Ser libre y ser rico es posible y está, como nunca, al alcance de nuestra mano.
Bienvenido al éxito y al futuro. Ambos comienzan hoy.
- Robert T. Kiyosaki "Lo mejor de padre rico"

felizLa felicidad es la meta que debemos alcanzar en nuestra vida, ya sea mediante logros personales como un buen trabajo, viajar, estudiar, destacar en algún deporte, encontrar a la pareja ideal, comprar casa.

Sin embargo, hay una serie de conductas que continuamente repites que te impiden lograr dichos objetivos.

Puede ser que en la vida te vayas trazando metas para conseguir esa felicidad tan anhelada, y la única manera de conseguirlo es por medio de ti mismo. Ya que nosotros somos quienes nos ponemos las limitaciones de manera consciente o inconscientemente. Hay varias formas para eliminar estas restricciones personales.

Debes tener en cuenta que en la vida también se presentan dificultades, pero nada es imposible, sólo deja de complicarte, vive la vida porque sólo hay una.

Este es un listado de 20 cosas que debes dejar atrás para ser una persona mas feliz.

1. Deja de buscar la aprobación de los demás

¿A quién le importa lo que piense la gente si tú estás feliz con alguna decisión que hayas tomado? Es tu problema si salen bien o no las cosas.

El estar pendiente de la opinión de los demás, lo único que hará es que te detengas y sentirte inseguro con tus decisiones.

2. Olvídate de los resentimientos

El enojo es el principal motivo para alejarte de personas que estimas.

Aprende a estar en paz con quienes te han hecho mal. Perdona, pues el resentimiento a la única persona a quien afecta es a ti mismo.

3. Ignora la imagen negativa que te imponen las personas

La única persona que debería estar preocupada sobre tu cuerpo eres tú. Nadie puede decir cuál es el cuerpo perfecto ni el tipo anatómico ideal.

Si te gusta tu cuerpo, te sientes satisfecho y te encuentras saludable no tienes por qué seguir modas que la sociedad te impone.

4. La idea de la pareja perfecta

Eso de encontrar a la media naranja perfecta no existe, así que si tienes una lista de características del príncipe azul anhelado es mejor que te olvides de ella.

Debes conocer a la persona perfecta para ti, alguien a quien puedas amar con todo tu corazón, con quien te sientas cómoda y con quien puedas ser tu misma. Entre más pronto te des cuenta de que no hay una persona perfecta llegarás a conocer esa persona con quien te sientas feliz.

5. La vida perfecta

Si no hay pareja perfecta tampoco existe la vida perfecta.

La vida tienes que vivirla, aprovechar que estás saludable, que cuentas con tus facultades físicas y mentales. Las decisiones que tomes se reflejarán directamente en tu vida diaria. Depende de ti crear el mejor mundo.

6. Ser millonario

El sueño de muchas personas es ser rico y dedican altas horas de su tiempo tratando de alcanzar ese sueño; y aun así, cuando llegar a ser millonarios no son felices.

7. La suerte

La suerte la haces tú. Nada cae del cielo por sí solo; la suerte se puede ver reflejada mediante el conjunto de acciones que realizas.

Tienes que tener en cuenta el karma: si actúas bien, vendrán cosas buenas. Valora tu vida, aprovéchala al máximo, y se agradecido con todo lo que se te da.

8. Olvídate de las excusas

Dile adiós a todo tipo de excusas. Si quieres un cambio verdadero en tu forma de vivir debes afrontar tus responsabilidades, nadie es culpable de una mala decisión.

Recuerda que nada es imposible, si quieres algo harás todo lo posible por conseguirlo.

9. Pensar en tu ex

Esta persona ya no está contigo por alguna razón. Si todo el tiempo estás pensando en ella jamás vas a dar el siguiente paso para conocer a alguien más.

Analiza la relación que tenías, momentos felices, peleas, discusiones, y cuál fue la razón que los llevó a terminar. No te detengas por los viejos sentimientos, aprende de tus errores y trata de no volverlos a cometer para que en un futuro puedas ser feliz con otra persona.

10. No seas tan testarudo

Aunque es difícil de aceptar, pues siempre quieres tener la razón, es buen momento para cambiar y ser más abierto al momento de aceptar tus errores; podrás aprender cosas nuevas.

11. Deja de ser inconstante

Si quieres llegar a la meta tienes que seguir caminando hacía ella, no puedes simplemente parar y dejarlo para después; recuerda el dicho “No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy”.

Si realmente deseas algo tienes que continuar trabajando por conseguirlo.

12. No cargues tus recuerdos negativos

Cuando fuiste herido en una relación en donde amaste mucho, cargas sentimientos negativos, los cuales pueden afectarte en alguna relación futura.

Sin embargo recuerda que no todas las personas son iguales ni te pasará lo mismo; tienes que ser optimista, deja a un lado todos los recuerdos negativos, empieza de cero.

13. Ve el lado bueno de las cosas

Debes confiar en ti mismo, eres capaz de lograr todo lo que quieras; no seas negativo, recuerda la ley de atracción: si deseas algo lo obtendrás, pero también si piensas que eso no llegará, tu mismo pondrás la barrera para que no se cumpla ese sueño.

14. Deja atrás los pensamientos críticos

Constantemente las personas se sienten preocupadas por lo que pasa en la vida de otras personas, dando su opinión no de manera positiva, sino de crítica.

Si gastas tu valioso tiempo en estar más atento en los demás, te olvidarás vivir tu propia vida.

15. Las envidias

Una cosa es desear tener más y otra es envidiar lo que otro tiene. Debes agradecer a la vida lo que tienes, ya que tal vez muchas otras personas no tienen eso que tú aún no valoras.

Cuando actúas con celos eres atrayente de sentimientos negativos y al final del día la envidia solo te afecta a ti.

16. La inseguridad

Cuando ves a una persona feliz piensas que es porque lo tiene todo, y tal vez estás equivocado, pero tiene seguridad en sí mismo, algo que no todas las personas tienen.

Tener alta autoestima y valorarte tal cual eres te da seguridad al momento de hablar y relacionarse con otras personas. Tú puedes cambiar la forma de proyectarte ante los demás, siempre y cuando confíes en ti mismo.

17. Que tu felicidad no dependa de los demás

Recuerda que la única persona con la que puedes contar al cien por ciento, las 24 horas del día, los 365 días del año, es contigo mismo.

No pongas tu felicidad en las manos de otras personas.

18. Decisiones malas que tomaste en el pasado

Deja de vivir en el pasado. Lo hecho hecho está, ya no puedes volver el tiempo atrás para corregir algún error. Pero tienes la opción de aprender de dichos errores y no volver a cometerlos.

19. Siempre tener el control

Lo importante es dejar que la vida corra. Es bueno fijarte metas a futuro pero no puedes controlar todas las acciones o situaciones cotidianas, ya que no todo sale como lo planeas.

20. Pesimismo o expectativas muy bajas

Tienes que planear bien tus metas para el futuro y cómo tendrás que trabajar en ellas para lograrlo.

Lo importante es que no te des por vencido y que seas optimista, recuerda que no hay imposibles, y que puedes llegar muy lejos.

Robert KiyosakiCuando era un niño en la escuela primaria, mi padre rico ya estaba poniendo ideas en mi cabeza sobre las diferencias entre los ricos, los pobres y la clase media.

“Si quieres seguridad laboral, sigue los consejos de tu papá,” me dijo. “Si quieres ser rico, necesitas seguir mis consejos.”

Entonces, Padre rico pasó a mostrarme la diferencia entre su plan de inversiones y el plan de inversión de mi padre.

“Mi empresa compra activos con dólares antes-de-impuestos,” decía padre rico mientras hacía el siguiente diagrama.

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“Tu papá intenta comprar activos con dólares después-de-impuestos. Sus estados financieros se parece a esto,” dijo padre rico.

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Para resumir, de forma bella, mi padre rico combinó los dos diagramas para poner en relieve la diferencia entre mi padre y él.

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Jugando con diferentes reglas

El punto que mi padre rico estaba queriendo marcar era que, a pesar de que vivíamos en un país libre, no todo el mundo jugaba con las mismas reglas. Los ricos tienen sus propias leyes, las cuales les permiten hacerse más ricos.

Padre rico continuó enseñándome que, debido a que mi padre era un empleado, él tenía que pagar sus impuestos primero y sólo entonces podía invertir. Eso significaba que le sacaban hasta un 50 por ciento o más de sus ingresos antes de que pudiera comenzar a invertir.

Como dueño de negocios, padre rico era capaz de comprar activos a través de su negocio, y entonces pagar impuestos por los ingresos que le quedaban. Él compraba sus activos primero, y pagaba sus impuestos después.

“Yo pago impuestos sobre mis ingresos netos,” dijo. “Tu papá paga impuestos sobre sus ingresos brutos, y luego trata de comprar activos. Debido a esto, es muy, muy difícil para él poder lograr cualquier tipo de riqueza.”

Si tuviéramos que mostrarlo en un mapa en el cuadrante del flujo del dinero, los puntos de mi padre rico se verían así:

Como invirtió mi padre pobre

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Como invirtió mi padre rico

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“Siempre recuerda,” dijo padre rico, “que las reglas son diferentes para los diferentes cuadrantes. Toma las decisiones sobre tu futuro con prudencia. Decide con qué reglas quieres jugar.”

¿Puedes hacer esto tú también?

Intento transmitir la sabiduría que aprendí de mi padre rico. Hoy en día, como mi padre rico me enseñó, invierto a través de mis negocios, y enseño a otros a hacer lo mismo.

Cuando hablo sobre esto, invariablemente las personas levantan sus manos y dicen cosas como:

• “Pero yo soy un empleado, y no tengo un negocio.”
• “No todos podemos ser dueños de un negocio.”
• “Empezar un negocio es arriesgado.”
• “No tengo dinero para iniciar un negocio, y mucho menos para invertir.”

Para este tipo de declaraciones, le recuerdo a las personas que hace menos de 100 años, aproximadamente el 85 por ciento de las personas en los EE.UU. eran dueños de sus propios negocios, ya sea como productores independientes o pequeños comerciantes. Sólo un pequeño porcentaje de la población era empleada. Sé que mis abuelos fueron dueños de pequeñas empresas.

Actualmente, en tan sólo un par de generaciones, parece que la era industrial (con su promesa de empleos bien remunerados, seguridad laboral y pensiones) ha hecho desaparecer esa independencia de nosotros.

¿Qué quieres hacer?

Lo más probable es que tengas el potencial para ser un gran dueño de negocios, si tienes la voluntad para desarrollar las habilidades necesarias. Nuestros antepasados desarrollaron y dependían de sus habilidades empresariales, y tú también puedes.

Si no tienes un negocio hoy, la pregunta es: ¿Quieres pasar por el proceso de aprender cómo construir un negocio?

Eres el único que puede responder esa pregunta.

preguntasSoy un gran fan de la simplicidad, tanto para las estrategias y la innovación como para la productividad personal.

En un mundo complejo, no sirve de nada hacer las cosas más difíciles de lo necesario. Es tan fácil complicar las cosas… (incluso yo mismo lo hago).

Pero hay tres preguntas que utilizo en consultoría con ejecutivos que se pueden aplicar a todos los problemas con los que la gente se encuentra en los negocios y en la vida diaria.

A riesgo de repetirme severamente, creo que estas tres preguntas pueden ayudar a resolver cualquier problema. No te fíes de mi palabra. Pruébalo tú mismo.

Piensa en cualquier problema que estés tratando de solucionar en este momento -un compañero de trabajo complicado, cambios en tu negocio provocados por la revolución digital o incluso, por ejemplo, la lucha por conseguir ponerte en forma- y hazte a ti mismo, honestamente, estas tres preguntas:

1. ¿Realmente estás dispuesto a cambiar lo que has estado haciendo hasta ahora?

Es imposible que consigas lograr nada hasta que respondas “Sí” a esta pregunta.

No hay nada que pueda reemplazar el coraje de decir ‘sí'” De lo contrario, todo queda en palabras.

Piénsalo. Las empresas que tienen dificultades para adaptarse a las condiciones cambiantes de los negocios se quedan estancadas, prácticamente solas, cerradas al cambio. Esto no significa que las empresas no puedan cambiar, sino que no están dispuestas a hacerlo.

Las compañías de taxis del mundo entero se negaron a ofrecer un mejor servicio a un precio menor, y por eso Uber y otras empresas emergieron y se llevaron parte de su negocio.

¿Y qué hay de tu propia vida? ¿Ese colega que es, de por sí, poco colaborador? Continuará siéndolo hasta que tenga una razón para no hacerlo.

¿Estás preparado para enfrentarte a él? Si trabaja para ti, ¿estás preparado para reasignarlo o despedirlo si fuera necesario?

Podría tomarte mucho trabajo, pero si no estás dispuesto a hacerlo, entonces no te quejes.

¿Y la compañía que está atrapada en un mundo analógico cuando todo a su alrededor es digital?

Piensa en Facebook: el gigante social estuvo dispuesto a cambiar de escritorio a móviles, y ahora el 80% de sus ingresos proviene de celulares.

Hay muchas razones por las cuales las empresas no cambian, enfrentándose a un gran desafío, pero yo diría que su poca disposición a hacerlo está entre las primeras de la lista.

A estas alturas, ya te será fácil atar cabos con otro ejemplo que te propongo: el desafío de mejorar tu condición física.

A pesar de todas las excusas que solemos utilizar -estamos demasiado ocupados, en realidad no tenemos ningún problema o ya lo haremos más tarde- la razón por la que elegimos no ir al gimnasio o seguir una dieta más saludable es porque, en realidad, no queremos.

Todos nosotros -tanto individuos como empresas- podríamos gozar de una mejor salud personal y corporativa si estuviéramos dispuestos a reconocer las cosas que podemos mejorar y si tuviéramos las agallas de hacer algo al respecto.

No hay nada que pueda reemplazar el coraje de decir “sí”.

2. ¿Puedes pensar en una mejor estrategia o idea que el status quo?

Incluso si estás dispuesto a cambiar, necesitas encontrar una solución a tu problema.

En algunos casos, es bastante sencillo.

Estar más sano por haber mejorado tu dieta y hacer más ejercicio no es precisamente un secreto o una solución revolucionaria.

Pero otras veces es más difícil.

Las empresas pueden disponer de sus ejércitos de consultores para ayudarles a dar con soluciones a sus problemas, pero la idea anticuada de esperar que a ti y a tu equipo se les ocurran las ideas no es del todo descabellada.

Pongamos Blockbuster o Netflix como ejemplos.

Hace tiempo que estaba claro que las descargas digitales se convertirían en la mejor solución para la mayoría de la gente, en lugar de ir a la tienda de DVDs del barrio.

Y que serían en una solución más beneficiosa para las empresas que fueran capaces de proporcionar ese servicio.

Blockbuster tenía opciones: comprar Netflix cuando todavía era un negocio pequeño y dirigirlo como una entidad independiente, crear su propio “Netflix” y hacer lo que siempre habían hecho para quienes todavía preferían navegar entre los estantes de sus tiendas… O lo menos inteligente, quedarse como estaban.

Al final, cuando era demasiado tarde, Blockbuster intentó crear su propia versión de Netflix, pero colapsó bajo el peso del cambio.

La cuestión es que cuando tienes la mente abierta, eres curioso y creativo, tienes varias opciones.

3. ¿Puedes ejecutar la solución elegida?

Aquí es cuando llega el momento de la verdad.

No importa cuán fantástica sea tu idea estratégica; si no puedes ejecutarla, estás perdido.

Así es como debería ser, por supuesto, pero eso no lo hace más sencillo.

Blockbuster creó una pequeña unidad diseñada para replicar Netflix, pero esta murió pronto en una cultura corporativa que sólo conocía un modelo de negocio.

Tratar con ese colega complicado requiere valor y un buen plan de acción, y tienes que mantener esa difícil conversación.

O debes convencer a los demás para trasladar a la persona problemática a otro lugar donde pueda aportar más valor y causar menos daño.

O tienes que iniciar un proceso normalmente largo para documentar el motivo de despido.

Y todo esto es un trabajo duro.

Incluso ir al gimnasio y comer de forma más saludable no sucede por sí mismo.

Tal vez necesites un entrenador personal para mantenerte motivado (y elevar el nivel de vergüenza si lo dejas o la tensión financiera si tienes que pagar por una clase de entrenamiento a la que no fuiste).

Si no cuentas con la disciplina personal para no caer en la tentación de esas maravillosas papas fritas, hay toda una industria que surgió para ayudarte a ejecutar tu estrategia de comida saludable: clubes de dieta, programas dietéticos y montones de aplicaciones.

No pretendo subestimar la dificultad de responder, con acciones, a estas preguntas.

Cada paso del camino es un reto, desde tener el coraje de cambiar y desarrollar creativamente una nueva forma de hacer las cosas, hasta hacer que sucedan de verdad.

Pero estas tres preguntas siempre estarán en el centro de cualquier solución.

Lograr algo mejor como individuo o como empresa es posible. No tiene que ser tan confuso o abrumador.

Si lo piensas realmente, tienes todo lo que necesitas para resolver tus problemas.

Vivir MejorSi alguna vez empezaste una frase con: “Si yo fuera tú…” O te encontraste rascándote la cabeza por la agonía de un colega al tomar una decisión cuando la respuesta estaba clarísima, hay una razón científica detrás de eso.

Nuestra propia habilidad para tomar decisiones pueden llegar a reducirse a lo largo del día provocando indecisión o malas elecciones, pero tomar elecciones en nombre de otra persona es una tarea disfrutable que no sufre las mismas trampas, según un estudio publicado en Social Psychology and Personality Science.

El problema es la “fatiga de decisión,” un fenómeno psicológico que cobra un peaje por la calidad de tus elecciones a lo largo del día tomando decisiones, dice Evan Polman, profesor asistente de marketing de Wisconsin School of Business, y coautor del estudio.

Los médicos que estuvieron trabajando durante varias horas, por ejemplo, son más propensos a recetar antibióticos a los pacientes cuando es imprudente hacerlo, de acuerdo a un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association. “Suponemos que es porque es simple y fácil escribir una receta y considerar al paciente como un caso cerrado en lugar de investigar más a fondo,” dice Polman.

Pero la fatiga de decisión desaparece cuando estás tomando la decisión para otra persona. Cuando la gente se imagina a sí misma como asesores e imaginan sus propias decisiones como pertenecientes a alguien más, se sienten menos cansados y dependen menos de los atajos para tomar esas decisiones.

“Al tomar el papel de asesor en lugar de quien toma las decisiones, uno no sufre las consecuencias de la fatiga de decisión,” dice. “Es como si hubiera algo divertido y liberador en tomar las elecciones de otra persona.”

Encontrando al asesor correcto

Conseguir el mejor consejo, sin embargo, dependerá de la personalidad de tu asesor. Sorprendentemente, la peor persona para pedírselo es alguien a quien le encante ayudar a los demás, dice Polman.

Esto se debe a que una persona que se preocupa profundamente por los demás también puede sufrir de fatiga de decisión cuando aconseja a otros, presentando la posibilidad de un mal consejo, dice Polman. “Por ejemplo, la investigación encontró que las enfermeras que particularmente tienen una alta empatía experimentan agotamiento profesional con más frecuencia que las enfermeras que son menos empáticas,” dice.

La mejor persona para preguntar es alguien relativamente imparcial sobre tus circunstancias; alguien que duda de los demás y tiene un alto concepto de sí mismo, dice Polman.

“Puede que no sea una coincidencia que cuando se trata de ofrecer consejos, decimos, ‘Estos son mis dos centavos,’ sin embargo, cuando pedimos consejos a los demás, decimos: ‘Un centavo por tu opinión,'” dice.

“Este es el tipo de persona interesada que valora su propia opinión por sobre la de los demás, que es un buen candidato para tomar decisiones para los demás y aconsejar a los demás. Está menos drenado por tomar esas decisiones, y por lo tanto toma decisiones que no son susceptibles a la fatiga de decisión.”

Los beneficios

Obtener aportaciones de los demás no sólo ofrece una perspectiva y proceso de pensamiento fresco, a menudo también incluyen opciones más arriesgadas. Si bien esto no parece deseable, puede ser bastante bueno, dice Polman.

“Cuando la gente experimenta fatiga de decisión (cuando están cansados de tomar decisiones) tienen una tendencia a elegir ir con el status quo,” dice. “Pero el status quo puede ser problemático, ya que un cambio en el curso de acción a veces puede ser importante y conducir a un resultado positivo”.

Con el fin de lograr un resultado exitoso o recompensa, un cierto nivel de riesgo es casi siempre esencial.

“Las personas que son susceptibles a la fatiga de decisión es probable que elijan no hacer nada en algo,” dice. “Eso no quiere decir que el riesgo siempre es bueno, pero está relacionado con tomar acción, mientras que la fatiga de decisión de seguro lleva a la inacción y el posible disgusto del tomador de decisiones que de otra manera podría preferir un nuevo curso, pero por desgracia está bloqueado.”

La advertencia

Sólo porque puedas tomar buenas decisiones por los demás no significa que puedas hacerlas para ti mismo, Polman advierte. “La investigación descubrió que las mujeres negocian salarios más altos para los demás que para ellas mismas,” dice, añadiendo que las personas entran y salen de los roles de decisión.

“A pesar de la amplia experiencia que las personas tienen en tomar decisiones por sí mismos y para los demás, tienen problemas para transferir la información obtenida de un rol, eligiendo por los demás, y su aplicación en otra, el rol complementario de elegir para sí mismos.”

Richard BransonCuando escucho las presentaciones de emprendedores que buscan inversionistas o asesoría sobre expansión, a menudo me asombro ante cuántos parecen creer que la tecnología es lo que retiene a sus compañías.

“Nos encantaría entrar en ese mercado, pero aún no tenemos los sistemas para apoyarlo’’ es un refrán común.

Como también lo es: “’Nuestras utilidades recibieron un golpe el año pasado después de una serie de problemas de sistema”, que se ha vuelto la gran excusa excluyente para casi cualquier cosa que salga mal.

¿Alguna vez le ha dicho un representante de servicio al cliente: “Lo siento, me encantaría ayudarle, pero la base de datos no me lo permite”?

Esa inflexibilidad señala la debilidad latente de una compañía: la incapacidad para cambiar rápidamente cuando ocurre el desastre.

Las mejores empresas mantienen un equilibrio saludable, adaptando sus tecnologías a la visión del director ejecutivo para la compañía. Sus sistemas de tecnología de la información deberían trabajar para usted, no al revés.

Estaba pensando en esto recientemente, cuando leía un libro de uno de mis autores favoritos, Erik Larson, que tiene una increíble facilidad para escribir sobre acontecimientos históricos.

Aunque probablemente se le conoce mejor por The Devil in the White City, mi favorito es Isaac’s Storm”.

Es la verdadera historia de Isaac Cline, un dedicado empleado de la Oficina Meteorológica de Estados Unidos, y su experiencia del huracán que azotó Galveston, Texas, en 1900; uno de los peores desastres naturales de todos los tiempos en Estados Unidos.

La ciudad casi fue borrada del mapa por vientos de hasta 120 millas (192 kilómetros) por hora y un oleaje de 15 pies (4,6 metros) de altura; más de 5.000 personas murieron.

Larson explica que, aunque los empleados de la Oficina Meteorológica tenían a su disposición solo técnicas relativamente primitivas, hicieron un muy buen trabajo rastreando a esta tormenta monstruosa. Finalmente, sin embargo, el huracán dio un giro repentino e inesperado y azotó el bajo Galveston, con consecuencias devastadoras.

Esa falta de preparación e incapacidad para adaptarse quizá se haya debido, en parte, a una falsa sensación de seguridad generada por nuestras tecnologías avanzadas. Pero la tecnología también falla, como nos fue recordado este mes, en el que se conmemoró el centenario del trágico hundimiento de un barco supuestamente inhundible.

Al embarcarse en su viaje inaugural en 1912, el RMS Titanic confiaba en vigías ubicados en elevados miradores para que advirtieran sobre lo que había adelante.

Era uno de los pocos barcos en tener instalado el nuevo sistema de radio de Marconi, pero la capacidad de la tripulación para comunicarse con otros barcos seguía siendo insignificante.

Algunos analistas creen que si el Titanic hubiera estado equipado con los sistemas contemporáneos de radar y navegación satelital, no habría chocado con un iceberg y se habrían salvado más de 1.500 vidas.

Es un pensamiento interesante, pero entonces ¿cómo se explica uno el reciente desastre que ocurrió al barco crucero Costa Concordia? Lo que encuentro intrigante en este par de desastres –los huracanes y los hundimientos– es que, en ambos casos, los avances tecnológicos en el siglo transcurrido entre unos y otros parecen haber hecho poco para mejorar las cosas.

En el caso del Costa Concordia, el anticuado error humano, o el simple descuido, causó un choque trágico.

Cuando se está dirigiendo un negocio, las cosas irán mal todo el tiempo, e incluso los mejores sistemas de tecnología de la información y comunicaciones pueden agravar los problemas. Si el Titanic hubiera estado equipado con los mismos auxiliares de navegación que había a bordo del Costa Concordia, y hubiera sufrido una falla técnica temporal, el barco aún habría topado con ese iceberg.

Paradójicamente, si el Costa Concordia se hubiera visto forzado a confiar en un par de marineros con binoculares sentados en un mástil, bien podría haber evitado esa roca letal.

Cuando uno se prepara para los escenarios de “qué tal si”, es más importante asegurarse de contar con las personas correctas, y que estén alertas ante las contingencias y se mantengan vigilantes, que invertir en lo último en tecnología.

Sin importar cuán sofisticados puedan ser sus sistemas de tecnología de la información, tenga en mente que son solo instrumentos, y pueden y deberían ser adaptables conforme una situación cambie.

Si un empleado en la línea del frente está ayudando a un cliente o un ejecutivo está impulsando cambios en un producto, el juicio humano y el liderazgo deberían tomar precedencia. Confíe en su gente, no en su tecnología.

estrategiaPor lo general, cuando el negocio marcha bien, son muy pocos los análisis que se realizan. Pero cuando el negocio afronta desafíos en materia de rentabilidad, es cuando se analizan con detenimiento las causas primordiales de los problemas.

Pero, ¿Será que se analizan las raíces o se buscan culpables?

Por lo general, los negocios prósperos y rentables gozan de buen ambiente empresarial: los dueños o emprendedores y los jefes se sienten satisfechos por los logros alcanzados, mientras que los empleados se sienten parte del éxito y, además, si están en manos de buenos líderes, éstos comparten sus éxitos no sólo con celebraciones sino con bonificaciones.

Pero, es en este momento de gloria en el que los administradores y emprendedores deben prender las señales de alerta.

Use la ley de Murphy

Muchos administradores y emprendedores son enemigos de esta teoría. No obstante, lo que se debe tener en cuenta es que se debe ser precavido y más allá de esto se debe ser estratégico.

Las compañías cuando están siendo exitosas, seguramente le deberán sus resultados a una planeación estratégica de negocios, en el peor de los casos, porque la suerte los acompaña. De lo que estoy realmente convencido es que cuanto más duro se trabaja y más duro se planean los negocios, mejor suerte se corre.

No es coincidencia que los administradores y emprendedores que siguen de cerca la ejecución de la estrategia del negocio, obtienen mejores resultados. En ese sentido, es importante tener en cuenta que el éxito de hoy de las empresas debe ser sostenible y para ello se debe hacer un seguimiento muy cercano a los planes de mediano y largo plazo.

Evitar el cortoplacismo debe ser uno de los motores de los administradores y emprendedores. Es por eso que cuando todo marcha bien y el negocio da respuesta a la planeación, se deben activar los planes de mediano y de largo plazo. Pero si se ejecutan objetivos de corto plazo y se espera que éstos den respuesta al momento de éxito de las empresas, se está cometiendo un error.

Cuando un negocio marcha bien y su rentabilidad es mayor a la esperada, es cuando normalmente se cometen errores y allí sale a relucir la famosa ley de Murphy.

Es obvio que cuando todo está marchando a “pedir de boca” los administradores se dejen llevar por los impulsos de, por ejemplo, llenarse con más inventarios porque se está vendiendo más, de producir más porque el presupuesto de ventas ha sido superado con creces, de cambiar los muebles de la oficina, en fin… de llenarse de justificaciones para ejecutar acciones no planeadas estratégicamente.

En consecuencia, lo que un buen emprendedor o administrador debe tener claro y siempre presente es el seguimiento de la planeación estratégica y sobre todo evitar la ejecución de acciones no incluidos en la planeación estratégica.

Pero, ¿si el negocio marcha bien y es rentable, por qué no se debe pensar en mejorarlo?

La respuesta es muy sencilla: por supuesto se deben ejecutar acciones para hacer que el negocio siga creciendo y siga siendo rentable, lo que se debe hacer es revisar la planeación estratégica de negocios e incluir detalladamente los nuevos planes, como consecuencia de una coyuntura económica, es decir, cuanto más se revisa la ejecución de la planeación estratégica de negocios y ésta se corrige cuidadosamente, seguramente se evitan dolores de cabeza.

Y es que hacer una planeación estratégica y ejecutarla es quizá una de las virtudes de los buenos administradores y emprendedores y, sin duda, asegura razonablemente el logro de los objetivos trazados.

Por ejemplo, si la empresa se ha establecido como objetivos de mediano y de largo plazo mejorar la participación de mercado con relación a sus competidores, hay que saber medir estos objetivos y saber analizar si en realidad se están cumpliendo.

¿Y eso cómo se hace?

Estoy convencido que lo que se piensa, se debe escribir.

Si nos preguntamos o si se le pregunta a un administrador o emprendedor si tiene una planeación estratégica de su negocio, la respuesta por inercia sería: “sí, por supuesto”.

El tema es si está escrita y, además de esto, si todos sus interesados claves (empleados, proveedores, clientes, socios, entre otros) la conocen o si está debidamente divulgada. Este último es el asunto, pues de nada sirve que el administrador o emprendedor tenga todo en la cabeza, pues si éste llegare a faltar ¿quién o quiénes ejecutarían la estrategia?

En el caso de que los administradores hayan sido precavidos y hayan ejecutado un plan divulgación acorde con su planeación estratégica, el seguimiento cercano debe ser una tarea infaltable.

Conocer de primera mano las variables macroeconómicas del territorio en las cuales se ubica la empresa, debe ser el primer paso: la coyuntura económica debe ser revisada constantemente por los administradores. Una vez entendida, los planes tanto de corto como de mediano y largo plazo deben ajustarse a la realidad actual.

Tomar decisiones sin el análisis del entorno podría llevar a errores que atentan contra la rentabilidad de los negocios y la sostenibilidad de los mismos.

tuEs un fenómeno recurrente en nuestra sociedad actual, ser lo que otros esperan que seamos en detrimento de mostrar nuestra verdadera identidad.

Para muchos, el deseo de aprobación externa se ha convertido en una verdadera necesidad, algo que otorga un sentido especial a sus vidas y a su realización. Sin embargo, es muy difícil encontrar una tranquilidad y estabilidad duraderas cuando permanentemente nuestros actos deben ser refrendados y valorados positivamente por otros.

Nos sentimos bien cuando nos acarician mentalmente; De hecho, ¿Quién iba a querer renunciar a todo esto? Realmente no hay ninguna necesidad en hacerlo.

La aprobación no es un mal en sí mismo, el problema se deriva cuando se convierte en una necesidad en vez de un deseo. Si sólo deseas la aprobación simplemente porque te sientes feliz con el apoyo y la aceptación de las demás, no comporta ningún mal; pero si se genera una necesidad, te puedes derrumbar en caso de no conseguir esa aceptación.

Otro problema que surge a raíz de esto, es la incomodidad que mucha gente tiene en provocar una desaprobación o rechazo en los demás. Los seres humanos, por lo general poseen un pánico terrible a ser rechazados, es como si su ser más íntimo fuese ninguneado, no tenido debidamente en cuenta, y por tanto, se genera una duda y una insatisfacción muy grandes.

Sin embargo, todo este problema surge por entender de manera incorrecta la naturaleza de lo que verdaderamente somos. Cedemos el control de los acontecimientos y de nuestra identidad al escrutinio de terceros, que continuamente enjuician y etiquetan nuestras actitudes y maneras de pensar. En este modelo de comportamiento destructivo, no hay salida posible.

La necesidad de aprobación se fundamenta en una sola suposición: “No confíes en ti mismo, confirma todo con otra persona primero”. Nuestro ambiente cultural refuerza este comportamiento como norma de vida. El pensamiento independiente no sólo es visto como algo anticonvencional, sino que constituye además el principal enemigo de las mismas instituciones que constituyen el baluarte de nuestra sociedad.

La sociedad quiere gente fácilmente manipulable y controlable, personas que sin cuestionarse sus verdaderas pretensiones y propósitos sigan los modelos preestablecidos de comportamiento y pensamiento sociales.

Siendo nosotros mismos lograremos llegar a un estado de paz, equilibrio y felicidad desconocidos hasta entonces. Toda presión, expectativa y ansiedad desaparecen, ya que no queremos ni tenemos que contentar a nadie en particular. Simplemente nos mostramos de manera genuina, espontánea y desinteresada a los demás, dejando claro nuestras intenciones.

Otro aspecto que sale fortalecido es la manifestación de la creatividad. Al ser totalmente libres y al estar alejados de cualquier limitación o expectativa, somos capaces de mostrar nuestra mejor versión y nuestras capacidades, sin la presión ni la necesidad de ser valoradas según el baremo de otros.

Es de vital importancia incentivar desde la sociedad y la educación la consecución de mentalidades críticas e independientes. Así es como verdaderamente se puede conseguir un progreso sostenido, real y consecuente en nuestra sociedad que catapulte a las personas a expandir sus mentes y a ayudarse mutuamente.

La educación también debe servir a este cometido, estableciendo programas más flexibles que busquen el desarrollo de las áreas más afines de cada persona. Al forjar personas independientes, creativas y seguras de sí mismas, la necesidad de aprobación queda relegada a un segundo plano; y así las personas pueden manifestar quienes son con total libertad quedando patente su punto de vista y su visión.

“Libérate del miedo, no es más que una fina cortina de humo que oscurece tu verdadera grandeza”

puma y adidasHay quienes aseguran que no existe un amor igual al que dos hermanos pueden expresar.

Sin embargo, los hermanos alemanes Adolf y Rudolf Dassler protagonizaron una lucha encarnizada y sin cuartel debido a la gran competencia que sentían para llevar sus marcas, Puma y Adidas, a la cumbre.

La periodista holandesa Barbara Smit en el libro “Sneaker Wars” descubre el origen de dos de las enseñas más importantes de la industria del calzado deportivo.

Corría el año de 1926 cuando los hermanos Adolf y Rudolf Dassler confeccionaban zapatillas y pantuflas en su fábrica llamada “Gerbüder Dassler Schuhfabrik”. Aunque sus zapatos no tenían marca, la calidad de los productos de los hermanos llegó a oídos de Josef Waitzer, entrenador del equipo alemán de atletismo.

Los hermanos se complementaban muy bien: Adolf -cuyo apodo era Adi- era el artista introvertido, mientras que Rudolf era un experto en las relaciones públicas. Gracias a esto, la pareja no tardó en colocar sus productos en la villa olímpica de los Juegos de Berlín de 1936. Su negocio se vio fortalecido con la instauración del nazismo en Alemania, pues se veía al deporte como un método ideal para alcanzar la tan deseada “perfección aria”.

La Segunda Guerra Mundial enfrentó las ideologías de los hermanos ya que por órdenes de Hitler, la fábrica de los Dassler se convirtió en un taller de repuestos de tanques y lanzamisiles. Mientras que Adi se resistió a unirse al ejército, Rudolf decidió defender la causa nazi con las tropas de Sajonia. Desde ahí, escribió una carta a su hermano en la que le advertía que pediría el cierre de la fábrica para que pudiera portar un arma.

Al final de la guerra, y tras un juicio por parte de los Aliados para analizar su nivel de apego a la ideología nazi, Adi pudo retener el control de su empresa. Por su parte, Rudolf tuvo que mudarse a otra parte del pueblo con su familia para abrir una fábrica pequeña luego de ser denunciado por su propio hermano como simpatizante de Hitler.

La mitad de los trabajadores, los vendedores, se fueron con Rudolf, mientras que la otra mitad, los diseñadores, se quedó en la fábrica de Adi. De este cisma nacieron dos grandes marcas: Puma fundada en 1948 por Rudolf y Adidas, nacida de la mano de Adi en 1949.

Desde ese momento ambas marcas se enfrentarían en todo momento.

La primera victoria de esta batalla se la llevó Adi en el Mundial de Suiza de 1954. Rudolf había menospreciado al entrenador alemán Sepp Herberger, por lo que Adidas se adjudicó el contrato para hacer tacos ajustables para el equipo nacional, diseñados especialmente para evitar resbalones en caso de lluvia. Durante el partido contra la selección húngara una tormenta probó la eficacia de los tenis y llevó a la victoria germana 3-2 sobre los magiares.

La rivalidad continuó con los hijos de los hermanos. Horst, el hijo mayor de Adi y heredero de Adidas, se las ingenió para bloquear cargamentos de Puma y para vender exclusivamente sus zapatos en la Villa Olímpica en México 68.

Por otro lado, Armin, hijo de Rudolf Dassler, se hizo un gran nombre cuando un muchacho brasileño conocido como Pelé usó uno de sus modelos en el Mundial de México 70.

El 6 de septiembre de 1976 falleció Rudolf Dassler. El odio entre las familias era tan grande que Adidas publicó una nota diciendo “Por razones de piedad humana, la familia Adolf Dassler no hará comentario alguno sobre la muerte de Rudolf Dassler”.

Cuatro años después, Adi falleció y su tumba fue colocada lo más lejos posible de la de su hermano. Para 1990, su compañía Adidas ya le pertenecía al empresario francés Bernard Tapie y dos años después se declaró en quiebra. Tiempo después, Puma fue comprado por PPR, una multinacional francesa. Ambas marcas serían relanzadas después para las nuevas generaciones y se convertirían en símbolo de deporte y fidelidad de marca.

Irónicamente, el único miembro de la familia Dassler que sigue involucrado con las marcas es Frank Dassler, nieto del fundador de Puma… y que hoy trabaja para Adidas.

Reibox BlogSi tu sueño es hacerte millonario, no hay un camino establecido para alcanzarlo. Sin embargo, hay pasos que puedes tomar para ponerte en el camino correcto, y saltar los obstáculos que puedan bloquear tu camino.

En el hilo Quora “¿Cuáles son los mayores obstáculos para hacerte millonario?” el autor, blogger y podcaster James Altucher compartió algunos de los hábitos que descubrió que impiden a las personas hacerse millonarias, tanto en su vida propia como en la vida de los millonarios que conoció y estudió.

Además de señalar algunos factores obvios que afectan tu valor neto (tu salario y donde vives) Altucher esboza obstáculos menos tangibles que podrían estar frenándote.

Aquí tienes tres señales de alerta a tener en cuenta si estás apuntando llegar a la marca de un millón de dólares.

1. No ejercitas tu creatividad

“Si no tienes ideas, te quedas con los civiles. Los civiles no harán nunca un millón,” escribe Altucher en Quora.

Altucher compara el proceso de dar con buenas ideas con hacer ejercicio: Si te saltas el gimnasio dos semanas, te será difícil ponerte en forma. Lo mismo vale para tener ideas que valgan la pena.

“Las malas ideas son buenas,” dice. “Tienes que tener por lo menos de 100 a 1.000 malas ideas para tener una buena idea.”

Esa buena idea podría ser una idea de un millón de dólares.

2. Pasas tiempo con personas tóxicas

Las personas con las que te rodeas afectan tu productividad más de lo que crees.

“Las personas tóxicas en tu vida te arrastrarán para abajo,” escribe Altucher. “Las personas buenas en tu vida te amarán y te inspirarán. Es un tira la soga. Deja que la gente buena gane.”

Y añade: “No podrás tener éxito con personas tóxicas tirándote para abajo.”

3. Le echas la culpa a otros por tus errores

Es difícil admitir el fracaso. Y es aún más difícil dejarlo atrás cuando la herida todavía está fresca. Pero culpar a otros por tus errores nunca es productivo, de acuerdo con Altucher.

“Es muy difícil [aprender de él] cuando sientes el dolor del fracaso. Yo a menudo no puedo hacerlo,” dice. “Pero no culpes tampoco. Ese es el primer paso para aprender, recuperarte, moverte hacia adelante en lugar de hacia atrás.”

Después de entrevistar a cientos de personas exitosas en su podcast, Altucher notó que todos ellos tenían una cosa en común: “Todos ellos tuvieron períodos de enormes fracasos,” dice. “Esta es la cantidad de veces que ellos culparon a otras personas por sus fracasos: CERO”.

Ya sea culpa de ellos o no, las personas exitosas no se detienen en los fracasos; aprenden de ellos y siguen adelante.

exitosasTodos queremos conocer el secreto del éxito por lo que admiramos y seguimos a figuras de la talla de Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg.

Pero una de las grandes lecciones que podemos aprender de ellos es que solo hay que preocuparse por las cosas que podemos controlar e ignorar el resto.

Hay muchas cosas que frenan a los emprendedores primerizos que simplemente no angustian a las personas exitosas.

Aquí tienes 21 de ellas:

1. Fracaso

Los emprendedores exitosos no se preocupan por fallar. En lugar de eso, saben perfectamente que los errores llevan al siguiente éxito.

2. Triunfos

Muchos fundadores, de hecho, le temen al éxito. Los emprendedores triunfadores saben que lo que tienen que compartir es importante, por lo que no temen las victorias.

3. Felicidad

Suena extraño, pero los emprendedores exitosos suelen ser personas felices. La clave es que no preocupan por serlo. Saben que la felicidad llega cuando estás haciendo lo que estabas destinado a hacer con tu vida.

4. Límites

Mary Kay Ash pudo detenerse por los obstáculos que representaba ser una mujer emprendedora en los años 60, pero no lo hizo. Al contrario, se dedicó a fundar una compañía masiva que impulsa a otros a vivir sus sueños.

5. Renunciar

Las personas triunfadoras se dan cuenta de que a veces renunciar no es malo. Hay ocasiones donde tienen que aceptar las pérdidas y moverse a una idea nueva.

6. Cobrar lo que valen

Los grandes emprendedores nunca se preocupan por lo que van a cobrar por su trabajo. Saben que han creado valor suficiente para justificar cada peso que piden.

7. Que las cosas puedan salir mal

No hay espacio para el pensamiento negativo en la mente del emprendedor ganador. Si surge un problema, lo solucionan, pero no se crean conflictos gratuitos.

8. Balancear la vida y el trabajo

Puede sonar duro, pero los primeros años de tu negocio requieren toda tu atención. Los fundadores exitosos lo saben y se dedican a ello cuanto sea necesario.

9. Lo que no hicieron la semana pasada

Tal vez los días pasados no fueron 100 por ciento productivos, pero los ganadores no se preocupan por ello. Ya están enfocados en lo que pueden lograr hoy.

10. Vivir la vida de alguien más

Steve Jobs solía invitar a las personas que lo escuchaban a vivir sus vidas plenamente. Nunca gastó su limitado tiempo en la Tierra cumpliendo las expectativas de otras personas.

11. Seguir las reglas

Richard Branson nunca se preocupó por lo que los demás pensaran de él y siempre usó las reglas a su modo para seguir su instinto propio.

12. Estar seguro

Las personas exitosas ven la vida como una aventura. No se angustian por estar seguros o hacer las cosas fáciles. Quieren ver y experimentar todo lo que la vida les tiene guardado cada día.

13. Arrepentimiento

Las personas triunfadoras se dan cuenta de que en realidad no nos arrepentimos de las cosas que hacemos tanto como de las cosas que NO hacemos. Como resultado, no se lamentan por las oportunidades perdidas. Se enfocan en aprovechar lo que les llegan.

14. Lo que no pueden hacer

Estas personas saben que no pueden hacerlo todo y no se preocupan por lograrlo. Simplemente contratan a las personas que puedan complementar sus debilidades y fortalecer sus capacidades.

15. Tomar oportunidades

Debbi Fields, fundadora de la marca de galletas Mrs. Fields, sabía que para lograr su objetivo de darse a conocer, debía correr el riesgo de regalar sus biscochos gratis a extraños. Como resultado, su nombre está presente en más de 10 países.

16. Por qué hay cosas que no pueden hacer

Los emprendedores efectivos no pasan demasiado tiempo pensando en por qué no pueden lograr algo. En su lugar, encuentran maneras de superar los obstáculos que se les presentan.

17. El éxito de los demás

Los buenos emprendedores se dan cuenta de que el mundo es suficientemente grande para que diversas ideas sean triunfadoras. Simplemente se enfocan en dejar sus propias contribuciones a la humanidad.

18. Estar equivocado

Drew Houston, co fundador de Dropbox, dijo “No te preocupes por el fracaso. Solo tienes que estar en lo correcto una vez”. Los ganadores no se angustian por equivocarse, simplemente siguen buscando opciones correctas.

19. Tener empleados inteligentes

Los grandes empresarios no se preocupan por contratar equipos de trabajo que sean más listos que ellos. Se dan cuenta de que para que sus compañías triunfen deben tener a lo mejor de lo mejor en sus recursos humanos y jamás se sienten amenazados por sus trabajadores.

20. Que alguien les demuestre que se equivocaron

Estas personas nunca temen probar sus teorías. Están más preocupados por encontrar formas de trabajar que funcionen que en tener siempre la razón.

21. Hacer mucho dinero

Irónicamente, obsesionarte con ganar dinero es una forma segura de no conseguirlo. Los ganadores no se preocupan por volverse millonarios, se enfocan en crear valor para los demás que de manera natural genere riqueza.

Tal vez te sorprendieron algunos de los puntos de la lista, tal vez otros te hicieron mucho sentido. De cualquier manera, puedes aprender mucho de los grandes empresarios y de lo que les preocupa realmente.

ansiedadImagina que vas caminando por la calle y ves venir a un hombre que sostiene una pistola, tu cuerpo reacciona de inmediato.

Palideces… la sangre se va directo a tus piernas para que corran con mayor velocidad y un golpe de adrenalina te hace mover de manera oportuna.

En este caso, tu miedo y la ansiedad desatada fueron racionales, ya que tenías evidencia de riesgos y peligro, lo que te sirvió como un aliado para anticiparte a una situación y protegerte, aunque el hombre no haya tenido la intención de dañarte.

Ahora imagina que vas por la misma calle y ves a un hombre caminar rápidamente hacia ti con una mano en la bolsa del pantalón. Quizá pienses que esconde un arma y está dispuesto a asaltarte: tu cuerpo reacciona de la misma manera, tu corazón late más fuerte, tu respiración se hace pesada y un nuevo golpe de adrenalina te ataca.

En este caso, todo sucedió en tu imaginación. Tu miedo y tus pensamientos fueron irracionales. Lejos de ayudarte, la ansiedad sometió a tu cuerpo a una descarga de energía y una experiencia negativa innecesaria.

Reaccionaste de manera exagerada ante una situación posible, pero poco probable.

Hay una delgada línea entre la ansiedad sana (estado de alerta, inquietud, precaución) y la malsana (pánico, pensamiento catastrófico y pérdida de control).

¿Cuántas veces nos hemos sometido a un estado de ansiedad, por una situación imaginaria o poco probable?

En su libro Cómo controlar la ansiedad antes de que la controle a usted, Albert Ellis propone un modelo para entender cómo se desencadena la ansiedad en determinadas circunstancias y lo más importante, cómo influyen nuestros pensamientos irracionales para provocarla.

Y a continuación te lo muestro:

El ABC para manejar tu ansiedad

Adversidad

La mayoría de las personas por naturaleza, buscamos tener más de lo que deseamos y menos de lo que no. Nos ocupamos en generar este equilibrio y en el momento en que la balanza se inclina hacia lo que no queremos, entramos en el terreno de las adversidades.

Quien cree poder tener el control sobre las personas y las situaciones para evitar las adversidades, está condenado a vivir en un estado permanente de ansiedad. Si bien podemos propiciar algunos cambios en nuestro entorno, la realidad es que siempre nos toparemos con una limitación inminente: La voluntad y libertad de elección de terceros.

La libertad de elección es también nuestra mayor herramienta y fortaleza.

Por ejemplo, siempre cabe el dialogo y el esfuerzo por llegar a acuerdos más sanos en una relación o situación, sin embargo, si no existe la apertura en ambas partes y descubro que no puedo cambiar a mi jefe, ni las políticas de la empresa, siempre tendré la posibilidad de elegir buscar un nuevo trabajo.

Beliefs: Creencias

Resulta lógico pensar que las adversidades son las causantes de nuestro estado de ansiedad, sin embargo, son nuestros pensamientos y comportamientos los verdaderos responsables. La ventaja es que sobre estos sí podemos tener control.

Así como tengo el poder de elección para cambiar de trabajo si algo no está funcionando, también puedo ejercer mi poder para elegir el tipo de pensamientos y creencias que tendré en caso de no obtener el trabajo deseado.

Cuestionar

No sólo se trata de detectar nuestras creencias limitantes y elegir unas más productivas. La clave está en cuestionarlas y entender cuál fue su origen, cómo es que empezamos a creer lo que creemos y preguntarnos sí lejos de ser falso o verdadero, es algo que nos funciona o nos daña.

Siguiendo con la historia del cambio de trabajo aquí algunas preguntas que te ayudarían a cuestionar tus creencias. Tú puedes adaptarlo a la situación que te ponga ansioso.

¿Qué tan realista es pensar que siempre debo de obtener todo lo que quiero?

¿Qué evidencias tengo de que las personas exitosas nunca han sido rechazados o han fracasado?

¿En dónde está la lógica al pensar que porque yo quiero determinado trabajo, me lo van a dar?

¿No podrá haber personas que encajen mejor con ese puesto, por lo menos desde la óptica del reclutador?

¿De qué me sirve pensar así? ¿Esta creencia me acerca o me aleja de mi objetivo?

Ante la misma adversidad, cien personas reaccionarán de manera distinta y en diferente intensidad, es probable que experimenten emociones parecidas pero cada lo llevará al extremo que decida según sus creencias.

Reibox BlogMe siento ridículo escribiendo sobre ser un gerente de ingeniería. Es un trabajo que he estado haciendo por no más de 30 días.

Pero eso es lo que yo quiero saber de los demás, ¿cómo empezar? ¿Cómo lo hacen en su primer mes?

No hay dos primeros rodeos iguales. Pero todos son rodeos, y caer es caer. Hay algunos patrones. Así que aquí estoy, escribiendo el post que quisiera leer.

Y en mi primer mes en mi nueva función de administración, encontré que estas son las tres cosas que tuve que resolver por sobre todo lo demás.

1. ¿Qué es este trabajo de todos modos?

Yo tenía una idea aproximada de en lo que me estaba metiendo de una descripción interna del trabajo, pero había un abismo entre “Ayuda a construir un compromiso fuerte y garantiza el crecimiento personal de los miembros del equipo” y… bueno… hacerlo.

Así que me metí en una especie de cruzada para entender qué era exactamente lo que debía hacer.

Les pregunté a los ingenieros de Buffer, “¿Qué crees que hace a un gerente de ingeniería grande (EM)? ¿En dónde crees que me quedo corto?” Estoy muy agradecido por las honestas respuestas de mis pares; me permitieron desarrollar una idea clara de cómo necesitaba crecer. Aceché personas en Twitter y LinkedIn, le envié correo electrónico fríos, y les pregunté cómo sobrevivieron al cambio. “¿Cuál fue tu error de novato?” se convirtió en mi línea favorita.

Siempre me sorprende lo abierto que está todo el mundo a ayudar. Conocí a gente increíble que creí que no me darían ni una hora de su día.

De mi propia experiencia, sin dudas recuerdo momentos en los que sabía qué quería de un gerente, pero no sentía que podía decirlo ni pedirlo. Así que decidí hacer una pregunta muy simple: “¿Qué puedo hacer por ti para la próxima semana para hacer tu trabajo y tu vida mejor.”

Rápidamente aprendí que ese era un problema resuelto; la ayuda está ahí. Sólo tenía que pedirla.

2. ¿Qué ocurre con mi antiguo trabajo?

Esto es duro. Cuando un ingeniero cambia a la administración, el equipo pierde un ingeniero. Eso pone un freno a la velocidad y la moral del equipo, pero hacer dos trabajos a la vez es inviable. Tener un plan de traspaso y transición fue mi primera tarea.

Es un verdadero reto averiguar quién podría asumir el trabajo que estabas haciendo en un equipo que ya está establecido. Y seamos sinceros, nunca hay un “ingeniero extra” girando sus dedos.

Tuve mucha suerte aquí: La mitad de mi equipo (no ingenieros) tomaron sus vacaciones cuando hacía el cambio, por lo que hubo una pausa natural mientras buscaba en Google “cómo ser un gerente de ingeniería.” Entonces me dieron otro respiro: Un equipo de productos fue diluido, y había alguien dispuesto y emocionado por tomar el puesto. Pude esquivar todos los obstáculos.

Piensa en tus antiguas responsabilidades; no sólo te vayas. Si no hay realmente nadie que te reemplace, entonces re-programa tu partida. Entiende esto, y asegúrate de que todos los demás lo entiendan también.

3. ¿Cómo administro a alguien que es mejor de lo que nunca podré llegar a ser?

Esta fue la cosa que más me asustaba hacer.

Antes de empezar la primera reunión con un ingeniero a quien admiro muchísimo, estaba decididamente inquieto y definitivamente ansioso. ¿Qué pensará de mí? ¿Era una enorme pérdida de tiempo? Me estremecía el coste de oportunidad.

Después de esa primer video-llamada, me di cuenta que aunque yo creía que él era impresionante, no le había dado ningún reconocimiento. Darme cuenta de por qué me contuve de decirle buen trabajo fue un momento clave para mí: no me sentía capacitado para alabar a este ingeniero. Sentía que mi opinión no importaba; que él pensaría que era un idiota por alabarle algo que había hecho que no era gran cosa. Sería como alabar a Dan Abramov por escribir una aplicación entera en React.

Una vez que entendí y le di nombre a ese miedo, desapareció. Si yo fuese mejor codificando que los ingenieros que manejo, entonces yo estaría escribiendo ese código. Pero no lo soy. Es precisamente por eso que soy gerente!

Soy mejor fomentando y desbloqueando. Creo que es cuando la idea de “líder servidor” comenzó a hacer clic.

Estoy ahí para resolver todas las cosas que impiden que los ingenieros se enfoquen. Hago los procesos suaves. Me aseguro de que encuentren su trabajo interesante y desafiante. Me aseguro de que estén teniendo el mayor impacto que puedan tener. Entiendo quienes son y qué los impulsa, y alineo eso con lo que el equipo necesita.

Les digo cuando creo que hicieron algo increíble. Les pregunto por qué hicieron algo que no está a la altura de nuestro estándar de calidad; tal vez haya una buena razón. Tal vez pueda ayudar. No tengo que ser capaz de hacer su trabajo mejor que ellos. Ellos son los expertos, y así debería ser.

Todavía no sé cuál es mi error de novato más grande, aun. Supongo que será un tema para otro post.

planificasHace unos días leía un tuit de Alfonso Alcántara,[email protected], que decía así

“Tu falta de planificación no es mi emergencia.”

Frase asertiva que tal vez necesites hoy. Realmente demoledor y real como la vida misma.

La falta de planificación es uno de los grandes problemas dentro del campo de la productividad. Este hecho provoca fuertes desajustes dentro de las organizaciones y en las propias personas que las integran, dando lugar a tensiones extras innecesarias y un aumento considerable del estrés procedente de las situaciones paradójicas que suelen darse.

Cuando se encuentre en un agujero, deje de cavar – Will Rogers

Para muchas personas u organizaciones, sentarse previamente a planificar reuniones, presentaciones o en general cualquier cosa de calado que desean alcanzar, les resulta tremendamente artificial y al final se dan cuenta que han de hacerlo en el último minuto. Ello deriva en las situaciones que seguro todos nosotros hemos vivido en alguna ocasión.

Comenzamos a sobreactuar, aparecen las horas extra, la falta de recursos y el volumen de trabajo se dispara por momentos por añadidura al que ya tenemos, con el correspondiente aumento desorbitado de los costes del proyecto. A este modelo se le conoce como planificación reactiva.

He trabajado muchos años en el gremio de la edificación y a modo de broma, en casi todos los proyectos, en las casetas de obra aparecía la siguiente secuencia de desarrollo del proyecto:

Optimismo general, fase de desorientación, desconcierto general, periodo de cachondeo incontrolado, búsqueda implacable de los culpables, sálvese quien pueda, castigo ejemplar a los inocentes, recuperación del optimismo perdido, terminación inexplicable de la obra y condecoración y premio a los no participantes. Resulta simpático pero triste a la vez.

La solución a esta situación es planificar de forma natural previamente a actuar. Pero atención, planificar no significa definir todos y cada uno de los pasos que hemos de dar. Planificar de forma natural implica en primer lugar aclarar cual es el resultado que queremos alcanzar con el desarrollo del proyecto y cuales van a ser los principios por los que nos regiremos para ello.

Por otro lado visualizar dicho resultado para con ello generar una lluvia de ideas a cerca de las distintas posibilidades de actuación que tenemos. Posteriormente identificar y organizar los distintos hitos del proyecto y luego definir las próximas acciones necesarias para que el proyecto comience a dar frutos.

Es cierto que la mayoría de proyectos no precisarán de tanta definición, pero si al menos generar una pequeña lluvia de ideas, organizar dichas posibilidades y lo fundamental, definir sus próximas acciones.

Planificar en exceso puede llevar en ocasiones a la misma situación de reactividad dado en la constante incertidumbre en la que nos vemos inmersos. Planificar de forma natural supone tener trabajo definido para que el proyecto avance, de ahí la necesidad de revisar de forma periódica el estado del mismo para evitar que pueda quedar estancado en algún momento. Una revisión al menos semanal al respecto resulta crucial.

Uno de los hábitos mas saludables para tu productividad es el de planificar los resultados que quieres alcanzar Ello minimiza las emergencias no deseadas y garantiza el éxito del proyecto dado que clarificas el resultado final y los pasos simples que has de dar para llegar. ¿Qué prefieres planificar o mortificar a tu equipo?

personas¿Hay personas que constantemente te desalientan, te dicen que no eres lo suficientemente bueno, y te hacen sentir muy mal contigo mismo?

Estas son personas a las que llamo personas difíciles. Y todos tenemos algunas de ellas en nuestras vidas.

Recordé esto hoy cuando un estudiante nuevo me envió un email diciendo:

“Tengo personas difíciles en mi familia con las que tengo que lidiar todos los días, y hacerlo me vuelve loco! A menudo pierdo los estribos en el proceso. ¿Qué puedo hacer cuando estas personas difíciles intenta iniciar un problema? ¿Cómo puedo protegerme de su comportamiento negativo? ¿Qué pasa si no puedo alejarme completamente de ellos?”

Tengo que confesar: no hay una única solución para todos para tratar con personas difíciles. Sin embargo, use exitosamente una serie de estrategias en mi propia vida, y en la última década Ángel y yo también ayudamos a cientos de estudiantes a lidiar con las personas difíciles de sus vidas. Así que tengo una bastante buena idea de lo que funciona.

Hoy, quiero responder la pregunta de nuestro estudiante públicamente, y revisar algunas formas prácticas y pacíficas de tratar con personas difíciles; formas que no implican gritar, hacer rabietas, ni estresarse innecesariamente…

Enfócate en las soluciones, en lugar de los problemas y dificultades de una persona.

Dónde y cómo enfocas tu atención determina tu estado emocional.

Al enfocarte en los problemas que estás enfrentando, creas y prolongas las emociones negativas y el estrés. Cuando cambias tu enfoque hacia acciones que puedan mejorar tus circunstancias, creas un sentido de auto-eficacia que produce emociones positivas y reduce el estrés.

El mismo principio se aplica cuando lidias con las personas difíciles, fijarse en lo estresante y difíciles que son sólo intensifica tu sufrimiento, dándoles poder sobre ti.

Así que cuando alguien en tu vida esté siendo difícil, dejar de pensar en lo problemática que es esa persona, y enfócate en cómo vas a manejar su comportamiento de manera positiva. Esto te hace más eficaz que te pone en el asiento del conductor, y también reducirá en gran medida el estrés que experimentas cuando interactúas con ellas.

Establecer límites sanos y comunícate con compasión.

No hay dudas al respecto… muchas veces las personas difíciles están pasando por un momento difícil y están realmente angustiados, deprimidos, o incluso mental y físicamente enfermos. Haz lo posible por ser amable y compasivo; no porque sean buenos, sino porque tú lo eres.

Dicho esto, sin embargo, igual necesitas separar sus asuntos legítimos de cómo se comportan contigo. Si dejas que las personas se salgan con la suya sólo porque están angustiados, enfrentando una condición médica, o deprimidos, entonces estás haciendo que sea demasiado tentador que empiecen inconscientemente a usar sus desafortunadas circunstancias como un medio para sus fines. Aquí es donde establecer límites saludables entra en juego.

Hace algunos años, fui voluntario en un hospital psiquiátrico para niños. Fui mentor de un niño allí llamado Dennis, un paciente diagnosticado con trastorno bipolar. Dennis era muy difícil a veces, y a menudo gritaba obscenidades a los demás cuando experimentaba uno de sus episodios. Pero nadie nunca desafió sus arrebatos, y tampoco yo hasta ese punto. Después de todo, él está clínicamente “enfermo” y no puede evitarlo, ¿verdad?

Un día llevé a Dennis a un parque para jugar a atrapar la pelota. Una hora más, en nuestra pequeña excursión, entró en uno de sus episodios y comenzó a insultarme con nombres profanos. Pero en lugar de ignorar sus palabras, le dije, “Deja de intimidarme e insultarme, Dennis. Sé que eres una buena persona, y mucho mejor que eso.” Su mandíbula literalmente se cayó. Dennis parecía aturdido, y luego, en cuestión de segundos, se recompuso y respondió: “Siento haber sido malo, Marc.”

La lección aquí es que no puedes ayudar a nadie con perdones injustificados por las cosas que hacen simplemente porque tienen problemas. Hay un montón de personas que están pasando por dificultades extremas que no son personas deliberadamente difíciles para todos a su alrededor.

Así que debes mostrar bondad y compasión, mientras también entiendes que sólo puedes actuar con bondad y compasión genuina cuando estableces límites saludables. Perdonar y permitir demasiado no es saludable ni práctico para nadie en el largo plazo.

Dedica tiempo suficiente todos los días para cuidar de ti.

No tienes que descuidarte a sí mismo simplemente porque los demás lo hacen. En serio, si te ves obligado a vivir o trabajar con una persona difícil, entonces, asegúrate de que pasar suficiente tiempo a solas para descansar y recuperarte. Tener que jugar el roll de “adulto racional y enfocado” delante de la persistente negatividad puede ser agotador, y si no tienes cuidado, la negatividad puede consumirte.

Las personas difíciles pueden mantenerte despierto por las noches preguntándote constantemente a ti mismo:

• “¿Estoy haciendo lo correcto?”
• “¿Soy realmente tan terrible como para que me hable de esa manera?”
• “No puedo creer que haya hecho eso!”
• “Estoy tan afligido!”

Pensamientos como estos pueden mantenerte agonizando durante semanas, meses o incluso años. Por desgracia, a veces ese es el objetivo de las personas difíciles; volverte loco y hacerte caer en su nivel de pensamiento, para así no estar solo. Y como no puedes controlar lo que hacen, es importante cuidar de ti mismo para poder permanecer centrado, sintiéndote sano y listo para vivir positivamente en la cara de sus comportamientos negativos cuando sea necesario.

Si te has sentido agotado por tus encuentros regulares con alguna persona difícil, implementa y practica las estrategias que describí más arriba, una a la vez. Entonces, mientras lo haces, de forma preactiva, recuerda no engancharte con el comportamiento negativo de esta otra persona. No te dejes atrapar…

Mantén tu compostura. Mantén tu paz interior.

Vivir Mejor¿Te has preguntado por qué “valores” es una palabra tan de moda en la era de la información?

Una razón probablemente es porque cuanto más tratamos de hacer (y cuanto mejor tratamos de hacerlo) mantener ese sentido de propósito y significado a la vista se hace más difícil. Ambos, organizaciones e individuos, todos quieren saber cómo definir mejor sus valores, y vivir y trabajar de acuerdo a ellos.

Pero tal vez toda esta búsqueda del alma sea innecesaria. Tal vez tus valores son mucho más evidentes de lo que crees.

Ya estás priorizando, incluso si crees que no

Seamos honestos. Ya tienes valores. Tu empresa ya tiene valores. Y no son los que anotaste en un post-it y pegaste en tu notebook o los que pegaste en la pared cuando fundaste la empresa. No, tus valores son mucho más simples y más fáciles de encontrar que eso.

Están escondidos en tu horario. Y para algunos de nosotros, lo que están comunicando es aterrador.

Así que cuando te dices, “Pongo la familia primero”, pero programas una reunión para las 6 p.m. te estás engañando a ti mismo. Le dijiste a tu pareja que estarías en casa antes de la cena, y entonces haces algo como eso. Lo que tu agenda te está diciendo es que valoras más al trabajo que a tu familia, y si no estás bien con eso, es momento de hacer un cambio.

Esto no es física cuántica, sin embargo, es algo que muchos de nosotros (frente a la presión del corto plazo en el trabajo y en casa por igual) tendemos a olvidar por completo. Cuando dices que priorizas el comportamiento proactivo al comportamiento reactivo, pero tienes día tras día lleno de reuniones, no estás diciendo la verdad.

Lo que realmente valoras es obvio. En última instancia, todos votamos nuestras prioridades con cada acción que tomamos; todos los días. Ya sea por culpa o por miedo o por la reprimenda de tu jefe, te estás poniendo en una situación en donde enfrentas reacciones sin cesar a todo tipo de cosas.

El principio es simple: Tu calendario nunca miente. No puedes decir una cosa y programar otra. Donde pasas tu tiempo es donde tus valores están. Pero si sientes, como muchos lo hacemos, que tu balance vida/trabajo está fuera de control, puede ser momento para un reinicio, y eso comienza con tu calendario. Quizá sea momento de sincronizar de nuevo tu calendario con tus valores, los verdaderos.

Aquí tienes cuatro maneras de empezar.

1. Práctica estar presente

El autor y activista Parker Palmer escribió, “Antes de poder decirle a mi vida lo que quiero hacer con ella, debo escuchar a mi vida decirme quien soy.”

La próxima vez que salgas corriendo a otra reunión o te apresures a disculparte por llegar tarde a otra reunión con los maestros, pregúntate: “¿Es esto lo que realmente soy? ¿Es esto lo que quiero ser?” Si sientes un poco de angustia interior, presta atención a esa sensación, y deja que te motive a hacer algunos cambios importantes.

2. Diseña tu semana ideal

Aprendí este consejo de mi amigo Michael Hyatt, quien defiende que tu calendario no debería ser algo que te estrese cuando lo miras. Cada nuevo día debería ser una aventura emocionante. Si no lo es, entonces cámbialo. Para citar a Greg McKeown, “Si no priorizas tu vida, alguien más lo hará.”

Para empezar a reacomodar tu horario, no busques cambios minúsculos, planea semanas ideales, incluso si perece inverosímil en un primer momento. Antes de poder saber qué cambios debes hacer, es importante saber por qué y a dónde quieres que te lleven.

3. No lo hagas solo

Comprométete. Pídele a un amigo, cónyuge o compañero de trabajo que te ayude a crear algunos límites que hagan honor a tus valores, relaciones y compromisos. Cuando cruces esos límites, necesitas que haya una consecuencia, incluso si es sólo una amiga preguntándote: “¿Estás seguro de que quieres hacer eso?” Este tipo de recordatorios pueden darnos el espacio para hacer una pausa y reflexionar sobre nuestras intenciones.

Eso puede parecer pequeño, pero a menudo es bastante; demasiadas de nuestras decisiones se toman mitad-consciente o inconscientemente, y antes de darnos cuenta, ya son rutinas establecidas. Es fácil olvidar que cada acción tiene una consecuencia; pero también es bastante fácil recordártelo.

4. Considera tu llamado

Cuando estás en medio de un ocupado y estresante día, pregúntate: “¿Esto es realmente a lo que estoy destinado a hacer?” Por supuesto, cada trabajo tiene sus contras. Pero si estás semanas y meses haciendo cosas sólo por pura obligación, entonces puede ser momento de considerar algunos cambios.

La idea de que debemos perseguir nuestras pasiones o ir tras el trabajo de nuestros sueños pasó de moda en algunos sectores. Pero en mi libro The Art of Work, comparto porque a veces no tenemos que renunciar a nuestros trabajos para descubrir nuestro propósito.

A menudo, sólo necesitamos encontrar una manera de girar en dirección a un trabajo con más propósito. A cada uno de nosotros sólo se nos da un determinado número de días en la tierra, y pasan más rápido de lo que pensamos. Intentemos no gastarlos en cosas que no importan realmente.

Al principio, hacer esto puede ser algo soberbio; mirar realmente tu horario y hacerte estas preguntas difíciles. Incluso puede conducir a un sentimiento de vergüenza por en donde has estado gastando tus horas más preciadas del día. Pero sólo porque los valores que estás practicando ahora no son los mismos que te gustarían priorizar no quiere decir que no puedan cambiar. De hecho, ser honesto sobre ellos es la única manera en que pueden cambiar.

seguraConfianza.

No naciste con ella. Bueno, probablemente no.

Esta característica es como un músculo, se fortalece con el tiempo. Sin embargo, muchos de nosotros batallamos con el amor propio toda la vida, sin llegar a desarrollar todo el potencial que tenemos.

La verdad es que no tenemos el valor de experimentar lo mejor de nuestra vida. Nos vamos a la segura. Tenemos tanto miedo a fracasar, de ser ridiculizados, que nunca nos arriesgamos.

La buena noticia es que nunca es demasiado tarde para desarrollar la auto-confianza. Sin adentrarnos en pláticas baratas de autoayuda, debes empezar por aceptar que tú también puedes despertar un día sintiéndote fuerte, capaz y confiado. Listo para conquistar el mundo. Pero no sin salir de tu zona de confort.

Te presentamos 10 actividades que te pueden ayudar a aumentar tu auto-confianza. Te retamos a hacerlas y descubrir todo el poder que tienes dentro de ti.

1. Lidera con tus fortalezas

Trabaja en las áreas que destacas. Organiza tu día para enfocarte en lo que eres bueno. Esto te llevará a tener más éxitos lo que en turno te llevará a sentirte más confiado y seguro.

2. Monitorea tus triunfos

Empieza todos los días con una lista de pendientes realista con tareas que puedas ir tachando conforme avance la jornada. Cada vez que cumplas con un deber, sentirás que aumenta tu fuerza.

3. Una simple charla

Todos queremos ser mejores conversadores y dar una muy buena primera impresión. ¿Cómo lograrlo? ¡Platicando!

La próxima vez que vayas al supermercado charla un poco con la cajera o la persona que está detrás de ti en la fila. Verás que la mayoría de las personas son amables y que realmente no hay qué temer. Cuanto más “practiques” hablar con extraños, más fácil será.

4. Prueba cosas nuevas

Busca en la red algunas actividades grupales que se den en tu localidad. Esto te dará más experiencia para ser la persona que quieres ser.

5. Sé espontáneo

A nadie le gusta sentirse excluido de la plática. Socializar en eventos puede parecer muy difícil, pero no es imposible.

En lugar de pensar en razones para no ir a una reunión, mejor decide tajantemente si asistirás o no. Tu mente dejará de “enredarse” en escenarios hipotéticos y podrás aprender a desenvolverte en situaciones sociales.

6. Enfócate en tu lenguaje corporal

Mantén una buena postura, sonríe y ten contacto visual con las personas con las que hables. Con estas sencillas claves no solo te verás más seguro de ti mismo, te sentirás lleno de confianza.

7. Aventura a un lugar diferente

Agenda vacaciones en un lugar que te exija ser asertivo. Conocer lugares fuera de lo común te forzará a hablar con extraños, probar cosas exóticas y a desarrollar una gran fuerza interior.

8. Viaja solo

¡No hay mejor manera de desarrollar auto-confianza que aventurarse a un lugar diferente tú solo! La seguridad es un producto de adentrarse en terrenos desconocidos por tu cuenta, lejos de la rutina del día a día.

9. Haz ejercicio con otros

Los retos físicos también son excelentes para aumentar tu sentido de valor propio. Únete a un equipo local del deporte que más te apasione. Los deportes colectivos se basan en la buena comunicación para lograr una buena estrategia de juego.

10. Pruébate a ti mismo

Participa en una actividad exterior que te exija físicamente, como senderismo. Salirte de tu zona de confort para vencer un reto auto-impuesto te dará un increíble empujón de auto-confianza.

¿Conoces alguna otra actividad que pueda servirnos a aumentar la seguridad? ¡Te invitamos a compartirla en los comentarios!

Robert KiyosakiEn este momento, siento que 1985 fue el peor año de nuestras vidas. Pero en retrospectiva, fue el comienzo de nuestros mejores años.

Estábamos quebrados. Entre los dos, Kim y yo teníamos alrededor de $400.000 en deudas personales, la mayoría de las cuales yo le debía a los acreedores debido al fracaso de mi primer negocio; y los intereses estaba haciendo que ese número crezca rápido.

Los pocos ahorros que teníamos habían desaparecido en tres meses, y por un corto período de tiempo, habíamos sido unos sin hogar. Para sobrevivir, cargamos al máximo cada tarjeta de crédito que teníamos, lo que significaba que nuestra deuda estaba creciendo aún más.

Las lecciones más valiosas

Nos vimos tentados a declararnos en quiebra y empezar de nuevo, pero no lo hicimos. Elegimos aprender las lecciones importantes que el saldar nuestras deudas nos enseñarían. Para 1990, estábamos libres de deudas, y unos años más tarde, éramos financieramente libres. Hoy en día, tenemos muchos millones.

Somos más ricos, no sólo porque tenemos un montón de dinero, sino también por las experiencias y las lecciones que aprendimos cuando buscábamos la forma de saldar nuestras deudas.

Los siguientes son los seis consejos esenciales y sencillos que aprendimos de nuestra experiencia que pueden ayudarte a eliminar tus deudas y hacerte más rico.

Consejo # 1: Si tienes tarjetas de crédito con saldos pendientes, ten sólo una o dos tarjetas de crédito en tu billetera.

Mantén las otras tarjetas fuera de vista, preferiblemente en un una caja de seguridad o caja fuerte. Cada nuevo cargo que le agregues a esas tarjetas, tienes que saldarlas cada mes. No incurras en ninguna deuda mala más de largo plazo.

Consejo # 2: Consigue de $150 a $ 200 adicionales por mes.

Cuando Kim y yo estábamos en nuestros momentos más difíciles económicamente, aprendimos cómo abrirnos paso. Conseguimos pequeños trabajos aquí y allá, todo mientras trabajábamos en la construcción de nuestro propio negocio los fines de semana.

No fue difícil ganar un poco de dinero extra aquí y allá. Simplemente tuvimos que mantener nuestras mentes abiertas a las posibilidades que nos rodeaban. Si no puedes generar un adicional de $ 150 a $ 200 por mes, entonces tus posibilidades de lograr la libertad financiera son solamente una quimera.

Consejo # 3: Aplica ese adicional de $ 150 a $ 200 a los pagos mensuales de SOLO UNA de tus tarjetas de crédito.

Paga el mínimo más los $ 150 a $ 200 en esa tarjeta de crédito. Paga sólo el monto mínimo en todas las otras tarjetas. A menudo, las personas tratan de pagar un poco más cada mes en todas sus tarjetas, pero esas tarjetas sorprendentemente nunca logran ser saldadas.

Consejo # 4: Una vez que la primera tarjeta esté saldada, aplica la cantidad total que pagabas cada mes en esa tarjeta a tu próxima tarjeta de crédito.

Paga el monto mínimo en la segunda tarjeta más el pago mensual total que pagabas en tu primera tarjeta de crédito.

Continúa este proceso con todas tus tarjetas de crédito y otros créditos de consumo, tales como cargos de tiendas. Con cada deuda que pagues, añade la cantidad total que pagabas a la deuda pagada al pago mínimo de la deuda siguiente. A medida que pagues cada deuda, la cantidad mensual que le estarás pagando a la siguiente deuda aumentará.

Consejo # 5: Una vez que todas tus tarjetas de crédito estén pagadas, continúa el procedimiento con los pagos de tu coche y de tu casa.

Si sigues este procedimiento, te sorprenderás por la cantidad reducida de tiempo que te tomará estar completamente libre de deudas. La mayoría de las personas pueden estar libres de deudas dentro de cinco o siete años.

Consejo # 6: Ahora que estás completamente libre de deudas, toma la cantidad mensual que pagabas en tu última deuda y usa ese dinero para inversiones.

Es así de simple.

La buena noticia es que no tienes que hacerlo solo!

Cuando Kim y yo estábamos saliendo de deudas, y en el camino de hacer millones, tuvimos amigos y asesores en cada paso del camino. Creemos tan firmemente en el poder de una comunidad que pasamos nuestras vidas construyendo una empresa que le provea a muchos otros la misma ayuda y aliento que nosotros tuvimos.

fuerzasLo que hace exitosa a una persona no es un título profesional que haya logrado, sino las acciones que realice a diario para alcanzar el éxito.

Pero se estará preguntando: ‘¿Acaso tengo los recursos suficientes para actuar a mi favor y conseguir ese triunfo?’

Es importante que sepa como persona que tiene grandes recursos, quizá muchos los desconozca e incluso no los utilice.

Como lo aconseja el Coach Víctor Suárez, al realizar una acción que le podrá generar cierta satisfacción, es necesario que lo divida en dos partes: lo mental, para elevar la confianza en usted mismo en el instante que lo desee, y en lo físico, visualízarse con éxito e inmediatamente después hacer un movimiento de poder (alzando sus brazos o exclamando el positivismo con un sí). La idea es que ancle a su mente esa imagen de triunfo.

A continuación encontrará esas siete fuerzas que están dentro de usted y puede usar para alcanzar sus metas.

Para alcanzar sus metas

Víctor Suárez, coach humano en desarrollo habla sobre esas fuerzas que lo ayudarán a triunfar:

1. Empodérese a sí mismo

Se trata de que utilice la confianza que tiene en usted y la eleve con el paso del tiempo.

2. Decídase desde el amor

Si es honesto con usted mismo podrá aceptar que en ocasiones sus decisiones afectan a los demás. Se trata de minimizar este daño, y más bien, de revertirlo.

3. Manténgase atento para aprender

Tiene que ser muy intencional en este punto.

Por ejemplo: cuando esté hablando con alguien pregúntese: ‘¿Qué puedo aprender de él/ella?’ Fije su meta para aprender de una persona cada día. Defina quién será y búsquelo.

4. Reflexione

Mida la calidad de sus pensamientos.

Por ejemplo, cuando vaya en el carro: ‘¿En qué estaba pensando en los últimos 5 minutos?’; en el transcurso del día: ‘¿Cómo me hablo a mi mismo?’

Lo que quiere hacer es detectar sus hábitos y determinar si son tóxicos o exitosos.

5. Haga sentir importante a los demás, de manera auténtica

Es gratis y lo puede hacer varias veces en el día. Sea sincero y por ninguna razón adule; en cambio, elogie cualquier cosa que le guste de la otra persona, puede ser el arete o incluso la ropa que lleva.

6. Agrega valor

Ayude a las personas y lo seguirán a Marte. 30 minutos antes de dormir pregúntese: ‘¿A quién le agregaré valor mañana?’

7. Respire

Tómese 10 minutos para respirar en cuadros: inhale durante 8 segundos, detenga el aire dentro por 32 segundos y exhale durante 16 segundos. Repítalo cinco veces, por la mañana y por la tarde.

Vivir MejorPor años (y años y años), los médicos trataron las úlceras de estómago diciéndole a sus pacientes que evitarán los alimentos picantes y situaciones de estrés.

¿El resultado?

Las personas con úlceras se transformaron en personas con insípidas dietas, vidas aburridas, y úlceras.

Más tarde se descubrió que la sabiduría convencional sobre la causa de las úlceras era simplemente una tontería. Los investigadores australianos Barry Marshall y Robin Warren dieron vuelta el mundo gastrointestinal cuando demostraron que la mayoría de las úlceras eran causadas por una infección bacteriana.

Una vez que los científicos llegaron a la fuente real del problema, una intervención mucho más eficaz era obvia: el uso de antibióticos para erradicar al Helicobacter pylori.

En el caso de las úlceras, se produjo una revolución del tratamiento después de que alguien corrigiera una falsa suposición sobre la causa del problema. Estamos experimentando una revolución similar cuando se trata de un cambio de comportamiento, y aquí está el porqué.

Los límites de buenas intenciones

Cuando vemos a otras personas actuando de formas que no tienen mucho sentido, nuestra reacción instintiva es tratar de cambiar sus ideas, para convencerlos de hacer algo diferente. Implícita o explícitamente, asumimos que la causa del mal comportamiento es falta de información, incentivos inadecuados, o la toma de decisiones descuidadas. Comprensiblemente, trabajamos en persuadirlos para hacer lo correcto.

Rara vez funciona. Argumentamos hasta que nuestras caras se ponen azules, pero nuestros colegas o seres queridos se adhieren a sus malos hábitos. Interrumpen a la gente en las reuniones o no terminan sus trabajos a tiempo. O comen y beben demasiado, evitan el ejercicio y ahorran muy poco dinero, y duermen y descansar demasiado inconsistentemente. (Y nosotros también.)

Tomemos el caso del ahorro para la jubilación: Es obvio que es bueno para nosotros, pero sin un poco de ayuda pocos de nosotros ahorraremos lo suficiente. En 2001, el investigador David Laibson y sus colegas informaron sobre una empresa que estaba ofreciendo seminarios educativos sobre su plan de jubilación y descubrieron que algunos de los empleados que asistieron no estaban aportando al plan nada en absoluto; otros sí aportaban pero no estaban ahorrando tanto como podrían.

En vista de ello, estas sesiones educativas fueron muy convincentes. Después de asistir a las reuniones, el 100% de los empleados que no participaban del plan dijeron que planeaban unirse, pero menos de uno de cada siete de ellos lo hicieron en realidad.

Por qué la persuasión sólo trata los síntomas

Al igual que cambiar la dieta y reducir el estrés no dieron con la causa de las úlceras, la persuasión no sirve para cambiar el comportamiento porque le está ladrando al árbol equivocado, cognitivamente hablando.

Nuestros cerebros procesan alrededor de 10 millones de bits de información por segundo, un caudal que es más o menos equivalente al cable de Ethernet original. Pero la parte consciente de nuestro cerebro (la mente que toma las decisiones deliberadamente) funciona a unos míseros 50 bits por segundo. En otras palabras, nuestros cerebros están (en su mayor parte) conectados para la inatención e inercia en lugar de para tomar decisiones cuidadas y deliberadas.

La nueva ciencia nos dice que lo que está en el núcleo del comportamiento no son pobres intenciones. Más bien, son buenas intenciones que se quedan sentadas en estado latente. Una mejor manera de mejorar los comportamientos, por lo tanto, es activar las buenas intenciones que la mayoría de las personas ya tienen.

Una de las estrategias más poderosas para hacer precisamente eso es cambiar el valor predeterminado. En el caso de los ahorros para el retiro, esta estrategia tuvo efectos asombrosos. En la empresa que Laibson estudió, al inscribir automáticamente a los empleados en el plan de retiro, las tasas de participación saltaron de aproximadamente 35% a 90%, con altos niveles de aceptación de los empleados.

Cambia entornos, no opiniones

Pero mover la base, como se hizo (sacando la carga de tener que optar por un comportamiento positivo de los hombros de las personas) es sólo un modo de hacerlo.

Hay una serie de otras estrategias eficaces para activar de nuestras buenas intenciones, y poner estas herramientas a trabajar no es física cuántica. El hilo común que comparten, sin embargo, es que rediseñan el entorno de modo que las inclinaciones naturales de las personas los llevan a tener mejores comportamientos.

Por ejemplo, si consideras que tus empleados son demasiado sedentarios, en lugar de llenar la sala de descanso con carteles exaltando la importancia de levantarse y moverse, cambia el entorno: Elimina todas las sillas de tus espacios de reuniones. Más personas estarán de pie porque tienen que estarlo; y lo más probable es que esas reuniones se muevan a un ritmo más eficiente.

Así que la próxima vez que intentes cambiar el comportamiento de alguien, para antes de empezar a esbozar un argumento convincente. Probablemente caerá en oídos sordos (o en buenas intenciones, lo que probablemente no conducirá a ninguna parte). Dale un descanso a la zalamería. En lugar de eso, cambia la forma del ambiente para hacer que el comportamiento deseado suceda de forma natural y sin esfuerzo tanto como sea posible.

Jony IveEl cofundador de Apple Steve Jobs se refirió a él como su “alma gemela” y alguien con una perspectiva amplia y atención a los detalles más pequeños, atributos que convirtieron a Jony Ive en el jefe de diseño del gigante tecnológico y uno de los ejecutivos más poderosos en la empresa.

Un amante de la privacidad a quien le gusta pasar desapercibido, tiene fama de humilde y raramente concede entrevistas, Ive integra la cúpula directiva de Apple junto al actual consejero delegado de la compañía, Tim Cook; el director general de finanzas, Luca Maestri, y el jefe de operaciones, Jeff Williams.

Su figura y protagonismo en el diseño de productos estrella como el teléfono iPhone, el reproductor musical iPod y la tableta iPad es motivo de atención estos días al cumplirse el 40 aniversario del nacimiento de Apple, que estrena su cuarta década convertida en una de las empresas más valiosas del mundo, con una capitalización bursátil de unos 700.000 millones de dólares (614.213 euros).

Nacido en Londres en 1967, Ive comenzó a trabajar para Apple a tiempo completo en 1992 y estableció una estrecha relación con Jobs, cuando este se reincorporó a la compañía en 1997, tras más de una década de “destierro” por diferencias con el equipo ejecutivo.

“Cuando contemplábamos objetos, percibíamos exactamente lo mismo y hacíamos las mismas preguntas, compartíamos las mismas curiosidades”, afirmó Ive en una de sus pocas entrevistas, que concedió a la revista Time en 2014.

Ni siquiera el que Jobs presentase a veces las ideas del diseñador británico como suyas propias abrió una fractura en esa relación.

Ive dice que el temperamental cofundador de Apple, fallecido en 2011, fue su “amigo más cercano”, alguien de quien todavía le cuesta hablar en pasado.

Considerado por muchos el diseñador más importante del mundo, a Ive le gusta verse más como un “fabricante” de objetos que como un diseñador de productos.

Los objetos y su manufactura son inseparables. Uno puede entender un producto si entiende cómo está hecho. Quiero saber para qué son las cosas, cómo funcionan, de lo que pueden o deben de estar hechas antes incluso de comenzar a pensar en cuál debería de ser su apariencia”, dijo en la citada entrevista con Time.

“Hay un resurgir de la idea de oficio”, aseguró entonces Ive, hijo de un platero británico.

Pese a ese amor por el proceso de producción, Ive es reconocido por la estética minimalista y funcional de los productos de Apple.

El jefe de diseño de Apple tiene su propio laboratorio en la empresa, al que solo puede acceder su círculo más estrecho de alrededor de 15 diseñadores de Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

Tiene más poder operativo en Apple que cualquier otra persona con la excepción de mí”, aseguró en su día Steve Jobs, según relata el escritor Walter Isaacson en su biografía del cofundador del gigante tecnológico.

Ive, cuya última creación es el reloj inteligente de pulsera Apple Watch, cree que vivimos un momento extraordinario, en el que la tecnología seguirá haciendo posible fabricar productos increíbles.

No está claro si será también él quien lidere el diseño del automóvil eléctrico en el que según todos los rumores está trabajando el gigante con sede en la localidad californiana de Cupertino.

Apple celebró su 40 aniversario recordando aquel primero de abril de 1976, cuando los jóvenes amigos Steve Jobs y Steve Wozniak vendieron su primer ordenador personal y desencadenaron una revolución que todavía dura.

Pese a su indudable éxito y estatura, no falta quien vea en la ya cuarentona empresa síntomas de fatiga.

Entre ellos está el propio Wozniak, quien se confesó recientemente “preocupado” con la apuesta de Apple por su reloj de pulsera inteligente, que -según él- adentran a la empresa en el mundo de la joyería y la alejan de la compañía original que ayudó a cambiar el mundo.

El gigante de Cupertino atravesó por un momento crítico en 2011, con la muerte tras una larga lucha contra el cáncer de Jobs, quien designó como sucesor a Tim Cook, que busca mantener la jovialidad en una compañía que se internó oficialmente esta semana en la década de los 40.

 

 

 

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