Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Atrévete a salir de tu zona de confort

Por Susana Baizabal | Publicado en Historias | 16 de agosto, 2016

salir de tu zona de confortEl día de hoy he recibido una llamada que me ha partido el corazón.

Uno de mis antiguos clientes, al que tenía un par de años de no ver, desde que decidió mudarse y dedicarse a otra cosa, me llamó para pedirme ayuda.

-Necesito hacer algo Susana -me ha dicho- estoy asustado. Tengo 1 dólar en el bolsillo.

Pude entender la desesperación en su voz y lo dejé desahogarse un rato. Me explicó que el negocio que había iniciado en la nueva ciudad había fracasado mientras que a aquel que alguna vez había sido muy exitoso lo había dejado de lado, al confiarse absolutamente de la bonanza del segundo.

Lo más difícil de su relato era que repetía que no quería intentar nada nuevo, estaba “seguro” de que eso que estaba haciendo, de la manera exacta en la que lo estaba haciendo, tarde o temprano tendría resultados.

En resumen, me llamaba no para pedirme ayuda, consejo ni contratarme. Quería que hiciera magia absolutamente de la nada.

¿Y sabes qué? Apreció tanto a ese buen hombre, a su esposa y a su familia que si yo fuera un genio de alguna lámpara mágica o un mago fantástico ¡Haría esa magia que me pedía sin duda alguna!

Lamentablemente, no hago magia así como así.

Lo escuché sin decir nada. Después tranquila y lo más comprensivamente que pude le hice la tan útil pregunta que me aconsejó y planteó a mí misma un excelente terapeuta:

-¿Y qué vas a hacer al respecto?

Mi antiguo cliente se quedó un rato en silencio. Pude escuchar su respiración por el teléfono y su silencio ansioso. Percibí en su silencio un poco de molestia. Me respondió después de un rato que no sabía, que tenía miedo, que tenía urgencia y de nuevo, que tenía 1 dólar en la bolsa pero que quizás yo no podía entenderlo porque nunca había pasado por algo así, tan duro, tan difícil.

¡Y claro que puedo comprenderlo! Porque, como muchos otros emprendedores, he pasado también por eso. Incluso he sido quién acuse a mi interlocutor de no entenderme.

Diría un genio que conozco: es parte del juego.

¿Duro no es así?

Realmente lo es y no te lo digo para asustarte ni desmotivarte. Un terapeuta me dijo que la vida te llama al principio suavemente y, mientras menos caso le haces, más tiene que subir la voz. Y a veces, llega a gritarte y darle un golpe si no reaccionas con llamados suaves para dar el siguiente paso.

En mi experiencia y claro, puede ser que esté equivocada: muchos nos esperamos a recibir ese grito de la vida. Nos mantenemos en la zona de confort, incluso sufriendo, porque elegimos comprender de esa manera cruda que tenemos que movernos, seguir adelante.

Porque SÍ estimado emprendedor, tener 1 dólar en el bolsillo, también encaja como estar en tu zona de confort. Permíteme explicarte:

La zona de confort es ese estado de comodidad o a veces incluso incomodidad, al que llegas cuando tu vida se vuelve una rutina. Ya no asumes más riesgos, ya no haces nuevas inversiones; sea que ganes mucho o poco decides que así estás bien y no haces nada más al respecto. Te quedas estático, a veces inconforme pero estático. Poco a poco, te convences de que no hay nada más que puedas hacer al respecto.

Al emprender, hablar de “zona de confort” se vuelve un asunto habitual. Para crecer y desarrollar correctamente cualquier empresa o idea de negocio es necesario salirte de tu zona de confort y asumir riesgos, jugar en tu zona de retos. Lo divertido y a veces irónico del asunto es que poco a poco, conforme vas dominando y avanzando en tu zona de retos, esta se vuelve tu zona de confort ¿y qué crees? ¡Es momento de salirte de nuevo!

Cuando inicie con esto de emprender, yo no estaba nada habituada a este término y aunque lo escuchaba, realmente no lo comprendía. Te confieso que me tardé un par de años en realmente salir de mi zona de confort, prácticamente hasta que mi incomoda-comodidad se acabó. Ese grandioso y fatídico día en el que mi empresa tuvo una avalancha de problemas que hicieron que sus mínimas ganancias simplemente desaparecieran.

Fui empujada al cambio por el universo. Sacada a patadas de mi zona de confort y ¿sabes qué? Ahora puedo darme cuenta de que ¡Ha sido de lo mejor que me pudo haber pasado!

¿Sorprendente? Quizás.

Cuando no tuve opción más que moverme y adaptarme, la necesidad me hizo aprender y cambiar muy rápido: lo que no había aprendido en 3 años lo aprendí en unos meses.

En esto de emprender ninguna carrera universitaria, maestría, doctorado, especialidad, diplomado puede equipararse al aprendizaje que te proporciona la experiencia. Hacer y actuar. Caerse y levantarse. Mientras más rápido fracases más pronto encontraras la manera de no hacerlo. Y sí, es a veces difícil, a veces doloroso, a veces te desesperas y a veces sientes todas las emociones juntas.

Y el secreto está en dejarse caer y levantarse, cambiar. Comprender que si te la pasas haciendo lo mismo no podrás esperar resultados distintos. Comprender que no se trata de que te rindas, porque este en muchos aspectos es también un juego de constancia y necesitas echarle cada vez más ganas, más empeño, haciéndolo a la vez con la cabeza fría y objetivamente. Salirte de tu zona de confort aunque parezca más arriesgado que nunca.

Y ya sé lo que dirás ahora ¿Cómo puede uno echarle más ganas objetivamente? ¿Cómo salirte de tu zona de confort cuando o estás muy a gusto o estás increíblemente asustado?

Uno de mis amigos me enseño con el ejemplo como se hace eso. Me apoyo mucho cuando tuve “mi primera quiebra”. Me acompañó a mudarme y me prestó su camioneta, me llevó su escritorio de la suerte, me dio una palmadita en la cabeza y luego, se rió muy a gusto de mí:

-Es que te lo tomas muy en serio Susa. Esto pasa y después de un tiempo, si sigues adelante trabajando duro, pues se pasa.

Ese sería el Consejo No. 1: Avanzar, no detenerte aunque las cosas vayan perfectas o si las cosas no van tan bien como quisieras.

Rendirte NUNCA, redireccionar sí y experimentar nuevas cosas SIEMPRE.

A mi amigo del que te cuento, le había pasado algo parecido un par de meses atrás pero tomó una actitud distinta a la que yo tome.

Mientras yo me victimizaba y decidía deprimirme por más de un año, él se enfocó en estudiar, aprender y actuar. Lo vi esforzarse en invertir en su educación práctica, desvelarse en eso y en la mañana aplicarlo en su empresa. Lo vi viajar con esfuerzo a cursos y diplomados, hacer exámenes y sobre todo, aplicar con un valor increíble todo lo que iba conociendo en su propio negocio.

Experimento con muchas ideas, se aventuró a estudiar un nuevo idioma y un montón de cosas que le interesaban pero parecían increíblemente complicadas. Yo no entendía cómo podía ser tan osado y él me miraba paralizada y me decía que me levantara.

-Yo no puedo hacer lo que tú haces -le dije un día, después de que por vigésima vez me invitara a comer para animarme- tengo miedo, ¡estoy asustada! tengo 1 dólar en la bolsa y tú no sabes qué es eso. No sé qué hacer.

Mi buen amigo me dedico un gruñido exasperado y a la vez comprensivo.

-¿Y tú crees que yo no tengo miedo a veces, Susa? Yo también he tenido 1 dólar en la bolsa, he tenido hambre, deudas, he pensado si este es realmente el camino para mí pero he decidido actuar. ¿No te gusta tu situación actual? Bien ¿Qué vas a hacer al respecto?

No lo comprendí pero eso no lo detuvo. Se la paso saliendo de su zona de confort; dominando muchas cosas, experimentado, siempre teniendo en cuenta de manera objetiva sus inversiones y ganancias. Meses después uno de sus intentos de prueba y error no tuvo error. Su empresa creció exponencialmente. Empezó a viajar tanto que dejamos de vernos. Su ejemplo fue uno de los que me inspiro para preguntarme a mí misma que podía hacer al respecto.

Así que sí, sí puedo comprender a mi antiguo cliente que me ha llamado hoy:

También he tenido 1 dólar en la bolsa.

También he sentido y aún siento, A VECES, miedo.

A veces, las cosas no resultan como las planeo y me veo a mi misma empujada de nuevo de esa zona donde ya me estaba poniendo cómoda.

¡Aún el día de hoy!

He sentido hambre, necesidad, urgencia. Deudas, conflictos, tristeza, depresión ¡Ya me sé el cuento de memoria! He escuchado todas esas EXCUSAS de MI PROPIA BOCA. Me he quedado paralizada en mi zona de confort llena de una rutina que no me gustaba, ni me funcionaba y ¡realmente sufría! Y el mejor consejo que puedo darte es ese:

RENDIRSE NUNCA, REDIRECCIONAR A VECES, EXPERIMENTAR NUEVAS ALTERNATIVAS SIEMPRE.

Por todo esto, si has decidido emprender te aconsejo ACTUAR. Estudia sí pero lleva todo eso a la práctica y EXPERIENCIA.

¿Qué opinas? ¿Estás listo para tomar acción?

Fuente: susanabaizabal

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