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6 hábitos mentales de las personas que manejan bien sus emociones

Por finanzaspersonales | Publicado en Interés General | 14 de enero, 2019

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La ira y las reacciones impulsivas siempre están a la orden del día. Pero si empieza a replicar estos comportamientos lo más probable es que se vuelva un experto evitando que salgan a la superficie.

Para nadie es un secreto que las emociones humanas son muy poderosas. La ira, por ejemplo, es una las más complejas porque debe aprenderse a expresar de manera saludable para manejarla antes de que se intensifique.

Eso requiere inteligencia emocional que no es más que la capacidad de ejercitar la autoconciencia para comprender la situación desde múltiples ángulos y el autocontrol para ver las cosas a través de otros filtros antes de salirse de los cabales.

Cuando la ira llama tenemos que saber cómo lidiar con ella de manera apropiada. Si se maneja mal, no solo puede sabotear su habilidad para liderar y para trabajar en equipo, sino que puede hacerle perder su puesto.

“Los ataques de ira en la oficina son cada vez más recurrentes a medida que los trabajadores sienten más presión de alcanzar las metas de la compañía. También tiene que ver el hecho de que se ven inmersos en una espiral de instantaneidad e intolerancia”, afirma Camila Garzón, psicóloga de la Universidad Javeriana.

Por lo que aprender a manejarla, y no solo en el ámbito laboral, sino incluso en el personal y con sus amigos y personas cercanas es fundamental para una buena salud mental.

Estos son 6 tips que expertos en inteligencia emocional y personas que controlan sus emociones llevan a cabo a diario.

#1. Ponen límites a las personas que los enojan

Tener límite sanos significa que usted es lo suficientemente asertivo para enfrentar y establecer límites a una persona en particular que viola sus fronteras físicas o emocionales. Debe decirse a usted mismo: «No voy a permitir que esta persona me saque de mi tranquilidad y aproveche esta situación o le falte el respeto a mi autoridad»,

#2. Llegan al fondo del por qué están realmente enojados

Las personas emocionalmente inteligentes se dan cuenta de que la razón de su enojo puede ser más profunda de lo que están experimentando en la superficie. Sondean, procesan, hacen una inmersión profunda, y se preguntan, «¿Qué hay realmente debajo de mi enojo?».

Al dar un paso atrás y observar las causas reales, pronto se dará cuenta de que su ira es realmente una reacción a lo que le molesta, generalmente algo no resuelto en el fondo de su pila: sentimientos de ansiedad, preocupación, miedo al fracaso, etc. Estas son las emociones principales con las que debe lidiar.

La ira siempre es el disparador y una emoción secundaria. Entonces, ¿qué es lo que realmente le molesta? Sea honesto consigo mismo después de un procesamiento. Entonces dígase con brutal honestidad: «La verdadera razón por la que estoy enojado es …»

#3. Responden, no reaccionan

Chuck Swindoll dijo una vez: «Cuanto más vivo, más me convenzo de que la vida es un 10% de lo que nos sucede y un 90% de cómo respondemos». Las personas inteligentes emocionalmente tienen la ventaja porque evalúan una situación, obtienen perspectiva, escuchan sin juicio y se detienen para no reaccionar de frente.

Al pensar su situación racionalmente, sin drama, puede llegar a otras conclusiones más sensatas. Aquí hay tres formas en que las personas con inteligencia emocional responden cuando alcanzan el punto de ebullición:

-Saben cuándo están intentando sacarlos de casillas y se alejan, regresando cuando se sientan en un mejor estado.

-Reconocen su enojo y proceden a hablar con alguien para obtener una mejor perspectiva y comprensión de la situación.

-Son lo suficientemente conscientes de sí mismos como para considerar las posibles consecuencias de haber perdido el control de sus emociones.

#4. Toman una pausa de seis segundos

¿Por qué seis segundos? Según el portal INC.com, los químicos que nos producen las emociones dentro de nuestros cerebros y cuerpos usualmente duran alrededor de seis segundos. Durante un intercambio acalorado, si podemos hacer una pausa por un breve momento, la inundación de productos químicos que se producen se ralentiza.

Cuando se siente frustrado o molesto, antes de decir algo duro, esta valiosa pausa lo ayudará a evaluar rápidamente los costos y beneficios de esa y otras acciones. Aplicar este pensamiento consecuente en el momento le ayuda a tomar decisiones más cuidadosas.

#5. Son los primeros en hablarle a la otra persona después de una discusión

La tendencia de muchos de nosotros es dejar que la ira y el resentimiento infeste nuestro cuerpo después de una discusión o malentendido, y luego cortar a la persona de nuestras vidas hasta que él o ella se acerque a nosotros con una disculpa.

Claro, eso es conveniente. Pero también es simplemente tonto. Una persona con inteligencia emocional no deja que su ego se salga con la suya a expensas de perder un amigo. Será la primera en acercarse para hacer las paces, incluso si eso significa primero disculparse. Ese acto humilde y valiente hará maravillas en cualquier relación.

#6. Cambian a lo positivo

Seamos realistas, después de un intercambio acalorado la ira no solo desaparece con el chasquido de un dedo. Si todavía sale vapor de su cabeza horas después de una discusión, haga un esfuerzo consciente e intencional para pasar a lo positivo. Aquí hay dos cosas que puede hacer:

-Tenga una meditación de gratitud. Saque un pedazo de papel y dedique dos minutos a hacer una lista de todas las cosas que agradece en las últimas 24 horas. El psicólogo positivo Shaw Achor dice que si hace este ejercicio simple durante 21 días seguidos, entrenará su cerebro para buscar pensamientos positivos en lugar de negativos. Esta actividad es la forma más rápida de enseñar optimismo.

-Practique la empatía. Elija mirar a alguien que lo ha ofendido bajo otra luz. Imagínese las circunstancias desafiantes que esa persona puede estar enfrentando y que causaron su propia reacción de enojo.

En la empatía, entiende la frustración de otra persona, sabiendo en su mente que sus emociones son tan reales como las suyas. Esta habilidad para comprender y compartir los sentimientos de otro ayuda a desarrollar la perspectiva y abre a los miembros de un equipo a ayudarse unos a otros.

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