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4 Preguntas que cambiarán tu actitud (cuando no puedes cambiar nada más)

Por Marc Chernoff | Publicado en Desarrollo Personal | 4 de Diciembre, 2016

preguntasUna persona pacífica no es una persona que siempre está en una buena situación, sino más bien una persona que siempre tiene una buena actitud en cada situación.

En gran medida, creamos nuestros destinos diariamente, y la mayoría de los males que sufrimos son directamente debidos a nuestra propia (y controlable) actitud. La vida está llena de acontecimientos incontrolables; en muchas situaciones lo único que podemos controlar es la actitud con la que elegimos responder.

Cuando realmente te tomas el tiempo para pensar en ello, todo lo que ocurre a nuestro alrededor es neutral y sin sentido hasta el punto en el que le damos sentido. Y las preguntas que nos hacemos definen el significado que creamos y la actitud que tenemos sobre todo.

Independientemente de lo que estés pasando, se trata de elegir: ¿Voy a permitir que esto me moleste? ¿Voy a elegir hacer esto mal o bien? ¿Voy a elegir quedarme o irme? ¿Voy a elegir gritar o susurrar? ¿Voy a elegir reaccionar o tomarme el tiempo para responder?

Cuando nuestros estudiantes vienen sintiéndose mal por una situación que no pueden controlar, por lo general empezamos reforzando una dura verdad: a veces no es posible cambiar tu situación; o no lo suficientemente pronto. No puedes obtener un nuevo empleo en un instante. No puedes hacer que alguien más cambie en contra de su voluntad. Y ciertamente no puedes borrar el pasado. Pero…

Siempre PUEDES elegir una actitud que te mueva para adelante. Y hacer eso te ayudará a cambiar las cosas desde dentro hacia fuera, y en última instancia te permitirá crecer más allá de los problemas que no puedes controlar.

Aquí tienes cuatro poderosas preguntas que te ayudarán a ajustar tu actitud positiva cuando más lo necesites:

1. ¿Quién serías, y qué más verías, si borraras el pensamiento que te preocupa?

La preocupación es el mayor enemigo del presente. No hace más que robarte la alegría y mantenerte muy ocupado haciendo nada en absoluto. Cuando pasas tiempo preocupándote, estás simplemente usando tu imaginación para crear momentos que no deseas.

Date cuenta de que, en algún lugar dentro de todos nosotros, existe un ser supremo que está eternamente en paz. Porque la paz interior no depende de las condiciones externas, es lo que queda cuando renuncias a tu ego y preocupaciones. Puedes encontrar la paz dentro de ti en cualquier lugar y en cualquier momento. Siempre está ahí, esperando pacientemente que le prestes atención.

La paz mental llega cuando logras estar en paz con lo que está en tu mente. Sucede cuando dejas ir la necesidad de estar en cualquier lugar que no sea donde te encuentras, física y emocionalmente. Esta aceptación de cómo son las cosas crea las bases de la armonía interior. La necesidad de que algo sea diferente a lo que es ahora no es más que una preocupación, y las preocupaciones no te llevan a ninguna parte.

Siempre es el momento adecuado para abrazar el presente – sólo el conocimiento y aceptación del aquí y ahora. Sólo entonces tendrás el poder para enfocarte en tus desafíos y oportunidades más con atención – y eso lo cambia todo.

2. ¿Sobre qué podría ser positivo en este momento, si realmente quisiera?

Tu mejor arma contra el estrés y la negatividad es tu capacidad de elegir un pensamiento por sobre otro. La felicidad se escapa de aquellos que se niegan a ver lo bueno en lo que tienen. Cuando la vida te da todas las razones para ser negativo, piensa en positivo.

Tus pensamientos no terminan cuando dejas de pensar. Siguen resonando a través de tu vida. Elije con cuidado e intencionalmente. Se exageradamente e injustificadamente positivo. Se creativo, divertido, ridículo y alegre, todo al mismo tiempo. Sonríe tan a menudo como puedas. Una sonrisa realmente cambia el ambiente de tu cuerpo. Altera, fisiológicamente, la química de tu ser. Te hará sentir mejor y hacerlo mejor.

Nuestras mentes están, literalmente, preparadas para trabajar mejor no cuando somos negativos, sino cuando somos positivos.

3. ¿Cómo puedes responder desde un lugar de claridad y fuerza, en lugar de reaccionar sin pensar ante esta experiencia?

Cada vez que te veas tentado a reaccionar de la misma (y antigua) manera; detente, y decide conscientemente si quieres ser prisionero del pasado o pionero del presente.

Para ganar control consciente de lo que sucede en tu mente, necesitas desarrollar una conciencia clara para este proceso. Para hacerlo, permanece inmóvil por un momento, respira profundamente y libera tu mente de todas las voces que hay dentro y a tu alrededor. Eso dejará espacio para poder cambiar de estado, y algo nuevo pueda entrar.

De saber lo que está pasando en tus pensamientos y emociones, crece tu capacidad de redirigir conscientemente tu enfoque. Es hora de dejar ir voluntariamente las cosas que te tiran para abajo, y poner primero algo que te inspire. Enfócate en el siguiente paso obvio y significativo. No hay situaciones sin esperanza; sólo personas que perdieron la esperanza en ellas.

En casi todos los casos, nada te detiene… nada te está frenando más que tus propios pensamientos sobre ti mismo y sobre “cómo es la vida.” Tus percepciones crean tus creencias, tus creencias crean tus comportamientos y tus comportamientos producen tus experiencias. Es por eso que debes navegar a través de tus pensamientos con cuidado, y elegir responder sólo a aquellos que te ayudarán a construir la vida que deseas, y la imagen que deseas mantener a medida que vivas.

4. ¿Qué puedes dejar de lado en este momento sin perder nada?

Honestamente, hay tantas cosas que puedes dejar de lado en la vida sin perder nada. Se llama crecimiento.

Dejar ir los viejos ideales deja espacio para nuevas oportunidades. Dejar ir lo que no funciona, deja espacio para lo que sí lo hará. Cuando el dolor por aferrarte a algo es peor que el dolor por dejarlo ir, es hora de dejarlo ir y crecer. En otras palabras, comienza a restar… los hábitos, rutinas y pensamientos que te estén deteniendo. No puedes descubrir nuevos océanos a menos que tengas el valor suficiente como para perder de vista la costa.

Perdonar es parte vital de este proceso. Perdonar no siempre puede sanar las relaciones y situaciones. Algunas relaciones y situaciones no están destinadas a ser. Perdona todos modos, y deja que lo que esté destinado a ser, sea. Hazlo y libérate. Cuando guardas resentimiento contra otra persona, te atas con esa persona con un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. Personar es la única manera de disolver ese vínculo y liberarte.

Es hora de dejar de esperar que todo afuera cambie y enfocarte en cambiar por dentro; hazlo y descubrirás rápidamente la tranquilidad que siempre te ha eludido.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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