Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

7 pequeños hábitos que ayer se robaron tu felicidad

Por Marc Chernoff | Publicado en Desarrollo Personal | 3 de enero, 2016

felicidadAprende a valorarte a ti mismo, lo que significa: lucha por tu felicidad y paz mental.

Ayer por la tarde me encontré con una amiga en una cafetería. Trajo su portátil consigo para poder mostrarme algunos de sus últimos diseños de arte digital. Mientras estábamos charlando y viendo sus obras de arte, el portátil de repente empezó a hacer unos ruidos pocos saludables, la pantalla comenzó a parpadear, y luego se apagó por completo. Y, mientras ambos nos estábamos mirando con incredulidad, el aroma de circuitos informáticos fritos llenó nuestras narices.

Rápidamente agarré el portátil para inspeccionarlo y el problema se reveló al instante. La parte inferior de la computadora portátil estaba empapada y un vaso vacío y derramado descansaba al lado de su bolso justo detrás de donde estaba el portátil apoyado. En medio de nuestra charla y mover la pantalla de 15 pulgadas para adelante y atrás, de alguna manera derramamos un vaso de agua que el barista había colocado inadvertidamente detrás de la pantalla, con lo cual quedó fuera de nuestra vista.

Cuando la vida nos lanza pelotas tramposas y con curvas como estas, por lo general no le encontramos ningún sentido, y nuestra reacción emocional natural casi siempre es enojarnos mucho y gritar obscenidades lo más fuerte posible. Pero, ¿Cómo ayuda eso a nuestro dilema? Obviamente, en nada.

Mi amiga levantó sus brazos y, para mi sorpresa, esbozó una media sonrisa y dijo: “Es exactamente por esto que hice un backup de mis archivos esta mañana, y por lo que tengo asegurada mi portátil!”

Yo estaba realmente impresionado por su reacción. Muchas personas que conozco tuvieron reacciones más enfurecidas por inconvenientes mucho más pequeños. Y, sin embargo, esta lamentable situación no le robó su felicidad en lo más mínimo.

Así que tomemos esto como una gran lección para aprender. Es hora de desaprendernos del estrés innecesario que nos está tirando para abajo.

Esta es una nueva hora en nuestras vidas (un nuevo comienzo) y la vida continuará sorprendiéndonos con sus cambios, de una manera u otra. Así que hagamos nosotros también transiciones positivas de cara al futuro. ¿No te parece?

¿No estás cansado de tratar con el mismo tipo de dolores de cabeza una y otra, y otra vez?

En serio, enfócate en purgar algunos hábitos negativos a medida que comienzas de nuevo. Enfócate en aprender de tus errores en lugar de ser conquistado por ellos.

Recuerda que al final, te conviertes en lo que repetidamente haces. Si tus hábitos diarios no te están ayudando, te están dañando. Aquí tienes siete ejemplos comunes de hábitos que se robaron la felicidad de miles de personas durante los últimos años (y apuesto a que puedes relacionarte):

1. Dejar que cada pequeño problema robe lo mejor de ti.

La paz interior comienza en el momento que tomas respiración y decides no permitir que otra persona o evento controle tus emociones.

En otras palabras, gran parte de tu felicidad o miseria en el largo plazo depende de tu actitud, no de tus circunstancias. Si estás estresado por algo externo, ese dolor no es por la cosa en sí, sino por tu interpretación sobre la misma; y eso es algo que tienes el poder de cambiar en cualquier momento.

Sólo respira profundamente, ajusta tu actitud, y la frustración y el estrés desaparecerán.

2. Esperar que el día sea fácil y que todo salga según lo planeado.

Los días fáciles no existen cuando estás haciendo cosas extraordinarias. Las buenas metas requieren trabajo duro. Puede que disfrutes de tus días, pero siempre aparecerán obstáculos inesperados. Esperar lo contrario sólo conduce a dolores de cabeza y angustias innecesarias.

Dentro de muchas décadas, cuando estés descansando en tu lecho de muerte, no estarás recordando los días que fueron fáciles, estarás apreciando los momentos en los que superaste tus dificultades y conquistaste tus metas más importantes. Vas a soñar con la fuerza que descubriste dentro de ti que te permitió lograr lo que antes parecía imposible.

Así que no hagas lo que es fácil, haz lo que eres capaz de hacer, hoy. Y asómbrate de tu propia grandeza.

3. Querer que tus esfuerzos sean absolutamente perfectos.

Cada uno de nosotros es un perfeccionista en algo. Aprende a sentir cuando tu deseo por hacer algo perfecto te impide lograr terminarlo bien. Entiende que la idea de perfección no sólo es inalcanzable, también puede destruir tu mentalidad productiva. Te mantendrá corriendo en el mismo lugar, sintiéndote loco por el resto de tu vida.

Si sientes que estás corriendo en el mismo lugar ahora mismo, haz una pausa y reflexiona. Piensa en la diferencia entre un esfuerzo diligente y el perfeccionismo. Entiende cuándo es suficiente!

Dilo en voz alta si es necesario: “¡Piérdete perfeccionismo! ¡Sin ti soy brillante!”

4. No estar en el presente.

¿No es extraño cómo funciona la vida? Quieres algo y trabajas por ello, y esperas por ello, y trabajas por ello, y esperas por ello, y sientes como si te estuviera tomando una eternidad lograr conseguirlo. Y entonces, sucede y se termina, y todo lo que quieres hacer es volver a ese momento antes de que las cosas cambiaran.

Así que, ¿cómo puedes evitar estos sentimientos de pérdida y confusión?

Estando más en el presente en cada paso del camino.

Persigue tus metas y sueños y, al mismo tiempo, disfruta del viaje para llegar allí. Abraza el paso que estés tomando, incluso cuando sientas que perdiste tu equilibrio. A veces el camino está lleno de baches. Cada paso que des no tiene que ser cómodo ni perfectamente colocado.

Al dejar de lado lo que “debe” pasar o lo que “podría” pasar en cada paso del camino, liberas tu vida para recibir varias pequeñas sorpresas y alegrías. Puede que no lleves la vida exacta que deseas, pero llevarás una existencia milagrosa y significativa, te lo garantizo. La vida a veces es difícil, pero no es una faena. Hazla una aventura. Haz que sea divertida. Toma la decisión de sentirte bien contigo mismo, con tu mundo, con tus posibilidades y con el paso que estás dando en este momento.

Hazlo y sonreirás todo el camino hasta tu meta; y más allá.

5. Desautorizarte a ti mismo con un lenguaje débil.

Las personas con confianza utilizan palabras con intención. Y puedes ser uno de ellos.

Considera la diferencia entre estos dos aspirantes a bloggers (y estudiantes de coaching) con lo que hablé hace poco:

Uno dice: “Sí, soy un blogger. ¿Te gusta la meditación y el yoga también? ¡Excelente! Tenemos que estar en contacto sobre este tema, echa un vistazo a mi nueva guía que acabo de publicar en…”

Y el otro dice: “Bueno, estoy tratando de hacer un blog, pero no estoy seguro de si lo estoy haciendo bien (risa nerviosa). Me hubiera gustado haber empezado antes… bla, bla.”

¿Quién crees que obtiene más visitas, comentarios y republicaciones sociales?

En pocas palabras: Si estás tratando de construir algo o convertirte en alguien, poséelo y habla como si ya lo fueras.

6. Esperar que todos los demás sean tan amables, corteses y atentos como tú.

Quizás una dura verdad…

Vas a terminar muy decepcionado si esperas que las personas siempre hagan por ti lo que tú haces por ellas.

No todo el mundo tiene el mismo corazón que tú.

7. Ser demasiado rígido (o demasiado “maduro”) como para perderte en una exploración juguetona.

A veces nos ponemos demasiado peso en tratar de controlar cada aspecto minúsculo de nuestras vidas. Baja un cambio, relájate y toma el camino por la que la vida te lleve de vez en cuando. Intenta algo nuevo, se un poco atrevido, y explora tu curiosidad. Relajarte un poco te permite disfrutar de lo inesperado.

Las más grandes alegrías de la vida a menudo son las sorpresas inesperadas que nunca tuviste la intención de que ocurrieran. Si quieres hacerte realmente bueno en algo, deja de lado la idea de la perfección y sustitúyela por la noción de exploración juguetona sin fin.

No dejamos de soñar y explorar porque envejezcamos; envejecemos porque dejamos de soñar y explorar.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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