Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Algunas estrategias para controlar tu flujo de efectivo

Por Joan Lanzagorta | Publicado en Educación Financiera | 18 de octubre, 2017

controlHoy hablamos acerca de la importancia de tomar el control de nuestro flujo de efectivo y esto efectivamente significa hacer un plan de gastos.

Tomar el control significa decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros.

Suena sencillo y en realidad puede serlo. Sin embargo a mucha gente se le complica por el modo en que lo ha intentado.

Por eso me gustaría ofrecer algunas estrategias:

1. Debemos planear cómo gastar únicamente el dinero que ya recibimos, que tenemos en mano.

La mayoría de las personas hace lo contrario: presupuesta el dinero que va a ganar en el mes (que puede ser fijo o variable), dinero que aún no tiene.

¿Por qué? Primero porque las proyecciones siempre salen mal. La realidad nunca es exactamente como la planeamos, siempre hay imponderables.

Pero también porque ceñirnos únicamente al dinero que tenemos en mano nos fuerza a priorizar, porque hay una sensación de escasez pero a la vez de realidad.

2. Debemos asignarle un trabajo a cada peso que ganamos.

No debemos dejar un sobrante, sino hasta el último centavo debe tener un destino. Nosotros somos, como ya mencioné, quienes le debemos decir a nuestro dinero qué debe hacer. Entonces habrá parte que se tenga que destinar al pago de la luz, pero también parte que podremos guardar para nuestras próximas vacaciones o como ahorro para el retiro.

En un plan de gastos no puede haber dinero ocioso, holgazán, que no tenga un destino. Porque este dinero se nos irá de todas maneras sin saber cómo.

3. Debemos considerar nuestros gastos reales.

Demasiadas personas hacen un presupuesto pero no piensan que en un mes tendrán que hacerle mantenimiento a su coche, que habrá que pagar las inscripciones de los hijos, la prima de un seguro o los regalos de Navidad.

Entonces cuando estos gastos llegan, resulta que desbalancean todo y nos fuerzan, en ciertos casos a endeudarnos. En México es muy común ver largas filas en los montepíos durante el regreso a clases, o después de las fiestas navideñas, porque las personas tienen que empeñar algún objeto para poder hacer frente a esos compromisos.

Otras personas usan, simplemente, su tarjeta de crédito o incluso obtienen un préstamo de nómina y comprometen así, su flujo de efectivo futuro.

Todos esos son gastos que sabemos que vendrán y es mucho más manejable si los dividimos entre 12 y nos vamos preparando para ellos de poquito en poquito. Cuando llega el momento, podremos pagarlos de contado y créanme, esa es una situación maravillosa.

4. Nuestro presupuesto no puede ser rígido.

Como ya mencioné las cosas nunca pasan exactamente como las habíamos planeado. De repente el recibo de la luz llega más alto de lo que habíamos presupuestado, pero de todas maneras habrá que pagarlo. Entonces nos tendremos que adaptar.

¿Cómo se hace eso? Muy sencillo, tendremos que sacar la diferencia de otro lado (tomar el excedente de otra categoría) para que en el mes, en el total, no hayamos gastado de más. Nuevamente es un ejercicio de prioridades (a lo mejor bajar un poquito el presupuesto de diversiones, para cubrir ese extra en el recibo de la luz).

Pero también debemos saber que eventualmente, habrá algún mes en el que gastaremos un poco más. Si eso pasa entonces tendremos que cubrir ese sobre-gasto con el siguiente ingreso que recibamos.

Desde luego, esto se puede hacer cuando es algo eventual y cuando la diferencia no es mucha, si gastamos el doble por alguna razón, eso implicará necesariamente incurrir en deuda, lo cual no es deseable (y lo que significa que en realidad nunca tomamos ningún control).

Fuente: eleconomista

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