Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Así es cómo debes engañar a tu cerebro para cometer errores inteligentes

Por Juda Pollack y Olivia Fox Cabane | Publicado en Interés General | 9 de Febrero, 2017

Vivir MejorJuguemos un juego. Se llama “¿Quién es tu antepasado?”

Imagina que estamos unos 200.000 años atrás: Dos personas están sentadas alrededor de un pozo de agua, ambos recién ramificados en un nuevo camino evolutivo hacia los seres humanos modernos.

De repente, oyen el chasquido de rama detrás de ellos. Uno de ellos salta, con los ojos muy abiertos, los oídos afinados, los músculos tensos. El otro extiende sus piernas y le dice: “Probablemente no sea nada.”

Por lo tanto, ¿Quién es tu antepasado?

Por qué es bueno que las cosas parezcan malas, arriesgadas, y amenazantes

Probablemente no sea chill-out. Todos nosotros somos descendientes de los primeros seres humanos que tenían un sesgo hacia notar lo negativo. Es una de las cosas que nos mantuvieron a todos vivos. No darte cuenta de algo que puedes comer, como una manzana, no es gran cosa. Pero no darte cuenta de que algo te va a comer, eso sí es un problema de proporciones existenciales.

Y por eso tu amígdala, la alarma de incendio de tu cerebro, dedica dos tercios de sus neuronas para escanear por negatividad. Notamos los rostros enojados con mayor rapidez y facilidad que los rostros felices. El dolor nos enseña más rápido que el placer.

Cuando notamos algo negativo, nuestro hipocampo lo guarda en la memoria casi inmediatamente. ¿Pero sabes cuánto tiempo tienes que mantener algo positivo en tu conciencia para dejarlo establecido como un recuerdo? Necesitas 12 segundos completos. Como el psicólogo Rick Hansen dijo, el “cerebro es como un velcro para las experiencias negativas, pero como teflón para las positivas.”

Así que estamos preparados para notar nuestros errores; notar que nuestro jefe está molesto con nosotros, notar que nuestra audiencia está aburrida, notar el tono de desaprobación en la voz de nuestro padre. Estos actúan como un cable-trampa en nuestro cerebro y nos hacen menos racionales, menos creativos, menos productivos y menos felices.

Desde un punto de vista evolutivo, lo que nos trajo hasta aquí (nuestro sesgo de negatividad) no nos llevará a allá, a donde sea que estemos tratando de llegar en nuestras vidas personales y profesionales.

Cómo manejar las cosas malas mejor

Entonces, ¿qué hay que hacer?

Bueno, no puedes dejar de notar lo negativo. Pero puedes cambiar la forma en que lo ves. Esto se conoce como “reevaluación cognitiva.”

Digamos que estás haciendo una presentación y cometes un error. Podrías decirte a ti mismo: “Lo arruiné, soy pésimo, siempre me pasa esto, como en el quinto grado.” O podrías re-evaluarlo. Podrías recordar que Frank Sinatra cuidadosamente desordenaba el cuello de su camisa antes de subir al escenario. Sam Walton (fundador de Walmart) hacía caer a propósito sus notas cuando caminaba hacia el atril. Estás en buena compañía; los errores pueden ser algo bueno.

La razón por la que esto funciona es porque la primera reacción del cerebro ante los nuevos conceptos es aceptarlas como válidas; la incredulidad tarda una fracción de segundo más que la creencia. Si bien tu cerebro está cableado para la negatividad, también está preparado para la ingenuidad. Y en ese corto intervalo cognitivo, puede que ya hayas avanzado.

Cuando cometes un error, si te dices, “Está bien cometer errores, Frank Sinatra los hacía a propósito,” tu cerebro lo creerá el tiempo suficiente como para volver a recuperar su impulso. Y mientras la incredulidad se apresura para agarrarte, ya habrás continuado con la presentación.

A nadie le importa tus deslices tanto como a ti

Aquí hay otra manera de re-evaluar un error. Sabemos por innumerables estudios que las personas escuchan con su parte emocional tanto como (si no más) su parte racional. Para ser escuchados, necesitamos tener buena información y personas que se sientas bien con nosotros. Necesitamos que les agrademos. Y los errores representan una gran oportunidad para poder aumentar tu simpatía.

Después de todo, la razón por la que Frank Sinatra desajustaba su cuello y Sam Walton dejaba caer sus notas era para hacer más fácil para el público poder relacionarse con ellos. Al público le agradaban más por sus errores, no menos. Cuando cometas un error, úsalo como una manera de conectarte con la gente. No sólo a la gente que te vio estropeándolo todo le agradarás más, también estarán más inclinados a estar de acuerdo con tus ideas.

De hecho, incluso puedes practicar cometer un error a propósito en tu próxima presentación. Cuando lo hagas, poséelo. Di algo como: “¡Vaya. No se supone que esté allí!” Y sigue adelante.

Una última cosa: ¿Recuerdas que dijimos que para poder establecer un recuerdo positivo, tenías que mantenerlo en tu conciencia durante 12 segundos? Ese es un tiempo extremadamente largo para los estándares neurológicos pero también es tiempo suficiente para poder intervenir de manera consciente.

Así que practica haciendo esto: La próxima vez que encuentres un lugar de estacionamiento rápidamente, o alcances el tren, o des una gran presentación (con un error), saca tu teléfono, pulsa el cronómetro, y enfócate en esa buena cosa durante 12 segundos. Te hará mucho más resistente la próxima vez que lo estropees.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

Compartir

 

« Anterior:

Siguiente »

Deja tu comentario


Subir »
FB