Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

40 lamentos que no querrás tener en 40 años. Parte II

Publicado en Desarrollo Personal | 15 de noviembre, 2014

LamentosPor Marc Chernoff

De la parte I

Esta mañana, como lo hizo todas las mañanas durante la última década, mi abuelo de 86 años, recogió una flor fresca en su paseo mañanero y se la llevó a mi abuela. Esta mañana decidí ir con él a verla. Y mientras colocaba la flor en su tumba, me miró y dijo: “Desearía haberle dado una flor fresca cada mañana cuando estaba viva. Eso le habría encantado.”

Como podrás imaginar, sus palabras tocaron una fibra sensible en mí. Casi de inmediato comencé a pensar en todo y todos los que me importan, y en lo que no quiero tener que lamentar dentro de 40 años cuando esté en la cúspide de mis 80 años.

…Sentí como casi todos los aspectos de mi vida estuvieran parpadeando ante mis ojos. Y tan pronto como llegué a casa, empecé a anotar todo lo que me había venido a la mente. Cuando terminé, le leí la lista a Angel. Ella asintió con la cabeza hasta que llegué al final, y entonces dijo: “No podría estar más de acuerdo. No creo que nadie quiera tener que lamentarse por ninguna de esas cosas cuando sean mayores.” Tal vez tú también estés de acuerdo…

Parte II y final:

21. No apreciar lo que tienes cuando lo tienes. – A menudo olvidamos que la felicidad no llega como resultado de obtener algo que no tenemos, sino de apreciar profundamente lo que tenemos. No, no siempre vas a obtener exactamente lo que quieres. Pero recuerda esto: Hay un montón de personas que nunca tendrán lo que tienes ahora.

22. Descuidar tu salud. – Tu cuerpo es el único lugar en el que realmente siempre vivirás. Si tienes la suerte de tener un cuerpo que está bien de salud, sé lo suficientemente sabio como para mantenerlo así.

23. Años de lucha por buscar la felicidad fuera de ti. – La felicidad no está determinada por lo que sucede a tu alrededor, sino más bien por lo que sucede dentro de ti. Demasiadas personas dependen de otros, o de fuentes exteriores, para obtener la felicidad, pero la verdad es que siempre viene del interior.

24. Dejar que demasiados planes te cieguen de la belleza del ahora. – Cuando la vida sea buena, disfrútala. No vayas en busca de algo mejor. La felicidad nunca les llega a los que no aprecian lo que tienen. Debes estar dispuesto a soltar un poco la vida que has planeado para así poder disfrutar de la vida que te está esperando ahora.

25. Tener la vista demasiado estrecha como para ver las oportunidades que se te presentan. – A veces la vida no te da lo que QUIERES porque NECESITAS algo más. Y lo que necesitas a menudo llega cuando no lo estás buscando.

26. Las limitaciones que te pones a ti mismo. – A menudo es nuestra propia forma de pensar lo que nos lastima. No hay razón para encarcelarte a ti mismo. No pienses fuera de la caja. Piensa como que no hay ninguna caja.

27. Dejar que la negatividad tome lo mejor de ti. – Recuerda, la verdadera fortaleza es cuando tienes muchas razones para llorar y quejarte, pero prefieres sonreír y apreciar tu vida en lugar de ello.

28. Nunca admitir y crecer más allá de tus errores. – Puede aprender grandes cosas de tus errores cuando no estás ocupado negándolos.

29. No aceptar la responsabilidad por los cambios en tu vida que necesitas hacer. – Si has estado haciendo las mismas preguntas durante mucho tiempo, y sin embargo, todavía sigues atascado, probablemente no es que no te hayan dado las respuestas, sino que no te gustaron las respuestas que te dieron.

Recuerda, se necesita una gran dosis de coraje para admitir que tienes que cambiar algo, y mucho más coraje aún, aceptar la responsabilidad de hacer que ese cambio suceda.

30. Buscar demasiado la validación de los demás. – Eres lo suficientemente BUENO, lo suficientemente INTELIGENTE y lo suficientemente FUERTE. No necesitas de otras personas para que te validen; ya eres valioso. Tú eres tú y ese es el principio y el fin; no te disculpes, no te arrepientas.

31. Impresionar a la gente equivocada. – No todo el mundo apreciará lo que hagas por ellos. Tienes que descubrir quién es digno de tu atención y quién solo se está aprovechando de ti. Pasa más tiempo con aquellos que te hagan sonreír y menos tiempo con los que te sientes constantemente presionado a impresionar.

32. Tiempo gastado en dramas y discusiones innecesarias. – La vida es demasiado corta como para discutir y pelear. Cuenta tus bendiciones, valora las personas que importan y aléjate del drama con la cabeza bien alta.

33. Dejar que un rencor hiera tu felicidad. – Déjalo ir. Los rencores son un desperdicio de perfecta felicidad. Retener uno es como dejar que una compañía indeseada viva gratis en tu cabeza.

34. Preocuparte continuamente por las cosas. – Sigue adelante. Deja de dejar que te moleste. Si un problema puede resolverse, no tienes nada por qué preocuparte. Si no puede resolverse, preocuparse es inútil.

35. Forzar algo que no está destinado a ser. – Nunca fuerces nada. Da tu mejor esfuerzo, y entonces deja que sea lo que tenga que ser. Si está destinado a ser, será.

No te sientas mal por las cosas que no puedes controlar. A veces tienes que dejar de preocuparte, preguntarte y dudar. Ten fe en que las cosas saldrán bien, tal vez no cómo lo hayas planeado, sino como estaba destinado a ser.

36. Quedar atrapado en la trampa del consumismo. – Demasiadas personas gastan dinero que no han ganado, en comprar cosas que no necesitan, para impresionar a gente que ni siquiera conocen. No seas una de ellas.

37. Nunca haber viajado cuando tuviste la oportunidad. – Una vez al año, ve a algún lugar donde nunca hayas estado antes.

38. No elegir reírte de la vida con más frecuencia. – La vida es mejor cuando te estás riendo. Ser positivo en una situación negativa no es ingenuo, es una señal de liderazgo y fuerza.

39. Resistirse al cambio en vez de rodar con él. – No eres la misma persona que fuiste hace un año, hace un mes, ni hace una semana. Siempre estás creciendo. Las experiencias no se detienen. Así es la vida.

40. Decir lo que tenías que decir, pero nunca caminar lo que tenías que caminar. – Cuando todo esté dicho y hecho, asegúrate de no haber dicho más de lo que has hecho. Al final, las acciones siempre son más ruidosas que las palabras. Así que trabaja duro en silencio, y deja que tu éxito sea tu ruido.

La conclusión es que nunca es demasiado tarde para dar un paso en la dirección correcta. Nunca es demasiado tarde para convertirte en la persona que eres capaz de ser. Las cosas pueden cambiar si así lo quieres, a cualquier edad. Ahora tienes la oportunidad de escribir para ti un futuro lleno de paz y libre de arrepentimientos.

Publicado originalmente en MarcAndAngel.com

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