Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

El impacto de la tecnologí­a en las organizaciones de cualquier tamaño y sector es infinito. Para 2020, el 30% de los ingresos de la industria provendrán de nuevos modelos de negocio, según relevó ManpowerGroup Argentina.

En su más reciente reporte, “De lí­deres tradicionales a lí­deres digitales”, la compañí­a experta en talento asegura que es necesario que esa transformación sea rápida, en el caso de que las empresas quieran aprovechar las oportunidades que traerá ese cambio.

Las organizaciones que asumen este desafí­o son hasta 26% más rentables que sus competidores, y mejoran hasta 12% su valoración de mercado. Entonces, la velocidad con la que se realizan las modificaciones para adoptar este nuevo esquema de negocios, puede significar el éxito o el fracaso.

Implantar una transformación semejante implica que las entidades deben crear unacultura de innovación, de apertura al cambio, y con la posibilidad para tomar riesgos calculados. Es decir, tienen que estar preparadas para cometer errores y corregirlos sobre la marcha para seguir avanzando.

A la vez, los directivos deben estar listos para liderar los nuevos equipos de trabajo. Y a la vez comprender que se tratará de un proceso contí­nuo, y no un proyecto con un inicio y un final.

Según ManpowerGroup, el cambio tiene que comenzar en los niveles superiores. Sin embargo, incluso las organizaciones que están a la cabeza manifiestan que tanto su proyección de liderazgo como sus lí­deres existentes aún no están preparados para afrontar por completo los desafí­os de la transformación digital.

Los retos de cambiar la mentalidad y las habilidades, incluida la resistencia a nuevas formas de trabajar e incluso sentirse abrumado por la complejidad, previenen que muchas organizaciones logren una efectiva transformación digital.

Solo un 47% de los CEO inició esta innovación en sus negocios, principalmente en medios de comunicación, servicios financieros, comercio minorista y sectores de la salud.

Aunque también el 89% de los lí­deres empresariales está planificando, probando e implementando iniciativas digitales.

Otro 34% ya observó una contribución al crecimiento de su negocio.

No todo está perdido

Por más que muchas veces así­ parezca, la transformación digital no tira por tierra todo lo hecho hasta ahora. Según ManpowerGroup, el liderazgo del futuro no consiste en reemplazar todos los atributos de efectividad de base.

En cambio, se aplica la regla 80/20: el 80% de las competencias y facilitadores que siempre generaron que los lí­deres sean efectivos, se mantienen iguales. El otro 20% se compone de las capacidades que antes no eran tan necesarias, pero que ahora resultan esenciales para lí­deres modernos y del futuro.

Entonces, indica la mencionada consultora, la solución no consiste en intercambiar el equipo directivo actual por lí­deres “Millennials”. Los desafí­os hacen que la experiencia acumulada de los jefes sea más intensa, pero no menos importante.

Desarrollar las habilidades crí­ticas y las capacidades de formación de los lí­deres actuales, mientras se los motiva a convertirse en “NextGen”, será un requisito para que las organizaciones puedan transformarse. Además de tener los habilitadores naturales adecuados, todos deben demostrar curiosidad y capacidad de aprendizaje junto con habilidades digitales y experiencia.

La poderosa combinación entre lucidez, adaptabilidad, resistencia y dinamismo constituye una base sólida para la creación de lí­deres efectivos. Los atributos que siguen siendo necesarios son los siguientes:

– Adaptabilidad: sentirse cómodo frente a la ambigí¼edad, complejidad e incertidumbre.
– Dinamismo: tener deseo, energí­a y “hambre de éxito”.
 Resistencia: ser altamente resistente, tenaz y tener tesón.
– Lucidez: ser curioso intelectualmente, agudo y un aprendiz continuo.
– Capacidad de aprendizaje y curiosidad: en un mundo de disrupciones veloces y frecuentes, las nuevas habilidades surgen tan rápido como otras se vuelven obsoletas. Lo que sabes es menos importante que lo que puedes aprender.

Los lí­deres también deben tener una comprensión de las habilidades técnicas requeridas para transformar efectivamente su negocio. Deben rodearse de expertos y tomarse el tiempo para mantenerse informados acerca de las últimas tendencias, desafí­os y oportunidades que enfrenta su organización.

Por otra parte, el 20% compuesto de nuevas capacidades implica una base sólida de habilidades tradicionales de liderazgo y ser capaces además de demostrarlas consistentemente

Los titulares de empresas deben ser capaces de liberar el talento, atreverse a liderar y acelerar el desempeño. Es posible mejorar los conocimientos de los lí­deres existentes y elevar sus capacidades, así­ como ampliar sus habilidades, integrando el grupo de talento con lí­deres digitales de otras empresas que se encuentren en etapas más avanzadas, según sugiere ManpowerGroup.

Liberar el talento

Los lí­deres efectivos necesitan acelerar el rendimiento atrayendo y desarrollando talento de alto potencial desde dentro y fuera de la organización. Deben construir una cultura que fomente la carrera continua para el desarrollo de los individuos y proporcione empleados con un sentido de propósito. Para el éxito de los lí­deres hoy, resulta esencial construir confianza en el liderazgo.

Acelerar el rendimiento

Lograr un desempeño sostenido requiere de lí­deres digitales que puedan equilibrar las estrategias a corto plazo para el desarrollo empresarial. Los lí­deres exitosos ayudan a que los empleados entiendan la importancia de su papel en ayudar a que la organización alcance sus metas y en defender la colaboración multifuncional.

Atreverse a liderar

Se espera que los mandos medios apoyen el cambio, sin embargo a menudo se encuentran atrapados entre objetivos comerciales ambiciosos y procesos que no son óptimos. Equipar a los lí­deres de niveles medio para fomentar la innovación, arriesgarse y tomar decisiones valientes es vital para una transformación efectiva.

Por último, ManpowerGroup reconoce que, para triunfar en la era digital, los lí­deres empresariales deben combinar lo mejor de la inteligencia humana y mecánica, para crear una empresa inclusiva, habilitada para la tecnologí­a y con visión de futuro.

Ser padre es una bendición; una de las razones para vivir más fuertes que encuentro a diario. Me encanta ser padre y disfruto también ver a otros padres en acción.

Pero yendo a lo nuestro, que es emprender, quiero tocar un punto sensible: Los errores que cometemos los padres en la crianza y educación de nuestros hijos y que pueden echar agua fría en el fuego emprendedor del chico.

No hay dudas que todo padre y madre con sentido común anhela lo mejor para sus hijos, tratan de darle la mejor educación posible y dotarlo de herramientas para salir al mundo adulto y transitarlo con éxito.

Yo soy un convencido de que todos nacemos con la capacidad de emprender pero esta capacidad es como un músculo que si no se ejercita y desarrolla se atrofia. Más aún, hace un tiempo escribí una editorial, “Emprender como niños”, que instaba a recuperar la capacidad natural de soñar, animarse, crear, etc.

Por eso, tratá de estar atento de no cometer estos errores que pueden atentar contra el espíritu emprendedor de tu hijo y enfriarlo hasta convertirlo en un esclavo de la frágil seguridad de un salario:

Tu hijo tiene fortalezas: reconóceselas

Los padres solemos cometer el error de pretender que nuestros hijos se conviertan en el alumno modelo, con la creencia (equivocadísima) de que buenas notas es sinónimo de éxito futuro. Con esta pretensión ponemos en riesgo el talento creativo, la facilidad de de relacionarse, la conciencia ecológica, la conciencia corporal y hasta la inteligencia emocional del niño.

¿Ustedes quieren un alumno promedio pero con su potencial en proceso de anquilosamiento?

Tu hijo es único: se respetuoso de su individualidad

Todos en este planeta somos diferente y nacemos con talentos y habilidades personales; por eso cada uno también su propio destino.

Como padres, lo mejor que podemos hacer es ayudar a nuestros sus hijos a encontrar su camino.

Si lo que uno soñaba difiere de lo que el chico quiere, no lo cercene, critique ni desmoralice. Mejor indague un poco sobre la vida de seres que han dejado huella y verá que son muchos “los locos que escribieron la historia”

No se la hagas fácil: dejá que hagan las cosas por sí mismo

Un error muy común que cometemos con nuestros hijos es desligarlos de responsabilidades lo más que podamos, incluyendo los pequeños detalles de la cotidianeidad. Aunque la idea es protegerlos, solo estamos fomentando una incapacidad para enfrentar los retos diarios de la vida y una dependencia de terceros que puede ser nociva en corto plazo.

Asignarle responsabilidades es una caricia estimulante para el autoestima del niño (y una caja de sorpresas para los padres)

Permití que se equivoque

A ningún padre le gusta que su hijo se equivoque. Pocas cosas nos duelen más que ser testigos de su dolor por las consecuencias de sus decisiones (que nosotros consideramos como erróneas). Sin embargo, este un error letal para el emprendedor que todos llevamos dentro. No dejar que el niño tome decisiones, no permitir que se equivoque, coartarle la posibilidad de ser flexible y rectificar, y evitar que sufra consecuencias no es un acto de amor sino un generador de inseguridad, temor y rigidez.

Todos los emprendedores de éxito han necesitado saber tomar decisiones, equivocarse, modificar el rumbo y fracasar como parte de su camino al suceso.

Enseñale a amar el aprendizaje

Aprender no debería ser un camino forzado y lleno de presión. Si el chico crece padeciendo el estudio, probablemente crezca taponando una de las virtudes características del emprendedor: investigar y aprender por cuenta propia. Dejarlo estudiar lo que le gusta es un buen método para que el chico reemplace la obligación por el placer de estudiar.

Apoyalos. No con lo que quieras, sino con lo que necesitan

Nuestros hijos necesitan herramientas para el desarrollo de sus habilidades individuales. Usemos el sentido común y tratemos de darle aquellas que fomenten sus propias Fortalezas y no las que agranden sus Debilidades. A futuro, estarán más preparados para detectar las Oportunidades y las Amenazas.

Una de las decisiones más difíciles que tomarás en tu vida será la de enfocarte 100 por ciento en hacer de tu sueño una realidad. Tal vez hace poco renunciaste a tu trabajo para comenzar tu propio negocio o te acabas de graduar y piensas perseguir tu pasión. De cualquier forma, ahora es cuando realmente comienza tu viaje.

Necesitarás superar varios obstáculos internos y externos que inevitablemente se cruzarán en tu camino. Tarde o temprano tendrás dudas sobre tu habilidad para tener éxito y varias personas te dirán que tu idea no es buena. Dudarás de ti mismo y eso está bien.

Todo líder icónico, desde Thomas Edison hasta Michael Jordan, ha sentido esta incertidumbre de una forma u otra. La diferencia entre aquellos que perseveran de los que se rinden es que están mentalmente preparados para cruzar la línea de éxito. En otras palabras, aceptan lo peor que inevitablemente llegará a su vida y tendrán la fortaleza para continuar.

Cualquiera puede tomar la decisión de comenzar. Aquí hay siete reglas importantes que debes seguir para mantener vivo tu sueño:

1. Siempre tendrás más oportunidades

Ya sea que tengas 20, 30 o 40 años, tienes toda la vida para triunfar. Arianna Huffington creó el Huffington Post cuando tenía 55 años de edad y hoy es uno de los sitios web más exitosos en el mundo. Cualquier cosa es posible.

2. Sé paciente

Alcanzar una meta a largo plazo toma tiempo. Es así de simple. No caigas en la trampa de creer que todos los casos son como Facebook o Snapchat.

3. No te vendas por tan poco

Cuando las cosas se ponen difíciles, es natural perder la confianza en ti mismo. Serás más fuerte mental y físicamente cuando te des algo de crédito. Una cosa es lo que tu mente esté predispuesta a hacerte creer y otra el dolor que realmente puedes soportar.

4. Experimenta, experimenta, experimenta

Ve el fracaso como otra forma de tener éxito, no como un callejón sin salida. Hay un número interminable de formas de encontrar la solución a tus luchas, tu misión es experimentar con estas hipótesis lo más rápido que puedas.

5. Juega algo más grande que tú

La gente normalmente usa la frase “fíngelo hasta que lo logres”, lo cual puede hacer que muchos se equivoquen. Yo personalmente veo esto como aceptar en lo que podría convertirme un día en lugar de hacerle caso a las barreras que nos ponemos a nosotros mismos.

6. Compárate contigo mismo

La única persona a la que deberías superar todos los días es a ti mismo, a nadie más.

7. Acepta tus momentos más difíciles

Cuando las cosas están mal, siempre habrá una luz al final del túnel. Las invenciones más grandes tuvieron que pasar por varios retos antes de alcanzar la grandeza.

Hace algún tiempo, me pidieron que elaborase un position paper sobre las perspectivas de la entrada de Netflix en España, en el que ofrecía un panorama sensiblemente más optimista que el habitual en el momento entre los analistas de mercado.

Esta semana, la compañía ha presentado unos resultados financieros espectaculares, cimentados sobre todo en un incremento de más de 5.2 millones de suscriptores, con un crecimiento obtenido sobre todo a nivel internacional: los suscriptores que ven contenidos en Netflix fuera de los Estados Unidos ya superan a los domésticos.

En España, Netflix ya alcanza el 3.4% de los hogares, dobla su cifra de suscriptores durante el último año, y es el único jugador en ese mercado que sale en la foto con un crecimiento significativo.

El crecimiento de Netflix está asentado sobre una orientación con una marcadísima vocación de largo plazo. Construir la primera cadena de televisión verdaderamente global no es algo que pueda hacerse en un balance previsional a cinco años: las expectativas de la compañía para 2017 eran unos resultados negativos de 2,000 millones, los últimos resultados las incrementan hasta los 2,500 millones, y la idea no solo es que continúe generando flujos de caja negativos durante muchos años, sino que ese sea el indicador de su enorme éxito.

Las evidencias son claras: en la construcción de los nuevos mercados globalizados, quien quiera peces tiene que mojarse…

A cambio, la compañía se ha convertido en todo un fenómeno cultural mundial: su escalada en términos de la popularidad de sus contenidos de producción propia, reflejada en la progresiva relevancia de los mismos en indicadores como las nominaciones a los premios Emmy, tema sobre el que ya escribí el pasado año, continúa claramente este 2017: las compañías tecnológicas acaparan ya un tercio del total, con 91 para Netflix, 18 para Hulu y 16 para Amazon, y tan solo Netflix, que se acerca a duplicar las 54 nominaciones del año anterior, obtiene más nominaciones que la combinación de las cadenas clásicas norteamericanas ABC, CBS y Fox.

¿Qué convierte el éxito de Netflix, cuyas acciones crecieron ayer más de un 10% para alcanzar su máximo histórico y ofrecerían un rendimiento de más de un 15,000% a un inversor que las hubiera adquirido en su salida a bolsa en mayo de 2002, en algo predecible? Simplemente, la evidencia de que la compañía entiende bien lo que implica la construcción del mercado global que proporciona internet.

Cuando Netflix comienza, en el año 1997, como compañía dedicada al envío de DVDs a través del correo ordinario, era simplemente una historia interesante cimentada en una tecnología, la del DVD, que permitía enviarlos de manera razonablemente eficiente en un sobre.

Cuando sus fundadores entienden que internet cambia el mundo y ofrece un canal infinitamente más eficiente en términos de velocidad y ancho de banda, la compañía sale a bolsa, capta los ingresos necesarios para su expansión, y se lanza a un canal que, en aquel momento, suponía una amplia gama de dificultades: el ancho de banda requerido para una transmisión con una adecuada calidad aún estaba lejos de estar garantizado, la tecnología utilizada para salvar esas limitaciones era compleja y con un desarrollo impredecible jalonado por numerosas polémicas, y la industria era un auténtico galimatías de acuerdos de distribución, exclusivas y ventanas de explotación absurdas.

Ahora, Netflix es la novena de las compañías mundiales de internet por ingresos, está valorada en unos 42,000 millones de dólares, es una potencia en términos de una producción propia que desarrolla con un adecuado balance entre lo local y lo global, y cuenta con un sistema de recomendación puntero que le permite inspirar la forma en la que genera y distribuye contenido.

Claramente, es la compañía que ha sabido entender lo que supone la producción y distribución de contenidos de entretenimiento en el siglo XXI, y lo que hay que invertir para construir una posición sólida en ese mercado completamente redefinido.

Los competidores locales o que abarcan unos pocos países ya no cuentan de cara al futuro porque carecerán de las economías de escala suficientes para capitalizar una posición suficientemente sólida en el mercado, y los clásicos de toda la vida, con la posible excepción de una HBO que al menos lo intenta con cierta dignidad, no están siendo suficientemente ágiles como para obtener una posición suficientemente consolidada.

El negocio de los contenidos del futuro pertenece a compañías como Netflix, Amazon, Hulu y unas pocas más que entiendan ese modelo global y sepan explotarlo con la dimensión que precisa.

¿Predecible? No lo sé… a mí, en su momento, sí me lo pareció. Y definitivamente, un caso digno de estudio.

¿Los emprendedores más exitosos son jóvenes? ¡Falso!

Aunque en general se cree que los emprendedores de negocios legendarios son aquellos que alcanzaron el triunfo antes de los 25 años (como Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg), la realidad es que la mayoría de los fundadores de startups están alcanzando ese momento de plenitud empresarial a la edad de 45 años.

Así lo descubrió un estudio publicado en el Harvard Business Review que analizó los daros demográficos de emprendedores con base tecnológica que han obtenido alguna patente, han recibido capital de riesgo o emplea trabajadores de carreras relacionadas con las ciencias.

Según los investigadores la edad para alcanzar el triunfo en las empresas relacionadas con software y aplicaciones es en promedio de 40 años, (aunque fundadores más jóvenes no son raros). No obstante, los emprendedores en industrias como el petróleo y gas o biotecnología, la edad promedio es más cercana a 47 años.

El estudio también arrojó que muchas de las startups que más resuenan en los ecosistemas emprendedores más robustos del mundo, como Silicon Valley, fueron iniciadas cuando sus fundadores tenían más de 45 años. Este patrón de edad se repite en las empresas que salen exitosamente a cotizar en el mercado de valores.

En otras palabras, cuando observa las empresas más exitosas, la edad media de fundador aumenta, no disminuye. En general, la evidencia empírica muestra que los empresarios exitosos tienden a ser de mediana edad, no jóvenes. En resumen: entre aquellos que han comenzado una empresa, los empresarios de mayor edad tienen una tasa de éxito sustancialmente mayor.

Las causas parecen ser muy variadas, pero se resumen a un factor fundamental: experiencia laboral. Los emprendedores con al menos tres años de experiencia laboral previa en la misma industria que su startup tienen un 85% más de probabilidades de lanzar una startup de gran éxito.

Este resultado contradice la creencia generalizada que asegura que el emprendimiento es solo algo para las personas más jóvenes.

¿Y Steve Jobs, Bill Gates y todos los demás?

El estudio encontró que si bien las empresas de leyendas como Bill Gates, Steve Jobs, Jeff Bezos o Sergey Brin y Larry Page nacieron cuando ellos eran más jóvenes, las tasas de crecimiento de sus negocios en términos de capitalización de mercado alcanzaron su punto máximo cuando estos fundadores eran de mediana edad. Por ejemplo, Steve Jobs y Apple introdujeron la innovación más lucrativa de la compañía, el iPhone, cuando Jobs tenía 52 años y la tasa de crecimiento de la capitalización futura de Amazon fue más alta cuando Bezos tenía 45.

Posiblemente uno de los problemas más frecuentes en las organizaciones no sea la ausencia de ideas o proyectos, sino la capacidad de mantener la motivación de la gente para llevarlos adelante. Ante esto, solo los líderes realmente eficaces serán quienes triunfen en ese desafío.

Luego de haber entrevistado, analizado y observado la conducta de muchos de ellos, aquí les dejo sus principales enseñanzas.

1. Resetear cada tanto

Tal como sucede con las computadoras, a las que cuando se tildan hay que reiniciar, lo mismo debe ser hecho con los equipos. Periódicamente hará falta rever algunas normativas, revisar objetivos o ajustar algunos miembros y sus relaciones.

No está mal este “volver a cero” ya que no equivale a regresar al principio, sino más bien a reformular radicalmente aquello que lo amerite. En sentido inverso, corresponde a un acto suicida el obsesionarse con un respeto incondicional a lo planteado primeramente, y aferrarse a ello tal si fuese un libro sagrado.

2. Dejar que fluya la comunicación. ¡Pero conducirla!

Es falso que el mero hecho de confesar aquello que a uno aqueja es en sí mismo un acto curativo.

Si bien Freud, con la creación de la catarsis como herramienta terapéutica logró grandes avances, es necesario decir ahora que los problemas no se resuelven solo hablando.

La recomendación aquí, basada en la experiencia analizada de múltiples líderes exitosos, indica la necesidad de generar un espacio en el que la gente pueda efectivamente manifestarse y comentar todo aquello que le parezca importante (incluidos sus problemas).

Pero es igualmente vital que esa comunicación sea conducida por vías saludables, es decir, evitar el camino hacia la queja y guiarla hacia propuestas y soluciones capaces de ser aplicadas en la organización. De lo contrario solo tendremos grupos de autoayuda y no equipos de trabajo eficaces.

3. No confiar solo en los método

Para toda organización es indispensable contar con métodos de trabajo y eso implica mejorar permanentemente sus procesos de gestión.

Nociones como las de planificación, fijación de objetivos, controles periódicos, entre otras, son la condición de toda organización moderna. Sin embargo, esto no debe confundirnos y hacer que nos olvidemos de las personas.

Los métodos son buenos en tanto y en cuanto estén de nuestro lado. Fundamentalmente, tenemos que ser plenamente conscientes de que son aplicados por personas y como tal estas son falibles. En consecuencia, para lograr resultados extraordinarios y sostener la motivación resulta clave monitorear permanentemente a las personas más allá de lo que mandan las planillas Excel.

4. Afiliación y sentido de pertenencia

Fue Abraham Maslow el que en la década del 50 mostró con claridad en su pirámide de las necesidades que el sentido de afiliación resulta vital para todos los seres humanos.

Una de las cosas que he comprobado a través del tiempo es que el descenso en el entusiasmo de los equipos, a veces tiene que ver con el debilitamiento de sus lazos.

Por lo tanto, el líder, si quiere mantener vivo el deseo de los miembros, debe estar perfectamente seguro de la salud de sus vínculos. En este sentido, resulta muy útil la conversación periódica con cada uno y la observación de los comportamientos grupales. Si detectamos que algo no anda bien, debemos tomar cartas en al asunto, aprontando su resolución.

5. Echar una pizca de competitividad

Cada vez que me preguntan si es bueno generar competencia entre los colaboradores mi respuesta siempre es la misma: “Todo depende de en qué medida”.

Si bien no hay una regla universal aplicable, sí puedo afirmar que una competencia interna dentro de determinados límites, controlados, resulta una interesante herramienta para despertar a quienes se hallan inmersos en su tibia zona de Confort dado que a nadie le gusta sentirse menoscabado o salir mal puntuado en el ranking grupal.

6. Detonar el orgullo grupal

El orgullo es un sentimiento capaz de generar una alta cohesión grupal y además, lograr que las personas realicen un esfuerzo extraordinario.
Cuando un competidor nuevo se instala cerca de nosotros o un cliente pone en duda nuestra calidad de producto o servicio, el líder debe utilizar estas cuestiones para apalancar la autoestima grupal. Así, podrás ver cómo el equipo anteriormente mediocre se transforma paulatinamente en una construcción superior.

7. Crea islas en el océano

Es usual que los miembros del equipo consideren titánica su tarea, viendo a sus metas como el
horizonte en el mar: siempre lejano. Entonces, es conveniente detenerse en mojones que permitan un descanso, pero en simultáneo valorar el camino hasta allí recorrido.

Como ejemplo, muchos corredores de fondo utilizan como técnica de fortaleza mental pensar en los kilómetros ya pasados antes que a los que aún faltan atravesar. Concretamente, si se plantean objetivos anuales, es bueno utilizar reuniones periódicas en las que se destaquen los avances hasta allí conseguidos.

8. Prestar atención a sus problemas cotidianos y ser práctico para resolverlos

Pienso que uno de los errores más frecuentes en el liderazgo es minimizar la importancia que los colaboradores atribuyen a sus dificultades. Si entiendes esto con detenimiento, podrás enfocarte positivamente en las soluciones, antes que a quejarte por su posible falta de visión o tendencia a la queja.

9. Ampliar su espectro de saber, generando instancias de aprendizaje.

¿Cómo y cuánto debe saber un empleado para hacer bien su tarea?

Esta respuesta únicamente podrá ser respondida si tenemos claros sus descriptivos de puesto. Sin embargo, es vital concientizarse que ese saber no se agota en el cargo actual. Por ende, si el colaborador tiene la oportunidad de ir a cursos aparentemente no relacionados con su actividad actual se sentirá apreciado por la empresa.

Un ejemplo de esto es enviar a una persona de logística a un curso de Gestión de proyectos o a un personal de ventas a uno que enseñe a dominar planillas de cálculo.

10. Fomentar espacios de trabajo comunes, evitando el aislamiento

Tal como decía más arriba la noción de comunidad permite sentirse parte de algo mayor. El hecho de sentir que hay otros compañeros atravesando situaciones similares a la nuestra, ya sea compartiendo éxitos o dificultades, nos brinda un bienestar emocional y una red de contención mutua.

11. Permitir el desarrollo de la expresión individual

El trabajo en equipo supone una paradoja en sí mismo: por un lado es la apología de la individualidad, y por el otro exige estándares comunes de actuación. Acerca del primero de esos puntos, el líder debe proporcionar los espacios propicios para que cada quien pueda manifestar sus ideas y sobre todo tomar decisiones de forma autónoma, aunque eso implique criterios diferentes a los colectivos.

El líder debe lidiar con esta contradicción, evitando el falso dilema entre lo individual y lo grupal. Debe, en síntesis, aprovechar la potencia individual y encauzarla hacia el equipo. Solo de esta forma se logrará un real fenómeno sinérgico.

La edad media idónea del emprendedor es de 45 años, así lo dice un estudio realizado recientemente por Harvard Business Review sobre los pequeños negocios de Estados Unidos, el país por excelencia del emprendimiento. Los datos que reflejan este informe desmienten la creciente creencia de que el emprendedor solo puede ser joven.

De hecho, la edad promedio del total de nuevos empresarios que fundaron una pequeña empresa es de 42 años, aunque el estudio incide en que, en este caso, son pequeños negocios sin una gran oportunidad de crecimiento.

Es decir, actividades tradicionales en las que la competencia es muy grande, como “tintorerías y restaurantes”, explica el informe de la prestigiosa universidad. Sin embargo, los emprendedores de 45 años son los que más posibilidades tienen de crear una startup de base tecnológica de éxito, lo que acaba con el mito de que solo pueden triunfar los jóvenes emprendedores.

Desmintiendo el mito del joven emprendedor

“Cuando analizamos a los fundadores que han ganado premios TechCrunch en la última década, la edad promedio en el momento de la fundación era de solo 31 años”, señala Harvard Business Review. Sin embargo, Paul Graham, cofundador de Y Combinator, comenzó a grabar las entrevistas que él y sus socios sostenían con emprendedores con el fin de invertir en sus proyectos.

Al revisar las imágenes, se centró en aquellas que mantuvo con startups que posteriormente habían fracasado con la intención de aislar los patrones que presagiaban una mala inversión, a los que denominó como “predictores negativos”. Es aquí cuando se concienció de la existencia de una tendencia que solo afectaba a sus intereses de inversión: los socios tendían a ser recelosos de los emprendedores más mayores.

“El punto de corte en la cabeza de los inversores es de 32 años. Después de los 32, empiezan a ser un poco escépticos”, bromeó Graham en la presentación de uno de sus proyectos. A lo que añadió que “puedes ser engañado por cualquiera que se parezca a Mark Zuckerberg”.

En este sentido, Harvard Business Review se centró en el estudio de negocios que tienen un espíritu más cercano al emprendimiento en alta tecnología, utilizando una serie de indicadores como si la startup obtuvo una patente, si recibió inversión de capital de riesgo o dónde estaba ubicada la empresa. Teniendo en cuenta estos parámetros, el informe concluyó que la variación de la media de edad entre los emprendedores de los distintos sectores de actividad es significativa.

Así, en las startups de softwares informáticos, la edad promedio es de 40 años. Hay una falta de emprendimiento juvenil en otros sectores como el del petróleo, el gas o la biotecnología, donde la media de edad alcanza los 47 años.

Asimismo, Harvard Business Review destaca que las startups tecnológicas que más han triunfado a nivel mundial fueron fundadas por emprendedores de 45 años. Del mismo modo, el patrón de edad se repite en startups que crecieron hasta llegar a cotizar en el mercado de valores.

Por otro lado, el informe también demuestra que la edad es similar en las empresas que lograron el crecimiento de ventas más rápido. Es decir, los datos manifiestan que los emprendedores de éxito suelen ser de mediana edad.

¿A qué se debe el éxito de los emprendedores cuarentones?

Harvard Business Review ha explicado que “aunque hay muchos otros factores que pueden explicar la ventaja de la edad en el emprendimiento, encontraron que la experiencia laboral juega un papel crítico”.

En comparación con los emprendedores que no tienen una experiencia laboral muy amplia, aquellos con, al menos, tres años de oficio en la misma industria tienen un 85% más de probabilidades de crear una startup de éxito.

Es típico, en la ciudad de Buenos Aires, que en los días de lluvia, aparezcan en las esquinas céntricas vendedores de paraguas, aprovechando la oportunidad de vender dicho artículo a quienes están obligados a caminar en esas circunstancias climáticas, sin poseer el dichoso protector ante el agua. Ese era mi caso. Por cuestiones laborales tuve que desplazarme por el centro, en un día muy lluvioso, y como comenté, sin paraguas.

Al salir del subte, y por precaución de no quedar empapado, me acerqué a un muchacho que tenia dos tipos de paraguas, unos más largos que otros, de precios distintos. De eso me entere al preguntarle. Intentando sacar algún provecho y obtener descuento pese a lo adverso, para mi, de la situación, el muchacho me miró a los ojos, y de modo directo y sin dudar, me respondió: “un hombre vestido así, con saco, y casado, me pide un descuento por un paraguas?”

La sorpresa, el impacto, fue tal, que sonreí ante la respuesta del vendedor, y le pagué sin hacer ningún comentario. Casi con el deseo que ningún conocido haya sido testigo del diálogo: Un chico me había dado más de una lección de venta y negociación.

En un instante, reconoció mi necesidad y situación de compra, tipo de cliente, manejó una objeción, eludió con elegancia el pedido de descuento en el precio, sin conceder nada respecto al mismo, demostró capacidad en la comunicación, transmitiendo sus ideas con claridad y amabilidad.

Quiero compartir algunas reflexiones a raíz de esta anécdota, que pueden ilustrar aspectos de la venta, la negociación y el manejo de los precios:

La necesidad y la urgencia

Todo producto y servicio representan la solución que aportan, en determinada circunstancia. Pero el valor no esta dado solamente por esto, si no que además la situación de compra, la circunstancia, la necesidad sobre dicha solución, tienen gran importancia a la hora de tomar la decisión.

Por eso, tenemos que conocer este aspecto con antelación, obtener información sobre las circunstancias del otro, para un manejo adecuado de la situación, de modo de no caer en respuestas automáticas y prefabricadas. Manejamos esas variables? Las conocemos? O somos presa fácil de nuestra propia necesidad y urgencia?

El valor percibido

Vale lo mismo encontrar una bebida refrescante en un lugar desierto, que en una playa poblada con diferentes opciones? El valor percibido, en función del contexto, como el descripto en el punto anterior, es definitorio para saber cuanto cuesta algo. Es otro aspecto a considerar, para no estandarizar precios, y así maximizar beneficios.

Cuanto saben nuestras empresas sobre esta cuestión y lo aplican? Es típico manejar costos y porcentajes de supuestas ganancias aplicados por igual a todo, sin embargo, perdemos de vista aspectos sensibles como lo descripto. Nuestro vendedor se hallaba en el momento y lugar justo, hacemos lo mismo para captar y fidelizar clientes?

Quien tiene el poder

El cliente tiene razón? alguien tiene razón? O se trata de comprender las razones de cada uno? Quien maneja la entrevista? Nuestro vendedor de paraguas, intuitivamente, lo sabía: el que pregunta maneja la entrevista.

Ante mi cuestionamiento de precio, supo desbaratarlo con una pregunta simple, producto de la observación: “un hombre vestido así, con saco, y casado, me pide un descuento por un paraguas?” Preguntar es la habilidad más importante, fruto de la cual personalizamos la relación y encontramos vías de acercamiento con los clientes.

Saben indagar nuestras empresas? Conocen sus clientes? Los observan y “espían” en sus modos de compra y uso? En el ejemplo, el vendedor utilizo sus sentidos para sacar conclusiones sobre su potencial cliente, y las aplicó en el momento oportuno.

Conocer al cliente

Esto deviene del punto anterior. Ante el cambio de época que vivimos, con la velocidad que se producen los hechos, la horizontalización de las relaciones, el funcionamiento en red, no nos podemos dar el lujo de ser ciegos y desconocer al cliente, uno por uno, y construir trajes a medida, siendo flexibles.

En el ejemplo, se hace evidente como en segundos registró mi vestimenta y situación “civil”, para relacionarse y construir argumentos válidos. Nos entrenamos en estos temas? Observar, construir argumentos personalizados, nos permitirá generar relaciones en el tiempo, en una época donde la lealtad depende de factores que controlamos cada vez menos.

Ley de escasez y variedad

Es una regla de las negociaciones. Quien las logre usar en su favor, tendrá mas chances de verse favorecido en un proceso de negociación. La percepción de valor, el deseo sobre un objeto, está relacionado con la idea que nos hacemos respecto a si es escaso el mismo, y la variedad y posibles opciones que tenemos en una situación determinada.

Tener información sobre estas cuestiones es clave. El vendedor de la anécdota lo hizo valer: aunque había otros en diferentes esquinas, supo sacar provecho de mi necesidad. Acaso tenia sentido seguir buscando, a riesgo de mojarme? Las empresas, se generan condiciones que les permitan mejorar su situación manejando a su favor la escasez y la variedad, o son pasivas ante la urgencia y las condiciones que ponen los otros?

Manejo de objeciones

Las objeciones, las diferencias, las excusas, la resistencia a comprar y pagar, son moneda corriente. Enojarnos con ellas no aporta, nos hace vulnerables y perdemos capacidad competitiva. Un cliente necesita sentirse importante, reconocido, y el manejo de conflictos y objeciones es central para lograrlo. Con delicadeza y firmeza, nuestro actor supo resolver un planteo e inhibir nuevas dudas.

Pero en general, como administramos las diferencias? Somos eficaces, sabemos anticiparlas, preservando la relación en el tiempo? Es una tarea del conjunto de personas que tienen contacto con el cliente. La habilidad de negociación es fundamental como herramienta de gestión y cuidado de las relaciones comerciales, que son un capital difícil de conquistar, y fácil de perder.

Cuánto vale un paraguas?

Hacer política de precios, saber segmentar según criterios que permitan maximizar beneficios a partir de conocer los clientes, sus modos y circunstancias de compras, es clave para crecer y ser rentables. Lo hacemos? Lo ponemos en practica? Mas todavía, sabemos del tema?

O nos dedicamos a trabajar en piloto automático, y a los sumo a ser uno más que entra en la guerra por el precio más bajo, y por lo tanto, estar mas cerca de dejar de ser competitivos y desaparecer? Agregamos valor como empresa, o somos uno más?

Conocimientos y criterios que provienen del neuromarketing y la venta relacional, son un aliado poderoso para mejorar la performance empresaria, no ser ciegos y perder oportunidades, manejándonos con metodologías sin vigencia.

Los desafíos del contexto, siempre incierto, nos obligan a repensar nuestra gestión. Muchas de las preguntas aquí planteadas, y otras, tienen respuesta. Tenemos disponibles técnicas y herramientas nuevas en las que entrenarnos, para mejorar las habilidades del conjunto, crecer con inteligencia y ser sustentables en el futuro.

Te escribo a ti, porque todavía no te has dado cuenta de que las flores te esperan y los pasos por dar también. A ti que caminas sin pensar que caminas y hueles sin notar el olor, ni la sustancia, ni la verdad que subyace en cada pequeño pedazo de tu vida.

Te escribo a ti porque, en el fondo, me escribo a mí. Porque sin hablarte de lo que siento, no puedo sentirlo y sin compartir mi verdad no puedo llamarla por ese nombre… Porque un día me perdí entre las rocas y no veía el mar, pero siempre estuvo. Porque he tenido tanto miedo de tener miedo que dejé de notarme las manos y empecé a culpar a la vida de lo que realmente me hacía yo…

Porque me inventé unas normas rígidas para meterme en vereda y cada vez que no cumplía me castigaba con desamor… Y construí una vida a golpe de pensamientos amargos e insistía en probarlos una y otra vez esperando que el resultado fuera dulce, sin querer darme cuenta de que era imposible que de aquellas ideas gastadas y oscuras saliera nada capaz de brillar.

Te escribo para que te consientas salir del redil y pintar más allá de la línea que te han trazado, que te has trazado… Para que te permitas caer sin reprocharte y te des cuenta de que todo tiene sentido y nada es casual… Te escribo a ti porque así me lo recuerdo para no volver a ese mundo en el que todo era sombra y parecía estar contra mí, cuando no era más que yo.

Te escribo a ti porque ya eres perfecto y lo ignoras. Y vas por ahí buscando retos que no te apasionan para demostrar al mundo que vales la pena, para demostrarte a ti que eres digno, que mereces lo que deseas… Porque te sientes mezquino y desgajado de algo grande, de algo hermoso, de algo grande y no quieres ni soñar volver a ti.

Te escribo para dejes de hacer listas de objetivos estériles y empieces por tenerte como norte a ti mismo… Porque si consigues perdonarte y aceptar todas tus fibras y debilidades maravillosas, no habrá camino que no goces, ni sueño que no alcances, no habrá meta que se te resista a llegar… No habrá metas, habrá vida. Pedazos de vida cubiertos de la satisfacción de estar en ti, sin que nada te pese ni te rompa.

Te escribo a ti porque quiero que sepas que nada te va a romper si no te dejas, que no hay nada ahí a fuera que perturbe tu sueño si estás en ti. Te digo esto después de mil noches sin tregua apostada en mi alma, haciendo guardia por si desfallecía, vigilante y agotada por querer llegar, por querer ser, por querer parecer, por querer demostrar… Te digo esto porque no supe dejar de controlar al mundo ni soltar a tiempo y me quedé sin sustancia durante un siglo y sólo puede volver después de renunciar al control.

Te escrito a ti porque sé que puedes, que para ti hay un cielo de tardes sin prisa, de mañanas repletas de entusiasmo, de momentos perdidos mirando los pequeños detalles que hacen que la vida sea vida… Y que son ganados a un tiempo que pasa, sin apenas darse cuenta.

Te escribo porque para contarte que antes de salir de mi lado absurdo tuve que borrar mis necesidades inventadas y darme cuenta de que no era libre porque así lo había elegido…Porque había diseñado para mí una vida de tormentos y culpas y había decidido firmemente no amar lo que era ni aceptar nada de lo que sucedía… Porque era esclava de mis circunstancias y esperaba que el mundo me trajera la salvación que yo me negaba a darme…

Porque busqué mi salvavidas ahí a fuera cuando lo llevaba dentro para no ahogarme en un mar que yo había decidido que era hostil cuando en realidad sólo era mi reflejo….

Te escribo a ti porque te esperan mil puertas cerradas y sólo tienes que abrirlas y decidir que estás. No necesitas ganar ninguna partida, ni librar ninguna batalla… No hace falta que te cuelgues medallas ni rompas ningún techo, ni camines por ningún abismo… Haz lo que quieras, lo que sientas que te hace feliz, lo que nunca has hecho porque no te atrevías y te queda pendiente, haz lo que nunca te cansa… Y jamás estarás cansado de nada.

Ama ahora esta decisión de estar, de sentir, de dejar de pensar si debes o no, de dejar de planear si encaja o no encaja, de dejar de creer que puedes o no puedes.

Te escribo porque ahora sé que no entendía nada, que me buscaba coartadas para herirme y razones para no seguir… Que miraba lo hermoso y veía el dolor, que juzgaba sin parar para no dejar de juzgarme, que buscaba la perfección para encontrar un amor que siempre me había negado. Te escribo a ti porque ahora noto que no necesito entender nada, tan sólo sentir y amar, saber que pase lo que pase estaré aquí conmigo.

Te escribo a ti porque he encontrado un rincón donde nada es tan complicado, donde no se exige nada, donde se respira sin ansia y baila sin prisa… Un lugar donde no hace falta ir con nada más que ganas de existir plenamente y soltar el dolor acumulado por no haber sabido antes que acumularlo no valía la pena… Un lugar donde soltar la culpa de no haberse dado cuenta de que no había culpa, en realidad.

No está escondido, ha estado a la vista siempre, sólo hacía falta mirar con esos ojos desnudos de rabia por no saber mirar, con los ojos del que ya no necesita parecer, con los ojos amar al mar sea como sea porque ya es como debe siempre.

Te escribo a ti por si has decidido que estarás en paz pase lo que pase. Que así sea…

El Dalai Lama dijo una vez: “Uno de los secretos de la paz interior es la práctica de la compasión”.

Probablemente te hayan enseñado sobre la importancia de ser compasivo desde la infancia. La mayoría de nosotros tenemos. Pero para algunos, la compasión no es algo que sientan que le deben a los demás. ¿Por qué dar algo que nunca obtuviste? ¿Por qué intervenir para ayudar en lugar de dejar que “solo se ocupen de eso” por su cuenta?

Nadie explica el “por qué” mejor que David Flood. David es un padre y un orador motivacional de Top Youth Speakers, una organización llena de personas dedicadas a inspirar y educar a los jóvenes de hoy en temas que van desde la intimidación y la salud mental hasta el liderazgo y el desarrollo.

Uno de los poderosos argumentos que da Flood es simplemente que ser compasivo es una actitud que cambia la vida. No solo para ti, sino también para la persona que lo recibe.

Es una de esas situaciones raras donde todos ganan. No tienes por qué ser un gran espectáculo de bondad. Incluso el acto más pequeño puede cambiar el mundo de alguien. Podría ser una sonrisa, un simple cumplido, o llegar a alguien que está solo.

David comparte el único momento que lo hizo cambiar su perspectiva

Después de una infancia difícil propia, David Flood fue invitado a hablar en la escuela de su hijo mayor, Justin, que tiene 17 años y tiene autismo.

Él comienza su discurso con la historia de cuando Justin estaba en la escuela secundaria. Todos los días, David le preguntaba con quién almorzó. Y todos los días, sin falta, su hijo respondía: “Comí solo”.

No solo la respuesta de su hijo fue desgarradora, sino que también trajo viejos sentimientos de cuando David tenía 13 años y le preguntó a su padre con quién iba a cenar el Día de Acción de Gracias, ya que había sido expulsado de la casa debido a su alcoholismo. Su padre respondió: “Probablemente solo vayas a comer en el restaurante, solo”.

En ambos casos, David se preguntó a sí mismo: ¿Por qué alguien tiene que comer solo?

Alcance y marca la diferencia

El objetivo de la historia de David no es hacer que tu o alguien sienta pena por su hijo o su padre. El verdadero mensaje es empujar ese familiar sentimiento de soledad que también puede haber experimentado en algún momento de su vida. Para motivarlo a recordar cómo se sintió y reconocer cuando alguien cerca de ti está solo y necesita ser contactado.

¿No deseas que alguien haya venido y te haya hecho sentir incluido en esa fiesta o durante esos solitarios almuerzos en el trabajo? Ahora tienes la oportunidad de ser esa persona para los demás. Invita a esa persona alejada a que vaya a algún lado, ves a hablar con el invitado incómodo que llegó solo. Sé la persona especial que deseas tener cuando los necesites.

David finaliza su discurso diciendo: “Observa cómo cambia tu vida cuando se preocupa más por los demás que por ti mismo”.

Así que haz tiempo hoy para hacer que el mundo sea un poco más brillante para alguien. Se amable, ten cuidado, se un mejor ejemplo para todos a su alrededor. Te sorprenderás de lo mucho mejor que se convierte tu propia vida.

A veces somos nuestro peor enemigo. La dilación, la duda, la negación y la pereza son solo algunas de las formas en que nos retenemos para lograr el verdadero éxito.

Si bien hay formas de superar la duda y una gran cantidad de consejos sobre cómo tener éxito, a veces simplemente necesitamos un llamado de atención para tomar conciencia del problema y comenzar el cambio.

Estos son los hábitos y rasgos de las personas exitosas versus las personas que se auto sabotean y nunca alcanzan sus metas. Si te encuentras en este último, no lo tomes como un insulto, sino como un empujón bien intencionado (y necesario) para que te concentres en darle la vuelta.

1. No inventes excusas vs. Encuentra una manera de evitar acción

Cuando realmente quieres hacer algo, lo haces realidad. Cuando no quieres hacer algo, inventas excusas.

Se sabe que las personas exitosas nunca dejan que ninguna razón interfiera en lo que desean. Las personas que se auto sabotean dejan que los inconvenientes más pequeños sean suficientes para posponer o cancelar sus planes. Si te encuentras excusando por algo que supuestamente quieres, échale un vistazo más de cerca para descubrir la verdadera razón por la que lo estás evitando.

2. Asume la responsabilidad vs. Culpa a todo lo demás

Siempre hay altibajos en nuestras carreras y vidas en general, pero hay una diferencia clave en la forma en que las personas exitosas y autosabotas los manejan.

Las personas exitosas reconocen lo que salió mal y asumen la responsabilidad de sus fallas. Las personas que se auto-sabotean evitan ser responsables y culpan a casi todo y a todos.

Tener demasiado miedo para aceptar la responsabilidad de sus propias deficiencias hace que parezca indigno de confianza y también le impide aprender de sus errores. Por lo tanto, adáptate a tus fallas y ofrece una solución para que nunca vuelva a suceder.

3. Abrazar el cambio frente al cambio de miedo

El cambio trae nuevos horizontes y nuevos desafíos al juego. Si estás atrapado en tus caminos y rechazas todo lo que va en contra del status quo, nunca aprenderás nada nuevo.

Las personas exitosas adoptan este mundo en rápido movimiento y se adaptan a los cambios que se producen en él. Las personas que se auto sabotean evitan el cambio y prefieren permanecer en la negación.

Intenta abrirte a los cambios no planeados en la vida para tener la oportunidad de obtener una nueva perspectiva o descubrir nuevas oportunidades que nunca supo que existían.

4. Establece metas y planes frente a las cosas que suceden

Richard Branson siempre insiste en que hacer listas de sus ideas y objetivos es esencial para que sucedan.

Esta es la razón por la cual las personas exitosas a menudo llevan un diario o llevan una libreta para que puedan anotar sus metas y convertirlas en planes. Las personas que se auto sabotean dejan pasar sus ideas y simplemente esperan que las cosas “un día” funcionen mágicamente para que sus sueños sean posibles.

Si te aferras a la esperanza en lugar de garabatear tus objetivos, es hora de darte cuenta de que la única forma en que tus sueños sucederán es si haces un esfuerzo. Comienza por escribirlos.

5. Sigue aprendiendo vs. Piensa que lo sabes todo

La psicóloga de Stanford Carol Dweck descubrió que hay dos mentalidades: una mentalidad de crecimiento y una mentalidad fija.

Las personas exitosas adoptan una mentalidad de crecimiento en la que constantemente buscan aprender algo nuevo. Por ejemplo, Elon Musk ya es un genio para muchos, pero se esfuerza por aprender de los demás siempre que puede.

Por otro lado, las personas no exitosas tienen una mentalidad fija en la que no se molestan en aprender nada porque “ya saben lo suficiente”. Si eres tu, inscríbete en un curso o encuentra personas que ya hayan tenido éxito y aprende de ellos.

6. Superar desafíos vs. Renunciar fácilmente

Ningún camino está libre de obstáculos, pero la forma en que lidies con ellos marca la diferencia. Las personas exitosas persisten frente a los reveses, mientras que las personas que se están autosabotando tienden a verlas como “demasiado difíciles” y una razón más que suficiente para darse por vencido.

Cuando aparezca un obstáculo, tómate un momento para diseccionarlo, comprenderlo y encontrar una forma de evitarlo. Tómate un descanso si te sientes abrumado, pero nunca te rindas.

7. Leer constantemente vs. Ver televisión constantemente

Según Business Insider, varios estudios encontraron que leer libros reduce el estrés, aumenta la empatía y la inteligencia, y mantiene tu cerebro fuerte a medida que envejeces. Por el contrario, ver series de TV generalmente incluye bocadillos no saludables y entretenimiento sin sentido. Ninguno de los cuales te ayuda en tu viaje y tampoco beneficia tu salud física.

Esta es la razón por la cual las personas exitosas toman tiempo para leer siempre que sea posible.

Casi el 60 por ciento de los padres en los Estados Unidos dicen que ser padre es una parte extremadamente importante de su identidad, encuentra Pew Research Center.

Aquí hay un vistazo al mejor consejo que Warren Buffett, Bill Gates, Mark Cuban y otras personas de gran éxito han recibido de sus padres.

Warren Buffett: Mantener una buena reputación

El legendario inversor Warren Buffett atribuye su éxito a su difunto padre, Howard H. Buffett. “El mejor regalo que me dieron fue tener al padre que tenía cuando nací”, dice Buffett.

Él agrega que su padre fue su maestro número uno en la vida. “El mejor consejo que me han dado es el de mi padre, quien me dijo que le tomó 20 años construir una reputación y 20 minutos para perderla”, dice Buffett. “Y si recuerdas eso, harás las cosas de manera diferente”.

Bill Gates: Haz cosas en las que no eres bueno

El cofundador de Microsoft, Bill Gates, dice que su padre, William Gates Sr., de 92 años, es el hombre que él aspira a ser. “Admiro especialmente su sentido de integridad. Es una de las personas más sabias y tranquilas que conozco. Y me enseñó mucho sobre cómo pensar”, escribe en Gates Notes.

Cuando Gates era un niño, sus padres lo alentaban a hacer cosas en las que no era bueno. “En ese momento pensé que era algo sin sentido, pero terminó realmente exponiéndome a oportunidades de liderazgo y mostrándome que no era bueno en muchas cosas, en lugar de apegarme a cosas con las que me sentía cómodo”, dijo Gates.

Kevin O’Leary: Los grandes objetivos requieren un trabajo duro

El inversor de ABC “Shark Tank”, Kevin O’Leary, podría no haberse convertido en millonario si su padre no le hubiera ofrecido una frase clave de asesoramiento empresarial. “Quería convertirme en fotógrafo cuando era joven”, le dice a CNBC Make It. “Mi papá me dijo, ‘es un espacio muy competitivo’ y que ‘tal vez deberías aprender a manejar primero un negocio’”.

Su padre hizo la pregunta: ¿Qué estás dispuesto a hacer para ser lo que quieres ser?

“Simplemente no estaba dispuesto a correr el riesgo de todas las tareas y trabajos necesarios para respaldar mi sueño de convertirme en un fotógrafo de tiempo completo”, le dice O’Leary a Business Insider.

Mark Cuban: Disfruta tu juventud

El Co-anfitrión multimillonario del show de ABC “Shark Tank” Mark Cuban dice que su padre, Norton Cuban, le enseñó una de sus mejores lecciones de vida.

“Mi papá lo dice una y otra vez, ‘Hoy eres lo más joven que jamás vas a ser. Tienes que vivir así. Tienes que vivir joven todos los días’. Y eso es lo que trato de hacer “, dice Cuban.

Sara Blakely: A veces tienes que fallar

Cuando la fundadora y multimillonaria de Spanx, Sara Blakely, estaba creciendo, su padre a menudo le hacía la misma pregunta a la hora de la cena: “¿En qué has fallado esta semana?”

“Mi padre, al crecer, nos alentó a mí y a mi hermano a fracasar”, le dijo Blakely al “Squawk Box” de CNBC . “El regalo que me estaba dando es que el fracaso es [cuando no] se está tratando en contra del resultado. Realmente me ha permitido ser mucho más libre al intentar cosas y al desplegar mis alas en la vida”.

Jeff Bezos: Sé ingenioso

Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, ha sido muy privado sobre su educación por su madre y su padre, Miguel Bezos, pero ha reconocido el papel que su abuelo jugó en su vida.

“Fue muy importante para mí, y pasé una cantidad inusual de tiempo con mis abuelos, y especialmente con mi abuelo en el rancho”, recuerda Bezos. “Una de las cosas que es tan interesante sobre ese estilo de vida y sobre mi abuelo es que él mismo hizo todo”.

La principal lección que aprendió de su abuelo fue sobre “ser ingenioso”. Su lema, como recuerda Bezos: “Si hay un problema, hay una solución”.

En la actualidad, se puede dividir a la mayoría de la población de una ciudad, en cinco categorías:

1. Empresario
2. Empleado
3. Emprendedor
4. Desempleado
5. Emperdedor

El empresario, pudo iniciar una empresa, comprarla, o simplemente heredarla. Puede tener socios o no, y va en ingresos desde el macro Slim hasta la micro quesadillera.

El empleado es aquel que es contratado por una unidad (persona, consejo, población) que tiene autoridad sobre él. Puede ser director general, portero o presidente de la nación, no importa la calidad del traje: si alguien lo puede correr, es empleado.

El desempleado es aquel que no tiene trabajo, ni como empresario ni como empleado. No hablamos de culpas o voluntad, es simplemente un estado, que si fuera civil equivaldría a estar soltero.

El emprendedor es aquel que empezó algo, “izó las velas”, se aventuró. El imaginario cree que sólo se refiere a gente con lentes de pasta, blazer grueso con jeans, pelo casi rapado de los lados, camisa de cuadros, trabajando con una Mac sobre una mesa gigante de madera, en un coworking de decoración industrial, pero no… va más allá de ese largo cliché.

El emprendedor es aquella persona que tiene ímpetu por llevar a cabo sus ideas en beneficio de una causa, ya sea en su propia empresa (incipiente o consolidada) o en una oficina como empleado (Colón era empleado de los reyes católicos, aun así, es considerado el emprendedor por antonomasia).

El emperdedor, que es el que nos compete en esta ocasión, es una categoría aparte que sirve también de calificativo en cualquiera de las otras cuatro categorías. Ojo: no hay que confundirse, no se refiere al que emprende y se equivoca, o al que pierde su capital; eso sigue siendo ser emprendedor (aprendiendo). El emperdedor es el que se conforma; el desempleado quejumbroso, pero que no mejora su entorno; el godinez/político que está cómodo y echa risotadas; el empresario junior que es inútil en un puesto de poder.

Si te interesa ser un emperdedor ejemplar, aquí los cinco pasos para llegar muy rápido a serlo:

1. No hagas nada relevante

Donde estás y como estás, estás bien. Tal vez seas de los que creen en el sistema de castas y piensas que, ya sea como paria o brahmán, tienes un lugar asegurado en este universo, y que por lo tanto moverse, proponer y realizar algo nuevo o diferente, puede perturbar el orden. Mejor come esas migajas o explota a tus esclavos, según lo que corresponda a tu casta.

2. Piensa sólo en ti

Entra a tu oficina altivo sin saludar al vigilante de la entrada o a la señora de limpieza, no apoyes al compañero porque va a brillar él y no tú. No pienses en ninguna oportunidad para mejorar el lugar donde trabajas, esas son payasadas… si siempre ha funcionado bien así como está, ¿pa´que le mueves? (tsss).

Tampoco dones dinero o tiempo a ninguna causa benéfica porque sólo es para que los ricos evadan sus impuestos. ¿Pensar en cómo hacer para que los empleados estén mejor? ¡Ja! Novato… la gente es floja y abusiva, si sigues pensando así, te van a comer vivo.

3. Culpa a los demás

Tu jefe es un imbécil que no te deja hacer nada; pero no te salgas de ahí porque si no ¿qué van a comer tus hijos? Tienes muchas ideas, pero nadie te hace caso; acállalas y sonríe hipócritamente, algún día todo mejorará mágicamente. El país está peor que nunca y el dólar carísimo; mejor refúgiate en lo seguro, ¿para qué le mueves? (¿no te dije?) La realidad es que sí, efectivamente… en esta vida todo el mundo tiene la culpa de lo que pasa alrededor, tú sabrás si te interesa participar de esa culpa de forma pasiva o activa.

4. Siempre di que no

Es la fórmula para aparentar que no te equivocas y sentirte más seguro. Puedes hacerlo, inclusive, tácitamente (recomendado). Niega cualquier propuesta de mejora, cualquier sugerencia que empleados o clientes te hagan. No busques darle forma a una propuesta porque será desgastante negociar o inclusive sonará fantasiosa, y tú no quieres dar mala imagen. Qué es eso de un chismógrafo con fotos en internet, tonterías… mejor manda ya ese fax, por favor.

5. Déjate llevar por los otros

Camarón que se duerme… ni se entera. Nada mejor que quedarte viviendo tranquilamente en las Islas de Madeira en Portugal. Recuerda que ya te casaste con una mujer rica y fina. Déjate llevar, tu suegro ya te dio chamba… puedes ir y venir a puertos cercanos, relájate.

Suelta ese librito ridículo que traes de Los Relatos de viajes de Sir John Mandeville y ese otro del tal Marco Polo, es pura ilusión: la verdad es que ni llegarás a la India… ¿Qué eres tonto o qué Cristóbal? Mejor haz lo que los demás, déjate llevar, te sentirás cobijado y cómodo (al menos hasta que te corran, o tu hermano te quite la empresa, o te divorcies).

Así pues: empleado, empresario, desempleado… piensa sólo en ti, déjate llevar, no hagas nada relevante, culpa a los demás y siempre di que no…. porque esa equivocación de reiterado aprendizaje que se llama emprender, NO te llevará exactamente a donde tú crees y más vale ir a la segura… (a la segura entropía, al caos eventual causado por depender del destino y decisiones de los demás). Por eso y muchas cosas más… empieza hoy, desde ya ¡empierde!

Son tres pasos que puede poner en práctica, mejorando su capacidad de evaluación y su habilidad para predecir resultados. Pero atención: hay una trampa que puede hacer que todo lo anterior falle.

Estas reglas son una síntesis práctica de tres pasos que le pueden ayudar a tomar mejores decisiones.

Recogen las conclusiones de varios estudios hechos por algunos de los más respetados investigadores en el área, incluyendo al premio Nobel, Daniel Kahneman.

Según Walter Frick, editor sénior de la revista especializada Harvard Business Review, si sigues estos consejos, mejorará su habilidad para evaluar distintos escenarios y predecir resultados.

Aunque siempre hay una trampa latente.

“El principal riesgo es que se vuelva autosuficiente”, dice Frick en conversación con BBC Mundo. “Las investigaciones muestran que corremos más riesgo de volvernos autoconfiados cuando sabemos un poco sobre algo”.

Siguiendo este razonamiento, aquí va la primera regla que propone el autor.

Regla 1: Sea menos seguro

El premio Nobel de Psicología Daniel Kahneman escribió que el exceso de confianza es la primera cosa que eliminaría si tuviera una varita mágica.

Es algo que ocurre con mayor frecuencia entre hombres, ricos y expertos. La autosuficiencia, que puede ser arrogancia, depende de muchos factores como la cultura y la personalidad, pero es común que las personas confíen demasiado en su criterio en cada uno de los pasos que llevan a tomar una decisión.

Entonces la primera regla es estar menos seguro de lo que piensa. Si la aplica, podrá revisar los pasos lógicos —el tipo de razonamiento— que siguió para llegar a una conclusión. Probablemente se preguntará, ¿qué pasaría si uno de esos pasos falla? Y eso le ayudará a tomar una mejor decisión.

Regla 2: Pregúntese qué tan seguido ocurre

Las investigaciones sugieren, dice Frick, que el mejor punto de partida para predecir o anticiparse a un resultado es preguntarse, ¿qué tan seguido ocurre esto? Por ejemplo, si está pensando en iniciar una startup, debería preguntarse, ¿cuál es el porcentaje de proyectos que triunfan (o que fallan)?

Vale la pena mirar también cómo ha sido la tendencia histórica, o qué tan seguido los emprendedores que han dejado sus trabajos para iniciar un proyecto se arrepienten.

La idea de aplicar las habilidades de predicción y juicio apuntan a salirse de la “vista desde dentro” y tomar distancia para evaluar más fríamente el asunto. La “visión desde fuera” le permitirá estudiar otros casos antes de analizar las singularidades del suyo en particular.

Regla 3: Piense probabilísticamente (y aprenda un poco de estadísticas)

Las primeras reglas se pueden implementar directamente, comenta el analista. Pero esta toma un poco más de tiempo. Las investigaciones han mostrado que un entrenamiento básico en probabilidad hace que las personas mejoren sus predicciones y que eviten trampas cognitivas que inclinan su juicio en favor de una idea.

“No hay mejor inversión para mejorar sus decisiones que gastar entre 30 y 60 minutos en aprender sobre probabilidades”, dice el analista.

Mejorar su habilidad para pensar probabilísticamente le ayudará a poner en práctica las otras dos reglas. “Las tres reglas juntas son más poderosas que cualquiera de ellas por sí solas”.

-¿Ha aplicado las tres reglas en su propia vida?, preguntamos al editor de la Harvard Business Review.

“He tratado de aplicarlas, aunque es cierto que no las aplico todo el tiempo. Hago un esfuerzo bastante regular para evitar el exceso de confianza y trato de pensar probabilísticamente. Pero la pregunta sobre ‘¿qué tan seguido ocurre esto?‘ es quizás la más difícil porque a veces requiere investigar”.

Aunque la cara visible y más famosa de la revolucionaria red social Facebook es Mark Zuckerberg, una de sus coequipers del directorio pisa cada vez más fuerte en el mundo de los negocios y está asegurándose un puesto como una de las caras visibles de este tiempo en la lucha por la equidad de género.

Sheryl Sandberg, hija de Adele y Joel Sandberg, es una economista graduada de Harvard que no solo rompió el techo de cristal en el mundo de los negocios -todavía hoy marcado por una fuerte presencia masculina- sino que además logró abrirse paso en la industria tecnológica, asegurándose un puesto en los rankings que distinguen a líderes y empresarios influyentes, también mayormente poblados de hombres.

En 2008, su primer año en Facebook, Sandberg fue considerada por la revista Fortune como una de las “50 Mujeres más Poderosas en Negocios”, una de las 25 Personas más Influyentes en la Web según Bloomberg Businessweek en el año 2011 y en 2017 elegida al mismo tiempo por la revista Forbes como una de las 100 mentes más brillantes del mundo de los negocios y una de las mujeres “selfmade” más ricas del mundo (su patrimonio es de aproximadamente mil millones de dólares).

Antes de Facebook, Sandberg formó parte del directorio de The Walt Disney Company y Starbucks con un salario anual de 280 mil dólares y pasó 6 años como vicepresidenta en Google, donde desarrolló lucrativos programas de publicidad en línea. Desde su ingreso a la empresa con base en California, Sheryl Sandberg fue fundamental en el proceso que logró aumentar drásticamente los ingresos en la red social y finalmente, en junio de 2012, se convirtió en la primera mujer en integrar el directorio de la empresa. Ese mismo año además, tuvo el honor de integrar la lista de las 100 personas más influyentes del mundo según la revista TIME.

Con una vida marcada por los éxitos profesionales, en 2013 la arrolladora empresaria logró fundar Lean In, una organización sin fines de lucro nombrada en honor a su primer y exitoso libro, para apoyar el empoderamiento de las mujeres. De esta manera fue que se consagró como una de las referentes más importantes del mundo en el tema. Su segundo libro, Opción B, que se centra en el dolor y la capacidad de recuperación y resiliencia (luego de que falleciera su marido), se publicó en abril de 2017 con mucho éxito también.

Ya cómoda en su puesto como una de las ejecutivas de mayor peso en Estados Unidos, Sandberg protagonizó numerosas críticas hacia Donald Trump y no pierde oportunidad de instar públicamente a organismos internacionales, universidades y empresas a brindar oportunidades igualitarias a hombres y mujeres para que puedan desarrollarse en el mundo de los negocios y ganar el mismo salario.

En una de sus charlas más recientes, en el Foro de Liderazgo de Mujeres Avanzadas en la Universidad del Pacífico en Stockton, California, la jefe de operaciones de Facebook pidió mejores políticas públicas y corporativas para apoyar a madres y padres que trabajan y desafió al mundo a hacerlo mejor. “La verdad es que los hombres siguen gobernando el mundo y no estoy segura de que esté saliendo tan bien”, dijo.

Las mujeres en general ganan menos que los hombres y esta brecha salarial no promete acortarse en el corto plazo. Sandberg lo sabe y reconoce que todavía queda un largo camino por recorrer. Por ejemplo, la ejecutiva señaló recientemente el hecho de que, cuando las mujeres obtuvieron una quinta parte de los escaños del Senado de los Estados Unidos en 2012, no se percibió como una falencia irresuelta.

“Los titulares dijeron ‘las mujeres se apoderan del Senado’. No se trata de una toma de control, es una brecha”, dijo. “El objetivo real debe ser del 50%”. Y profundizó: “El verdadero objetivo debería ser la raza o la familia a la que pertenecemos, nos de todas las mismas oportunidades, y estamos bastante lejos de eso”.

“No abrazamos el liderazgo femenino”, dijo. “Simplemente no lo hacemos. Llamamos a las niñas pequeñas ‘mandonas’. No llamamos mandones a los niños pequeños. Les decimos a esas mismas mujeres que son demasiado agresivas en el lugar de trabajo pero raramente revisamos eso en los hombres, aunque sabemos por estudios que los hombres son, de hecho, en promedio más agresivos en el lugar de trabajo y de otras maneras “.

Sin embargo para Sandberg, estos problemas son “reparables”. Su primordial y principal visión es que toda la sociedad debería comenzar a rever sus propios prejuicios implícitos y ayudar a otros a cumplir sus sueños. Para tener éxito, según ella, es importante saber que uno no puede hacerlo solo y debe encontrar un grupo de apoyo. “La resiliencia se aplica a una comunidad”, aseguró. Evidenciar que todavía queda mucho por hacer puede ser, de acuerdo con esta referente, el primer paso para comenzar a cambiar el paradigma.

Estamos en el punto de inflexión donde las formas tradicionales de hacer negocios y la política se están volviendo rápidamente obsoletas.

Los principios de incrementalismo y pensamiento lineal, que fueran una vez los fundamentos de nuestro enfoque de la estrategia y los negocios, están siendo reemplazados por nuevos principios de exponencialismo donde se prioriza:

a) la velocidad sobre la certeza;
b) la profusión de ideas aunque no estén estrictamente relacionadas;
c) los networks sobre las estructuras jerárquicas, y
d) el empoderamiento a cambio del control en las organizaciones.

El exponencialismo es un proceso que va mano a mano con el desarrollo de la inteligencia artificial. A medida que los equipos y herramientas tecnológicas se vuelven más inteligentes y rápidas, los servicios que brindan se multiplicaran y serán más efectivos. Esto hará que la comunicación de las ideas y cursos de acción sean más fáciles de implementar, sirviendo como un catalizador para el progreso de un plan estratégico, ya sea en management empresarial o en política.

Con mayores capacidades para comunicarse e ilustrarse gracias a los adelantos tecnológicos, se pueden obtener nuevos avances más fácilmente. Cada nueva tecnología agrega algún valor a la vida de los usuarios y optimizan la búsqueda de información. La comprensión acumulativa de la tecnología significa que los resultados se logran más rápido. Las empresas y los líderes que combinan sus esfuerzos pueden obtener beneficios exponenciales.

El crecimiento exponencial hará que los avances funcionales se desplieguen más rápido. Para la persona que nunca había oído hablar de conectividad inalámbrica, el concepto de un dispositivo móvil parecería extraño. A medida que ocurren nuevos avances, el alcance de las posibilidades se expande.

Esto puede hacer que las nuevas tecnologías sean un poco difíciles de comprender, pero también significa que dominarlas tiene beneficios a largo plazo. El exponencialismo es un fenómeno que la “artificial intelligence” (AI) introducirá en el mundo cambiando muchas industrias y la política para siempre.

La inmediatez que demandan las nuevas formas de comunicación hace que el papel de la intuición en la toma de decisiones se convierta en una herramienta fundamental. Ello trae aparejado: a) cómo determinar el nivel óptimo de riesgo; b) como hacer malabarismos con múltiples prioridades simultáneamente, y c) fundamentalmente, cómo desarrollar agilidad emocional como clave para el rendimiento; es decir, aprovechar las emociones para enfrentar situaciones desafiantes en tiempo real.

La importancia de las nuevas redes del mundo del trabajo y la comunicación social hace que la agilidad emocional sea clave para alimentar la motivación política y desarrollar una red o network.

Aprender a regular las emociones y reacciones para generar confianza, comprender los motivos e intenciones de los demás se transforma así en un elemento indispensable para guiar un grupo, partido político o empresa hacia el éxito y mantener los objetivos frente a la incertidumbre y los cambios.

No puedo con todo… No hace falta. Voy a fallar y no llegaré. No me disculpo, aviso.

Soy un ser humano… Ya sé que nada es imposible, lo creo. Es que no todo tiene porque pasar ahora, ni hoy mismo, y no tengo porque hacerlo yo. Mi confianza en mí no puede verse amenazada por una cuota o una cifra de aciertos, tengo derecho a fallar y caer, a tropezar y volver atrás y estar un rato dando vueltas alrededor de la misma piedra…

Me siento todopoderosa porque sé que en mí hay mucho potencial, que puedo crecer mucho y aprender… Que puedo con todo, pero no necesito demostrarlo cada día, a cada instante, que no es una obligación sino una elección, que no siempre va a ser como deseo sino como es y eso hace que sea todavía mejor….

No voy a salvar al mundo, lo siento. Voy a salvarme a mí misma. En ello ando, pero no prometo resultados, prometo intención, ganas, actitud y perseverancia…

Prometo querer ser maravillosa y dejar de intentar ser perfecta.

Prometo todo eso mientras note que eso me pertenece, que me define, que me hace sentir bien y crecer… Si noto que me coarta, me limita, me hace angustiar y empezar a medirme con otros, lo dejo.

Prometo serme fiel y no traicionarme. Y eso, lo lamento, tal vez implique deciros que no y dejar de hacer cosas que hacía como una autómata, sin pensar si deseaba hacerlas, por un sentido del deber que me inculcaron a fuego y que arde en mí como una necesidad que me quema.

No puedo con todas esas obligaciones cada día… Con llevar todo mi mundo contenido en la cabeza y controlarlo todo para que nada falle…

No puedo hacerlo todo bien, porque necesito flotar y no floto, necesito soltar lastre porque si no lo suelto, me soltaré a mí y me soy necesaria….

No puedo arrastrar más las necesidades de otros y sus prejuicios, no puedo llevar sobre mi espalda sus «no puedo solo», «tú lo haces mejor» o «es que tú siempre sabes cómo»… No más, no es bueno para mí ni para ellos porque necesitan aprender, asumir sus vidas y responsabilidades, sus errores y su forma de afrontar la vida… Seguir así es negarles su poder, es permitir que no vivan plenamente y recortarme mi vida viviendo la suya… Llamadme egoísta por ello si no os parece bien, no pienso vivir a vuestro modo y me resisto a ver la vida a través de un embudo.

No puedo con todo y no pasa nada. Vosotros tampoco podéis y no pasa nada. No os juzguéis, porque sois como sois y eso es fantástico, igual que yo. Juzgar a otros, a uno mismo, a la vida es una de las grandes fugas de energía… Se nos va la vida intentando cambiar la vida, lo que nos rodea y mejorar el mundo… El mundo solo se cambia si cambiamos nosotros, desde dentro…

Cambia para nosotros porque lo miramos de otra forma y vemos un camino que hasta hoy estaba oculto esperando que nos pusiéramos las gafas de las mil y una posibilidades y no las de la desesperanza… Perdemos fuelle intentando cambiar las circunstancias y las personas en lugar de mirarnos con amor a nosotros y decidir que ya somos perfectos con toda nuestra deliciosa imperfección… En lugar de pensar que lo que pasa es un paso necesario para crecer y que tiene una reverso positivo… Nos quedamos gastados intentando vencer a un dragón que sólo necesita que dejamos de mirarlo para desaparecer…

Y no puedo vencer a más dragones, paso. 

La vida es corta y no quiero perder tiempo librando batallas que no son mis batallas ni ganando guerras que sólo existen en mi cabeza cansada de inventar excusas para no vivir…

No es tiempo de luchar, es tiempo de actuar desde la calma absoluta porque confiamos en nosotros mismos y nos sentimos respaldados por nuestra capacidad de evolucionar…

No puedo porque tengo la sensación de que cuánto más me exijo poder, más lejos estoy de ello… Por tanto suelto mi necesidad de poder…

Cedo… Cedo mis ganas inmundas de ganar y competir conmigo para dejarme aire y respirar, para notar que fallo y no pasa nada. Para sentir que pierdo y que perder sin reprocharme es maravilloso… Perder sin sentir que pierdes porque sabes que la pérdida es aprendizaje.

No llego y no pasa nada porque no me aferro a ningún resultado, no los necesito. Confío en mí y no necesito medallas ni pruebas. No necesito demostrar ni demostrarme nada… No compito, comparto. No mido, me expando a la vida…

No llego… Lo digo en serio… Y tal vez tú tampoco y no eres menos que nadie. Eres genial, esférico, eterno, maravilloso… No llegas porque no te toca llegar porque la vida te pide que no llegues y aprendas que no necesitas un premio, una garantía, un recibo que lo demuestre, un diploma que acredite nada… El galardón es tu tenacidad y la fuerza que notas en ti mientras deseas e intentas… El poder que has descubierto en tu interior y el rato que has pasado compartiendo con otras personas esta experiencia…

No llegas y no te importa… Porque has descubierto que no se traga de llegar sino de caminar hacia donde quieres llegar y entretenerte a descubrir ese camino…

No puedo con todo y me alegro. Estoy harta de creer que sí y regañarme porque al final no siempre es cierto. De mirarme con rabia porque me fallo, de intuir miradas de recelo de otros que en realidad son una proyección de la mía…

No llego y ¿sabes qué? El mero hecho de asumir que si lo intento con todo mi ser no pasa nada si no llego, ya me hace sentir bien… Y además… Puesto que no tengo que rendir cuentas, veo más fácil llegar… No, tal vez no hoy, pero no pasa nada… Llegaré, lo sé. Mientras, me relajo y disfruto de la vida y atesoro pequeños logros y aciertos… Miro mis desatinos como lecciones y me río, me río mucho de cuánto tropiezo y lo divertida que soy cuando me pongo irónica y estoy asustada…

No llego, no hace falta. A veces, la vida es no llegar porque así aprendes que antes de la meta hay un atajo delicioso u otra posibilidad maravillosa para tomar otro camino. Y si te obsesionas con cruzar la línea, no lo ves.

No puedo con todo siempre y asumirlo me hace feliz porque me calma y apacigua el alma…. Porque sé que es el paso necesario para poder… Pero sin lastres, sin obsesiones, sin más obligación que vivir.

Convertirse en millonario es muy raro hoy en día. Muchos trabajan toda su vida y nunca alcanzan ese estatus. Claro, van a poner excusas como “no me importa el dinero”, “los millonarios no son felices”, “no necesito tanto dinero”. Estoy seguro de que podemos pensar en otras 30, pero para ganar un millón de dólares necesitas ponerte una meta para conseguirlo.

Este artículo no es sobre dinero, es sobre interrumpir el sistema de creencias que tienes y ayudarte a tener lo que siempre deseaste. Aquí está lo que he descubierto en los últimos 10 años de mi vida y lo que verás que la mayoría de los millonarios jóvenes:

1. Urgencia

A las mejores empresas en el planeta les gusta el talento joven, los que tienen un propósito y un sentido de urgencia en su vida. Google cada vez contrata a más adolescentes que a los recién graduados de universidades.

Ahora importa más que nunca abandonar esa mentalidad de “algún día” lo haré, ya que eso está matando muchos sueños. Las oportunidades sólo son oportunidades si las aprovechas. Los jóvenes millonarios siempre lo hacen y tienen nuevas metas y ambiciones todos los días.

2. Influencia elevada

Detrás de cada millonario encontrarás a un mentor sabio. Nunca he conocido a un millonario que no tenga un mentor que lo guie, lo rete y lo haga pensar en grande. Los más ricos entienden que es imposible crecer, aprender y convertirse en las personas que quieren sin alguien impulsándolos.

El éxito depende de la persona con la que te asocias, así que asegúrate de estar consciente de tus alrededores. Puedes sistematizar muchas cosas, pero no el tiempo, así que pásalo con la gente correcta.

3. Maximizan sus fortalezas

Una de mis frases favoritas de Gary Vaynerchuck es “soy malo en un 99 por ciento de las cosas, pero en ese uno por ciento que soy bueno realmente me esfuerzo”. Estamos condicionados por nuestros maestros, compañeros y padres de que debemos aprender de nuestras debilidades y fortalecerlas, pero todos los jóvenes millonarios se enfocan en sus mejores habilidades y fortalezas.

Aprenden a rodearse con gente que complemente eso o que sepa delegar. Nunca te harás rico enfocándote en las cosas que no eres bueno. ¿Qué es eso en lo que destacas? Debes dominarlo y comenzar a producir verdaderos resultados.

4. Nunca cambian el tiempo por dinero

Los millonarios jóvenes saben que nunca deben hacer esto. Una de las razones por las que el internet, el networking y las ventas están creciendo, es por las posibilidades sin límite. No es fácil y toma muchos riesgos, pero debes ver más allá de eso y enfocarte en las recompensas. Concéntrate en el poder de influencia y en tener un ingreso constante sin cambiar tiempo por dinero.

5. No se preocupan de lo que los otros piensan de ellos

Debes dejar de preocuparte por caerle bien a los demás si quieres una vida extraordinaria. A las personas que les importa lo que otros piensan de ellas, siempre se sienten limitadas por esas opiniones.

Cuando persigues la grandeza, no esperes que los demás te apoyen, ya que representarás el coraje, fortaleza y visión que ellos no tienen. El gran innovador, Steve Jobs, decía “tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de otro”.

Los millonarios jóvenes confían en su visión, aunque los demás estén dudando. Te reto a seguir sin miedo en todo lo que hagas. La razón por la que muchos no toman riesgos es por miedo a lo que los demás pensarán de ellos. Si quieres vivir la vida que mereces debes dejar de buscar caerle bien a todos.

6. Productor primero, consumidor después

Esto significa que en lugar de comprar cosas de la televisión, debes vender productos. En lugar de cavar para encontrar oro, vende palas, en lugar de tomar una clase, ofrece una clase, en lugar de pedir dinero, préstalo.

Libérate del consumo, cambia de lado y reorienta al mundo como productor. Para consumir algo bueno, debes crearlo primero. Te reto a que hagas las cosas con mayor intención. Muchas personas pasan la mitad de su vida diciendo que son muy jóvenes y la segunda mitad que son muy viejos. El tiempo es ahora, no hay un mañana para los campeones.

Zev Siegl, cofundador de Starbucks, conoce la clave del éxito empresarial, el camino que hay que seguir para lograrlo y los factores externos que influyen para llevar las compañías a un nivel más alto.

En diálogo con Portafolio, el emprendedor les hace un llamado a los empresarios para continuar la ola positiva de emprendimiento que hay en Colombia. Esto, tras su paso por Bogotá, en un evento realizado por Bancoldex. Actualmente no tiene relación con la cadena de tiendas de café.

¿Cuáles son los problemas que detienen el crecimiento de las empresas?

Los problemas que los empresarios enfrentan son iguales, independiente de si van a comenzar una compañía, si esta ya existe y quiere crecer, o si desean iniciar con un vertical nuevo. Aquí las preguntas que hay que hacer son: ¿ven oportunidad para el éxito? ¿Hay capital suficiente? y ¿existen las capacidades adecuadas para obtener ese crecimiento?

¿Cuáles son los caminos para el crecimiento?

Lo más importante es identificar la oportunidad y después hacer una investigación cuidadosa para saber si esta es real. Tenemos una expresión en EE. UU. que es: “Uno debe tener mucho cuidado con creer sus propias palabras o sus cosas”. Una vez hecho esto, hay que conseguir el capital y si es una empresa existente, entonces se vuelve una cuestión de asignar los fondos necesarios, o si es un emprendimiento, hay que buscar inversionistas.

¿Qué sucede con los emprendedores?

Ellos siempre están recibiendo mucha atención y comentarios positivos porque son los que ayudan a que la economía crezca, pero no se habla lo suficiente sobre los casos no exitosos y, cuando fracasan, también pierden mucho dinero. Eso, a su vez, tiene un efecto muy grande y hay que ser conscientes de ello.

¿Cómo ve la actitud de la comunidad empresarial con respecto a la posibilidad de fracasar?

En la comunidad empresarial la gente está muy resistente a hablar sobre los fracasos. Si habláramos más sobre estos, de pronto tendríamos más casos de éxito.

¿Cuál es la clave del éxito y del crecimiento de una empresa?

Hay muchas claves, pero un factor fundamental es que la empresa necesita un líder con una mente abierta. Si este tiene un mentor, debe escucharlo; o si posee ideas sobre cómo va a salir determinada situación y luego no funciona, el líder debe escucharlo también.

¿Cuáles son las otras claves?

Una es el acceso a capital, pero no todo el mundo lo tiene, y otra es la habilidad para evitar distracciones. En Starbucks, a principios de los 70, los fundadores nos distrajimos con ideas nuevas, entonces por 2 o 3 años comenzamos a mirarlas, pero paramos de trabajarlas y nos enfocamos solamente en el café. Al final fue mucho mejor, porque en un año comenzamos a dominar completamente el mercado en Seattle (Estado de Washington), donde tuvimos presencia hasta 1985.

¿Cómo se llevan las empresas a otro nivel?

Hay un factor importante que es el equipo. En cualquier proyecto, bien sea de una firma nueva o ya existente, algunas de las personas más importantes no son los empleados de la compañía, sino gente de afuera, del mundo real; por ejemplo, un mentor. En Starbucks, al principio teníamos un grupo de empresarios, un contador y un abogado, que nos apoyaron mucho, y cuando les contábamos nuestras ideas nos ayudaban a entender si no eran tan buenas y a verlas mejor. En ocasiones tocaba volver a pensarlas.

¿Cuál es el consejo para los empresarios colombianos?

Ustedes tienen una cultura que nos lleva cientos de años de experiencia, comparada con la de Estados Unidos. Colombia está en un momento mucho más próspero que antes. Hay mucha construcción en Bogotá y en Medellín, existen muchas más oportunidades; entonces, es un muy buen momento para empezar una empresa o para poner a crecer una existente. Hay que seguir con esta ola que ya está ocurriendo.

El éxito es el número de días en los que te sentiste peor pero diste tu mayor esfuerzo.

Tiene sentido, ¿cierto? Sólo que la mayoría de las personas no tiene la claridad mental o la estructura en su día a día para dar su mejor esfuerzo cuando se sienten mal.

Se dan permiso de distraerse con un montón de cosas que no son parte de su plan. Y después, cuando analizan un día de cero esfuerzo dicen “Ah, es que estaba teniendo un mal día.” Y cuando se estén sintiendo un poco “meh” usarán la misma excusa para un día en el que se esforzaron poco: “Ah, es que me sentía un poco ‘meh’ el día de hoy, no estaba muy inspirada para hacer lo que necesitaba.”

La gente común sólo se levanta sintiéndose al cien por ciento en raras ocasiones y sólo esos días dan su mejor esfuerzo. Eso no es suficiente.

Si tu camino va por fuera del mundo corporativo en el que tienes que seguir las órdenes de otros para ganar un estilo de vida cómodo, entonces tener pretextos para no dar tu mejor esfuerzo no es aceptable. Porque tú eres el único responsable de realizar tus sueños. Y esos sueños sólo son una serie de grandes esfuerzos.

Así que tienes que arreglar tu vida para que cada día sepas que diste lo mejor de ti, independientemente de cómo te sientas. Y todo esto empieza con un objetivo.

1. Crea un objetivo diario: Dar lo mejor de ti

Parece una estrategia tomada de una caricatura, pero este objetivo que parece superficial es lo único que te recordará la verdad: si quieres llegar a la meta tienes que dar tu mejor esfuerzo el día de hoy.

Este objetivo desbloquea una mentalidad tenaz que te inspira a dar lo mejor de ti cuando sientes que no tienes nada que dar. Y como alguien que ha logrado el éxito, déjame decirte que cuando vas empezando esos son la mayoría de los días. Así que al final de la hoja de tu planeación diaria (y si no tienes el hábito de tener una planeación diaria, ¿qué estás esperando?) dibuja una casilla enseguida de las palabras “Dar tu mejor esfuerzo.”

Cuando termine tu día y reflexiones sobre tus objetivos, esta casilla te contará la historia completa, y es una palomita que debes poner de manera honesta. Si no diste tu mejor esfuerzo, no la palomees o sentirás esa incomodidad estomacal que aparece cuando nos defraudamos a nosotros mismos.

Si contestas que no cuando te preguntes a ti mismo si hiciste tu mejor esfuerzo te sentirás tan disgustado contigo mismo que te rehusarás a repetir la historia al día siguiente. Y además te comprometerás a eliminar los distractores que te impidieron dar tu mejor esfuerzo. (Para mi siempre es un exceso de mensajes y redes sociales).

Comprométete a esta pregunta/objetivo diario y notarás que tus días malos no serán tan frecuentes como antes y que cuando sí los tengas darás 110 por ciento de tu esfuerzo al día siguiente. Así me ha funcionado a mi. Excusas = eliminadas.

2. Ten rutinas diarias no negociables

Dar tu mejor esfuerzo todos los días depende mucho de tus hábitos y de tu actitud. Si te despiertas y lo primero que piensas es que la vida es deprimente y te sumerges en una alberca de auto reprobación mientras revisas Facebook, estás garantizando tu peor esfuerzo.

Pero si automáticamente te enrolas en una serie de hábitos exitosos que nutran un día sumamente exitoso, como hacer ejercicio, meditar y agradecer todas las cosas increíbles y la gente que tienes en tu vida, y no revisas Facebook ni tus mensajes, entonces automáticamente vas a dar tu mejor esfuerzo, independientemente de que te sientas una mierda. Sólo tienes que practicar una rutina matutina que te inspire todos los días; inténtalo un mes y poco a poco lo sentirás mucho más natural.

Cuando logras entrar en tu cabeza y consigues todas esas cosas increíbles para ti, incluso cuando te sientes mal, es cuando tus objetivos más retadores del día son realistas. Si puedes levantarte y cambiar drásticamente tu actitud y energía, y logras sacar algo de gratitud y propósito de tu trasero, puedes hacer lo que quieras. Entonces vas y conquistas al mundo y puedes palomear la casilla de “¡puse mi mejor esfuerzo!”

Así que elige bien tus rutinas de mañana, tarde y noche para el próximo mes. No tienes que exagerar y meditar durante dos horas o correr medio maratón, sólo incluye el ejercicio suficiente, las afirmaciones suficientes y la gratitud suficiente para empezar tu día de manera productiva. Planea tu día desde la mañana, o incluso desde la noche anterior. Medita después de la comida para darle un respiro a tu tarde y poner tu mente en el camino correcto. Luego incluye algo de reflexión nocturna con un diario.

3. Termina por lo menos una tarea antes de revisar tus redes sociales, correo o mensajes

Todos tenemos esos días en los que nos vamos a la cama pensando: Sólo me senté y revisé mis redes sociales, mi correo y mis mensajes todo el maldito día y no logré absolutamente nada. Bueno, es hora de dejar de hacerlo. Cualquier actividad que involucre la dirección o la validación de un externo se robará tu tiempo y tu mejor esfuerzo.

La mejor forma de brincarte el hábito de revisar tus mensajes en la mañana es meterte automáticamente en un proyecto o en cualquier tipo de tarea o trabajo que tengas que hacer, justo después de tu rutina matutina, y dejar la comunicación hasta que lo termines.

Esto requiere disciplina. Pero si lo haces aunque sea un sólo día, te sentirás tan concentrado y confiarás tanto en tu capacidad de hacer que las cosas sucedan que no querrás regresar a tus mensajes de Instagram. Tu productividad y el disfrute que sientes de la vida aumentará por lo menos un cien por ciento.

Y después, si quieres llevar esta vida sin distracciones al siguiente nivel, acomodarás espacios para revisar mensajes durante unos minutos, ¡y nada más! Yo he tenido gente de ventas que serían mucho más productivos si no estuvieran revisando sus teléfonos cada 5 minutos. Pero después de escuchar las prioridades de esta gente, todos determinaron por sí mismos que realmente no necesitan estar revisando el celular más de 5 veces al día. Esta decisión les trajo sus vidas de regreso.

Conclusión

El éxito es el número de días en los que te sentiste peor pero diste tu mayor esfuerzo. Y puedes aumentar esa cantidad casi al 100 por ciento si adoptas estas estrategias:

1. Empieza a planear el objetivo de “Dar lo mejor de ti” e inclúyelo en tu planeación diaria.

2. Apégate a tus rituales exitosos contra viento y marea.

3. Termina algunas horas de trabajo real antes de revisar tus mensajes.

O simplemente puedes… pues… seguir viviendo una vida normal. Cof, Cof. Por favor no lo hagas.

 

 

 

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