Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Agarrar la pelota roja

Publicado en Educación Financiera | 16 de septiembre, 2011

Kim KiyosakiPuede ser pesado, pero no obtendrás los resultados deseados a menos que te presiones a ti mismo.

Por Kim Kiyosaki

Has oído el dicho: «Todo el mundo quiere ir al cielo, pero nadie se quiere morir.»

Veo ese sentimiento en todas partes: en los negocios, en las inversiones y en la vida personal de la gente. Pregúntale a alguien, «¿Quieres ser rico?» y te dirán: «¡Por supuesto!» Pero pregúntales, «¿Estás dispuesto a hacer lo que haga falta para lograrlo?» y muy a menudo, conseguirás una mirada vacía. Para mí, la diferencia entre alguien que logra sus metas y sus sueños y alguien que no, es que uno está dispuesto a hacer lo que haga falta para llegar, y el otro no.

En un artículo anterior escribí acerca de los cuatro tipos de personas en el mundo: Aquellos que deben tener razón, los que deben estar cómodos, los que deben ganar y los que deben ser queridos. Soy un una chica «debo ganar». Y para ganar, a veces tienes que hacer cosas que son incómodas, difíciles e incluso que dan miedo. La prueba más reveladora que demuestra si eres una ganadora (o una perdedora) es la forma en la que respondes a la adversidad. ¿Qué haces bajo presión? ¿Retrocedes? ¿Renuncias? ¿Te enrollas las mangas y te pones a trabajar? En pocas palabras: ¿Sigues adelante? El cómo respondes cuando las cosas se ponen difíciles es la diferencia entre ser una mujer rica y una mujer pobre.

Si estableciste tus metas al principio de este año, ¿Cómo te está yendo? ¿Estás haciendo lo que tienes que hacer para alcanzarlas? ¿Estás o está alguien de tu confianza revisando tus avances para llegar a tus metas?

A veces necesitas un Coach (Entrenador)
Eso es lo hermoso de tener un Coach. Tengo muchos coaches en muchas áreas de mi vida: negocios, inversiones, presentaciones, fitness y desarrollo personal. Incluso tengo un coach para la televisión. Mis coaches me mantienen responsable cuando mi tendencia natural es tomármelo con calma. Mi debilidad (una de muchas) es que soy esencialmente perezosa. Así que hago lo mejor para rodearme con coaches, mentores y amigos que me empujen más duro de lo que me empujo yo misma.

Por ejemplo, yo estaba ejercitando en el gimnasio con mi entrenador, JR, cuando me dijo: «Kim, recoge la pelota roja para tu próxima serie de ejercicios.» Crucé el gimnasio y me incliné para recoger la pelota, esperando que fuera bastante más ligera. Pero me di cuenta de que era mucho más pesada que las pelotas de color azul y amarillo que estaba acostumbrada a usar. Dudando me dirigí hacia JR, con la pelota roja en la mano. «OK,» dijo, «quiero que hagas 40 zancadas con la pelota sobre tu cabeza. A continuación, haz 20 abdominales en la pendiente con la pelota roja. Y por último, 20 sentadillas con la pelota.» Le di mi mirada cuestionadora y me lancé a hacer mis zancadas, abdominales y sentadillas. Luego, volví con JR jadeando y resoplando, pero orgullosa de mis logros y lista para pasar al siguiente (Y más fácil) ejercicio. En lugar de eso, JR dijo: «Buen trabajo. Ahora dame dos series más.»

«¿Dos series más?» Protesté. «¡Esta pelota roja es pesada!»

JR sonrió y dijo: «¿Quieres que sea más bueno contigo? ¿Estás pagándome para que te sostenga la mano o me estás pagando por resultados? Depende de ti.»

Me alejé tranquilamente con mi pelota roja y empecé mi siguiente serie de zancadas.

Fue entonces cuando me di cuenta de que para obtener resultados en cualquier cosa, tienes que agarrar la pelota roja. Muy a menudo, vamos a por los desafíos y las metas más livianas (Las pelotas amarillas o azules) – porque son más fáciles y más cómodas. Sin embargo, para obtener los resultados que queremos, tenemos que hacer algo de trabajo pesado y agarrar la pelota roja.

Así que la pregunta «Pelota Roja» que debes hacerte es la siguiente:

¿Cuál es la única cosa en mi vida, hoy, que si la hiciera, yo sé que mejorar mi vida significativamente?

Una vez que sepas la respuesta a esa pregunta, pregúntate: ¿Estoy dispuesta a hacer lo que haga falta para hacer esa única cosa?

Esa puede ser tu pelota roja y la tienes que agarrar.

Fuente: http://www.richwoman.com/Resources/Articles/Stretch-for-the-Red-Ball

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