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3 hábitos comunes de liderazgo que frenan tu éxito

Por Patti Johnson | Publicado en Negocios | 19 de julio, 2016

liderazgoComo emprendedor, trabajas en un ambiente de gran presión: recibes toda la gloria cuando tu empresa triunfa pero también toda la culpa cuando le va mal.

Esta búsqueda constante de un buen desempeño puede hacer que desarrolles hábitos que terminan por dañar tus oportunidades de éxito. Y los hábitos que más perjudiciales son aquellos que, irónicamente, están asociados con un supuesto liderazgo fuerte.

Aquí te dejo tres de estas costumbres engañosas y cómo puedes eliminarlas para siempre.

1. Sentir que lo sabes todo

La presión por tener todas las respuestas en tiempos de incertidumbre puede llevarte a depender demasiado de la historia o tradición y pensar que no necesitas un nuevo plan de juego. Cuando crees que lo sabes todo, no hay razón para involucrar a otros en la conversación. Los miembros de tu equipo se convierten en espectadores y eso hace que sea más difícil para ellos compartirte información y opiniones esenciales, y mucho menos que se sumen de corazón a tus objetivos.

Con un enfoque “Yo lo sé todo” también viene la falta de la humildad necesaria para cambiar de rumbo cuando estás equivocado.

Cuando Ron Johnson dejó Apple y se convirtió en director general de JCPenney generó una estrategia nueva, audaz y dramática, exactamente lo que la empresa necesitaba.

Sin embargo, su plan de acción se basó en gran medida en lo que había funcionado en otra industria con un perfil de cliente muy diferente. Los cambios no resonaron entre los clientes de JCPenney y Johnson tuvo que dejar la compañía luego de menos de 17 meses como CEO. Si Johnson hubiera escuchado más las opiniones de otras personas, habría tenido más éxito.

Las personas más cercanas a las “líneas de combate” tienen a menudo las ideas más valiosas. La mejor manera de romper una mentalidad de control y comando es centrarse menos en tener todas las respuestas y más en escuchar a estas personas. Sí, tú siempre tendrás la última palabra, pero tus trabajadores pueden sugerir opciones que nunca hubieras considerado. Tus empleados se sentirán mucho más involucrados en las nuevas estrategias o iniciativas cuando si son capaces de contribuir.

2. Sobrevalorar las cifras al tomar decisiones

Hoy en día se puede dar seguimiento y medir casi todo en un negocio. Por eso es tentador querer recoger toda la información para hacer frente a cada incertidumbre antes de actuar. Pero demasiados datos pueden ser paralizarte. Y esperar hasta que tengas la respuesta perfecta podría significar perder la oportunidad de mantenerse a la vanguardia de un mercado cambiante.

Un ejemplo clásico es Blockbuster, que esperó demasiado tiempo para hacer frente a la amenaza del vídeo en streaming . Cuando la empresa decidió actuar ya era demasiado tarde. Blockbuster pasó de ser un líder de la industria a una marca vieja que no pudo recuperarse.

Los datos deben servir de guía – no como el pilar único en la toma de decisiones. Además de las cifras, hay que utilizar la intuición informada, los conocimientos y el buen juicio. Trata de dejar que las soluciones evolucionen conforme vas ganando experiencia. Recuerda que cuando te mueves con agilidad, puedes ajustar tu estrategia cuando surge nueva información.

3. Enfocarse más en sorprender que en colaborar

Una vez me senté en una presentación de una hora donde dos altos directivos compartieron numerosas diapositivas con sus empleados para terminar con música animada. Seguro pensaron que habían hecho una súper exposición.

Con el tiempo se pudo ver que en realidad sólo acertaron en la muestra y que realmente no atraparon a su audiencia. Los empleados se habían sentido más como espectadores que contribuyentes reales y pensaban que la empresa no reconocía ni valoraba su participación.

Las presentaciones más atractivas capitalizan el poder de la interacción humana e involucran a la audiencia. No trates de hacer una “exposición perfecta”, más bien, habla con tu público y promueve la discusión. Al hacer esto, cosecharás los beneficios de la colaboración y le permitirás a otros ser parte de un cambio significativo.

Cuando estamos arrancando un negocio, podemos sentir la tentación de tener todas las respuestas, confiar demasiado en las cifras y buscar dar una imagen de perfección. Sin embargo, estos hábitos pueden provocar tropiezos costosos. Los mejores empresarios toman cada situación con una actitud de aprendizaje.

Olvídate de tener la respuesta perfecta y mejor busca sacarle provecho a la colaboración.

Fuente: entrepreneur

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