Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
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- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

5 maneras de mantenerte mentalmente fuerte cuando sientas que no eres lo “suficientemente bueno”

Publicado en Desarrollo Personal | 12 de septiembre, 2015

fuerte mentalmente“Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento.” – Eleanor Roosevelt

¿Alguna vez sentiste que no eras lo suficientemente bueno?

¡Apuesto a que sí! Conozco esa sensación. Todos dudamos de nosotros mismos de vez en cuando, es la naturaleza humana. Y lo realmente loco, es que pensamos que a todos los demás no les pasa. Pero sí les pasa.

Todos los días comparamos manzanas con naranjas, comparamos nuestro interior con el exterior de otras personas. ¿Y ese colega tuyo que le está dando una muy buena presentación a tu jefe, mientras esperas nervioso tu turno? Él bien podría estar preso del pánico en su interior. Simplemente no lo puedes notar.

De hecho, si de verdad es bueno, probablemente este preso del pánico en el interior. Las investigaciones sugieren que el llamado “síndrome del impostor” puede ser más intenso en las personas que son mejores en lo que hacen: entre más cosas logres, más probabilidades de codearte con personas más y más talentosas y experimentadas, haciéndote sentir aún más insuficiente en comparación. Así que, en cierto modo, si estás preocupado porque no das la talla, podría ser una muy buena señal de que en realidad si la das.

La gran Maya Angelou, una novelista y poeta de renombre, dijo una vez: “Escribí 11 libros, pero en cada uno, pensé ‘Oh-oh. Me van a descubrir en esta. Estuve jugando con ellos y ahora me van a descubrir.’” Angelou era extraordinariamente talentosa, pero también era extraordinaria en estar dispuesta a admitir que no siempre estaba segura de eso.

Y en el mundo siempre-conectado de hoy es aún más difícil mantener las cosas en perspectiva. Nuestras vidas se están desarrollando literalmente en Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat. Utilizamos estas tecnologías sociales, como es lógico, para mostrar las mejores partes de nuestras vidas: hermosas bodas y lunas de miel envidiables, proyectos terminados, y las mejores sonrisas. Pero olvidamos que sólo estamos viendo la parte más destacado de los demás, no las noches sin dormir, ni los intentos fallidos, ni los momentos de dolor y duda.

Así que con todo esto en mente, si no te sientes lo “suficientemente bueno” ahora mismo, es momento de ajustar tu forma de pensar. Veamos las cinco maneras (probadas con el tiempo) de hacer precisamente eso:

1. Reconoce que todas las emociones vienen de dentro.

No son las fuerzas externas la que nos hacen sentir algo, es lo que nos decimos nosotros mismos sobre lo que está pasando lo que crea nuestros sentimientos. Los prejuicios de la gente, los eventos no planificados de la vida, y tus listas de tareas sin hacer no son inherentes al estrés; son tus pensamientos sobre estas cosas los que te causan estrés.

La mayoría de nosotros queremos colocar la culpa y la responsabilidad en objetos y escenarios externos, porque es la cosa más sencilla que puedes hacer, pero la verdad es que todos los conflictos comienzan internamente, en nuestras cabezas. Cuando huimos de la responsabilidad, no estamos haciendo otra cosa que perjudicarnos a nosotros mismos y socavando nuestro auto-control y auto-disciplina.

La próxima vez que te cruces con un obstáculo y sientas una resistencia interna, no mires a tu alrededor. En vez de eso, mira dentro de ti.

2. No te resistas a donde estás; está donde estás.

Dónde te encuentras en este momento es un paso necesario.

Muy a menudo evitamos experimentar donde estamos exactamente porque desarrollamos la creencia (basada en nuestros ideales o en alguna mentira que alguien alguna vez nos dijo) de que no es donde deberíamos estar o queremos estar. Pero la verdad es que dónde estás en este momento, es exactamente donde tienes que estar para llegar a donde quieres ir mañana.

Respira profundamente, entiéndelo, y quédate con las lecciones.

3. Ve los desafíos como escalones.

Marco Aurelio dijo una vez: “¿Lo que pasó te privo de actuar con justicia, generosidad, auto-control, cordura, prudencia, honestidad, humildad, sencillez, y todas las demás cualidades que permiten a una persona de la naturaleza realizarse sí misma? Así que recuerda este principio cuando algo amenace con causarte dolor: la cosa en sí no fue ninguna desgracia en absoluto; soportarla y prevalecer es una gran fortuna.”

Nada podría estar más cerca de la verdad.

Cuando menos te lo esperas, la vida te prepara un desafío para poner a prueba tu coraje y tu voluntad de expandirte y cambiar; en un momento así, no tiene sentido pretender que no pasó nada, o decir que aún no estás listo. El desafío no esperará. La vida no mira hacia atrás.

Dilo en voz alta: “Hoy voy a hacer lo que los demás no harán, para así mañana poder hacer lo que los demás nunca podrán.”

Será riesgoso y de miedo, sin embargo, y al mismo tiempo, tan hermoso. Porque la verdad es que no debe ser fácil para ser increíble. Sino todo lo sería. Son las cosas por las que peleas, y con las que tienes más problemas antes de ganar, las que valen realmente la pena.

4. Visualice una vida mejor después de fracasar.

Winston Churchill dijo una vez: “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.” Entiende que esto es verdad. Sólo porque hayas enfrentado muchas derrotas en la vida, no significa que hayas sido derrotado. De hecho, es exactamente lo opuesto. Una persona que no comete errores es poco probable que logre algo en absoluto. Es mejor tener una vida llena de pequeños fracasos de los que hayas aprendió, que una vida llena de remordimientos por no intentarlo.

Se trata de crecer más fuerte gradualmente y mejorar con el tiempo.

Puedes pasar meses o incluso años en un proyecto, sólo para ver cómo lo ignoran, o peor aún, como se ríen de él. Una vez trabajé en un proyecto pensando que sería un gran éxito. Pasé un año entero en él, y era mi trabajo más vulnerable hasta la fecha. Cuando se lo presenté a otros para que lo vieran, a ninguno les gustó, algunos se rieron de mí, y yo lloré. Así es como se siente el fracaso cuando te abres y compartes una auténtica parte de ti. Pero recuperarse del fracaso es un ejercicio, un modo de pensar. De hecho, las duras lecciones que interiorice de esa experiencia me ayudaron a hacer mi trabajo más exitoso hasta la fecha.

En otras palabras: Sin fracasos, no hay crecimiento.

5. Recuérdate a ti mismo/a que este momento es tu recurso más preciado.

Una cosa que aprendí de los momentos más desgarradores de mi vida (al perder seres queridos por enfermedades o accidentes) es que la muerte es inevitablemente impredecible. Aceptar este hecho te proporciona un sentido de urgencia, al darte cuenta de que ya viviste un cierto número de horas, y que las horas por delante no están tan garantizada como las que ya viviste.

Cuando pienso en esto, recuerdo que todos los días son realmente una oportunidad para aprender y crecer, no en una forma de cliché, más bien apreciar sinceramente lo que somos capaces de lograr y que somos responsables de la calidad de nuestras vidas. Esto crea nuestro auto-respeto, enfoque, ética de trabajo, generosidad, auto-conciencia, y crecimiento cada vez más importante, aquí y ahora. No nos deja tiempo para revolcarnos en nuestras dudas.

Lo último que cualquiera de nosotros quisiera hacer es morir con remordimientos, por lo que respetar la realidad de la muerte pone la vida en perspectiva. Nos humilla y también debería motivarnos profundamente a dirigir nuestras vidas y dar lo mejor de nosotros, hoy: menos procrastinar, comparar, criticar y consumir; más intentar, crear, aprender y vivir.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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