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Cómo entrenar tu cerebro para tener más ideas innovadoras

Por Olivia Fox Cabane Y Judah Pollack | Publicado en Negocios | 1 de agosto, 2016

Super ExitososUn año en la universidad, justo antes de los exámenes, Judah Pollack decidió hacer malabares.

Agarró tres naranjas (luego de haber pensado dos veces en huevos) y comenzó a tirarlas por el aire. Sin mencionar que nunca había hecho malabares antes ni nunca mostró tener aptitud para hacer trucos de circo o de cualquier tipo.

Poco a poco, Pollack se volvió bastante bueno; no como si hubiera ido a la escuela de payasos, pero sí lo suficientemente bueno como para entretener a su sobrina.

Como resultado, hubo una sutil pero poderosa relación entre los esfuerzos para hacer malabares de Pollack y su rendimiento en los exámenes finales; todo gracias a una propiedad conocida por los científicos del cerebro como “plasticidad.”

En el circo de tu cerebro

La plasticidad es la capacidad del cerebro para cambiar su estructura física debido a las nuevas experiencias. Cuando aprendes o experimentas algo nuevo (incluso cuando tienes un nuevo pensamiento) tu cerebro cambia físicamente.

De hecho, un estudio realizado en 2008 mostró que aprender a hacer malabares produjo un aumento de materia gris en las áreas encargadas de procesar y almacenar complejos de movimiento visuales, después de tan sólo siete días. Lo que es más, aprender una nueva habilidad altera el cerebro más que mantener una vieja.

No sólo el cerebro cambia físicamente como resultado de aprender a hacer malabares, según el estudio, sino que cada nuevo truco que aprendes cambia la estructura de tu cerebro aún más. Lo mismo pasa cuando aprendes un nuevo idioma, o a volar un avión, o imaginas el mundo de Narnia.

Una de las preguntas que los científicos están empezando a responder es cómo ocurren esos cambios exactamente. Mientras que puedes hacer crecer nuevas neuronas en el hipocampo, la mayor plasticidad cerebral se produce cuando las neuronas se conectan entre sí de nuevas formas.

Imaginemos un grupo de trapecistas. Uno vuela mientras que otro lo captura. Ahora imagina si cada trapecista tuviera las manos de diferentes formas. Para que el trapecista agarrador pueda atrapar más de uno volando, necesitaría hacer crecer nuevas manos para poder agarrar más cantidad que vuelen cerca de él.

Eso es exactamente lo que tus neuronas hacen cuando aprendes. Hacen crecer nuevos neurotransmisores receptores (un nuevo par de manos) con el fin de establecer una nueva conexión. Y lo hacen en milisegundos. Estas nuevas “neuro-manos” son los ladrillos de construcción físicos de lo nuevo que has aprendido.

El salto mental del aprendizaje a la creatividad

Mientras Pollack aprendía a hacer malabares, las neuronas en su cerebro comenzaron a crear nuevas conexiones entre sí. Cuanto más practicaba, más hábil se hacía su cerebro en construir estas nuevas conexiones. Aprender se hacía más fácil porque su cerebro estaba progresivamente en mejor estado. Esta es la realidad neurológica detrás de la vieja broma, “¿Cómo se llega al Carnegie Hall? ¡Practicando!” Cuanto más practicas, más esa experiencia cambia tu cerebro al crear  y reforzar conexiones neuronales.

Este estado de constante cambio es el estado natural de nuestro cerebro. Como la neuróloga Eve Marter señaló, nos despertamos con diferentes cerebros todas las mañanas.

No sólo es el mecanismo con el que aprendemos, también es el secreto de nuestra capacidad para tener ideas innovadoras. Para poder tener una explosión de intuición creativa (pensar en algo que nunca habías pensado antes) tienes que poner dos cosas juntas que nunca has puesto juntas antes. Y la única manera de hacerlo es si tus neuronas ya son muy buenas en crear nuevas conexiones entre sí.

Aprender algo nuevo, en otras palabras, es la única manera de hacer que tu cerebro adopte el hábito de construir nuevas conexiones neuronales. La imaginación cuenta también, para imaginar algo nuevo, tu cerebro también tiene que crear nuevas conexiones.

Leer Juego de Tronos, por ejemplo, puede del mismo modo hacer que tu cerebro sea más plástico. Pronunciar los diferentes nombres, visualizar los nuevos paisajes y personajes extraños, todo eso te fuerza a construir conexiones que aún no habías construido. Incluso soñar despierto puede aumentar tu plasticidad cerebral y mejorar las posibilidades de tener ideas innovadoras.

El punto es que las ideas creativas necesitan novedades para pasar. Pero limítate a las mismas experiencias repetitivas, y a tu cerebro le será mucho más difícil formar nuevas conexiones. Sin aprender, imaginar, soñar despierto, o alguna otra forma de novedad cognitiva, nuestras neuronas simplemente perderán ese hábito, haciendo a nuestro cerebro físicamente menos capaz de pensar en nuevas y locas posibilidades.

¿Y los exámenes finales de Pollack? Es cierto, los malabares realmente lo ayudaron. A medida que su cerebro formaba nuevas conexiones neuronales, también se estaba preparando para hacer nuevas conexiones que le servirían para el día del examen. Claro, Pollack todavía necesita estudiar el material de sus cursos, pero fue mientras hacía malabares que tuvo un mejor entendimiento de la Décima Enmienda y los poderes del gobierno federal. Ese no era un concepto que cubría su clase de ciencias políticas, que es precisamente lo que el profesor de Pollack le señaló más tarde cuando le daba una A.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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