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12 maneras de convertir tus heridas en sabiduría y fortaleza. Parte II

Por Marc Chernoff | Publicado en Desarrollo Personal | 30 de Abril, 2017

fortalezaDe la parte I

Todo el mundo siente dolor, y cuando lo experimentamos solemos decir que estamos teniendo un mal día, porque nos olvidamos de algo importante sobre lo que estamos pasando: El dolor es para los vivos – para aquellos de nosotros que todavía tenemos la oportunidad de toda una vida. Sólo los muertos no lo sienten, porque su tiempo ya está terminado.

Así que con esto en mente, aquí tienes doce maneras inteligentes de convertir todas tus heridas diarias en sabiduría y fortaleza:

Parte II

7. Mantén un pie delante del otro.

Winston S. Churchill dijo una vez: “Si estás pasando por el infierno, sigue adelante.” En otras palabras, nunca, nunca, nunca cedas!

Las paredes de la vida están allí por una razón. No están allí para mantenerte fuera. Están allí para darte una oportunidad de demostrar cuanto realmente deseas algo. Porque las paredes están allí para detener a las personas que no lo quieren tanto como tú. Están allí para detener a las otras personas.

8. Mantén la calma y enfócate en lo positivo.

El realista ve la realidad como algo concreto. El OPTIMISTA ve la realidad como arcilla. Sé el optimista y moldea la arcilla a tu manera. Toma lo que hayas aprendido y construye algo nuevo.

En otras palabras, no veas las dificultades en las oportunidades de hoy, ve las oportunidades en las dificultades de hoy. Escribe en tu corazón que hoy es la oportunidad de tu vida. Y recuerda que siempre hay una razón para celebrar.

Detenerte el tiempo suficiente para celebrar las pequeñas victorias crea impulso e inspiración para seguir adelante. Yo animo a mis alumnos y amigos a celebrar cada pequeña cosa, cada oportunidad que obtengan.

9. Nutre conscientemente tu esperanza interior.

Hay un dicho tibetano, “La tragedia debe ser utilizada como una fuente de fortaleza”. No importa qué tipo de dificultades, o cuán dolorosa sea una experiencia, si pierdes tu esperanza, esa es tu verdadera tragedia.

Así que recuerda, una pérdida, una preocupación, una enfermedad, un sueño aplastado; no importa lo profundo de tu dolor o lo alto de tus aspiraciones, hazte un favor y detente al menos una vez al día, coloca tus manos sobre tu corazón y di en voz alta, “La esperanza vive aquí.”

10. Recuérdate que no estás solo.

Perder el sueño preocupándote por un amigo. Tener problemas para levantarte después de que alguien te ha defraudado. Sentirte menos porque alguien no te amaba lo suficiente como para quedarse. Tener miedo de intentar algo nuevo por temor a que fracasarás. Nada de esto significa que eres disfuncional o estás loco. Simplemente significa que eres humano, y que necesitas un poco de tiempo para enderezarte.

No estás solo. No importa lo embarazoso o patético que te sientas acerca de tu propia situación, hay otros por ahí experimentando las mismas emociones. Cuando te oyes decir: “Estoy solo,” es tu mente tratando de venderte una mentira.

11. Presta menos atención a las opiniones de los demás sobre ti.

La verdad es que lo que la gente te dice y hace dice mucho más sobre ellos que de ti. La forma en que la gente reacciona ante ti se basa en sus perspectivas, heridas y experiencias. Si alguien piensa que eres increíble, o cree que eres terrible, de nuevo, es más sobre ellos.

No estoy sugiriendo que deberíamos ser narcisistas e ignorar todos los comentarios, estoy diciendo que mucho del daño, la decepción y tristeza en nuestras vidas proviene de tomar las cosas como personal. En la mayoría de los casos, es mucho más productivo y saludable dejar de lado las buenas o malas opiniones de las otras personas y operar según tu propia intuición y sabiduría como guía.

12. Abraza la nueva y más fuerte versión de TI.

No eres quien solías ser, y eso está bien. Fuiste herido; Has pasado por numerosos altibajos que te han hecho quien eres hoy. A lo largo de los años, han ocurrido tantas cosas, cosas que han cambiado tu perspectiva, te han enseñado lecciones y han forzado a tu espíritu a crecer.

Con el paso del tiempo, nadie permanece igual, pero algunas personas igual te dirán que has cambiado. Respóndeles diciendo: “Por supuesto que he cambiado. De eso se trata la vida. Todavía soy el mismo ser humano, un poco más fuerte ahora de lo que era antes.”

Una cosa más

Recuerda, la fortaleza no proviene de la comodidad; proviene de estirar tu zona de confort y superar todas las cosas que alguna vez pensaste que no podrías manejar. Cuando te encuentras en los puntos más dolorosos de tu vida, estás abierto al cambio positivo más grande.

Al final, las personas más fuertes son las que sienten dolor, lo aceptan, aprenden de él y lo superan.

Ellos convierten sus heridas en sabiduría y fortaleza.

Publicado originalmente en TrucosParaVivirMejor.com

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