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Cómo manejar a las personas excepcionalmente creativas

Por Henry Kressel Y Norman Winarsky | Publicado en Negocios | 21 de marzo, 2016

Super ExitososEn 1905, el microbiólogo alemán Robert Koch ganó el Premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de los efectos de las bacterias en las enfermedades infecciosas. El famoso médico investigador y compañero del Nobel, Paul Ehrlich, describió a Koch de esta manera:

Él estaba profundamente absorto en problemas que los científicos más destacados habían tratado en vano de resolver. Gracias a su astuta e incansable aplicación, fue capaz de dar respuestas tan autoritarias y al mismo tiempo ganar la admiración y el respeto irrestricto de sus contemporáneos. Y tal vez fue propicio que su genio y energía le hayan dado vía libre para perseguir sus pioneras ideas, sin molestias y sin obstáculos, un genio y una energía que combinadas de una excepcional manera formaron su personalidad.

Como Ehrlich bien sabía, las personas excepcionalmente creativas como Koch alcanzan avances increíbles por la misma razón por la que no prosperan en ambientes industriales. Ellos necesitan no ser “molestados ni interrumpidos” para poder hacer lo que hacen.

Eso, por supuesto, plantea un desafío para las organizaciones que no pueden dar completa “rienda suelta” a sus mejores cerebros pero que igual quieren sacar el máximo provecho de ellos. Entonces, ¿Qué pueden hacer las empresas?

Construir puentes

Las personas excepcionalmente creativas pueden hacer enormes contribuciones sólo si puedes construir un puente entre sus ideas y la creación de valor comercial. Si bien son típicamente grandes descubridores de formas completamente nuevas de proveer resultados, los pensadores creativos rara vez son capaces de llevarlos a la práctica sin el apoyo adecuado. Si los administras mal, y no les ofreces los medios correctos para dirigir su pensamiento creativo, pueden llegar a convertirse en críticos destructivos y expresar opiniones impopulares.

Las personas que crean ideas innovadoras desafían lo que se considera entendimiento común, o incluso el sentido común. Casi por definición, irán contra la corriente de la cultura existente.

Para las empresas, lo primero es reconocer que estas personas de gran valor son tan raras que no puedes depender de su sola presencia para tu éxito a largo plazo. Un desafío clave al administrar la innovación es aprender a obtener beneficios no solamente de los individuos más creativos de tu organización, sino también de los demás; de aquellos que podrían ser menos dotados pero que también son pensadores creativos en su propio derecho, y comprometidos con los objetivos de la empresa.

Convertir la creatividad en valor

La necesidad de administrar personas extraordinarias es sólo el comienzo. Transformar sus ideas en valor comercial puede ser el desafío más grande, y sin duda el más costoso y arriesgado.

Casi al mismo tiempo que Koch y Ehrlich fueron pioneros en sus descubrimientos en patología, otro científico alemán, el químico Fritz Haber, estaba inventando un método para producir amoniaco comercial, el cual completó en 1909. El amoníaco es la base de más de la mitad de los fertilizantes producidos en el mundo, así como de la pólvora, y hasta el descubrimiento de Haber, producirlo era uno de los mayores desafíos de la época.

La gran empresa química alemana BASF adquirió los derechos de la invención de Haber, y pronto descubrió que hacer amoniaco comercial era mucho más difícil de lo previsto. Tomó otro nivel de genio en la ingeniería para construir una fábrica viable. Como el historiador Fritz Stern relata:

Pasaron varios años y el ingenioso trabajo de Carl Bosch, director de los químicos e ingenieros de BASF, y… la colaboración de Krupp y otras empresas antes de que BASF pudiera construir una fábrica para la producción comercial de amoniaco en 1913… [Fue] tal vez la hazaña más difícil y brillante de ingeniería química jamás alcanzada. Carl Bosch compartió el Premio Nobel por este trabajo en 1931.

La experiencia de BASF ilustra el trabajo duro que es el desarrollo de importantes soluciones tecnológicas desde el concepto hasta el producto. No hace falta decir, decidir cuándo y cómo llevar a cabo este tipo de inversiones masivamente riesgosas es un aspecto clave de la gestión de innovación, mucho después de que a los pensadores creativos les llegara su primer golpe de inspiración.

Por último, las empresas también tienen que considerar la conveniencia de invertir en un producto existente para conservar su cuota de mercado, pesándolo contra el peligro de quedarse demasiado tiempo con una línea de productos que va envejeciendo. Necesitas decidir qué porción de los recursos corporativos vas a reservar para el desarrollo de nuevos productos y qué porción a realizar mejoras incrementales en los productos actuales.

Y hay otro aspecto del proceso: Las gestión de innovación exige sensibilidad con las necesidades y motivaciones humanas, así como una comprensión completa de las capacidades y objetivos corporativos. Descubrir cómo conectarlos es el precursor del éxito; y comienza con tus personas más creativas.

Este artículo es una adaptación de If You Really Want to Change the World: A Guide to Creating, Building, and Sustaining Breakthrough Ventures de Henry Kressel y Norman Winarsky.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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