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Así es como los ricos traspasan sus impuestos a los pobres

Publicado en Interés General | 2 de mayo, 2011

Ricos y pobresUn impuesto a la riqueza que afecta a los pobres

Se trata del ex Impuesto a la Riqueza, actualmente rebautizado Bienes Personales. Deben pagarlo aquellos con activos mayores a los $305.000, algo así como un departamento y un auto chicos.

Por Ismael Bermúdez [email protected]

La falta de actualización de los impuestos no solo afecta el Impuesto a las Ganancias. Otro gravamen que golpea a los contribuyentes, incluyendo a los asalariados, es el Impuesto a los Bienes Personales, otrora llamado Impuesto a la Riqueza.

Desde hace tres años, los que poseen bienes por más de $305.000 tienen que presentar una declaración jurada y pagar el impuesto. Con dos agregados: los trabajadores que ganaron más de $96.000 anuales están obligados a presentar una declaración jurada detallando los bienes que poseían al 31 de diciembre del año anterior, y los que tuvieron ingresos brutos superiores a los $144.000 anuales tienen que presentar además la declaración de Ganancias.

La AFIP ya publicó los valores que deberán ser tomados para la valuación de automóviles, moneda extranjera y otros bienes al 31 de diciembre de 2010. Y sobre esos valores las alícuotas varían del 0,5% al 1,25% sobre el monto declarado.

El especialista Cesar Litvin aclara “que los $305.000 no son un mínimo no imponible porque quien tiene bienes por encima de ese valor paga el impuesto sobre la totalidad del valor declarado, no sobre el excedente. Y está tan desactualizado que el origen de este impuesto —que se llamaba Impuesto a la Riqueza— quedó desnaturalizado. Hoy en día cualquier persona con un departamento pequeño y un auto supera los $305.000 y tiene que pagar este Impuesto a la Riqueza sin ser rico. Lo mismo pasa con el deber de presentar una declaración jurada si ganan más de $96.000 anuales. En realidad, todo el sistema tributario se está desnaturalizando cuando no se recomponen los montos como consecuencia de la desvalorización monetaria y los efectos de la inflación”.

Litvin agrega que la distorsión es tal que se da el caso quien compró un departamento de 3 ambientes en 2001 en US$95.000 no tributaba y, por el sistema de valuación, sigue exento de este impuesto. Y quien compró el año pasado un departamento más chico, por el mismo valor en dólares, tiene que pagar. Y sostiene que “este impuesto debería gravar los bienes superiores a los US$200.000, aplicar una actualización automática para evitar los efectos distorsivos de la inflación y tributar sobre el excedente de esa cifra”.

La abogada y contadora Flavia Meltzi plantea que el monto mínimo de este impuesto fue fijado en $305.000 en diciembre de 2007 y desde entonces, a pesar de la inflación de los últimos tres años, no se actualizó. Y esto afecta sensiblemente los bolsillos de los contribuyentes. Tanto más si se considera que el impuesto antes de esa fecha gravaba solamente los excedentes del entonces mínimo no imponible ($102.300) mientras que en versión vigente somete al gravamen la totalidad de los activos del contribuyente, aún cuando sólo se supere en un peso el piso de $305.000. Así las cosas, “de modo alguno puede afirmarse que este monto, apenas cercano a los US$ 75.000 sea realmente una exteriorización de ‘riqueza’, dice Meltzi.

Esta situación se agrava por el mecanismo de valuación de los bienes que puede generar importantes distorsiones entre contribuyentes de igual capacidad contributiva. Es el caso de los inmuebles, que se valúan por su valor de adquisición actualizado neto de amortizaciones o el valor fiscal, el que resultare mayor. “Considerando que las valuaciones fiscales se encuentran retrasadas (tanto así que ha llevado en la Ciudad de Buenos Aires a crear el “Valor Inmobiliario de Referencia” como base para determinar el impuesto de sellos), da lugar a que dos contribuyentes propietarios de dos inmuebles idénticos podrán tener valuaciones sustancialmente diferentes según el momento en que los bienes se hubieran incorporado al patrimonio, pudiendo uno estar fuera del impuesto y el otro tributar”, sostiene Meltzi. Y agrega: “Si se aplicara al mínimo del impuesto el mismo mecanismo de ajuste que el utilizado periódicamente para calcular las cuotas que deben abonar los trabajadores autónomos al régimen previsional, que desde diciembre del 2007 (fecha de modificación del piso del Impuesto a los Bienes Personales) hasta nuestros días se incrementó en un 78%, estaríamos en el orden de los $543.000, monto que si bien tampoco es un verdadero exteriorizador de riqueza ya que no llega a US$133.000, al menos resultaría más equitativo”.

Fuente: http://i-eco.clarin.com/economia/impuesto-riqueza-afecta-pobres_0_455954665.html

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