Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

A los 14 vendía melones y a los 29 ya hizo 5 barrios

Publicado en Historias | 29 de agosto, 2011

Juan Manuel Giménez RiiliEstá convencido de que tener calle es más importante que hacer master en EEUU. Perfil de un emprendedor precoz.

Por Adolfo Sánchez

Se define como un “todo terreno, de barrio” que tiene “calle” y asegura que eso es lo que lo diferencia de quien hace “1.000 masters en EEUU”.

Juan Manuel Giménez Riili tiene 29 años y se dedica a hacer barrios privados y vinos. El primero le da ganancias, el segundo, placer, se sincera. Es el más chico de cuatro hermanos. Verborrágico y apasionado, amante de los deportes y de los viajes: conoce 39 países.

Dice que de niño vendía melones y sandías en la puerta de la casa de sus padres en KM 11, en Guaymallén. Ya adolescente cargaba con un maletín lleno de relojes que vendía a sus amigos en el club (Regatas). Más tarde creó una página de internet que resulto un éxito. Ahora, ya más aplomado, cuenta con una performance de 5 barrios privados y vinos de calidad. Es un emprendedor por donde se lo mire y un empresario con palpable potencial.

La entrevista estaba prevista en la oficina que tiene en el ingreso del barrio Haciendas de la Cruz pero antes de empezarla, Juan Manuel insistió con énfasis recorrer algunos de sus emprendimientos. Ya arriba de su camioneta, primero mostró a Los Andes el barrio Senderos de Campo; después el negocio que hoy le quita el sueño: Las Cortaderas Country; por último, un recorrido por las calles de KM 11, su lugar en el mundo.

“El bautismo de mi nena (tiene 6 meses y se llama Isabel) lo hice en esta plaza. Acá he vivido desde que nací y me gusta que mis amigos vengan”, dice mientras saluda a vecinos que lo ven pasar.

Una y otra vez repite que en el mundo de los negocios es clave ser ejecutivo. “Hay que ir para adelante. Te podés equivocar, pero hay que tomar decisiones y avanzar”, sintetiza. Puede estar por ahí la clave de su empuje.

No comulga con el concepto de country aislado de la sociedad, pero sí del barrio que presta servicios de calidad e integrado a la comunidad.

Ya de regreso en su oficina, con sólo mirarla uno puede adivinar que el que la ocupa es bien joven: un pool para entretenerse, muchos colores fuertes, cuadros, un surtidor de nafta propio de películas norteamericanas de los años 60 y parlantes como para musicalizar una fiesta para 100 personas.

Lo que sigue es un recorte de una charla que buscó conocer cómo vive y qué piensa un pibe que todavía no llegó a los 30.

-¿Cuándo te diste cuenta de que lo tuyo eran los negocios?

-El otro día vendí un lote a una persona y me dijo: “¿Te acordás que cuando eras chiquito me vendiste unos melones y sandías en la puerta de tu casa?”. Tenía 14 años y ya vendía. Mis hermanos son todos profesionales. Lo mamamos de chiquitos. Mi viejo siempre tuvo fincas y se desplomó en los 90. En vez de vender todo y depositar la plata en el City Bank de Nueva York, eligió seguir invirtiendo y la economía de los 90 lo perjudicó.

En una época vendía relojes en Regatas. Tenía un maletín en el que llevaba los relojes y los vendía personalmente. Se los compraba a un distribuidor de la calle Las Heras y se los financiaba a mis compañeros del club.

-No lo necesitabas, ¿por qué lo hacías?

-Sí, no tenía la necesidad de hacerlo pero siempre busqué tener mi propia plata. Está bueno hacer tus cosas. A los 17 años me iba a ir a EEUU a un intercambio y mi mamá no me dejó. Ahí dije: “Nadie me va a volver a decir qué tengo que hacer”.

A los 20 armé una página en internet (Mendoza No Duerme). Anduvo muy bien. Me desprendí de ella y con ese dinero me fui a Sudáfrica a estudiar inglés. Me había quedado con la espina de cuando no me pude ir a EEUU. Yo creo en las personas, no en los apellidos ni nada de eso. Los cambios los producen las personas. Hay que ser ejecutivo, si no, no avanzás.

-¿Qué te gusta hacer más, barrios o vinos?

-Lo más lindo es hacer vinos.

-¿Y qué es más negocio?

-Hacer barrios.

-¿Estás equilibrado entonces?

-Sí, muchas veces el vino me ayuda a vender lotes.

-¿Te gusta el deporte?

-Sí juego al voley y al fútbol

-¿Cuál te gusta más?

-El fútbol

¿Cuál lo hacés mejor?

-El voley jaja. Fui capitán de la selección mendocina en juveniles.

-¿Te interesa la política?

-Sí me interesa, pero es duro opinar. Me gusta la política internacional. Viajo mucho y me interesa conocer. También me gusta la historia.

-¿Qué opinás de la realidad política?

-Creo que está todo muy polarizado. No hay término medio. No sabés a quién creerle. No hay nadie que se banque consensuar.

-¿Cómo ves a Mendoza?

-Guaymallén está andando bien. Yo creo y confío en los que hacen las cosas. Si yo voy al 4º piso (casa de Gobierno) y me atienden, a ese tipo lo voto. Mendoza está bien.

¿Te generan confianza los políticos?

-Yo no descreo de todo el mundo. No creo que todos sean coimeros. No me ha pasado eso nunca. Voy a la Municipalidad y logro que hagan las cosas. Para mí eso vale.

-¿Te preocupa algo?

-Me preocupa la inflación y la inseguridad.

-¿Ves oportunidades para crecer?

-En Europa nacés en clase media y vas a morir en clase media. En Argentina nacés en clase media y podés pegar el salto. Todo depende de vos.

-¿Cuáles son las virtudes que tiene que tener un emprendedor para tener éxito?

-Estudio y calle. La calle es fundamental. Hay muchos que se pasan la vida haciendo masters en EEUU para ser gerentes en Mendoza. Acá, la calle es conocer la cara del tipo que te da confianza o no, el cheque que te viene de vuelta, esas cosas.

Podés hacer 1.000 masters afuera, pero la calle te da mucho. Quizá yo no pueda ser gerente de una multinacional, pero a ese gerente de la multinacional haciendo negocios en Mendoza me lo como crudo. También ser de una zona rural te suma. Te da la posibilidad de estar en la finca comiendo un pollo al disco y mañana estar en Londres en una ronda de negocios y te vas a desenvolver bien.

-¿Cómo te llevás con tus hermanos?

-Muy bien. Pero yo soy más de barrio, callejero, eso me diferencia. Ellos tienen mucho roce con gente de dinero, yo soy más todo terreno.

-¿Fuiste empleado alguna vez?

-Mi único jefe fue mi hermano Federico y me quería echar porque tenía 20 años y no rendía lo que tenía que rendir.

-¿Por qué no rendías?

-Por las trasnochadas. Me salvaron mis otros hermanos. Le dijeron que era chico y que ya iba a mejorar, jajaja.

-¿Cuál es tu mejor creación?

-La bodega y lograr 93 puntos Parker con nuestro vino; haber hecho Mendoza No Duerme con 18 años y ahora es el barrio Las Cortaderas. El orgullo, la capacidad empresarial y la chispa.

-¿Km 11 es tu lugar en el mundo?

-Sí, pero también veo que hay mucho para hacer y oportunidades de muchos negocios.

-¿Te gustan los viajes?

-Mucho. Me sirven para aprenden. Cuando mis amigos se iban a Reñaca, yo prefería el Machu Picchu.

-¿Como te imaginás en 10 años?

-¡Es tan volátil la Argentina! Hoy por hoy no podría irme a ningún lado. Pero me gustaría hacer una capacitación de dos años en otro país. Inglaterra, Francia, vivir allí. Me imagino seguir creciendo con el negocio inmobiliario y los vinos.

Por Adolfo Sánchez – [email protected] – En twitter: @fitosanchez

Fuente: http://www.losandes.com.ar/notas/2011/7/3/vendia-melones-hizo-barrios-578156.asp

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