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21 alucinantes hallazgos sobre la psicología que explican las sorprendentes decisiones que hacemos todos los días. Parte I

Por Shana Lebowitz | Publicado en Interés General | 19 de Enero, 2017

Vivir MejorSi asumes que entiendes por qué piensas y actúas de la forma en que lo haces, probablemente estés equivocado.

Décadas de investigaciones psicológicas sugieren que las personas se comportan de formas misteriosas y desconcertantes; incluso para a sí mismos.

Navegamos por el hilo de Quora, “¿Cuáles son algunos hechos alucinantes sobre la psicología social?” y sacamos los hallazgos más fascinantes. (Algunos no pertenecían al ámbito de la psicología social, pero creímos que merecían ser incluidas.)

Sigue leyendo para descubrir por qué etiquetamos otras personas como cretinas y a nosotros mismos víctimas de las circunstancias; por qué las personas poderosas son devoradoras desarmadas; y porque preferimos que nos den descargas eléctricas antes que sentarnos solos por 15 minutos (en serio).

1. A menudo nos suscribimos a la opinión de la mayoría, aun cuando es obvio que la mayoría está equivocada

“La gente suele ir longitudes sorprendentes para ajustarse a la opinión de la mayoría,” escribe Leo Polovets, en referencia a un experimento realizado por el psicólogo Solomon Asch.

En la década de 1950, Asch diseñó un experimento en el que los participantes vieron tres líneas y se les pidió decir cuál era la más larga. Una línea claramente era más larga que las otras.

En cada iteración del experimento, sólo un participante fue rodeado por un grupo de cómplices, quienes informaron que una de las líneas más cortas era la más larga. Efectivamente, tres cuartas partes de los participantes estuvieron de acuerdo con el resto del grupo al menos una vez.

En 2005, el psiquiatra y neurólogo Gregory Berns replicó el experimento y encontró resultados similares. Berns también escaneó los cerebros de los participantes mientras realizaba el experimento y determinó que la presión del grupo realmente causó que la gente cambie su percepción de la realidad, mientras que no estar de acuerdo con el grupo hizo que la gente experimentará malestar emocional.

2. No siempre nos damos cuenta de que el entorno tiene un enorme impacto en nuestro comportamiento

En los países donde las licencias de conducir tienen un cuadro de exclusión para la donación de órganos, la tasa de consentimiento es significativamente mayor que en los países donde hay un cuadro de inclusión según las investigaciones.

“Tomar decisiones es difícil, por lo que muchas veces la gente recurre a la opción por defecto,” dice Christopher Lee.

3. Asumimos erróneamente que la mayoría de la gente apoya los comportamientos comunes

Una manera de explicar este fenómeno, escribe Anunay Arunav, es, “cuando nadie cree, pero todos creen que todos los demás creen.” En otras palabras, los miembros individuales de un grupo privado creen una cosa, pero creen que todos los demás en el grupo creen lo contrario.

Este fenómeno puede ayudar a explicar por qué ciertas prácticas culturales y políticas del gobierno persisten mucho después de que el apoyo por ellos ha disminuido.

El término fue acuñado en 1931 por los psicólogos Daniel Katz y Floyd Allport, cuando descubrieron que la mayoría de los estudiantes universitarios no apoyaban la segregación racial, pero estaban convencidos de que sus compañeros si lo hacían.

Más recientemente, los investigadores le preguntaron a estudiantes universitarios sobre sus actitudes en cuanto al consumo de alcohol y sus estimaciones sobre las actitudes de sus compañeros. La mayoría de los estudiantes creían que les incomodaban más el consumo de alcohol en el campus que al estudiante promedio.

4. Estamos más influenciados por nuestro entorno más cercano de lo que reconocemos

En un estudio, citado en el libro “You Are Not So Smart,” los investigadores hicieron que los participantes decidieran cómo dividir una suma de $10 con un cómplice. Cuando los participantes fueron sentados en una habitación con un maletín, una cartera de cuero, y una pluma estilográfica, ellos fueron dos veces más propensos a tomar más dinero para sí mismos que cuando se sentaban en una habitación con artículos neutrales.

Sin embargo, cuando se les preguntó por qué se comportaron de la manera en que lo hicieron, ninguno mencionó los objetos de la habitación, más bien dijeron que actuaron de acuerdo a lo que era justo.

“La conclusión es que nuestras acciones siempre están influenciadas por los valores y mensajes que percibimos de nuestro entorno,” dice Fabio Bracht.

5. Nos gustan más las personas cuando actúan de la misma forma que nosotros

“A pesar de que hacía mucho tiempo se sospechaba que copiar el lenguaje corporal de otras personas aumentaba la posibilidad de que les agrademos, el efecto no fue probado rigurosamente hasta que Chartrand y Bargh (1999) llevaron a cabo una serie de experimentos,” escribe Noor Alansari.

Esos experimentos llevaron a los investigadores a concluir que imitar las peculiaridades del habla y gestos físicos de otras personas hace que les agrademos más a esas otras personas, un fenómeno conocido como “efecto camaleón”.

6. Creemos que tenemos más influencia sobre cómo salen las cosas de la que realmente tenemos

Kris Munot apunta a la existencia de la correlación ilusoria. Esto explica por qué siempre creemos que quedamos atrapados en la fila más lenta del supermercado o en el carril de circulación más lento.

La correlación ilusoria se produce cuando dos cosas parecen estar vinculadas, a pesar de que no lo están. Así que cuando estás parado en la fila, te das cuenta de dos cosas: una, la otra fila que se mueve más rápido y dos, a ti mismo. No estás prestando atención al hecho de que en realidad estás constantemente cada vez más cerca a la caja.

En otras palabras, de acuerdo con Tom Stafford de la BBC, estamos plagados de “una mente que sobre-exagera nuestra propia importancia, dando a cada uno de nosotros la falsa impresión de que somos más importantes en cómo las cosas salen de lo que realmente somos.”

7. No siempre pensamos razonablemente mientras trabajamos en grupos

Mark Alexander Fonds menciona el pensamiento de grupo y cómo ayuda a explicar la fracasada invasión a la Bahía de los cochinos.

El Psicólogo Irving Janis acuñó el término “pensamiento de grupo” cuando estaba investigando la invasión de 1961, en la que los soldados estadounidenses trataron de derrocar al gobierno cubano.

Lo que sucedió, según la teoría de Janis, es que los subordinados del presidente Kennedy sabían que querían deshacerse del líder cubano Fidel Castro y por lo que llegaron a conclusiones sin permanecer abiertos a nueva información. En esencia, al equipo se le ocurrió un plan que a Kennedy le gustaría en lugar de un plan que fuera sensato.

Como el psicólogo Ben Dattner, Ph.D. escribe en Psychology Today, “a veces, lo mejor que un líder puede hacer para evitar el pensamiento de grupo es, dar un paso atrás y alejarse de su equipo, y permitir que el grupo alcance su propio e  independiente consenso antes de tomar una decisión final.”

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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