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Cómo salir de la rutina: Una guía para vivir más aventuras. Parte II

Publicado en Desarrollo Personal | 26 de diciembre, 2018

habitos

En esta segunda parte del artículo voy a explicarte un sistema paso a paso para vivir aventuras todavía más intensas.

Cómo vivir aventuras con el sistema EPIC

Llevo varios años intentado entender cómo añadir más aventura a mi vida, pero este verano ocurrió algo que le dio un giro de 180 grados a mis creencias.

Estaba escuchando el podcast School of Greatness (que te recomiendo totalmente), y uno de los episodios era una entrevista con un tal Jon Levy, autor del libro The 2 am principle. Y cuál fue mi sorpresa al descubrir que se trataba de un libro sobre la ciencia de vivir aventuras.

En el libro, Jon explica cómo pasó de ser una persona tímida y con una vida aburrida a dormir en castillos con la aristocracia francesa, correr delante de los toros en Pamplona o saltar desde un puente en Nueva Zelanda sin ningún tipo de protección.

Pero el libro no es sólo una colección de anécdotas divertidas, sino que nos presenta el método que él usa para vivir aventuras: el modelo EPIC.

El modelo EPIC es un proceso de cuatro partes para generar situaciones extraordinarias en tu vida:

• E de Establece → Lo primero es poner las bases para vivir una aventura.
• P de Presiona → Cómo romper miedos y limitaciones que nosotros mismos nos imponemos.
• I de Incrementa → Qué hacer para llevar la aventura al siguiente nivel.
• C de Continúa → Decide si quieres seguir con tu experiencia inolvidable, o acábala con estilo.

Lo bueno de este modelo es que incluso lo puedes usar durante tu día a día. Te recomiendo que le eches un vistazo al libro (es uno de los más inspiradores que he leído), pero en este post te enseñaré todo lo que necesitas saber para aplicar el modelo paso a paso.

Siéntete libre de coger sólo las partes que más te interesen.

Establece tu entorno

Antes de empezar a vivir aventuras inolvidables, debes crear un entorno en la que éstas sean más probables. Para ello, necesitas dos cosas:

• Eliminar cualquier elemento que pueda impedírtelo.
• Poner las bases para que ocurran cosas interesantes.

Ambas son igual de importantes. Imagina que tienes un medidor del -10 hasta el 10 sobre cuán probable es que vivas una aventura. Eliminar los elementos indeseables se encargaría de subir el medidor hasta el 0, y poner las bases para tu aventura, de llevarlo hasta el 10.

Para conseguirlo deberás darte cuenta de que tú también puedes vivir una vida memorable (espero haberte convencido en la primera parte de este artículo) y plantearte las 3 metas siguientes:

1. Salir con la gente adecuada.
2. Encontrar un sitio adecuado.
3. Tener una misión.

Veamos cómo lograr cada una de ellas.

1. Salir con la gente adecuada

Nos comportamos de distinta manera en función de la gente con la que estamos. ¿Verdad que no actúas de la misma forma con tus amigos de toda la vida que entre desconocidos o delante de la persona que te atrae?

Pues para vivir experiencias interesantes debes rodearte de gente aventurera. Según la Ley del contagio emocional, si cuando propones hacer cosas nuevas a tus acompañantes estos las rechazan, lo más probable es que tú también acabes abandonando tu idea.

La clave es rodearte de gente que respalde tus motivaciones: abierta, atrevida y curiosa.

Si ya tienes un grupo de amigos, puedes intentar lo siguiente:

Propónselo primero a los más sociables o abiertos a nuevas experiencias.

Si consigues uno o dos compinches será más fácil que el resto del grupo os siga. Para conseguirlo puedes usar la herramienta de persuasión conocida como La etiqueta.

La etiqueta consiste en, antes de proponerle tu plan, preguntar a quien quieras que te acompañe algo como “¿Te consideras una persona aventurera?”. A todos nos gusta vernos con cualidades positivas por lo seguramente te responderá que sí, y entonces será mucho más probable que acepte tu plan para ser coherente con su respuesta.

Vivir aventuras es mucho más fácil con un grupo pequeño.

Cuando estás con mucha gente es complicado lidiar con lo que cada uno quiere hacer.

No olvides que puedes incluir a desconocidos en tus aventuras.

La mayoría de la gente es sociable cuando les das la oportunidad, especialmente de noche. Si te acercas a un desconocido con la intención de aportar algo, aunque solo sea un rato de diversión, es prácticamente imposible que se lo tome mal. Te recomiendo que lo pruebes: una de las sensaciones más gratificantes es vivir una experiencia intensa con alguien a quien no conocías unas horas antes.

Una forma muy sencilla de acercarte a un grupo de gente es dándoles un por qué y un para qué. ¿Por qué te has acercado a ellos y no a otro grupo? ¿Qué les propones hacer?

Esto puede ser tan simple como decirles: “Disculpad, mi amigo y yo queremos conocer a gente nueva, y vosotros parecéis divertidos. ¿Nos damos cinco minutos para presentarnos?”. Verás como con frases de este estilo la mayoría de la gente está encantada de conocerte.

2. Encontrar el sitio adecuado

Encontrar un buen lugar donde vivir tu aventura es una parte fundamental del proceso. Si siempre vas a los mismos sitios es muy difícil que vivas experiencias nuevas, ¿no crees?

Y al contrario, si vas a algún lugar nuevo, las experiencias interesantes ocurrirán casi por sí mismas. Al estar fuera de nuestra zona de confort nos volvemos más creativos y estamos más abiertos a vivir nuevas experiencias.

Te pondré un ejemplo.

En mi ciudad, como ya tenía mi rutina formada, casi siempre hacía lo mismo y salía con la misma gente. Pero cuando estuve de Erasmus, al no tener hábitos, hice más en seis meses que en los tres años anteriores. Viajé solo, probé la escalada, aprendí a bailar un poco de salsa, comí insectos por primera vez y ¡hasta me hice un pendiente!

Ahora imagínate qué pasaría si pudieses replicar eso cada día de tu vida. ¿Cuántas experiencias podrías vivir a lo largo de un año?

Para añadir estas novedades a tu rutina diaria te recomiendo lo siguiente:

Dí que sí cuando te inviten a algo nuevo.

Si te expones a situaciones desconocidas, aumentará tu creatividad y vivirás más experiencias que si haces lo mismo de siempre. Si sientes que te invade el miedo o la pereza, pregúntate qué es lo peor que puede pasar. Esta frase fue la que me terminó de convencer para comerme una hormiga gigante frita (¡algo que no querría repetir pero que me alegro de haber probado!).

Acude a eventos a los que no irías normalmente.

De nuevo te recomiendo Meetup y Couchsurfing.

Haz una lista de sitios interesantes en tu ciudad.

Si es medianamente grande, puedes mirar las guías de Mi Nube, una página que recopila recomendaciones sobre bares, restaurantes y todo tipo de actividades.

¡Viaja!                          

Puedes vivir nuevas aventuras en tu ciudad, pero es mucho más fácil hacerlo cuando estás en un lugar desconocido. Puedes viajar solo, convencer a alguien para que te acompañe, o incluso encontrar un compañero de viaje con de aplicaciones como Travbuddy.

3. Tener tu propia misión

Encontrar la gente y el sitio adecuado son las bases para que puedan ocurrir aventuras. Pero tener una misión que te desafíe multiplicará la intensidad de tu experiencia.

¿Alguna vez te has preguntado por qué los videojuegos son tan adictivos? Al tener objetivos claros y poder medir tu propio progreso, cuando juegas entras en estado de flow, algo parecido a una enorme sensación de felicidad. Pues una buena misión hará lo mismo por ti.

¿Qué elementos debe tener una misión?

Un objetivo específico y difícil, pero no imposible. 

Un buen ejemplo serían “Conseguir jugar al billar con un grupo de desconocidos” o “Que alguien me recomiende un libro en FNAC”. Al plantearte un reto tan claro, tu mente entrará en modo creativo.

Puedes añadir restricciones para que tu objetivo sea más desafiante.

Por ejemplo, limita con quién puedes interactuar, dónde puedes ir, cuánto te puedes gastar o de qué puedes hablar. Si estás en una quedada de Couchsurfing, una restricción podría ser hablar sólo en inglés o conocer sólo a gente inglesa.

Experimenta y busca ideas en cualquier parte. 

Muchos libros, series y películas tienen personajes de los que puedes tomar ejemplo. Mi favorito es el personaje de Barney Stinson, de la serie Cómo conocí a vuestra madre; aunque está un poco loco, siempre intenta que su día sea inolvidable.

Si estás empezando, una buena misión puede ser cerrar un plan con alguien que acabes de conocer. Por ejemplo ir a un Meetup, conocer a alguien con el que tengas algo en común, y proponerle veros otro día para llevar a cabo una actividad que os guste a ambos.

Presiona

Una vez que tienes tu misión, has encontrado a tu grupo de compinches y sabes a dónde vas a ir, ¡es el momento de divertirse!

Según los expertos, el humor viene al romper normas, ya sean sociales, emocionales o físicas. Y de eso trata esta segunda parte del modelo.

Todos nos movemos en nuestro día a día con un montón de normas (auto-impuestas y aprendidas) que dictan lo que podemos y lo que no podemos hacer. Por ejemplo, a casi nadie se le ocurriría subirse a la mesa de un bar a cantar, o ir a clase disfrazado de caballo. Pero te aseguro que ambas experiencias forman parte de algunos de mis mejores recuerdos.

Por otra parte, casi cualquier experiencia memorable tiene que ver con romper límites, y salir de tu zona de confort. En general, enfrentarte a tus miedos.

Miedo a quedar en ridículo, a hablar con desconocidos, a hacer el idiota, a hacer snowboard, a saltar en paracaídas, o simplemente a hacer algo diferente: si consigues enfrentarte a ellos no sólo te lo pasarás mucho mejor, sino que notarás cómo aumenta tu confianza para el resto de tu vida.

Básicamente existen dos formas de superar tus miedos y salir de tu zona de confort:

Empezar poco a poco.

Si te asusta mucho hablar con desconocidos, una opción sería separar ese reto en etapas y empezar por las que más fáciles te resulten al principio. Podrías comenzar sólo pensando lo que le dirías a un desconocido, luego preguntando la hora, después hacerle un cumplido a alguien, etc. La idea es que vayas subiendo la dificultad.

Hacer algo totalmente absurdo y fuera de tu zona de confort. 

A mí siempre me ha dado vergüenza hablar por teléfono, así que un día decidí llamar a un número al azar y conseguir que me recomendasen una película. Cuando acabé, ¡estaba eufórico y mi miedo a hablar por teléfono disminuyó enormemente!

Eso sí; procura que las situaciones en las que entres tengan sólo riesgo percibido. En el ejemplo de hablar por  teléfono lo peor que te puede pasar es que te cuelguen (el teléfono).

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