Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Vivir MejorSiempre que recibo una invitación para una fiesta (antes de marcarlo en mi calendario, antes de confirmar) buscaba el precio de la casa por internet. Se convirtió en un hábito, algo que hago sin darme cuenta, a pesar de que sé que buscar el precio de venta de la casa de alguien es similar a mirar en su gabinete de medicina cuando vas a cenar.

Soy consciente de que está mal, así que ¿por qué hacerlo? Porque está ahí, es tentador y puede ser increíblemente revelador.

Para mí, los registros de ventas que se encuentran en Internet (Zillow, Redfin, Trulia, Movoto, Streeteasy – la que quieras) son uno de los pocos lugares donde puedo echar un vistazo a la vida financiera de esa otra persona. Y puesto que los asuntos de dinero se guardan a menudo más firmemente que los secretos sexuales, hay algo satisfactorio en poder ver un número en blanco y negro.

Pero, como mirar a escondidas en un gabinete de medicina, nunca termina haciéndome sentir increíble sobre mí misma. ¿Por qué no puedo parar?

No siempre estuve obsesionada con lo mucho que mis amigos tienen en el banco.

En mis veintes, el dinero se sentía como una mercancía, y mis amigos y yo estábamos bastante abiertos al respecto. Regularmente compartíamos nuestros salarios. Alguien que ganó más podría ofrecer las bebidas de la noche, y alguien que ganó menos sería el anfitrión en su apartamento compartido.

En aquel entonces, el dinero se sentía como un barco; esencial para llegar desde el punto A al punto B. Siempre y cuando tenías uno, no importaba si el barco era un kayak o un yate.

Pero poco a poco, a medida que crecíamos, nos movíamos en nuestras carreras, nos establecimos con compañeros y empezábamos a tener hijos, el dinero empezó a representar mucho más, o al menos eso me pasó a mí. El dinero se convirtió en un símbolo por tomar buenas decisiones en la vida, desde elegir a la pareja «correcta» hasta ser abatida y seguir el curso en un trabajo aburrido pero lucrativo.

Tuve la suerte de ser capaz de ganarme la vida como escritora, pero mis ingresos variaron enormemente de mes a mes, y yo usaba a menudo el exceso de dinero que me quedaba después de pagar las facturas y los gastos para «invertir» en experiencias; vacaciones en Costa Rica, como mochilera alrededor de Europa, un verano en Dublín. Afortunadamente, no tenía deudas, pero tampoco tenía mucho para ahorrar.

Y entonces, a los 32, quedé inesperadamente embarazada.

A medida que me asentaba en mi vida, empecé a ver el dinero como un ancla: Algo que me permitiría comprar una casa y apostar a poder demandar para siempre una buena escuela, bonitos parques, y patios traseros cercados.

Nunca me había dado cuenta en mis veintes que incluso quería esta ancla, y me sentí casi traicionada de que mis amigos no sólo sabían que querrían una en el futuro, sino que habían tomado las decisiones financieras necesarias para que eso sucediera. Claro, todos podríamos haber juntando los billetes de las bebidas una década antes y bromeando sobre lo quebrados que nos sentíamos, pero de alguna manera se prepararon para un futuro financiero más estable, mientras que yo no lo hice.

Sé que esto suena desesperadamente ingenuo. Y no estaba tan desprevenida. Incluso en mis días freelancing y viajando, me había comprometido a invertir (una pequeña cantidad) en un fondo de retiro mensual. Tenía algo de dinero en una cuenta de ahorros que consideré intocable de una pequeña herencia. Supongo que el mayor golpe fue la rapidez con que mi relación con el dinero había cambiado. Nunca antes había sentido celos por el dinero. Pero ahora, mientras mis amigos se convertían en dueños de una casa, los tuve.

Pero sabía que tenía que sacudirme los celos para seguir adelante con mi propia vida.

En última instancia, lo que me hizo un poco menos obsesiva fue apartar mi atención de las finanzas de mis amigos y moverla hacia la mía. Empecé a investigar el proceso de comprar una casa. Me hice una idea de cuánto cubrirían mis ahorros y hasta dónde tendría que ir para conseguir lo que quería. Dejé de buscar en Internet el precio de las casas de mis amigos y empecé a ver los listados en mi rango de precios esperado.

Y finalmente, en vez de intentar sustraer las finanzas de mis amigos, empecé a hablar de decisiones financieras y dificultades con ellos. Les pedí su consejo sobre la compra de una casa.

Aprendí que algunos de sus pagos iniciales fueron hechos con ayuda familiar, y oí algunos cuentos de advertencia sobre las hipotecas exorbitantes. Estas conversaciones se sintieron más evolucionadas y cautelosas que nuestras comparaciones salariales en nuestros veintes, pero también se sintieron más enriquecedoras. En vez de sentirme como si estuviera comparando, sentí que estaba aprendiendo.

Pero no soy perfecta. Cuando me llega una invitación, sigo sintiendo la necesidad de abrir mi aplicación Zillow para buscar el precio de la casa. Y de vez en cuando la abro. Pero por ahora, me enfoco principalmente en casas vecinas que estén a la venta que pueda comprar algún día.

¿No le salen las cosas? ¿El estrés lo domina? ¿Tiene episodios de rabia durante el día y no deja de pensar en eso que lo molestó? Este ritual puede causar un gran impacto y no requiere dinero. Salvo el punto 4, donde tendrá que buscar a alguien para conversar.

Los seres humanos somos complejos, nos comportamos de una manera según nuestras creencias y actuamos por principios o valores. A veces, podemos modificar algunos patrones para tener hábitos más saludables, por ejemplo, en la alimentación. De ahí la frase de que somos de acuerdo a la forma que nos alimentamos.

También podemos ser más saludables haciendo ejercicio. O cambiar un poco las rutinas de la mañana. Ya hemos hablado en FP de algunas buenas prácticas que hacen que usted cumpla con sus objetivos, como por ejemplo, hacer su cama a diario, por más que tenga que salir de carrera al trabajo o a cumplir con la agenda. Es que nada más aburridor que llegar a la casa y que el lecho donde usted va a restaurar a su cuerpo lo reciba en un completo desorden, con la ropa tirada, papeles, restos de comida y mil cosas.

No es por capricho que lo decimos. La ciencia se ha encargado de verificar que simples actos pueden causar un gran impacto, sobre todo en lo relacionado a los comportamientos que se tienen por la mañana. De acuerdo con Marcel Schwantes, colaborador del portal Inc.com y fundador de Leadership from the core, existe un ritual diario de 32 minutos que puede darle equilibrio a su vivir.

Parece mucho tiempo si se trata de quitarle unos minutos a esa ‘perecita’ tan chévere que se toma cualquier persona para escapar de las cobijas y salir de la cama. Pero para Schwantes, existe un camino poderoso de solo 4 pasos que gira alrededor de temas clave: dar, gratitud, respiración y crecimiento, en ese orden específico.

Claro, algunas veces pensamos que el automejoramiento no solo gira alrededor de uno como persona, sino también de lo que se espera que hagan los demás. Así que el experto dice que la mañana es un buen inicio para hacer cambios. Y el horario es perfecto para seguir estos ejercicio ya que el cerebro se encuentra recién activado, por lo tanto, tiende a percibir los beneficios de inmediato.

#1. Dese el regalo de hacer un favor de 5 minutos

El adagio popular señala que ‘es mejor dar que recibir’. Es cierto y no tiene que relacionarse directamente con el dinero. Un reporte de Harvard Business School concluye que las recompensas emocionales son las mejores cuando nuestra generosidad se conecta con otras personas. ¿Cuál es el límite? En la conexión entre quien da y quien recibe se generan grandes beneficios sicológicos y potencia la felicidad.

Una de las mejores maneras de dar algo sin necesidad de gastar dinero es hacer el ‘favor de los cinco minutos’. Esta rutina fue inventada por el profesor Adam Grant en su libro récord en ventas ‘Dar y tomar’, donde decía que había que hacer favores que tomaban cinco minutos, sin interés alguno, sin preguntar ni esperar nada a cambio y sin intereses.

Ejemplos de estos favores de 5 minutos incluyen: compartir el conocimiento, hacer presentaciones, servir como referencia para alguien o recomendar a una persona en LinkedIn, Yelp o en otras redes sociales.

#2. Escriba tres actos de gratitud

Tiempo: 2 minutos

En cada mañana y por 21 días, encuentre un sitio tranquilo que no traiga distracciones y escriba tres nuevas cosas por las que usted se sienta agradecido. No gaste más de 2 minutos en este ejercicio. Quizá haya algo en sus compañeros de trabajo, un proyecto reciente que haya impactado en su organización o un avance en su carrera profesional. No lo olvide, hágalo por 21 días seguidos.

La razón: el sicólogo positivo Shawn Achor, autor del libro récord en ventas de New York Times ‘The Happiness Advantage’, citó una recopilación de investigaciones donde decía que cuando entrena la mente para encontrar cosas positivas en lugar de las negativas, y lo hace durante 21 días, es una actividad específica que le enseñará el optimismo. Y no es un chiste. Achor dice que esto mejorará significativamente su optimismo en los próximos 6 meses.

Duración de la rutina diaria: 7 minutos.

#3. Haga ejercicios diarios de respiración anti estrés

Tiempo: 5 minutos

¿Ha sentido tensión y estrés cuando se aproxima la fecha de un evento o la entrega de un proyecto? ¿Quizá se ha sentido enojado o ansioso de algo que pasó en un día anterior? Este es el remedio para ello, cortesía de Emma Seppälä, directos de ciencia de la Universidad de Stanford del Centro de Investigación y Educación de Compasión y Altruismo y escritora del libro “The Happiness Track”.

Según la experta nuestra respiración cambia dependiendo de cómo nos sentimos: es corta y superficial cuando hay estrés, profunda cuando estamos relajados, cambia cuando suspiramos, gritamos, lloramos o reímos. Pero de acuerdo con Seppälä, la mayoría de nosotros no nos percatamos de ello y dice “así como nuestra respiración cambia de acuerdo como nos sentimos, también podemos cambiar cómo nos sentimos usando la respiración”.

Acá viene el secreto: podemos cambiar el día que tenemos si usamos los minutos que nos tomamos para salir por la puerta de la casa. Con solo tomarnos 5 minutos para mejorar la respiración se reducirán los niveles de estrés y nos sentiremos con más bienestar.

Rutina diaria en la mañana: 12 minutos.

#4. Aprender algo nuevo mientras se toma un café para conversar

Tiempo: 20 minutos

Ahora que está más tranquilo y en paz con usted mismo y listo para iniciar el día, piense en alguien con quien se tomaría un café antes de entrar a la oficina. ¿El propósito de esa charla con café? Absorber el conocimiento y aprender algo nuevo de esta persona.

Las mejores conversaciones que se tienen en la vida es cuando se inician aprendiendo algo de lo que otras personas hacen, cómo lo hacen y por qué. La gente ama hablar de sí mismas y si usted es lo suficientemente listo, las dejará hablar de eso.

Entonces, propóngase ser esa persona que hace ese gesto de “Yo quiero aprender de ti”. Eso hará que usted sea alguien mejor y la otra persona agradecerá la oportunidad y se lo pagará más adelante. ¿Quiere ir más allá? Busque a alguien considerablemente más joven (un millennial si usted es un adulto de la generación X o un ‘boomer’) que traiga un valor real a su trabajo o un área en la que usted no esté familiarizado, y verá que aprenderá mucho de esa persona.

Tiempo total de la rutina: 32 minutos.

dineroEn nuestra cotidianidad solemos escuchar mitos que hablan de brujas, personas que deambulan por los pueblos del país y monstruos que producen hasta pesadillas. Y aunque parezca extraño, en las finanzas también existen historias que se alejan de la realidad pero que nos hacen tomar decisiones, que en muchas veces, nos perjudican.

Tal es el caso de las historias, o mitos, que rondan el dinero, y que nos impiden tener unas finanzas personales saludables, cercanas y honestas.

Aquí algunos de los que, según Resuelve tu deuda, seguramente hemos escuchado:

1. Las tarjetas de crédito son malas:

Esta expresión es muy común entre las personas que han tenido o que conocen a alguien con una mala experiencia crediticia. Lamentablemente, eso genera un alejamiento a estos productos y cuando se llegan a adquirir, hay un desconocimiento sobre el correcto manejo de este.

2. A gastar que el mundo se va a acabar:

De acuerdo con ‘Resuelve tu deuda’, esta es una frase muy irresponsable que incentiva el consumo voraz e improvisado, basada en la idea de que se debe disfrutar el presente. Sin embargo, al olvidar el porvenir, también se niega la importancia que tiene el dinero para asegurar una vejez digna.

3. El dinero no importa:

Aunque no parezca, las finanzas están insertas en la vida cotidiana. Cada día se realizan miles de transacciones que involucran un intercambio de dinero por bienes o servicios. Menospreciar su relevancia traería como consecuencia un desinterés por perseguir un bienestar económico.

4. El dinero es malo:

Realmente existen buenos y malos usos del dinero, así como formas legales e ilegales de obtenerlo.

Sin embargo, señala ‘Resuelve tu deuda’, esto no implica que la riqueza tenga un atributo moral que le sea propio. “A falta de esta distinción, se cree que hablar o desear una mejor vida financiera es algo que no empata con valores positivos”, explicaron.

5. Con el pago mínimo es suficiente:

Esta frase es un pretexto común entre quienes desconocen el funcionamiento de su tarjeta de crédito, ya que, al realizar la aportación mínima solicitada, se están cubriendo principalmente los intereses y comisiones, sin impactar mucho al capital.

“Pagar el mínimo es un último recurso para no caer en mora, pero definitivamente no debería ser la norma”, mencionó ‘Resuelve tu deuda’.

6. El dinero no me alcanza para ahorrar:

Una mala administración financiera puede generar que la persona gaste más de lo que puede soportar, ya que carece de un control en el flujo de su dinero. De ahí que alguien con un alto nivel de endeudamiento destine todos sus ingresos a salir a flote y no le queden recursos suficientes para generar un ahorro.

Conociendo los mitos que rondan el dinero y nuestras finanzas personales, es necesario saber por qué los creamos.

La principal razón es la ausencia de información y los prejuicios que adoptamos según el contexto en el que vivimos. Adicional a esto, entre menos exposición e interés tengamos hacia el mundo económico, mayor será el efecto negativo que tendrán.

“También existe una carencia de maduración en la educación financiera. De niños se enseña el valor del ahorro usando una alcancía, pero conforme uno crece, también cambian los productos y servicios a los cuales se tiene acceso”, aseguró ‘Resuelve tu deuda’.

Esto, según los expertos, genera que las opiniones de gente cercana y sus historias asienten el efecto que tienen los mitos: desconfiar de los movimientos financieros.

Por ello, es importante identificarlos y eliminarlos para mejorar nuestra situación económica, y no vernos afectados en el futuro próximo por una mala decisión influenciada por estas historias.

Y ¿cómo se identifican?: educándonos, investigando sobre si lo que se dice es o no verdad y no dejarnos guiar por las opiniones de gente poco familiarizada, “es necesario para elegir opciones que impulsen el bienestar económico”, puntualizó ‘Resuelve tu deuda’.

miedoNo trates de esconderte de tus miedos; no están allí para asustarte. Están ahí para hacerte saber que algo vale la pena.

«Estoy nerviosa!» le dije.

«¿Nervio-citada?» bromeó en un esfuerzo para hacerme recordar lo parecidos que los sentimientos nervios y excitación pueden ser.

Hice una pausa y consideré sus palabras.

«De hecho, no realmente. Tengo más miedo.»

Miedo. Asustada.

Tenía una oportunidad frente a mí por la que había trabajado desde hacia tiempo. Sabía, por experiencias pasadas, que si le entregaba las riendas a mi miedo, mi excitación se desvanecería.

Miedo…

Esta era una sensación que pensaba que ya había superado.

Ahora sabía que incluso aquellos que creíamos que habíamos dominado nuestra auto-conciencia o iluminación, igual podíamos llegar a quedar paralizados por el miedo.

El miedo pone nuestra emoción en pausa.

No importa lo entusiasmados que estemos (por una oportunidad, una experiencia, o cualquier cosa) el miedo posee la capacidad de eliminar ese entusiasmo y ponerlo en espera.

Esto se manifiesta de muchas maneras, y si no estamos atentos, puede ponernos de rodillas. Por eso aquí tienes cuatro cosas importantes que debes recordar para evitarlo:

1. Sobre-pensarlo todo no sirve de nada.

Sí, el miedo nos hace presa de la parálisis por el análisis.

Cuando permitimos que el miedo impregne, nuestra emoción nos detiene y no nos deja avanzar. Nos paralizamos por el mero pensamiento de salir adelante hacia una emoción más positiva. Nos quedamos atascados en un ciclo de ¿Y si ____…?. Conjuramos imágenes mentales de los diversos peores escenarios del caso. Nuestro cerebro, plagado de miedo, deja de reconocer los éxitos pasados y se enfoca totalmente en el terror de la experiencia por venir. La inquietud y la incertidumbre nos paralizan, y quedamos atascados en un ciclo descendente.

¿La solución? Deja de pensar y empieza a hacer…

No temas al cambio. Cambia el miedo. Paso a paso.

2. No estás roto físicamente, a pesar de que el miedo te haga sentir de esa manera.

Hubo un tiempo en el que las manifestaciones físicas del miedo jugaron a nuestro favor: Las respuestas de lucha o huida, el flujo de adrenalina en nuestro cuerpo, y todos los sentidos de alerta de nuestro cuerpo. Estas sensaciones físicas nos salvaban cuando enfrentábamos situaciones que amenazaba nuestra supervivencia.

En estos días, los momentos de verdadero peligro físico afortunadamente son muy pocos. Y si bien nuestros cerebros pueden registrar este hecho, nuestros instintos subconscientes corporales aprenden más lento. Como resultado, cuando sentimos miedo (sobre algún acontecimiento en la vida, o una nueva oportunidad) la emoción hace que este mismo ciclo físico que se produzca. Nuestro miedo pone nuestra emoción en pausa porque empezamos a rompernos físicamente. Estas sensaciones (las palpitaciones del corazón, una respiración rápida) provocan aún mayores sentimientos de pánico y miedo.

Pero todo esto está en nuestras cabezas. Respira profundamente y vuelve a enfocarte en la verdad. En tú verdad.

3. Eres lo suficientemente bueno en este momento.

El miedo despierta el síndrome de impostor. ¿Qué pasa si no somos lo suficientemente buenos? ¿Qué pasa si no somos lo suficientemente fuertes? ¿Qué pasa si…, y si…?

Cuando permitimos que nuestro cerebro piense de esta forma, le entregamos el control al miedo. Cuestionamos cada oportunidad que recibimos (un nuevo trabajo, un nuevo novio, etc.) porque tememos que descubran quienes somos realmente.

El miedo elimina nuestra capacidad de pensar con claridad y experimentar la emoción que la situación requiere. El miedo detiene nuestra positividad porque inconscientemente nos convencimos de que somos un fraude y que no somos lo suficientemente buenos para esta situación. El miedo hace que creamos que nuestros éxitos pasados no tenían nada que ver con nosotros y que fueron resultados de la suerte o el tiempo. Hace que el entusiasmo por la nueva oportunidad desaparezca.

Tienes que eliminar este tipo de pensamiento negativo. Nadie ni nada puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. Punto.

4. No estás sólo al sentir miedo y soledad.

Tal vez la forma más poderosa en el que el miedo nos detiene es cuando nos dice que nos retiremos. Cuando permitimos que la agitación supere a la emoción, sentimos al mismo tiempo vergüenza y miedo. Nos convencemos de que nadie más ha experimentado lo que estamos experimentando, o nunca sintieron lo que estamos sintiendo. Nos envolvemos en cuan abrumador y potente se siente el miedo. Desprovistos de cualquier alegría, avergonzados y con miedo, nos retiramos a la soledad y a sobre-pensar más, lo que a su vez aumenta aún más nuestro miedo.

¡Pero no estás solo! Muchos de nosotros estamos luchando la misma batalla a tu lado.

Estamos todos juntos en esto.

Rompe el ciclo!

Detén al miedo y despójalo de su poder de poner tu entusiasmo en pausa.

Usa la sensación de miedo y conviértela en gratitud. Recuerda lo bueno que siempre hay en cada situación. Toma acción. Avanzar hacia lo que tememos, poco a poco, es el primer paso para ver que la realidad nunca es tan difícil como parece.

La historia con la que abrí es mi historia a la hora de escribir este post. Mi entusiasmo ante la oportunidad de escribir en este blog se puso en pausa hasta que me recordé a mí misma los cuatro conceptos que compartí aquí contigo. Para poder superarlo tuve que recordarme los 4 puntos una y otra vez.

FelizPor mucho tiempo, me pareció que la vida estaba por comenzar, la verdadera vida. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que superar primero, algún asunto no terminado, tiempo por invertir, una deuda que pagar. Entonces la vida comenzaría. Finalmente me di cuenta de que esos obstáculos “eran” mi vida.

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay camino a la felicidad. La felicidad es el camino. Así que, atesoremos cada momento que tengamos. Y atesorémoslo más porque lo compartimos con alguien especial, lo suficientemente especial como para invertir nuestro tiempo, y recordemos que el tiempo no aguarda a nadie. Así que, dejemos de esperar hasta que … Seguir leyendo »

felicidadAprende a valorarte a ti mismo, lo que significa: lucha por tu felicidad y paz mental.

Ayer por la tarde me encontré con una amiga en una cafetería. Trajo su portátil consigo para poder mostrarme algunos de sus últimos diseños de arte digital. Mientras estábamos charlando y viendo sus obras de arte, el portátil de repente empezó a hacer unos ruidos pocos saludables, la pantalla comenzó a parpadear, y luego se apagó por completo. Y, mientras ambos nos estábamos mirando con incredulidad, el aroma de circuitos informáticos fritos llenó nuestras narices.

Rápidamente agarré el portátil para inspeccionarlo y el problema se reveló al instante. La parte inferior de la computadora portátil estaba empapada y un vaso vacío y derramado descansaba al lado de su bolso justo detrás de donde estaba el portátil apoyado. En medio de nuestra charla y mover la pantalla de 15 pulgadas para adelante y atrás, de alguna manera derramamos un vaso de agua que el barista había colocado inadvertidamente detrás de la pantalla, con lo cual quedó fuera de nuestra vista.

Cuando la vida nos lanza pelotas tramposas y con curvas como estas, por lo general no le encontramos ningún sentido, y nuestra reacción emocional natural casi siempre es enojarnos mucho y gritar obscenidades lo más fuerte posible. Pero, ¿Cómo ayuda eso a nuestro dilema? Obviamente, en nada.

Mi amiga levantó sus brazos y, para mi sorpresa, esbozó una media sonrisa y dijo: «Es exactamente por esto que hice un backup de mis archivos esta mañana, y por lo que tengo asegurada mi portátil!»

Yo estaba realmente impresionado por su reacción. Muchas personas que conozco tuvieron reacciones más enfurecidas por inconvenientes mucho más pequeños. Y, sin embargo, esta lamentable situación no le robó su felicidad en lo más mínimo.

Así que tomemos esto como una gran lección para aprender. Es hora de desaprendernos del estrés innecesario que nos está tirando para abajo.

Esta es una nueva hora en nuestras vidas (un nuevo comienzo) y la vida continuará sorprendiéndonos con sus cambios, de una manera u otra. Así que hagamos nosotros también transiciones positivas de cara al futuro. ¿No te parece?

¿No estás cansado de tratar con el mismo tipo de dolores de cabeza una y otra, y otra vez?

En serio, enfócate en purgar algunos hábitos negativos a medida que comienzas de nuevo. Enfócate en aprender de tus errores en lugar de ser conquistado por ellos.

Recuerda que al final, te conviertes en lo que repetidamente haces. Si tus hábitos diarios no te están ayudando, te están dañando. Aquí tienes siete ejemplos comunes de hábitos que se robaron la felicidad de miles de personas durante los últimos años (y apuesto a que puedes relacionarte):

1. Dejar que cada pequeño problema robe lo mejor de ti.

La paz interior comienza en el momento que tomas respiración y decides no permitir que otra persona o evento controle tus emociones.

En otras palabras, gran parte de tu felicidad o miseria en el largo plazo depende de tu actitud, no de tus circunstancias. Si estás estresado por algo externo, ese dolor no es por la cosa en sí, sino por tu interpretación sobre la misma; y eso es algo que tienes el poder de cambiar en cualquier momento.

Sólo respira profundamente, ajusta tu actitud, y la frustración y el estrés desaparecerán.

2. Esperar que el día sea fácil y que todo salga según lo planeado.

Los días fáciles no existen cuando estás haciendo cosas extraordinarias. Las buenas metas requieren trabajo duro. Puede que disfrutes de tus días, pero siempre aparecerán obstáculos inesperados. Esperar lo contrario sólo conduce a dolores de cabeza y angustias innecesarias.

Dentro de muchas décadas, cuando estés descansando en tu lecho de muerte, no estarás recordando los días que fueron fáciles, estarás apreciando los momentos en los que superaste tus dificultades y conquistaste tus metas más importantes. Vas a soñar con la fuerza que descubriste dentro de ti que te permitió lograr lo que antes parecía imposible.

Así que no hagas lo que es fácil, haz lo que eres capaz de hacer, hoy. Y asómbrate de tu propia grandeza.

3. Querer que tus esfuerzos sean absolutamente perfectos.

Cada uno de nosotros es un perfeccionista en algo. Aprende a sentir cuando tu deseo por hacer algo perfecto te impide lograr terminarlo bien. Entiende que la idea de perfección no sólo es inalcanzable, también puede destruir tu mentalidad productiva. Te mantendrá corriendo en el mismo lugar, sintiéndote loco por el resto de tu vida.

Si sientes que estás corriendo en el mismo lugar ahora mismo, haz una pausa y reflexiona. Piensa en la diferencia entre un esfuerzo diligente y el perfeccionismo. Entiende cuándo es suficiente!

Dilo en voz alta si es necesario: «¡Piérdete perfeccionismo! ¡Sin ti soy brillante!»

4. No estar en el presente.

¿No es extraño cómo funciona la vida? Quieres algo y trabajas por ello, y esperas por ello, y trabajas por ello, y esperas por ello, y sientes como si te estuviera tomando una eternidad lograr conseguirlo. Y entonces, sucede y se termina, y todo lo que quieres hacer es volver a ese momento antes de que las cosas cambiaran.

Así que, ¿cómo puedes evitar estos sentimientos de pérdida y confusión?

Estando más en el presente en cada paso del camino.

Persigue tus metas y sueños y, al mismo tiempo, disfruta del viaje para llegar allí. Abraza el paso que estés tomando, incluso cuando sientas que perdiste tu equilibrio. A veces el camino está lleno de baches. Cada paso que des no tiene que ser cómodo ni perfectamente colocado.

Al dejar de lado lo que «debe» pasar o lo que «podría» pasar en cada paso del camino, liberas tu vida para recibir varias pequeñas sorpresas y alegrías. Puede que no lleves la vida exacta que deseas, pero llevarás una existencia milagrosa y significativa, te lo garantizo. La vida a veces es difícil, pero no es una faena. Hazla una aventura. Haz que sea divertida. Toma la decisión de sentirte bien contigo mismo, con tu mundo, con tus posibilidades y con el paso que estás dando en este momento.

Hazlo y sonreirás todo el camino hasta tu meta; y más allá.

5. Desautorizarte a ti mismo con un lenguaje débil.

Las personas con confianza utilizan palabras con intención. Y puedes ser uno de ellos.

Considera la diferencia entre estos dos aspirantes a bloggers (y estudiantes de coaching) con lo que hablé hace poco:

Uno dice: «Sí, soy un blogger. ¿Te gusta la meditación y el yoga también? ¡Excelente! Tenemos que estar en contacto sobre este tema, echa un vistazo a mi nueva guía que acabo de publicar en…»

Y el otro dice: «Bueno, estoy tratando de hacer un blog, pero no estoy seguro de si lo estoy haciendo bien (risa nerviosa). Me hubiera gustado haber empezado antes… bla, bla.»

¿Quién crees que obtiene más visitas, comentarios y republicaciones sociales?

En pocas palabras: Si estás tratando de construir algo o convertirte en alguien, poséelo y habla como si ya lo fueras.

6. Esperar que todos los demás sean tan amables, corteses y atentos como tú.

Quizás una dura verdad…

Vas a terminar muy decepcionado si esperas que las personas siempre hagan por ti lo que tú haces por ellas.

No todo el mundo tiene el mismo corazón que tú.

7. Ser demasiado rígido (o demasiado «maduro») como para perderte en una exploración juguetona.

A veces nos ponemos demasiado peso en tratar de controlar cada aspecto minúsculo de nuestras vidas. Baja un cambio, relájate y toma el camino por la que la vida te lleve de vez en cuando. Intenta algo nuevo, se un poco atrevido, y explora tu curiosidad. Relajarte un poco te permite disfrutar de lo inesperado.

Las más grandes alegrías de la vida a menudo son las sorpresas inesperadas que nunca tuviste la intención de que ocurrieran. Si quieres hacerte realmente bueno en algo, deja de lado la idea de la perfección y sustitúyela por la noción de exploración juguetona sin fin.

No dejamos de soñar y explorar porque envejezcamos; envejecemos porque dejamos de soñar y explorar.

CreatividadPor Rita Tonelli

En La Creatividad Está Esperando Tu Llamado. Parte Uno vimos aspectos fundamentales de este tema para poder ahora abordar lo que te permitirá transitar tu aprendizaje.

Entonces…

¡Ahí vamos, amigo!

C) Confiá en que siempre hay más de una opción: Imaginá formas diferentes de hacer las cosas. No deseches tus ideas aunque te parezcan “locas”.

En su libro Thinkertoys, Michael Michalko cuenta cómo hacía el inventor Thomas Edison para contratar personal. Su método consistía en invitarles una sopa; si le echaban sal sin probarla primero, no los contrataba, porque no quería personas que no estuviesen dispuestas a romper sus esquemas, a cuestionar sus propios hábitos.

R) Acordate de Einstein: “Si haces las cosas de la misma forma, siempre obtendrás los mismos resultados.” … Seguir leyendo »

libros1. El progreso del principio de Teresa Amabile y Steven Kramer

Para Sutton es una obra maestra de la gestión basada en la evidencia – el argumento más fuerte que sabe que «las cosas grandes son las pequeñas cosas».

2. Influencia (Influence) de Robert Cialdini

«Este libro habla acerca de cómo persuadir a las personas a hacer cosas, cómo defenderse en contra de los intentos de persuasión y la evidencia subyacente».

3. Ideas que pegan

«Básicamente se centra en cómo diseñar ideas que la gente va a recordar y actuar. Para gusto del docente esta obra tiene la mejor portada del libro de negocios de todos los tiempos – la cinta adhesiva incluso se ve y se siente real», señala.

4. Pensar rápido, pensar despacio (Thinking, Fast and Slow) de Daniel Kahneman

“A pesar de que Kahneman ganó el Premio Nobel, es sorprendente la facilidad con la que se lee este libro. Un libro acerca de cómo de verdad pensamos los humanos, y a pesar de que no está diseñado para hacer esto, Kahneman también demuestra cómo y por qué mucho de lo que se lee en los medios de comunicación de negocios es basura”.

5. Colaboración (Collaboration) de Morten Hansen

“Lo he leído tres veces y, en mi opinión –y por mucho– es el mejor libro que se haya escrito hasta ahora acerca de lo que se requiere para construir una organización en que la gente comparta la información, coopere y se ayuden mutuamente a tener éxito.”

6. Órbita alrededor de la bola de pelo gigante por Gordon MacKenzie

«Es difícil de explicar, algo así como tratar de decirle a un extraño sobre el rock and roll, como dice la vieja canción. Pero es uno de los dos mejores libros que se han escrito sobre creatividad, y uno de los mejores libros de negocios de cualquier tipo – a pesar de que es casi un libro anti-negocio».

7. La creatividad, Inc, de Ed Catmull

«Este es el mejor libro escrito sobre lo que se necesita para construir una organización creativa. Es el mejor porque la sabiduría, modestia, y la auto-conciencia de Catmull llenan cada página».

8. Liderazgo de Equipos, por Richard Hackman

«El recomendado cuando se trata el tema de los grupos o equipos. Léalo si quieren saber cómo los equipos funcionan realmente y lo que realmente se necesita para desarrollar, mantener y conducirlos».

9. Dar y Recibir, de Adam Grant

Esta joya es una alegría de leer, y se rompe el mito de que la codicia es el camino hacia el éxito «En otras palabras, Adam muestra cómo y por qué usted no necesita ser un imbécil egoísta para tener éxito en esta vida Latina. – y el mundo -. sería un lugar mejor si todos nosotros memorizan aplican la visión del mundo de Adam».

10. Ley de Parkinson por Cyril Northcote Parkinson

«Nunca supe mucho sobre Cyril Northcote Parkinson, ni había leído su joya (ni siquiera sabía que existía).

Parkinson era un estudioso de la administración pública, historiador naval, y autor de más de 60 libros. Me sorprendieron sobre todo sus argumentos, su evidencia y su exquisito y cortés sarcasmo inglés acerca de los efectos negativos y predecibles de los tamaños de grupos y de la hinchazón administrativa».

11. Vender es asunto humano de Dan Pink

“Dan hace un trabajo magistral de mostrar cómo para dirigir y motivar a los demás, además de proteger y mejorar de la reputación de las personas, equipos y organizaciones que nos interesan, y tener una carrera exitosa, es necesario que seamos capaces de vender a la gente nuestras ideas, productos, soluciones, y sí, a nosotros mismos».

12. La ruta entre los mares, del historiador David Mccullough

«Esta es una gran historia de cómo la creatividad ocurre a una escala muy grande. Es desordenado. Las cosas van mal. La gente se lastima. Pero también triunfan y hacen cosas asombrosas. También me gusta este libro porque es el antídoto para aquellos que creen que todas las grandes innovaciones provienen de empresas de nueva creación y las pequeñas empresas».

Robert Kiyosaki: «Obama le da dinero a la gente y es lo peor que puede hacer»

En charla con Clarin.com, el gurú que vendió 26 millones de libros repudió la forma de enfrentar la crisis del gobierno de EE.UU. Mañana en el Gran Rex inaugura una gira latinoamericana en la que explicará «por qué los ricos saben cómo seguir enriqueciéndose mientras los demás no».

Desde las ventanas del Hotel Emperador donde Robert Kiyosaki se aloja en Buenos Aires tras su visita a Bariloche y Córdoba (donde se dedicó a cazar palomas), se distinguen los tejados de la Villa 31 tras las vías del tren. A Kiyosaki, esos tejados le hicieron pensar en su Estados Unidos natal, el país al que su abuelo japonés emigró buscando un futuro mejor: «En California ya hay muchos lugares así. Y no son de gente pobre, son gente de clase media que está perdiendo su trabajo. 600 mil personas pierden su trabajo cada mes en Estados Unidos».

– ¿En qué países invierte hoy?
– Yo invierto de forma internacional, en oro, plata, petróleo y, dentro de mi país, en propiedades inmobiliarias. Pero tengo socios de negocios en todo el mundo. Aguilar [la editorial que publica sus libros en la Argentina] es mi socio acá. Yo no invierto en un país, invierto en todo el mundo. … Seguir leyendo »

Robert KiyosakiLa primera década del siglo 21 terminó. Muchas personas se encontraron con un mal comienzo. El nuevo siglo comenzó con el susto del Y2K (la amenaza de que las computadoras de todo el mundo iban a dejar de funcionar). Entonces sucedió lo del 9/11, seguido de dos guerras largas y costosas. La burbuja del NASDAQ y la crisis fueron seguidas por la burbuja inmobiliaria y entonces las subprimes colapsaron, lo que llevó a la emisión sin precedentes de millones de millones de dólares en un intento de evitar una depresión global. El resultado es una crisis financiera prolongada que ha ampliado la brecha entre los ricos y pobres.

La mayoría de las décadas tienen sus personajes. En la década de 1960, tuvimos a los hippies. En la década de 1970 el movimiento por la paz evolucionó en John Travolta y la música disco. En la década de 1980, los capitalistas tomaron el centro del escenario. La tecnología dominó la década de 1990 y de repente los geeks eran geniales.

La pregunta es, ¿qué personaje saldrá a representar la primera década del siglo 21? … Seguir leyendo »

mente positivaEl optimismo es la principal herramienta a la hora de iniciar una tarea, actividad o reto

Rodearse de pensamientos positivos lo ayudará a afrontar con mayor seguridad los problemas y dificultades que, tal como lo dice Shawn Achor experto en felicidad:

“Cuando el cerebro está positivo, libera neuroquímicos llamados aceleradores de éxito como la dopamina y enciende una parte del cerebro que te permite percibir más posibilidades y procesar más información.”

Por eso, una persona feliz es capaz de lograr o tiene más posibilidades de conseguir las cosas que se propone.

Siga estos consejos y prepárese para disfrutar de un excelente año.

Use lenguaje positivo al establecer las metas

Para el estadounidense Achor, es necesario enfocarse en hábitos positivos.

Es decir, en lugar de proponerse dejar los postres y dulces después del almuerzo, la resolución debería ser, buscar postres más saludables, las frutas. Al darle mayor importancia al aspecto positivo que al negativo o a la prohibición, el cerebro se concentra en lograr el propósito en vez de ver la privación que este puede llegar a representar.

No empezar desde cero

Para cualquier ser humano es más fácil iniciar las tareas cuando se tiene la motivación adecuada. Empiece por recordar los logros del año anterior y con esto en mente podrá visualizar con claridad lo que viene.

Empiece el día con una acción positiva que involucre a otro

Al hacer esto el cerebro inicia el día con una conexión social que le permite disponer su funcionamiento para recibir y percibir con mayor facilidad y eficacia las situaciones positivas sobre las negativas.

Incorpore acciones positivas a la rutina diaria

Para Shawn Achor es fundamental crear métodos diarios para mantener una mentalidad positiva. Ya sea escribiendo cosas o personas por las que estar agradecido, meditar o teniendo presentes experiencia satisfactorias. Este ejercicio aumenta el nivel de efectividad laboral y disminuye el estrés.

Tenga presentes y visibles estos objetivos

Ya sea en una lista, con recortes, dibujos o recordatorios, es importante recordar todos y cada uno de estos trazados diariamente así como tachar los logrados, de esta forma el cerebro reconoce la victoria y pondrá todos sus esfuerzos en conseguir los demás.

El tiempo no existe. No es real. Es, simplemente, una ficción, un instrumento, un medio para orientarnos en la vida, relacionando distintos acontecimientos de nuestras existencias, de las de los demás o de la misma naturaleza.

La Tierra gira en torno al sol. Y, al conjunto de acontecimientos cíclicos y, por tanto, fijos, que tienen lugar desde que una revolución comienza hasta que termina, lo llamamos año. Y, como durante ese proceso el sol sale y se pone por nuestro horizonte trescientas sesenta y cinco veces, hemos llamado día a lo que sucede entre cada dos de esos fenómenos sucesivos.

Y luego hemos dividido el día en veinticuatro horas, aunque podíamos haberlo dividido también en catorce o en treinta y siete. Y a cada parte la llamamos hora. Y la hora la hemos, convencionalmente siempre, subdividido en sesenta minutos y a cada uno de éstos en sesenta segundos…

Pero todo es pura convención, lo mismo que cuando trazamos una frontera y decimos que en la línea que la representa comienza un país y termina otro. Porque esa ficción nuestra nunca la aceptan ni la respetan los vientos ni la lluvia ni la flora ni la fauna, sencillamente porque es algo artificial, una simple ideación, sin existencia real fuera de nuestras mentes, aunque la plasmemos en los mapas.

Lo que sí existe, lo que sí se da y es inevitable, sin embargo, es la sucesión de hechos, así como su gestación, nacimiento y desarrollo. Y la influencia que sobre todos nosotros ejercen.

Pensemos sino un poco: ¿Es realmente el paso de lo que llamamos cincuenta o sesenta o setenta años lo que nos hace cambiar de aspecto, envejecer, aproximarnos inexorablemente al fin de nuestra vida física? ¿O lo que nos hace avanzar en ella, en ese proceso de enfermos terminales en que todos estamos incursos desde el momento de nacer, son las agresiones de que vamos siendo víctimas? ¿Qué tiene, en realidad, el tiempo que nos pueda perjudicar?

Lo que verdaderamente nos hace cambiar y decaer, como hemos dicho, son los acontecimientos, las vicisitudes de la vida, las variaciones a que la naturaleza nos somete, las influencias de las vibraciones y radiaciones que por todas partes nos acometen, las emociones, las pasiones, los sentimientos, los pensamientos, las ideas, los razonamientos, las enfermedades…

Eso sí que nos envejece, eso sí que modifica, aparentemente para mal, nuestras estructuras externas e internas. Eso sí que surte efecto, un efecto fatal e inevitable, que nos va conduciendo a la consunción, a la cristalización, a la disfunción y a la inmovilidad física que llamamos muerte. Lo mismo que no son los años los que erosionan los montes ni los que socavan las rocas, sino el viento y el agua y el calor y el frío. Pero nunca el paso del tiempo, porque el tiempo no pasa, ni siquiera es.

Son, pues, las primaveras y los veranos y los otoños y los inviernos sucesivos los que nos van continuamente obligando a adaptarnos a ellos con los consiguientes desgastes y cansancios y heridas y cicatrices de todo tipo. Son el calor y el frío sucediéndose sin interrupción, miles de veces, los que nos resquebrajan por dentro y por fuera.

Son los disgustos, los problemas, los sinsabores, los fracasos o los éxitos, las ilusiones y los sueños, las amistades y las diferencias, las fidelidades y las deslealtades, y el valor que vamos dando a todo ello en cada momento, los que nos van madurando hacia la influencia final que producirá el último estertor de nuestro cuerpo.

Una desgracia familiar, la muerte de un ser querido, por ejemplo, que puede suceder en minutos, puede también envejecernos lo que, sin ese suceso extraordinario, envejeceríamos en lo que hemos dado en llamar veinte años, o sean, los sucesos normales que pueden acaecernos en una vida sin demasiados altibajos durante lo que hemos convenido llamar ese período. Pero no los veinte años en sí.

Si nos fuera posible hacernos inmunes a las inclemencias meteorológicas, a las múltiples enfermedades que nos acosan, a las agresiones físicas, psíquicas y emocionales a que nos someten los demás e, incluso, nosotros mismos; si las vibraciones estelares no nos pudiesen alcanzar o, alcanzándonos, no nos afectaran, por muchos años y por muchos siglos que transcurrieran, no envejeceríamos… Los animales, que no conocen nuestras ficciones, también envejecen y llegan a la muerte sin tener la menor noción de los que es un año ni un mes ni siquiera una hora.

Pero si pudiésemos ser inatacables por todos esos enemigos, lo que ocurriría es que tampoco aprenderíamos nada y, por tanto, no evolucionaríamos. Conviene, pues, que tengamos claro que el tiempo no nos afecta, ya que no existe, pero nos afectan, y mucho, las cosas que nos suceden. Y sólo ellas.

Por tanto, no debemos temer el paso del tiempo. No debemos asustarnos ante algo inexistente. Lo que hemos de evitar son los acontecimientos que nos hagan vibrar intensamente. Por eso lo que se nos recomienda por nuestra filosofía es mantenernos tranquilos y equilibrados en toda situación. Es decir, comportarnos ante los sucesos que a otros les pueden trastornar o afectar, como si no fuesen con nosotros, gracias a un discernimiento bien desarrollado.

Por supuesto, el efecto de los sucesos o procesos inevitables de la naturaleza no podremos obviarlo, porque así está dispuesto en los planes del Creador. Pero lo otro sí, lo que ordinariamente ponemos de nuestra propia cosecha:

El atacar nuestro cuerpo con vicios o hábitos o comportamientos agresivos; el estar nerviosos y estresados y asustados; el temer al futuro, faltos de confianza en nuestra fuerzas y de fe en la ayuda divina; el afectarnos por cuanto sucede en nuestro entorno; el vivir una vida de negatividad y de egoísmo, que nos enfrenta a todos; el dejar de ejercer el amor y la entrega y la sinceridad y la confianza, el sacrificio y la caridad y el servicio altruísta y la oración… eso sí que nos afecta y nos envejece por dentro y por fuera.

La eterna juventud, pues, no existe ni existirá mientras dispongamos de cuerpo físico. Pero sí existe una juventud prolongada o, por lo menos un espíritu joven prolongado. Y ésa debe ser nuestra consecución, pero no como objetivo, como una meta a alcanzar, sino como un subproducto inevitable de una vida sana física, mental, emocional y espiritualmente. Es decir, una existencia ajustada lo más posible a las exigencias de las leyes naturales, a las Enseñanzas de nuestra filosofía.

Vivir MejorEsperas conocer gente increíble, pero preferirías morderte los labios que hablar con extraños.

Deseas construir ese negocio secundario con el que has estado soñando despierto, pero las complejidades de comenzar te ponen las palmas de las manos realmente sudorosas.

Hablar y agregar valor en las reuniones corporativas podría mejorar tu reputación ante los ojos de tu jefe, pero tienes miedo de decir algo equivocado.

Circunstancias como estas (las que son fundamentalmente importantes a largo plazo, pero francamente aterradoras en el corto plazo) son increíblemente comunes. Y, por supuesto, la reacción más sencilla a estas circunstancias es la evasión. ¡Pero eso sería un gran error!

De hecho, si hay algo que aprendí de completar más de 850 desafíos de zona de confort auto-asignados, es esto:

No nos tropezamos accidentalmente con una vida salvaje y profundamente satisfactoria, que nos hace abrir la mandíbula… la creamos. Y el viaje siempre nos lleva fuera de nuestras zonas de confort.

Antes de empezar El Proyecto Año del Miedo, Yo era la persona menos probable en el planeta Tierra para ser considerada interesante, aventurera, o exitosa.

Incluso después de una década dedicada a estudiar la psicología del éxito y cómo lograr mis metas, encontré abordar algo fuera de mi zona de confort cada día era la única decisión que transformó todas las áreas de mi vida casi de la noche a la mañana.

Ahora pasé a hablar, escribir y enseñar a estudiantes de los siete continentes sobre sentirse cómodos con las circunstancias que los ponen incómodos.

Esta es la buena noticia: no tienes que invertir todo el trabajo duro y ajetreo que yo invertí en los últimos años para aprender algunas de las lecciones más poderosas de aventurarse fuera de tu zona de confort.

Esta es la mala noticia: no puedes «desaprender» lo que estás a punto de leer…

Después de dar una mirada furtiva en sólo unas pocas (de las muchas) de las lecciones que cambian vidas que aprendí, no puedes más que unirte a mí en este viaje.

Cuando descubres que el verdadero «secreto» para conseguir que todo lo que quieres en la vida empieza con una sencilla acción, enfrentarte a tus miedos de formas pequeñas cada día, se convierte en la adicción más saludable que puedas formar.

La zona de confort es el lugar más peligroso para vivir

La zona de confort es como el papel tapiz en la vida de la mayoría de las personas; operando en segundo plano, siempre presente, algo en lo que ni siquiera pensamos.

Pero tanto como aparentemente disfrutamos del confort y rutina, nosotros como seres humanos somos a menudo más felices cuando somos desafiados y progresamos. Y cuando nos comprometemos a encontrar pequeñas maneras de crecer a diario, descubrimos cuatro cosas rápidamente:

1. Incluso cuando estás en el camino correcto, igual dudas de ti mismo.

Antes de practicar expandir tu zona de confort, puedes pensar que el miedo es señal de que estás en el camino equivocado.

Recuerdo vívidamente prepararme para mi primer viaje a través del país a Los Ángeles desde el Medio Oeste.

A pesar de que soñaba con ello todos los días, no pude ponerla en mi presupuesto durante cuatro años. Cada vez que me convencía para finalmente poner mi ciudad natal en mi lista, el miedo me abrumaba…

• «¿Soy lo suficientemente fuerte como para hacer esto sola?»
• «¿Podré hacer amigos tan grandes como los que tengo aquí?»
• «¿Qué pasa si no soy lo suficientemente fresca como para salir con los hipsters de Los Ángeles?»
• «Espera… ¿Cuánto es el alquiler?»
• Etc.

Lo que descubrí después de comenzar El Proyecto Año del Miedo es perfectamente resumido por uno de mis escritores favoritos, Jon Acuff: «Nunca seremos lo suficientemente valientes como para hacer lo que necesitamos hacer a continuación».

El problema no era que estaba perdiendo el sueño por la noche y sudando a través de mis sábanas a la velocidad de las Cataratas del Niágara. El problema fue que pensé que no debería estar haciéndolo.

Incluso cuando estés en el camino correcto, igual tendrás miedo y dudas sobre ti mismo.

La mitad de la batalla ya está ganada cuando esperas que el miedo aparezca. No importa el tamaño del salto; chico o grande. Desde caminar hasta elogiar a un desconocido hermoso, valientemente pedirle a tu jefe un aumento, las dudas y el miedo siempre están cerca cuando estás en el camino correcto. Lo diré otra vez…

Las dudas y el miedo están siempre cerca, especialmente cuando estás en el camino correcto.

Y requiere práctica para poder abrazar esta realidad…

En lugar de un semáforo, ahora veo las dudas y el miedo como un foco; iluminando a dónde debo ir después. Me doy cuenta de que todas las buenas decisiones (y decisiones de crecimiento necesarias) las que cambian nuestras vidas, a menudo nos hacen perder un poco de sueño, y eso está perfectamente bien.

¿Cómo cambiaría tu vida si vieras las dudas y el miedo como una señal de que estás en el camino correcto? ¿Qué meta o proyecto te atreverías a empezar?

2. Puedes amar a los demás sin escucharlos.

Voy a iniciar esto con un descargo de responsabilidad: tener unas cuantas personas en las que puedes apoyarte y confiar para que te sostengan cuando estás siendo débil es importante. Sin embargo, lo que podría sorprenderte es que aquellos cuyo consejo te ayuda poco o nada a veces pueden ser aquellos que más te quieren.

Así que, confía en mí ahora y créeme más tarde: tú puedes amar a alguien sin escucharlo a cada paso del camino.

Cuando comienzas a tomar riesgos (especialmente el tipo de riesgos que tus seres queridos no están de acuerdo que tomes) te conviertes en una diana roja para la retroalimentación. Incluso cuando tienen buenas intenciones, sería raro que simplemente tiren sus sombreros al aire y griten con entusiasmo:

«¡Ve por ello!»

«¡Haz lo que te haga feliz!»

«Deja ese trabajo en ventas de mierda que está sofocando lentamente tu alma y ve a enseñar yoga!»

¿Por qué?

Resumiendo: ellos te quieren cuidar y quieren protegerte del fracaso.

Pero también pueden temer inconscientemente que si tu vida cambia demasiado, ya no haya espacio para ellos. Y eso también está bien. Es sólo una de aproximadamente un millón de maneras extravagantes en que los humanos demuestran su amor.

Una poderosa cita que me ayudó a liberar a mi gente de formas agradables en esta área vino de mi amiga, Jesse Elder:

«El don más grande que podemos darnos a nosotros mismos es ser sueños de nuestra propia felicidad. La más grande libertad que podemos darle a los demás es dejar que tengan sus propias experiencias y no tratar de controlarlas».

Si eso no es digno de ser tatuado en la parte interior de nuestros párpados, no sé qué lo es.

Y el sentimiento de Jesse también está reforzado por otra de mis citas favoritas…

«Si tienes grandes metas y sueños,
no esperes que otros te sigan,
porque representarás la fuerza,
el coraje y la visión que todavía no tienen».
– Peter Voogd

En pocas palabras: Si quieres deslizarte a la tumba con menos arrepentimientos y hacer un impacto positivo en el mundo de la manera que sólo tú puedes, te animo a tomar riesgos calculados, y dejar que las dudas y opiniones de los demás sobre cómo vives tu vida sean su problema, no tuyo.

A veces el regalo más grande que podemos darle a otros es simplemente recordarles lo que es posible cuando se arriesgan por sí mismos.

¿Cómo puedes asumir la responsabilidad de tu propia felicidad y permitir que otros tengan su propia experiencia?

Kim KiyosakiLas acciones llevan a la transformación.

Por Kim Kiyosaki

De acuerdo con una encuesta de abril de la Cámara de Comercio de la Pequeña Empresa, sólo el 22% de las pequeñas empresas esperan contratar nuevos empleados en un futuro próximo.

Y mayo del 2012, las estadísticas indican que hay 5,1 millones de personas que han estado desempleadas durante 27 semanas o más.

Esta no es una buena noticia si estás buscando un trabajo para pagar tus cuentas y mantener a tu familia. Además, no tienes ningún control sobre estas estadísticas… ¿Eso significa que debes renunciar a tus sueños y esperar que otros te mantengan? Definitivamente no. Después de todo, todavía hay tres cosas claves que puedes controlar … Seguir leyendo »

Michale JordanPaso a Paso. No concibo ninguna otra manera para lograr las cosas

Mi meta principal siempre fue llegar a ser el mejor haciendo las cosas paso a paso. Por eso no tuve miedo de estudiar en la Universidad de Carolina del Norte después de terminar la preparatoria.

Todos me decían que no eligiera dicha universidad porque no podría jugar a ese nivel. Dijeron que debería asistir a la Academia de la Fuerza Aérea por que así tendría empleo al terminar mis estudios. La gente tenía planes diversos para mí. Pero yo tenía el mío. … Seguir leyendo »

Hay cuatro preguntas que deseo medite con atención.

La primera es: « ¿Por qué debo intentarlo?» Los niños preguntan a menudo el porqué de las cosas- Y ésta es una de las preguntas más importantes. ¿Por qué levantarme tan temprano? ¿Por qué trabajar tan duro’? ¿Por qué leer tantos libros? ¿Por qué hacer tantas amistades? ¿Por qué irme tan lejos? ¿Por que ganar tanto? ¿Por qué dar tanto?

La mejor respuesta a « ¿por qué debo intentarlo?», es otra pregunta: « ¿Por qué no?» ¿Qué otra cosa puedo hacer con mí vida? ¿Por qué no comprobar hasta dónde puedo llegar? ¿Por qué no comprobar cuánto puedo ganar o leer o dar? ¿Por que no comprobar lo que puedo llegar a ser, o cuánto puedo crecer? ¿Por qué no? Después de todo, tendrá que vivir en este mundo hasta que se vaya. Mientras esté aquí, ¿por qué no vivir con estilo y elegancia? … Seguir leyendo »

Super ExitososLo que haces hoy importa.

De hecho, tus hábitos diarios pueden los determinantes más importantes para tu riqueza.

«La metáfora que me gusta es la avalancha,» dice Thomas Corley, autor de «Rich Habits: The Daily Success Habits Of Wealthy Individuals.» «Estos hábitos son como los copos de nieve, se acumulan, y entonces tienes una avalancha de éxito.»

Corley pasó cinco años estudiando las vidas tanto de los ricos (definidos como tener un ingreso anual de $160.000 o más y un patrimonio neto líquido de $3.2 millones o más) como de los pobres (definidos como tener un ingreso anual de $35,000 o menos y un patrimonio neto líquido de $5,000 o menos).

Se las arregló para segmentar lo que él llama «hábitos de riqueza» y los «hábitos de pobreza,» es decir las tendencias de aquellos que pertenecen a cada grupo. Pero, explica Corley, todo el mundo tiene algunos hábitos de riqueza y algunos hábitos de pobreza. «La clave es conseguir que más del 50% sean hábitos de riqueza,» dice.

¿Y cuáles son estos hábitos de riqueza que son tan influyentes? Aquí tienes algunos:

Los ricos siempre mantienen sus metas a la vista.

«Me enfoco en mis metas todos los días.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 62%
Las personas pobres que están de acuerdo: 6%

No sólo las personas ricas fijan metas anuales y mensuales, el 67% de ellos pusieron esas metas por escrito. «Me impactó,» dice Corley. «Pensaba que una meta era un objetivo amplio, pero los ricos dicen que un deseo no es una meta.» Una meta es un objetivo, dice, sólo si cumple dos cosas: Es alcanzable, y hay una acción física que puedes tomar para conseguirla.

Y saben lo que tienen que hacer hoy.

«Tengo una lista diaria de las cosas que tengo que hacer.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 81%
Las personas pobres que están de acuerdo: 19%

No sólo los ricos tienen una lista de tareas pendientes, el 67% de ellos completan el 70% o más de esas tareas que aparecen en la lista todos los días.

No ven televisión.

«Veo televisión una hora o menos por día.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 67%
Las personas pobres que están de acuerdo: 23%

Del mismo modo, sólo el 6% de los ricos miran reality shows, en comparación con el 78% de los pobres. «La variable común entre los ricos es la forma en que hacen un uso productivo de su tiempo,» explica Corley.

«Los ricos no evitan ver televisión porque tienen cierta disciplina humano superior o fuerza de voluntad. Ellos simplemente no piensan en la televisión porque están ocupados con alguna otra conducta diaria habitual; como leer

Leen… pero no por diversión.

«Me encanta leer.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 86%
Las personas pobres que están de acuerdo: 26%

Seguro, a las personas ricas les encanta leer, pero prefieren la no-ficción; en particular, los libros de superación personal. «Los ricos son lectores voraces sobre cómo mejorarse a sí mismos,» dice Corley. De hecho, el 88% de ellos leen sobre superación personal 30 minutos todos los días, en comparación con el 2% de las personas pobres.

Además, les encantan los audio-libros.

«Escucho audio-libros de camino al trabajo.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 63%
Las personas pobres que están de acuerdo: 5%

Y así puedes sacarle el máximo provecho a tus viajes.

Se ponen la meta de ir más allá de lo que se les pide en la oficina.

«Hago más de lo que mi trabajo requiere.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 81%
Las personas pobres que están de acuerdo: 17%

Vale la pena señalar que mientras que el 86% de las personas ricas (en comparación con el 43% de los pobres) trabajan un promedio de 50 o más horas a la semana, sólo el 6% de las personas ricas encuestadas dijeron que eran infelices a causa del trabajo.

No tienen esperanza de ganar el premio mayor.

«Juego a la lotería regularmente.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 6%
Las personas pobres que están de acuerdo: 77%

Eso no quiere decir que los ricos siempre estén jugando a lo seguro con su dinero. «La mayoría de estas personas fueron dueños de negocios en los que pusieron su propio dinero en la mesa y asumieron riesgos financieros,» explica Corley. «Las personas de este tipo no tienen miedo de tomar riesgos

Vigilan sus cinturas.

«Cuento las calorías todos los días.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 57%
Las personas pobres que están de acuerdo: 5%

Las personas ricas valoran su salud, dice Corley. «Una de las personas en mi estudio tenía casi 68 y un valor aproximado de $78 millones. Le pregunté por qué no se retiró, y me miró como si yo fuera de Marte. Entonces dijo: ‘Pasé los últimos 45 años ejercitándome todos los días y vigilando lo que comía porque sabía que al final de mi carrera serían mis años de mayores ganancias.’

Si es capaz de extender su carrera por cuatro o cinco años más allá de todos los demás, serán alrededor de $7 millones para él.»

Y cuidan de sus sonrisas.

«Uso el hilo dental todos los días.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 62%
Las personas pobres que están de acuerdo: 16%

Todo dicho.

millonarioPara comenzar tu fortuna debes iniciar a pensar como si la tuvieras una fortuna, en pocas palabras debes cambiar el chip al de millonario.

Con lo anterior no quiere decir que vas a andar gastando como si tu cuenta bancaria no tuviera fondo, por el contrario. El pensar como si tuvieras una fortuna es hacer más con tu dinero.

1. Optar por lo sencillo:

Generar una fortuna requiere de gastar menos de lo que se gana.

Elige la mejor compra en cada situación. No se trata de que no disfrutes tu dinero, sino de que seas una persona más selectiva en los gastos e inversiones.

2. No ahorres, también invierte.

Si dejas tu dinero en tu cuenta bancaria ahí seguirá en un mes, en dos meses… o después de un año. Sin embargo, tu dinero puede generar más bonanza si en vez de solo ahorrar apartas una parte para invertir.

3. Busca más ingresos,

El sueldo de un trabajo puede no ser suficiente para lograr la fortuna con la que sueñas. Hacer negocios fuera de la oficina atraerá el éxito financiero que tanto anhelas.

4. Sigue tus sueños y emprende.

Explota tus talentos fuera de la oficina, lleva lo mejor de ti a tus negocios personales. Como dice el sitio de finanzas personales piggo.mx «Deja de trabajar para que alguien más se haga rico».

5. Olvídate de la meta «ser millonario»

Y enfócate en conseguir objetivos diarios alineados a la abundancia financiera. Documenta el proceso para observar en dónde se puede mejorar y potencializar las actividades que te llevarán a lograr la fortuna deseada.

Kim KiyosakiRobert y yo tratamos de simplificarlo todo. Nos gusta hacer las finanzas simples, esa es la razón por la que escribimos varios libros y creamos varios cursos para ayudar a la gente a entender los conceptos básicos del lenguaje del dinero.

Uno de los principios clave que planteamos una y otra vez es la diferencia entre un activo y un pasivo. Todas las demás lecciones dependen de la comprensión de estos dos conceptos.

Para recordar, un activo es cualquier cosa que aumente en valor con el tiempo, poniendo dinero en tus bolsillos. Un pasivo, por otro lado, disminuye en valor y saca dinero de tus bolsillos.

En el mundo financiero, hablamos de activos y pasivos en términos de dinero, flujo de efectivo y ganancias de capital. Los activos son inversiones que te dan altos retornos y crecen en valor, como acciones y bienes raíces. Los pasivos, por otro lado, son cosas que compras como automóviles, electrónica, y sí, casas, que te sacan tu dinero y disminuyen en valor.

Los activos y pasivos también pueden existir fuera del mundo financiero, y los activos que ya posees son tan valiosos como las inversiones financieras que realices.

Cuando las personas comienzan su viaje financiero, inmediatamente quieren salir y empezar a comprar activos financieros. Pero rápidamente se topan con problemas y empiezan a gemir:

«No me alcanza para invertir en activos.»

«No sé cómo encontrar activos, ¿por dónde empiezo a buscar?»

«¿En qué tipo de activos debería invertir? ¿Por dónde empiezo?»

De lo que no se dan cuenta es que tienes que invertir en sí mismos y los activos que ya tienes antes de poder invertir en cualquier otro lugar.

A continuación te presento tres activos que ya posees en los que debes invertir tan fielmente como en tus activos financieros. Pueden traerte grandes beneficios y aumentar tu valor con el tiempo, y todo lo que requieren es tu atención y cuidado.

Tu identidad

Esta semana en Rich Dad Radio Show, hablamos sobre protegerte a ti mismo y a tu identidad de los ataques cibernéticos. Uno de los puntos clave que tomé del programa es la idea de que tu identidad es uno de tus mayores activos, y como tal debe ser protegido.

En esta era digital, tu identidad está compuesta de una abundancia de información que generas cada día. Incluyen todos los datos procedentes de tus dispositivos digitales, tus finanzas, tus datos sociales, tus datos de salud, tus datos de transporte, incluso tus datos legales.

Pasamos toda nuestra vida, cada minuto de cada día, añadiendo y construyendo nuestra identidad, y eso nos ayuda a comprar casas, solicitar trabajos, abrir nuevas cuentas bancarias, viajar fuera del país y mucho más.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas no se dan cuenta de lo valiosa que es su identidad como activo hasta que se les roba su identidad. Cuando los hackers acceden a tu información, pueden robar tu información y usarla para sus propios fines, lo que puede destruir tu identidad.

Una vez que tu información es robada, un activo que alguna vez tomabas por sentado comienza a impedir que vivas tu vida. Puede que intentes presentar una declaración de impuestos y quedes bloqueado. Puede que enciendas tu computadora y descubras que borraron toda tu información. Puede que intentes obtener una hipoteca, pero descubras que ya hay una hipoteca en tu nombre en otro lugar. Que tratamientos médicos que no conoces empiecen a aparecer en tu factura de seguro.

Trabajamos duro para crear una identidad que será un activo para nosotros. Construimos activamente nuestros puntajes de crédito, pagamos nuestras cuentas a tiempo, protegemos nuestros números de Seguro Social, archivamos nuestros impuestos correctamente y tenemos todos los seguros adecuados en su lugar.

Con este activo, podemos aumentar nuestro valor y avanzar en nuestro camino hacia la libertad financiera. Sin ella, se nos impide realizar muchas cosas importantes en la vida.

Es por eso que es tan importante tener la protección adecuada en su lugar para proteger este activo en particular. Invertir en este activo significa tomar las medidas necesarias para asegurarse de que estás protegido contra los piratas informáticos.

Tus relaciones

Las personas a menudo se sienten incómodas cuando empiezo a hablar de las relaciones como activos. No les gusta ver sus relaciones como algo que pueden utilizar para su propio beneficio.

Pero esa es la manera equivocada de pensarlo. Las relaciones son activos increíblemente valiosos. El mundo funciona con las relaciones, y tener las relaciones en su lugar que te apoyen y te permitan crecer es vital en tu viaje hacia la independencia financiera.

Ver las relaciones como un activo no significa ver a la gente como un objeto, o sólo hacer amistad con la gente en términos de cómo pueden ayudarte. Pero sí significa examinar las relaciones que tienes ahora y explorar cómo puedes invertir en ellas para hacerlas más valiosas de muchas maneras diferentes con el tiempo.

Las relaciones con la familia, los amigos, los mentores, los socios comerciales y los colegas, tu jefe y compañeros de trabajo, incluso la gente de tu gimnasio, pueden llevarte a lugares que nunca pensaste que podrías ir. Tómate el tiempo para invertir en este activo, y los beneficios que recibirás serán exponenciales.

Tu mente

Robert escribió en Padre Rico, Padre Pobre «Tu mente es tu mayor activo, así que ten cuidado con lo que pones en él.» Esta cita sigue siendo tan verdadera hoy como lo era hace 20 años.

Tu mente es uno de los únicos activos en el mundo que nunca disminuirán en valor. Tiene retornos infinitos, ya que siempre puedes mejorar tu mente. Siempre puedes aprender, crecer y cambiar tus pensamientos, lo cual es increíble! No hay punto final para el crecimiento de tu mente.

Es por eso que en Rich Dad Company, vemos el cultivar tu mente y aumentar tu educación como el primer y más importante paso para lograr la libertad financiera.

Invertir en este activo significa aumentar tu educación, aprender cosas nuevas, probar nuevas experiencias y tomarte el tiempo para desarrollar activamente tus conocimientos. La mejor parte es que, en estos días y era, invertir en tu mente es uno de los pocos activos que no tiene que costarte un centavo. Con la variedad de cursos en línea y conferencias gratuitas disponibles, puedes invertir en tu mente cada día y beneficiarse de los resultados.

Invierte en ti mismo primero

Tienes que invertir en ti mismo primero antes de poder empezar a invertir en cualquier otra cosa. Esta es una lección que pocas personas parecen comprender. Cuando la gente aprende sobre los activos y pasivos, quieren saltar de inmediato a conseguir un acuerdo de bienes raíces o empezar a comprar acciones y materias primas, descuidando los activos valiosos que ya poseen.

Los activos mencionados anteriormente pueden crear una base sólida que te permitirán tener éxito cuando comiences a invertir en activos financieros. Tómate tu tiempo para invertir en ellos y ve cómo tu viaje financiero se hace mucho más fácil.

ResponsabilidadPor Rita Tonelli

Hay un cuento muy viejo que tiene cuatro personajes: Todos, Alguien, Cualquiera, Nadie.

Sucedió que había un trabajo que era necesario terminar para el día siguiente.

Todos sabía que Alguien lo haría.

Cualquiera podría haberlo hecho pero, en realidad, Nadie lo hizo.

Alguien se enojó cuando se enteró de lo sucedido porque le hubiera correspondido a Todos hacerlo.

El problema fue que Todos creía que lo haría Cualquiera y Nadie se dio cuenta de que Alguien no lo haría.

El fin de la historia fue que Alguien reprochó a Todos porque Nadie hizo lo que haría Cualquiera.

Hoy estoy muy ocupada y enfocada en estos cuatro personajes… sin identidad y con tanta fuerza como para hacernos desperdiciar nuestra vida.

Ellos son los representantes de nuestra falta de responsabilidad (dicho de otra forma, de nuestra falta de responder con habilidad) y para abundar y hacer más consistente el concepto, de nuestro No hacernos cargo. … Seguir leyendo »

gestoÁngel y yo recibimos decenas de correos electrónicos cada semana de nuestros nuevos estudiantes que por lo general quieren saber cómo prosperar en la vida, en el amor y en los negocios.

Ellos comparten sus historias personales con nosotros y luego hacen preguntas como:

• ¿Cómo puedo atraer más oportunidades positivas a mi vida?
• ¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación con mi marido/esposa?
• ¿Cómo puedo avanzar en mi carrera/negocio?
• etc.

Obviamente, no hay respuestas únicas para preguntas como éstas, ya que cada persona que las hace tiene una situación de vida única.

Hay, sin embargo, un consejo que Ángel y yo compartimos universalmente con estos estudiantes, independientemente de su situación; y honestamente creemos que es el mayor secreto para tener éxito en todos los ámbitos de la vida.

¿Quieres conocer este secreto?

Es hora de una corta historia verdadera…

En el principio de la primavera de 1974, el ahora mundialmente reconocido fotógrafo Stephen Wilkes era un periodista de 16 años y el camarógrafo de la estación de televisión de su escuela secundaria.

Su mejor amigo era también reportero de la estación, y juntos se les ocurrió la loca idea de entrevistar a algunos de los grandes presentadores de noticias y periodistas de la época. Así, escribieron cartas personalizadas, escritas a mano a decenas de ellos…

En un increíble giro del destino, ninguno respondió excepto tal vez el más importante presentador de noticias y periodista de televisión de todos ellos: Walter Cronkite, quien amablemente se ofreció a pasar una hora entera con los chicos. Stephen y su amigo entendieron que este sería el evento periodístico más importante de sus vidas, y por lo que se prepararon cuidadosamente para él.

Reunieron decenas de preguntas cuidadosamente elaboradas y las ensayaron una y otra vez. Cuando el día de la entrevista llegó, estaban listos. Se sentaron con el Sr. Cronkite y le hicieron una pregunta tras otra… marcando meticulosamente cada pregunta en su cuaderno de notas. Y el Sr. Cronkite fue muy minucioso y paciente con sus respuestas durante toda la hora.

Entonces, a medida que guardaban sus cosas, el les dijo: «Muchachos, me gustaría hacerles a ambos una pregunta importante: ¿Saben ustedes lo que hace que una entrevista sea una gran entrevista?»

Stephen y su amigo fueron sorprendidos con la guardia baja, por lo que rápidamente comenzaron a barajar su bloc de notas, el cual no les proporcionó una respuesta obvia. El Sr. Cronkite sonrió y rápidamente los rescató, explicándoles: «Ser un buen oyente, chicos. Eso es lo que realmente hace a una entrevista grande. Ser un buen oyente siempre te llevará a la siguiente mejor pregunta

Los chicos miraron al legendario presentador y de repente se dieron cuenta de que habían pasado toda su hora preguntando robóticamente preguntas de un guión una tras otra… pero sin escuchar realmente y sin responder ni una sola respuesta. Y si hubieran escuchado, podrían haber permitido que las respuestas del Sr. Cronkite guiaran sus preguntas, y guiarlos a una hora mucho más auténtica y significativa.

Recuerda (el secreto):

Walter Cronkite fue excepcionalmente bueno (un maestro) en su oficio porque nunca pretendió tener todas las respuestas, y por lo tanto no asumió que sabía cómo iban a contestarle todos a los que entrevistaba.

Durante su entrevista de una hora con Stephen y su amigo, les enseñó que escuchar es un poderoso arte. Involucra estar completamente presente y escuchar lo que la gente dice, en primer lugar, y luego ajustar nuestras palabras y acciones en respuesta a las historias, ideas y significados que oímos.

Cuando tomamos el consejo de Walter Cronkite y dominamos el arte de escuchar, inevitablemente abrimos puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Este gesto amable puede literalmente cambiar nuestras vidas. Porque no hay nada que cambia más nuestras vidas en el largo plazo que las relaciones que cultivamos con los que nos rodean, y no hay gesto más apreciado que escuchar realmente a una persona.

Para poder prosperar (en la vida, en el amor y en los negocios) tenemos que saber lo que la gente necesita, lo cual sólo pasa cuando nos tomamos el tiempo para abrir conscientemente nuestros oídos.

Super ExitososVer parte I

Los ricos le enseñan a sus hijos a hacerse ricos

… Mientras que las personas promedio les enseñan a sus hijos cómo sobrevivir.

Los padres ricos les enseñan a sus hijos desde temprana edad sobre el mundo de los «los que tienen» y «los que no tienen», dice Siebold.

Si bien muchas personas le discutieron que estaba apoyando la idea del elitismo, él no está de acuerdo.

«[La gente] dice que los padres les están enseñando a sus hijos a despreciar a las masas porque son pobres. Esto no es cierto», escribe. «Lo que les están enseñando a sus hijos es ver el mundo a través de los ojos de una realidad objetiva – la sociedad de la manera en que realmente es.»

Los ricos encuentran paz mental en la riqueza

… Mientras que las personas promedio dejan que el dinero los estrese.

La razón por la que las personas ricas ganan más riquezas es por que no tienen miedo de admitir que el dinero puede resolver la mayoría de problemas, dice Siebold.

«[La clase media] ve el dinero como un mal necesario sin fin que deben soportar como parte de la vida. Los ricos ven al dinero como el gran libertador, y con bastante de él, son capaces de comprar paz mental financiera.»

Los ricos prefieren ser educados que entretenidos

… Mientras que las personas promedio preferirían ser entretenidas que educadas.

Si bien los ricos no ponen muchas fichas en hacerse ricos a través de la educación formal, sí aprecian el poder de aprender mucho después de dejar la universidad, explica Siebold.

«Entra a la casa de una persona rica y una de las primeras cosas que verás será una extensa biblioteca de libros que han usado para educarse sobre cómo tener más éxito,» escribe. «La clase media lee novelas, tabloides y revistas de entretenimiento.»

Los ricos sólo quieren rodearse de personas con ideas afines

… Mientras que las personas promedio creen que los ricos son snobs.

La mentalidad negativa sobre el dinero inoculada a la clase media es lo que mantiene que los ricos sólo salgan con ricos, dice Siebold.

«[Los ricos] no se pueden permitir los mensajes pesimistas», escribe. «Esto a menudo es mal interpretado por las masas como esnobismo. Etiquetar a las clases altas como snobs es otra forma que la clase media encuentra para sentirse mejor sobre sí misma y sobre su camino elegido de mediocridad».

Los ricos se enfocan en ganar

… Mientras que las personas promedio se enfocan en ahorrar.

Siebold teoriza que los ricos se enfocan en lo que van a ganar si toman riesgos, en lugar de cómo ahorrar lo que tienen.

«Las masas están tan enfocadas en recortar cupones y vivir frugalmente que se pierden de las grandes oportunidades», escribe. «Incluso en medio de una crisis, los ricos rechazan la forma de pensar de las masas. Son los maestros en enfocar su energía mental donde pertenece: En el gran dinero.»

Los ricos saben cuándo tomar riesgos

… Mientras que las personas promedio juegan a lo seguro con el dinero.

«El apalancamiento es el lema de los ricos», escribe Siebold. «Todos los inversores pierden dinero de vez en cuando, pero las clases altas del mundo saben que no importa lo que pase, siempre serán capaces de ganar más.»

Los ricos se encuentran cómodos en la incertidumbre

… Mientras que las personas promedio quieren estar cómodas.

«La comodidad física, psicológica y emocional es la meta principal de la mentalidad de la clase media», escribe Siebold. «Los ricos aprenden muy temprano que ser millonario no es fácil y que la necesidad de comodidad puede ser devastadora. Ellos aprenden a estar cómodos mientras operan en un estado de continua incertidumbre.«

Los ricos esperan ganar más dinero

 … Mientras que las personas promedio esperan tener más problemas.

«No escuches a los pesimistas que dicen que la vida está llena de problemas y que debes conformarte y estar agradecido por lo que tienes,» escribe Siebold en Business Insider.

Tienes que pensar en grande. ¿Por qué no $1 millón?

Los ricos están obsesionados con el éxito

… Mientras que las personas promedio creen que obsesión es una mala palabra.

«La verdad es que los ricos tienen una sana obsesión por conseguir lo que quieren, lo que incluye al dinero», escribe Siebold. «Los ricos ven los negocios y la vida como un juego, y es un juego que les gusta ganar.»

Piensa en lo que quieres y en cómo exactamente vas a conseguirlo, aconseja Siebold. Requerirá de un cierto nivel de disciplina para poder «ganar».

Los ricos ven al dinero como un amigo

… Mientras que las personas promedio lo ven como su enemigo.

«La mayoría de las personas tienen una relación disfuncional, contradictoria con el dinero. Después de todo, se nos enseña que el dinero es escaso, difícil de ganar y más difícil de retener», Siebold escribe «Si quieres empezar a atraer dinero, deja de verlo como tu enemigo y piensa en él como uno de tus mayores aliados. Es un amigo que tiene el poder para terminar con las noches sin dormir por la preocupación y el dolor físico, e incluso puede salvarte la vida. Los ricos ven el dinero como un amigo especial que les puede ayudar de maneras que ningún otro amigo puede, y estos sentimientos positivos los llevan a construir una relación más fuerte cada día.»

Los ricos saben que pueden tenerlo todo

… Mientras que las personas promedio creen que deben elegir entre una gran familia y ser ricos.

La idea de que la riqueza debe venir a expensas del tiempo con tu familia no es más que una tontería, dice Siebold.

«A las masas le lavaron el cerebro para creer que es una decisión del tipo ‘esto, o aquello’ «, escribe. «El rico sabe que puedes tener lo que quieras si abarcas al reto con una mentalidad arraigada en el amor y la abundancia.»

Vivir MejorAcurrucarte junto a tus hijos a leerles un cuento antes de dormir no sólo ayuda a crear un vínculo con tu pequeño.

Sabemos desde hace tiempo que leerles a los niños es una gran manera de enseñarles a aprender a leer por sí mismos. Pero investigaciones recientes sugieren que la hora del cuento puede tener otros beneficios también.

Aquí tienes cuatro razones por las que leerles a los niños (sobre todo cuando se hace regularmente) podría ser crucial para su éxito.

Estimula las partes del cerebro asociadas con el procesamiento visual

Un estudio de agosto 2015 destacado por The New York Times descubrió una mayor actividad en las áreas de los cerebros de los niños asociadas con el procesamiento de imágenes.

Eso les dijo a los investigadores que, incluso cuando los niños no son los que leen, igual se imaginan los lugares sobre los que están escuchando.

«Cuando los niños están escuchando historias, las imaginan con el ojo de sus mentes,» John S. Hutton, investigador en la Cincinnati Children’s Hospital Medical Center y autor principal del artículo, le dijo a The Times.

Es diferente a simplemente hablar con ellos

Otro reciente estudio observó que leerles en voz alta a los niños los expone a más palabras de las que escuchan en las charlas cotidianas.

Y con más vocabulario proviene de una variedad de estructuras de oraciones que por lo general no se usan en las conversaciones.

Puede aumentar su capacidad para procesar información

Un estudio del 2014 basado en datos de niños australianos de 4 y 5 años de edad encontró que (incluso teniendo en cuenta factores tales como los niveles de ingresos y educación de sus padres) los niños cuyos padres dijeron que les leían al menos seis días a la semana obtuvieron altas calificaciones en las pruebas nacionales diseñadas para medir el entendimiento y la comprensión que aquellos cuyos padres dijeron que les leían sólo una o dos veces a la semana o menos.

Los diferentes resultados parecían mantenerse estables más o menos hasta que los niños llegaban a los 10 años.

Les puede ayudar a resolver problemas

En un estudio de 9-meses en Irlanda, los investigadores encontraron que los niños cuyas madres dijeron que les leían y les hablaban «a menudo» o «siempre» hasta esa edad tuvieron mejor desempeño en una prueba privada usada en la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Oregon que aquellos cuyas madres dijeron que les leían «rara vez», «nunca» o «nada»; incluso cuando se controlaban los niveles de ingreso y educación de la madre.

Vivir Mejor¿Te has preguntado por qué «valores» es una palabra tan de moda en la era de la información?

Una razón probablemente es porque cuanto más tratamos de hacer (y cuanto mejor tratamos de hacerlo) mantener ese sentido de propósito y significado a la vista se hace más difícil. Ambos, organizaciones e individuos, todos quieren saber cómo definir mejor sus valores, y vivir y trabajar de acuerdo a ellos.

Pero tal vez toda esta búsqueda del alma sea innecesaria. Tal vez tus valores son mucho más evidentes de lo que crees.

Ya estás priorizando, incluso si crees que no

Seamos honestos. Ya tienes valores. Tu empresa ya tiene valores. Y no son los que anotaste en un post-it y pegaste en tu notebook o los que pegaste en la pared cuando fundaste la empresa. No, tus valores son mucho más simples y más fáciles de encontrar que eso.

Están escondidos en tu horario. Y para algunos de nosotros, lo que están comunicando es aterrador.

Así que cuando te dices, «Pongo la familia primero», pero programas una reunión para las 6 p.m. te estás engañando a ti mismo. Le dijiste a tu pareja que estarías en casa antes de la cena, y entonces haces algo como eso. Lo que tu agenda te está diciendo es que valoras más al trabajo que a tu familia, y si no estás bien con eso, es momento de hacer un cambio.

Esto no es física cuántica, sin embargo, es algo que muchos de nosotros (frente a la presión del corto plazo en el trabajo y en casa por igual) tendemos a olvidar por completo. Cuando dices que priorizas el comportamiento proactivo al comportamiento reactivo, pero tienes día tras día lleno de reuniones, no estás diciendo la verdad.

Lo que realmente valoras es obvio. En última instancia, todos votamos nuestras prioridades con cada acción que tomamos; todos los días. Ya sea por culpa o por miedo o por la reprimenda de tu jefe, te estás poniendo en una situación en donde enfrentas reacciones sin cesar a todo tipo de cosas.

El principio es simple: Tu calendario nunca miente. No puedes decir una cosa y programar otra. Donde pasas tu tiempo es donde tus valores están. Pero si sientes, como muchos lo hacemos, que tu balance vida/trabajo está fuera de control, puede ser momento para un reinicio, y eso comienza con tu calendario. Quizá sea momento de sincronizar de nuevo tu calendario con tus valores, los verdaderos.

Aquí tienes cuatro maneras de empezar.

1. Práctica estar presente

El autor y activista Parker Palmer escribió, «Antes de poder decirle a mi vida lo que quiero hacer con ella, debo escuchar a mi vida decirme quien soy.»

La próxima vez que salgas corriendo a otra reunión o te apresures a disculparte por llegar tarde a otra reunión con los maestros, pregúntate: «¿Es esto lo que realmente soy? ¿Es esto lo que quiero ser?» Si sientes un poco de angustia interior, presta atención a esa sensación, y deja que te motive a hacer algunos cambios importantes.

2. Diseña tu semana ideal

Aprendí este consejo de mi amigo Michael Hyatt, quien defiende que tu calendario no debería ser algo que te estrese cuando lo miras. Cada nuevo día debería ser una aventura emocionante. Si no lo es, entonces cámbialo. Para citar a Greg McKeown, «Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará.»

Para empezar a reacomodar tu horario, no busques cambios minúsculos, planea semanas ideales, incluso si perece inverosímil en un primer momento. Antes de poder saber qué cambios debes hacer, es importante saber por qué y a dónde quieres que te lleven.

3. No lo hagas solo

Comprométete. Pídele a un amigo, cónyuge o compañero de trabajo que te ayude a crear algunos límites que hagan honor a tus valores, relaciones y compromisos. Cuando cruces esos límites, necesitas que haya una consecuencia, incluso si es sólo una amiga preguntándote: «¿Estás seguro de que quieres hacer eso?» Este tipo de recordatorios pueden darnos el espacio para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestras intenciones.

Eso puede parecer pequeño, pero a menudo es bastante; demasiadas de nuestras decisiones se toman mitad-consciente o inconscientemente, y antes de darnos cuenta, ya son rutinas establecidas. Es fácil olvidar que cada acción tiene una consecuencia; pero también es bastante fácil recordártelo.

4. Considera tu llamado

Cuando estás en medio de un ocupado y estresante día, pregúntate: «¿Esto es realmente a lo que estoy destinado a hacer?» Por supuesto, cada trabajo tiene sus contras. Pero si estás semanas y meses haciendo cosas sólo por pura obligación, entonces puede ser momento de considerar algunos cambios.

La idea de que debemos perseguir nuestras pasiones o ir tras el trabajo de nuestros sueños pasó de moda en algunos sectores. Pero en mi libro The Art of Work, comparto porque a veces no tenemos que renunciar a nuestros trabajos para descubrir nuestro propósito.

A menudo, sólo necesitamos encontrar una manera de girar en dirección a un trabajo con más propósito. A cada uno de nosotros sólo se nos da un determinado número de días en la tierra, y pasan más rápido de lo que pensamos. Intentemos no gastarlos en cosas que no importan realmente.

Al principio, hacer esto puede ser algo soberbio; mirar realmente tu horario y hacerte estas preguntas difíciles. Incluso puede conducir a un sentimiento de vergüenza por en donde has estado gastando tus horas más preciadas del día. Pero sólo porque los valores que estás practicando ahora no son los mismos que te gustarían priorizar no quiere decir que no puedan cambiar. De hecho, ser honesto sobre ellos es la única manera en que pueden cambiar.

 

 

 

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