Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Cuál es tu misión?

Publicado en Historias | 3 de noviembre, 2010

ArbolitoHabía una vez, en algún lugar que podría ser cualquier lugar y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín con manzanas, naranjos, perales, bellos rosales y demás plantas con flores y frutos. Se les veía felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, con excepción de un árbol que se encontraba profundamente triste. El pobre tenia un problema: “no sabia quien era”.

– Lo que te falta es concentración – le decía el manzano -, si lo intentaras realmente, podrías tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es? – le replicaba al tiempo que el manzano lucia unas jugosas manzanas.

– No, no lo escuches – le gritaba el rosal-, es mas sencillo tener rosas, además, ve que bellas son.

Y el árbol desesperado, intentaba hacer todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez mas frustrado.

Un día llego al jardín un búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamo:

– No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo que tienen muchísimos seres sobre la tierra.
Escucha bien, yo te daré la solución.

Y continuo:

– No te dediques a ser como los demás quieran que seas… se tu mismo, conócete bien y para lograrlo, tienes que escuchar tu voz interior.-Y dicho esto el búho desapareció.

– ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme? Se preguntaba el árbol ya desesperado, cuando de pronto comprendió…

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

– Tú jamás darás manzanas porque no eres manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Tu tarea es y Será dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… ¡Tienes una misión, cúmplela!

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo que estaba destinado.

Así, pronto lleno su espacio y fue admirado y respetado por todos. Solo hasta entonces, en el jardín todos estuvieron realmente alegres y felices.

“Haz tu tarea, cumple tu trabajo, coopera, cambia de actitud, da lo mejor de ti y podrás exclamar: ¡Misión cumplida!”

Fuente: www.construyeconsabiduria.blogspot.com

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