociales.

Cuando los leí de nuevo recientemente, no pude dejar de notar un hilo común: cómo se relacionan estos principios con nuestra capacidad para procesar y manejar las emociones.

Como soy fan de las pautas que son prácticas y fáciles de recordar, pensé que compartiría mis favoritas aquí, junto con algunos de mis propios pensamientos.

1. Tener un firme apretón de manos.

Porque nada supera una buena primera impresión.

2. Mira a la gente a los ojos.

Desarrolla tu confianza en ti mismo y crea la confianza de los demás en ti.

3. Canta en la ducha.

Cambia tu estado de ánimo e inspira positividad.

4. Posee un gran sistema estéreo.

Porque la música es una de las mayores influencias en nuestras emociones.

5. Guarda secretos.

De lo contrario, perderás rápidamente la confianza de los demás.

6. Nunca te rindas con nadie.

Milagros pasan todos los días.

7. Siempre acepte una mano extendida.

Ningún hombre es una isla.

8. Sé valiente. Incluso si no lo eres, fingir serlo.

Porque nadie puede notar la diferencia.

9. Silbar.

La misma razón que el número 3.

10. Evita comentarios sarcásticos.

Snark puede hacerte reír, pero también te hará perder amigos.

11. Elige cuidadosamente el compañero de tu vida.

De esta decisión vendrá el 90 por ciento de toda su felicidad o miseria.

12. Haz un hábito para hacer cosas buenas para las personas que nunca lo descubrirán.

Es el dar que te hace feliz. No es el crédito.

13. Presta solo aquellos libros que nunca más quieras ver.

Ahórrate la frustración.

14. Nunca prives a alguien de la esperanza.

Puede ser todo lo que tienen.

15. Al jugar juegos con niños, déjalos ganar.

Quizás no siempre … pero lo suficiente para ayudarles a sentir la alegría del triunfo.

16. Sé romántico.

Porque el amor hace que el mundo gire.

17. Conviértete en la persona más positiva y entusiasta que conoces.

Te pagará ricos dividendos.

18. Relájate. Relajarse.

Excepto por raras cuestiones de vida o muerte, nada es tan importante como parece a primera vista.

19. No permita que el teléfono interrumpa momentos importantes.

Está ahí para nuestra conveniencia, no para el que llama.

20. Sé un buen perdedor.

O todos te odiarán.

21. Sé un buen ganador.

O todos te odiarán.

22. Piensa dos veces antes de cargar a un amigo con un secreto.

Especialmente si quieres que siga siendo un secreto.

23. Cuando alguien te abraza, que sean los primeros en dejarlo ir.

A menos que el abrazo no sea deseado.

24. Sé humilde.

Mucho se logró antes de que nacieras.

25. Mantenlo simple.

‘Dijo Nuff.

26. Tenga cuidado con la persona que no tiene nada que perder.

Y siempre ayuda si puedes.

27. No quemes puentes.

Te sorprenderás cuántas veces tienes que cruzar el mismo río.

28. Vive tu vida para que tu epitafio pueda leer, ‘No arrepentimientos’.

Es más fácil decirlo que hacerlo … pero haz tu mejor esfuerzo.

29. Sé valiente y valiente.

Cuando miras hacia atrás en la vida, lamentarás las cosas que no hiciste más que las que hiciste.

30. Nunca pierdas la oportunidad de decirle a alguien que los amas.

Mismo motivo que el número 16.

Alegría. Equilibrio. Logro. ¿Estás buscando estas cosas en tu vida? Tal vez tengas alegría, te gustaría más? Dudo que alguien me rechazara si les preguntara si les gustaría sentirse más realizados.

¿Cuál es el secreto para obtener estas cosas? ¿Por qué parece tan fácil para algunas personas obtener, mientras que otras luchan por encontrar hasta la más mínima alegría o equilibrio?

Ya sea que estén plenamente conscientes de ello o no, están utilizando las Leyes Naturales en tu beneficio, y tu también puedes hacerlo.

Aquí hay 3 leyes naturales y cómo puedes aplicarlas.

1. La alegría: la ley de la polaridad

Uno no puede apreciar la luz sin oscuridad.

Esta ley establece que todo tiene un opuesto. Todo mal tiene bien, lo grande tiene lo pequeño, la luz lo oscuro. La ley en sí es simple, pero el significado es mucho más profundo. Pregúntate a ti mismo: “¿Apreciarías la felicidad si nunca hubieras conocido la tristeza?”. Joy está apreciando su salud porque no está enfermo, le está mostrando a un empleado el reconocimiento por lo bueno que hace en lugar de lo malo, es encontrar luz en la oscuridad.

El fracaso entonces no es el final, es solo parte del proceso. ¿Apreciarías el éxito si te lo dieran? Sal y falla más, arruina más, sal un poco de tu zona de confort y experimenta la alegría de los logros que siguen.

Desafío: escribe o di algo que aprecies todos los días y encontrarás más alegría.

2. Equilibrio: La ley del ritmo.

Ir con el flujo.

Basado en la Ley del Ritmo, todas las cosas tienen un ciclo natural. La marea entra, y la marea baja; Al día siempre le sigue la noche. Depende de ti reconocer el ciclo natural de los eventos y utilizarlos en tu beneficio. Habrá buenos y malos tiempos. Sin embargo, después de cada tormenta, el sol siempre sale.

La Ley del Ritmo nos enseña que no importa lo que hagamos, siempre habrá aspectos positivos y negativos para crear un equilibrio universal. No podemos tomar los negativos personalmente, y si establecemos adecuadamente nuestras expectativas, aprenderemos a dejar de lado la mentalidad de víctima y crear una mentalidad orientada a la solución cuando ocurran situaciones negativas. Las cosas buenas y malas sucederán, es la forma en que reaccionamos ante ellas lo que hará la diferencia.

Desafío: la próxima vez que suceda algo “malo”, díte: “Está bien, es probable que sucedan cosas malas”. Luego piensa en una solución y encontrarás más equilibrio.

3. Realización: La ley de gestación.

Las cosas buenas toman tiempo.

Todas las cosas tienen un período de incubación natural y toman tiempo para manifestarse. Tus ideas y metas son como semillas mentales que plantas en tu mente. Como las semillas, necesitan tu tiempo y energía para crecer. Manténte enfocado en tus metas y siéntete cómodo al saber que tus metas e ideas se manifestarán en forma física cuando sea el momento adecuado.

Es fácil quedar atrapado en el mundo tecnológico de la gratificación instantánea, pero entender que las cosas buenas requieren tiempo y esfuerzo y las cosas grandes requieren más tiempo y esfuerzo, te ayudará a dejar de lado las frustraciones mientras trabajas para lograr tus objetivos.

Desafío: escribe tus metas y luego escribe 3 elementos de acción de lo que puedes hacer para lograr tus metas. Cuando empieces a aplicar esas acciones, encontrarás que logras más.

 

 

 

Subir »
FB