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4 estrategias para recordar todo lo que aprendes

Por Drake Baer | Publicado en Interés General | 17 de noviembre, 2016

Vivir MejorSi vas a aprender cualquier cosa, necesitas dos tipos de conocimientos previos:

– Conocimientos sobre el tema en cuestión; como matemáticas, historia, o programación

– Conocimientos sobre cómo funciona realmente el aprendizaje

La mala noticia: Nuestro sistema educativo se salta uno de ellos, lo que es problemático, dado que tu capacidad de aprendizaje es un gran pronosticador del éxito en tu vida, de superar el mundo académico para salir adelante en el trabajo. Todo requiere de la habilidad de aprender una habilidad después de otra.

“Los padres y los educadores son bastantes buenos para impartir el primer tipo de conocimiento”, comparte la escritora de psicología Annie Murphy Paul. “Nos sentimos cómodos hablando de información concreta: Nombres, fechas, cifras, hechos. Pero la orientación que ofrecemos sobre el acto de aprender en sí mismo (los aspectos ”metacognitivos” del aprendizaje) es más ganar-o-perder, y se nota.”

A saber, las investigaciones muestran que los estudiantes de bajo rendimiento tienen “déficits sustanciales” en su comprensión sobre las estrategias cognitivas que le permiten a las personas aprenden bien. Esto, dice Pablo, sugiere que parte de la razón por la que los estudiantes lo hacen mal es porque no saben mucho sobre cómo funciona el aprendizaje realmente.

Es una cuestión cultural.

Henry Roediger y Mark McDaniel, psicólogos de la Universidad de Washington en St. Louis y coautores de “Make It Stick: The Science Of Successful Learning” dicen que “la forma en que enseñamos y estudiamos es en gran medida una mezcla de teoría, práctica e intuición.”

Así que vamos a hablar sobre esa práctica. Aquí tienes estrategias de aprendizaje que realmente funcionan.

Oblígate a recordar.

La parte menos divertida del aprendizaje efectivo es que es difícil. De hecho, los autores de “Make It Stick” sostienen que cuando el aprendizaje es difícil, estás haciendo tu mejor aprendizaje, de la misma forma en que levantar un peso al límite de tu capacidad te hace más fuerte.

Es simple, aunque no fácil, sacar ventaja de esto: Oblígate a recordar un hecho. Las tarjetas son un gran aliado en esto, ya que te obligan a suministrar respuestas.

No caigas en la fluidez.

Cuando estás leyendo algo y lo sientes fácil, lo que estás experimentando es la fluidez.

Esta sólo te mete en problemas.

Ejemplo: Digamos, por ejemplo, que estás en el aeropuerto y que estás tratando de recordar en qué puerta tu vuelo a Chicago te está esperando. Te fijas en los monitores, es B44. Entonces piensas dentro de ti, “B44, Oh, que fácil.” Entonces te alejas, miras tu teléfono, y al instante te olvidas a dónde vas.

La alternativa: Lees el número de la puerta. Y entonces, sacas tu vista de la pantalla y te preguntas, ¿Cuál es la puerta? Si puedes recordar que es B44, ya puedes irte.

Conecta lo nuevo con cosas viejas.

“Cuanto más puedas explicar sobre la manera en que lo nuevo que aprendiste se relaciona con tus conocimiento previos,” dicen los autores, “más fuerte será tu comprensión sobre eso nuevo que aprendiste, y más conexiones crearás las cuales te ayudarán a recordarlo más tarde.”

Cuando estás tejiendo nuevos hilos en tu red de conocimientos pre-existente, estás elaborando.

Una técnica asesina es encontrar ejemplos de la vida real de los principios que acabas de descubrir. Si acabas de aprender sobre la rima inclinada, podrías leer poemas que exhiban la misma. Si acabas de descubrir la transferencia de calor, podrías pensar en la forma en que una taza de café caliente dispersa su calor hacia tus manos en un frío día de invierno.

Reflexiona, reflexiona, reflexiona.

Mirar atrás ayuda. En un estudio de la Harvard Business School, los empleados que fueron designados a un centro de llamadas tuvieron un rendimiento 22,8% mayor que el grupo de control cuando estos pasaron sólo 15 minutos reflexionando sobre sus trabajos al final del día.

“Cuando las personas tiene la oportunidad de reflexionar, experimentan una explosión en auto-eficacia,” la profesora del HBS, Francesca Gino nos dice. “Se sienten más seguros de que pueden lograr cosas. Como resultado, ponen más esfuerzo en lo que están haciendo y en lo que aprenden.”

Si bien reflexionar puede parecer que te lleva a trabajar menos, lleva a lograr más.

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