Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Cómo contar una historia que las personas quieran realmente escuchar

Por Bob Caporale | Publicado en Interés General | 5 de abril, 2016

Super ExitososLa persona a la que le estoy hablando claramente no me escucha. Está tecleando en su teclado pero estoy bastante seguro de que no está escribiendo nada. Está mirando fijamente su teléfono, y estoy bastante seguro de que no está simplemente viendo la hora.

Cuando le hago una pregunta, bruscamente pone de nuevo atención apenas el tiempo suficiente para darme alguna respuesta que no tiene relación con lo que hablaba, con la esperanza que de alguna manera no me haya dado cuenta. Sin embargo, por alguna razón, sigo; sabiendo muy bien que, en un futuro próximo, voy a tener que repetir esta conversación cuando él convenientemente afirme que nunca la tuvimos.

Por desgracia, en el mundo completamente distraído de hoy, escenas como esta son cada vez más comunes. Y aunque puede ser tentador etiquetar a estos oyentes insensibles como groseros y absortos en sí mismo, una respuesta más productiva podría ser la de preguntarte por qué, como orador, no eres lo suficientemente interesante como para mantener la atención de tu audiencia en primer lugar.

Atención: Más dura de captura que nunca

El Centro Nacional de Información sobre Biotecnología ha estimado que la capacidad de atención humana se redujo de 12 segundos en el año 2000 a tan sólo 8,25 segundos en el año 2015. Hablando desde la experiencia personal, estoy seguro que hay un montón de cosas que han mantenido mi atención por mucho más tiempo que ese.

Pero si no hay nada que realmente me interese en un momento dado, 8,25 segundos en realidad suena bastante lógico. Asumiendo que esto es lo que tenemos para trabajar, es poco probable que alguien nos preste más atención simplemente porque se los pedimos. En vez de eso, probablemente tendremos que darles algo más atractivo para que nos presten atención.

Una forma de captar la atención de las personas es atraerlos con el arte de contar historias. En la superficie, llevar a alguien a través de las cinco etapas de introducción, suba, clímax, caída y resolución parece una respuesta bastante obvia a la pregunta de cómo cautivar a las personas que cada día son más distraídas. La técnica ha funcionado durante siglos en la literatura y las artes, por lo que simplemente parece lógico que funcione en el mundo de los negocios también. Pero ¿es cierto en la práctica?

Todos nos sentamos y vimos muchas grandes películas. También nos sentamos y vimos muchas, si no más, muy, muy malas. Podría decirse que todas ellas cuentan historias, pero no todas retienen nuestra atención. Entonces ¿por qué pasa eso?

Qué hace un buen relato

Para que una historia sea eficaz, no sólo necesita entretener, sino también necesita conectarse. Eso significa que la historia tiene que estar relacionada con algo que a su público objetivo realmente le importe. Por mucho que la mayoría de nosotros probablemente odiemos admitir, cuando las palabras de otra persona nos empiezan a hacer entrar en trance, la única cosa que nos saca de ese estado es cuando escuchamos algo que remotamente se relaciona con nosotros.

Eso no quiere decir que una referencia directa sea siempre necesaria (aunque esta puede ser sin dudas una táctica efectiva). En cambio, la mayoría de nosotros vamos a estar satisfechos con una historia con la que podamos relacionarnos en algún nivel personal, emocional o que podamos imaginarnos a nosotros mismos experimentándola, incluso de alguna pequeña manera. Esa conexión ayuda a mantener nuestro interés, y como resultado, prestamos más atención.

Corta y dulce

Otro truco para contar historias eficaces, sobre todo en el mundo de los negocios, es mantener las cosas breves. No se necesita mucho tiempo para establecer una situación que despierte el interés de tus oyentes, y luego resolverla de una manera que se conecte con sus emociones.

Recuerdo haber oído una presentación estrategia especialmente interesante dada en menos de un minuto. La oradora expuso donde su compañía estaba, a donde quería ir, y cómo tenía pensado ayudar a llevarla allí en tan sólo unas pocas oraciones convincentes. Sus palabras eran sencillas, concisas, y conectadas a algo en lo que ella sabía que yo estaría interesado. Y, sinceramente, no he olvidado su historia hasta ahora.

Así que la próxima vez que estés zumbando sobre algo que a nadie más le importe, intenta convertir tus palabras en una historia corta, y conviértela en una que la gente pueda verse a sí mismas experimentando o que tenga algún impacto directo sobre ellos. Cuando pienses tus palabras esta manera, serás capaz de reducirlas gradualmente a sólo aquellas cosas que alguien más podría realmente querer escuchar. Entonces nunca más tendrás que preguntar si alguien está realmente escuchándote de nuevo.

Publicado originalmente en blog.reibox.com

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