Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

4 Cosas para recordar cuando el miedo te este deteniendo

Por Carla Birnberg | Publicado en Desarrollo Personal | 3 de julio, 2016

miedoNo trates de esconderte de tus miedos; no están allí para asustarte. Están ahí para hacerte saber que algo vale la pena.

“Estoy nerviosa!” le dije.

“¿Nervio-citada?” bromeó en un esfuerzo para hacerme recordar lo parecidos que los sentimientos nervios y excitación pueden ser.

Hice una pausa y consideré sus palabras.

“De hecho, no realmente. Tengo más miedo.”

Miedo. Asustada.

Tenía una oportunidad frente a mí por la que había trabajado desde hacia tiempo. Sabía, por experiencias pasadas, que si le entregaba las riendas a mi miedo, mi excitación se desvanecería.

Miedo…

Esta era una sensación que pensaba que ya había superado.

Ahora sabía que incluso aquellos que creíamos que habíamos dominado nuestra auto-conciencia o iluminación, igual podíamos llegar a quedar paralizados por el miedo.

El miedo pone nuestra emoción en pausa.

No importa lo entusiasmados que estemos (por una oportunidad, una experiencia, o cualquier cosa) el miedo posee la capacidad de eliminar ese entusiasmo y ponerlo en espera.

Esto se manifiesta de muchas maneras, y si no estamos atentos, puede ponernos de rodillas. Por eso aquí tienes cuatro cosas importantes que debes recordar para evitarlo:

1. Sobre-pensarlo todo no sirve de nada.

Sí, el miedo nos hace presa de la parálisis por el análisis.

Cuando permitimos que el miedo impregne, nuestra emoción nos detiene y no nos deja avanzar. Nos paralizamos por el mero pensamiento de salir adelante hacia una emoción más positiva. Nos quedamos atascados en un ciclo de ¿Y si ____…?. Conjuramos imágenes mentales de los diversos peores escenarios del caso. Nuestro cerebro, plagado de miedo, deja de reconocer los éxitos pasados y se enfoca totalmente en el terror de la experiencia por venir. La inquietud y la incertidumbre nos paralizan, y quedamos atascados en un ciclo descendente.

¿La solución? Deja de pensar y empieza a hacer…

No temas al cambio. Cambia el miedo. Paso a paso.

2. No estás roto físicamente, a pesar de que el miedo te haga sentir de esa manera.

Hubo un tiempo en el que las manifestaciones físicas del miedo jugaron a nuestro favor: Las respuestas de lucha o huida, el flujo de adrenalina en nuestro cuerpo, y todos los sentidos de alerta de nuestro cuerpo. Estas sensaciones físicas nos salvaban cuando enfrentábamos situaciones que amenazaba nuestra supervivencia.

En estos días, los momentos de verdadero peligro físico afortunadamente son muy pocos. Y si bien nuestros cerebros pueden registrar este hecho, nuestros instintos subconscientes corporales aprenden más lento. Como resultado, cuando sentimos miedo (sobre algún acontecimiento en la vida, o una nueva oportunidad) la emoción hace que este mismo ciclo físico que se produzca. Nuestro miedo pone nuestra emoción en pausa porque empezamos a rompernos físicamente. Estas sensaciones (las palpitaciones del corazón, una respiración rápida) provocan aún mayores sentimientos de pánico y miedo.

Pero todo esto está en nuestras cabezas. Respira profundamente y vuelve a enfocarte en la verdad. En tú verdad.

3. Eres lo suficientemente bueno en este momento.

El miedo despierta el síndrome de impostor. ¿Qué pasa si no somos lo suficientemente buenos? ¿Qué pasa si no somos lo suficientemente fuertes? ¿Qué pasa si…, y si…?

Cuando permitimos que nuestro cerebro piense de esta forma, le entregamos el control al miedo. Cuestionamos cada oportunidad que recibimos (un nuevo trabajo, un nuevo novio, etc.) porque tememos que descubran quienes somos realmente.

El miedo elimina nuestra capacidad de pensar con claridad y experimentar la emoción que la situación requiere. El miedo detiene nuestra positividad porque inconscientemente nos convencimos de que somos un fraude y que no somos lo suficientemente buenos para esta situación. El miedo hace que creamos que nuestros éxitos pasados no tenían nada que ver con nosotros y que fueron resultados de la suerte o el tiempo. Hace que el entusiasmo por la nueva oportunidad desaparezca.

Tienes que eliminar este tipo de pensamiento negativo. Nadie ni nada puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. Punto.

4. No estás sólo al sentir miedo y soledad.

Tal vez la forma más poderosa en el que el miedo nos detiene es cuando nos dice que nos retiremos. Cuando permitimos que la agitación supere a la emoción, sentimos al mismo tiempo vergüenza y miedo. Nos convencemos de que nadie más ha experimentado lo que estamos experimentando, o nunca sintieron lo que estamos sintiendo. Nos envolvemos en cuan abrumador y potente se siente el miedo. Desprovistos de cualquier alegría, avergonzados y con miedo, nos retiramos a la soledad y a sobre-pensar más, lo que a su vez aumenta aún más nuestro miedo.

¡Pero no estás solo! Muchos de nosotros estamos luchando la misma batalla a tu lado.

Estamos todos juntos en esto.

Rompe el ciclo!

Detén al miedo y despójalo de su poder de poner tu entusiasmo en pausa.

Usa la sensación de miedo y conviértela en gratitud. Recuerda lo bueno que siempre hay en cada situación. Toma acción. Avanzar hacia lo que tememos, poco a poco, es el primer paso para ver que la realidad nunca es tan difícil como parece.

La historia con la que abrí es mi historia a la hora de escribir este post. Mi entusiasmo ante la oportunidad de escribir en este blog se puso en pausa hasta que me recordé a mí misma los cuatro conceptos que compartí aquí contigo. Para poder superarlo tuve que recordarme los 4 puntos una y otra vez.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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