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5 maneras de dejar de preocuparte por lo que los demás piensen de ti

Publicado en Desarrollo Personal | 15 de agosto, 2015

dejar de preocupartePor Marc Chernoff

“¿Qué tiene de malo querer agradarle a los demás?”

Eso es lo que varios alumnos me preguntaron en respuesta a uno de los últimos correos electrónicos que les envié. Y también me hicieron preguntas similares durante los últimos años. Así que hoy, quiero hablar de por qué no es saludable pasar mucho tiempo preocupándote por lo que los demás piensan de ti, y cómo parar de hacerlo.

En pocas palabras, atar tu autoestima a las opiniones de los demás te da una sensación errónea de la realidad. Pero antes de ver cómo solucionar este problema, primero necesitamos entender por qué hacemos esto

Desde querer que otros piensen que somos atractivos, a comprobar el número de “Me gusta” y comentarios que hay en nuestras publicaciones de Facebook e Instagram, la mayoría de nosotros nos preocupamos por lo que los demás piensan. De hecho, gran parte de esto es un deseo innato con el que nacimos. Ya se demostró una y otra vez que las emociones de los bebés a menudo derivan directamente de los comportamientos de quienes los rodean.

A medida que crecemos, aprendemos a separar nuestros pensamientos y emociones de la de todos los demás, pero muchos seguimos buscando (y en muchos casos rogamos) la validación social positiva de los demás. Esto puede causar serios problemas cuando se trata de la autoestima y la felicidad. En una encuesta que hicimos con 3.000 alumnos y clientes de coaching, el 67% de ellos admitieron que su autoestima estaba fuertemente ligada a lo que los demás pensaban de ellos.

Como seres humanos, respondemos naturalmente a todo lo que experimentamos a través de la lente de nuestras expectativas aprendidas; una serie de creencias profundamente arraigadas sobre la forma en que el mundo es y cómo deberían ser las cosas. Y una de las expectativas más predominantes que tenemos implica la validación externa y cómo los demás ‘deberían’ respondernos a nosotros.

Hace más de un siglo, el psicólogo social Charles Cooley identificó el fenómeno de “El yo espejo”, que es cuando creemos que “Yo no soy quien creo que soy, y no soy quien crees que soy; Soy quien creo que crees que soy.” Este tipo de validación externa tiene la inseguridad en su núcleo, y confiar en él, incluso por poco tiempo, puede destruir casi toda nuestra auto-estima y auto-confianza.

El problema más grande que tenemos es que tendemos a olvidar que las personas nos juzgan en base a influencias de sus propias vidas, las que no tienen absolutamente nada que ver con nosotros. Por ejemplo, una persona puede asumir cosas sobre ti, basadas en una experiencia negativa que tuvo con otra persona que se veía como tú, o alguien que comparte tu mismo apellido, etc.

Por lo tanto, basar tu autoestima en lo que los demás piensan te pone en un estado de vulnerabilidad; estás literalmente a merced de sus prejuicios poco realistas. Si te ven con la luz correcta, y te responden de forma positiva, entonces te sientes bien contigo mismo. Y si no, sientes como si hubieras hecho algo mal.

En pocas palabras: Cuando haces todo por los demás, y basas tu felicidad y autoestima en su opinión, pierdes tu centro moral.

La buena noticia es que tenemos la capacidad de vigilar nuestros pensamientos y expectativas, identificar cuáles nos sirven, y cambiar las que no.

Así que, para dejar de preocuparte tanto por lo que los demás piensan, es momento de inyectar algo de objetividad fresca en tu vida y desarrollar un sistema de valores que no dependa de los demás en cada paso del camino. Aquí tienes cinco cosas que puedes comenzar a hacer hoy mismo:

1. Recuerda que la mayoría de las personas no están pensando en ti de todos modos.

Ethel Barrett dijo una vez: “Nos preocuparíamos mucho menos de lo que los demás piensan de nosotros, si nos diéramos cuenta de lo poco que lo hacen.” Nada podría estar más cerca de la verdad.

No le prestes atención a lo que los demás piensen de ti hoy; lo más probable es que ni siquiera estén pensando en ti de todos modos. Si sientes como si siempre lo estuvieran haciendo, comprende que esta percepción de que ellos están mirándote y criticando cada movimiento que haces es producto de tu imaginación. Son tus propios miedos e inseguridades internas las que están creando esa ilusión.

Eres tú juzgándote a ti mismo el verdadero problema.

2. Reconoce que la validación externa sólo se está interponiendo en tu camino.

Pasa tiempo clara y conscientemente articulando cómo tus pensamientos sobre lo que los demás están (potencialmente) pensando juegan en tu vida. Piensa en situaciones donde se hayan puesto en tu camino, e identifica los factores desencadenantes y las lamentables respuestas que provocaron en tu vida. Luego busca un nuevo comportamiento que cree una respuesta más beneficiosa.

Dite a ti mismo: “En vez de responder de la misma vieja manera, basada en lo que creo que los demás están pensando, voy a responder de esta nueva manera basada en mi nueva forma de pensar sobre mí mismo.” Cada vez que interrumpas tu respuesta automática y respondas de manera diferente, estarás re-escribiendo tu cerebro para pensar de forma más efectiva.

El objetivo final es nunca dejar que la opinión de alguien se convierta en tu realidad. Nunca renunciar a quien eres, ni a quien aspiras ser porque alguien tenga un problema con ello. Amar quien eres por dentro y por fuera, mientras sigues luchando por avanzar. Y darte cuenta de una vez por todas que nadie tiene el poder de hacerte sentir pequeño, a menos que les des ese poder.

3. Consigue estar cómodo con no saber lo que los demás piensan.

Cuando empecé a escribir en este blog, agonizaba con saber si las personas creerían que lo que estaba escribiendo era lo suficientemente bueno. Desesperadamente esperaba que les gustara, y muchas veces me sorprendí a mí mismo imaginando que no lo harían. Entonces, un día me di cuenta de la cantidad de energía que estaba desperdiciando al preocuparme por ello. Así que gradualmente aprendí a relajarme con simplemente no saberlo.

Algunos problemas de la vida, como no saber lo que los demás piensan de ti, no están realmente destinados a ser resueltos. Como mencioné, la forma en que la gente te percibe puede tener más que ver con ellos que contigo. Puede incluso que les agrades o no, simplemente porque les recuerdas a alguien que les agradó o desagradó en su pasado, lo cual no tiene absolutamente nada que ver contigo.

Así que aquí tienes un nuevo mantra para ti; dilo, y luego dilo de nuevo: “Esta es mi vida, mis elecciones, mis errores y mis lecciones. Mientras no dañe a nadie, no necesito preocuparme por lo que los demás piensen de mí.”

4. Re-enfoca tu atención en lo que importa.

La gente pensará lo que quiera pensar. No puedes controlarlos. No importa cuan cuidadosamente elijas tus palabras y gestos, siempre habrá la probabilidad de que alguien los mal interprete y retuerza. ¿De verdad importa eso? No, no realmente.

Lo que importa es cómo te ves a ti mismo.

Así que cuando estés tomando grandes decisiones, toma el hábito de permanecer 100% fiel a tus valores y convicciones. Nunca te avergüences por hacer lo que sientes que es correcto.

Para ayudarte a implementar este hábito positivo, empieza enumerando 5-10 cosas que sean importantes para ti cuando se trata de desarrollar tu personalidad y vivir tu vida con honorabilidad. Por ejemplo:

• Honestidad
• Fiabilidad
• Respeto
• Autodisciplina
• Compasión
• Progresión
• Positividad
• etc.

Tener una lista como esta como referencia te dará la oportunidad de invocar conscientemente tus comportamientos, en lugar de hacer cosas al azar sólo para conseguir la validación externa. Si bien puede parecer demasiado simplista, la mayoría de las personas nunca se toman el tiempo para decidir lo que es realmente importante para ellos cuando se trata de su propia imagen; sólo dejan que otros decidan por ellos.

5. Deja de pensar en forma de “es el fin del mundo”.

Todas las formas de preocupación (incluyendo la del rechazo) se nutren del pensamiento “es el fin del mundo”. En otras palabras, nuestras emociones nos convencen de que un resultado indeseable termina en nuestra aniquilación.

• ¿Qué hago si no les agrado?
• ¿Y si me rechazan?
• ¿Qué hago si no encajo y me quedo sentado solo en la fiesta?
• etc.

Ninguna de estas cosas da lugar al fin del mundo, pero si nos convencemos de que sí, temeremos irracionalmente estos resultados y le daremos a nuestros miedos el control sobre nosotros. La verdad es que (los seres humanos) somos ineficientes para predecir con exactitud cómo las desgracias futuras nos harán sentir. De hecho, la mayoría de las veces evitamos pensar conscientemente sobre esto, lo cual sólo perpetúa nuestros miedos subconscientes.

Así que pregúntate a ti mismo: “Si va a pasar un desastre, y mi miedo a ser rechazado se hace realidad, ¿qué tres cosas constructivas podría hacer para seguir adelante con mi vida?”

Siéntate y cuéntate una historia (escríbela también si ayuda) sobre cómo te sentirás luego del rechazo, cómo te permitirás estar enojado por un rato, y entonces, cómo comenzarás el proceso de crecer a partir de esa experiencia y seguir adelante. Hacer este ejercicio te ayudará a sentir menos temor sobre la posibilidad de que alguien piense mal de ti. Y comenzarás gradualmente a darte cuenta de que…

Lo que las demás personas piensen de ti, no importa tanto realmente.

Algunas reflexiones

No necesitas un aplauso de pie, ni un bestseller, ni un ascenso, ni un millón de dólares. No tienes que probar nada. Estás bien así como estás. Ve y medita eso por un minuto…

ESTÁS BIEN ASÍ COMO ESTÁS.

Preocúpate menos por quien eres para los demás, y más por quién eres para ti mismo. Tendrás menos angustias y decepciones a partir del minuto que dejes de buscar en los demás la validación que sólo TÚ puedes darte.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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