Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Aprende de tus éxitos y fracasos en 7 pasos

Por Armando Ruiz | Publicado en Historias | 3 de agosto, 2016

fracasosEl emprendimiento tecnológico es quizá uno de los más complicados. No solamente se necesitan conocimientos precisos para los proyectos, sino que se debe combinar con ofrecer un beneficio que el cliente considere de valor.

Al enfrentarse al problema de la promoción surgen muchas dudas. ¿Cómo debe conducirse un emprendedor tecnológico? ¿Cómo dar a conocer su marca, su empresa e incluso a ellos como líderes en el sector sin morir en el intento? ¿Qué pasa si fracaso?

Para Pau García-Milá, emprender es algo que vio desde niño cuando sus padres, arquitectos, decidieron poner una pizzería ante una crisis inmobiliaria que los dejó sin ingresos, por lo que creció en el negocio de la familia. A los 17 años fundó su primera de tres empresas, eyeOS, que en 2014 vendió a Telefónica.

11 años después, además de llevar su startup, Ideafoster, ha impartido conferencias en otros países y lleva publicados cuatro libros, sin embargo, prefiere ser reconocido como emprendedor.

“La gente se pone ‘CEO’ o ‘director’ y yo trato de huir de cargos ejecutivos. He fundado varias empresas y en la última soy partner.”

Sin embargo, su carrera no ha estado exenta de fracasos y épocas de vacas flacas. A partir del aprendizaje que dejan los tiempos buenos y malos, ha sabido llevarlo al ámbito de su marca personal de la siguiente manera.

1. Superar las barreras

Cuando avisó en su casa que iba a emprender, sus padres le advirtieron que tuviera cuidado. Incluso amigos y familiares le decían que podría ser riesgoso.

“Yo creo que en un intento de protección te intentan frenar. A mí me decían ‘ya lo harás dentro de unos años’ pero me doy cuenta de que no hay buen momento para emprender, que teniendo 17 años no tienes nada qué perder, lo puedes intentar todo, pero no tienes nada de experiencia. Con 25 años igual y sabes algo, has estudiado, pero ya empiezas a pensar en tener una familia y tienes más miedo. Con 40 ya tienes tu familia y tienes tus hijos y no quieres arriesgar. Entonces nunca hay un momento ideal. Creo que independientemente del momento, lo importante es que esté seguro de lo que se hace.”

De igual forma, los primeros 6 años de la empresa la gente les decía que iba a fracasar hasta que recibieron a sus primeros inversionistas grandes.

“A nivel de empresa no teníamos nada. Cada mes estábamos cerca de tener que cerrar la empresa porque teníamos que matarnos para llegar a fin de mes, pero a nivel de proyecto hacíamos algo que era importante.”

A los nueve años, algo inusual para una startup, fue vendida a la empresa telefónica más importante de España.

“Fue divertido porque éramos una empresa muy pequeña pero hacíamos un trabajo muy bonito pero muy importante a nivel tecnológico.”

2. Aprender de los fracasos sin aferrarse a ellos

La segunda empresa de Pau, Bananity, fue fundada en 2011. Era una red social basada en el big data de las pasiones, es decir, el usuario ponía lugares, películas o canciones que le gustaran y el sitio los analizaba con datos de otros usuarios para sugerirle cosas que también podrían gustarle, haciendo un match. Cerró en 2014, tras varios intentos de mantenerla a flote.

“Fue quizá uno de los fracasos que más me ha dolido porque puse no solo una parte de los ahorros sino la ilusión de que aquí podría haber algo y cerró, no nos funcionó.”

Sin embargo, considera que el fracaso es necesario y hasta sano en el proceso.

“No me duele hablar de los fracasos. Me duele fracasar porque sé que no lo he hecho bien, pero cuando ya está lo explico. Para mí es muy importante explicarlo, es como una terapia. Al cabo de un mes ya estoy pensando en lo siguiente, porque si no llega algo que se llama ‘parálisis del análisis’ y es terrible.”

Como cada pérdida, el analizarlo permite seguir hacia lo siguiente pero es importante no aferrarse.

Yo creo que es importante cerrar los ciclos, pasar página y hay gente que no lo hace, pero tampoco estar un año intentando aprender cosas. Ahora es muy fácil decirlo mirando atrás, porque analizas y dices que aquí te equivocaste. Al final no pasa nada, es sano que una empresa no vaya bien y cierre. ¿Robamos a alguien? ¡No! ¿Hicimos algo malo? ¡No! Simplemente tomamos malas decisiones que no fueron bien y no es ningún delito. Afortunadamente no es nada que no se pueda recuperar. No es la salud.”

Curiosamente, ese mismo año tuvo, en un periodo de seis meses, la experiencia de vender su primera empresa y cerrar la segunda.

“Viví la mejor y la peor situación de un emprendedor: fue adquirida una empresa y otra tuvo que cerrar y luego en 2014 fundé Ideafoster, que afortunadamente está creciendo y mucho.”

3. No tener miedo a comunicarlo y compartirlo

“En España nos educan no para ser emprendedores sino para ser trabajadores y funcionarios. Hay muy poca vocación emprendedora. Cuando empecé a hablar a favor de que la gente tenía que emprender y fundar empresas hubo una parte de la gente que me odiaba por eso. No les gusta que alguien joven les diga ‘todo mundo puede ser empresario y es bueno empezar empresas’”

Sin embargo, su gusto por comunicar, que traía desde niño cuando quería dedicarse a la locución en radio, le facilitó dar el salto a conferencista y autor, sobre todo en Latinoamérica.

“La actitud en países como México y Colombia es de ‘quiero conseguir cosas, me quiero ganar mi vida’ y el emprendimiento hay mucho qué decir. Sobre todo explicar a partir de mis experiencia de éxito y fracaso qué se puede aprender de ellas.”

Pau ha publicado cuatro libros: Está todo por hacer (2008) que escribió a los 20 años y fue un éxito en ventas, Optimismamente (2011) que hablaba del optimismo en tiempos de crisis y no fue bien recibido, Tienes una idea (pero aún no lo sabes) (2012) que le abrió las puertas a México y Latinoamérica como asesor y conferencista, y recientemente Eres un gran comunicador (pero aún no lo sabes) (2015).

“Fue de la idea de mezclar lo que quería hacer y lo que sabía hacer.”

4. Capitalizar el éxito

En el momento que Pau recibió el premio de “Emprendedor del año” en 2011, le empezaron a llamar para platicar de innovación, a los 23 años.

“Me di cuenta que si cuidaba esta marca personal, me abrían las puertas en algo que me apasionaba y comencé a escribir un blog pero yo siempre he pensado que esto es temporal. Fracaso y nadie me llama, triunfo y me llaman. Me la paso muy bien pero el día a día está aquí, en la oficina.”

De la misma forma, Ideafoster le ha permitido volver a lo básico, lo cuál considera divertido. De tener una empresa ya desarrollada a volver a una oficina pequeña planeando desde cero le ha permitido volver a sus inicios como emprendedor. Actualmente tienen más clientes fuera de España que dentro.

“Nos dedicamos a trabajar con grandes empresas, sobre todo multinacionales, para crear proyectos dentro de ellas. Es decir, ayudamos a que innoven en proyectos tecnológicos como si fueran startups. Tenemos una red de 39 empresas con las que colaboramos que son especialistas en muchos temas, para desarrollar estos proyectos. Estamos entre una consultora estratégica y una aceleradora de proyectos.”

5. Que comunicar no te impida emprender

Muchos emprendedores afirman que están demasiado ocupados para dar conferencias y escribir libros sobre sus casos de éxito y tienen razón. Por eso Pau se ha puesto límites.

“Intento de que esa parte no ocupe más de un tercio de mi tiempo. El problema es que ir a México a una conferencia son cuatro días, entonces hago locuras como un vuelo relámpago de 24 horas o mantener el horario español para trabajar.”

Sin embargo, comunicar no es un impedimento para emprender, sino la libre expresión de ideas permite al emprendedor encontrar aliados y apoyo de gente a la que esas ideas pueden ser de interés.

El sitio donde hay más ideas en el mundo es en el cementerio. Gente que se murió con sus ideas. Claro que hay una posibilidad de que te roben la idea pero es una balanza. ¿Es mejor contarla a mil personas y que una me la quiera robar o no contarla y que nadie me ayude? Si se la cuento a mil, tal vez habrán 200 que me quieran ayudar. Si no la cuento, nadie me ayuda.”

6. No confiar en la suerte

Para Pau, el esfuerzo es clave en el éxito de una empresa. El creer en el proyecto y luchar porque tenga éxito le ha permitido emprender una y otra vez, pero sabe que el enfoque desde afuera es distinto, como cuando vendió eyeOS.

“Después de 10 años de no dormir y machacarme me dijeron ‘te ha tocado la lotería, has tenido suerte’ y les digo: ‘¿dónde has visto la suerte?’ Hemos estado a punto de cerrar, de caernos mil veces y he luchado para mantener la empresa porque creo en ella. Pero cuando fracasas todo mundo te dice: ‘Te lo dije, debiste haberme escuchado’. Es su palabra favorita”.

Por eso, el deber del emprendedor de hacerse responsable de sus triunfos y fracasos en lugar de dejárselos a la suerte le permite tomar las riendas de la situación, aprender cuando ha fallado y saber comunicar las claves del éxito.

7. Valorar a la familia

Los viajes, conferencias y entrevistas le daban a Pau una oportunidad de tomarse un “tiempo fuera” y olvidarse de la rutina, pero con la llegada de la paternidad, sus prioridades son otras.

“Antes le daba mucha importancia. Ahora mi vida es mi bebé. Desde que soy padre, al final es cosa de ser feliz con lo que tienes y desde que soy papá ya no necesito momentos para desconectarme, estoy media hora con mi hijo y estoy feliz.”

Sus experiencias de la infancia con sus padres dejando el despacho de arquitectos le dejaron una lección sobre la familia.

“Tengo una empresa tecnológica pero si me va mal tengo una familia qué mantener, así que entro a trabajar en una cafetería o cambiaré de cosa. A veces las cosas no van como nos gustaría y tenemos qué adaptarnos. El que se adapta sobrevive y el que no, muere.”

Fuente: entrepreneur

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