Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Cómo ejercer el liderazgo desde los valores

Por María Alejandra Moreno Tinjacá | Publicado en Negocios | 12 de junio, 2018

liderazgoHace 35 años se fundó la Reforestadora de la Costa (Refocosta), que se dedica a sembrar árboles de forma sostenible y vender madera. Muchas de sus láminas se transforman en escritorios, camas o materia prima para construcción.

En los últimos años trabaja con energías renovables y ejecución de proyectos de mitigación del impacto ambiental. Su objetivo es aprovechar los bosques de forma sostenible. Por eso se acreditó en el Forest Stewardship Council (FSC), institución que promueve la gestión forestal responsable. Así, Refocosta asegura que la madera que adquiere tiene un origen responsable.

Un camino en el que la adaptación al cambio, el trabajo en equipo, la visión a largo plazo y el desarrollo de la comunidad son los protagonistas. Cuando se incorporaron al negocio, Colombia estaba en pleno proceso de crecimiento y su necesidad de desarrollo forestal era inminente. Por eso comenzaron a sembrar teca, un árbol frondoso que alcanza los 30 metros de altura. La siembra se hizo en Fundación, en una finca de 7.300 hectáreas que, además de generar beneficio económico, es un espacio de recuperación ambiental.

En sus primeros ejercicios financieros no lograba un punto de equilibrio. El reto fue volverla rentable sin desviarse de su propósito. En 2011, Carlos Andrés López asumió la presidencia de la compañía. Este ingeniero de producción de la Universidad Eafit ya había sido director de operaciones.

En sus palabras, “la empresa no tenía los mejores indicadores desde el punto de vista financiero, pero desde lo social y lo ambiental, así como la consecución de productos, la realidad era fantástica. Teníamos que aprovechar el conocimiento de Refocosta”.

El paso siguiente fue de reflexión, de evaluar lo que se tenía en las manos. En sus primeras dos décadas se recopiló conocimiento de fauna, flora e intervención sostenible de bosques. Así, López lideró una estrategia con diseño de servicios de reforestación para otras empresas. Y su visión fue más allá. “Encontramos alternativas de servicios en temas ambientales. Fue así como empezamos a trabajar con hidroeléctricas. Rescatamos animales, trasladamos orquídeas y trabajamos en comunidad”.

Se fueron aplicando servicios y los integrantes de la organización se ampliaron. Entonces vincularon biólogos y médicos veterinarios y se generaron nuevas oportunidades.

Uno de los proyectos más destacados fue la hidroeléctrica El Quimbo, para abastecer la demanda energética de Colombia a través de recursos renovables. La expansión del negocio llegó al sector de la infraestructura y de carreteras. “Otra oportunidad fueron las petroleras, para la compensación de su actividad. Así nació su unidad de mitigación ambiental”.

En todo el proceso, el liderazgo fue clave.

Un liderazgo propositivo en el que todos pueden aportar. Carlos Andrés López reconoce que del proceso de escuchar al equipo surgieron ideas sobre cómo aprovechar el bosque a partir del eucalipto para obtener aceite. Un proceso con empoderamiento.

“No puedo ejercer un liderazgo que pida ideas, pero no permita decidir nada. Las personas deben tomar decisiones.”

Sus colaboradores, más de 550, son apasionados por los temas ambientales y trabajan por una meta común: la sostenibilidad del negocio.

Quienes trabajan en Refocosta comparten un estilo de vida y valores.

Un día, López puede estar montando a caballo para hablar con los campesinos, y otro buscando financiación.

“Cuando se comparten valores es más fácil involucrar al equipo con un objetivo. Ahora el reto es llegar a más clientes con productos que cuidan el medio ambiente, promover cultura responsable y ser competitivos”. Se trabaja en la opción de la bioelectricidad. Por ejemplo, de centrales que generen al menos 25 megavatios. El proyecto está andando.

“Me siento feliz porque logramos buenos resultados. En estos temas de liderazgo se muestra a los presidentes como héroes, pero no se puede olvidar que en el camino han existido obstáculos y muchas personas que han ayudado”, destaca López, mientras rememora, por ejemplo, que cuando estaba en el colegio y era uno de los estudiantes que ocupaban los primeros lugares en el cuadro de honor, siempre se sintió orgulloso de sus resultados. Lo mismo que ahora, cuando es el líder de una empresa colectiva exitosa.

Rebuscando entre sus recuerdos, admite que cuando ingresó a ingeniería de producción en la Universidad Eafit, perdió algunas materias, pero rectificó porque entendió cuál era su verdadero norte. “Llegó el momento en que me sentía del montón y fue cuando identifiqué mis habilidades y encontré el camino”.

En esa búsqueda entendió que la felicidad no es un fin sino una ruta que se transita en la medida en que se toman decisiones y se alcanzan sueños. Una convicción que complementó cuando empezó a trabajar en una empresa que hacía ollas y sartenes.

Aprendió sobre manufactura. Luego se sumó a los negocios familiares y asumió aspectos esenciales para emprender una labor con futuro. Después hizo carrera en una empresa de artículos de madera. Trabajó con el empresario Jaime Lechter, quien le enseñó de medio ambiente y buen trato a las personas.

Pero definitivamente, además de su aprendizaje laboral y personal, recalca que el ejemplo de su padre en el hogar fue su clave: un trabajador incansable que le mostró que todo tiene solución y que el éxito y el fracaso van de la mano.

Aprendí de todos, tomé lo mejor de cada uno y entendí que muchas personas ayudaron”. Un acumulado de experiencias, todas difíciles pero apasionantes que, con buena música, mucha lectura y búsqueda de alentadoras experiencias, le han permitido ejercer un liderazgo que sabe escuchar, que genera conversaciones propositivas, que se basa en construir valores y ética.

Sabe que no todo es perfecto y que en ocasiones se adoptan decisiones que resultan equivocadas, pero de los errores también surgen enseñanzas para rectificar a tiempo.

Carlos Andrés López lleva seis años como presidente de Refocosta y exalta el interés de sus colaboradores por aportar ideas y ser innovadores. A veces hasta el nivel de la desesperación, que no considera malo, aunque advierte que no todos pueden ser Steve Jobs o Bill Gates. Eso le ha funcionado y apoya su gestión en Refocosta, desde una perspectiva de empresa con afincados valores.

“Definitivamente es una bendición combinar responsabilidad social e impacto ambiental y además poder decirles a los accionistas: miren sus dividendos”, resume el empresario.

¿Qué recomienda a los futuros líderes?

No hay una receta única: hay líderes en la política, en la música o en lo militar. Pero si van a ejercer el liderazgo deben ser super-inquietos.

Nunca terminamos de formarnos. Por eso la lectura debe estar incluida siempre. También hay que aprovechar cada oportunidad, porque siempre hay que estar listos. Hay que aprender a escuchar. Que yo lo diga no quiere decir que lo haga siempre. A veces se olvida. Hay escenarios en los que uno dice: me enceguecí y no escuché. Pero creo que lo primero es escuchar y encauzar las respuestas para avanzar en equipo.

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB