Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

Vivir MejorBienvenido de nuevo a las Meditaciones Semanales de Lifehacker, un chapusón en la piscina de sabiduría estoica, y una guía para usar sus aguas para reflexionar y mejorar tu vida.

La selección de esta semana proviene de Epicteto. Él tiene una lección para aquellos que parecen “quererlo todo”:

“Cuando los niños introducen su mano en un recipiente estrecho de golosinas no pueden sacar todo el puño y comienzan a llorar. ¡Suelta algunas golosinas y lo sacarás! Refrena tu deseo; no pongas tu corazón en tantas cosas y obtendrás lo que necesitas”. – Discursos, 3.9.22

Qué significa

La gente quiere tanto que a menudo no obtienen nada en absoluto, luego se pasan la vida quejándose de ello. Si solo dejaran ir algunas necesidades, podrían enfocarse y tener algo que realmente les importe. Básicamente, no puedes tenerlo todo. Pero puedes tener algunas cosas si estás dispuesto a enfocarte en ellas.

Qué puedes sacar de eso

Me encanta esta cita porque su lección es tan simple pero increíblemente útil.

La vida, la realidad, el universo son las limitaciones de las “golosinas” o tarro de galletas. Solo te permitirán tomar (o hacer) tantas cosas. Si intentas tomar o hacer demasiado, existe la posibilidad de que no obtengas nada en absoluto. No puedes extenderte demasiado o perder tu valioso tiempo en cosas que son menos importantes para tu bienestar general.

Esas cosas hacen que tu puño sea demasiado grande para salir del tarro, y todos desperdiciamos tanto tiempo aferrándonos a esas cosas, convencidos de que hay otra forma de sacarlos todos.

Por lo tanto, tienes dos opciones: Romper el contenedor, desparramando galletas por todos lados y arruinándolas a todas; o simplemente soltar algunas galletas y arreglarte con menos de lo que pudiste tomar. En cada aspecto de tu vida, trata de “soltar algunas galletas”. Da prioridad a las galletas que realmente enriquecerán tu vida, ya sea tu trabajo, tu juego o tu vida personal, y entonces deja que el resto permanezca en el tarro.

Es mejor tener algunas galletas que no tener ninguna.

Muchas veces, llegamos tarde al trabajo y culpamos al señor del bus porque pasó tarde, a la señora que no nos tuvo la camisa planchada, al agua porque no había, a que no hubo tiempo para empacar los papeles en la valija.

Culpamos a los amigos porque nos inducen a la droga, al licor, a llegar tarde a casa o a faltar con los compromisos.

Culpamos a los hijos, porque había que dejarlos en el colegio y se levantaron tarde, no tenían los uniformes en orden, no habían hecho las tareas. Si son universitarios, porque nos pidieron que los lleváramos.

Culpamos a los vecinos, porque nos llamaron a arreglar algo que se les dañó, nos invitaron a tomar un café, nos sentamos a conversar con ellos.

Si estamos en la empresa, culpamos a los compañeros porque no tuvimos a tiempo unos documentos, no nos pasaron un informe y el jefe se indispuso. Salieron y no llegaron en el momento preciso.

Siempre buscamos una excusa, una disculpa, un pretexto y culpamos a todos quienes nos rodean o a los objetos, pero nunca decimos que somos nosotros quienes cometemos los errores o quienes fallamos.

Es muy fácil culpar a los demás, decir que fueron otros, pero nunca, nosotros. Somos inocentes siempre. Jamás decimos “yo tengo la culpa”, porque nos enseñamos a justificarnos con los demás.

Cuando todo sale muy bien, cuando llegamos temprano a una cita, reunión o a la empresa, somos nosotros, somos los mejores, somos los cumplidos, pero cuando fallamos, son otros quienes cometen errores.

Nunca aprendemos. Si vamos a una reunión, esta no comienza hasta cuando lleguen todos los que faltan o en el peor de los casos, quien la preside. Y si llega demasiado tarde, culpa al conductor, al trancón, al chofer del bus, a muchos más, pero él se siente muy bien. Y aprendemos de él, del jefe. “Si llega tarde el jefe, para qué voy a llegar temprano la próxima vez”, pensamos.

No argumentemos diciendo que otros son los culpables de nuestras fallas. Si no llegamos a tiempo, si caemos y no nos levantamos, no son los demás, somos nosotros.

Cambiemos el esquema y seamos puntuales, creativos, innovadores. No nos dejemos llevar por el “yo soy así” o por otras frases con las cuales nos defendemos y disculpamos nuestras fallas. Aceptemos los errores, evolucionemos y dejemos de culpar a los demás o a lo que nos sucede

Como dice la canción de Tony Vega:

“Porque he andado los caminos y conozco el desafío

comprobé que todo pasa porque tiene una razón.

Cuando a veces nos cegamos fue que no quisimos ver

y el porqué de equivocarnos casi siempre es aprender.

Como locos damos vueltas en la rueda de la vida

sin siquiera darnos cuenta que uno mismo es quien la gira

Uno mismo se enreda, uno mismo se ordena

Uno mismo se une, uno mismo se eleva

Uno mismo se encierra y se corta las alas

Uno mismo se enferma, uno mismo se sana

Uno mismo se odia, uno mismo se ama

Sólo muy de vez en cuando descubrimos la verdad

cada vez es más difícil arrancar un antifaz

nos volvemos marionetas en las manos del destino

por temor a confrontarnos ser muñecos preferimos

Uno mismo se aleja, uno mismo regresa

Uno mismo se pierde, uno mismo se encuentra

Uno mismo es su suerte y más allá de la muerte

Uno mismo es la niebla, uno mismo es la llama

Uno mismo se enciende o uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

La vida nos ofrece a todos escoger entre dos sendas

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Tú decides si escoges la mala,

tú decides si escoges la buena

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos como la llama

uno mismo se enciende, uno mismo se apaga.

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Somos responsables de nuestra felicidad

que uno mismo comienza

Uno mismo se pierde, uno mismo regresa

Después de andar esos caminos,

uno mismo se odia o uno mismo se ama”

Warren Buffett, uno de los empresarios más ricos del mundo, dice que no se debe ahorrar lo que te quede después de gastar, sino que gastes lo que te quede después de ahorrar.

Tomar decisiones financieras puede ser complicado, especialmente si nunca has recibido educación sobre este tema, pero no todo está perdido.

Existen libros que pueden guiarte y aclarar todas tus dudas, para que poco a poco te conviertas en un experto del ahorro y la inversión.

Te compartimos algunos títulos recomendados por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros y otros expertos.

Saber Gastar

De Gianco Abundiz Cabrero

El autor comparte consejos para que aprendas a administrar mejor tus finanzas personales y te prepares para el momento en que decidas dejar tu vida laboral.

Educación Financiera Avanzada Partiendo de Cero

De Gregorio Hernández Jiménez

El autor te explica los conceptos clave para entender más sobre el dinero.

Conoce conceptos financieros que te permitirán comprender mejor la forma en que funciona el dinero, poner en orden tus finanzas y aprovechar diversas oportunidades para hacer crecer tus recursos.

El arte de hacer dinero

De Mario Borghino

Conoce cómo funciona el dinero y descubre que la respuesta no está en cómo ganar dinero, sino en romper tus impulsos de gastar y desarrollar diversas habilidades para invertirlo.

Economía y Finanzas al Alcance de Todos

De Eliseu Santander       

El autor ayuda a comprender mejor temas relacionados sobre economía familiar y macroeconomía que te ayudarán a aplicarlo en tu vida diaria.

El Pequeño Cerdo Capitalista

De Sofía Macías

Sofía Macías comparte experiencias y consejos para que aprendas a manejar tu dinero correctamente.

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Los Secretos de la Mente Millonaria

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Te ayudará a cambiar la concepción que tengas sobre el dinero y tener una percepción diferente para comenzar a tomar mejores decisiones, similares a las de los millonarios.

¿Cómo llego a fin de mes?

De Andrés Panasiuk

El autor comparte un método para que alcances la seguridad financiera y consejos prácticos para ahorrar, manejar correctamente tu dinero y aprender a planear a largo plazo.

El triunfo del dinero: cómo las finanzas mueven al mundo, de Niall Ferguson

En este libro conocerás las instituciones financieras y conceptos clave que determinan como funciona el mundo de las finanzas y todo a su alrededor.

Recuerda que solamente necesitas dedicar unos minutos de tu día para que aprendas a manejar tu dinero y logres que trabaje para ti.

Zugoi BlogChris Hughes, de 34 años, ha pasado mucho tiempo últimamente pensando en la trayectoria de su vida. Y eso lo llevó a reconsiderar lo que significa ser exitoso.

Hughes tuvo la suerte de ser el compañero de cuarto de Mark Zuckerberg en Harvard, y ayudó a Zuckerberg a construir lo que se convirtió en Facebook. Zuckerberg consideraba a Hughes como el mejor adepto social del equipo fundador, y ayudó con la experiencia del usuario del sitio y trabajó con escritores para obtener la primera cobertura de prensa de Facebook.

Hughes decidió que el sitio no iba a ser su vida, y se retiró después de tres años. Pero esos tres años le dieron un 2% de propiedad en la compañía, y esa participación se convirtió en $ 500 millones después de que Facebook se hiciera pública en 2012.

“Gané mucho dinero a una temprana edad, pero no sentí una conexión con el trabajo que hice”, nos dijo Hughes en un episodio reciente del podcast de Business Insider “Success! How I Did It”.

“Así que el éxito, siento que, para mí, es tener la oportunidad de trabajar en lo que quiero trabajar, y con suerte tener un impacto en el mundo como parte del proceso”, dijo.

Hughes comenzó a sentirlo en la universidad, cuando entendió que no estaba dispuesto, como Zuckerberg, a abandonar la universidad y mudarse a California para convertir su proyecto de dormitorio en una verdadera compañía.

“Me encantó trabajar en Facebook, pero no era una religión para mí de la misma manera que lo era para Mark”, dijo. “Y creo que para poder estar en las trincheras y tener la resiliencia y dedicación (con cualquier startup, en realidad) tienes que creer en su misión. Casi con una especie de celo religioso“.

En 2007, se unió a un grupo por el que podría tener tal celo: la campaña presidencial inicial del candidato novato a senador estadounidense Barack Obama. Fue elogiado en los medios por su exitoso trabajo en la construcción de la presencia en línea de Obama.

Cuando se encontró a sí mismo varios años después con lo que llamó el “cargamento” de dinero de Facebook, decidió que trataría de volver a la vida a la revista New Republic y convertirla de un diario liberal de nicho a un éxito popular con millones de lectores. Después de gastar $25 millones en cuatro años y lidiar con una gran cantidad de talentos en respuesta a los cambios que estaba haciendo, decidió venderla.

La experiencia le enseñó, dijo, que ya no podía establecer “metas realmente poco realistas”. Necesitaba ser impulsado por un propósito, pero tenía que estar basado en la realidad.

Es por eso que con su proyecto más nuevo, siente que tiene una definición clara de éxito que puede guiarlo. Como se describe en su nuevo libro “Fair Shot”, está trabajando en su organización sin fines de lucro Economic Security Project para abogar por un ingreso básico garantizado de $ 500 para estadounidenses que ganen menos de $ 50,000. Él ya está supervisando un experimento de ello en Stockton, California.

“Tengo que mantenerme enfocado en lo que más me importa”, nos dijo Hughes. “Ese es el trabajo que hago día a día y, por supuesto, mi familia. Y mientras esté enfocado en el impacto que quiero tener a través del trabajo, a través de mi familia, entonces yo estaré bien.”

¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni juventud ni dis­currir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de pensar algo nuevo, de ver algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la capa­cidad de movernos fuera de los esque­mas que tenemos. Ser capaz de saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no cambia.

El que piensa como marxista, no piensa; el que piensa como budista, no piensa; el que piensa como musulmán, no piensa… y el que piensa como católico, tampoco piensa. Ellos son pensados por su ideología. Tú eres un esclavo en tanto y en cuanto no puedes pensar por encima de tu ideología. Vives dormido y pensado por una idea.

El profeta no se deja lle­var por ninguna ideología, y por ello es tan mal recibido. El profeta es el pionero, que se atreve a elevarse por encima de los esquemas, abriendo camino.

La Buena Nueva fue rechazada por­que no querían la liberación personal, sino un caudillo que los guiase. Tememos el riesgo de volar por noso­tros mismos. Tenemos miedo a la li­bertad, a la soledad, y preferimos ser esclavos de unos esquemas. Nos ata­mos voluntariamente, llenándonos de pesadas cadenas, y luego nos queja­mos de no ser libres. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres cons­ciente de tus cadenas?

Las mujeres se atan a sus maridos, a sus hijos. Los maridos a sus mujeres, a sus negocios. Todos nos atamos a los deseos y nuestro argumento y justifi­cación es el amor.

¿Qué amor?

La rea­lidad es que nos amamos a nosotros mismos, pero con un amor adulterado y raquítico que sólo abarca el yo, el ego. Ni siquiera somos capaces de amarnos a nosotros mismos en libertad. Entonces, ¿cómo vamos a saber amar a los demás, aunque sean nuestros es­posos o nuestros hijos? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y preferimos dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.

Lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad.

No confundas los sueños

Vosotros estáis dormidos porque, si no, ya no necesitarías venir a este cur­so. Si ya lo vierais todo con ojos nue­vos, ya no necesitaríais venir a desper­taros. Pero, si sois capaces de recono­ceros dormidos, ser conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y más peligroso del que duer­me es creer que está despierto y con­fundir sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es saber que estáis durmiendo y estáis soñando.

La religión es una cosa buena en sí, pero en manos de gente dormida pue­de hacer mucho daño. Y lo podemos ver muy claramente por la historia de una religión que, en el nombre de Dios, cometió tantas barbaridades creyendo que hacía el bien. Si no sabes emplear la religión en esencia, en libertad, sin fanatismos ni ideologías de un color u otro, puedes hacer mucho daño y, de hecho, se sigue haciendo.

Para despertar hay que estar dispues­to a escucharlo todo, más allá de los cartelitos de buenos y malos, con receptividad, que no quiere decir credu­lidad.

Hay que cuestionarlo todo, aten­tos a descubrir las verdades que puede haber, separándolas de las que no lo son. Si nos identificamos con las teo­rías sin cuestionarlas con la razón -y sobre todo con la vida- y nos las tra­gamos almacenándolas en la mente, es que seguimos dormidos. No has sabi­do asimilar esas verdades para hacer tus propios criterios. Hay que ver las ver­dades, analizarlas y ponerlas a prueba, una vez cuestionadas.

“Haced lo que os digo”, dice Jesús. Pero no podremos hacerlo si antes no nos transformamos en el hombre nue­vo, despierto, libre, que ya puede amar.

“Aunque diera todo a los pobres, y mi cuerpo a las llamas -dice Pablo­, ¿de qué me serviría si no amo?” Este modo de ver de Pablo se consigue vi­viendo, y este modo de ser nace de es­tar despierto, disponible y sin engaños.

Cuando la relación entre amigos no funciona lo bien que tú quisieras, pue­des aliviarla. Puedes pararte y comen­zar una tregua, pero si no has puesto al aire las premisas que están debajo, el problema sigue en pie, y seguirá generando sentimientos negativos.

Fuente: Extracto del libro “Autoliberación interior”

El alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

Si queres conocer la verdad no des ninguna opinión.
Ni a favor ni en contra.
Porque la lucha entre lo que a uno le gusta y lo que le
disgusta es la enfermedad de la mente.

¿Es curioso, meticuloso y competitivo? ¿Tiene también cualidades más misteriosas como “alta capacidad de adaptación”, “aceptación de la ambigüedad” y de “tolerancia al riesgo”?

Si es así, ¡felicidades! De acuerdo con una nueva investigación en psicología, esas seis características conforman una personalidad de “alto potencial” que lo llevarán lejos en la vida.

La verdad, por supuesto, tiene algunos matices más. Resulta que esas mismas características, en exceso, pueden dificultar su desempeño y, por tanto, el verdadero secreto del éxito puede residir en saber exactamente dónde cae dentro de cada espectro y cómo sacar el mayor provecho a sus fortalezas y gestionar sus debilidades.

Este nuevo enfoque promete ser un paso importante en los esfuerzos por entender la forma compleja como nuestra personalidad afecta nuestra vida laboral. En el pasado, los intentos de captar nuestra personalidad en el trabajo han tenido resultados cuestionables.

Partiendo de la idea de que los avances recientes en psicología podían rendir mejores frutos, los psicólogos Ian MacRae y Adrian Furham, investigadores del University College de Londres, han logrado identificar seis rasgos que se vinculan de forma consistente con el éxito laboral y que ellos ahora han combinado en el Inventario de Rasgos de Alto Potencial (HPTI, por sus siglas en inglés).

MacRae señala que cada rasgo puede tener también sus inconvenientes y excesos, lo que quiere decir que existe un valor óptimo para cada uno. Destaca que la importancia relativa de cada rasgo viene determinada por el tipo de trabajo que la persona hace, por lo que la medida óptima debe adaptarse a esas condiciones particulares.

Tomando esto en cuenta, BBC Mundo le cuenta cuáles son esas seis características de su personalidad que lo pueden llevar al éxito laboral.

1. Meticulosidad

La gente meticulosa se asegura de cumplir sus planes al pie de la letra. Son buenos a la hora de controlar sus impulsos y en recordar la sabiduría de sus decisiones para el largo plazo.

Después del coeficiente intelectual, este rasgo es considerado uno de los mejores indicadores de los resultados que la persona alcanzará en su vida como, por ejemplo, el éxito en los estudios.

En el ambiente laboral, la atención a los detalles es esencial para una buena planificación estratégica pero en exceso puede convertirlo en alguien demasiado rígido e inflexible.

2. Capacidad de adaptación

Todo el mundo se enfrenta a situaciones que generan ansiedad pero quienes tienen gran capacidad de adaptación pueden trabajar con más facilidad bajo presión, sin permitir que esto afecte negativamente su comportamiento y decisiones. Las personas que no tienen una buena dosis de este rasgo parecen tener un desempeño pobre en el trabajo pero sus efectos pueden mitigarse con una mentalidad apropiada.

Varios estudios indican que ser capaces de reenfocar una situación estresante como una fuente potencial de crecimiento más que como una amenaza a nuestro bienestar puede ayudar a las personas a recuperarse de estas experiencias de una forma más rápida y productiva.

3. Aceptación de la ambigüedad

¿Eres de las personas que prefieren que sus tareas sean predecibles y están bien definidas o disfrutas de lo desconocido?

La gente con alta tolerancia a la incertidumbre puede incorporar muchos puntos de vista antes de tomar una decisión, lo que quiere decir que son menos dogmáticas y tienen opiniones más matizadas.

“La poca tolerancia a la ambigüedad puede considerarse como un tipo de característica dictatorial. Ellos intentan sintetizar mensajes complejos en un único punto, lo que puede ser un rasgo típico del liderazgo destructivo”, dice MacRae

Alguien que puede aceptar la ambigüedad tendrá facilidad para reaccionar a los cambios, como un escenario económico cambiante o la aparición de nuevas tecnologías, y hacer frente a problemas complejos.

Una baja capacidad para aceptar la ambigüedad no siempre es algo negativo. En algunos asuntos, como los relacionados con las leyes y regulaciones, puede ser mejor usar un enfoque ordenado que permita resolver todos los detalles en el proceso.

4. Curiosidad

Comparado con otros rasgos mentales, de alguna manera la curiosidad ha recibido poca atención por parte de los psicólogos.

Sin embargo, investigaciones recientes señalan que un interés inherente en nuevas ideas trae muchas ventajas al lugar de trabajo: puede significar que es más creativo y flexible en los procedimientos que usa, lo ayuda a aprender con más facilidad y aumenta su satisfacción general con el trabajo. Un exceso de curiosidad, sin embargo, también puede llevarlo a tener una “mente de mariposa”, volando de un proyecto a otro sin terminar de ejecutarlos.

5. Tolerancia al riesgo

¿Evitaría una confrontación potencialmente desagradable o prefiere ir adelante ante ella sabiendo que el malestar en el corto plazo resolverá la situación y traerá beneficios a largo plazo? La capacidad para hacer frente a situaciones difíciles es crítica para los puestos gerenciales donde necesitas tomar decisiones para favorecer el bien general, incluso cuando tiene que hacer frente a una fuerte oposición.

6. Competitividad

Hay una frontera fina entre luchar para lograr el éxito personal y entrar en una situación poco saludable de celos por el avance de otros. En su mejor faceta, la competitividad puede ser una potente motivación que lo lleva a hacer el esfuerzo adicional necesario para alcanzar una meta. Su peor cara, sin embargo, puede llevar a la ruptura del equipo de trabajo.

Juntos, estos seis rasgos contienen la mayor parte de lo que hasta ahora se sabe sobre los muchos atributos que influencian el desempeño laboral, en especial para aquellos que tienen su mirada puesta en posiciones de liderazgo. Casi todas las personas caerán fuera del rango óptimo de algunos de estos rasgos pero eso no tiene por qué ser un problema si tenemos compañeros de trabajo que puedan refrenarnos.

MacRae ya ha validado el HTPI en varios sectores, haciendo seguimiento al desempeño de directivos de empresas multinacionales durante varios años. Aunque la investigación sigue en desarrollo, un artículo académico publicado el año pasado demostró que estos rasgos pueden predecir medidas subjetivas y objetivas de éxito.

En un análisis, las respuestas de los participantes explicaban en torno a 25% de la variación de los ingresos de los participantes. En ese estudio, la competitividad y la aceptación de la ambigüedad resultaron ser los indicadores más fuertes del ingreso económico que cada persona recibía, mientras que la meticulosidad parecía ser el rasgo que mejor permitía predecir los niveles de satisfacción subjetiva.

Con apenas 14 años de edad, Ximena García y Valeria Coronado ya desarrollaron un proyecto de colores para ciegos. Estudian el último año de secundaria y el año que viene viajarán a Nueva York, en Estados Unidos, para asistir al campamento de emprendedores Bizcamp.

Iniciar en el mundo de los emprendedores no era lo suyo, menos, porque sonaba muy aburrido. Sin embargo, una confusión las hizo entrar a una clase que hasta el momento, ha cambiado sus vidas.

Ximena y Valeria crearon crayones a base de cera de abeja con diferentes aromas para que invidentes y niños pequeños establezcan relaciones de los colores con los aromas de cada crayón.

“Nos dijeron que sería un verano donde nos iban a enseñar a cocinar y sobre modales, entonces asistimos a los cursos que se darían en la Universidad Panamericana, pero cuando llegamos, nos dimos cuenta que eran los cursos para emprendedores. No sabíamos prácticamente a qué íbamos, pero nos llevamos una gran sorpresa”, afirma Valeria en entrevista con Entrepreneur en Español.

En el curso, donde ellas eran las más pequeñas, les pidieron presentar un proyecto innovador. A Valeria se le ocurrió que debían pensar cosas contrarias a lo que la gente ya había hecho. Así, la idea surgió en equipo, primero, su papá le comentó de los colores, después, Ximena dijo lo de las abejas y al final, trabajaron por más de cinco horas en el proyecto, y, como todas unas emprendedoras, hicieron prueba y error de sus prototipos.

Las adolescentes, que estudian en el Colegio Santa Fe y viven en Las Águilas y Olivar del Conde en la delegación Álvaro Obregón dejarán su proyecto en incubadoras para que les den capacitaciones y después expandirlo a pinturas, acuarelas, y que exista una diversidad de productos.

“Aunque éramos las más chiquitas del curso, nos agradó emprender y lo volveríamos a hacer. Nuestros papás nos dijeron que estaba bien y que llegaríamos a grandes cosas”, señala Ximena. El año que viene asistirán a Nueva York, al campamento de emprendedores Bizcamp.

Ellas, como Miguel Guevara Pacheco, de 17 años y Uriel Zahid Rivera, de 16 años, fueron apoyados por la Fundación E que en noviembre cumplió 18 años de actividades en el país, los jóvenes contaron con soporte de la organización para emprender en sus proyectos; el primero, celebra contratos con las empresas e implementa “Laboratorios Club” con sus empleados para motivar la comunicación abierta, el segundo, es una malla de filtro pet para mitigar la emisión de contaminantes por CO2 en automotores para ayudar a disminuir el efecto.

Fundación E, que nació hace 18 años para el apoyo del emprendimiento en el país, ha apoyado a alrededor de 600 mil personas en los diferentes programas que opera, entre ellos el destinado a los jóvenes emprendedores que cuenta ya con cinco años en los cuales ha impactado en mil 200 adolescentes cada año.

Por ahora, las amigas aseguran que en la vida “siempre habrá retos, y sino son favorables no puedes echarte para atrás solo por un contratiempo, tenemos que aprender a lidiar con todo para salir adelante”.

Cuando hablamos de temáticas relacionadas con el ámbito laboral casi siempre tendemos a hacerlo desde la perspectiva del trabajador y no del jefe o de un cargo superior.

¿Por qué?

Seguramente porque todos hemos ocupado un puesto de trabajador en algún momento de nuestra vida mientras que no todo el mundo llega a ascender posiciones en su lugar de trabajo.

Sin embargo, no podemos obviar el hecho de que encargados, coordinadores, supervisores y managers también tienen quebraderos de cabeza que les llevan a situaciones de estrés y fatiga.

Esto es lo que ocurre cuando tienen que enfrentarse a una situación en la que el rendimiento o la productividad no están siendo los suficientes para los buenos resultados de la empresa. En ocasiones el motivo de esto tiene relación con la desmotivación de los trabajadores y, como esos empleados no ofrecen los resultados esperados, se convierten en fuente de preocupación para sus superiores. ¿Cómo afrontar esta situación?

A continuación exponemos los 7 puntos que todo responsable con personal a su cargo debe seguir para poder manejar casos como los citados. Poniendo en práctica estos consejos, publicados en la revista Forbes, las personas que dirigen equipos podrán realizar sus tareas con una carga menos estresante.

1. Escuchar.

Suele ocurrir que cuando un empleado no ofrece el 100% de sus capacidades para el funcionamiento de la empresa dejamos de prestarle atención, algo que constituye un error.

Muchas veces, con el simple hecho de escuchar, podemos descubrir qué es lo que le ocurre y hasta solucionar el problema que hace que su labor no sea la óptima en su posición.

El enfado o disgusto con esa persona no deben anteponerse a la necesidad de atender las necesidades de nuestro trabajador. Al fin y al cabo, somos personas.

2. Establecer feed back.

Una vez detectados puntos de un trabajador que no son los óptimos, ¿por qué no hacérselo saber?

El feed back entre un responsable y sus empleados es necesario, y si hay algo que no se está haciendo de la forma correcta o si se percibe un ápice de desmotivación, lo mejor es hacérselo saber al interesado. La clave está en cómo hacerlo, una tarea que todo buen jefe debe aprender para que su equipo funcione a la perfección.

3. Documentar.

No se trata de espiar a los trabajadores ni mucho menos, pero si se detectan ciertos comportamientos o acciones inadecuadas en uno de ellos, es necesario reportarlo y dejar constancia de ello.

De esta manera, cuando haya que abordar el problema con el empleado, se pueden trabajar los puntos en los que se está fallando de forma concreta y, así, mejorarlos de forma conjunta.

4. Ser consecuente.

Si se establecen unas pautas de trabajo y estas no se siguen, la actitud de reproche ante esa situación debe ser constante. Lo que un jefe de equipo no puede hacer es reaccionar mal ante situaciones de incumplimiento de tareas en algunas ocasiones, y en otras no. Esto hace perder credibilidad.

Hay que ser consecuente y si se establece un timing que no se cumple, la reacción de disconformidad debe ser siempre la misma. Los empleados necesitan saber cuál es la dinámica de equipo que se sigue y qué acciones son prioritarias en su trabajo. El responsable es el encargado de hacérselo saber.

Los empleados necesitan saber cuál es la dinámica de equipo que se sigue y qué acciones son prioritarias en su trabajo. El responsable es el encargado de hacérselo saber.

5. No malmeter.

No hay nada peor que hablar mal de alguien a sus espaldas, y más en el trabajo. Si además quien vierte las críticas es un superior, la situación puede hacerse realmente desagradable.

El afectado no debe enterarse del descontento de sus jefes por su trabajo a través de compañeros, sino que éstos deben ser quienes se lo hagan saber. Además, ¿qué imagen ofrece un responsable que critica a sus empleados? Nefasta, evidentemente.

Antes de crear una situación así, lo lógico y más razonable es que el superior hable en privado con su empleado e intenten llegar a un entendimiento que haga que todo fluya mejor por ambas partes.

6. Controlar los pensamientos.

De nada sirve pensar en negativo sobre un empleado y darle vueltas siempre a lo mismo desde esa perspectiva. Hay que intentar pensar en positivo y creer que las posibilidades de esa persona son buenas.

Con ayuda o consejo ese trabajador puede mejorar en su labor, no hay que darle por desahuciado desde el principio. Un buen responsable debe creer en las aptitudes de sus empleados hasta el último punto.

7. Tener valor.

Como bien reza el dicho: “El toro, por los cuernos”. Así que ante la falta de comunicación con un empleado o con un equipo lo mejor es atajar el problema de raíz y unir a ambas partes para hablar de ello. Solo de esta manera se conocerán ambos puntos de vista y se podrá trabajar en equipo para solventar el punto de desencuentro.

Hablando se entiende la gente y aunando esfuerzos, el trabajo siempre sale mejor.

Reza un dicho africano:

“Si eres hiedra, trepa; si eres león ruge; si eres oveja, bala”. Se trata de un aforismo que nos habla de nuestra identidad, de nuestra autenticidad, de nuestra esencia. Y que nos señala que, nuestro espacio en el universo no depende tanto de nuestras capacidades como de nuestra tendencia natural, de nuestro “ser animal”.

El problema radica en que somos personas que deben acomodarse a vivir en un mundo supuestamente racional, estructurado en torno a reglas, a lógicas y a sistemas.

¿Podríamos vivir sin buscar nuestros objetivos? ¿Podríamos desarrollarnos si, tan solo, nos preocupáramos por hallar esa predisposición natural que nos es propia y permitiéramos que trabajara para nosotros? ¿Cuántos de entre quienes conocemos pueden decir que han descubierto esa verdadera e íntima aspiración? ¿Cuántos tienen una auténtica vocación?

Toda la vida dando vueltas… para llegar al mismo sitio:

En mis años de experiencia como formador y entrenador de líderes y directivos, me he topado con docenas de ellos que me han repetido siempre una cantinela parecida: “He trabajado duro durante toda mi existencia y hoy, finalmente, me puedo dedicar a mis hobbies. Juego al golf -o a lo que sea- tres veces por semana. No me interesa si gano menos, ahora me toca dedicarme a mí mismo”.

Desde el fundador de una conocidísima empresa que, de la nada, ha llegado a facturar decenas de millones de euros anuales y que ahora solo vive para navegar y ejercer de filántropo hasta actrices consagradas que aparcan su carrera para embarcarse en proyectos solidarios en el África negra… o, simplemente, para tener un hijo.

Es conocida la fábula del ejecutivo de Wall Street que, para curar su estrés, se retira una temporada a un atolón perdido. Allí conoce a un humilde pescador que vive de lo que pesca cada día:

– ¿Por qué no compra una caña más grande? Con ella podría pescar más peces y acrecentar su negocio. Ganaría lo suficiente para contratar a más lugareños y algún día se retiraría. Habría ganado tanto que otros pescarían por usted y le reportarían sus beneficios.

– Entonces… ¿yo que haría?

– Pues… tendría tiempo libre para hacer lo que más le gusta. Pasear por la isla, dormir la siesta y … ¡pescar tranquilamente!

Absurdo, ¿verdad? Recrea a la perfección a lo que me refiero.

He asistido a miles de discursos como el que he referido más arriba por parte de otros tantos triunfadores que han llegado a la cima… gentes que han conseguido hacer fortuna y que creen que ha llegado el momento de dedicarse a lo que, aparentemente, les apasiona. Como si esto fuera una especie de “regalo” que toca a los que de alguna forma tienen ya cubiertas sus necesidades y apetencias económicas y, por lo tanto, pueden ya ser felices y divertirse.

¡Qué triste! Trabajar como bestias durante décadas para que, ya demasiado mayores, podamos permitirnos el lujo de practicar y disfrutar aquello que adoramos y que, en el fondo, siempre hemos anhelado. Creo firmemente, y así lo he defendido siempre en mi práctica profesional, que debemos aspirar a ser felices y a trabajar en lo que nos gusta desde que nacemos… sin esperar, como tantos, al ocaso de nuestras vidas.

Claves para conseguirlo: “el gusto por el desorden”

¿Cómo se puede descubrir esa aspiración propia y auténtica? Para descubrirlo, en realidad, tendremos que olvidarnos de nuestros objetivos, de nuestras metas. Nuestra inclinación natural, la que sea, no puede ser encarcelada en sistemas o metodologías demasiado estrictas. Esa tendencia, libre como el alma, nunca se resignará a trabajar en un banco, o como ama de casa, o a encarnarse en un ejecutivo de éxito, en un embajador o en un político.

Es célebre el caso de un prelado español, el Cardenal Herrera Oria, que comenzó su carrera como Abogado del Estado, el número uno de su promoción, y solo doblada la cuarentena se ordenó sacerdote y llego a purpurado. Por el camino fundó la Editorial Católica, editora durante décadas del histórico diario “Ya”. Pero no nos referimos solo a vocaciones religiosas…

La mente en blanco:

Nuestra auténtica “llamada”, como el “genio de la lámpara”, para poder representársenos necesita surgir de la nada… sí, de la nada.

De esos momentos en los que nuestra cabeza está vacía y libre de sujeciones materiales a las cuales, casi siempre, dirigimos nuestros esfuerzos. No es casual que siempre se nos ocurran las mejores ideas cuando no estamos trabajando en algo, cuando jugamos con los niños, estamos en el gimnasio, en la cama antes de dormir o, sencillamente, muy relajados tumbados en una playa.

El niño que JAMÁS debemos dejar de ser:

Muy a menudo me rodeo de niños. Les observo con sus juguetes y me doy cuenta de que su relación con el espacio es, a primera vista, lo que los adultos consideraríamos como “desorden”. Es en ese momento cuando sus madres o sus padres les dicen: “¡Ordena tus juguetes, nos los dejes en el suelo, recógelo todo!”. Órdenes perentorias, inexcusables e ineludibles… ¡qué rollo!

Siempre me he preguntado por qué los chicos, una vez que han acabado de jugar, nunca tienen ganas de ordenar sus juguetes. ¿Y si para ellos el juego no hubiera terminado? Los críos, de repente, dejan todo en el suelo, dan un paseo, se van a comer, hacen otras mil cosas y vuelven de nuevo al suelo, que sigue igual que lo dejaron, como si el juego no hubiera terminado.

Está claro que su concepto del orden no tiene nada que ver con el nuestro. Y que tienen una idea inmortal del juego. Para nosotros, poner orden es acabar con algo. Ellos tienen otra concepción del tiempo y del espacio. En realidad, el juego es mágico ya que no está sometido a reglas. A nuestras reglas.

En la película ‘Big’, esto se aprecia con nitidez: en un bello ejercicio de ficción, un niño se convierte en adulto por arte de magia y, por casualidad, es contratado como empleado en una gran empresa juguetera. Nadie sabe que ese “hombretón” -encarnado por el genial Tom Hanks- es un crío de doce años cuya mente empieza a imaginar y a diseñar fantásticos juguetes que se venden como rosquillas.

El protagonista, obviamente, es un experto en juegos y además tiene su mente “limpia”. Ya en la vida real, existe una leyenda urbana alrededor de la creadora de la celebérrima gatita “Hello Kitty”: se dice que la concibió sin boca a raíz de un cáncer de boca diagnosticado a su hija.

La compañía japonesa propietaria del dibujo asegura en cambio que no es una gata sino una niña y que no tiene boca porque así, quienes la miran, pueden proyectar sobre ella sus propios sentimientos. Sea como fuere, sin duda quien la concibió tenía, en ese mágico momento inspirador, la cabeza vacía de preocupaciones y objetivos.

Y es que, a veces, las casualidades son generadoras de las ideas más geniales.

Proyectos que no hubieran surgido… aunque les hubiéramos dedicado miles de horas de reflexión o de trabajo a lo largo de años. Mente, por tanto, siempre despejada y lista para recoger esa “inspiración genial” que puede cambiar nuestras vidas.

¡Rompamos con el método! Al menos un poco…

En mis sesiones de coaching, a menudo aconsejo introducir un poco de desorden en nuestras vidas. Al menos el necesario para romper con nuestra historia, con nuestro día a día tan ordenado, tan encorsetado, tan estructurado por los eventos que nos toca vivir.

En realidad, de adultos, podemos volver a jugar de verdad solo si nos libramos un poco de nuestros objetivos, de hacer todo con una finalidad.

Fijaos en que, cuanto más envejecemos, más ordenados vamos siendo porque nos alejamos de nuestra unión con nuestro yo íntimo que, sin embargo, en los niños, está muy presente. Cuanto más abierta conservemos nuestra mente, más sencillo nos será mantener viva la relación con nuestro niño interior, con nuestra verdadera naturaleza.

El orden es “finito”, el desorden “infinito” y, no en vano, la entropía es el estado natural del universo.

Por qué discrepo de los psicólogos:

Esta es la razón fundamental por la que SIEMPRE he tomado distancias de los psicólogos: porque casi NUNCA se ocupan de la naturaleza. Al contrario, intentan ordenarlo siempre todo, encontrar un motivo para todo. Como si cada acción tuviera que tener alguna justificación. La psicoterapia debería ser una vía privilegiada para encontrar aquellos códigos de la vida que nos ayuden a ser más felices.

Sin embargo, cuanto más miro a mi alrededor, más consciente soy de que los psicólogos y psicoterapeutas se han convertido en unos fontaneros de la existencia. Y que en vez de “arreglarnos la lavadora”, nos llenan de fármacos para “solucionar” nuestros problemas.

El secreto está en dejarse llevar:

La vida es soberana y omnipotente. Crea y se recrea constantemente a si misma por todos los lados. Y solo dejando de buscar permanentemente la racionalidad y una justificación a todas y cada una de nuestras conductas, como los niños, podremos de nuevo vivirla con fluidez. Eso es lo que persigo cuando trabajo con directivos, políticos y empresarios que han perdido algo de su razón de vida, su idea de la felicidad.

Desde hoy, busquemos espacios cada día para desencajar, desordenar, encontrar ese vacío. Momentos en los que nos sintamos libres de compromisos u objetivos ambiciosos. Y, con seguridad, en alguno de esos momentos, encontraremos respuestas a nuestras dudas. Dejémonos llevar… merece la pena.

Volverte millonario es un tema tabú. Decir que esto puede lograrse a los 30 parece más como una fantasía. No debería ser así, ya que esto es posible. A los 21 años salí de la escuela en bancarrota y para los 30 era millonario.

Te comparto 10 pasos que te harán rico:

1. Sigue el dinero.

En el ambiente económico de hoy en día no puedes obtener el estatus de millonario. El primer paso es enfocarse en aumentar tus ingresos en incrementos y repetir eso. Mis ingresos eran de 3,000 dólares al mes y nueve años después eran de 20,000 dólares al mes. Empieza a seguir el dinero y eso te forzará a controlar tus ingresos y ver oportunidades.

2. No presumas, preséntate a trabajar.

No compré mi primer reloj de lujo o automóvil hasta que mis negocios e inversiones estaban produciendo múltiples flujos seguros de ingresos. Todavía manejaba un Toyota Camry cuando me convertí en millonario.

Sé reconocido por tu ética laboral, no por las cosas que compres.

3. Ahorra para invertir, no ahorres por ahorrar.

La única razón para guardar dinero es para después invertirlo. Ponlo en una cuenta segura e intocable. Nunca uses estas cuentas, ni siquiera para una emergencia. Esto te forzará a seguir el paso número uno (seguir el dinero).

Hoy en día, al menos dos veces al año, estoy en bancarrota porque siempre invierto mis excedentes en las empresas a las que no puedo entrar.

4. Evita las deudas que no te pagan.

Yo pedí prestado dinero para un automóvil sólo porque sabía que podía aumentar mis ingresos. La gente rica usa las deudas para aprovechar las inversiones y hacer crecer sus flujos de efectivo. La gente pobre usa las deudas para comprar cosas que hacen más ricos a los ricos.

5. Trata al dinero como un amante celoso.

Millones de personas desean libertad económica, pero sólo aquellos que lo hacen una prioridad tienen millones. Para ser rico y seguir así tienes que hacerlo tu prioridad. Si lo ignoras éste te ignorará o peor, te dejará por alguien que sí lo tome como prioridad.

6. El dinero no duerme.

El dinero no conoce los relojes, horarios o vacaciones y tú tampoco deberías. El dinero ama a la gente que tiene ética laboral.

Cuando tenía 26 años estaba en el comercio minorista y la tienda en la que trabajaba cerraba a las 7 p.m. Muchas veces me podías encontrar ahí a las 11 p.m. vendiendo algo más. Nunca trates de ser el más inteligente o la persona más suertuda, sólo asegúrate de trabajar más que los demás.

7. Ser pobre no tiene sentido.

Yo he sido pobre y apesta. Tenía lo suficiente y eso también apestaba. Elimina todas las ideas de que ser pobre está de alguna manera bien. Bill Gates dijo “Si naces pobre, no es tu error. Pero si mueres pobre, es tu culpa.”

8. Encuentra a un mentor millonario.

La mayoría de nosotros crecimos en una clase media o pobre y nos limitamos a las ideas de un grupo. He estudiado a los millonarios para duplicar lo que ellos hicieron. Encuentra a tu mentor personal y estúdialo. La mayoría de la gente rica es muy generosa con sus conocimientos y recursos.

9. Haz que tu dinero levante las cosas pesadas.

Invertir es el Santo Grial para convertirte en un millonario y deberías hacer más dinero de tus inversiones que de tu trabajo. Si no tienes dinero extra no harás inversiones.

La segunda empresa que inicié requería una inversión de 50 mil dólares. Esa empresa me ha dado de regreso esa misma cantidad cada mes por los últimos diez años.

Mi tercera inversión fue en bienes raíces, donde comencé con 350 mil, una gran parte de lo que tenía en ese momento. Todavía soy dueño de esa propiedad y sigue dándome ingresos. Invertir es la única razón para hacer los otros pasos y tu dinero debe trabajar por ti y levantar las cosas pesadas.

10. Apunta a tener 10 millones, no 1 millón.

El mayor error financiero que he hecho fue no pensar en grande. No hay escasez de dinero en este planeta, sólo una escasez de gente que no piensa en grande.

Aplica estos 10 pasos y te harás millonario. Haz a un lado a la gente que dice que tus sueños financieros son por avaricia. Evita los esquemas de hacerte rico rápido, sé ético, nunca te rindas y una vez que lo logres, ayuda a los demás para que lleguen ahí también.

Ayer domingo por fin saqué tiempo para ver la película “WALT before Mickey” (WALT antes de Mickey) y me pareció muy inspiradora, especialmente en el momento en que se cuestiona qué es aquello que sabe hacer mejor que nadie en este mundo y cuales son sus debilidades.

Te comparto algunas partes de la historia que me gustaron y con las que también me siento identificado:

En un momento de su vida, cuando parecía que todo marchaba bien arrancando su primera oficina, contratando y conformando un equipo, cayó en bancarrota. Algunos amigos y colegas del trabajo le prestaron dinero porque confiaban en él, pero aun así llego un momento en el que los números no cuadraban y se acabó… tuvo que cerrar y reorganizar su vida en California.

En varios momentos de la película se aprecia como entregaba a sus empleados cheques sin fondos, para darlos esperanzas de que todo se iba a arreglar y que pudiesen seguir trabajando con gran compromiso y calidad.

Cuando arranque mi primer negocio, todo empezó mal desde el principio. Mi inexperiencia y confianza total en un arquitecto que resulto proteger su carrera en lugar de mi bolsillo, supuso una inversión de 3 veces el presupuesto que tenía para abrir Polo Café bar.

No tenía dinero, ya había agotado la ampliación de una hipoteca, por lo que me financié con los proveedores, pagando a plazos sus facturas. Pero aun así era mucho dinero, y en un momento para poder terminar la obra que duró 8 meses, pedí un talonario de cheques al banco y entregué algunos cheques sabiendo que no se iban a cobrar, pero ganando así tiempo y sobre todo logrando abrir mi negocio para facturar.

Durante toda la película destaca su esfuerzo y carácter trabajador, esforzándose por sacar adelante la compañía y realizar un trabajo de una calidad única. Tanto es así, que a su esposa la conoce en el trabajo, una joven que contrata y se acaba convirtiendo en un gran apoyo en su vida.

Tras decidir no aceptar un trato que conllevaba la cesión de sus derechos y personajes y exponerse de nuevo al cierre de la compañía, se dio cuenta de que no deseaba trabajar para nadie más, y llevo a cabo su firme decisión siendo su propio jefe el resto de su vida.

Recuerdo cuando comencé a compaginar estudios con trabajo en un restaurante los veranos. También cuando una vez abierto Polo café-bar, no descansaba ni los domingos. En las mañanas hacía los pedidos y compras, además de las gestiones administrativas y en las tardes atendía a mis clientes hasta bien entrada la noche.

Sin embargo, el gran aprendizaje que pude valorar más cuando después trabajé en otras empresas, es que no era un trabajo sino una forma de vida, porque estaba haciendo realidad un sueño, no trabajaba por dinero. También en esta experiencia disfruté mucho siendo mi propio jefe, aprendí sobre disciplina, esfuerzo y entendí que quería seguir así el resto de mi vida, asumiendo responsabilidades y tomando decisiones para ser dueño de mi destino.

Quizá el aspecto más significativo de su carrera, es cuando reconoce que su mejor amigo y fiel seguidor en los buenos y malos momentos, es mucho mejor ilustrador que él, llegando a reconocerlo como el mejor del mundo.

En ese momento, reflexiona sobre cuáles fueron los fallos que llevaron a quebrar el negocio la primera vez, y se dio cuenta que todos hacían de todo, y no podría repetir el mismo error de nuevo. Fue entonces cuando Walt decidió enfocarse en lo que le gustaba y se le daba bien, imaginar y escribir historias, crear nuevos personajes y darles vida. Comenzó a delegar y todo fue sobre la marcha, logrando un reconocimiento mundial.

Considero que somos nuestro peor enemigo, ya que queremos hacer veinte cosas a la vez y al final no terminamos o ejecutamos bien ninguna.

En mi caso, he tardado en entender cuáles son mis talentos o habilidades, y sobre todo en tomar la decisión de desarrollarlos y dedicarme a ellos. Desde el momento que me he comenzado a enfocar, no han tardado en llegar los resultados, pues he podido también delegar algo de mi carga administrativa y financiera, para centrarme en el diseño de experiencias, la articulación de proyectos colaborativos y las conexiones.

Y tú ¿cómo te identificas con Walt?

Aunque algunos son mejores lidiando con el conflicto que otros, nadie realmente disfruta las conversaciones incómodas o retadoras. Desde terminar una relación hasta despedir a alguien, aquí hay tres razones que debes tomar en cuenta para tener conversaciones difíciles.

1. La evasión causa el aumento de estrés interno.

No hablar de los problemas raramente hace que éstos desaparezcan, más bien nos estresamos y somos infelices.

El estrés causa todo tipo de problemas, desde mal sueño hasta tener poca paciencia con las personas a tu alrededor. Esa incongruencia entre cómo te sientes por dentro y no hacer ni decir algo sobre eso causa estrés interno. Aunque tener esas conversaciones puede ser retador, la ansiedad de la incertidumbre que nos lleva a ese tipo de pláticas es a veces mucho peor que la confrontación en sí.

Evita lo antes posible, sobreponerte a mucho estrés y a tener conflictos internos al hablar con otros sobre cómo te sientes.

2. La frustración lleva a arrebatos emocionales.

Todos tienen un punto de ebullición. El guardar resentimientos que no están propiamente dirigidos, te llevarán a una explosión emocional que será contraproducente. La persona cuyo comportamiento te ha hecho enojar, no tiene idea que estás tan enojado o molesto. Como resultado de esta explosión, se va a sentir herida, amargada y confundida.

Al compartir los problemas desde antes, tendrás artículos claros y accionables que puedes usar para resolver esta molestia o pensar en terminar la relación evitando una confusión.

La mayoría de las personas son razonables y harán cambios con gusto. Aquellos que no, al menos entenderán porqué la relación está lastimada y no los tomarán por sorpresa. Define las expectativas y responsabiliza a todos. Esto te dará algunas conversaciones incómodas, pero es mejor tener todas tus cartas sobre la mesa que dejar que un problema se salga de control.

3. La procastinación usualmente crea problemas más grandes.

Cuando no tomas en cuenta el mal comportamiento en una conversación incómoda, los problemas se duplican y se pone peor. Eso lastimará tus relaciones y podría conducir a gran contragolpe. Por ejemplo, si tienes un empleado que no está cumpliendo tus estándares de conducta, pero sigues evitando una confrontación, las probabilidades son que el comportamiento se verá más afectado en un futuro.

¿Estás tratando tus estándares como un salto alto o como un limbo? ¿Los otros están saltando sobre los estándares que pones o están por debajo de la barra? Ten la conversación retadora hoy y explica por qué esperas que tu equipo salte más alto. Si tratas con los conflictos ahora, te evitarás un desastre seguro.

Un día estaba levantando pesas con la dueña de mi gimnasio. Ella me ganaba por mucho y le pregunté si alguna vez había pensado competir en las Olimpiadas.

“Eso es algo que todo el mundo me dice, pero no sé, las competencias me ponen nerviosa, ¿qué tal si pierdo y toda la gente me ve?”

Recordemos que esta es una persona que es dueña de su propio gimnasio, hace ejercicio todos los días y observa a la gente hacer lo mismo. Aun así, deja que su miedo a ser juzgada evite que haga algo que desea.

Esta conversación me recordó la razón por la que odio el miedo basado en la toma de decisiones y me puso a pensar en la importancia de superar ese terror. Hablemos sobre cómo puedes superar el miedo y la inseguridad para hacer las cosas que deseas.

Toma de decisiones basadas en el miedo

Éstas se hacen cuando dejas que tus preocupaciones y dudas dicten tus acciones (o en la mayoría de los casos, tu falta de acción)

Por ejemplo:

– “Me gustaría visitar África pero, ¿y si algo me pasa ahí? Mejor me voy a otro lado.”

– “Me gustaría escribir un libro pero, ¿y si la gente lo odia? Tal vez debería leer un poco más antes de escribir.”

– “Me encantaría estar en forma, pero seguro me veré muy tonto en el gimnasio. Necesito perder algo de peso antes de ir.”

Los resultados desafortunados son que no haces las cosas que dices que son importantes para ti. Sólo para ser claros, he cometido este error muchas veces. De hecho, durante dos años se me ocurrieron muchas razones para no iniciar mi propio sitio Web. También pensé en varias excusas para no construir mi negocio, iniciar proyectos, aplicar a trabajos, etcétera.

En otras palabras este es un error que todos cometemos. Pero eso no quiere decir que debas seguir haciéndolo.

Por eso te presento cinco pensamientos para superar el miedo y la inseguridad:

1. No elijas metas en las que las probabilidades de alcanzarlas sean pocas

Cuando la dueña del gimnasio escoge evitar la competencia y sólo levanta pesas en su casa, es una forma de no arriesgarse. Pero fallar en una “zona segura” es una manera inteligente de no atreverte. Si fallas dentro de tu zona de confort no es realmente un fracaso, es un modo de mantener tu estatus quo. Si nunca te sientes incómodo, entonces nunca intentarás algo nuevo.

En otras palabras sentirse tonto es algo bueno.

2. Nadie espera que falles

Tal vez tengas éxito. Tal vez fracases. Pero la verdad es que a nadie le importa. ¡Eso es algo bueno! El mundo es grande y tú eres pequeño, eso significa que puedes perseguir tus sueños sin preocuparte de lo que piense la gente.

3. Sólo porque no te gusta el lugar en el que debes empezar, no quiere decir que no lo tengas que hacer

Desearía haber sido un mejor escritor cuando comencé. Me gustaría haber sido un emprendedor más inteligente cuando inicié mis negocios. Pero más que nada, me da gusto haber emprendido aunque no fuera bueno en todo al principio.

Los sentimientos de miedo e incertidumbre tienen una manera de hacerte sentir que no estás preparado. ¿Por cuánto tiempo vas a posponer lo que eres capaz de hacer sólo para seguir haciendo lo que haces ahora?

4. Deja de hacer las cosas inciertas, ciertas

¿Quién dice que vas a fracasar? Sólo porque alguien fue rechazado de un trabajo no quiere decir que tú también lo serás. Tal vez el editor detestó el libro de tu amigo, pero eso no quiere decir que vaya a odiar el tuyo.

Deja de actuar como que el futuro es certero, no lo es.

5. El único fracaso real es no haber hecho nada en primer lugar

Todos lidiamos con sentimientos de miedo, incertidumbre y vulnerabilidad. Desafortunadamente muchos de nosotros dejamos que los sentimientos dicten nuestras acciones.

Por esta razón, la simple decisión de actuar es tan frecuente que nos separamos de la gente. No necesitas ser extraordinario en lo que haces, sólo debes ser la persona que decida hacerlo.

Puedes disfrutar del éxito al hacer cosas que la mayoría de la gente evita poniendo excusas.

Los emprendedores sueñan con tener tres manos y ocho horas extra en el día. Eso es porque tener un negocio pequeño significa todo para todos. Eres el inventor de la idea, el que lleva esa startup de la mano con tu pasión, el equipo de desarrollo, el de marketing, el departamento de recursos humanos, el terapista para tus empleados y el que tiene que apagar los incendios que aparezcan.

Son muchas cosas y eso por lo que los dueños exitosos se han vuelto unos expertos en la productividad.

Se entrevistaron a 30 compañías de la Semana Nacional de los Pequeños Negocios en Estados Unidos y éstos compartieron lo que han aprendido respecto a ser productivos. Cada uno tiene un acercamiento para hacer lo más posible en las 24 horas de su día, hasta hacer listas con cosas que van en contra de lo que les dice su intuición: alejarse del negocio y tomarse un descanso.

Te presentamos esta lista de tips que comparten los emprendedores para aumentar tu productividad:

1. El mejor tip es aceptar la realidad de que no hay nada como una lista de 10 prioridades. Definirla, te ayudará para que tu equipo se enfoque y creará alineamientos detrás de aquellos proyectos que son los más importantes.

2. Hemos identificado que la productividad nace del enfoque. Por ejemplo, al final de cada día motivamos al equipo para que se tomen un momento para reflexionar en el éxito y los retos que experimentaron en el día. Se les pide que escriban las cinco prioridades para el siguiente día, escogiendo una como la más importante.

Nos reunimos cada mañana como por 10-15 minutos, ahí reportamos nuestros éxitos, el estatus de un proyecto clave, identificamos cualquier reto u obstáculo y compartimos las prioridades. Este tipo de enfoque ayuda a que todo tu equipo sea productivo y responsable.

3. Enfócate en tus metas. Prioriza y evita quedarte varado en los obstáculos.

4. Mantente comprometido con tus clientes, enfócate en tus metas y siempre recuerda que las acciones que tomas todos los días, aunque sean las pequeñas, pueden hacer una gran diferencia.

5. Trabaja duro, ¡pero no todo el tiempo!

6. Sé positivo y persevera. Si amas lo que haces hazlo todo el tiempo.

7. Rodéate con gente a la que puedas delegarles cosas con confianza.

8. Ama lo que haces. Si no lo amas necesitas encontrar algo que puedas disfrutar. Como ejecutivo de la organización, debes tener una lista limitada de tareas diarias y semanales por cumplir. Necesitas hacer tiempo para ti, pensar y leer.

9. Perder el tiempo es una mala forma de desperdiciar el recurso más preciado. Afina tu habilidad para ser más efectivo y construir tu capacidad para tomar y hacer más cosas cada día, en tu trabajo, casa, como voluntario, como amigo, etc.

10. Nuestra cultura corporativa es el mejoramiento continuo, no sólo en la línea del producto, sino con un enfoque en el desarrollo personal de nuestros asociados.

11. El slogan con el que nos casamos es: “nuestra meta es la perfección, cualquier cosa más allá de eso es aceptable”. Para creer y vivir esa filosofía, debemos buscar el mejoramiento continuo.

12. Como jefe, debes estar al pendiente de los procesos y disponible para trabajar en cualquier departamento que necesite ayuda. Este es un negocio de ritmo rápido.

En nuestro plan de negocios original está incluido que todo debía ser completado al final de cada día. En nuestra empresa tenemos que atender al cliente a tiempo y no dejar que las cosas se acumulen. Eso nos mantiene motivados.

13. Delega aquellas cosas que evitan que crezca tu negocio y crea una lista diaria de pendientes que necesites hacer. Evita ser menos productivo cuando no planeas tu día.

14. Practica la disciplina diario. Las distracciones son inherentes, no sólo en un negocio, sino en la vida. Pon un letrero que puedas ver todos los días: Disciplina + enfoque + seguimiento = éxito

15. El factor del polvo. Si no lo estás haciendo, te lo estas comiendo.

16. Meditación

17. Con la ayuda de los equipos de administración que están juntos por recursos humanos y contaduría, dirijo dos empresas que en la superficie tienen propuestas de valor en dos industrias diferentes con oficinas en tres ciudades.

Estamos ubicados en una pequeña ciudad, así que uso un avión privado combinado con aire comercial para conectar personalmente a la mayor cantidad de clientes en eventos especiales.

Estoy en constante comunicación con administración y sus departamentos. Tengo mis notas en un diario y uso una variedad de aplicaciones como Outlook, MindJet combinado con iPhone, iPad funcionando con Windows y iOS.

18. Hacer ejercicio en las mañanas y recordar que lo haces, crea una diferencia en la vida de la gente. En los negocios, los problemas se acumulan si estás motivado en hacer dinero, te cansarás y te rendirás. Si hay una causa mayor, sin importar los problemas, estarás motivado y seguirás adelante. El dinero llegara solito si de verdad trabajas en ello.

19. La organización y priorización. Hay cientos de formas para lograrlo pero lo más importante es simplemente hacerlo.

20. El mejor tip es siempre terminar lo que iniciaste. Tal vez te enfrentes con obstáculos pero siempre acaba. Tal vez no sea bonito y no sea tu mejor trabajo, pero siempre termina. Nunca renuncies, porque podrías estar a punto de tener una gran idea para tu negocio o para tu cliente y nunca lo sabrás si renuncias o si no lo intentas.

21. Planea, planea, planea. La productividad es un resultado directo de preparación y planeación, planea el día anterior, prepara lo que necesites y atente a eso (a menos que haya una emergencia)

22. Los emprendedores exitosos saben que su mayor fortaleza es el tiempo. Sé militarista respecto a cómo pasas tu tiempo. No te quedes atorado en las actividades que te pagan poco.

Muchos emprendedores sienten que tienen que hacer todo ellos mismos. Si estás pasando casi el 100% de tu tiempo en la realización de tu empresa, no habrá tiempo de sobra para hacerla crecer estratégicamente. Delega aquellas tareas que no necesitan tu toque personal al desarrollar líderes en tu empresa.

Invertir en personas es tan importante, si no es que más, que invertir en facilidades o equipo. Libérate para enfocarte en las estrategias a largo plazo de tu negocio. Que tan bien pases tu tiempo dictará el éxito de tu empresa.

23. Realmente creemos en nuestra misión de servir a los clientes y a la industria de las mascotas. Con esta creencia, somos capaces de descubrir dónde necesitamos estar, los medios para viajar y cómo cumplir nuestras metas. Buscamos maneras para usar nuestros talentos para servir mejor a la comunidad. Disfrutamos mucho ayudar a los otros a triunfar, lo que nos da el momento para asistir a otros cuando sea posible.

24. Nosotros somos obsesivos compulsivos y tenemos pasión.

25. En el mundo biológico, los organismos crecen o se mueren, no hay punto medio.

26. Delega para que puedas enfocarte en metas más grandes.

27. Podemos hacer un esfuerzo para tomarnos tiempo libre del negocio. Te sorprenderá cómo un pequeño descanso puede ayudarte a aclarar tu mente y beneficiar tu productividad.

28. Pasa tiempo dedicado a la creación de sistemas de eficiencia impulsados. En esos días, cuando es un reto mantenerse enfocado, puedes dejar que los sistemas trabajen por ti y completar una tarea a la vez.

29. Mantenlo simple. Muy frecuentemente hacemos algo más complicado de lo que necesita ser. No te tomes la vida tan en serio. La risa es tan necesaria como el oxígeno.

30. Apaga tu email por 90 minutos al día. No te distraigas, enfócate por completo en esa propuesta o en esa llamada importante. Que se note tu presencia, hace una gran diferencia y la gente se dará cuenta.

Como lograr lo que te propones en tu emprendimiento… te comparto tips para que lo logres y puedas repetirlo generando un método de logros.

El logro es una acción y efecto de lograr”, entendiendo por esto último “conseguir o alcanzar lo que se intenta o desea. Para tener logros necesitas ponerte metas, accionar y obtenerlas.

Lograr es accionar. Significa establecer una meta, declararla y enfocar y orientar las acciones en pos de lograrla. ¿Cuál es el o los logros que te propones en este año? ¿Tienes metas identificadas y claras? ¿Te propones lograr ese resultado que te saca de donde ya estás incómodo?

El logro es una concreción de un resultado de algo que antes no estaba.

Observemos el proceso de un logro. Tener una meta, Identificar y clarificarla con detalles y tiempos. Es una declaración ¿Qué elijo lograr?

Lo expreso verbalmente y escrito. Me enfoco, utilizo todos los recursos necesarios hacia esa meta, los que tengo y los que me falta aprender, la reviso, soy flexible, desarrollo un plan de  acciones con seguimiento de resultados en el tiempo, observando mis emociones y como voy acercándome o no al logro. Veo y observo mis progresos, aprendo, agradezco que hay nuevas experiencias y oriento los recursos propios y ajenos hasta lograrlo.

En el logro hay condiciones de satisfacción.

¿Qué condiciones de satisfacción me propongo para lograr lo que me propongo?

Supongamos que mi objetivo fuera tener en mi emprendimiento 200 clientes, porque ahora tengo 30. Desarrollo una estrategia para alcanzar ese logro, y cuando llego a esos 200 clientes: ¿Tengo lo que realmente quiero en cuanto a facturación, a mi crecimiento, a la cantidad de visualizaciones de mi proyecto?

Definir las condiciones de satisfacción es importante porque entrar en la insatisfacción se paga un precio alto que lleva a la ansiedad, la impaciencia, el descontento y la frustración.

Medir mi nivel de satisfacción en un logro son fundamentales porque tienen que ver con cuáles son mis condiciones para que ese logro sea realmente plenificante para mí.

Es central clarificarse internamente para saber exactamente qué es lo que querés y saber qué es lo que estás buscando. Preguntarse, por ejemplo:

• ¿Para qué elegís hacer lo que haces?

• ¿Qué pasaría si lograras esto que querés lograr?

• ¿En qué cambiarías o cómo transformaría tu vida un logro determinado?

• ¿Qué pasarías si lograras ser ese profesional que querés, o tener tal o cual emprendimiento?

Los logros externos están muy relacionados con el trabajo interno que previamente elige hacer la persona. En el libro de “Los 7 Hábitos la Gente Altamente Efectiva”, Stephen Covey nos remarca que lo importante son las victorias privadas. El logro interno, fortalece, empodera y plenifica.

¿Cómo vienen tus victorias privadas?

Vivir MejorEn los primeros años de mis veintes, tuve un colapso psicológico.

No te aburriré con los detalles, pero digamos que involucró a una mujer, un avión y muchas lágrimas. Y no, las lágrimas no eran de ella.

Nuestra relación estuvo muerta muchos meses antes de que terminara. Estuve esperando demasiado tiempo. Hice algunas cosas que probablemente no eran legales. Aunque ambos nos odiamos, estaba convencido de que podía salvar nuestra relación. Nunca me rendiría.

Hubo una respuesta óptima y, si lo intentaba lo suficiente, cualquier cosa era posible.

¿Suena familiar?

Esta es la historia que les contamos a nuestros hijos todo el tiempo: denlo todo y tendrán éxito. Oh, ¿Fallaste? Fue porque no lo intentaste lo suficiente.

En la escuela, yo era ese niño que siempre superaba los exámenes. En el mundo de los videojuegos también, fui miembro de la élite, clasificándome dentro del 1% de los mejores en los juegos que intenté jugar. Sin embargo, la vida real me dejó lisiado rápidamente.

¿Por qué no estaba preparado para los rigores del mundo real?

Ahora, con la clásica visión retrospectiva 20-20, creo que el error principal fue lo que llamo pensamiento lúdico (del latín ludus lo que significa ‘jugar’ o ‘juego’). La educación obligatoria nos entrena para un mundo que se parece más a los juegos que a la vida real.

¿No puedes resolver una ecuación diferencial? Revisa la última parte del libro de texto. ¿No puedes vencer a Sephiroth, el jefe final? Compra la guía de estrategia.

La mayor parte de mi infancia transcurrió “aprendiendo” que había una forma óptima de comportarse, una respuesta óptima y que siempre podía “ganar” si lo intentaba lo suficiente.

Entra a la vida real.

¿Deberías renunciar a tu carrera académica y seguir tu verdadero amor hacia Borneo? ¿Deberías divorciaste de la mujer que ya no amas y abandonar a tus hijos, o permanecer juntos y permanecer miserable de por vida? ¿Y cómo hará esto que tu vida sea mejor o peor?

Muéstrame un libro para eso.

Las decisiones cruciales en la vida no tienen una ejecución óptima ni una respuesta óptima. Diablos, olvídate de las respuestas. La mayoría de las veces ni siquiera sabemos qué problemas son.

Es como llevar un paraguas a una lluvia de meteoritos.

¿Malvado, o domar?

En Cómo prosperar en la era digital, el autor y teórico de la tecnología Tom Chatfield explica cómo los juegos difieren de la vida real:

“[Los juegos] involucran un ámbito limitado en el que la complejidad abierta de la realidad se reemplaza por algo más simple e intenso: una serie de problemas por resolver o acciones por realizar, garantizados para funcionar si se hacen correctamente. En este sentido, [el juego] Angry Birds es realmente una utopía: un Edén incambiable de hierba, cielos azules, pájaros y cerdos dentro del cual cada jugador puede llegar a dominar todos los niveles…”

La escuela es un juego. Las reglas son claras. Apareces, haces pruebas y, si te esfuerzas, obtienes una A. Tu plan de estudios te dice lo que necesitas estudiar. El profesor Brown te da preguntas para practicar. Demonios, incluso podría darte las respuestas correctas para inflar tu evaluación de rendimiento. El camino hacia adelante es claro. Obtener buenas calificaciones, graduarse, conseguir un trabajo con un alto salario. Tú ganas.

Los juegos y la escuela son una versión de lo que los sociólogos llaman problemas domesticados:

“… los problemas domesticados incluyen juegos como el ajedrez y la mayoría de las proposiciones matemáticas. Son problemas en los que la persona que intenta resolverlos tiene todos los datos necesarios a su disposición, y sabe desde el principio que hay una solución final o una propuesta ganadora”.

Compara esto con los problemas malvados:

“[Los problemas malvados son] problemas donde no hay forma de formular el tema en cuestión de manera definitiva, ni tampoco una solución única o definitiva. Cada problema malvado es un conjunto único de circunstancias, entrelazadas con otros conjuntos de problemas.

Un ejemplo de un problema malvado es el éxito económico. Usamos una palabra difusa como “éxito” porque el panorama es demasiado complejo para capturarlo de manera significativa. ¿Qué es un negocio “exitoso”? ¿Más publicidad? ¿Más productos? ¿La satisfacción del cliente? ¿Mejores contrataciones? ¿Son todas estas cosas? Si es así, ¿En qué proporción? ¿Cómo me preparo para las recesiones económicas? Y así sucesivamente, en el infinito.

La única forma de atacar estos problemas es domándolos:

“En cada caso, el único tipo de solución que puedes esperar es una estrategia que ‘domestique’ los aspectos del problema, dividiéndolo en diferentes elementos y sugiriendo mejores y peores formas de enfrentarlos”.

Una vida bien vivida es ciertamente un problema malvado.

Pero, ¿Cómo deberíamos abordarlo? No estoy satisfecho con el consejo popular de “solo sé tú mismo” o “simplemente haz lo que te haga feliz”. Un problema difícil no significa que debamos hundirnos en el nihilismo o la ignorancia.

Entonces, ¿cómo deberíamos vivir?

En un ensayo titulado Por qué no deberías vivir tu vida como un juego sudoku, escribí:

“No puedes optimizar tu vida. No hay forma de saber si viviste una “mejor vida” porque no es algo que puedas calcular. No puedes cargar “mivida.csv” en un programa y que escupa una respuesta sobre si lo que estás haciendo es lo mejor. Solo puedes trabajar con las piezas que tienes e intentar tomar buenas decisiones con información limitada”.

La mejor respuesta que encontramos es algo llamado “aproximación sucesiva”. Comenzamos sin capacitación, ignorantes y con un pobre mapa del mundo. Pero hay problemas frente a nosotros. Así que escogemos una dirección y un problema. Tenemos problemas. Tratamos de descubrir lo que está frente a nosotros. Fallemos o no, aprendemos algo.

Entonces tomamos lo que aprendimos y lo hacemos todo de nuevo. Elegir una dirección y un desafío. Abordarlo. Aprender un poco más. Repetir.

Esto es como practicar para el mundo real en el mundo real.

¿Es esta la mejor respuesta? No. La mejor respuesta no existe. Pero es mejor que lo que hice antes. Y eso es lo mejor que podemos esperar.

Si encuentro algo mejor, te lo haré saber.

Bebo mucha Coca-Cola de dieta: dos litros al día, casi seis latas. No me enorgullece el hábito, pero en verdad me gusta el sabor de la Coca-Cola de dieta.

Como soy un economista que cuida su dinero, sé que si cambiara a una marca genérica ahorraría dinero, no solo en una compra, sino a diario, a la semana y en los años que están por venir. No obstante, solo bebo Coca-Cola de dieta. Ni siquiera he probado un refresco genérico.

¿Por qué no? Claro que lo he pensado. Y me digo que los dólares involucrados en realidad son intrascendentes, que soy feliz con lo que ya estoy bebiendo y que puedo darme el gusto de ser pasivo sobre esta pequeña extravagancia.

Sin embargo, es evidente que estoy cometiendo un error, uno que revela una tendencia más profunda al momento de tomar decisiones y cuyo costo acumulativo es considerable: como la mayoría de las personas, he realizado relativamente pocos experimentos en mi vida personal, tanto en asuntos pequeños como en grandes.

Cuando se toma la misma decisión una y otra vez, la desventaja de probar algo diferente es reducida e inalterable —que un refresco sea poco atractivo—, mientras que los beneficios potenciales son desproporcionadamente grandes. Un estudio estimó que 47 por ciento de los comportamientos humanos son de este tipo habitual.

No obstante, muchas personas insisten en comprar productos de marca, aun cuando están disponibles los equivalentes genéricos. Estas decisiones son dignas de atención en el caso de los medicamentos, pues los genéricos y las opciones de marca tienen el mismo equivalente químico. ¿Por qué seguir comprando una aspirina de marca si el mismo compuesto químico está a poca distancia y a un precio más bajo? Los científicos ya han verificado que las dos formas de aspirinas son idénticas. Podríamos presumir que un pequeño experimento personal te va a garantizar que el genérico tiene el mismo efecto.

Nuestro fracaso común para experimentar va mucho más allá de los genéricos, como lo ilustra un estudio reciente. El 5 de febrero de 2014, los trabajadores del tren subterráneo de Londres estuvieron 48 horas en huelga, lo que obligó al cierre de varias estaciones. Las personas afectadas tuvieron que encontrar rutas alternas.

Cuando terminó la huelga, la mayoría de las personas volvió a sus viejos patrones. Sin embargo, una de veinte se quedó con la nueva ruta y se ahorró 6,7 minutos del que había sido un viaje promedio de 32 minutos.

Los cierres que causó la huelga obligaron a que se experimentara con rutas alternas, lo cual produjo resultados valiosos. Además, si la huelga hubiera sido más larga, es probable que se hubieran descubierto mayores mejoras.

Sin embargo, el hecho de que mucha gente necesitara una huelga para obligarse a experimentar revela las raíces profundas de una renuencia común a la experimentación. Por ejemplo, cuando pienso en mis restaurantes favoritos, los que he visitado muchas veces, es impactante qué tan pocos platillos del menú he probado. Y cuando pienso en todos los lugares para almorzar cerca de mi trabajo, me percato de que voy a los mismos lugares una y otra vez.

Los hábitos son poderosos. Seguimos con muchos de ellos porque solemos dar un énfasis excesivo al presente. Intentar algo nuevo puede ser doloroso: tal vez no me guste lo que voy a obtener y debo privarme de algo que ya disfruto. El costo es inmediato, mientras que todos los beneficios —aunque sean grandes— se disfrutarán en un futuro que se siente abstracto y distante. Por supuesto, quiero conocer otras cosas que saben bien en mi restaurante predilecto, pero hoy solo quiero mi platillo favorito.

La arrogancia también nos detiene. Tengo una gran certeza respecto de mis suposiciones sobre la calidad de mis alternativas, a pesar de que nunca las haya probado.

Finalmente, muchas de las llamadas “decisiones” no lo son en realidad. Al ir por un pasillo del supermercado, no tomo una decisión calculada sobre los refrescos. Ni siquiera hago una pausa frente a los genéricos. Actúo sin pensar: en automático tomo dos botellas de Coca-Cola de dieta cuando paso con mi carrito al lado de ellas.

Esto es así no solo en nuestras vidas personales: los ejecutivos y los legisladores no experimentan en sus trabajos y no hacerlo puede ser particularmente costoso. Por ejemplo, al momento de contratar, los ejecutivos suelen utilizar sus nociones preconcebidas de cuáles son los candidatos que son “adecuados” para ser empleados potenciales. No obstante, esas suposiciones no son nada más que eso y es raro que se les dé el escrutinio de la experimentación.

Claro que es un riesgo contratar a alguien que no parece adecuado, pero también podría demostrar que las suposiciones están equivocadas, un resultado que es especialmente valioso cuando estas sirven para que los hombres, la gente blanca o las personas con antecedentes de privilegio en materia económica o cultural tengan ventajas inherentes.

La experimentación es un acto de humildad, un reconocimiento de que simplemente no hay manera de conocer sin probar algo diferente.

Entender esa verdad es un primer paso, pero es importante darlo. Seguir con un viejo hábito es reconfortante pero, uno de estos días, tal vez, compre un refresco genérico.

Cuando hablo de encantadoras me refiero al verbo “encantar”, a esas personas con las que da gusto hacer negocios y construir relaciones. Muchos pensamos que el carisma es algo que viene natural, que de alguna forma naciste con él o no.

Nada más lejos de la verdad, el carisma, tan importante en los negocios, es una cualidad que se puede desarrollar. Tener carisma o ser agradable es fundamental en tu desarrollo profesional: en entrevistas de trabajo, negociaciones complejas, logrando acuerdos y persuadiendo a las personas hacia tus objetivos, siempre será más fácil si logras caer bien. No caigas en la trampa de pensar que es una competencia no desarrollable.

Comparto seis características de las personas altamente encantadoras:

1. Siempre recuerdan los nombres

Tu nombre es tu identidad. Existen investigaciones que muestran que las personas se sienten validadas cuando la persona con la que conversan se refiere a ellas por su nombre. ¿Tienes problemas en recordar nombres? Juega a hacer ejercicios mentales para entrar en el hábito de recordarlos.

2. Hacen preguntas

Durante una conversación, por lo general estamos tan enfocados en lo que vamos a decir que casi no escuchamos lo que nos están diciendo. Una manera sencilla de evitar esto es haciendo preguntas, así tu mente estará en la conversación y no preparando tu siguiente argumento. A las personas nos gusta sentirnos escuchadas y una pregunta relacionada a lo que estamos diciendo nos hace sentir que lo que decimos importa.

3. Son pacientes

Las personas encantadoras saben que existe un momento y lugar para decir las cosas. Reconocen que no pueden decir todo lo que piensan todo el tiempo y no son impulsivas. Mantienen la compostura y saben que el silencio puede ser muchas veces más efectivo.

4. No emiten juicios

Las personas que mantienen una mente abierta tienden a sentirse más cercana para los demás, lo cual es crucial en el trabajo.

Mantener una mente abierta hace que las personas puedan acercarse sin miedo a ser juzgadas por lo que hacen, dicen o por las ideas que exponen. Las personas encantadoras no necesariamente creen en lo mismo, simplemente creen que todos tenemos derecho a tener nuestras propias ideas y lo respetan así. Las personas que se cierran a nuevas ideas se pierden de cultivar relaciones importantes.

5. Son genuinos

Nunca tratan de ser algo que no son, si no saben algo lo admiten. Si no están de acuerdo con una estrategia, dan su honesta opinión. Las personas tendemos a querer estar cerca a personas genuinas porque sabemos que podemos confiar en ellas. Ser transparente te hará ser una persona mucho más interesante que si intentas ganarte a otros haciendo lo que crees ellos aprobarían.

6. No buscan llamar la atención

La verdad es que no necesitas ser una persona superextrovertida para ser carismático. De hecho, las personas tienden a rechazar a aquellos que se muestran desesperados por llamar la atención.

Cuando dejas que tus acciones positivas hablen por ti, te darás cuenta que las personas se mostrarán mucho más atentos por ayudarte. Cuando seas felicitado por tus logros, dirige el foco a todas las personas que te ayudaron a lograrlo. Dar la atención a otros y apreciar su ayuda mostrará tu agradecimiento y humildad, dos aspectos estrechamente relacionados a ser agradable.

Como nota final, las personas carismáticas son invalorables en una organización. Son capaces de desarrollar relaciones con facilidad, promover la armonía, sacar lo mejor de los equipos y por lo general parecen divertirse con lo que hacen. ¡Añade estos hábitos a tu vida diaria y mira cómo crece tu carrera!

Zugoi Blog¿Te preguntas cómo las personas más ricas de EEUU hicieron sus fortunas? El año pasado, 33 multimillonarios de EE. UU. Hicieron su dinero con bienes raíces, según la lista Forbes 400. Si eso no abre tu apetito para finalmente entrar en el tren de las inversiones inmobiliarias, no sé qué lo hará.

Ahora que tengo tu atención, ¿Te sientes motivado para tomar acción? No hay ninguna razón por la cual no puedas terminar en esa prestigiosa lista de quién es quién. Por supuesto, todo comienza con encontrar los mejores tratos. Y aunque no existe una metodología garantizada, voy a compartir el modelo que Robert y yo hemos utilizado con éxito durante décadas.

Para nosotros, la fórmula ganadora es buscar propiedades que generen flujo de efectivo Y el potencial de ganancias por capital. ¿Por qué? Si bien no somos de “comprar y vender” (creemos en mantener nuestras inversiones mientras estén generando flujo de caja e ingresos pasivos), nos gusta tener opciones. Y algún día, podemos querer/necesitar vender, ¿No sería bueno hacerlo con fines de lucro? ¡Por supuesto! Así que vamos a cavar más profundo.

Dedica algo de tiempo por adelantado a determinar los criterios según los cuales todas las opciones de propiedad deben estar alineadas.

De esta forma, sabrás de inmediato si algo vale la pena que los investigues o no.

Por ejemplo, al principio de uno de mis sí-o-sí era que la propiedad estuviera cerca de mi casa. Es importante poder conocer muy bien ese barrio, lo que es mucho más fácil cuando tienes acceso. De hecho, mi primera inversión en bienes raíces estaba tan cerca que podía correr allí, y lo hice algunas veces a la semana para ver si habían otras casas en venta, cómo era el ambiente, si había cambios notables en el área, etc.

Cuando se trata de tu primera inversión, el tamaño sí importa, y creo firmemente que entre más pequeño, mejor.

Deberías invertir mucho tiempo y solo un poco de dinero en tu primer trato, sin embargo, muchas personas tienden a hacer lo contrario. Caramba, ¿Me pregunto por qué fallan? Cuanto menor sea la inversión, menos riesgo enfrentarás. ¿No es buena idea cuando estás en una curva de aprendizaje?

Busca propiedades con problemas.

¡Apuesto a que no esperabas que dijera eso! Pero, sinceramente, una de las mejores cosas que puedes encontrar es una propiedad con un problema que puedas resolver.

Cuando Robert y yo encontramos un edificio de apartamentos en Phoenix, con una tasa de vacantes del 37%, nos hicimos la siguiente pregunta: “¿Cómo podemos resolver este problema?” Resultó que la propiedad funcionaba como un hotel: Las personas podían alquilar un apartamento completamente amueblado por una semana a un año.

Sin embargo, nadie quiere estar en Phoenix en verano, por lo que la mayoría de las unidades permanecían vacantes durante esos meses. Hicimos nuestra investigación y convertimos la propiedad de alquileres de hoteles a corto plazo a apartamentos de alquiler a largo plazo. La tasa de vacantes pasó del 37% al 3% y el valor de la propiedad se disparó. ¡Estábamos ganando tanto en flujo de efectivo como en ganancias de capital!

Conviértete en un profesional en la lectura de pro-formas.

Un pro-forma es un tipo de estado financiero para una propiedad de inversión. Pero a diferencia de un estado de flujo de efectivo que representa ingresos y gastos actuales, un pro-forma es una proyección de ingresos y gastos anticipados.

La mayoría de las pro-formas no muestran los números operativos reales. Pregúntale al agente, ya que es su trabajo reunir la información en una pro-forma para comercializar la propiedad para potenciales compradores. Una vez que comprendas los elementos básicos, siempre podrás obtener la información que necesitas.

Los números en una pro-forma te indicarán si una propiedad califica para una posterior revisión. Si decides ir por la propiedad, entonces usarás los números de la pro-forma como punto de partida para el análisis financiero.

Negocie según los números, no las emociones.

Antes de comenzar a negociar, ten una cifra máxima, una cifra que no deberás pasar. Cuando lleguen a esa cifra, tendrás que retirarte del trato u obtener otras concesiones para que la compra de esa propiedad sea económicamente viable. Así que, no te enamores de la propiedad.

Debes estar listo para alejarte del trato si no puedes llegar a un entendimiento favorable con el vendedor. Estás en este negocio para ganar dinero después de todo.

Estás frente al espejo, dándote los últimos retoques. La imagen que te devuelve es de tu agrado.

Sales y te acercas al lugar de costumbre, donde habías quedado. Mientras tomas algo y charlas con tus amigos, ves por el rabillo del ojo que acaba de entrar aquella persona por la que “bebes los vientos”. Os conocéis de esto y de aquello. Compartís alguna afición y, como hoy te sientes envalentonado, piensas en dar un paso más, decides atreverte.

¿Vas a contarle toda tu obra y milagros desde el origen de los tiempos o, por el contrario, optarás por aprovechar lo que tenéis en común? ¿Pondrás sobre la mesa virtudes y defectos o harás hincapié, exclusivamente, en aquello que te beneficia?

Supongo que tratarás de aprovechar aquello que tenéis en común para iniciar desde ahí y, mostrando tu mejor versión, el proceso de “flirteo”. Pues bien, vamos a tratar de trasladar este modus operandi al proceso de posicionar tu candidatura frente una oferta de empleo de tu interés.

Tienes bastante trayectoria laboral a tus espaldas, eres lo que podría llamarse un perfil Senior, llevas un tiempo en desempleo, buscándolo de manera activa -quizás, hasta proactiva-, crees haber hecho los deberes, es decir, has realizado tu inventario tanto personal como profesional, has echado un ojo al mercado laboral, has hallado la intersección entre lo anterior, y te has plantado con un perfil profesional atractivo (validado por tu entorno), listo para ir a la caza de tu objetivo profesional.

Has empezado a diseñar tu plan, estrategia, herramientas, canales… Tu mensaje es claro y está adaptado a los distintos entornos, se entiende y, el feed back recibido, te lo confirma. Y piensas, como ya tengo unos años y he hecho casi de todo, voy a destacar todas mis experiencias y formaciones, y disparar a todo lo que me encaje (ni tan mal, podría ser peor si te apuntases al tan manido “busco empleo de lo que sea”).

Te armas de paciencia y comienzas con el envío de CV’s. Respuesta a anuncios, autocandidaturas, se lo pasas a algún conocido, portales de empleo, visitas algunas ETT’s, se lo haces llegar a las empresas (web, en mano, correo ordinario, email), te das una vuelta por tu servicio de empleo, utilizas tus redes sociales, te postulas a ofertas de Aquí hay trabajo, etc., pero, pasa el tiempo y la estrategia no parece funcionar.

No seré yo el que diga que aquellos profesionales con experiencias y trayectorias variadas lo tienen más difícil en el mercado laboral. Para nada. Ahora bien, la realidad del mercado actual es la de un mercado que tiende a la especialización -en algunos casos, a la hiperespecialización-, una especialización que te obliga a que tu propuesta encaje “como un guante” en el puesto objetivo.

Esto no quiere decir que debas obviar tu trayectoria, nada más lejos de la realidad, es más, la mayoría de las empresas agradecen la versatilidad, la polivalencia de sus empleados. Lo que trato de defender es que, cuántas más competencias -sobre todo, transversales- poseas, antes podrás especializarte, adaptarte a una empresa y necesidad concreta y, esto último, es lo que habrás de tratar de utilizar en el momento de presentar tu candidatura para un puesto.

“Como cuando voy de pesca no pienso en lo que me gusta a mí, sino en lo que prefieren los peces, no cebo el anzuelo con fresas y crema”

Dale Carnegie

La idea es hacer coincidir aquello que te gusta, lo que sabes hacer y has hecho hasta ahora, y tratar de hacerlo encajar con las necesidades de la oferta, es decir, si uno lo que quiero, lo que me gusta y lo que sé hacer y, encima, lo he hecho hasta ahora, si es posible mejor que la media, y lo presento de manera atractiva, dejando claro qué beneficio van a obtener conmigo (aporte de valor), qué problema o necesidad resuelvo o satisfago (relevancia) y, además, logro dejar claro qué me diferencia (por qué yo, frente a la competencia, posicionamiento) -sin olvidarme de mis valores-, estaré en mejores condiciones de lograr mi objetivo, que nos es otro que acceder al empleo que ansío. Estaré mejor posicionado en la mente -y en el corazón, no nos olvidemos de las emociones- del empleador o reclutador.

Para determinadas empresas (clientes) el valor estará más próximo a los llamados intangibles como sencillez, confianza, vínculo, etc. Tenlos en cuenta.

Antes de continuar, te invito a plantearte algunas de las siguientes cuestiones: ¿sabemos vender nuestro producto?, ¿somos capaces de presentar de forma atractiva nuestra propuesta de valor?, ¿sabemos demostrar qué hacemos y qué beneficios obtendrán los que confíen en nosotros? Te dejo con un vídeo en la línea de estas cuestiones.

No te olvides del foco, céntrate en aquello que la empresa está buscando (lo importante ahora no eres tú, son las necesidades de la empresa, sal del Yo y pon la mirada en aquello que la empresa necesita solventar) y presenta tu propuesta de valor de manera atractiva, huye de la versión “chico para todo”.

Céntrate en tratar de dejar claro qué beneficios vas a reportar -habitualmente, en forma de ahorro de costes, ahorro de tiempo, atención personalizada, incremento de ingresos- y trata de desmarcarte de tu competencia (por qué tú).

Evidentemente, esto es una estrategia, una estrategia que, como ya he mencionado, no pretende obviar tu trayectoria y experiencia, más bien al contrario, teniendo en cuenta todas tus potencialidades se trata de “jugar bien tus cartas” de darle al empleador la respuesta a aquello que está buscando.

Pónselo fácil. Déjale claro desde el principio -bien arriba en tu CV- qué vas a hacer por él y qué beneficios va a obtener contratando tus servicios. Sé consciente de que, al menos en parte, está en tus manos gestionar lo que los demás van a pensar sobre ti. Será el empleador, en función de la información que tenga “a mano” el que te posicione en un lugar más o menos favorable en su mente. Ayúdale a que te aúpe cuanto más arriba mejor. Escala al top of mind.

¿Cómo lo llevamos a la práctica?:

1. Analiza la oferta que te interesa (desmenúzala), trata de extraer aquellas competencias, necesidades, valores más demandados.

2. Ya has realizado inventario, por lo que, todos tus atributos, talentos, competencias, están sobre la mesa.

3. Trata de buscar el cruce entre 1 y 2.

4. No basta con decir que eres bueno en esto o aquello, el empleador necesita que se lo demuestres. ¡Ningún problema! Ya has hecho el ejercicio de listar tus competencias y describir en qué contextos, y a través de qué desempeños y resultados -no te quedes corto, es el momento de poner en valor tus logros- eres capaz de demostrarlas.

5. Eso que ya has hecho y logrado, trata de adaptarlo a la oferta en cuestión, es decir, has de dejar meridianamente claro cómo vas a beneficiar a la empresa.

Como ves, la idea es posicionarte, lograr que, entre todos los candidatos, tú ocupes una posición privilegiada en la mente de aquél que tiene la capacidad de contratar tus servicios. Atrévete a realizar algo distinto. Total, “lo de siempre” ya sabes qué resultados te está dando.

Permíteme que te deje con una historia, una historia de superación, una historia de marca, la de Salvador Chanzá, que se ha posicionado bajo la marca Lord Jack Knife, una marca que ofrece mucho más que un corte de pelo. Mira este vídeo.

Y tú ¿qué estrategia utilizas para posicionar tu candidatura?

 

 

 

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