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10 ventajas de aceptar que eres un solucionador de problemas

Por Germán Andrés Castaño Vásquez | Publicado en Interés General | 21 de marzo, 2016

solucionadorNos pasamos la vida estudiando y aprendiendo. Cada uno de nosotros tiene unas metas y trabaja por ellas. Pero, ¿que sucede cuando aparecen los problemas?

Puede que pienses que lo mejor es estar sin problemas, pero la verdad es que esto es imposible ya que cada día estás enfrentando retos; unos planeados y otros inesperados, pero igual estás llamado a generar ideas y encontrar soluciones.

El hecho de salir victorioso ante un reto, comienza en la actitud de quien está enfrentándolo.

Tú no puedes escoger todos los problemas que llegan a ti y siendo honestos, aunque para muchos recurras a soluciones prediseñadas aprendidas en la academia o en tu propia experiencia; no todo es tan simple. En estas situaciones es importante aceptar que cada uno de tus genes y cada una de tus habilidades están ahí para que estés en capacidad de resolver problemas.

Los seres humanos no estamos en la tierra por ser los más fuertes, ni los más resistentes; estamos aquí por nuestra capacidad de adaptación, creatividad, inventiva e innovación. Por eso cuando enfrentes un problema te invito a que comiences por esto, por aceptarte y verte como un solucionador de problemas y no simplemente alguien con retos al frente.

Cuando tu única herramienta es un martillo, el mundo siempre parecerá un clavo.
– Abraham Maslow

Al aceptar que eres un solucionador de problemas ganas ciertas cosas que te voy a mencionar a continuación:

1. Aprendes a conocerte a ti mismo

Si te ves como una herramienta para resolver problemas, serás capaz de reconocer tus habilidades, evaluar el reto y determinar qué hace falta para superarlo. Pero primero debes ser consciente de lo que eres, de lo que sabes hacer y de la actitud y rol que eres capaz de tomar ante los retos.

2. Aumentas tu confianza

Cuando aceptas que estás hecho para resolver problemas y reconoces tus habilidades, aumentas la confianza en lo que eres y aprendes a aceptar que tienes las capacidades de desarrollar u obtener de alguna manera los recursos y conocimientos para hallar una solución.

3. No limitas tus opciones

Uno no escoge los problemas, o al menos no todos. Por lo tanto no importa que hayas estudiado ingeniería, administración, biología o lo que sea que hayas aprendido en la academia; los problemas no vienen de los temas que uno quiera. Al ser un solucionador, evitas restringir la definición del problema a tu área de conocimiento y tratas de ver más allá. Esto no solo te permite generar más alternativas sino plantear el problema desde diferentes puntos de vista.

4. Aprendes a aprender

Cuando encuentras que un problema se sale de tu campo de conocimiento, estás en capacidad de reconocer que puedes aprender y ves que el “no sé” es un estado temporal que se resuelve con dedicación y tiempo. No limitas tus opciones y puedes reconocer en otros esos conocimientos de los que careces y adquieres la habilidad del rápido aprendizaje.

5. Aumentas tu recursividad

Al saber que tu misión es resolver un problema, evitas creer que debes hacerlo de determinadas maneras. Aprendes a ver el escenario completo y a buscar de una manera creativa nuevas combinaciones de opciones que lleven a una solución adecuada, sin importar si no están acordes con el status quo.

6. Estimulas tu creatividad

Estás en constante búsqueda de nuevas cosas y nuevos conocimientos y estableciendo nuevas relaciones entre lo que tienes y vas encontrando. Esto es básico para mantener una actitud creativa ante los problemas y ayuda a aumentar tu confianza al enfrentarlos.

7. Pierdes el miedo a innovar

Al no limitarte a los recursos ni conocimientos existentes, pierdes el miedo de combinar conceptos aún a pesar de parecer ilógicos. Dejas de confiar en las cosas como son y de alguna manera evitas la fijación funcional y aprendes a darle nuevos usos a elementos e ideas existentes y como tu meta es hallar una solución, siempre tratas de llevar tus ideas a la práctica.

Esto es innovación, combinar ideas con acción para lograr la obtención de un beneficio.

8. Te vuelves un cazador de buenas ideas

Al aceptar que eres un solucionador de problemas, aprendes a ver el valor de cualquier nueva idea, herramienta o recurso que encuentres y lo guardas para futuros usos.

Esto es base para aumentar tu capacidad de resolver nuevos problemas ya que vas agrandando tu caja de herramientas; no es necesario saber siempre el detalle; verás que saber que existe algo útil para cada situación es muy importante, aunque no se sepa bien el cómo. Eso lo aprenderás en el momento.

9. Aprendes a trabajar en equipo

Reconocerás en tus compañeros las habilidades y conocimientos necesarios para resolver el problema y aprenderás a asignar adecuadamente las tareas y a valorar los aportes y críticas. Esto es vital para resolver cualquier problema, ya que tu misión es encontrar una solución, pero no siempre implica que debas hacerlo solo o que todo lo debas hacer tú.

10. Ves los problemas como oportunidades

Cada problema representa una oportunidad de ser mejor y de crecer. Al superar cada reto no sólo saldrás motivado por tu victoria, sino agradecido de todas las cosas que de no haber enfrentado el reto no habrías aprendido y sabrás que aunque no siempre se gana todo, aún en el fracaso, siempre hallarás nuevos conocimientos que te servirán más adelante.

Ningún problema puede ser resuelto por el mismo nivel de inteligencia que lo creó.
– Albert Einstein

Espero que tengas esto presente y que descubras nuevas ventajas del cambio de actitud ante los problemas que enfrentes y veas que es más fácil enfrentar un reto, cuando aceptas que estás hecho para eso, a pesar de que cuentes con algunas limitaciones.

El “no sé” y “no soy capaz” son estados temporales que se resuelven con dedicación, perseverancia, tiempo, confianza y una actitud positiva ante las nuevas cosas.

Fuente: manuelgross

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