Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

libros1. El progreso del principio de Teresa Amabile y Steven Kramer

Para Sutton es una obra maestra de la gestión basada en la evidencia – el argumento más fuerte que sabe que «las cosas grandes son las pequeñas cosas».

2. Influencia (Influence) de Robert Cialdini

«Este libro habla acerca de cómo persuadir a las personas a hacer cosas, cómo defenderse en contra de los intentos de persuasión y la evidencia subyacente».

3. Ideas que pegan

«Básicamente se centra en cómo diseñar ideas que la gente va a recordar y actuar. Para gusto del docente esta obra tiene la mejor portada del libro de negocios de todos los tiempos – la cinta adhesiva incluso se ve y se siente real», señala.

4. Pensar rápido, pensar despacio (Thinking, Fast and Slow) de Daniel Kahneman

“A pesar de que Kahneman ganó el Premio Nobel, es sorprendente la facilidad con la que se lee este libro. Un libro acerca de cómo de verdad pensamos los humanos, y a pesar de que no está diseñado para hacer esto, Kahneman también demuestra cómo y por qué mucho de lo que se lee en los medios de comunicación de negocios es basura”.

5. Colaboración (Collaboration) de Morten Hansen

“Lo he leído tres veces y, en mi opinión –y por mucho– es el mejor libro que se haya escrito hasta ahora acerca de lo que se requiere para construir una organización en que la gente comparta la información, coopere y se ayuden mutuamente a tener éxito.”

6. Órbita alrededor de la bola de pelo gigante por Gordon MacKenzie

«Es difícil de explicar, algo así como tratar de decirle a un extraño sobre el rock and roll, como dice la vieja canción. Pero es uno de los dos mejores libros que se han escrito sobre creatividad, y uno de los mejores libros de negocios de cualquier tipo – a pesar de que es casi un libro anti-negocio».

7. La creatividad, Inc, de Ed Catmull

«Este es el mejor libro escrito sobre lo que se necesita para construir una organización creativa. Es el mejor porque la sabiduría, modestia, y la auto-conciencia de Catmull llenan cada página».

8. Liderazgo de Equipos, por Richard Hackman

«El recomendado cuando se trata el tema de los grupos o equipos. Léalo si quieren saber cómo los equipos funcionan realmente y lo que realmente se necesita para desarrollar, mantener y conducirlos».

9. Dar y Recibir, de Adam Grant

Esta joya es una alegría de leer, y se rompe el mito de que la codicia es el camino hacia el éxito «En otras palabras, Adam muestra cómo y por qué usted no necesita ser un imbécil egoísta para tener éxito en esta vida Latina. – y el mundo -. sería un lugar mejor si todos nosotros memorizan aplican la visión del mundo de Adam».

10. Ley de Parkinson por Cyril Northcote Parkinson

«Nunca supe mucho sobre Cyril Northcote Parkinson, ni había leído su joya (ni siquiera sabía que existía).

Parkinson era un estudioso de la administración pública, historiador naval, y autor de más de 60 libros. Me sorprendieron sobre todo sus argumentos, su evidencia y su exquisito y cortés sarcasmo inglés acerca de los efectos negativos y predecibles de los tamaños de grupos y de la hinchazón administrativa».

11. Vender es asunto humano de Dan Pink

“Dan hace un trabajo magistral de mostrar cómo para dirigir y motivar a los demás, además de proteger y mejorar de la reputación de las personas, equipos y organizaciones que nos interesan, y tener una carrera exitosa, es necesario que seamos capaces de vender a la gente nuestras ideas, productos, soluciones, y sí, a nosotros mismos».

12. La ruta entre los mares, del historiador David Mccullough

«Esta es una gran historia de cómo la creatividad ocurre a una escala muy grande. Es desordenado. Las cosas van mal. La gente se lastima. Pero también triunfan y hacen cosas asombrosas. También me gusta este libro porque es el antídoto para aquellos que creen que todas las grandes innovaciones provienen de empresas de nueva creación y las pequeñas empresas».

Robert Kiyosaki: «Obama le da dinero a la gente y es lo peor que puede hacer»

En charla con Clarin.com, el gurú que vendió 26 millones de libros repudió la forma de enfrentar la crisis del gobierno de EE.UU. Mañana en el Gran Rex inaugura una gira latinoamericana en la que explicará «por qué los ricos saben cómo seguir enriqueciéndose mientras los demás no».

Desde las ventanas del Hotel Emperador donde Robert Kiyosaki se aloja en Buenos Aires tras su visita a Bariloche y Córdoba (donde se dedicó a cazar palomas), se distinguen los tejados de la Villa 31 tras las vías del tren. A Kiyosaki, esos tejados le hicieron pensar en su Estados Unidos natal, el país al que su abuelo japonés emigró buscando un futuro mejor: «En California ya hay muchos lugares así. Y no son de gente pobre, son gente de clase media que está perdiendo su trabajo. 600 mil personas pierden su trabajo cada mes en Estados Unidos».

– ¿En qué países invierte hoy?
– Yo invierto de forma internacional, en oro, plata, petróleo y, dentro de mi país, en propiedades inmobiliarias. Pero tengo socios de negocios en todo el mundo. Aguilar [la editorial que publica sus libros en la Argentina] es mi socio acá. Yo no invierto en un país, invierto en todo el mundo. … Seguir leyendo »

Robert KiyosakiLa primera década del siglo 21 terminó. Muchas personas se encontraron con un mal comienzo. El nuevo siglo comenzó con el susto del Y2K (la amenaza de que las computadoras de todo el mundo iban a dejar de funcionar). Entonces sucedió lo del 9/11, seguido de dos guerras largas y costosas. La burbuja del NASDAQ y la crisis fueron seguidas por la burbuja inmobiliaria y entonces las subprimes colapsaron, lo que llevó a la emisión sin precedentes de millones de millones de dólares en un intento de evitar una depresión global. El resultado es una crisis financiera prolongada que ha ampliado la brecha entre los ricos y pobres.

La mayoría de las décadas tienen sus personajes. En la década de 1960, tuvimos a los hippies. En la década de 1970 el movimiento por la paz evolucionó en John Travolta y la música disco. En la década de 1980, los capitalistas tomaron el centro del escenario. La tecnología dominó la década de 1990 y de repente los geeks eran geniales.

La pregunta es, ¿qué personaje saldrá a representar la primera década del siglo 21? … Seguir leyendo »

mente positivaEl optimismo es la principal herramienta a la hora de iniciar una tarea, actividad o reto

Rodearse de pensamientos positivos lo ayudará a afrontar con mayor seguridad los problemas y dificultades que, tal como lo dice Shawn Achor experto en felicidad:

“Cuando el cerebro está positivo, libera neuroquímicos llamados aceleradores de éxito como la dopamina y enciende una parte del cerebro que te permite percibir más posibilidades y procesar más información.”

Por eso, una persona feliz es capaz de lograr o tiene más posibilidades de conseguir las cosas que se propone.

Siga estos consejos y prepárese para disfrutar de un excelente año.

Use lenguaje positivo al establecer las metas

Para el estadounidense Achor, es necesario enfocarse en hábitos positivos.

Es decir, en lugar de proponerse dejar los postres y dulces después del almuerzo, la resolución debería ser, buscar postres más saludables, las frutas. Al darle mayor importancia al aspecto positivo que al negativo o a la prohibición, el cerebro se concentra en lograr el propósito en vez de ver la privación que este puede llegar a representar.

No empezar desde cero

Para cualquier ser humano es más fácil iniciar las tareas cuando se tiene la motivación adecuada. Empiece por recordar los logros del año anterior y con esto en mente podrá visualizar con claridad lo que viene.

Empiece el día con una acción positiva que involucre a otro

Al hacer esto el cerebro inicia el día con una conexión social que le permite disponer su funcionamiento para recibir y percibir con mayor facilidad y eficacia las situaciones positivas sobre las negativas.

Incorpore acciones positivas a la rutina diaria

Para Shawn Achor es fundamental crear métodos diarios para mantener una mentalidad positiva. Ya sea escribiendo cosas o personas por las que estar agradecido, meditar o teniendo presentes experiencia satisfactorias. Este ejercicio aumenta el nivel de efectividad laboral y disminuye el estrés.

Tenga presentes y visibles estos objetivos

Ya sea en una lista, con recortes, dibujos o recordatorios, es importante recordar todos y cada uno de estos trazados diariamente así como tachar los logrados, de esta forma el cerebro reconoce la victoria y pondrá todos sus esfuerzos en conseguir los demás.

El tiempo no existe. No es real. Es, simplemente, una ficción, un instrumento, un medio para orientarnos en la vida, relacionando distintos acontecimientos de nuestras existencias, de las de los demás o de la misma naturaleza.

La Tierra gira en torno al sol. Y, al conjunto de acontecimientos cíclicos y, por tanto, fijos, que tienen lugar desde que una revolución comienza hasta que termina, lo llamamos año. Y, como durante ese proceso el sol sale y se pone por nuestro horizonte trescientas sesenta y cinco veces, hemos llamado día a lo que sucede entre cada dos de esos fenómenos sucesivos.

Y luego hemos dividido el día en veinticuatro horas, aunque podíamos haberlo dividido también en catorce o en treinta y siete. Y a cada parte la llamamos hora. Y la hora la hemos, convencionalmente siempre, subdividido en sesenta minutos y a cada uno de éstos en sesenta segundos…

Pero todo es pura convención, lo mismo que cuando trazamos una frontera y decimos que en la línea que la representa comienza un país y termina otro. Porque esa ficción nuestra nunca la aceptan ni la respetan los vientos ni la lluvia ni la flora ni la fauna, sencillamente porque es algo artificial, una simple ideación, sin existencia real fuera de nuestras mentes, aunque la plasmemos en los mapas.

Lo que sí existe, lo que sí se da y es inevitable, sin embargo, es la sucesión de hechos, así como su gestación, nacimiento y desarrollo. Y la influencia que sobre todos nosotros ejercen.

Pensemos sino un poco: ¿Es realmente el paso de lo que llamamos cincuenta o sesenta o setenta años lo que nos hace cambiar de aspecto, envejecer, aproximarnos inexorablemente al fin de nuestra vida física? ¿O lo que nos hace avanzar en ella, en ese proceso de enfermos terminales en que todos estamos incursos desde el momento de nacer, son las agresiones de que vamos siendo víctimas? ¿Qué tiene, en realidad, el tiempo que nos pueda perjudicar?

Lo que verdaderamente nos hace cambiar y decaer, como hemos dicho, son los acontecimientos, las vicisitudes de la vida, las variaciones a que la naturaleza nos somete, las influencias de las vibraciones y radiaciones que por todas partes nos acometen, las emociones, las pasiones, los sentimientos, los pensamientos, las ideas, los razonamientos, las enfermedades…

Eso sí que nos envejece, eso sí que modifica, aparentemente para mal, nuestras estructuras externas e internas. Eso sí que surte efecto, un efecto fatal e inevitable, que nos va conduciendo a la consunción, a la cristalización, a la disfunción y a la inmovilidad física que llamamos muerte. Lo mismo que no son los años los que erosionan los montes ni los que socavan las rocas, sino el viento y el agua y el calor y el frío. Pero nunca el paso del tiempo, porque el tiempo no pasa, ni siquiera es.

Son, pues, las primaveras y los veranos y los otoños y los inviernos sucesivos los que nos van continuamente obligando a adaptarnos a ellos con los consiguientes desgastes y cansancios y heridas y cicatrices de todo tipo. Son el calor y el frío sucediéndose sin interrupción, miles de veces, los que nos resquebrajan por dentro y por fuera.

Son los disgustos, los problemas, los sinsabores, los fracasos o los éxitos, las ilusiones y los sueños, las amistades y las diferencias, las fidelidades y las deslealtades, y el valor que vamos dando a todo ello en cada momento, los que nos van madurando hacia la influencia final que producirá el último estertor de nuestro cuerpo.

Una desgracia familiar, la muerte de un ser querido, por ejemplo, que puede suceder en minutos, puede también envejecernos lo que, sin ese suceso extraordinario, envejeceríamos en lo que hemos dado en llamar veinte años, o sean, los sucesos normales que pueden acaecernos en una vida sin demasiados altibajos durante lo que hemos convenido llamar ese período. Pero no los veinte años en sí.

Si nos fuera posible hacernos inmunes a las inclemencias meteorológicas, a las múltiples enfermedades que nos acosan, a las agresiones físicas, psíquicas y emocionales a que nos someten los demás e, incluso, nosotros mismos; si las vibraciones estelares no nos pudiesen alcanzar o, alcanzándonos, no nos afectaran, por muchos años y por muchos siglos que transcurrieran, no envejeceríamos… Los animales, que no conocen nuestras ficciones, también envejecen y llegan a la muerte sin tener la menor noción de los que es un año ni un mes ni siquiera una hora.

Pero si pudiésemos ser inatacables por todos esos enemigos, lo que ocurriría es que tampoco aprenderíamos nada y, por tanto, no evolucionaríamos. Conviene, pues, que tengamos claro que el tiempo no nos afecta, ya que no existe, pero nos afectan, y mucho, las cosas que nos suceden. Y sólo ellas.

Por tanto, no debemos temer el paso del tiempo. No debemos asustarnos ante algo inexistente. Lo que hemos de evitar son los acontecimientos que nos hagan vibrar intensamente. Por eso lo que se nos recomienda por nuestra filosofía es mantenernos tranquilos y equilibrados en toda situación. Es decir, comportarnos ante los sucesos que a otros les pueden trastornar o afectar, como si no fuesen con nosotros, gracias a un discernimiento bien desarrollado.

Por supuesto, el efecto de los sucesos o procesos inevitables de la naturaleza no podremos obviarlo, porque así está dispuesto en los planes del Creador. Pero lo otro sí, lo que ordinariamente ponemos de nuestra propia cosecha:

El atacar nuestro cuerpo con vicios o hábitos o comportamientos agresivos; el estar nerviosos y estresados y asustados; el temer al futuro, faltos de confianza en nuestra fuerzas y de fe en la ayuda divina; el afectarnos por cuanto sucede en nuestro entorno; el vivir una vida de negatividad y de egoísmo, que nos enfrenta a todos; el dejar de ejercer el amor y la entrega y la sinceridad y la confianza, el sacrificio y la caridad y el servicio altruísta y la oración… eso sí que nos afecta y nos envejece por dentro y por fuera.

La eterna juventud, pues, no existe ni existirá mientras dispongamos de cuerpo físico. Pero sí existe una juventud prolongada o, por lo menos un espíritu joven prolongado. Y ésa debe ser nuestra consecución, pero no como objetivo, como una meta a alcanzar, sino como un subproducto inevitable de una vida sana física, mental, emocional y espiritualmente. Es decir, una existencia ajustada lo más posible a las exigencias de las leyes naturales, a las Enseñanzas de nuestra filosofía.

Vivir MejorEsperas conocer gente increíble, pero preferirías morderte los labios que hablar con extraños.

Deseas construir ese negocio secundario con el que has estado soñando despierto, pero las complejidades de comenzar te ponen las palmas de las manos realmente sudorosas.

Hablar y agregar valor en las reuniones corporativas podría mejorar tu reputación ante los ojos de tu jefe, pero tienes miedo de decir algo equivocado.

Circunstancias como estas (las que son fundamentalmente importantes a largo plazo, pero francamente aterradoras en el corto plazo) son increíblemente comunes. Y, por supuesto, la reacción más sencilla a estas circunstancias es la evasión. ¡Pero eso sería un gran error!

De hecho, si hay algo que aprendí de completar más de 850 desafíos de zona de confort auto-asignados, es esto:

No nos tropezamos accidentalmente con una vida salvaje y profundamente satisfactoria, que nos hace abrir la mandíbula… la creamos. Y el viaje siempre nos lleva fuera de nuestras zonas de confort.

Antes de empezar El Proyecto Año del Miedo, Yo era la persona menos probable en el planeta Tierra para ser considerada interesante, aventurera, o exitosa.

Incluso después de una década dedicada a estudiar la psicología del éxito y cómo lograr mis metas, encontré abordar algo fuera de mi zona de confort cada día era la única decisión que transformó todas las áreas de mi vida casi de la noche a la mañana.

Ahora pasé a hablar, escribir y enseñar a estudiantes de los siete continentes sobre sentirse cómodos con las circunstancias que los ponen incómodos.

Esta es la buena noticia: no tienes que invertir todo el trabajo duro y ajetreo que yo invertí en los últimos años para aprender algunas de las lecciones más poderosas de aventurarse fuera de tu zona de confort.

Esta es la mala noticia: no puedes «desaprender» lo que estás a punto de leer…

Después de dar una mirada furtiva en sólo unas pocas (de las muchas) de las lecciones que cambian vidas que aprendí, no puedes más que unirte a mí en este viaje.

Cuando descubres que el verdadero «secreto» para conseguir que todo lo que quieres en la vida empieza con una sencilla acción, enfrentarte a tus miedos de formas pequeñas cada día, se convierte en la adicción más saludable que puedas formar.

La zona de confort es el lugar más peligroso para vivir

La zona de confort es como el papel tapiz en la vida de la mayoría de las personas; operando en segundo plano, siempre presente, algo en lo que ni siquiera pensamos.

Pero tanto como aparentemente disfrutamos del confort y rutina, nosotros como seres humanos somos a menudo más felices cuando somos desafiados y progresamos. Y cuando nos comprometemos a encontrar pequeñas maneras de crecer a diario, descubrimos cuatro cosas rápidamente:

1. Incluso cuando estás en el camino correcto, igual dudas de ti mismo.

Antes de practicar expandir tu zona de confort, puedes pensar que el miedo es señal de que estás en el camino equivocado.

Recuerdo vívidamente prepararme para mi primer viaje a través del país a Los Ángeles desde el Medio Oeste.

A pesar de que soñaba con ello todos los días, no pude ponerla en mi presupuesto durante cuatro años. Cada vez que me convencía para finalmente poner mi ciudad natal en mi lista, el miedo me abrumaba…

• «¿Soy lo suficientemente fuerte como para hacer esto sola?»
• «¿Podré hacer amigos tan grandes como los que tengo aquí?»
• «¿Qué pasa si no soy lo suficientemente fresca como para salir con los hipsters de Los Ángeles?»
• «Espera… ¿Cuánto es el alquiler?»
• Etc.

Lo que descubrí después de comenzar El Proyecto Año del Miedo es perfectamente resumido por uno de mis escritores favoritos, Jon Acuff: «Nunca seremos lo suficientemente valientes como para hacer lo que necesitamos hacer a continuación».

El problema no era que estaba perdiendo el sueño por la noche y sudando a través de mis sábanas a la velocidad de las Cataratas del Niágara. El problema fue que pensé que no debería estar haciéndolo.

Incluso cuando estés en el camino correcto, igual tendrás miedo y dudas sobre ti mismo.

La mitad de la batalla ya está ganada cuando esperas que el miedo aparezca. No importa el tamaño del salto; chico o grande. Desde caminar hasta elogiar a un desconocido hermoso, valientemente pedirle a tu jefe un aumento, las dudas y el miedo siempre están cerca cuando estás en el camino correcto. Lo diré otra vez…

Las dudas y el miedo están siempre cerca, especialmente cuando estás en el camino correcto.

Y requiere práctica para poder abrazar esta realidad…

En lugar de un semáforo, ahora veo las dudas y el miedo como un foco; iluminando a dónde debo ir después. Me doy cuenta de que todas las buenas decisiones (y decisiones de crecimiento necesarias) las que cambian nuestras vidas, a menudo nos hacen perder un poco de sueño, y eso está perfectamente bien.

¿Cómo cambiaría tu vida si vieras las dudas y el miedo como una señal de que estás en el camino correcto? ¿Qué meta o proyecto te atreverías a empezar?

2. Puedes amar a los demás sin escucharlos.

Voy a iniciar esto con un descargo de responsabilidad: tener unas cuantas personas en las que puedes apoyarte y confiar para que te sostengan cuando estás siendo débil es importante. Sin embargo, lo que podría sorprenderte es que aquellos cuyo consejo te ayuda poco o nada a veces pueden ser aquellos que más te quieren.

Así que, confía en mí ahora y créeme más tarde: tú puedes amar a alguien sin escucharlo a cada paso del camino.

Cuando comienzas a tomar riesgos (especialmente el tipo de riesgos que tus seres queridos no están de acuerdo que tomes) te conviertes en una diana roja para la retroalimentación. Incluso cuando tienen buenas intenciones, sería raro que simplemente tiren sus sombreros al aire y griten con entusiasmo:

«¡Ve por ello!»

«¡Haz lo que te haga feliz!»

«Deja ese trabajo en ventas de mierda que está sofocando lentamente tu alma y ve a enseñar yoga!»

¿Por qué?

Resumiendo: ellos te quieren cuidar y quieren protegerte del fracaso.

Pero también pueden temer inconscientemente que si tu vida cambia demasiado, ya no haya espacio para ellos. Y eso también está bien. Es sólo una de aproximadamente un millón de maneras extravagantes en que los humanos demuestran su amor.

Una poderosa cita que me ayudó a liberar a mi gente de formas agradables en esta área vino de mi amiga, Jesse Elder:

«El don más grande que podemos darnos a nosotros mismos es ser sueños de nuestra propia felicidad. La más grande libertad que podemos darle a los demás es dejar que tengan sus propias experiencias y no tratar de controlarlas».

Si eso no es digno de ser tatuado en la parte interior de nuestros párpados, no sé qué lo es.

Y el sentimiento de Jesse también está reforzado por otra de mis citas favoritas…

«Si tienes grandes metas y sueños,
no esperes que otros te sigan,
porque representarás la fuerza,
el coraje y la visión que todavía no tienen».
– Peter Voogd

En pocas palabras: Si quieres deslizarte a la tumba con menos arrepentimientos y hacer un impacto positivo en el mundo de la manera que sólo tú puedes, te animo a tomar riesgos calculados, y dejar que las dudas y opiniones de los demás sobre cómo vives tu vida sean su problema, no tuyo.

A veces el regalo más grande que podemos darle a otros es simplemente recordarles lo que es posible cuando se arriesgan por sí mismos.

¿Cómo puedes asumir la responsabilidad de tu propia felicidad y permitir que otros tengan su propia experiencia?

Kim KiyosakiLas acciones llevan a la transformación.

Por Kim Kiyosaki

De acuerdo con una encuesta de abril de la Cámara de Comercio de la Pequeña Empresa, sólo el 22% de las pequeñas empresas esperan contratar nuevos empleados en un futuro próximo.

Y mayo del 2012, las estadísticas indican que hay 5,1 millones de personas que han estado desempleadas durante 27 semanas o más.

Esta no es una buena noticia si estás buscando un trabajo para pagar tus cuentas y mantener a tu familia. Además, no tienes ningún control sobre estas estadísticas… ¿Eso significa que debes renunciar a tus sueños y esperar que otros te mantengan? Definitivamente no. Después de todo, todavía hay tres cosas claves que puedes controlar … Seguir leyendo »

Michale JordanPaso a Paso. No concibo ninguna otra manera para lograr las cosas

Mi meta principal siempre fue llegar a ser el mejor haciendo las cosas paso a paso. Por eso no tuve miedo de estudiar en la Universidad de Carolina del Norte después de terminar la preparatoria.

Todos me decían que no eligiera dicha universidad porque no podría jugar a ese nivel. Dijeron que debería asistir a la Academia de la Fuerza Aérea por que así tendría empleo al terminar mis estudios. La gente tenía planes diversos para mí. Pero yo tenía el mío. … Seguir leyendo »

Hay cuatro preguntas que deseo medite con atención.

La primera es: « ¿Por qué debo intentarlo?» Los niños preguntan a menudo el porqué de las cosas- Y ésta es una de las preguntas más importantes. ¿Por qué levantarme tan temprano? ¿Por qué trabajar tan duro’? ¿Por qué leer tantos libros? ¿Por qué hacer tantas amistades? ¿Por qué irme tan lejos? ¿Por que ganar tanto? ¿Por qué dar tanto?

La mejor respuesta a « ¿por qué debo intentarlo?», es otra pregunta: « ¿Por qué no?» ¿Qué otra cosa puedo hacer con mí vida? ¿Por qué no comprobar hasta dónde puedo llegar? ¿Por qué no comprobar cuánto puedo ganar o leer o dar? ¿Por que no comprobar lo que puedo llegar a ser, o cuánto puedo crecer? ¿Por qué no? Después de todo, tendrá que vivir en este mundo hasta que se vaya. Mientras esté aquí, ¿por qué no vivir con estilo y elegancia? … Seguir leyendo »

Super ExitososLo que haces hoy importa.

De hecho, tus hábitos diarios pueden los determinantes más importantes para tu riqueza.

«La metáfora que me gusta es la avalancha,» dice Thomas Corley, autor de «Rich Habits: The Daily Success Habits Of Wealthy Individuals.» «Estos hábitos son como los copos de nieve, se acumulan, y entonces tienes una avalancha de éxito.»

Corley pasó cinco años estudiando las vidas tanto de los ricos (definidos como tener un ingreso anual de $160.000 o más y un patrimonio neto líquido de $3.2 millones o más) como de los pobres (definidos como tener un ingreso anual de $35,000 o menos y un patrimonio neto líquido de $5,000 o menos).

Se las arregló para segmentar lo que él llama «hábitos de riqueza» y los «hábitos de pobreza,» es decir las tendencias de aquellos que pertenecen a cada grupo. Pero, explica Corley, todo el mundo tiene algunos hábitos de riqueza y algunos hábitos de pobreza. «La clave es conseguir que más del 50% sean hábitos de riqueza,» dice.

¿Y cuáles son estos hábitos de riqueza que son tan influyentes? Aquí tienes algunos:

Los ricos siempre mantienen sus metas a la vista.

«Me enfoco en mis metas todos los días.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 62%
Las personas pobres que están de acuerdo: 6%

No sólo las personas ricas fijan metas anuales y mensuales, el 67% de ellos pusieron esas metas por escrito. «Me impactó,» dice Corley. «Pensaba que una meta era un objetivo amplio, pero los ricos dicen que un deseo no es una meta.» Una meta es un objetivo, dice, sólo si cumple dos cosas: Es alcanzable, y hay una acción física que puedes tomar para conseguirla.

Y saben lo que tienen que hacer hoy.

«Tengo una lista diaria de las cosas que tengo que hacer.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 81%
Las personas pobres que están de acuerdo: 19%

No sólo los ricos tienen una lista de tareas pendientes, el 67% de ellos completan el 70% o más de esas tareas que aparecen en la lista todos los días.

No ven televisión.

«Veo televisión una hora o menos por día.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 67%
Las personas pobres que están de acuerdo: 23%

Del mismo modo, sólo el 6% de los ricos miran reality shows, en comparación con el 78% de los pobres. «La variable común entre los ricos es la forma en que hacen un uso productivo de su tiempo,» explica Corley.

«Los ricos no evitan ver televisión porque tienen cierta disciplina humano superior o fuerza de voluntad. Ellos simplemente no piensan en la televisión porque están ocupados con alguna otra conducta diaria habitual; como leer

Leen… pero no por diversión.

«Me encanta leer.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 86%
Las personas pobres que están de acuerdo: 26%

Seguro, a las personas ricas les encanta leer, pero prefieren la no-ficción; en particular, los libros de superación personal. «Los ricos son lectores voraces sobre cómo mejorarse a sí mismos,» dice Corley. De hecho, el 88% de ellos leen sobre superación personal 30 minutos todos los días, en comparación con el 2% de las personas pobres.

Además, les encantan los audio-libros.

«Escucho audio-libros de camino al trabajo.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 63%
Las personas pobres que están de acuerdo: 5%

Y así puedes sacarle el máximo provecho a tus viajes.

Se ponen la meta de ir más allá de lo que se les pide en la oficina.

«Hago más de lo que mi trabajo requiere.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 81%
Las personas pobres que están de acuerdo: 17%

Vale la pena señalar que mientras que el 86% de las personas ricas (en comparación con el 43% de los pobres) trabajan un promedio de 50 o más horas a la semana, sólo el 6% de las personas ricas encuestadas dijeron que eran infelices a causa del trabajo.

No tienen esperanza de ganar el premio mayor.

«Juego a la lotería regularmente.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 6%
Las personas pobres que están de acuerdo: 77%

Eso no quiere decir que los ricos siempre estén jugando a lo seguro con su dinero. «La mayoría de estas personas fueron dueños de negocios en los que pusieron su propio dinero en la mesa y asumieron riesgos financieros,» explica Corley. «Las personas de este tipo no tienen miedo de tomar riesgos

Vigilan sus cinturas.

«Cuento las calorías todos los días.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 57%
Las personas pobres que están de acuerdo: 5%

Las personas ricas valoran su salud, dice Corley. «Una de las personas en mi estudio tenía casi 68 y un valor aproximado de $78 millones. Le pregunté por qué no se retiró, y me miró como si yo fuera de Marte. Entonces dijo: ‘Pasé los últimos 45 años ejercitándome todos los días y vigilando lo que comía porque sabía que al final de mi carrera serían mis años de mayores ganancias.’

Si es capaz de extender su carrera por cuatro o cinco años más allá de todos los demás, serán alrededor de $7 millones para él.»

Y cuidan de sus sonrisas.

«Uso el hilo dental todos los días.»

Las personas ricas que están de acuerdo: 62%
Las personas pobres que están de acuerdo: 16%

Todo dicho.

millonarioPara comenzar tu fortuna debes iniciar a pensar como si la tuvieras una fortuna, en pocas palabras debes cambiar el chip al de millonario.

Con lo anterior no quiere decir que vas a andar gastando como si tu cuenta bancaria no tuviera fondo, por el contrario. El pensar como si tuvieras una fortuna es hacer más con tu dinero.

1. Optar por lo sencillo:

Generar una fortuna requiere de gastar menos de lo que se gana.

Elige la mejor compra en cada situación. No se trata de que no disfrutes tu dinero, sino de que seas una persona más selectiva en los gastos e inversiones.

2. No ahorres, también invierte.

Si dejas tu dinero en tu cuenta bancaria ahí seguirá en un mes, en dos meses… o después de un año. Sin embargo, tu dinero puede generar más bonanza si en vez de solo ahorrar apartas una parte para invertir.

3. Busca más ingresos,

El sueldo de un trabajo puede no ser suficiente para lograr la fortuna con la que sueñas. Hacer negocios fuera de la oficina atraerá el éxito financiero que tanto anhelas.

4. Sigue tus sueños y emprende.

Explota tus talentos fuera de la oficina, lleva lo mejor de ti a tus negocios personales. Como dice el sitio de finanzas personales piggo.mx «Deja de trabajar para que alguien más se haga rico».

5. Olvídate de la meta «ser millonario»

Y enfócate en conseguir objetivos diarios alineados a la abundancia financiera. Documenta el proceso para observar en dónde se puede mejorar y potencializar las actividades que te llevarán a lograr la fortuna deseada.

Kim KiyosakiRobert y yo tratamos de simplificarlo todo. Nos gusta hacer las finanzas simples, esa es la razón por la que escribimos varios libros y creamos varios cursos para ayudar a la gente a entender los conceptos básicos del lenguaje del dinero.

Uno de los principios clave que planteamos una y otra vez es la diferencia entre un activo y un pasivo. Todas las demás lecciones dependen de la comprensión de estos dos conceptos.

Para recordar, un activo es cualquier cosa que aumente en valor con el tiempo, poniendo dinero en tus bolsillos. Un pasivo, por otro lado, disminuye en valor y saca dinero de tus bolsillos.

En el mundo financiero, hablamos de activos y pasivos en términos de dinero, flujo de efectivo y ganancias de capital. Los activos son inversiones que te dan altos retornos y crecen en valor, como acciones y bienes raíces. Los pasivos, por otro lado, son cosas que compras como automóviles, electrónica, y sí, casas, que te sacan tu dinero y disminuyen en valor.

Los activos y pasivos también pueden existir fuera del mundo financiero, y los activos que ya posees son tan valiosos como las inversiones financieras que realices.

Cuando las personas comienzan su viaje financiero, inmediatamente quieren salir y empezar a comprar activos financieros. Pero rápidamente se topan con problemas y empiezan a gemir:

«No me alcanza para invertir en activos.»

«No sé cómo encontrar activos, ¿por dónde empiezo a buscar?»

«¿En qué tipo de activos debería invertir? ¿Por dónde empiezo?»

De lo que no se dan cuenta es que tienes que invertir en sí mismos y los activos que ya tienes antes de poder invertir en cualquier otro lugar.

A continuación te presento tres activos que ya posees en los que debes invertir tan fielmente como en tus activos financieros. Pueden traerte grandes beneficios y aumentar tu valor con el tiempo, y todo lo que requieren es tu atención y cuidado.

Tu identidad

Esta semana en Rich Dad Radio Show, hablamos sobre protegerte a ti mismo y a tu identidad de los ataques cibernéticos. Uno de los puntos clave que tomé del programa es la idea de que tu identidad es uno de tus mayores activos, y como tal debe ser protegido.

En esta era digital, tu identidad está compuesta de una abundancia de información que generas cada día. Incluyen todos los datos procedentes de tus dispositivos digitales, tus finanzas, tus datos sociales, tus datos de salud, tus datos de transporte, incluso tus datos legales.

Pasamos toda nuestra vida, cada minuto de cada día, añadiendo y construyendo nuestra identidad, y eso nos ayuda a comprar casas, solicitar trabajos, abrir nuevas cuentas bancarias, viajar fuera del país y mucho más.

Desafortunadamente, la mayoría de las personas no se dan cuenta de lo valiosa que es su identidad como activo hasta que se les roba su identidad. Cuando los hackers acceden a tu información, pueden robar tu información y usarla para sus propios fines, lo que puede destruir tu identidad.

Una vez que tu información es robada, un activo que alguna vez tomabas por sentado comienza a impedir que vivas tu vida. Puede que intentes presentar una declaración de impuestos y quedes bloqueado. Puede que enciendas tu computadora y descubras que borraron toda tu información. Puede que intentes obtener una hipoteca, pero descubras que ya hay una hipoteca en tu nombre en otro lugar. Que tratamientos médicos que no conoces empiecen a aparecer en tu factura de seguro.

Trabajamos duro para crear una identidad que será un activo para nosotros. Construimos activamente nuestros puntajes de crédito, pagamos nuestras cuentas a tiempo, protegemos nuestros números de Seguro Social, archivamos nuestros impuestos correctamente y tenemos todos los seguros adecuados en su lugar.

Con este activo, podemos aumentar nuestro valor y avanzar en nuestro camino hacia la libertad financiera. Sin ella, se nos impide realizar muchas cosas importantes en la vida.

Es por eso que es tan importante tener la protección adecuada en su lugar para proteger este activo en particular. Invertir en este activo significa tomar las medidas necesarias para asegurarse de que estás protegido contra los piratas informáticos.

Tus relaciones

Las personas a menudo se sienten incómodas cuando empiezo a hablar de las relaciones como activos. No les gusta ver sus relaciones como algo que pueden utilizar para su propio beneficio.

Pero esa es la manera equivocada de pensarlo. Las relaciones son activos increíblemente valiosos. El mundo funciona con las relaciones, y tener las relaciones en su lugar que te apoyen y te permitan crecer es vital en tu viaje hacia la independencia financiera.

Ver las relaciones como un activo no significa ver a la gente como un objeto, o sólo hacer amistad con la gente en términos de cómo pueden ayudarte. Pero sí significa examinar las relaciones que tienes ahora y explorar cómo puedes invertir en ellas para hacerlas más valiosas de muchas maneras diferentes con el tiempo.

Las relaciones con la familia, los amigos, los mentores, los socios comerciales y los colegas, tu jefe y compañeros de trabajo, incluso la gente de tu gimnasio, pueden llevarte a lugares que nunca pensaste que podrías ir. Tómate el tiempo para invertir en este activo, y los beneficios que recibirás serán exponenciales.

Tu mente

Robert escribió en Padre Rico, Padre Pobre «Tu mente es tu mayor activo, así que ten cuidado con lo que pones en él.» Esta cita sigue siendo tan verdadera hoy como lo era hace 20 años.

Tu mente es uno de los únicos activos en el mundo que nunca disminuirán en valor. Tiene retornos infinitos, ya que siempre puedes mejorar tu mente. Siempre puedes aprender, crecer y cambiar tus pensamientos, lo cual es increíble! No hay punto final para el crecimiento de tu mente.

Es por eso que en Rich Dad Company, vemos el cultivar tu mente y aumentar tu educación como el primer y más importante paso para lograr la libertad financiera.

Invertir en este activo significa aumentar tu educación, aprender cosas nuevas, probar nuevas experiencias y tomarte el tiempo para desarrollar activamente tus conocimientos. La mejor parte es que, en estos días y era, invertir en tu mente es uno de los pocos activos que no tiene que costarte un centavo. Con la variedad de cursos en línea y conferencias gratuitas disponibles, puedes invertir en tu mente cada día y beneficiarse de los resultados.

Invierte en ti mismo primero

Tienes que invertir en ti mismo primero antes de poder empezar a invertir en cualquier otra cosa. Esta es una lección que pocas personas parecen comprender. Cuando la gente aprende sobre los activos y pasivos, quieren saltar de inmediato a conseguir un acuerdo de bienes raíces o empezar a comprar acciones y materias primas, descuidando los activos valiosos que ya poseen.

Los activos mencionados anteriormente pueden crear una base sólida que te permitirán tener éxito cuando comiences a invertir en activos financieros. Tómate tu tiempo para invertir en ellos y ve cómo tu viaje financiero se hace mucho más fácil.

ResponsabilidadPor Rita Tonelli

Hay un cuento muy viejo que tiene cuatro personajes: Todos, Alguien, Cualquiera, Nadie.

Sucedió que había un trabajo que era necesario terminar para el día siguiente.

Todos sabía que Alguien lo haría.

Cualquiera podría haberlo hecho pero, en realidad, Nadie lo hizo.

Alguien se enojó cuando se enteró de lo sucedido porque le hubiera correspondido a Todos hacerlo.

El problema fue que Todos creía que lo haría Cualquiera y Nadie se dio cuenta de que Alguien no lo haría.

El fin de la historia fue que Alguien reprochó a Todos porque Nadie hizo lo que haría Cualquiera.

Hoy estoy muy ocupada y enfocada en estos cuatro personajes… sin identidad y con tanta fuerza como para hacernos desperdiciar nuestra vida.

Ellos son los representantes de nuestra falta de responsabilidad (dicho de otra forma, de nuestra falta de responder con habilidad) y para abundar y hacer más consistente el concepto, de nuestro No hacernos cargo. … Seguir leyendo »

gestoÁngel y yo recibimos decenas de correos electrónicos cada semana de nuestros nuevos estudiantes que por lo general quieren saber cómo prosperar en la vida, en el amor y en los negocios.

Ellos comparten sus historias personales con nosotros y luego hacen preguntas como:

• ¿Cómo puedo atraer más oportunidades positivas a mi vida?
• ¿Qué puedo hacer para mejorar mi relación con mi marido/esposa?
• ¿Cómo puedo avanzar en mi carrera/negocio?
• etc.

Obviamente, no hay respuestas únicas para preguntas como éstas, ya que cada persona que las hace tiene una situación de vida única.

Hay, sin embargo, un consejo que Ángel y yo compartimos universalmente con estos estudiantes, independientemente de su situación; y honestamente creemos que es el mayor secreto para tener éxito en todos los ámbitos de la vida.

¿Quieres conocer este secreto?

Es hora de una corta historia verdadera…

En el principio de la primavera de 1974, el ahora mundialmente reconocido fotógrafo Stephen Wilkes era un periodista de 16 años y el camarógrafo de la estación de televisión de su escuela secundaria.

Su mejor amigo era también reportero de la estación, y juntos se les ocurrió la loca idea de entrevistar a algunos de los grandes presentadores de noticias y periodistas de la época. Así, escribieron cartas personalizadas, escritas a mano a decenas de ellos…

En un increíble giro del destino, ninguno respondió excepto tal vez el más importante presentador de noticias y periodista de televisión de todos ellos: Walter Cronkite, quien amablemente se ofreció a pasar una hora entera con los chicos. Stephen y su amigo entendieron que este sería el evento periodístico más importante de sus vidas, y por lo que se prepararon cuidadosamente para él.

Reunieron decenas de preguntas cuidadosamente elaboradas y las ensayaron una y otra vez. Cuando el día de la entrevista llegó, estaban listos. Se sentaron con el Sr. Cronkite y le hicieron una pregunta tras otra… marcando meticulosamente cada pregunta en su cuaderno de notas. Y el Sr. Cronkite fue muy minucioso y paciente con sus respuestas durante toda la hora.

Entonces, a medida que guardaban sus cosas, el les dijo: «Muchachos, me gustaría hacerles a ambos una pregunta importante: ¿Saben ustedes lo que hace que una entrevista sea una gran entrevista?»

Stephen y su amigo fueron sorprendidos con la guardia baja, por lo que rápidamente comenzaron a barajar su bloc de notas, el cual no les proporcionó una respuesta obvia. El Sr. Cronkite sonrió y rápidamente los rescató, explicándoles: «Ser un buen oyente, chicos. Eso es lo que realmente hace a una entrevista grande. Ser un buen oyente siempre te llevará a la siguiente mejor pregunta

Los chicos miraron al legendario presentador y de repente se dieron cuenta de que habían pasado toda su hora preguntando robóticamente preguntas de un guión una tras otra… pero sin escuchar realmente y sin responder ni una sola respuesta. Y si hubieran escuchado, podrían haber permitido que las respuestas del Sr. Cronkite guiaran sus preguntas, y guiarlos a una hora mucho más auténtica y significativa.

Recuerda (el secreto):

Walter Cronkite fue excepcionalmente bueno (un maestro) en su oficio porque nunca pretendió tener todas las respuestas, y por lo tanto no asumió que sabía cómo iban a contestarle todos a los que entrevistaba.

Durante su entrevista de una hora con Stephen y su amigo, les enseñó que escuchar es un poderoso arte. Involucra estar completamente presente y escuchar lo que la gente dice, en primer lugar, y luego ajustar nuestras palabras y acciones en respuesta a las historias, ideas y significados que oímos.

Cuando tomamos el consejo de Walter Cronkite y dominamos el arte de escuchar, inevitablemente abrimos puertas que ni siquiera sabíamos que existían. Este gesto amable puede literalmente cambiar nuestras vidas. Porque no hay nada que cambia más nuestras vidas en el largo plazo que las relaciones que cultivamos con los que nos rodean, y no hay gesto más apreciado que escuchar realmente a una persona.

Para poder prosperar (en la vida, en el amor y en los negocios) tenemos que saber lo que la gente necesita, lo cual sólo pasa cuando nos tomamos el tiempo para abrir conscientemente nuestros oídos.

Super ExitososVer parte I

Los ricos le enseñan a sus hijos a hacerse ricos

… Mientras que las personas promedio les enseñan a sus hijos cómo sobrevivir.

Los padres ricos les enseñan a sus hijos desde temprana edad sobre el mundo de los «los que tienen» y «los que no tienen», dice Siebold.

Si bien muchas personas le discutieron que estaba apoyando la idea del elitismo, él no está de acuerdo.

«[La gente] dice que los padres les están enseñando a sus hijos a despreciar a las masas porque son pobres. Esto no es cierto», escribe. «Lo que les están enseñando a sus hijos es ver el mundo a través de los ojos de una realidad objetiva – la sociedad de la manera en que realmente es.»

Los ricos encuentran paz mental en la riqueza

… Mientras que las personas promedio dejan que el dinero los estrese.

La razón por la que las personas ricas ganan más riquezas es por que no tienen miedo de admitir que el dinero puede resolver la mayoría de problemas, dice Siebold.

«[La clase media] ve el dinero como un mal necesario sin fin que deben soportar como parte de la vida. Los ricos ven al dinero como el gran libertador, y con bastante de él, son capaces de comprar paz mental financiera.»

Los ricos prefieren ser educados que entretenidos

… Mientras que las personas promedio preferirían ser entretenidas que educadas.

Si bien los ricos no ponen muchas fichas en hacerse ricos a través de la educación formal, sí aprecian el poder de aprender mucho después de dejar la universidad, explica Siebold.

«Entra a la casa de una persona rica y una de las primeras cosas que verás será una extensa biblioteca de libros que han usado para educarse sobre cómo tener más éxito,» escribe. «La clase media lee novelas, tabloides y revistas de entretenimiento.»

Los ricos sólo quieren rodearse de personas con ideas afines

… Mientras que las personas promedio creen que los ricos son snobs.

La mentalidad negativa sobre el dinero inoculada a la clase media es lo que mantiene que los ricos sólo salgan con ricos, dice Siebold.

«[Los ricos] no se pueden permitir los mensajes pesimistas», escribe. «Esto a menudo es mal interpretado por las masas como esnobismo. Etiquetar a las clases altas como snobs es otra forma que la clase media encuentra para sentirse mejor sobre sí misma y sobre su camino elegido de mediocridad».

Los ricos se enfocan en ganar

… Mientras que las personas promedio se enfocan en ahorrar.

Siebold teoriza que los ricos se enfocan en lo que van a ganar si toman riesgos, en lugar de cómo ahorrar lo que tienen.

«Las masas están tan enfocadas en recortar cupones y vivir frugalmente que se pierden de las grandes oportunidades», escribe. «Incluso en medio de una crisis, los ricos rechazan la forma de pensar de las masas. Son los maestros en enfocar su energía mental donde pertenece: En el gran dinero.»

Los ricos saben cuándo tomar riesgos

… Mientras que las personas promedio juegan a lo seguro con el dinero.

«El apalancamiento es el lema de los ricos», escribe Siebold. «Todos los inversores pierden dinero de vez en cuando, pero las clases altas del mundo saben que no importa lo que pase, siempre serán capaces de ganar más.»

Los ricos se encuentran cómodos en la incertidumbre

… Mientras que las personas promedio quieren estar cómodas.

«La comodidad física, psicológica y emocional es la meta principal de la mentalidad de la clase media», escribe Siebold. «Los ricos aprenden muy temprano que ser millonario no es fácil y que la necesidad de comodidad puede ser devastadora. Ellos aprenden a estar cómodos mientras operan en un estado de continua incertidumbre.«

Los ricos esperan ganar más dinero

 … Mientras que las personas promedio esperan tener más problemas.

«No escuches a los pesimistas que dicen que la vida está llena de problemas y que debes conformarte y estar agradecido por lo que tienes,» escribe Siebold en Business Insider.

Tienes que pensar en grande. ¿Por qué no $1 millón?

Los ricos están obsesionados con el éxito

… Mientras que las personas promedio creen que obsesión es una mala palabra.

«La verdad es que los ricos tienen una sana obsesión por conseguir lo que quieren, lo que incluye al dinero», escribe Siebold. «Los ricos ven los negocios y la vida como un juego, y es un juego que les gusta ganar.»

Piensa en lo que quieres y en cómo exactamente vas a conseguirlo, aconseja Siebold. Requerirá de un cierto nivel de disciplina para poder «ganar».

Los ricos ven al dinero como un amigo

… Mientras que las personas promedio lo ven como su enemigo.

«La mayoría de las personas tienen una relación disfuncional, contradictoria con el dinero. Después de todo, se nos enseña que el dinero es escaso, difícil de ganar y más difícil de retener», Siebold escribe «Si quieres empezar a atraer dinero, deja de verlo como tu enemigo y piensa en él como uno de tus mayores aliados. Es un amigo que tiene el poder para terminar con las noches sin dormir por la preocupación y el dolor físico, e incluso puede salvarte la vida. Los ricos ven el dinero como un amigo especial que les puede ayudar de maneras que ningún otro amigo puede, y estos sentimientos positivos los llevan a construir una relación más fuerte cada día.»

Los ricos saben que pueden tenerlo todo

… Mientras que las personas promedio creen que deben elegir entre una gran familia y ser ricos.

La idea de que la riqueza debe venir a expensas del tiempo con tu familia no es más que una tontería, dice Siebold.

«A las masas le lavaron el cerebro para creer que es una decisión del tipo ‘esto, o aquello’ «, escribe. «El rico sabe que puedes tener lo que quieras si abarcas al reto con una mentalidad arraigada en el amor y la abundancia.»

Vivir MejorAcurrucarte junto a tus hijos a leerles un cuento antes de dormir no sólo ayuda a crear un vínculo con tu pequeño.

Sabemos desde hace tiempo que leerles a los niños es una gran manera de enseñarles a aprender a leer por sí mismos. Pero investigaciones recientes sugieren que la hora del cuento puede tener otros beneficios también.

Aquí tienes cuatro razones por las que leerles a los niños (sobre todo cuando se hace regularmente) podría ser crucial para su éxito.

Estimula las partes del cerebro asociadas con el procesamiento visual

Un estudio de agosto 2015 destacado por The New York Times descubrió una mayor actividad en las áreas de los cerebros de los niños asociadas con el procesamiento de imágenes.

Eso les dijo a los investigadores que, incluso cuando los niños no son los que leen, igual se imaginan los lugares sobre los que están escuchando.

«Cuando los niños están escuchando historias, las imaginan con el ojo de sus mentes,» John S. Hutton, investigador en la Cincinnati Children’s Hospital Medical Center y autor principal del artículo, le dijo a The Times.

Es diferente a simplemente hablar con ellos

Otro reciente estudio observó que leerles en voz alta a los niños los expone a más palabras de las que escuchan en las charlas cotidianas.

Y con más vocabulario proviene de una variedad de estructuras de oraciones que por lo general no se usan en las conversaciones.

Puede aumentar su capacidad para procesar información

Un estudio del 2014 basado en datos de niños australianos de 4 y 5 años de edad encontró que (incluso teniendo en cuenta factores tales como los niveles de ingresos y educación de sus padres) los niños cuyos padres dijeron que les leían al menos seis días a la semana obtuvieron altas calificaciones en las pruebas nacionales diseñadas para medir el entendimiento y la comprensión que aquellos cuyos padres dijeron que les leían sólo una o dos veces a la semana o menos.

Los diferentes resultados parecían mantenerse estables más o menos hasta que los niños llegaban a los 10 años.

Les puede ayudar a resolver problemas

En un estudio de 9-meses en Irlanda, los investigadores encontraron que los niños cuyas madres dijeron que les leían y les hablaban «a menudo» o «siempre» hasta esa edad tuvieron mejor desempeño en una prueba privada usada en la Universidad de California en San Francisco y la Universidad de Oregon que aquellos cuyas madres dijeron que les leían «rara vez», «nunca» o «nada»; incluso cuando se controlaban los niveles de ingreso y educación de la madre.

Vivir Mejor¿Te has preguntado por qué «valores» es una palabra tan de moda en la era de la información?

Una razón probablemente es porque cuanto más tratamos de hacer (y cuanto mejor tratamos de hacerlo) mantener ese sentido de propósito y significado a la vista se hace más difícil. Ambos, organizaciones e individuos, todos quieren saber cómo definir mejor sus valores, y vivir y trabajar de acuerdo a ellos.

Pero tal vez toda esta búsqueda del alma sea innecesaria. Tal vez tus valores son mucho más evidentes de lo que crees.

Ya estás priorizando, incluso si crees que no

Seamos honestos. Ya tienes valores. Tu empresa ya tiene valores. Y no son los que anotaste en un post-it y pegaste en tu notebook o los que pegaste en la pared cuando fundaste la empresa. No, tus valores son mucho más simples y más fáciles de encontrar que eso.

Están escondidos en tu horario. Y para algunos de nosotros, lo que están comunicando es aterrador.

Así que cuando te dices, «Pongo la familia primero», pero programas una reunión para las 6 p.m. te estás engañando a ti mismo. Le dijiste a tu pareja que estarías en casa antes de la cena, y entonces haces algo como eso. Lo que tu agenda te está diciendo es que valoras más al trabajo que a tu familia, y si no estás bien con eso, es momento de hacer un cambio.

Esto no es física cuántica, sin embargo, es algo que muchos de nosotros (frente a la presión del corto plazo en el trabajo y en casa por igual) tendemos a olvidar por completo. Cuando dices que priorizas el comportamiento proactivo al comportamiento reactivo, pero tienes día tras día lleno de reuniones, no estás diciendo la verdad.

Lo que realmente valoras es obvio. En última instancia, todos votamos nuestras prioridades con cada acción que tomamos; todos los días. Ya sea por culpa o por miedo o por la reprimenda de tu jefe, te estás poniendo en una situación en donde enfrentas reacciones sin cesar a todo tipo de cosas.

El principio es simple: Tu calendario nunca miente. No puedes decir una cosa y programar otra. Donde pasas tu tiempo es donde tus valores están. Pero si sientes, como muchos lo hacemos, que tu balance vida/trabajo está fuera de control, puede ser momento para un reinicio, y eso comienza con tu calendario. Quizá sea momento de sincronizar de nuevo tu calendario con tus valores, los verdaderos.

Aquí tienes cuatro maneras de empezar.

1. Práctica estar presente

El autor y activista Parker Palmer escribió, «Antes de poder decirle a mi vida lo que quiero hacer con ella, debo escuchar a mi vida decirme quien soy.»

La próxima vez que salgas corriendo a otra reunión o te apresures a disculparte por llegar tarde a otra reunión con los maestros, pregúntate: «¿Es esto lo que realmente soy? ¿Es esto lo que quiero ser?» Si sientes un poco de angustia interior, presta atención a esa sensación, y deja que te motive a hacer algunos cambios importantes.

2. Diseña tu semana ideal

Aprendí este consejo de mi amigo Michael Hyatt, quien defiende que tu calendario no debería ser algo que te estrese cuando lo miras. Cada nuevo día debería ser una aventura emocionante. Si no lo es, entonces cámbialo. Para citar a Greg McKeown, «Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará.»

Para empezar a reacomodar tu horario, no busques cambios minúsculos, planea semanas ideales, incluso si perece inverosímil en un primer momento. Antes de poder saber qué cambios debes hacer, es importante saber por qué y a dónde quieres que te lleven.

3. No lo hagas solo

Comprométete. Pídele a un amigo, cónyuge o compañero de trabajo que te ayude a crear algunos límites que hagan honor a tus valores, relaciones y compromisos. Cuando cruces esos límites, necesitas que haya una consecuencia, incluso si es sólo una amiga preguntándote: «¿Estás seguro de que quieres hacer eso?» Este tipo de recordatorios pueden darnos el espacio para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestras intenciones.

Eso puede parecer pequeño, pero a menudo es bastante; demasiadas de nuestras decisiones se toman mitad-consciente o inconscientemente, y antes de darnos cuenta, ya son rutinas establecidas. Es fácil olvidar que cada acción tiene una consecuencia; pero también es bastante fácil recordártelo.

4. Considera tu llamado

Cuando estás en medio de un ocupado y estresante día, pregúntate: «¿Esto es realmente a lo que estoy destinado a hacer?» Por supuesto, cada trabajo tiene sus contras. Pero si estás semanas y meses haciendo cosas sólo por pura obligación, entonces puede ser momento de considerar algunos cambios.

La idea de que debemos perseguir nuestras pasiones o ir tras el trabajo de nuestros sueños pasó de moda en algunos sectores. Pero en mi libro The Art of Work, comparto porque a veces no tenemos que renunciar a nuestros trabajos para descubrir nuestro propósito.

A menudo, sólo necesitamos encontrar una manera de girar en dirección a un trabajo con más propósito. A cada uno de nosotros sólo se nos da un determinado número de días en la tierra, y pasan más rápido de lo que pensamos. Intentemos no gastarlos en cosas que no importan realmente.

Al principio, hacer esto puede ser algo soberbio; mirar realmente tu horario y hacerte estas preguntas difíciles. Incluso puede conducir a un sentimiento de vergüenza por en donde has estado gastando tus horas más preciadas del día. Pero sólo porque los valores que estás practicando ahora no son los mismos que te gustarían priorizar no quiere decir que no puedan cambiar. De hecho, ser honesto sobre ellos es la única manera en que pueden cambiar.

kiyosakiRobert Kiyosaki creció con dos figuras paternas: “papá pobre” – su verdadero padre que murió con facturas por pagar – y “papá rico”, que comenzó poco antes de convertirse en uno de los hombres más ricos de Hawai.

Ambos padres tuvieron éxito en sus carreras, trabajaron duro toda su vida y obtuvieron ingresos sustanciales, pero uno siempre luchó financieramente.

Kiyosaki comenzó a notar diferencias fundamentales en la forma en que “padre rico” y “padre pobre” pensaban, hablaban y actuaban: “Noté que mi pobre papá era pobre, no por la cantidad de dinero que ganaba, lo cual era significativo, era Debido a sus pensamientos y acciones”, escribe en el clásico de finanzas personales,” Padre Rico Padre Pobre”.

Aquí hay seis lecciones eternas que aprendió de “padre rico” y ayudó a Kiyosaki a dominar su dinero, a construir riqueza y, en última instancia, a jubilarse cómodamente a la edad de 47 años:

“No es cuánto dinero ganas. Es cuánto dinero tienes”.

La mayoría de nosotros aprendemos cómo ganar dinero – cómo conseguir un trabajo y trabajar duro – pero no aprendemos a manejarlo, la parte importante. “El dinero sin inteligencia financiera es dinero pronto desaparecido”, afirma Kiyosaki.

No necesitas ser un experto, tener un MBA, o incluso estudiar libros de finanzas personales para adquirir la inteligencia financiera. Comienza aprendiendo la diferencia entre un activo y un pasivo, la única distinción más importante es reconocer si quieres hacerte rico, dice Kiyosaki. A continuación, céntrate en mejorar tus ahorros y asegurarte de que no salga más dinero del que entra.

También es importante tener en cuenta que más dinero a menudo no resolverá tus problemas financieros. “De hecho, puede agravar el problema”, escribe Kiyosaki. “El dinero a menudo pone de manifiesto nuestros trágicos defectos humanos, poniendo un foco en lo que no sabemos. Esa es la razón por la cual, muy a menudo, una persona que entra en una ganancia inesperada de dinero en efectivo (digamos una herencia, un aumento de sueldo o ganancias de lotería) vuelve pronto al mismo lío financiero, si no peor, que el lío en el que estaban antes.”

Los pobres y la clase media trabajan por dinero. Los ricos tienen dinero trabajando para ellos.

Kiyosaki no es el único que señala que hay una diferencia entre cómo la gente rica y la gente promedio eligen conseguir ser pagados. La gente promedio opta por recibir un pago basado en el tiempo – con un salario constante o una tarifa por hora – mientras que las personas ricas en general poseen sus propios negocios, trabajan por comisión o eligen opciones sobre acciones y participación en los beneficios sobre salarios más altos.

“Si trabajas por dinero, le das el poder a tu empleador”, escribe Kiyosaki. “Si el dinero trabaja para ti, conservas el poder y lo controlas”.

Trabajar por dinero es el camino más fácil – es lo que se nos enseña en la escuela (cómo escribir un currículum, conseguir un trabajo y trabajar duro). El hecho de que tu dinero trabaje para ti – al iniciar una empresa, ser tu propio jefe o invertir – requiere un riesgo calculado y un nivel de comodidad con incertidumbre.

“No son los inteligentes los que salen adelante, sino los audaces”.

“En el mundo real fuera de los académicos, se requiere algo más que sólo notas”, escribe Kiyosaki. “He oído que llamó a muchas cosas: tripas, chutzpah, pelotas, audacia, bravata, astucia, audacia, tenacidad y brillantez. Este factor, cualquiera que sea su etiqueta, decide en última instancia el futuro de uno mucho más que los grados escolares. ”

Las personas ricas juegan para ganar, que, es igual que tener dinero trabajando para ti, requiere un elemento de riesgo y comodidad con la incertidumbre.

Tan importante como es asumir riesgos para acumular riqueza, es igualmente importante ser inteligente acerca de la toma de riesgos, por lo que Kiyosaki enfatiza el “manejo” del riesgo. Riesgo ciego no te llevará a ningún lugar, pero el riesgo inteligente – en el que la educación y la experiencia juegan un papel clave – es la madre de la recompensa.

La clave del riesgo inteligente es el desarrollo de la inteligencia financiera, escribe Kiyosaki: “Siempre hay riesgo, es la inteligencia financiera la que mejora las probabilidades”. Él recomienda leer sobre la contabilidad, inversión y los mercados para comenzar a ser más inteligente financieramente.

“Su genio financiero requiere conocimientos técnicos y valentía”, dice Kiyosaki.

El activo más poderoso que todos tenemos es nuestra mente. Si se entrena bien, puede crear enormes riquezas”.

Las personas ricas encuentran soluciones creativas a los problemas de dinero. Toman lo que sucede y lo hacen mejor usando su inteligencia financiera, enfatiza Kiyosaki.

“La inteligencia financiera es simplemente tener más opciones”, escribe. “Si las oportunidades no están llegando a su manera, ¿qué más puedes hacer para mejorar tu situación financiera?

Si una oportunidad llega a tu regazo y no tienes dinero y el banco no te habla, ¿qué más puedes hacer para tener la oportunidad de trabajar a tu favor?… No es tanto lo que sucede, sino cuántas soluciones financieras diferentes se puede pensar en convertir un limón en millones.”

“Los ricos se centran en sus columnas de activos, mientras que todos los demás se centran en sus declaraciones de ingresos”.

Mientras que la gente promedio está ocupada ocupándose de su pago por hora, la gente rica se está centrando en sus activos y patrimonio neto.

Comienza a adquirir activos – cosas que ponen dinero en tu bolsillo – en lugar de pasivos, cosas que sacan dinero de tu bolsillo. Los activos son cosas como acciones, bonos, tu propia compañía y propiedad intelectual, mientras que los pasivos incluyen hipotecas, préstamos de consumo y tarjetas de crédito.

“Los ricos a largo plazo construyen primero su columna de activos”, escribe Kiyosaki. “Entonces los ingresos generados por la columna de activos compran sus lujos, los pobres y la clase media compran lujos con su propio sudor, sangre y herencia de los niños”.

“Las personas que evitan el fracaso también evitan el éxito”.

La mayoría de las personas nunca ganan porque tienen miedo de perder o de fallar, explica Kiyosaki.

“Sin embargo, si nos fijamos en la forma en que los seres humanos están diseñados para aprender, aprendemos cometiendo errores”, escribe. “Aprendemos a caminar por caer, si nunca caemos, nunca caminaremos, lo mismo vale para aprender a andar en bicicleta… Lo mismo es cierto para hacerse rico… El fracaso es parte del proceso de éxito”.

“Miro mi dinero como mi juego de tenis”, continúa. “Juego duro, cometo errores, corrijo, cometo más errores, corrijo y me vuelvo mejor, si pierdo el juego, alcanzo la red, agito la mano de mi oponente, sonrío y digo: ‘Nos vemos el próximo sábado’”.

Bebo mucha Coca-Cola de dieta: dos litros al día, casi seis latas. No me enorgullece el hábito, pero en verdad me gusta el sabor de la Coca-Cola de dieta.

Como soy un economista que cuida su dinero, sé que si cambiara a una marca genérica ahorraría dinero, no solo en una compra, sino a diario, a la semana y en los años que están por venir. No obstante, solo bebo Coca-Cola de dieta. Ni siquiera he probado un refresco genérico.

¿Por qué no? Claro que lo he pensado. Y me digo que los dólares involucrados en realidad son intrascendentes, que soy feliz con lo que ya estoy bebiendo y que puedo darme el gusto de ser pasivo sobre esta pequeña extravagancia.

Sin embargo, es evidente que estoy cometiendo un error, uno que revela una tendencia más profunda al momento de tomar decisiones y cuyo costo acumulativo es considerable: como la mayoría de las personas, he realizado relativamente pocos experimentos en mi vida personal, tanto en asuntos pequeños como en grandes.

Cuando se toma la misma decisión una y otra vez, la desventaja de probar algo diferente es reducida e inalterable —que un refresco sea poco atractivo—, mientras que los beneficios potenciales son desproporcionadamente grandes. Un estudio estimó que 47 por ciento de los comportamientos humanos son de este tipo habitual.

No obstante, muchas personas insisten en comprar productos de marca, aun cuando están disponibles los equivalentes genéricos. Estas decisiones son dignas de atención en el caso de los medicamentos, pues los genéricos y las opciones de marca tienen el mismo equivalente químico. ¿Por qué seguir comprando una aspirina de marca si el mismo compuesto químico está a poca distancia y a un precio más bajo? Los científicos ya han verificado que las dos formas de aspirinas son idénticas. Podríamos presumir que un pequeño experimento personal te va a garantizar que el genérico tiene el mismo efecto.

Nuestro fracaso común para experimentar va mucho más allá de los genéricos, como lo ilustra un estudio reciente. El 5 de febrero de 2014, los trabajadores del tren subterráneo de Londres estuvieron 48 horas en huelga, lo que obligó al cierre de varias estaciones. Las personas afectadas tuvieron que encontrar rutas alternas.

Cuando terminó la huelga, la mayoría de las personas volvió a sus viejos patrones. Sin embargo, una de veinte se quedó con la nueva ruta y se ahorró 6,7 minutos del que había sido un viaje promedio de 32 minutos.

Los cierres que causó la huelga obligaron a que se experimentara con rutas alternas, lo cual produjo resultados valiosos. Además, si la huelga hubiera sido más larga, es probable que se hubieran descubierto mayores mejoras.

Sin embargo, el hecho de que mucha gente necesitara una huelga para obligarse a experimentar revela las raíces profundas de una renuencia común a la experimentación. Por ejemplo, cuando pienso en mis restaurantes favoritos, los que he visitado muchas veces, es impactante qué tan pocos platillos del menú he probado. Y cuando pienso en todos los lugares para almorzar cerca de mi trabajo, me percato de que voy a los mismos lugares una y otra vez.

Los hábitos son poderosos. Seguimos con muchos de ellos porque solemos dar un énfasis excesivo al presente. Intentar algo nuevo puede ser doloroso: tal vez no me guste lo que voy a obtener y debo privarme de algo que ya disfruto. El costo es inmediato, mientras que todos los beneficios —aunque sean grandes— se disfrutarán en un futuro que se siente abstracto y distante. Por supuesto, quiero conocer otras cosas que saben bien en mi restaurante predilecto, pero hoy solo quiero mi platillo favorito.

La arrogancia también nos detiene. Tengo una gran certeza respecto de mis suposiciones sobre la calidad de mis alternativas, a pesar de que nunca las haya probado.

Finalmente, muchas de las llamadas “decisiones” no lo son en realidad. Al ir por un pasillo del supermercado, no tomo una decisión calculada sobre los refrescos. Ni siquiera hago una pausa frente a los genéricos. Actúo sin pensar: en automático tomo dos botellas de Coca-Cola de dieta cuando paso con mi carrito al lado de ellas.

Esto es así no solo en nuestras vidas personales: los ejecutivos y los legisladores no experimentan en sus trabajos y no hacerlo puede ser particularmente costoso. Por ejemplo, al momento de contratar, los ejecutivos suelen utilizar sus nociones preconcebidas de cuáles son los candidatos que son “adecuados” para ser empleados potenciales. No obstante, esas suposiciones no son nada más que eso y es raro que se les dé el escrutinio de la experimentación.

Claro que es un riesgo contratar a alguien que no parece adecuado, pero también podría demostrar que las suposiciones están equivocadas, un resultado que es especialmente valioso cuando estas sirven para que los hombres, la gente blanca o las personas con antecedentes de privilegio en materia económica o cultural tengan ventajas inherentes.

La experimentación es un acto de humildad, un reconocimiento de que simplemente no hay manera de conocer sin probar algo diferente.

Entender esa verdad es un primer paso, pero es importante darlo. Seguir con un viejo hábito es reconfortante pero, uno de estos días, tal vez, compre un refresco genérico.

mentorLa mayoría de las personas que deciden iniciar un negocio fracasan ¿por qué?

¿Cuál es la razón por la que gran parte de los emprendedores pasa su vida entera sufriendo tan solo imaginando lo adinerados que podrían ser en el futuro, pero pasan su vida totalmente frustrados?

A continuación te voy a dar los consejos que mi mentor millonario me compartió en una ocasión cambiando completamente mi manera de ver los negocios para siempre.

No soy precisamente un escritor, un columnista o un experto académico que te va a llenar la cabeza de teoría, pero tengo varios negocios funcionando en el mundo que generan al menos $300,000 dólares anuales en ventas y una riqueza neta aproximada de $5,000,000 de dólares. Por lo que te estoy hablando directamente desde la experiencia y no son cosas que me esté inventando.

Además, si algo me ha traído hasta donde estoy es precisamente relacionarme con empresarios de alto nivel, tanto para hacer negocios y asociarme, como para ser mentoreado y aprender de ellos. Y no hablo únicamente de leer libros de motivación, que está bien para comenzar, pero necesitas entrar directo al campo de juego donde los verdaderos negocios se hacen.

En una ocasión le preguntaron a uno de mis mentores (con una riqueza neta aproximada de $300 millones de dólares): «¿qué harías si tuviera la oportunidad de volver atrás? ¿Qué consejos se daría a sí mismo si estuviera comenzando todo de nuevo?»

Presta toda tu atención porque estos dos consejos vienen de experiencia pura.

1. «Piensa más en grande»

La mayoría de los emprendedores cree que decirse a sí mismo “quiero ganar un millón de dólares” es pensar en grande.

La realidad es que la diferencia principal entre los pequeños emprendedores que pasan su vida luchando y los grandes tiburones radica en el tamaño de sus pensamientos. En lugar de pensar cómo ganar tus próximos 1,000 o 10,000 dólares, piensa cómo puedes construir la próxima empresa multimillonaria que solucione el problema de millones de personas.

Como dijo Elon Musk en alguna ocasión:

El tamaño de tu ingreso dependerá del tamaño de los problemas que soluciones

Si solucionas un problema para tu comunidad, ganarás dinero, pero si solucionas un problema para la humanidad entera, te harás millonario.

Si quieres hacer grandes negocios, necesitas pensar muy en grande, relacionarte con gente grande y actuar para ganar.

Aristóteles Onassis dijo en alguna ocasión:

“Si no tuviera nada y tuviera que realizar un trabajo manual, ahorraría todo lo que pudiera para ir a los lugares donde van los hombres de dinero y ver que puedo sacar de ahí.”

2. «No a las falsas expectativas»

El segundo consejo de mi mentor fue:

“Acuérdate que el éxito es 10 veces más duro de lo que piensas. La frustración siempre proviene de no haber trabajado lo suficiente”

La mayoría de corrientes de pensamiento modernas nos dicen que para alcanzar el éxito en los negocios hay que encontrar la estrategia correcta o estar en el momento justo ya que «no vale la pena trabajar tanto cuando se puede trabajar inteligentemente”.

Aunque exista algo de razón en esto, la verdad es que la manera para construir un negocio, un éxito o una vida es simplemente haciendo que suceda y para eso necesitas trabajar probablemente mucho más de lo que pensabas.

No tengas falsas expectativas pensando que vas a ganar sin esforzarte. Hazte a la idea de que para ganar, necesitarás trabajar 10 veces más de lo que creíste.

Siguiendo estos simples consejos estarás a la cabeza de los resultados y serás responsable de todo lo que suceda en tu vida y en tu negocio.

Si eres como la mayoría de los emprendedores, es probable que debas dividir tu tiempo entre manejar a tu equipo, conseguir ventas, mejorar el servicio al cliente, promover tu negocio y crear nuevos productos o servicios. Lo último que quieres añadirle a este mix es el cuidado de tus finanzas personales (¡qué horror!). No obstante, si no tienes las finanzas de tu hogar en orden, sólo estás agregando más caos y estrés a tu vida… te des cuenta o no.

Estos 7 tips te permitirán asegurarte de que tus finanzas personales estén en orden antes de seguir expandiendo tu negocio. Ponlas en práctica y asegura tu estabilidad económica (y también la emocional).

1. Edúcate

Tómate el tiempo para leer acerca de finanzas personales. Cada semana, agenda citas «de dinero» contigo mismo y dedica algunas horas a administrar tus finanzas personales y leer libros, revistas, sitios o blogs de finanzas. Cuanto más sepas acerca de tus propias finanzas, mayor confianza tendrás al administrar tu dinero en el largo plazo.

Si necesitas más ayuda, considera contratar a un coach financiero que te ayude a crear un plan financiero para alcanzar tus metas.

2. Revisa tu crédito con regularidad

Tu reporte de crédito es como un archivo de ti y tu historial crediticio. Básicamente le dice a los prestamistas qué tan riesgoso eres, y si deben o no prestarte dinero. Cuando se trata de comprar un coche o una casa, lo deseable es que tu reporte de crédito esté en excelente forma, de manera que puedas calificar para buenas tarifas.

Crea el hábito de revisar tu historial al menos una vez al año para confirmar que todo esté en orden. Hazlo en una fecha especial (como tu cumpleaños) para que se te haga fácil recordarlo y mantener el monitoreo. Puedes acceder a tu historial en sitios como el Buró de Crédito.

3. Haz un presupuesto

Aunque esto suena muy básico, muchos emprendedores no tienen un presupuesto en forma para monitorear sus ingresos y gastos mensuales. Puedes usar herramientas digitales como apps para monitorear tus finanzas personales o simplemente un documento en Excel. Sin importar cuál opción elijas, asegúrate de que se adapte a tu estilo de vida.

Si realmente quieres arreglar tus finanzas y llevar la delantera financieramente, debes destinar tiempo y energía para actualizar tu presupuesto cada semana. Esto te ayudará a asegurar que no gastas más de lo que ganas y de que eres capaz de ahorrar para tus metas financieras.

4. Automatiza tus finanzas

La tecnología facilita enormemente la tarea de administrar las finanzas cada día. Busca que la mayor parte del proceso sea automático. Puedes usar trasferencias en línea automáticas o pagar tus cuentas por internet cada mes. Esto te ayudará a que no te estreses por pagar tus cuentas a tiempo y por generar intereses o cargos extra.

Si te preocupa automatizar el pago de tus cuentas, puedes fijar alarmas en tu calendario (en tu computadora o smartphone) que te recuerden los pagos. Cuanto más puedas automatizar tus finanzas, menos preocupaciones tendrás a diario.

5. Paga deudas

Haz un plan para pagar todas tus deudas lo antes posible. Empieza por hacer una lista de todas tus deudas (tarjetas de crédito, crédito de auto, créditos educativos, etc.). Incluye el balance actual, el pago mínimo al mes y la tasa de interés. Después revisa tu presupuesto para determinar cuánto dinero puedes añadir a los pagos de deudas.

A partir de ahí puedes hacer investigaciones sobre estrategias para reducir deudas de manera que confirmes que las estás pagando de la manera más eficiente posible. Cuando estés trabajando en la reducción de una deuda, es importante que tengas un «colchón» para pagar cualquier emergencia que surgiera en el camino.

6. Construye tu propio colchón

Tener un colchón de dinero es una parte esencial de tus finanzas. Te permite usar el dinero para pagar gastos no planeados o emergencias que puedan aparecer en tu día a día, en lugar de incrementar tu deuda o invertir a largo plazo.

Como emprendedor, es conveniente que tengas un colchón de seis a 12 meses de tus gastos fijos. Éste te permitirá pagar cuentas personales y no preocuparte si necesitas reducir tus ingresos debido al flujo del negocio.

7. Invierte fuera de tu negocio

Aunque es muy importante que siempre inviertas en ti y en tu negocio, no debes tener “todos los huevos en la misma canasta”. La diversificación es extremadamente importante ya que disminuirá tu riesgo de inversión en el largo plazo. Trabaja con un planeador financiero para crear un portafolio de inversiones a largo plazo que incluya acciones, bonos y Cetes que se alineen con tus propias metas financieras y a tu tolerancia al riesgo.

Aunque no todos somos expertos en finanzas o inversiones, pero a todos nos gusta tener la tranquilidad de que nuestro dinero está bien administrado y trabajando a nuestro favor.

Ahorrar puede ser una opción para cuidar el dinero, pero invertir da la facilidad para planificar objetivos a mediano y largo plazo, de acuerdo con Principal, la empresa de soluciones financieras.

“En México, 54% de jóvenes mexicanos que realiza compras que salen de su presupuesto, por lo que se ven obligados a recurrir a sus ahorros o a un préstamo”, destaca en un comunicado Principal.

De acuerdo con Principal, para alcanzar tus objetivos de inversión es probable que tengas que hacer algunos ajustes en tu día a día, pero no se trata de dejar de gastar o dejar de disfrutar de tu vida actual, sino de administrarte mejor.

“Es saber cuánto puedes gastar hoy, sin sacrificar tu departamento nuevo, tu maestría o tu propio negocio”, apunta la compañía.

Estos son cinco consejos para invertir por primera vez:

Despeja tus dudas

Probablemente, los primeros obstáculos que encontrarás para invertir son los famosos mitos “eso es solo para millonarios”, “es muy difícil”, “voy a perder mi dinero”, o “mi dinero no estará disponible”. Gracias a estos mitos es que 51% de los jóvenes mexicanos prefiere guardar su dinero en casa, al considerarlo “el lugar más seguro”. Pero la realidad es que cualquier persona puede ser inversionista.

Para despejar todas tus dudas y temores al respecto, lo más recomendable es que busques a un asesor financiero que te guíe e identifique tus necesidades específicas. Invertir no es algo que puedas decidir con las recomendaciones de tus amigos o familiares, necesitas una opinión profesional.

¿Cuánto vas a invertir?

Una vez que ya disté el paso de ahorrador a inversionista, tu siguiente tarea es analizar tus finanzas personales. Para ello, revisa con tu asesor a cuánto ascienden tus ingresos y egresos; esto permitirá saber de cuánto dinero dispones para invertir.

Te recomendamos utilizar la fórmula “ingreso – ahorro = gasto” para que incluyas al ahorro dentro de tus gastos fijos. Recuerda siempre contemplar primero para tu ahorro e inversión, y ya después puedes gastar el resto de tu ingreso si así lo deseas.

Establece objetivos

Llegó el momento de establecer tus objetivos financieros. Esto también te ayudará a plantear un plazo aproximado para que los puedas alcanzar y es aquí donde tu asesor te puede ayudar a valorar qué porcentaje de tu dinero puedes ahorrar para el corto, mediano y largo plazo, al tiempo que cubres todas tus necesidades.

Es importante siempre contemplar el largo plazo para cuando te retires, y lo puedes hacer a través del ahorro voluntario en tu Afore para que tu estilo de vida actual se mantenga durante tu retiro.

Conócete a ti mismo

No a todos nos gustan las mismas cosas y no todos tenemos los mismos objetivos. Aquí radica la importancia de que tu asesor te haga un cuestionario para conocerte y definir cuál es tu perfil de inversionista, que ayudará a definir el tipo de producto para ti.

Este punto se relaciona con el nivel de tolerancia que las personas tienen al riesgo, por ello algunos expertos en finanzas suelen preguntar a sus clientes si se atreverían a saltar en paracaídas.

Si tu respuesta es “jamás lo haría”, quizá tengas un perfil de inversionista “conservador”; si podrías llegar a considerarlo, entonces un perfil “moderado”; y quienes sí se animarían a surcar las alturas (o ya lo han hecho), se acercan más a un perfil “agresivo” de inversión.

Esto les ayudará, a ti y a tu asesor, a tener una mejor idea de qué elementos debe incluir tu portafolio de inversiones, pero al final solo él te puede decir con precisión qué tipo de portafolio te conviene.

La palabra clave es: diversificar

Con diversificar nos referimos al famoso dicho “no todos los huevos van en la misma canasta”.

Si hablas de inversiones, es necesario hablar de diversificación y no apostar demasiado por un solo instrumento. Debes saber que todas las inversiones conllevan un riesgo, sin embargo, tener un producto con un portafolio diversificado ayudará a minimizar el riesgo y tener tu dinero en distintos activos.

Un portafolio de inversión bien diversificado puede incluir elementos de renta fija, renta variable, deuda nacional y/o internacional, además de certificados de gobierno, entre otros.

citas1. La mayoría del estrés que tienes cuando tratas con una persona difícil no se alimenta de las palabras o las acciones de esta persona; se alimenta de tu mente que le da a sus palabras y acciones importancia.

2. Está bien estar enojado. Nunca está bien ser cruel. La rabia, el odio, el resentimiento y los celos no cambian los corazones de los demás; sólo cambia el tuyo.

3. Perdona a los demás, no porque se merezcan el perdón, sino porque tú te mereces la paz. Libérate de la carga de ser una eterna víctima.

4. Mantén una actitud positiva cuando la negatividad te rodee. Sonríe cuando otros se nieguen a hacerlo. Es una forma sencilla de hacer una diferencia en el mundo que te rodea.

5. Los chismes y los dramas termina en los oídos de una persona sabia. Se Sabio. Trata de entender antes juzgar. Usa tu criterio no como un arma para insultar a los demás, sino como una herramienta para tomar decisiones positivas que te ayuden a construir tu carácter.

6. Siempre pon el ejemplo. Trata a todos con amabilidad y respeto, incluso aquellos que son grosero contigo; no porque sean agradables, sino por que tú lo eres. Y haz tu mejor esfuerzo para estar agradecido por la gente grosera y difícil también; ya que estás te sirven como grandes recordatorios de cómo no debes ser.

7. La forma en que tratamos a las personas que están totalmente en desacuerdo con nosotros dice mucho sobre lo que aprendimos del amor, la compasión y la bondad. La vida es demasiado corta para discutir y pelear. Cuenta tus bendiciones, valorar a las personas que te importan, y aléjate del drama con la cabeza bien alta.

8. No esperes ver cambios positivos en tu vida si te rodeas constantemente con personas difíciles. El gran peligro de estar rodeado de personas negativas todo el tiempo es que empezarás a ser como ellos sin siquiera saberlo. Así que se consciente de la compañía diaria que mantiene. (Sólo porque seas amable y respetuoso con alguien, no significa que tengas que pasar tiempo extra con él.)

9. Recuerda, lo que los demás digan o hagan, y las opiniones que tengan, se basan casi enteramente en su propia auto-reflexión. No tomes las cosas personal. En vez de enojarte por las palabras de los demás, elije ser conciente y crecer más fuerte, de un modo u otro, gracias a ellos.

10. Deja que las opiniones de los demás te informen… no dejes que te limiten. No dejes que la ignorancia, el odio, el drama o la negatividad de nadie más te impidan ser la mejor persona que puedas ser. Si te descubres a ti mismo tratando constantemente de demostrar tu valía ante los demás, es porque has olvidado tu valor. Respira profundamente, y haz lo que sabes que es correcto.

11. Si realmente quieres ser feliz y estar en paz, entonces dejar de tener miedo de ser tu mismo y deja de pensar en lo que los demás piensan de ti cada segundo. No hay nada egoísta en darte el suficiente espacio para cuidar de ti mismo. No podemos dar lo que no tenemos. Experimenta la vida en tus propios términos y así les podrás dar vida a los demás.

12. Haz que sea un ritual diario trabajar duro en silencio, hacer lo que tengas que hacer, e ignorar el drama, el desánimo y la negatividad que te rodea. Deja que tu éxito sea tu ruido.

vidaAunque probablemente no existan reglas universales de la vida, a lo largo del tiempo, voy recogiendo algunas lecciones y reglas, que por experiencia propia o experiencias ajenas, casi, casi, podríamos convertirlas en universales.

Estas son 17 reglas de la vida:

1. Cuando quieras hacer algo, hazlo.

Por diversos motivos, siempre es mejor idea no comunicar tus planes. No le digas a nadie lo que vas a hacer. De esta forma, la gente verá el resultado, no tus planes.

2. La vida sin dinero, suele ser más problemática.

Es cierto que el dinero por sí solo no da la felicidad y que el dinero no puede comprar muchas cosas, pero la carencia de este “material” genera muchos problemas tanto a los que creen en él como a los que no creen en él.

Si definimos el éxito parafraseando a Tony Robbins, el éxito sería “hacer lo que quieres, cuando tú quieres, con quien quieres, cuantas veces quieras.” Y para ello no necesitas ser rico, pero sí libertad financiera.

Si quieres gastar más, gana más dinero. Como partimos de que el trabajo ocupará la mayor parte de tu vida, busca la forma de que tu trabajo sea significativo y te aporte algo más que dinero. Recuerda que lo malo del dinero es que a veces te obliga a hacer cosas que no quieres hacer.

3. Cuida los lazos familiares.

Es cierto que hay algunas excepciones, donde el consejo sería todo lo contrario: “manda al carajo a tu familia”, pero en la mayoría de los casos, con el paso del tiempo entenderemos que los lazos familiares es lo más importante que vamos a tener. Probablemente sean las únicas personas que vamos a tener de forma incondicional hasta la muerte.

Mantén feliz a tu familia: padre, madre, hermanos, hijos… probablemente sea el círculo más importante que vamos a tener en la vida.

4. Mantente feliz.

Ser felices es una elección que hacemos en la vida.

Con nuestros buenos y malos momentos, podemos elegir la felicidad, un carácter afable y alegre. Si hacemos esta elección, contagiamos nuestro entorno. Aquello que proyectamos a los demás y a nuestro entorno, es aquello que recibimos. Y esto no es energía cósmica, sino neurociencia.

5. Presta tus oídos a los consejos desinteresados.

Es cierto que no siempre podemos hacer caso de los consejos que nos dan los demás, pero es buena idea escucharlos y tenerlos en cuenta, aunque en último término la elección sea tuya.

En ocasiones, los consejos de personas ajenas a tu situación suelen ser más válidos, debido a que no hay sesgos ni están implicados en la situación. Si un consejo viene de una persona que te gana en experiencia y vivencias, tenlo siempre en cuenta, pues te puede evitar cometer muchos errores.

6. Vive en presente.

La mayoría de las preocupaciones que tenemos en la vida no tienen nada que ver con lo que nos ocurre hoy, sino con cosas que nos ocurrieron ayer o cosas que podrían ocurrirnos mañana.

Pasado y futuro son dos tiempos en los que no podemos hacer nada, y esos dos tiempos nos pueden provocar estrés y/o ansiedad. Sólo está en tus manos hacer lo que puedas hacer hoy. Si te centras únicamente en el “hoy”, puedes cambiar el mañana para mejor.

7. Sé agradecido con lo que tienes, pero progresa.

No te compares con los demás. Siempre habrá alguien que tendrá más que tú. Tampoco te centres en lo que no tienes. Agradece lo poco o mucho que tienes, y usa eso que tienes como punto de partida para continuar mejorando.

8. No esperes nada de nadie.

Las decepciones aparecen cuando tenemos expectativas que no se cumplen. La única persona que puede ayudarte a lograr cosas en la vida eres tú.

Claro que a lo largo del camino aparecerán personas que te ayudarán y te brindarán posibilidades, pero no partas con la premisa de que las personas deberían ayudarte, pues es muy probable que acabes frustrado y decepcionado, incluso con las personas que menos te esperas.

9. Mantente sano.

Mantente sano tanto física como emocionalmente.

No importa lo que hagas o lo que seas. Si cuando te miras al espejo no te gusta lo que ves, comienzan las inseguridades. Si la enfermedad entra en tu vida, se vuelve algo más de color gris. Si tu vida la controlan las adicciones, no eres el dueño de tu vida, y por lo tanto, todo comienza a ir peor.

10. Aprende a decir no.

Una de las cosas más valiosas que puede tener una persona es la capacidad de aprender a decir NO.

NO a lo que no estoy dispuesto a soportar, NO a la gente que me hace perder el tiempo y me desvía del camino correcto. NO a lo que no me apetece hacer.

Cuando adquirimos la habilidad de decir NO a todas esas muchas cosas que se merecen un NO, podemos centrarnos en esas pocas cosas que se merecen un SÍ. Recuerda que todo lo que no suma en tu vida, lo que hace es restar.

11. Deshazte de la negatividad a tu alrededor.

Si alguien tiene un problema, y podemos ayudar a esa persona, ni que decir tiene que nuestra misión debería ser hacer lo que esté en nuestra mano para ayudarle.

Ahora bien, no podemos convertirnos en psicólogos escuchando todos y cada uno de los problemas de la gente, pues no hay nadie tan fuerte en el mundo como que para eso no le afecte emocionalmente. Dentro de lo posible, intenta no hablar de cosas negativas y no permitas que otros lo hagan por defecto. Ganarás en calidad de vida.

12. Habla menos.

Por defecto se suele aconsejar nunca dominar más del 33% de una conversación.

A menudo, el hablar y hablar sin parar provoca el agotamiento en los demás. Si alguna vez has notado que hace minutos que no has parado de hablar y que los demás están muy callados, es muy probable que no es que te estén escuchando atentamente, sino que podrías haberles aburrido y por educación no te dicen “para ya, cansino”.

13. Sé honesto.

Como dice Warren Buffett, “la honestidad es un bien muy preciado; No lo esperes de gente barata”.

Al final del día, de la semana, no importa lo que tengas, cuánto ganes o lo que hagas. Si no eres una persona íntegra y con valores, vas perdiendo en la vida.

14. Establece metas.

Establecer metas en la vida es la mejor forma de asegurarse de que vas por el camino correcto. De esta forma sabes que si tus acciones no están acercando a esa meta es porque te están alejando de ella, y hay que cambiar dichas acciones.

15. No rompas promesas.

Es preferible tener la reputación de que nunca hacemos promesas a otras personas o no nos comprometemos, a hacer una promesa y no cumplirla.

En el momento que le prometes a alguien algo, debes dejarte el alma en el intento de cumplir esa promesa como si fuera lo más importante que debes hacer en tu vida. Romper promesas es la mejor forma de que nadie confíe en ti.

16. Hazlo siempre todo en tres etapas.

Preparar: elabora un plan.

Ejecutar: Si no tomas acción en el plan, no habrás hecho nada.

Terminar: Lo que se comienza se termina. Con éxito o con fracaso, pero no lo dejes a medias.

17. Ama como si nunca te hubieran lastimado.

Probablemente la regla más importante, y no solo en el amor. Ama como si nunca te hubieran lastimado y comienza con entusiasmo una nueva idea como si nunca hubieras fracasado.

No dejemos que nuestro pasado nos defina. Si hoy comienzas una relación y partes de que las anteriores te hicieron mucho daño, vas a ir con frenos en tu nueva relación y vas a provocar un mal resultado (otra vez).

Lo mismo ocurre para el tema de los negocios. Si iniciaste una idea de negocio y no salió bien, no te rindas en tu camino emprendedor y vuelve a la carga con otra idea. Recoge las lecciones que aprendiste de tu anterior fracaso, pero ve con todo como si nunca hubieras fracasado, como si no tuvieras miedo.

 

 

 

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