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Consejos para que puedas aprender de los errores de tu negocio. Parte II

Publicado en Negocios | 28 de abril, 2015

ErroresPor Laura Andahazi

De la parte I

“Un tropiezo no es una caída. Los peores errores son los que no cometemos”, dicen las abuelas, pero, ¿puede replicarse el lema para una pyme?

Sin duda, siempre que el empresario pueda capitalizar su error en aprendizaje e implemente estrategias para corregir el rumbo. Caso contrario, su negocio, los clientes, proveedores y empleados se verán perjudicados. En este sentido, para Miguel Alfonso Terlizzi, director General de la consultora HuCap, los errores deberían verse como oportunidades de mejoras.

Parte II y final

Falta de previsión

“Nuestro error fue no haber definido bien el nicho de mercado al que debíamos apuntar. Armamos la empresa con el preconcepto de que nuestro público tenía cierto comportamiento, pero el mercado nos demostró lo contrario, dice Alejandro Raizman, uno de los tres socios fundadores de Gama Gourmet, una firma que elabora y comercializa viandas de comidas de autor.

En los comienzos, el foco estaba puesto en la tecnología y el desarrollo de una línea gourmet de Alimentación Quinta Gama, es decir, productos de última generación, tratados térmicamente al vacío, que conservan sus propiedades organolépticas y permiten un período de conservación prolongado. Pero, con el tiempo, los socios comprendieron que, si bien sus clientes valoraban la tecnología y la calidad, no conservaban las viandas mucho tiempo y las consumían casi de inmediato.

“No tenía sentido lo que estábamos haciendo. Podíamos mantener la misma calidad de materias primas y el cuidado en los procesos, pero como alimentos de Cuarta Generación, que tienen un plazo de vencimiento menor”, explica el empresario.

Previo al lanzamiento de Gama Gourmet, en 2011, Alejandro Raizman, Nicolás Peria y José Muñoz realizaron una exhaustiva investigación de mercado que, si bien les aseguró que el producto tendría una alta demanda, no preveía el cambio de conductas a lo largo del tiempo, ni su vinculación con la realidad del país, por lo que debieron realizar correcciones.

“Correcciones que también se corresponden con un momento coyuntural del país, donde el consumo se volvió más inmediato. Aprendimos que los nuevos estudios de mercado debían ser capaces de abarcar un futuro con varios escenarios, agrega.

Pasar de la Quinta a la Cuarta Generación les permitió mejorar los costos, acortar los tiempos de elaboración, incrementar la producción y dedicar más tiempo a la investigación y desarrollo de nuevos productos.

“Estamos atentos al cambio de hábito de los consumidores. Fuimos viendo crecer el error e íbamos cuantificando sus dimensiones para evitar que se transformara en un problema peligroso para la continuidad de la firma. Eso nos permitió girar el timón y lograr un viraje paulatino, destacan.

Arrancaron la empresa con una inversión inicial de $2 millones pero, por decisión de los socios, a medida que fueron recuperando el dinero, lo reinvirtieron. En 2013, la firma facturó $ 2,5 millones y, para 2014, proyecta duplicarlo.

‘Ya va a pasar’

Quien inicia un negocio sabe que su éxito depende de su capacidad de trabajo, de la innovación y de su foco en el cliente, pero, también, que una medida del Estado puede hacer tambalear su esfuerzo.

Eso le pasó a Eli Ikonicoff, fundadora de Positivo, una casa de objetos de diseño con más de 16 años. En 2013, facturó un 50% menos que en 2012. En parte, por subestimar el alcance de las trabas a las importaciones.

“Pensé que iba a ser pasajero. Pasé crisis de todo tipo, superé la de 2002. ¿Cuántas veces pasó que te adaptás a una medida y en unos meses vuelve todo a la normalidad? Creí que era cuestión de tiempo, pero me equivoqué y me quedé volando sin arnés, reconoce.

Con esa evaluación, decidió no desesperarse y ver qué iba pasando. Lo poco que podría haber importado no lo compró porque no quería tener lo que ya se repetía en las vidrieras de sus competidores. Esperó a que las aguas se aquieten, pero esperó tanto que, cuando quiso darse cuenta, ya casi no tenía mercadería para vender.

Las pérdidas fueron, para la empresaria, incalculables, ya que no solo redujo su facturación sino que, por no dejar de abastecer a los cinco locales, tuvo que frenar el programa de franquicias que había lanzado en 2012.

“Fuimos maniobrando como para que los franquiciados se vieran afectados lo menos posible. Lo cierto es que son personas maravillosas, que nos bancaron en la apuesta y confiaron en que íbamos a revertir la situación. Sin embargo, tuvimos que rechazar todas las nuevas propuestas de posibles franquiciados”, cuenta. Si las cosas vuelven a su cauce normal, Ikonicoff augura que podrá volver al franchising en 2015.

La salida del bache se dio cuando se sumaron a la sustitución de importaciones y aprovecharon el contexto para tener productos que diferencien a Positivo de otras marcas y para marcar tendencia. A partir de octubre, empezaron a reinventar el negocio y, sin abandonar los objetos de decoración, se fueron volcando a la producción local de bijouterie.

Buscar proveedores, diseñadores y artesanos no fue fácil. Los resultados no son inmediatos y, estima la emprendedora, recién en el segundo semestre de este año, empezarán a verse. “Tenemos la mercadería que queremos tener, pero hay recesión. Tenemos oferta, pero nos falta el 30% de tickets”, dice entre risas.

Asimismo, Ikonicoff abrió su tienda dentro de MercadoLibre. “Este año, no vamos a ganar plata, pero es volver a sembrar para recuperarnos en 2015”, concluye.

Equivocarse es un modo de aprender, pero no hay que ser tonto. Nadie quiere lastimarse para comprobar cómo cicatriza la piel.

“Caer y volver a empezar puede convertirse en un mal hábito, si creemos que es suficiente para lograr mejores resultados. Volver a empezar forma parte de la existencia humana y, por ende, empresarial; no es un mérito, sino una necesidad. Si dejamos de respirar, nos morimos; si la empresa no obtiene ganancias, quiebra; si, ante los tropiezos y caídas, no nos levantamos, jamás lograremos resultados extraordinarios, sustentables y equilibrados”, concluye Terlizzi.

Fuente: http://www.cronista.com/pyme/RECETAS-PARA-APRENDER-DE-LOS-ERRORES-DEL-NEGOCIO-20140612-0023.html

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